Anteriormente...
¿Qué cosas diría Zelda de él cuando eran niños? ¿Sería algo bueno? Ella también hablaba de él, ya no era el único que se la había pasado pensando y platicando sobre ella…
Claro que siendo tan joven era más fácil que se dejara llevar por lo que sentía sin importarle lo que opinaban de él…
Link no había batallado nada para remarcar cada uno de los momentos de su vida en los que Zelda se encontraba…
Era sencillo…
CAPÍTULO 4: JURAMENTO
Habían conservado hasta ahora un largo, largo silencio. Simplemente se habían quedado sin comentarios por liberar. Pero bien que tenían en qué pensar.
Aún Link se guardaba sus preguntas por el "¿Qué has estado haciendo últimamente?" mientras que Zelda no se había preocupado en iniciar por contar su vida.
Ella estaba un poco incómoda, las memorias habían vuelto a ella y no de la manera más grata y tenía una extraña sensación en el estómago mezclada con un remordimiento que hasta ahora comenzaba a sentir...
Así era, sentía remordimiento y estaba lo suficientemente apenada por ello como para pronunciar palabra alguna.
Sabía que en el pasado había cometido errores cuando aún no era capaz de darles importancia.
Ahora ocultaba su sentir al colocarse, de nuevo, uno sólo de sus audífonos haciendo así que el silencio fuera todavía más complicado para el chico, pues él no tenía nada que hacer mientras tanto.
-Y... ¿Qué música escuchas?- se atrevió a preguntar el hylian.
-Uh...- expresó Zelda mientras se retiraba el audífono -Música de ambiente- respondió mientras sonreía.
Ahí Zelda le prestó sus audífonos a Link y él se los colocó ambos.
Al instante abrió sus ojos a modo de sorpresa.
-¿De qué ambiente hablamos? ¿Alguna especie de... antro?- preguntó él.
Zelda rio -¿Qué? ¿Está mal?- preguntó.
Link, literalmente, se arrancó los audífonos.
-¿Mande?- cuestionó pues, notablemente, no había escuchado.
-¿Que si te gusta?-
Sí, esa no fue la pregunta. Pero, ¿a quién le importa? A Zelda no...
-¿Esta es música de ambiente?- agregó el chico colocándose un audífono.
-¿No te parece?-
La música de la que hablamos era como Link dijo, algo que COMÚNMENTE sonaría en un club nocturno. Era pues, música electrónica bailable.
Y a Zelda le gustaba...
Link afirmó hacia todos lados en cuestión de segundos y enseguida comenzó a mover su cabeza a tiempo con el pulso de la canción que oía. La chica volvió a reír. Ahora estaba sentada de lado, hacia el joven rubio.
-Me gusta- murmuró Link.
-A mi también-
-¿ ¡QUÉ!?- exclamó el chico, exaltando a Zelda.
Ahora la gente de autobús los miraba y ellos no se daban cuenta. El problema era que Link gritaba porque el volumen de la música era muy alto y no se oía ni sus pensamientos. A la gente le molestaba casi cada sonido que la parejita emitía, pues todos tenían sus asuntos para meditar y agradecerían un viaje en silencio...
-¡Que también me gusta!- gritó Zelda esta vez mientras reía nuevamente, haciendo enfadar todavía más a los demás pasajeros.
-¿Y te gusta bailarla?- preguntó Link aún en voz alta.
-¡SHHH!- expresó algún amargado.
Zelda esta vez se carcajeó silenciosamente dejándose caer sobre su asiento y golpeando a Link en el hombro que le quedaba más cerca.
-¿Qué?- preguntó el chico, sin comprender la razón de la agresión.
Ahí la rubia le retiró los audífonos -Es que estás gritando- murmuró.
-¡Oh!... ¡UPS!- contestó alargando la última expresión mientras volteaba a ver a las demás personas irritado por su extrema delicadeza.
Luego ambos rieron en un tono bajo. Algunas personas aún mantenían sus ojos sobre ellos y ahí fue que comenzó a resultarles algo incómodo a los jóvenes.
Unos segundos más y las gentes volvieron sus vistas a sus intereses; los dos hylians guardaron silencio totalmente por unos segundos, hasta que Link mandó al diablo a su indecisión.
-Y... ¿Qué has hecho?- le preguntó a Zelda.
La situación que vivieron hace menos de un minuto había acabado con la tensión.
-Te voy a aburrir- contestó Zelda bajando su mirada y frotando sus manos.
-¿Qué es más aburrido que sólo estudiar?- preguntó Link.
Zelda calló -...Creo que nada- respondió haciendo inconscientemente una mueca de desdén.
Ahí Link le sonrió encogiéndose de hombros, como si el asunto no tuviera remedio.
-Y eso es lo que hago- comentó Zelda.
La sonrisa de Link se desvaneció inmediatamente, creyó que no había sido NADA prudente con su comentario.
-Bueno... yo hablaba de mí... sólo estudiar no...- no sabía de qué forma enmendar su falla.
Zelda le sonrió ahora a él con su cabeza totalmente recargada en el largo respaldo de su asiento y con eso bastó para quitarle a él la preocupación de encima.
-Aún así, te gano. Yo estudio en casa desde...- ahí comenzó a hacer cuentas con sus dedos girando al lado contrario -...un año después, de la última vez que nos vimos-
Él guardó un breve silencio -... ¡Qué buena memoria!- -
-Ni creas- - interrumpió ella.
-Ya no soy el único- comentó Link sin pensarlo siquiera.
...
Eso había sido un poco extraño en medio de la conversación. El chico sabía exactamente DE QUÉ hablaba, pero Zelda no había captado NADA del extraño mensaje.
Así que rio y de inmediato cambió el tema. A ella le desagradaban esos silencios confusos y pausas extrañas en una plática.
-Si... y desde chica toco el arpa- después, ella suspiró -Así que, no me aburro tanto-
-¡Ah! ¿Si?- contestó él fingiendo demencia cuando en su mente pensaba...
"Ya lo sabía"
FLASHBACK
Un frío hilito de dulzura recorría sus manos. Lo que alguna vez fue una perfecta bola de helado color rosa, se había convertido en un desastre de la historia de los postres; una cascada de nieve derretida que bajaba desde el cono que él sostenía, pasando por sus manos y terminando en forma de gotas tanto sobre el suelo como en sus antes impecables zapatos blancos.
Se encontraba totalmente embelesado. La melodía había conseguido dormirlo despierto. Recién había hecho una pausa en su vida mientras caminaba rumbo a su casa que, gracias a su suerte, estaba cerca de la de ella.
Nada, más que su intuición, le aseguraba que fuera ella la que tocaba el instrumento, pues no era nada cerca a un gigante para alcanzar a ver a través de ese balcón...
Pero él lo sabía, simplemente SABÍA que era ella, pues esa era su alcoba. Ya algunas veces la había mirado asomarse por su ventana.
La intérprete concluyó su ejecución de una manera suave y perfecta; perfecta como solo podía serlo para sus oídos.
El silencio que tomó lugar hizo a Link reaccionar y quitarse el copete de encima pues bloqueaba la mitad de su vista.
...
Así, se embarró la nieve en su cabello y hasta ahí se percató de la mini-catástrofe de fresa que se había dado en sus manos.
FIN FLASHBACK
-Qué bien...- agregó Link totalmente fuera de sus sentidos.
-Si...- contestó Zelda alargando su respuesta. Estaba un tanto preocupada por la forma en la que Link comenzaba a comportarse. Sabía que tenía algo en mente, pero no sabía si le gustaría enterarse qué era.
Luego de qué él soltara comentarios sin sentido, no sabía que esperarse.
-... ¿Te encuentras bien?- le preguntó a Link.
-¡Claro!- contestó él saliendo de inmediato de su situación -creo... que alguna vez te escuché tocar el arpa.
Ella estaba confundida, no recordaba su presencia en ninguna de sus interpretaciones en esa época ¡ni en ninguna otra!
-... ¿En serio?- preguntó con un gesto de incredulidad.
-Si... recuerda que vivíamos cerquita-
Ella comenzaba a tomarlo por loco -Pero... no tanto...- y con la mera verdad.
Lo estaba poniendo nervioso -B-bueno, pero pasaba por ahí...-
Zelda afirmó con su cabeza aún con esa cara que traía y se giró a otro lado. El momento ya era incómodo nuevamente. Zelda no había podido controlarlo.
Y soltó una risa inconscientemente...
Link guardó silencio unos segundos volteando a verla con una sonrisa llena de nervios.
-¿De qué te ríes?- su tono denotaba lo inocente que se creía en el asunto. Como si no fuera justo que ella se burlara de él de esa forma.
La chica seguía riéndose -De nada...- -
-Mentirosa- comentó Link a modo de broma.
-¡Oye!...- respondió Zelda aún entre risas.
-No... No te creas- esta última oración Link la había pronunciado buscando NO armar problemas. Evidentemente no buscaba ofender a la rubia.
Y no era un secreto que él guardara, pues Zelda se había dado cuenta de su intención.
No podía engañarse, le había resultado tierna la forma en que buscaba reparar lo que él consideraba como "una enorme metida de pata".
-No hay problema- añadió ella, después le dio una palmada en un hombro -sólo era juego-
Hasta ese mínimo gesto había conseguido aumentar el nerviosismo del chico.
No recordaba la última vez que había sentido sus mejillas tan calientes.
Seguramente se había ruborizado, pensó y se volteó al lado contrario de donde estaba la chica.
Ella regresó su mano a su regazo... no entendía que le sucedía, y aún le preocupaba. Así que confundida se giró hacia el otro lado.
Link seguía maldiciendo a su bocota. Se avergonzaba de lo hecho en el pasado hasta el año en curso, no entendía cómo había sido capaz de hacerla de espía tantas veces, rogaba a las diosas que hasta éstas fechas nadie tuviera testimonio de sus actividades.
Porque si Zelda se enteraba... tendría que aprender a vivir con una bolsa de papel en la cabeza por el resto de sus días.
¿Había mencionado ya, lo fácil que era para él recordar cada detalle de su pasado?
FLASHBACK
Era bastante sencillo para él recordar lo que a diario pasaba cuando no era más que un inocente niño. Que a pesar de volverse huérfano a corta edad, no carecía ni de amor, ni de compañía.
Su madre junto con él vivieron pocos años en zona de kokiris, pero al fallecer trágicamente la mujer, el infante, por ley, debía mudarse con sus tíos a la capital. Donde gran parte de sus memorias permanecen.
Era un niño fuerte, desde siempre, podría contarnos su madre si aún tuviera voz. Resistente pero en el fondo sensible. Tanto así, que todos los que lo conocían desde su infancia, podrían decir que superó con rapidez su pérdida, pareciendo olvidarla, cuando en realidad cada uno de sus días iba en nombre y en honor a su respetable pariente.
Era, entonces, un muchacho soñador, noble y de actitud madura en múltiples circunstancias. Pero si había algo que causara estragos en su común seriedad, era una pequeña muchachita. "Una niña divinamente linda", era como él la describía la mayoría de las veces, puesto que no faltaban las ocasiones en que comparara la apariencia de la chiquilla con alguna de las bellezas de la naturaleza. O que incluso dudara si las Diosas lograrían superarla en encanto. Estaba enamorado. De la forma que solo un niño de su edad podía estarlo.
La veía casi todos los días, y pobre de él cuando exceptuaba uno pues no tenía mente, para casi ninguna otra cosa. Además tenía la grandísima suerte de vivir a varias casas de la de ella.
Pero no se había atrevido a conocerla formalmente. La veía siempre como algo muy lejano de su alcance y no entendía por qué si sólo era una niña que vivía en la misma ciudad que él, que iba a los mismos parques y caminaba por las mismas calles.
Quizás era porque siempre había alguien con ella, alguien mayor... Que honestamente le daba algo de miedo, era una mujer alta que siempre parecía estarla protegiendo. Tal vez por eso no veía a la niña divertirse tan seguido.
No podía acercársele tantito porque temía que la "gran señora" se aventara hacia él y lo tacleara o algo así. Pero el día que la viera sola... seguramente se acercaría a platicar con ella...
A llevarla a caminar al parque, o a jugar a algo...
...veía mucha televisión y creía que ya sabía todo sobre cómo conquistar a una chiquilla...
A todos sus allegados les daba ternura verlo hablar sobre ella.
-Tío ¿Qué hay que hacer para llamar la atención de una mujer?-
El señor rio estruendosamente -Aún no lo sé hijo...-
La mirada curiosa del niño cambió a un rostro de decepción.
-Lo irás aprendiendo- le dijo su tío dándole una palmada sobre un hombro.
-Pero tío, lo necesito- -
Fue interrumpido nuevamente por las carcajadas de su tío y así fue que el pequeño Link comenzó por enfadarse y se cruzó de brazos.
-¿Para qué lo necesitas?- -
-Porque...- separó sus brazos -hay una chica a la que quiero conocer, y suponía que me ayudarías con algunos consejos- respondió con toda seguridad.
-No sé qué decirte, Link- contestó el señor respirando luego de haberse divertido.
-¡Olvídalo! Lo haré yo sólo- -
-¡Link! No me levantes la voz...-
El pequeño rubio suspiró con fuerza, respondió "¡Bien!" y salió de ahí en rumbo a su cuarto.
Ya estando ahí cerró la puerta y ya con el silencio del interior, murmuró hacia sí mismo.
-De igual forma, lo haré yo mismo...-
Continuará...
