IV- entrenamiento en la isla Byalan: una mirada al pasado. ¿Cual es tu propósito en la vida?


He pasado con mi grupo más de cinco semanas entrenando en esta isla. No creíamos que nuestra falta de experiencia nos haría tener que soportar a un entrenador rabioso y extremista con el entrenamiento. Desde hacernos pelear con las bestias dentro de una caverna (la mayoría eran moluscos, medusas gigantes, bestias marinas y extraños calamares de gran tamaño). Sin mencionar los otros grupos de soldados que venían a entrenar aquí solían ser retados por Sagail y Pinta. Los cuales ansiosos provocaban una pelea masiva entre personas del lugar, haciendo que los guardias se precipiten perjudicando a casi todo nuestro grupo. Excepto a ellos.

Ya llegado el atardecer, comenzaron a poner parrillas y carbón para la cena de todos los reclutas y oficiales dentro de la isla. Sagail recordó en ese momento que yo, había aprendido desde muy joven a cocinar (Eso fue gracias a un hombre que fue el único gran amigo que tuve). Sin pensarlo, me obligo a cocinar para todos como si tuviera el derecho de hacerlo. Yo no podía decirles que no a toda esa masa de gente. Por lo que a regañadientes acepte el preparar la parrillada que pensaban hacer junto a otras cinco personas más.

Mientras veía como la mayoría de las personas formaban grupos y fogatas donde pasarían la tarde y la noche entera durmiendo y compartiendo sus propias experiencias dentro y fuera de la isla. Mientras preparaban las cosas para ponerme a cocinar las carnes. Empecé a revisar entre las cosas que guardaba donde se encontraba mi cuaderno y cosas que tenia de cuando era menor.

Cuando saque de mi bolso una especie de sombrero de cocinero. El cual estaba convertido en un muñón dentro de mis cosas. De inmediato me lo puse y comencé a ayudar en la cocina de los platos que iban a asar.

Mientras veía como las carnes que ponía, junto con los platos que pensaba poner como acompañamiento en la merienda. Comencé a recordar lo poco que recuerdo de mi pasado. Mientras observaba las llamas del carbón cocinar la carne.


En los tiempos de mi niñez, mi padre me prohibía estar con cualquier tipo de amistades. No importaba el rango social o la conducta que tuvieran.

El por si solo los aparto de mí pensando que eso me haría débil durante el entrenamiento que me inculcaba para ser un espadachín y así, seguir sus pasos.

El es un militar desde varios años, poseía el más alto rango dentro de la caballería del gremio para el que trabajaba. Aunque las tradiciones y las costumbres de este, eran por lejos, mas importantes que la familia o cualquier necesidad afectiva que tuviese. Razón por la cual las guerras constantes que durante unos años estuvieron ocurriendo. Solo empeoraron su conducta.

Cada vez que mi padre desaparecía de la casa para ir a una campaña o misión dentro del gremio que estaba, mi madre solía invitar a la casa donde vivíamos a un señor de aspecto joven y bastante amable. Solía ser el quien entrenaba a mi hermano cuando el era solo un chico con aspiraciones a ser como el.

El, me educó en cosas que mi padre no se dedicó a hacer. Apreciar las cosas importantes de la vida, el permanente deber de proteger lo que uno debe querer (en las buenas y malas): eso es la familia, la amistad, el cariño y respeto que uno debe entregar a los demás como los demás se lo entregan a uno.

Como me hubiera gustado que el hubiera tenido la razón en todo aspecto. Por que sigo mas sus pasos que los de cualquier otra persona. Y aun así soy tratado como a un perro o como si fuera un estorbo para este grupo o para cualquiera. Lamentablemente, aun no soy fuerte para apañármelas solo en esta cruel vida.

Hubo un día en que ella le entrego cuero y escamas de bestias que le había pedido a mi padre que trajese, eso también incluye plumas de aves y tintes de color blanco los cuales se los entregó a ese hombre y un mes después, regresó con un sombrero de chef hecho para mí (el cual llevo conmigo desde hace mucho).

Me quedaría perfecto para cuando cumpliese 19 años según el. Eso incluye un libro de cocina bastante pequeño. Pero me permitía en cualquier circunstancia, tomar las cosas de mí alrededor y cocinar para sobrevivir en un entorno duro. El nunca pensó que seria un soldado, o un perro de guerra como decía el tanto de si mismo, como de los que se unían a la milicia del reino.

El siempre creyó que me convertiría en lo que yo anhelara ser siempre y cuando lo entregara todo y me dedicara cada día de mi vida solo a cumplir ese sueño. Ese sueño que tengo, es el convertirme en escritor para poder narrar tanto mi historia personal como la de la realidad que se vive en este reino y la cual. No dejan de ocultarla los medios.

Es una pena que esa persona que tanto me importo, ahora no la recuerde, solo recordaba su vestimenta blanca, la ballesta que llevaba en la espalda junto a su bolso y su suéter gris que eran en conjunto, la vestimenta tradicional de un cazador (sin mencionar que siempre mantenía una expresión alegre frente a mi, como si supiera que eso era lo que mi padre no hacia).

Mi hermano a pesar de entrenarse en el mismo oficio que ese hombre, no quería ser igual que el, quería variar su profesión un poco.

El nunca me la dijo, por que pensaba dejarlo como una sorpresa, siempre solía con sus chistes (tanto buenos como malos) traerle una débil pero valiosa sonrisa a mi madre con lo triste que era su relación amorosa con mi padre.

El nunca permitió una sola risotada, prefería privilegiar el silencio absoluto, no aceptaba que una mujer o un menor le cuestionaran cualquier orden que diese. Era de lo mas machista que había visto.

Sin mencionar que siempre que le pedía saber acerca de mi pasado (el cual no lo recordé nunca excepto gracias a mi hermano cuando estaba vivo). pero el nunca me contestaba, de hecho, quería borrar todo mi pasado para que fuese en lo posible un guerrero de sangre fría, que nunca retrocediese, ni sintiera remordimiento al matar a alguien, sin importar quien o que fuese.

El estaba acostumbrado a ello, por que tenia bastantes heridas tanto en el rostro como en el cuerpo. Mas que contar sobre como le iba en sus campañas, solo regresaba a casa para enviarme a sus entrenamientos que me imponía y para curar sus propias heridas. Ese era todo el tiempo de caridad que pasábamos como "familia" en toda esa vida que el me arrebató.

No era la mejor de todas pero, era una vida al final.

Con sus repentinas salidas y regresos, no tardó en descubrir que mi hermano, ocultaba su entrenamiento como arquero y que había un extraño viniendo a mi casa cada vez que desaparecía el.

Mi madre entonces discutió con mi padre. Dando la cara por mí diciéndole por que yo no podía crecer como un niño normal y tener una vida normal y dejar de fingir a la gente que somos felices. Mostrar de una vez la horrible situación que estábamos pasando desde que ella se retiro como soldado para criarnos lejos de las guerras. Pero el era demasiado frío para entender eso.

Apenas escucho eso. Antes de que ella terminara, le propino una brutal paliza a su propia mujer. Como si fuese cualquier persona más que tuviese que apartar del camino. Lo peor de todo, es que fue todo delante de mis ojos. Además de destrozar sus ropas, estuvo a punto de sacar su espada y matarla violándola.

Mi hermano, como ya no podía ocultar para que cosa estaba dedicando su vida, se puso frente a el y le grito que si daba un paso mas, le atravesaba la cabeza de un solo flechazo de su arco. Al ver lo decidido que estaba mi hermano, finalmente se detuvo.

Sonriéndome extrañamente. El le gritó a mi madre que si seguía trayendo gente extraña a la familia (como si fuera puta o algo por el estilo), sin importar si eran las pocas amistades que tenia, el procedería a actuar como un soldado, y acabaría con nosotros como si fuéramos el enemigo que tanto ansiaba derrotar.

Justo un día después de ese incidente, por lo borroso que esta mi memoria del pasado, ocurrió una batalla entre el gremio de "Dragons of Vigrid" y la "A.T.S".

Siendo ese ultimo, el gremio para el que trabaja mi desaparecido padre.

Quedando la mitad de la ciudad destrozada, milagrosamente el choque de acero y el fuego cruzado nunca llego a nuestra residencia que estaba cerca de la playa.

En un barranco donde solo hay una sola salida y era el camino hacia el interior de esta.

Estuve largo tiempo con mi madre escondidos mientras mi hermano desde la azotea, cubierto con cualquier cosa de la casa (muebles, camas, etc.)

Permanecía vigilando con su arco y flechas que no entrase nadie ajeno a la casa.

Vimos una figura encapuchada acercándose a la casa, se veía lastimado al venir a pasos torpes hacia nosotros. Fui rápidamente a abrir apenas vi que su rostro me parecía familiar.

Mi madre intento detenerme pero fui corriendo hacia esa figura y me sorprendí al ver quien era.

Era el hombre que entrenaba a mi hermano y al mismo tiempo mi único gran amigo de entonces buscando refugio en mi casa.

Estaba completamente lastimado, su brazo derecho estaba totalmente herido y tanto su cuerpo como ropa tenían quemaduras y cortes.

Apenas lo ocultamos en la casa, mi madre desesperadamente se dedico a curarle sus heridas. Estaba bastante grave y el choque de espadas proveniente de la ciudad parecía acercarse cada vez más.

El pánico comenzaba a apoderarse de mi hermano, al punto que comenzaba a gritarnos que nos apresuráramos en curar a su maestro. Iba constantemente por agua y vendas mientras mi madre las limpiaba con alcohol y algunos medicamentos que lo anestesiarían por un rato.

El cazador ese, casi sin energías para reaccionar, le decía a mi hermano que la concentración y la destreza era la base de un buen arquero. Le decía que si venia alguien, dejara su miedo a un lado y se dedicara solo a acertar en el blanco, que usara las habilidades que le enseño para frenarle el paso a cualquiera que se acercara.

Justo entonces venia un caballero montado hacia la casa, mi hermano lo veía venir desde lejos. Sin pensarlo dos veces, pensó hacer un disparo de dos flechas al cual le suelen llamar los arqueros "doble impacto" (double strafing). Se concentró, apuntando al objetivo, dejo que la fibra elástica de la cuerda, empujara hacia delante las 2 flechas de acero afilado hacia su destino.

Cayendo al piso y sin reaccionar, el caballero pareció morir en un instante apenas las dos flechas tocaron su garganta y su corazón (al menos según lo que vio mi hermano apenas abrió sus ojos justo después de disparar).

Mi hermano quedo en un estado de shock por un buen rato. El nunca antes de ese día pensó que como arquero llegaría a matar algo distinto a una bestia o un blanco de práctica.

Desapareciendo los ruidos de espadas y los incendios, termina el crepúsculo y cae finalmente la noche, el cazador entonces despierta con sus heridas vendadas y con su ropa más o menos destrozada.

El le dijo a mi hermano que nunca quiso que fuera soldado, por que tendría que día a día tener que enfrentar situaciones así, que para ser un soldado, el único entrenamiento útil era el pelear para sobrevivir. Esa era la máxima dentro de su rígido mundo.

El nos confeso una razón por la cual estaba peleando una batalla casi innecesaria ese día. El le dijo a mi madre y a mi hermano que observaran una insignia en su uniforme, era del gremio "Dragons of Vigrid".

El por si solo tenia la obligación de apartar al enemigo de los edificios civiles, con tal de defender la ciudad y a sus habitantes.

Mi hermano se sorprendió a ver a que extremo llegaba el valor de su maestro, ser capaz de arriesgar la vida propia para proteger a perfectos "desconocidos" para el.

El nos confeso que este lugar desde mucho antes dejó de ser seguro para nosotros. Con la constante influencia del gremio de la "A.T.S.", había un gran riesgo de que si nos quedábamos más tiempo, nos matarían por proteger a un soldado enemigo y al mismo tiempo, por el hecho de que mi hermano estaba entrenando para ser arquero del mismo.

El problema era que si lo hacían de inmediato, mi padre nos descubriría y nos matarían antes de que intentáramos nada.

El pensó que hiciéramos el siguiente plan, que resistiéramos el maltrato que nuestro padre nos propinara hasta que el reuniese suficiente dinero como para escapar y así albergarnos en un pueblo ubicado en una sierra nevada cuyo nombre he olvidado (será el primer lugar al que vaya apenas este terminado mi entrenamiento y descubra su ubicación exacta). Nos dijo que reuniría el dinero a más tardar unos días antes de que cumpliera 17 años y fuera a convertirme en soldado. Con tal de poder darme la libertad personal como mi regalo de cumpleaños.

Antes de irse, le dijo a mi madre que fuera por un cofre que ella con su ayuda. Escondió enterrándolo en la arena de la playa. Ahí había algo que estuvo oculto durante un tiempo según ella, en caso de que algún percance como este llegase a ocurrir. El señor entonces me sonrió y dijo que la siguiéramos ya que estábamos en edad y con experiencia suficiente como para tomar con madurez esta situación.

Ella desenterró el cofre, lo abrió y había dentro 2 hojas de árbol sorprendentemente duras y resistentes unidas a cadenas de plata.

Lo sorprendente era, que la caja por lo sucia y carcomida que estaba su madera, mostraba por si solo el tiempo que llevaba oculta en la playa. Parecía esto ser algo planeado de hace muchos años.

Mi madre miro fijamente a mi hermano y a mí. Nos dijo que era el momento de explicarles el porque a una familia de nuestro linaje se le entregaba por tradición una hoja sagrada la cual, a pesar de haber sido arrancada del árbol que provenía desde hace muchos años. Era sorprendente como no se marchitó esta en todo ese tiempo. Como un símbolo de inmortalidad, o algo por el estilo.

El cazador nos contaba que a cada descendiente de la familia de mi madre, se le entregaba una extraña cadena con una hoja de un árbol sagrado unido a esta por tradición de generaciones. Esta era entregada a los varones de cada familia. Y ellos, como un anillo de compromiso, se lo entregaban a la mujer que llegara a convertirse en su esposa hasta sus últimos días.

Mi madre decía que desde el instante en que recibió esta hoja, esta parecía reaccionar a su dolor, tristeza y miedo, y le permitía sobrevivir a cualquier adversidad de forma extraña, pero asombrosa.

Ella nos decía que esta hoja era el símbolo del amor de una madre a sus hijos como esta era del amor de un hombre a una mujer.

La hoja siempre ansiosa de no marchitarse jamás era el símbolo del deseo de la longevidad para su propietario. Decía que esta permitió que mi madre soportara la depresión de vivir un martirio casi eterno cada vez que soportaba el maltrato que mi padre nos propinaba. Esta hoja (según ella), parece responder al deseo de vida del propietario según un mito comentado por un sacerdote nórdico que entrego las primeras hojas de ese (hasta ahora desconocido) árbol a cada rama de nuestra familia.

Estas eran de por si la bendición que este sacerdote le daba a nuestra familia como símbolo de lealtad a la religión que hasta entonces rige en nuestro linaje (aunque hayan aceptado dentro de mi familia a no-creyentes como yo).

Dijo mi madre que le prometiéramos con nuestras vidas de que en caso de que ella por cualquier razón desapareciera de nuestras vidas, usáramos estas hojas para identificarnos como familia y las conserváramos a como diese lugar, sin importar lo que pasara. Ya que según ella nos permitiría ser protegidos de cualquier peligro como símbolo de fe y amor maternal.

Nosotros prometimos sinceramente el cuidar estas hojas como a nuestras propias vidas. Mi madre sonriendo, le pidió a ese hombre que por favor se fuera pronto de aquí y que se apresurara en juntar el dinero para salvarnos de los males que rodeaban a nuestra familia. El cazador aceptó, y abrazándola, le prometió que recuperaría sus heridas y usaría toda su fuerza física y mental para protegernos a la distancia y regresar pronto a buscarnos.

Nos recomendó que borráramos toda evidencia de que el estuvo aquí, desde la quema de las sabanas (que tenían manchas de su sangre), hasta sus ropas destrozadas. Y que por favor perdonáramos a nuestro padre. Ya que como soldado. No se le permite tener sentimientos por nadie. Lo cual el tiene mucho mas que claro. Cosa que todos ese día aceptamos soportar con la esperanza de salir de ese sufrimiento.

El me prometió que apenas volviera, me entrenaría para ser un arquero para que así me pudiera defender solo y nada ni nadie me utilizara a su antojo. Mientras tanto que mi hermano se encargara de entrenarme usando el arco y flechas. Pero a escondidas de mi padre. Ya que el no soportaba la idea de que no nos convirtiéramos en espadachines como el, por simple cuestión de rango social.

Mi padre siempre nos planteo que los arqueros de por si son pobres, no pertenecen a ningún rango o clase social de importancia (como la aristocracia o la burguesía existente en el reino). Prefería mil veces que nos convirtiéramos en mercaderes o en el peor de los casos, en sacerdotes. El nunca vio honor alguno en convertirse en arquero de ningún tipo. Ya que eso según mi padre destruiría su linaje por completo y su historia como una de las familias de mayor status dentro del reino.

Era graciosa su "preocupación" por mi y por mi familia. Mostrándome así que era exactamente lo que le importaba mas. Le importaba más su rango social que la familia en si. Rompiendo todos los principios que una persona en si debería tener como mínimo. A diferencia de ese señor, me sorprendió que alguien ajeno a mi familia en todo aspecto (sangre, clase social, profesión de familia). Se preocupara mas que cualquier pariente que hubiésemos tenido alguna vez (muchos de mis parientes murieron mucho antes por guerras, enfermedades, o simplemente nunca escribieron por que mi padre prohibió el contacto de cualquier tipo con el resto de la familia).

Con el paso de los meses. Mi madre comenzó a decaer en salud, pero no así su esperanza, pero aun así cada vez que volvía a casa de su trabajo en la imprenta del pueblo, llegaba sollozando y deprimida. Nos decía a mi y a mi hermano que no soportaba la mentira que estábamos viviendo, que no teníamos donde mas ir y que para arreglar la situación lo único que debíamos hacer era el estudiar y entrenar para ser profesionales sin importar el trabajo que nos dieran y así sobrevivir.

Cada día mas nos íbamos enterando que mi padre si volvía al pueblo después de todo, pero bastante mas seguido de lo que creíamos de sus campañas.

Un día yo y mi hermano pasábamos por la plaza del pueblo a ver que pasaba con mi padre que, a pesar de que volvía ya no nos visitaba, como si intentase olvidarnos. Lo vimos delante de nosotros entregándole unas cadenas de similar aspecto a una mujer la cual se las regaló a unas jóvenes que estaban a su lado de similar edad que yo.

Su rostro inexpresivo al recibir algo como eso y al mismo tiempo su uniforme bastante peculiar (obviamente no era de un recluta si no de una profesión ya hecha).

En ese instante, comencé a sentir mucha ira dentro de mi, el hecho de por que mi padre llego a mostrar una sonrisa sorprendentemente tierna a esa mujer y sus dos hijas. Estaba ardiendo de rabia, una mirada de sangre entonces estaba formándose en mi, mi hermano entonces estando aun mas enojado que yo (pero aun así sin mostrar expresión alguna en su rostro). Me tranquilizo apretándome en el cuello, quitándome la rabia con el dolor del apretón.

Fue en ese entonces que esas jóvenes nos miraron a nosotros mientras mi padre conversaba de lo más feliz con esa mujer. Sus rostros inexpresivos y asesinos a pesar de la corta edad que tenían me sorprendían al punto de asustarme, mi hermano, que olvidó quitarse todo su uniforme de arquero (aun conservaba el suéter de arriba creyendo que combinaba con el resto de la ropa), sabía bien que nos estaban discriminando ellas por nuestro aspecto. Por lo que prefirió sonreírles como burla a su patética crianza dedicada al clasismo absoluto a nivel social y profesional (según la opinión de el que era 4 años mayor que yo).

Mi padre cuando volteó hacia mí por un instante, se sorprendió que hubiese salido a la calle y justo aparecer delante de el siendo observado, estaba a punto de estallar en ira (se suponía que no se nos permitía salir de la casa por ningún motivo), pero al saber el predicamento en que estaba prefirió fingir que no nos conocía. Pasando por delante de nosotros con esa mujer como si nada.

Justo en el instante en que se despidió de la mujer y termino su conversación de poco interés, esperó a que se alejaran completamente, en especial las chicas esas que me miraban de forma tan extraña, como si yo fuera algo importante para ellas.

Una vez desaparecidas, me acerque un poco a mi padre sin decirle a mi hermano, que estaba en estado de shock al ver lo que su padre estaba haciendo todo este tiempo.

El se volteo hacia nosotros moviéndose la capa de su armadura por el viento, se puso delante de mí y de mi hermano. Comenzó a mostrarme de nuevo esa siniestra sonrisa de cuando golpeo a mi madre hace meses atrás, diciéndonos que el vio todo, absolutamente todo lo que hicimos ese día en que una batalla asedió el pueblo. Nos dijo que éramos unos perros traicioneros a la familia, que desobedecimos la orden de no dejar que nadie más se nos acercara en nuestras vidas. Que por desobedecerle ahora no éramos dignos de ser tratados ni reconocidos como hijos suyos. Riéndose desvergonzadamente de lo que éramos realmente para el en ese instante, la mirada de sangre ahora la tenia mi hermano, quien intento golpearlo por haberse olvidado de nosotros.

Eso fue valiente debido al miedo que me consumía ese instante, pero solo consiguió que mi padre le apretara su brazo hasta esguinzar sus tendones y romper los huesos de su brazo.

Riéndose del patético espectáculo de mi hermano según el nos dijo en la cara (escupiéndonos en esta a la vez) que ya no éramos parte desde hoy y por siempre de su familia. Que esas mujeres que vimos eran mejores candidatas que nosotros para liderar a las futuras generaciones de nuestra familia. Que ellas, según el, tenían la actitud que se necesitaba para ser dignos de él como su padre.

Esas últimas palabras me hicieron romper en llanto, no creí, no quería creer ni mucho menos aceptar que todo este tiempo, el estuvo en secreto creando otra familia a través del engaño y la represión social absoluta a mi y a mi madre.

Mi hermano desde ese entonces, conservo una mirada de sangre con el único deseo de destruir a mi padre por lo que hizo.

Con mi hermano herido, regrese a casa, con mayor deseo de saber la verdad de todo. Quería saber por que abandono a mi familia alguien a quien le dedique toda mi corta vida, para que al cabo de unos minutos, le quitara valor y significado alguno.

Una noche escape de casa. A la luz de la luna, veía casi todo a mí alrededor, por lo que no necesitaba mucho el alumbrado publico para espiar y seguir a mi padre.

Mientras en mi casa, mi hermano se recuperaba de sus heridas y mi madre descansaba, fui a la plaza donde lo encontré ayer. Allí estaba, hablando con otros hombres con extraños atuendos que parecían provenir de un laboratorio. El no dejaba de hablar de esas chiquillas cuyos nombres desconozco. No logre escuchar con claridad lo que decía por miedo a que me descubriera.

Cuando termino la conversación, mi padre se dirigió hacia un pasaje, lo seguía a escondidas de cualquier poste o buzón con tal de que no me viese.

Llegando a una casa, le veía sonreír de forma siniestra una vez más. Cerró la puerta, pero no le puso seguro alguno, como si supiera lo que alguien como yo intentaría hacer. Entre con cuidado con tal de no causar ruido. En los pasillos escuchaba tanto el dormir de las jóvenes como unos extraños ruidos que iban aumentando cada vez que me acercaba a una habitación a oscuras.

Una vez que me acerque, la luz de la luna iluminaba completamente la habitación. Comencé a sudar, nervioso de que me descubriese justo aquí y ahora. No dejaba de escuchar los gemidos de una mujer, como si estos fuesen de un placer doloroso o algo por el estilo.

Asome lo más poco de mi rostro posible hacia dentro de la habitación. Veía entre las sabanas de una cama la figura de mi padre con esa sonrisa siniestra entre el sudor de el junto a una mujer a quien abrazaba fuertemente desnuda.

Quede en estado de shock, quien diría que todo este tiempo mi padre estuvo acostándose con otra mujer, que toda esa relación amorosa con mi madre no fue más que una mentira bien elaborada. Que lo único que realmente buscaba no era mas ni menos que el placer del cuerpo que solo una mujer a su gusto le podría dar.

No lo soporté más y me fui corriendo de esa casa mientras escuchaba a través de mi llanto mezclado con ira, las risas a carcajadas de mi padre rebotando en mis oídos.

En mi frustración, a la luz de la luna, comencé en plena calle a gritar y a golpear un poste como si pudiese romperlo. Pero solo conseguí destrozar mis nudillos en el acto y causarme más dolor aun con el que ya sentía por dentro. De cómo a una persona la cual me vi "obligado" a tener que quererla y respetarla. Le haya hecho esto a mí y a mi madre. Como si no fuese mas que un objeto desechable para el

Y apenas dejara de ser útil, me dejaría botado en cualquier parte. Sin importar toda el hambre, frío y dolor que durante esos meses a la espera de sus viajes y campañas tuvimos que permanecer como ordenes directas de el.

Llegue a casa, con mis dos manos ensangrentadas de tanto golpear el metal de ese poste y con un dolor y deseo de sangre palpable en mi rostro. No quise despertar a mi madre para no preocuparla más, Pero fue inútil.

Cuando entre a la casa. Mi madre estaba llorando a gritos por una carta que tenia en su mano. Esta decía exactamente lo que mi padre le dijo a mi y a mi hermano. No quería aceptar que ella estuviese sufriendo más que yo. Por lo que me apuré en limpiar y vendar mis heridas para que no supiera donde había estado. Pero ella ya descubrió que salí a escondidas y solo me pregunto si ahora se la verdad que tanto nos ocultó. No la mire a la cara, pero respondí que si.

Pasaron otros meses mas, ya estando a pocos días de tener que ser reclutado en la academia, mi madre comenzó a enfermar, y estando en estado de gravedad, termino por permanecer casi estática en su cama. Sus latidos cada vez se hacían más débiles. Mi hermano fue a reunirse con su maestro en la playa para recibir el dinero que tanto necesitábamos para irnos de aquí.

Mi madre me dijo que ella no era mi única familia, que había muchas personas las cuales escribieron para preguntar por mí, como si realmente les fuera de importancia. Que lamentan no poder hacer nada debido a que en los pueblos y ciudades que estaban fueron seriamente afectados por la guerra.

Dicho esto comenzaba ella a cerrar los ojos. Su pulso comenzaba a debilitarse aun más. La luz dejaba de existir en la habitación. Mi madre dijo que donde fuera, sin importar donde, no olvidara las costumbres y modales del hogar, mucho menos todo lo que he aprendido con ella y mi amigo, ya que estas junto a esa hoja que tengo de cadena, salvarían mi vida algún día. Dijo mientras cerraba sus ojos que no olvidara mi nombre. Un nombre sin importar el que tuviera, era símbolo de respeto ante la sociedad. Que jamás olvidara mi propia identidad cuando entrase a la milicia. Por que si no lo hacia, seria visto de peor forma que como era visto ahora.

Ella lamentaba que nunca me hubiera enseñado mi padre cosas tan básicas como tener y mantener amistades, como tratar a las personas correctamente, poder tener metas propias en la vida y no las que el me impuso, entre otras cosas tan simples y complicadas de aprender por cuenta propia a mi edad.

Era lamentable que todo esto me lo haya dicho ya siendo muy tarde. De sus ojos totalmente cerrados salían lágrimas de tristeza por no haber podido recordarme mi nombre, mi símbolo de identidad. Por el solo hecho de que mi padre, a base de drogas y golpizas, intentó hacer que olvidara todo sobre mí y así poder yo concentrarme en solo entrenar y hacerme más fuerte.

Su cuerpo, comenzó a hacerse pesado, su cabello comenzó a perder fuerza y finalmente me dijo que yo nunca estaría totalmente solo en este mundo. Que siempre habría algo, no importa si era persona o no lo que sería mi compañía y protector durante mi nueva vida como soldado.

Dijo que no sintiera deseos de venganza hacia mi padre. A pesar de todo el mal que nos ha hecho, es nuestra sangre al final, tampoco según ella tenia que dejarme controlar e influenciar totalmente por los demás. Si lo hacia, no seria mas que un perro de guerra mas como mi padre y perdería todos mis sueños y metas en el proceso.

Sus ultimas palabras las dejo a medio terminar, dijo que buscara a mi familia en los rincones del mundo que dijo ella que me iba a decir, pero no lo logro, solo alcanzo a decir que si buscaba a mi familia, que la reconociera a través de la hoja del árbol sagrado que cada persona sin importar si son de mi sangre o no, llevan consigo.

Finalmente, murió, yo no pude hacer absolutamente nada para evitarlo, solo pude ayudar a cerrar los ojos de su cadáver y acomodarlo a la cama. Estaba a punto de desesperarme entre el llanto. Hasta que vi de la luz proveniente fuera de la habitación a mi padre sonriendo por lo que estaba ocurriendo conmigo.

El me dijo que mi madre murió como la perra traicionera que era. El se encargó de preparar junto a un asesino durante esos meses un veneno especial para matarla a ella y si era posible a mí y a toda la población. Este veneno se fortalecía con el destrozo de los nervios y la depresión del cuerpo a la vez. El maldito se lamentaba de que este veneno al ser tan débil no me hubiera afectado lo suficiente a mí y a mi hermano porque, a diferencia de mi madre, nosotros realmente no lo amamos alguna vez. Por lo que nuestros corazones no se permitieron ablandarse lo suficiente como para que el veneno pudiera surtir efecto.

Mi llanto instantáneamente se detuvo al terminar de escuchar, un ardor de ira y deseo de venganza corría dentro de mis venas. Comencé a mostrar una mirada de sangre que usualmente un soldado podía tener. El sonreía alegre burlándose de lo que iba a intentar hacer.

Había un cuchillo cerca del cadáver de mi madre. Ese cuchillo era un regalo del cazador para ella en caso de que corriese peligro. Su filo bastante notorio y su peso ligero me permitían tomarlo fácilmente. Poseía un diseño como para perforar las armaduras y una gema que según mi amigo decía que era para la buena suerte del propietario.

Sin pensarlo, tome el cuchillo, lo desenfunde y gritando en ira, corrí y me lancé contra el para enterrarlo en su rostro. Pero ni siquiera llegue a tocarlo si quiera. En el aire, fui sostenido de mis dos brazos y fui lanzado fuertemente contra la pared. Trate de levantarme, pero en un despertar apareció delante mío para darme una golpiza. Destrozando mí estomago de tantos golpes y a punto de deformar mi rostro.

Estuve inconciente mientras escuchaba la risa a carcajadas de mi padre.

Desperté lo más rápido que pude para poder proteger el cuerpo de mi madre. Con tal de que ese monstruo de persona no le tocara ni un pelo de esta.

Cuando abrí los ojos. Veía un muñón de pelos chorreando en sangre siendo sostenido con una sola mano de mi padre. Recuerdo bastante bien que era su brazo izquierdo el que lo sostenía. Observe un poco y quede en estado de shock una vez más, aterrado por el escenario que veía, mi padre, estaba sosteniendo la cabeza de mi madre que la cortó con la misma cuchilla con la que lo intente matar.

Riéndose a carcajadas, decía que el gremio le pagaba por la cabeza de cualquier soldado enemigo que cortara y eso incluía civiles, jóvenes, y pobladores que apoyasen de una u otra forma al enemigo. En este caso nosotros al cuidar de mi único amigo por trabajar para el gremio de "Dragons of Vigrid".

El riéndose con más fuerza se burlaba de mi estado ahora, decía que no tenía lo necesario para ser un soldado y que en realidad las cabezas de mi familia no valían lo suficiente como para ganar una moneda siquiera como recompensa. Que servíamos mejor como comida para los perros vagabundos de las calles.

Dijo que con esto comenzaba a terminar lo que hace muchos años tuvo que terminar. Destruirme a mi por completo junto a mi familia por traidores de un gremio que no tenia por que equivaler a lo que el consideraba "la patria".

Salio de la casa riéndose con la cabeza de mi madre en sus manos. Seguí el rastro de sangre que iba hacia un barranco de la playa. Volví a empuñar el cuchillo para intentar detenerlo, ya que iba en busca de mi hermano y de mi amigo y maestro de mi hermano.

El estaba esperando que lo siguiera, de hecho se detuvo hasta que estuviera lo suficientemente cerca como para poder decirme en el barranco hacia mar abierto que, si quería todo el cuerpo de mi madre para darle un entierro digno, que fuera capaz de llegar al fondo de este profundo mar.

Lanzando en el aire la cabeza de mi madre que chorreaba sangre, desenfunda su espada riéndose y partiéndola en varios pedazos su deforme rostro en el aire, la lanza hacia mar abierto donde se pierde ante mis ojos.

Intente una vez mas matarlo, estaba al tope de mi ira por mi impotencia, no podía soportar el ver lo que me estaba haciendo. Solo conseguí que me golpeara de nuevo y permaneciera tirado en el piso. A rastras lo seguía para evitar que matara a mi hermano.

La risa siniestra de el junto a su deseo de derramar la sangre de mi familia era totalmente palpable. Mi hermano llegaba con una gran bolsa de dinero sonriendo, esperando poder mostrárselo a mi madre sin saber lo que ocurrió en casa.

Mi padre desenfundo su espada, mi hermano veía la sangre que tenia esta.

Furioso al verme a mi herido y maltrecho, pensó rápidamente que algo le hizo a mi madre. Mi padre no dejaba de reírse diciendo que si acaso iba a intentar matarlo a el, un caballero de elite, siendo un simple arquero con su uniforme con la insignia de Dragons of Vigrid estampado en los hombros.

No dejaba mi padre de gritarle que sentiría placer en descuartizar a su tutor. Y cortar su cabeza como lo hizo con mi madre. Al escuchar eso mi hermano con su mirada de sangre sin pensarlo apuntó con su arco y flechas hacia mi padre dispuesto a matarlo.

Intentó disparar dos flechas a la vez como lo hizo la vez pasada con otro soldado. Pero dijo que ya le había visto hacer eso la vez pasada. Sin entender ni creer como lo hizo, decidió intentarlo con el. Pero sus flechas fueron en el aire partidas en pedazos por el filo de la espada de mi padre. Acercándose de un solo salto, impidió que mi hermano sacara otras flechas agarrándolo del cuello y enterrando su espada En sus piernas y estomago.

Derrotado mi hermano, su lastimado cuerpo era tomado del cuello de la ropa por mi padre, el lo asomó delante mío riéndose de mi otra vez. Tomó algunas monedas de la bolsa que traía con el. Asomándolo al barranco. Le grite que se detuviera, pero el lanzó su espada enterrándola en el suelo a pocos centímetros de mi rostro diciéndome que me callara. El miedo a la muerte me dejó completamente paralizado sobre todo por el hecho de que el filo de la espada estuvo a punto de partir mi rostro en dos.

Mi padre comenzó a gritarle a mi lastimado hermano frente al atardecer color rojizo que si tanto quería dinero primero iba a tener que averiguar si era comestible. Golpeándolo en el estomago le hizo gritar de dolor y aprovechó de con esa misma mano hacerle tragar las monedas que tomó, mi hermano se resistió, pero mi padre volvió a romper los huesos de sus brazos con solo apretarlos un poco. El grito de dolor de mi hermano rebotó en mi cabeza e hizo eco en el mar.

Quedando casi inconsciente, mi padre le abrió la boca y finalmente le hizo tragar las monedas que tenia en su mano, diciéndole lo avaro que era al llevar tanto dinero el solo.

Herido y maltrecho, mi hermano cuyo nombre aun recuerdo (Christian) casi asfixiado de estar agarrado del cuello, es lanzado al mar desde el mismo barranco en que la cabeza de mi madre cayó en pedazos.

Mi padre no dejaba de decir esas normas absurdas de que como soldado debía destruir por completo a cualquier cosa que perteneciese al enemigo sin importar si hay algo personal entre el y su siguiente victima.

Mirándome fijamente, no dejaba de reírse de mi impotencia, diciendo de que si no podía salvarme yo mismo de esto, como pensaba proteger a los demás.

Aún le quedaba un enemigo más para cumplir su "misión" y finalmente irse del reino a pelear una guerra al extranjero por su gremio.

Mi cuerpo completamente herido, lo seguía a rastras mientras el caminaba como si quisiera que viera lo que tramaba hacer.

Llegando a la arena de la playa, temiendo el resultar muerto, lo seguí hasta esconderme detrás de una roca, desde allí observe una figura aproximándose desde la derecha. Era el maestro de mi hermano, mi único amigo y esperanza de ese momento, venía con su equipo de cazador, libre de heridas, con una ballesta en mano y un ave bastante peculiar que respondía a su llamado.

A la distancia me pregunto si acaso me encontraba bien. Incluso en un momento así, no mostraba nerviosismo ante mi padre. El me preguntaba si acaso sabia que ave era la que el como cazador manipulaba. Le respondí que no, el me dijo que era un halcón, los cazadores lo usan para muchas cosas en una pelea, si el cazador y el halcón, o la bestia que posea como acompañante (la cual podía ser un lobo domestico), llegaban a trabajar como un verdadero equipo, llegarían a ser uno solo.

Mi padre no dejaba de gritar que cortara su discurso de ánimo hacia mí, que ya no podría evitar lo que le esperaba. En ese momento, mi padre tenía una jabalina de gran tamaño, ideal para usarse de lanza de combate cuerpo a cuerpo y de tiro a la vez. Mi padre le decía que como cazador no podría de ninguna forma contra un caballero, mucho menos contra un caballero de elite como afirmaba el de si mismo.

Estaba asustado por el cazador, no quería que pasara lo que terminó por pasar. Pero incluso hasta el final, el me sonreía y no perdió la calma frente al que lo derrotaría. Mi padre, furioso por la calma excesiva de este. Esperaba ansioso que terminara de hablar conmigo. El entonces al verme de cerca, observó cuidadosamente todas las heridas de mi cuerpo. Luego observó a mi padre y le grito si acaso fue el quien me hizo esto.

Riéndose, mi padre dijo que si, y que si pensaba hacerle algo esperaba ansioso por que lo intentase. Entonces le dije a mi amigo que escapara, que no podría derrotarlo por no ser especializado en el combate cuerpo a cuerpo. El me dijo que no existe rango fijo que determine a un buen soldado. Eso lo va determinando con el tiempo mientras se desarrolla uno como persona, luchando por causas verdaderamente justas y en lo posible, aquellas que no te impongan los demás.

Dicho esto me sonrió y dijo que si iba a morir ahora, era simplemente un capricho mas del destino, uno que no se puede evitar, como la llegada del mismo atardecer en el que ocurrió el duelo entre mi padre y el.

Me dijo que el incluso muerto, se dedicaría a protegerme, el deber de un soldado no es realmente matar y destruir. Sino proteger y servir a los demás en todo aspecto. No solo en guerras, si no en lo que sea (medicina, rescate, asistencia social, etc.). El le apenaba que no se vieran las cosas a su modo. Pero me pidió eso si que apenas termine el duelo. Corra y salve mi vida. El no quería aceptar que mi propio padre fuera mi propio asesino y me quitara la vida. Además de mis sueños y niñez.

Dicho esto mientras se alejaba de mí decía que no olvidara entre todas las cosas mi propósito en la vida. Mi nombre podría perderlo según el. Pero no mi alma y mi sueño. Eso era lo que según el era lo que es realmente importante. Ya que eso me daría la felicidad verdadera y no lo que los demás me instaran a hacer.

El duelo estaba empezando. El sol del atardecer, iluminando desde al frente de mi el anaranjado océano. Las sombras de mi padre y el cazador se iban engrandeciendo de forma que estaba por anochecer.

Mi padre me grito que me iba a mostrar de una vez por todas que hay determinados grupos reducidos que están destinados a liderar a los demás. Ya que no todos tienen la capacidad ni la actitud aptas para entender la realidad de las cosas. Uno puede realizar sus sueños pero nunca podrá ser lo suficientemente consecuente de los medios a los que recurrirá para alcanzarlo.

Por lo que como soldado. Debería haber matado todos mis sueños y metas para no sentir arrepentimiento de lo que haga. En lugar de ser alguien que reflexione sobre lo que hace por que eso, llegaría a matarme como pensaba hacerlo ahora.

Me decía que su deber era matar a todo lo que perteneciera al enemigo. Y desde que ayudé a esa persona, según mi padre, yo ya soy parte del enemigo. Por lo que mi destino estaría totalmente anexo al de el. A diferencia de el, mi padre decía que el deber debía estar por encima de todo y de todos. No se puede arriesgar la destrucción de muchos por la salvación de pocos. Por lo que realmente no le importaba matarme a mi y a mi familia entera, Decía el. Ya tendría tiempo para empezar de nuevo y reparar los errores del pasado como según el lo hizo al crear otra familia a espaldas de la mía.

Y para corregir el pasado, tenía que empezar por borrarlo completamente.

Dicho esto el duelo comienza y el cazador muestra una gran precisión atacando a distancia con el arco y flechas y la ballesta. Al punto de empujar y hacer retroceder constantemente a mi padre durante esa pelea a muerte. El intentó acercarse cargando hacia delante con su escudo para acercarse. Pero, al tapar su rostro. No se fijo en una trampa de tenazas que dejo mi amigo en el piso.

Quedando atascado y sin poder moverse, le dio tiempo para retroceder y entonces el cazador le volvió a descargar flechas contra el, dañando su escudo y pasando una de ellas a hacerle un corte en el rostro.

Eso último comenzó a hacer sudar por un momento a mi padre. Aun más cuando empezó a disparar dos flechas al mismo tiempo repetidas veces con la ballesta sin siquiera dañar el elástico que daba el impulso a estas en el arma.

Entonces mi padre, al saber que su escudo ya no le serviría, recurrió a una debilidad obvia según el que poseía el cazador. Y eran sus sentimientos.

Lanzándose rápidamente contra mí, desenfunda su espada. Una vez más estuvo a punto de matarme y yo apenas podía moverme de mis heridas. En un desesperado intento por salvarme, mi amigo lanzo a su halcón para que hiciese de escudo humano para protegerme y distraer a mi padre. Pero al sacrificar el único señuelo que podía darle la ventaja a cambio de salvar mi vida, el halcón fue partido en dos por el filo de la espada de mi padre.

Mi padre, sonriendo al ver lo que pasó, empezó a decir que con esto iba a mostrarme que la caballería siempre ha sido la elite en la milicia en toda cultura, reino y nación.

Tomando su jabalina y lanzándola a gran velocidad hacia el pecho del cazador.

Atravesándolo completamente la jabalina, mi mentor cae al piso derrotado.

Pero antes de que mi padre terminara de asestarme el golpe final, desde el suelo el cazador le dispara dos flechas que lo hieren en sus dos brazos con la precisión suficiente como para quedar inmóviles.

Aunque mi padre no se permitía sentir, ni mucho menos expresar dolor. Sabía que ya no podría por hoy blandir su espada. Pensaba rematarlo a el y a mi a patadas pero vio algo en el rostro del cazador que le recordaba a mi hermano y a mí.

Una mirada de sangre que parecía ser parte de todos los arqueros aspirantes a ser cazador. Los ojos del halcón depredador que al tener su presa enfrente. No se rendirán incluso si la muerte se lo lleva junto a su presa.

Gritando que se alejara de mi, mi padre al ver la temblorosa, pero firme tomada del arco y flechas apuntando a su rostro, no le dio mas opción de retirarse y decirme riéndose de que ahí tenía la clase de futuro que iba a tener como un arquero.

Nacer y vivir como un perro para morir como un perro. Esa era la conclusión que gritaba mientras se iba riendo del lugar. Dejándome solo a mí y a un agonizante cazador cuya lanza lo atravesó casi completamente.

Me arrastré desesperadamente hacia donde yacía agonizando el cazador. No deseaba que muriera, le gritaba repetidas veces con tal de que no cerrara sus ojos. Ya al lado de el, me dijo que lamenta no haber podido cumplir su promesa de llevarme a mi y a mi familia con el a un lugar donde esperaba que fuéramos felices.

La lanza estaba demasiado firme como para intentar arrancársela. Y de hacerlo, solo hubiera conseguido que sangrara aun más. El me decía que el observó todo lo que hizo mi padre mientras se acercaba mi hermano a lo lejos.

Su vista de águila, la cual siempre entrenó, nunca lo engañaría a diferencia de un ojo normal como el mío, que ni siquiera había empezado a entrenar.

El me dijo que lo que lanzó al mar mi padre no fue una cabeza, al menos no fue realmente una, sino una bolsa de cuero ensangrentada con cabello unida a esta. Lo más probable es que haya intentado torturarme psicológicamente aun más de lo que ya fue ver morir a toda mi familia.

El, mientras moría, me dijo que recibiera una carta que llevaba en su guante de arquero. Esta diminuta carta, insertada casi completamente en el guante, me dijo que provenía de una extraña bestia del desierto la cual posee la habilidad de realizar las mismas habilidades de curación que los acólitos pero en menor medida a través de la fuerza mental y física en coordinación.

Me dijo que controlara el pulso, que la palma de mi mano apunte a mis heridas, aprovechando que no eran fatales como las que tenia el, y desde ahí, comenzara a canalizar la fuerza mental que tenia para curarlas.

Fue la primera vez que aprendí a automedicarme sin siquiera entrar a la academia de reclutas. Lamentablemente, no fue en el mejor momento.

Me dijo que no deseara la venganza ni mucho menos vivir para destruir a la persona quien lo mató. Ya que no tengo la culpa de nada (según el) por su muerte y por la de mi familia. De hacerlo seria igual que mi padre. Aunque dijo que era mi decisión. Ya que el siempre quiso que fuera libre de decidir incluso en ese momento.

Me dijo que aun me quedaba familia por determinadas partes del mundo. Si no las encontraba. Que yo mismo empezara a determinar quien seria mi familia siempre y cuando mi mentalidad se adecuara y me permitiera crecer como persona.

Me dijo que hay gente que está mucho peor que yo. Que no derrochara ninguna lagrima más por nada ni por nadie. Eso solo alimentaría la sed de venganza que desde ese día juré que llevaría a cabo.

Mientras sus ojos perdían su brillo y su color, me dijo que en parte mi padre tenía razón. Los sentimientos son malos. Pero solo cuando te dejas llevar demasiado y pierdes el control de estos. El aun creyó que quedaba piedad en el como para no haberme matado ese día aunque fuera solo a patadas. Y solo por eso, no le deseó mal ni a el ni a nadie que tuviera alguna relación con el.

Dicho esto mientras el pulso de su mano se detenía, sus ojos se cerraban finalmente. Me dijo que jamás priorizara mis sentimientos personales si pensaba alcanzar mi meta en la vida. Y que esta, jamás la olvide. Incluso después de alcanzarla. Por que el final… Es solo el principio.

Dicho esto finalmente deja de respirar. Su muerte fue dolorosa para mí. Ni siquiera pude proteger a nadie ese fatídico día. Regrese a casa para comprobar si lo que dijo el cazador era cierto.

Ahí dentro, estaba intacto el cuerpo de mi madre. Estaba entero. La sangre se había coagulado bastante y ya estaba desprendiendo un olor desagradable ese día. Pero estaba entero, solo parte de su cabello y algunas heridas abiertas por mi padre incluso así. Su rostro no perdía su serenidad y toda la belleza que mi madre tuvo en vida.

Ese día, levante tres tumbas con la ayuda de algunos pobladores que se enteraron de mi infortunio (la mayoría eran los padres de algunos amigos que mi padre los separo de mi. Pero que aun así, mantuvieron contacto con mi madre a través de sus cartas). Fue en el monte de los arqueros donde el cuerpo de mi madre fue enterrado (solo que el cadáver de mi hermano, no lo encontré en ningún lado de la costa, salvo la placa del Gremio al que pertenecía el cazador). Ubicado en la laguna de Payon, en el cementerio, le di sepultura a mi madre y en Alberta, cerca de donde están solo escombros de mi hogar, al único y verdadero amigo que tuve en ese tiempo.

De no haber sido por la ayuda de mis vecinos en ese tiempo, habría muerto en la desesperación, miedo e impotencia que sentí (y sigo sintiendo) por no haber podido evitar ese desastroso incidente.

Desde entonces con la ayuda de estos, fui a la capital a convertirme en recluta y así volverme un soldado no como mi padre, sino como mi hermano y como ese gran amigo y mentor que tuve. Como parte para alcanzar mis propios sueños y metas desde ese día.

Ese día conseguí flores solo para mi madre y no para el resto de mi familia.


La carne puesta para la parrillada estaba casi lista. Sin darme cuenta, al estar asando la carne, salió un par de lágrimas de mis ojos al recordar todo eso que viví un tiempo atrás.

No es que sea de mi gusto el llorar. Por lo que me excusé frente a los que observaban diciendo que me entro demasiado humo a los ojos. Por lo que pude seguir asando la carne.

La cena ya servida. El grupo entero tardó menos de la mitad del tiempo que pase cocinando, en terminar de comer todo lo que prepare.

Ningún agradecimiento por la comida, tampoco un visto bueno de parte de ellos. Salvo una critica sin sentido de Sagail quien dijo que a la carne le falto sal.

La noche totalmente caída, la isla iluminada a través de los grandes fogones cercanos a cada edificio lo hacían ver como un lugar lleno de vida a diferencia de lo apagada que se veía la ciudad de Izlude a pocos kilómetros.

Los grandes fogones no eran lo único iluminado. También eso incluía las luciérnagas y las fogatas más pequeñas frente a las parrilladas. Cada grupo de personas presentes a distancia de cada uno hablaban mientras comían sobre distintas experiencias de su ya iniciado entrenamiento.

En la fogata donde estaba mi grupo, el oficial a cargo de nuestro entrenamiento fue el primero en iniciar una conversación entre todos nosotros. Quería saber exactamente que nos motivó a querer entrenarnos como soldados. Sabiendo que es un oficio extremadamente peligroso para nuestras vidas. Más aun si estamos en tiempos en que era inminente el estallido de una guerra.

De por si se sentía molesto que el reino hubiera adoptado la decisión de tener que enrolar a gente de tan corta edad, que apenas estaban empezando a vivir. Por eso quería preguntarnos a que pensábamos llegar como soldados.

Pinta, quien a pesar de no tener memoria casi, desde principios de nuestra vida como soldados ansiaba convertirse en un espadachín de verdad. Y en el mejor de todos. Según el creía que así podría proteger a la gente de cualquier mal que ronda en este mundo. Por muy infantil que eso haya sonado para todos.

Hanna, la acolito, decía que la razón por la cual quería entrenar como sacerdote era para poder convertirse en un medico verdadero y así salvar vidas. Como no era una persona que realmente le gustara ir a una guerra y matar. Prefirió tomar el camino de proteger y salvar la mayor cantidad de vidas que pudiese como un medico. Lo que lo motivo a ser esto fue la impotencia de ella en un tiempo que una plaga azoto su ciudad natal por un tiempo. Ella estando a punto de morir. Fue salvada por una sacerdotisa experimentada en la habilidad de cura y sanaciòn. Por eso desde entonces se propuso el entrenar para ello. Esa meta en la vida fue de mayor interés que la dicha por Pinta ante el grupo entero.

Rouget. Una chica bastante silenciosa, dice que su pasado no le era de importancia a nadie, solo quería convertirse en un soldado para ver en que era buena realmente. A ella no le importaba tener que matar personas para lograrlo.

Eso último nos da una visión de que debió tener un pasado tan duro como el de Sagail o incluso, del mío.

Saint decía a nosotros que quería entrenar para convertirse en un herrero, y con ello, ser capaz de trabajar todos los metales existentes para producir bienes y así, además de enriquecerse, mantener una vida pacifica ofreciendo productos hechos con sus propias manos que ayudasen a la gente. El oficial le dijo que no era mala opción pero, tenia que ser realista en ese tema. Hoy en día un herrero que solo trabaja por mera artesanía muere de hambre. Debido a que se han especializado mas en la producción de armas usadas netamente para lo que el desea evitar en lo posible, matar.

Gunglian como espadachín, aunque sonara muy ambicioso de su parte. Aspiraba convertirse en un Cruzado al servicio de la iglesia no para servir a los pobres y a los desprotegidos precisamente, si no para ascender socialmente y tener un titulo de nobleza para restaurar el honor que su familia perdió al estar tanto tiempo viviendo y muriendo como esclavos a servicio de un gremio que no quiso mencionar. Al compartir un lazo familiar con su hermano mayor Sagail, era obvio pensar que su resentimiento por el pasado lo llevaría a pensar así.

Sagail, el menos interesado en hablar con nosotros sobre sus metas, solo dijo que entrenaba para matar a alguien, y después, hacer su vida. Eso hizo molestar un poco al grupo y al oficial mismo, el le insistió a Sagail que respondiese algo sobre su pasado. Consiguiendo que dijera al final que fue criado por muchas personas.

Al final yo le dije mis metas que tenia yo en la vida, ocasionando la burla de la mayor parte del grupo. Especialmente Sagail y Pinta. Quienes no pensaban que alguien como yo, cuyo nombre ni recuerdo, aspirara a ser escritor y así buscar una existencia pacifica. El oficial me dijo que si pensaba ser eso. Tenia que, al igual que Saint, ser realista. Como soldado y en especial como arquero. Tendría que enfrentar un camino lleno de pobreza y deshonor por mi rango, por lo que de una u otra forma con el tiempo me llegaría a ser imposible alcanzar cualquier meta propia porque nadie respeta a los hombres que se convierten en arqueros, por muy conservador que sonara. De por si teníamos que vivir como pobres, entre todos los tipos de soldados, éramos los mas inútiles y reciclables, prefería el oficial ser un esclavo antes de tener que dominar el arco y flechas y morir de hambre.

Sin embargo, dijo que si tan deseoso estaba de convertirme en escritor, por qué tome el camino de convertirme en un soldado entonces, le dije mis razones,

Eso último permitió que la molesta risa de Sagail se tranquilizara un poco. Al saber que clase de pasado tuve yo a diferencia de el. El oficial entendió claramente que por razones personales (especialmente económicas) no podría haber terminado mi entrenamiento, por que no tendría dinero ni lugar donde caer muerto. (Mi hogar tras el incidente, fue quemado completamente por lo que solo me lleve algunas cosas conmigo).

Finalmente. Terminados todos de comer y hablar. El oficial nos dijo que teníamos solo 6 horas para dormir, por lo que nos ordenó dormir de inmediato por que mañana proseguíamos con el entrenamiento.

Mientras la mayoría dormía, yo me puse a escribir todo lo acontecido una vez más en el diario que guardaba en mi bolso. Mientras que Sagail, estaba mirando fijamente un punto del puerto de Izlude aprovechando la corta distancia que se tenía, le pregunte que observaba. Me respondió que había visto unos extraños barcos llegando a esta hora a Izlude. Y que por alguna razón, nadie en la isla se percató de que desde ese punto, operaban las redes de narcotráfico en la ciudad.

Después de esto, caí dormido para empezar las ultimas semanas de entrenamiento antes de tener que enfrentar una situación real como la que se avecinaba.


Sagail sabía entonces que la vigilancia de la isla se había reforzado. Cosa de que nosotros como soldados rasos nos arriesgáramos lo menos posible con tal de que haya menos muertes y desapariciones por parte de estos narcotraficantes.

Lo extraño es, que órdenes le habrá dicho a Rouget antes de empezar a entrenar en la isla.

Mientras en la capital. El consejo estaba haciendo un catastro de los daños y las deudas ocasionadas por los préstamos de dinero y recursos a los territorios aliados. Planeando dentro de unos meses más tener todos los campos saqueados volviendo a funcionar y empezar a hacer algo con las bestias que han llegado al reino en cantidades colosales.

Han comenzado a surgir rumores de que en los alcantarillados de la capital, han empezado los miembros de la A.T.S. a realizar experimentos que han estado ocasionando cortes al flujo del agua en la ciudad.

Más al oeste. En Geffen, unas extrañas villas han estado empezando a atacar a las caravanas comerciales con destino a la capital. No hay posibles sospechosos sobre esto todavía.