Muy buenos días/tardes/ noches :3 Agradezco a dheisen, Lektra, ariam18, Detective Catlock y Clara Yrazoqui por sus comentarios :3 Muchísimas gracias, me ha hecho feliz saber que fue bien recibida mi loca idea de la creación de Sherlock X3 y gracias por las galletas XDDD (a este paso terminaré por ganarme una diabetes ._. XD pero no importa, ustedes sigan mandándolas XDD)
Rápidamente, hoy fue un día super pesado, ya empiezan las evaluaciones y los profesores se han puesto a dejarnos tarea como viles dictadores ¬¬
Dejo el capitulo 4 esperando que sea de su agrado :3
Espero que les guste.
Música: Love Love de Take That y Every Breath You Take de The Police :3
Disclaimer: La serie Sherlock, así como los personajes no me pertenecen, son propiedad tanto de la BBC como de Sir Arthur Conan Doyle.
Capítulo 4: Fuerza sobrehumana.
Sherlock estaba recargado en la puerta de su habitación, desde ahí era capaz de escuchar todo lo que pasaba en el 221B. Centró su atención en John, podía oír cada una de sus respiraciones, los movimientos que realizaba, era el momento de hablar, no podía seguir dándole vueltas.
Sonó su teléfono, un mensaje de Lestrade que decía que habían localizado al supuesto vampiro en el cementerio de Highgate y que estaba completamente loco. No le interesaba, él sabía bien que aquel tipo tenía una enfermedad mental y que no era un vampiro, de haberlo sido Sherlock lo hubiera sabido al instante.
Escuchó unos pasos aproximarse a su puerta, era John, no había duda, podía reconocer su aroma, todos los seres humanos poseían un aroma propio, y el de John era el más dulce que hubiera olido en sus años de vida, no era como si deseara beber su sangre, más bien aquel aroma provocaba en él la necesidad de protegerle, quizá era porque había aprendido a controlar sus impulsos, tanto tiempo estando en escenas sangrientas le otorgaron la habilidad de poder mantener el control. Mycroft también había influido mucho en su manera de alimentarse, desde el principio le enseñó a controlarse y solo bebía sangre una vez por mes, sangre donada que se les extraía a las personas voluntariamente y se almacenaba en los hospitales y que conseguía gracias a su "hermano"
Un golpe lo sacó de sus cavilaciones. John estaba tocando la puerta.
¡Dios! ¡¿Qué hago, que hago que hago?! No importaba lo que hubiera decidido, cuánto tiempo dedicó a aceptar que debía hablar con su compañero por primera vez en su vida estaba completamente cohibido, sentía que si hablaba todo terminaría, John saldría corriendo, o le clavaría una estaca en el corazón.
Se sentía como Frankenstein siendo acorralado por una horda de pueblerinos enfurecidos con antorchas y tridentes.
— ¿Sherlock? —Preguntó John mientras volvía a tocar— ¿Estás ahí?
¡Maldición, maldición una y mil veces! Seguía sin saber qué hacer, con la mano derecha aferraba fuertemente el pomo de la puerta, todo su cuerpo estaba en tensión, odiaba sentirse como un ladrón que está a punto de ser descubierto pero el simple hecho de saber que en cuanto viera a John tendría que explicarle toda la verdad le hacia entrar en pánico.
Soltó la manija y se puso a dar vueltas como maniaco intentando pensar, entonces se detuvo bruscamente cuando el pomo de la puerta giró lentamente, Sherlock sintió que el mundo se le venía encima.
¿Qué haría ahora?
La puerta ya se estaba abriendo, el detective se acercó a la ventana y sin pensarlo dos veces salió como pudo, cerrándola rápidamente, justo a tiempo para que el doctor no lograra verle.
Se quedó viendo por unos momentos las expresión de su compañero, tenía una mirada entre decepcionada y aliviada, sin duda John también se aliviaba de no tener que verle.
Sherlock saltó como si la gravedad no se aplicara a él y en cuestión de segundos ya estaba en la azotea de la casa. Se quedó un rato mirando el paisaje de Londres, algunas cosas habían cambiado, otras parecían seguir igual.
Supongo que todo debe de cambiar tarde o temprano Él era la prueba, tenía años trabajando resolviendo casos, no siempre en Londres ya que debido a su inmortalidad si se quedaba demasiado tiempo en un solo lugar tarde o temprano comenzaría a llamar la atención por no envejecer jamás, y nunca había mostrado emoción alguna, resolvía los enigmas como si fuera una máquina, siempre ajeno a los sentimientos y manteniendo la calma. Pero ahora las cosas eran tan diferentes que ya no sabía cómo actuar.
Ahí estaba, huyendo de su compañero de piso, decirle sobre su condición era algo aparentemente fácil, no debería de tener tantos problemas para exponerlo, pero por el contrario las cosas resultaban torturadoramente complicadas de decir y sentía que en cualquier momento su cabeza explotaría.
El móvil sonó un instante, Sherlock observó la pantalla y bajó la cabeza, era un mensaje de John.
Sherlock. ¿Dónde estás? Necesito saber si estás bien
Molesto con él mismo, molesto con John y con todo el mundo en general comenzó a saltar de edificio en edificio sin preocuparse porque alguien le viera, estaba harto y solo necesitaba escapar.
…
John miró el cuarto vació y suspiró pesadamente. Sherlock aún no había vuelto, independientemente de lo que pensara estaba preocupado por él, desde el día anterior no sabía nada de él. Sacó su celular y le escribió un mensaje, si no le contestaba hablaría con Lestrade.
Pensó en quedarse en la casa, pero con todo lo que había pasado en los últimos días en realidad lo que necesitaba era salir e intentar despejar la mente, así que después de darse una ducha y vestirse con unos jeans y un suéter de lana salió a la calle. Anduvo un rato caminando sin rumbo, hasta que llegó al parque, justo el mismo en el que hacía unos meses se había encontrado con un viejo amigo quien le hizo conocer a Sherlock.
Pasó de largo y siguió su camino, pues tenía pensado ir a la biblioteca. La noche anterior mientras esperaba a que volviera el detective, le había asaltado la idea de que podría encontrar información sobre Sherlock, si él ya había vivido años atrás debería de haber algo.
Antes de entrar a la biblioteca envió otro mensaje a su amigo esperando que esta vez sí lo contestara.
John comenzó a buscar en los registros que gracias a la tecnología eran mucho más fáciles de buscar, tan solo era encender una computadora e introducir las palabras a buscar, así que escribió Sherlock Holmes en el buscador. No apareció nada importante, solo referencias al Sherlock que conocía. Pasó una mano por su cabello y se mordió el labio inferior mientras pensaba que otra cosa podría buscar. No pudo evitar sentirse un verdadero detective, aunque la idea no era del todo placentera, sino más bien incomodante ya que después de todo era a su compañero de piso y amigo al que investigaba.
Terminó por rendirse y simplemente escribió la palabra vampiro. Cientos de referencias aparecieron, todo tipo de información, incluso artículos médicos sobre el tema, así como también una lista de libros de vampiros de los que disponía la biblioteca, John apuntó algunos títulos en una hoja de papel y se levantó del computador.
Salió de la biblioteca cargado de libros, se sentía extraño haciendo eso, por un momento pensó que lo que hacía era totalmente irracional ya que si Sherlock era un vampiro lo lógico era que pusiera distancia entre ellos y más sin embargo ahí estaba, investigando sobre vampiros como si con eso fuera comprender al detective. Quizá era porque una parte de él aún se aferraba a la idea de que su compañero no era un vampiro y solo eran ideas suyas.
Tomó un taxi y mientras llegaba a su destino volvió a enviarle un mensaje a Sherlock, si esta vez no respondía llamaría a Lestrade e inclusive estaba considerando hablar con su hermano Mycroft.
…
Sherlock observó su teléfono. Tenía ya doce mensajes, once de John y uno de Lestrade, decidió ignorarlos y guardó el móvil en el interior de su saco. Ya estaba anochecido, y comenzaba a hacer frío cosa que poco le importaba ya que el frío no era un problema para un vampiro, así como tampoco el calor, ellos no podían enfermar ni sentían igual que los humanos.
Sacó un cigarrillo de un bolsillo, quizá fuera útil en sus días de humano, solían ser un buen estimulante, ahora era solo humo y nada más, así que lo aventó y juntó ambas manos pensativo.
—La única manera en la que puedo tenerte aquí es cuando vienes a alimentarte—comentó la voz apacible de su hermano Mycroft.
— ¿Por qué me diste a beber de tu sangre?—cuestionó sin moverse de su sitio, estaba sentado en cuclillas sobre el barandal del balcón de la habitación de Mycroft—Me hubieras dejado morir en lugar de condenarme a esta vida.
— ¡Vaya! —Mycroft sonrió—A estas alturas pensaba que ya habías terminado de aceptar las cosas, Sherlock.
—Dime para qué—exigió cerrando los ojos, conteniendo sus instintos que le estaban casi pidiendo a gritos que atacara a su hermano.
—Te lo he dicho miles de veces, Sherly, hubiera sido un desperdicio que murieras con esas grandes habilidades que posees.
—Y me condenaste únicamente por un capricho—no era un pregunta.
— ¿Por qué de repente tan rencoroso? Creí que ya habíamos quedado en que me agradecías porque ahora podías resolver misterios eternamente. Ohh…—sus ojos brillaron entendiendo lo que pasaba—La causa es John. ¿Él ya sabe lo que eres? —Sherlock no respondió, pero igual Mycroft lo sabría, ya que poseía una gran habilidad para la deducción, incluso tenía que reconocer que era mejor que la suya—Claro, sospecha, ha estado investigando y…Sí, has tenido un encuentro más que cercano con él lo cual empeora las cosas. Doble dilema, cómo no. ¿Y estas aquí para que te diga que debes hacer o vas a pedirme que te corte en pedazos y los arroje al fuego?
—Me conoces bastante bien como para saber que jamás te pediría ninguna de esas opciones.
—Eventualmente—concedió Mycroft—Era mera cortesía para con mi "hermano menor." Sabes bien Sherlock que está prohibido exponer al mundo a los vampiros, nuestra fuerza radica en que los humanos no creen en nosotros, para ellos solo somos seres de fantasía y así debemos permanecer.
—No parece justo para John—espetó girando un poco la cabeza para ver a su hermano.
—Tampoco para ti y aquí estamos—Mycroft se recargó en el barandal—Desde que vi a John por primera vez me pareció una persona bastante peculiar, y en cuanto el demostró tanta lealtad hacia ti aun cuando apenas se conocían supe que un vínculo se había formado entre ustedes y que a la larga tendrías que lidiar con él. John parece soportar todas tus excentricidades, quizá no se tome a mal tu secreto, pero si lo hace, sabes que tenemos superiores Sherlock, y si él pone en riesgo el anonimato de los vampiros vendrán no solo a por él, sino también por ti. Lo que deberías hacer es sacar esa idea de su cabeza o alejarte de él.
—Haré lo que se me dé la gana y si alguien hace daño a John lo mataré—resolvió.
No esperó a que Mycroft dijera algo, simplemente saltó del balcón y se perdió entre los árboles que rodeaban el lugar.
Su mente estaba peor que antes de visitar a su creador, él sabía bien que una regla que tenían los vampiros era que debían permanecer en el anonimato, eso se había decidido a finales del siglo XX y desde entonces la gente había dejado de creer en su verdadera existencia, así ambos seres podían convivir en el mundo sin tener que cazarse como animales unos a otros, pero es que enserio quería que John lo supiera, Sherlock quería saber si su compañero seguiría a su lado a pesar de lo que era, no entendía porque le resultaba tan importante, pero si algo sabía era que John era su todo, antes pensaba que estaba totalmente entregado a su trabajo, pero ahora las cosas eran diferentes, amaba su trabajo y amaba a John.
"Los vampiros poseen muchas habilidades, son considerados seres que rayan en la perfección…Una de sus habilidades es la fuerza sobrehumana, que sumada a su increíble velocidad hacen que sea imposible para un simple mortal huir de ellos o causarles algún daño"
Recordó una parte de un artículo que hablaba sobre los vampiros. La fuerza sobrehumana…sí que necesitaba de ella en ese momento. La fuerza de un vampiro no era algo que pudiera compararse, si ellos lo deseaban podían romperle el cuello a un hombre fornido con tan solo los dedos índice y pulgar, serían capaces de detener a un elefante adulto totalmente enfurecido y no cabría duda que detener un tráiler con las manos sería fácil, pero la fuerza no aplicaba a la voluntad.
Sherlock preferiría que toda esa fuerza física se convirtiera en fuerza moral, y es que hablar con el doctor Watson estaba resultando de lo más difícil.
John era el hombre fornido, un elefante adulto y un tráiler que venían hacia él a toda velocidad y a quienes no podría detener aun empleando toda su fuerza.
Necesitaba la fuerza moral, encontrar el valor para hablar con su compañero. Pero no solo estaba su miedo a la reacción que podría tener, sino, como bien había dicho Mycroft, también estaba el miedo hacia lo que pudiera pasarle a John debido a su reacción.
Exhaló todo el aire de golpe, había estado tan ensimismado en sus pensamientos que no reparó que estaba cerca del London Eye, como ya era de noche estaba completamente iluminado. Sacó su celular y vio que tenía más mensajes, cinco de John y dos de Lestrade, los ignoró por completo y se dispuso a escribir.
John, estoy bien. ¿Podrías venir al London Eye?
Es urgente, necesito que veas algo.
SH
Ya no escaparía, esta vez no. Su teléfono sonó, era la respuesta de John.
Hasta que te dignas a responder.
¿Al London Eye dices?
No hay problema, estaré ahí cuanto antes.
Fuerza, justamente eso era lo que necesitaba, fortaleza. Huir ya no era una opción, debía enfrentar las cosas de frente.
En ese momento le resultó extraño que las personas pensaran que ante la fuerza de un vampiro no podían hacer nada.
Claro que pueden destruirte, toma el corazón de un vampiro y la fuerza queda reducida a nada porque la fuerza sobrehumana no la usas para hablar con alguien, la fortaleza moral si.
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Otro capítulo que se nos va... Aquí está mi interpretación de la fuerza sobrehumana, tenía pensado que Sherlock detuviera algún auto que estuviera a punto de atropellar a John, pero eso me recordó al bodrio de Twilight y mejor lo dejé así e_e aunque si me gustaría una escenita así en la que Sherlock salve a John, pero debo pensarla bien para que luego no tenga aquí a personas diciendome que me plagie la saga de Stephenie Meyer ( o como se llame) ¬¬ porque a mi no me gusta e_e
¬¬ ya quiero que Sherlock le diga a John lo que es y que tengan una buena noche de pasión *¬*
pero tristemente hay que ser pacientes ¬w¬ XDDD
Espero que les haya gustado, espero sus comentarios, acepto felicitaciones, tomatazos, criticas constructivas, galletas, chocolates, pockys (?) XDDDD en fin lo que gusten zD
Ya saben, dejen comentarios para que sepa si voy bien o debo cortarme las venas con galletas de animalitos (._. XD)
Eeeeeen fin. Nos vemos en el siguiente capi X3
