Cuarto acto: Sentimientos.


Ochako Uraraka sentía un odio inexplicable hacia la humanidad en ese momento.

Ni siquiera sus amigas se atrevían a acercarse para decirle algo, pues la cara que tenía en ese momento la castaña era, por mucho, aterradora.
Por no decir menos, tampoco estaba muy dispuesta a hablar con nadie pues sus habilidades de comunicación parecieron desaparecer de un momento para otro sólo para convertirse en gruñidos.

Sí, Ochako Uraraka estaba en esos días del mes.

Izuku se acercó a su mejor amiga con algo de duda, extendiéndole un pan de melón que le había comprado, y el rostro de la chica se iluminó a la vez que sus ojos brillaban amenazando con llorar.
Fue en ese momento que Izuku Midoriya se sintió más agradecido que nunca porque su novio fuera un hombre.

— ¡Eres tan considerado, Deku-kun!

—… ¿Deku-kun?

—Oh, bueno. Bakugō-kun te llama así todo el tiempo, por lo que se me terminó haciendo costumbre… supongo.

—Ah, no sabes la historia de ese apodo, ¿no es así?

— ¿Hay una historia?

Midoriya lució incómodo por un segundo antes de sentarse junto a su amiga, dando la primera mordida a su pan de curry. Uraraka imitó dicha acción, pero lo hizo con su pan de melón.
Ahora estaba un tanto intrigada.

—Kacchan y yo nos conocemos desde niños y, bueno, en ese momento yo era un tanto… torpe —Podía verse en la expresión del chico pecoso que tenía otra palabra en mente, pero se negó a decirla. Ochako se preguntó por qué—. De ahí nació el apodo de "Deku"… Significa inútil, alguien que no puede hacer nada.

Cuando su amigo soltó una risa floja, casi diciéndole mudamente que ya no tenía importancia, Uraraka pudo sentir su sangre hirviendo mientras se ponía de pie rápidamente, apretando sus puños –y de paso haciendo añicos el pan–.
Cuando la castaña se fue Izuku comprendió que había condenado la vida de su mejor amigo.

—… Lo siento, Kacchan.


Toda la clase vio sorprendida hacia Bakugō y Uraraka, la última manteniendo su mano en el aire acompañada de una expresión aterradora. Katsuki sólo la podía mirar, claramente sorprendido, mientras se llevaba una mano a su mejilla.

… ¿Lo acaba de abofetear?

— ¿Qué cara…?

— ¡Eres una persona horrible, Bakugō-kun!

Es decir, no es como si Katsuki no supiera eso ya. Tampoco es como si le importara en lo más mínimo, de igual manera; sin embargo, por alguna razón, el que la siempre alegre y entusiasta Ochako le dijera eso le hacía pensarse de manera seria qué estaba mal con él.
Aunque el enojo le hizo olvidar tal preocupación en cuestión de microsegundos.

— ¡¿Qué demonios te pasa, cara de ardilla?!

— ¡¿Cómo es posible que hayas apodado a Deku-kun por ser alguien inútil?!

— ¡Pero si tú también lo estás llamando Deku!

— ¡Yo no lo hago con esa intención!

Por alguna razón, Bakugō llegó a pensar que Uraraka estaba actuando extraño; la chica normalmente no era así y, aunque sí que tenía momentos en los que se enojaba con él, no llegaba al extremo de golpearlo.
De hecho, era la primera vez en su vida que una mujer que no fuera su madre lo golpeaba.

Y eso hería su orgullo profundamente.

— ¡No sé quién carajos te crees para decirme algo por cómo apodo o dejo de apodar a ese maldito nerd, pero no estás con tal derecho!

— ¡Soy su mejor amiga y tu alma gemela, grandísimo idiota!

Pudo oírse un jadeo simultáneo en todo el salón, a la par de que el rostro de Katsuki se pusiera ligeramente rojo.
¿Qué maldita necesidad había para que dijera algo así en frente de toda su jodida clase? ¡No era ella la quien después tendría que aguantarse a todo ese montón de idiotas haciéndole la vida imposible con sus ridículos silbidos y sus molestas insinuaciones!
Uraraka muy tarde se dio cuenta de su error, pues cuando enrojeció completamente y trató de prepararse para disculparse con Bakugō éste ya había salido a toda prisa del lugar, siendo perseguido por los sonidos de burla de todos sus compañeros.

Y por una muy preocupada Ochako Uraraka.


Le tomó más tiempo del que se hubiera esperado, pero por fin había logrado alcanzar al rubio cerca de la cafetería de la universidad. Estaba sin alientos, además de que sus fuertes cólicos no ayudaran a que la situación fuera algo mejor, pero ella misma admitía que había cometido un error enorme y debía disculparse apropiadamente con Katsuki.
Ella sabía que Bakugō odiaba cuando los demás sabían cosas completamente innecesarias de él, así que el que toda su clase supiera que ella era su alma gemela entraba en dicha categoría.

Katsuki no miró directamente hacia Ochako, pero la chica tampoco parecía dispuesta a decir nada.

La situación era bastante tensa.

—Cuando éramos niños, Deku era una pequeña mierda molesta que no podía hacer nada por su cuenta —El chico comenzó a hablar, aún sin dirigirle la mirada a Uraraka. Ésta se volteó a mirarlo, un tanto confundida por la repentina charla— y desde que nos graduamos de secundaria no lo volví a ver. Nosotros no mudamos y él siguió en el mismo vecindario de siempre, así que fue imposible para nosotros reencontrarnos siendo que fuimos por caminos separados a partir de ese momento. Pero para ese entonces yo no lo llamaba Deku porque me pareciera alguien inútil, se había vuelto más como una especie de costumbre. ¿Por qué crees que lo dejo llamarme "Kacchan" tan libremente? Es costumbre —Katsuki parecía bastante serio mientras hablaba, cosa que hizo a la castaña sentirse culpable. Lo había juzgado sin conocer su lado de la historia—. No te explico esto porque sienta la necesidad de que alguien conozca sobre mis sentimientos… Es tal como dijiste, eres su mejor amiga y mi alma gemela. Si la vida nos unió algún plan de mierda tendrá, así que es mejor decir las cosas antes a lamentarse después porque serás un dolor en el trasero.

Ochako sonrió y sólo pudo hacer lo primero que se le vino a la mente: Darle un beso en la mejilla al rubio, cosa que lo tomó por sorpresa.
No lo culpaba, de igual manera.

—Perdón por haber dicho que eras una persona horrible… y por golpearte. Estoy un tanto sensible estos días, por lo que la noticia me afectó más de lo que debía.

A Katsuki le tomó unos segundos reaccionar a lo que eso significaba.

—… ¿Esos días del mes?

—Síp.

—… Joder que eres molesta.

Uraraka simplemente rió.
Ahora lamentaba haber desperdiciado ese pan de melón que Midoriya le había comprado.


Respondiendo reviews.

Niorima: ¡Me alegra bastante saber que mi fanfic te guste! Perdona la tardanza en actualizar, me tomé unas pequeñas vacaciones. ¡Espero que sigas apoyando la historia! ¡Y gracias por tu review!