Reto de los mini-fics de mayo del foro "El Diente de León". Personaje: Haymitch Abernathy.
Había una ves
-¿Me cuentas un cuento?- pregunto la pequeña niña Mellark clavándome sus ojos azules.
-Yo no sé contar cuentos.- respondí dándome la vuelta con intención de ir a mi cama.
-¿Entonces me cantas?- pide ahora la pequeña.
-¿Enserio crees que tanto tiempo de embriagarme casi diario mantendrá mi vos como la de un ángel?- la cuestiono retadoramente, sé que a pesar de su corta edad sabe que lo que tomo no es exactamente refresco.
-A mamá no le gusta hablar sobre tu enfermedad.- contesta con una inocencia extraña- No puedo dormir sin alguna de las dos.
Maldigo mentalmente el haber aceptado cuidarla por esta noche. Sé que era imposible dejarla en su casa con su mamá a medio labor de parto, estuve en el anterior y los gritos no eran agradables, pero estoy seguro que pude haber encontrado a alguien más que la cuidara, lo mío no son los niños.
-Ya te he dicho que no soy bueno con ninguna de las dos.
-No importa.
-En realidad soy pésimo.
Ella pareció pensárselo durante un momento. Tenía la esperanza de que al final decidiera que no era tan necesario y me dejara ir pero por como brillaban sus ojos cuando me volvió a ver en verdad que lo dudaba.
-¿Y platicar sobre cuentos?- propuso la pequeña sinsajo- De seguro que alguna vez los has escuchado, aunque no sepas contarlos.
Estoy a punto de decirle que no pero las caritas de Harriet y Mitch rogándole a mamá por otra historia me persuaden. Aparte, aunque me cueste admitirlo, hay que decir que le he tomado afecto a la chiquilla, a pesar de que ha hecho a mis gansos unos flojos consentidos.
-Bien.- acepte al final sentándome en el sillón frente el cual ella usara de cama- ¿De qué quieres hablar?
-¿Cuál es tu cuento favorito?
-Caperucita roja.- conteste sin dudarlo demasiado- Pero debes de saber que no soy muy fan de ninguno, en realidad.
-¿Por qué?
-Por qué soy un hombre adulto sin hijos que anden fregando por un cuento de buenas noches.
-Me refiero a por qué Caperucita roja es tu favorita.- aclaro descaradamente interesada- Digo es lindo, pero no especialmente mágico.
-A mí se me hace bastante mágico.
-¿Pero por qué?
¿Por cierta castaña de ojos grises que no es tú madre quizá? ¿Enserio esta niña quiere una explicación? Debí decirle que pulgarcita.
-Mi novia usaba una caperuza roja el día que la conocí, y prácticamente siempre que hacia frio.- le explique de mala gana a lo que ella abrió mucho los ojos.
-¿Tuviste novia?- pregunto incrédula.
-Sí.- contesto deseando con toda mi fuerza que no me pregunte lo que le paso, aunque algo me dice que su padre le advirtió de preguntar sobre mi pasado.
-Es bastante romántico sabes. Nunca imagine que tú fueras uno de esos hombres.
-¿A qué te refieres con uno de esos hombres?
-Románticos ¿O de qué estábamos hablando?- me habla como si el niño chiquito aquí fuera yo, vaya mocosa- ¿Y cuál es el cuento que menos me gusta?
-La Bella Durmiente.- contesto automáticamente, el tiempo no ha hecho que esta historia supuestamente infantil me desagrade menos.
-¿Por?
-¿A quién le puede gustar un cuento donde su protagonista duerme todo el tiempo?
-Buen punto.- tuerce un poco su diminuta boca mientras busca otra pregunta que hacerme- ¿Cuál cuento se te hace más misterioso?
-La princesa y el sapo.
-¿Qué tiene de misterioso "La princesa y el sapo"?
-Que no sabes lo que en verdad pensaba el sapo.
-Obviamente que la princesa era hermosa.
-¿Cómo puedes estar segura? ¿Acaso tú eres el sapo?
La niña infla sus cachetes y cruza sus brazos intentando parecer molesta, aunque a mí me parece bastante graciosa así que me rio en su cara.
-¿Qué es tan gracioso?
-Tú.
-Pues tú no lo eres.- responde acostándose finalmente y tapándose hasta a la barbilla antes de soltar un gran bostezo- En realidad eres pésimo con los cuentos. Ya me voy a dormir.
-Bien, entonces me voy.- digo listo para marcharme pero antes de que de tres pasos a mi habitación la muchachilla vuelve a llamarme.
-¿No habrá beso?- pregunta.
Yo me acerco, me inclino sobre su frente mientras la pequeña cierra sus ojitos formando una pequeña sonrisa y tallo mi mal afeitada barba en su frente haciendo que ella suelte un gemido de indignación. Vuelvo a reír.
-Buenas noches preciosa.- me despido apunto de marcharme pero vuelve a detenerme.
-Haymitch ¿Puedo hacerte una pregunta más?
-Creí que era terrible con los cuentos.
-Y lo eres pero… ¿Qué cuento crees describe mejor a mis papás?
Yo me lo pienso durante un rato intentando recordar cada una de las historias que los mellizos amaban. Entonces encuentro la adecuada y sonrió con resolución.
-La Bella y la Bestia.
-¿Papá era muy salvaje antes de salir con mamá?- pregunta un poco confundida.
-Oh no, él siempre fue un príncipe. La bestia era tú madre.
Fin. Espero y haya sido de su agrado. Este capítulo ya no entra ni en romance ni en drama pero bueno.
Los quiere: yo.
