DEL LADO EQUIVOCADO
Por Mary Martín
Los personajes de Saint Seiya son propiedad de Masami Kurumada.
Mil disculpas por la demora. Espero todavía se acuerden de esta historia y si no es mucho pedir, por favor comenten, necesito saber si todavía a alguien le importan mis locuras o estoy escribiendo a lo loco.
CAPITULO 4
PEQUEÑO INCONVENIENTE
De regreso con el susodicho, este seguía siendo arrastrado a su muerte, según él. Llegaron al cuarto y ella lo metió a la cama a empujones pues el otro terco de que no quería reposar. Le quita los zapatos y cuando estuvo a punto de sacarle la camisa Ikki reaccionó a tiempo
– ¡June! Ya estate quieta – forcejeando con ella
– No inventes Shun, no me vayas a decir que te da pena, anda quítate la camisa para que pueda darte un masajito y te relajes, bebé
– No hace falta, así estoy requete comodísimo – Ikki estaba pensando seriamente usar su puño fantasma con ella aunque luego Shun lo colgara en la horca
– ¿Seguro? Porque hasta pensaba darte un baño de agua fría para que te bajara la fiebre
– ¿Fiebre? ¿Cuál fiebre? Si yo estoy bien sanote, mira – mostrando sus músculos para reafirmar sus palabras
– Pero si tú dijiste qué...
– No, no, no, oíste mal, no dije fiebre sino... liebre... sí, eso
– ¿Liebre? Y que tiene que ver una liebre con...
– ¿Por qué mejor no me traes un tecito? ¿Sí?
– Está bien, pero si no te molesta yo si me quiero poner cómoda
– Sí adelante, tómate tu tiempo – se levanta súper confundidísima y antes de entrar al baño lo voltea a ver una vez más por lo que él sonríe nerviosamente – anda, yo aquí te espero
Pero apenas entró, se paró de inmediato y trató de saltar por la ventana aunque al caer se rompiera toditos los huesos, cualquier cosa sería menos horrible que esto. Ya lo iba a hacer cuando June regresó de pronto
– Oye, que te parece si... – se paró en seco al verlo con una pierna fuera del depa – ¿Qué estás haciendo?
– ¿Yo?... Ah es que se me engarrotó esta pierna y por eso quise estirarla un poco, sí que horror debe ser un calambre
– Si quieres te la puedo frotar para que no te duela
– ¡No!... – grito al borde del infarto pues ella ya se iba a arrodillar ante él para darle una sobadita, pero recompuso ya que la había asustado con chico gritote – quiero decir... creo que... ya me siento mejor ¡Estoy curado! ¡Es un milagro! – se tira de rodillas levantando las manos al cielo y gritando como loco llamando la atención de los vecinos y la pobre June que quería desaparecer de la Tierra en ese momento – ¡Gracias! ¡Gracias! – tirándole besos a quien sabe quién
– ¿Seguro que estás bien? – dijo dudosa y preocupada por su salud mental en ese momento
– Claro… ¿Que no te ibas a poner cómoda? Pues anda – La empuja de a poquito hasta el baño y casi casi la avienta al interior ante el desconcierto de June, cierra la puerta y se recarga en ella de espaldas para asegurarse de que no salga – ¿Qué hago? ¿Qué hago? – buscando dónde esconderse
Al entender que no tendría escapatoria, se hace bolita en la cama y se tapa hasta el copete. En eso escuchó salir a June y ya no podía más. Estaba a punto de decirle la verdad suceda lo que suceda, sólo que lo que sucedió no se lo esperaba
– June, tengo que decirte que...
Se quedó boquiabierto cuando se destapó de pronto y vio tan gloriosa escena justo frente a él. June estaba usando un camisón negro transparente y muy cortito que le quedaba increíble, se había soltado el pelo haciéndola lucir sensual pero con un toque de inocencia en su dulce rostro
– Es la novia de mi hermano... es la novia de mi hermano... – se repetía mentalmente sin poder dejar de mirarla y con una cara de menso que no podía con ella
– ¿Qué pasa bebé? ¿Qué me ibas a decir? – susurró fascinada de haberlo dejado sin aliento
Se sienta junto a él y atrae su cabeza hacia su pecho. Ikki seguía sin poder reaccionar, de hecho había cerrado los ojos pero la tentación fue más grande
– No, no debo... ¡Piensa en algo feo! ¡Piensa en algo feo! – se decía mentalmente hasta que apareció la imagen de Tatsumi en calzones y casi se vomita ahí mismo – ¡No tan feo pues!
– ¿Que pasa mi amor? ¿Tienes nauseas? – preguntó preocupada
– Muchas – respondió tratando de borrar esa imagen indeseable de su cerebro
– Shun, ya me estás preocupando. Insisto en que deberíamos ir al hospital
– Pero si estoy de maravilla – sonriendo nervioso
– Pobrecito, se que te haces el fuerte por mi pero no te preocupes, si es por lo del aniversario, no me importa, si te tengo aquí conmigo no necesito cenas lujosas ni nada... solo tu amor Shun y nada más... te amo...
Ahora si le había llegado su hora. Notó que eso labios rosados y completamente deseables se acercaban a él como en cámara lenta. Estaba acorralado, no tenía de otra, así que se resignó a que pasara lo que tuviera que pasar. Cerró los ojos y puso su boca en forma de trompita esperando el contacto, fue entonces que sucedió, sintió como ella depositaba un dulce beso en sus labios. No sintió deseo, si no un gran amor por parte de ella. Eso realmente se sentía increíble, no se dio cuenta en qué comento comenzó a corresponderle. Sólo que June hizo un gesto de extrañeza ya que notó algo diferente en la forma en la que Shun la besaba. Eso estaba pensando cuando la puerta se abrió de golpe, se trataba del pato que les pegó tremendo susto
– ¡Por Zeus! ¿Que crees que estás haciendo Ik... digo... Shun! – lo señala acusador con el dedo
– ¡Hyoga! – June de inmediato se tapa con las sábanas completamente apenada
– ¡June! – dijo tapándose los ojos con la mano pero viendo por entre sus dedos como que no queriendo la cosa
– ¡Pato! ¿Que rayos haces aquí? – se para y lo zangolotea por los hombros
– Eso debería preguntarte yo ¿Qué no se supone que iban a estar en el restaurante? Tu hermano me envió para estar seguro de que no hubiera ningún problema pero llevo horas esperando a que llegaran y decidí venir a ver que pasaba ¿Y qué es lo que me encuentro? A tí besándote con June
– ¿Y eso qué? Soy su novia ¿Qué tiene de malo? – mandándole una mirada fulminante y pensando en una buena receta para cocinar un pato condenado a muerte que incluya despellejamiento y cosas así de horribles
– ¿Cómo que qué? ¿No ves que él no es...? – intentó decir toditita la verdad pero como Ikki se lanzó de inmediato a ahorcarlo pues como que ya no pudo por obvias razones, y es que intentar decir algo mientras te tuercen la traquea está un poquito difícil
– ¡Cállate menso! ¿Que rayos crees que haces? – le susurró bajito para que ella no oyera
– Intentando no morir... – dijo con dificultad ya todo morado y haciendo señas para que lo soltara pero el otro seguía en lo suyo
– ¿Por qué viniste hasta aquí? Te dije que cuidaras a mi hermano por mi ¡Habla!
– Si... dejaras de... intentar matarme... te diría...
– ¡Shun! ¿Qué pasa contigo? Ya déjalo – dándole un golpecito en la cabeza para que volteara a verla. No le quedo de otra que dejar vivir al patito un poco más – estás actuando como el psicópata de tu hermano ¡Ya cálmate! – dijo decepcionada
– ¿Qué cosa me dijiste...? – estuvo a punto de encender su cosmo de fuego para cocinar a June al carbón, pero el moribundo de Hyoga lo evitó a tiempo
– ¿Estás quedando loco o qué rayos te pasa en el cerebro? – forcejeando con él – ¿Sabes que haría tu hermano si le tocas un solo pelo?
– No quiero su pelo... más bien su cabeza...
– O.K. ya estuvo – separándolos bruscamente – ahorita mismo me van a decir que tanto se andan secreteando ustedes dos ¿Acaso creen que no me doy cuenta o qué? Estoy aquí a dos pasos de ustedes
Se miraron preocupados mientras ella se cruzaba de brazos esperando una muy buena explicación pero los otros dos andaban balbuceando como mensos quien sabe qué intentando inventar algo rápidamente.
June ya iba ir por su látigo para torturarlos hasta la muerte con tal de que suelten la sopa, cuando para sorpresa de todos alguien se apareció de pronto. Era nada más y nada menos que Ikki... bueno... Shun en el cuerpo de Ikki. Pero eso a él se le olvidó pues todo a su alrededor desapareció cuando la vio a ella. Sin pensarlo, corrió hacia June para abrazarla ante la cara de espanto del verdadero Ikki y el pato que no alcanzaron a detenerlo.
– June, que bueno que estás aquí, no sabes cómo te extrañé
– Errr... sí claro, y yo a ti cuñadito – dijo aterrada pensando que sólo la abrazaba para luego clavarle violentamente un cuchillo envenenado en la espalda cuando estuviera distraída, de hecho volteó la cabeza todo lo que pudo que casi se tuerce el cuello, para cerciorarse de que no estuviera apunto de usar la mortífera arma
– ¡Ay! Mi hermano siempre tan simpático – se acercó el verdadero Ikki a despegar al otro de la chica – Ikki ¿Por qué te drogas? Ya te dije que es malo... ¿Qué diablos haces? – esto último lo dijo en un susurró aguantándose las ganas de agarra a zapes a su hermanito que hasta entonces se dio cuenta de su error.
– Este... yo... quiero decir... ¿Qué rayos haces aquí? vieja bruja, asalta cunas, pervertidora de... ¿hermanitos? – dijo recontra confundido y los otros dos igual o peor que él. Se le quedan viendo hasta que él le da un puñetazo a June en el hombro que casi se lo disloca. Ikki sólo se da una palmada en la frente pues sabía que Shun la estaba regando pero con ganas.
– Ahora sí, ya sacaron boleto – jalando de una oreja tanto a Ikki como a Shun que no pudieron evitar quejarse – quien de ustedes me va a decir de una bendita vez ¿Que rayos esta pasando?
– Este... creo que mi mamá me está llamando así que... adiós... – Hyoga ya tenia pie y medio fuera de la habitación ya que no quería ser parte de la masacre que se avecinaba
– Pero si tu madre está muerta – Replicó la encolerizada rubia mientras su cerebro maquinaba perturbadoras técnicas de tortura
– Eh, no te oigo... se corta la señal...
Sabiamente huyó del lugar antes que le tocaran un buen par de latigazos a él también. Los que si no se salvaron ni de chiste fueron los hermanitos. Se sintieron como niños castigados y a punto de ser expulsados en la oficina de la directora malvada de la escuela. June se puso una bata de dormir encima de su sensual atuendo pues le incomodaba que Ikki la viera así. Si supiera que fue Ikki quien la besó y no Shun, le daba su embolia ahí mismo... después de cortarle aquellito al cuñado, claro está.
– Bien, los escucho
Ellos estaban sentados al borde de la cama y ella dando vueltas con los brazos cruzados de un lado a otro. Los hermanos se miraron preocupados, pero Ikki tomó la decisión de ponerle fin a todo.
– Tranquilo, yo lo arreglo – dijo dándole una palmada en el hombro. Solo que al ver la cara de psicópata trastornado que tenía la linda rubia, se le fueron las agallas por la coladera
– ¿Y bien?
– Pues, verás... el culpable de todo esto es él – Señalando a su pobre hermanito que lo volteó a ver boquiabierto
– ¿Qué? – se paró ofendido – ¿Y yo como por qué?
– Porque no pudiste partirle la cara a ese infeliz que molestaba a tu novia. Si le hubieras volado todititos los dientes nada de esto hubiera pasado... ¡pero no!... el señor soy tan lindo que no mato ni una mosca tenía que tocarse el corazón con ese pobre diablo que no se lo merecía
– ¿Cómo crees que voy a golpearlo? No tenia manera de defenderse
– ¡Ay por favor, Shun! No inventes, acaso ya se te olvidó que te dio una buen baño
– Que yo sepa nadie se ha muerto por eso, hermano
– ¡Ya basta! – gritó iracunda espantando a los otros pobres que terminaron abrazaditos del susto – Me puedes decir ¿Por qué rayos le dijiste Shun a Ikki, Shun? – mirándolo suspicazmente
– Errr… ¿Le dije Shun? – preguntó horrorizado por haber cometido ese grave error y sintiendo la mirada taladrante de June que solo afirmó con la cabeza esperando respuesta – creo que estoy delirando por la calentura
– Pero si dijiste que no…
– ¡Agh! Me siento mal, es más… tengo un dolor ¡Ay mi hígado! – dijo haciendo su drama
– Shun, ése es el páncreas – respondió con desdén
– Lo que sea... ¡Me duele!
– Creo que lo mejor será llevar a mi hermano al hospital
– Está bien, los acompaño
– No es necesario que vengas… es que es… asunto de hombres ¿Entiendes?
– Sí pero es que yo…
Y ya no dijo nada pues ese par se fue a velocidad luz de ahí. Derrotada, se dejó caer pesadamente en la cama mientras suspiraba profundamente, este había sido el peor aniversario de su vida, y no porque no pudieron ir a la cena, ni siquiera porque Shun estaba enfermo, el problema es que ahora no podía pasar el resto de la noche cuidando de él. Pensando en eso, recordó la sensación extraña que sintió cuando le dio ese último beso, no es que se estuviera quejando pues no había estado nada mal, pero… así no la besaba él… podría jurar que no había sido un hermoso novio quien la había besado, pero qué cosas pensaba, eso era imposible.
Algunos minutos después, en el depa de Ikki, Shun estaba más que mortificado dando vueltas de una lado a otro que ya mero y hace un hueco de tanto que pasaba por el mismo lugar. Ya se había comido las uñas por los nervios, poquito más y comenzaba a engullir sus dedos, no sabía cómo decirle a Ikki lo que había pasado. Él estaba en el baño lavándose la cara y tratando de ordenar sus pensamientos, pero no podía hacer nada que no fuera pensar en ella. Cerró los ojos un momento y recordó el instante en que los labios de June aprisionaron dulcemente los suyos.
– ¡Rayos! ¿Qué me está pasando?
Terminó de secarse y salió todavía confundido y con cara de espanto. Shun no se había dado cuenta de su presencia, estaba atento viendo las noticias donde justo en ese momento salió en la tele lo del Vengador Alado. De no ser por el bendito antifaz azul, todo mundo se daría cuanta de que se trataba de Ikki pero aún así su identidad estaba en riesgo.
Como el otro seguía en su mundo, no vio su camino y se tropezó con una mesita y tiró un florero, por lo que espantó a su hermanito que de inmediato se tiró a sus pies implorando por su joven vida, aunque el mayor ni en cuenta.
– Ikki, perdóname, no fue a propósito, yo no quería pero no puede evitarlo… no me di cuenta de cómo fue, pero apareció esa reportera y grabó todo ¡Lo siento, lo siento!
– ¿Eh? – miró la tele para entender de lo que Shun hablaba, pero eso no era nada comparado con lo que le pasaba ahora – Está bien Shun, no hay problema
– Lo sé, perdón, pero te juro que… ¿Qué?… ¿No vas a… achicharrarme violentamente haciendo uso extremo tanto de la fuerza como de tu fuego infernal?
– Ah… no, no creo – se sentó en el sillón dejando a Shun aún de rodillas en el suelo.
– Pero si por mi culpa casi te descubren, perdóname
– No te preocupes, hay cosas peores
– ¿Cómo qué? – preguntó Shun preocupado. Se paró muy confundido, pero dando gracias al cielo por seguir aún con vida, se sentó junto a Ikki y lo miró detenidamente.
– ¿Qué tienes, Ikki? – no recibió respuesta por lo que insistió – Por favor, dime ¿Pasó algo malo con June?
Al escuchar su nombre, se levantó alterado y se dirigió a la ventana para evitar que Shun se diera cuenta de que estaba sonrojado. Ya iba a responder cualquier cosa pero de pronto apareció Hyoga entrando por la ventana cual ladrón de quinta y choca con Ikki que seguía ahí paradote.
– ¿Que demonios te sucede, ganso atarantado? – quitándoselo de encima
– ¡Me quiere matar! ¡Me quiere matar!
Escondiéndose detrás de Shun. Se veía realmente aterrado por lo que Ikki se vio obligado a darle como 20 bofetadas para que reaccionara, de hecho con 2 eran suficientes pero el otro quería estar bien seguro y le dio las otras 18, ignorando a Shun que le decía que ya dejara al pobre pato en paz. Después de la mini paliza, les explicó que June lo había estado siguiendo para exigirle una muy buena explicación a todo esto. Shun insistía en que era mejor decirle la verdad pero los otros dos tercos en que no. Pues en eso estaban cuando Ikki ya no pudo soportar más y se trepó al techo para poder aclarar sus pensamientos. Hyoga lo siguió pues lo notó en extremo extraño, con temor se acercó a él con extintor en mano por aquello de que se le fuera ocurrir incendiar el universo entero nomás porque sí.
– Oye… – dijo poniéndole una mano en el hombro por lo que el otro se espanto a más no poder
– ¡Pato! ¿Por qué rayos me asustas? ¿Quieres que me de un infarto?
– Pues sí pero nunca se me hace – dijo como que no queriendo y tarde, pero muy tarde se dio cuenta de su error – este, quiero decir… pues...
– Si no fuera porque no estoy de humor te empalaría y te asaría a fuego lento hasta que te calcines ¡Me oyes!
– Ese es el punto, algo anda mal contigo y creo saber que es… – de inmediato desvió la mirada – ¿Le dijiste a Shun… lo que pasó en su depa?
– ¡Ah claro! Le dije: Hola Shun ¿Cómo te va? Yo estoy bien, pero ¿Qué crees? Besé a tu novia… – dijo sarcásticamente – ¿Acaso estás quedando demente? ¿Cómo crees que le voy a decir eso?
– Pues tienes qué hacerlo, creo que Shun se merece la verdad y estoy seguro de que entenderá de que lo hiciste porque fingías ser él y no tenías de otra… porque ¿No tenías de otra, verdad Ikki?
– Pues…
– Y además no sentiste nada ¿No?
– Yo… yo… – Sin poder evitarlo volvió a vivir en un recuerdo aquel momento mágico en que sus labios estuvieron unidos en ese tierno beso, y sintió como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo de pies a cabeza – ¡Oh no!
– ¿Qué?
– ¡Oh no! – tomando a Hyoga por los hombros – besé a la novia de Shun y me… me... gustó – Hyoga casi se muere al escuchar semejante confesión por parte del fénix, que aunque estaba en el cuerpo de Shun, se escuchaba demasiado extraño viniendo de él – ¿Entiendes lo que eso significa? – zangoloteándolo sin la más mínima consideración
– ¿Que vas a dejar de zamarrearme para evitar dislocarme la clavícula? – se quejó ya todo mareado
– No, animal… – volviendo a licuar al pobre patito – significa que… me gustó estar con… la novia de mi hermano – Hyoga se quedó boquiabierto esperando a ver a qué hora se vomitaba el fénix por decir semejante cosa
– ¿Es… es en serio?
– ¿Me ves cara de comediante o que rayos?
– No, yo nomás decía – dijo cuando al fin lo soltó pero viendo estrellitas de lo mareado que estaba
– No lo puedo creer… – susurró tocando sus labios que fueron bendecidos por ese divino contacto con June – me gustó besar... a la novia de mi hermano.
Continuará…
