Título: De Heridas y Corazones.

Fandom: Katekyo Hitman Reborn!

Personajes: Sawada Tsunayoshi, Gokudera Hayato. Yamamoto, Reborn, Kyoko & Hana.

Género: Amistad, Romance implícito.

Rating: T.

Advertencias: Leve Shonen Ai. 5927.

Resumen: Porque los amigos siempre van a estar ahí para apoyarte, aunque no sepan lo que aconteció. La Amistad es incondicional.

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece pero a Amano Akira-sama, sí, y por eso es que soy muy feliz.

16/07/11.

Capitulo 4 - Terceros.

Sábado.

Las clases ya han terminado. Yamamoto y él, esperan en la entrada de su escuela a que el castaño regrese.

Y es que cuando ya se iban a casa, Reborn-san le acordó al Décimo que había dejado la caja de su obento en su banca, por lo que ambos regresaron al salón.

Así que mientras ellos vuelven, él tiene que esperar ahí con el idiota del béisbol. Menos mal que Yamamoto está tranquilo y en silencio, sin hacer nada que lo moleste o desespere.

- Hey, Gokudera...

Error. Se retracta de lo que ha dicho.

- ¿Qué quieres? -pregunta sin interés, mirando con insistencia la puerta de la escuela. El Décimo ni Reborn-san se ven por ningún lado.

- ¿Pasó algo?

- ¿Eh? -sus palabras o quizá su tono de voz, serio, es lo que hace que lo mire extrañado.- ¿De qué hablas? -le pregunta, con una ceja alzada al no entender su cuestión.

- Lo que pasa es que he notado que Tsuna y tú han estado actuando, ¿cómo decirlo? -lo piensa unos segundos, encontrando la palabra que busca.- Eso es, diferente a lo usual. Es por eso que me preguntaba si sucedió algo de lo que no me haya enterado. Haha.

El italiano lo mira fija y atentamente por varios segundos, frunciendo al final su ceño al ver que es el mismo idiota de siempre.

Aunque eso sí es nuevo.

Jamás se esperó que Yamamoto se percatara del cambio en el estado del Décimo e incluso, de él mismo. Quizá... lo subestimó más de la cuenta.

Aun así... no va a decirle nada. Aquello, queda entre su querido capo, aquella mujer y él.

- No es nada.

Se limita a decir, volviendo a mirar al frente en busca del Décimo Vongola.

Su actitud, la forma en la que lo ha mirado, y cómo termina la conversación, le dicen al japonés que le está mintiendo. Por eso, es que lo toma de la muñeca para atraer su atención.

- Gokudera...

- ¡Te digo que no es nada! -trata de zafarse de su agarre, aunque en ningún momento deja de ver la puerta.- ¡El Décimo está bien, en serio! ¡No es tu...! -su oración queda inconclusa, chasqueando molesto su lengua y mirando hacia otro lado con fastidio al ver a quien se dirige hacia ellos.

Aquello sorprende a Takeshi.

¿Qué ha pasado para que su amigo deje incluso de luchar pero siga molesto y tenso?

- ¡Oh! ¿Aún no se han ido a casa?

Es la hermana de Senpai quien les habla, acompañada como siempre de Kurokawa.

- No, aún no. -suelta a Gokudera, y se ríe.- Es que Tsuna olvidó algo y lo estamos esperando.

- A ustedes si que les gusta perder el tiempo, ¿cierto?

- ¡Hana! -le reprende su amiga, sonriendo con nerviosismo.- Bueno... nos vemos el Lunes, Yamamoto-kun, Gokudera-kun.

El italiano la ignora, frunciendo más el ceño.

- Sí, nos vemos. -el espadachín se vuelve a reír mientras se despide de ellas.

Ambas continuando con su camino, dejando a los guardianes ahí.

"Esa mujer...".

Sus músculos se tensan más. Y es que no lo olvida. No se le olvida que por culpa de ella, su Décimo está así. Teniendo que fingir que está bien, para no preocuparla ni a nadie más.

No entiende cómo es que ella puede estar tan tranquila, sonriendo como si nada hubiera pasado; como si no hubiera rechazado y lastimado a su Décimo. Y pensar que todavía tuvo la osadía de hablar con él en la semana y preguntarle:

"¿Cómo está, Tsuna-kun... Gokudera-kun?".

Por supuesto que él no se contuvo. ¿Por qué lo haría?

"¿Cómo crees que va a estar? ¡Si lo rechazaste!".

Sus palabras tan directas la sorprendieron. Eso quedó demasiado claro al ver su reacción.

"Yo... lo hice por...".

"¡No me interesan tus motivos!". -le interrumpió sin querer escucharla.

Después de eso, ninguno de los dos dijo nada por largos segundos, sintiéndose más pesado el ambiente entre ellos.

Hayato se desesperaba más por momentos al verla.

Él, jamás tuvo nada en contra de Sasagawa Kyoko, la consideraba digna de estar y hacer feliz a su Décimo, pero ahora... no quería verla. Estaba tan enojado (y quizá decepcionado) de la castaña, de su absurda decisión, que ni siquiera podía estar en el mismo lugar que ella. Era demasiado desesperante que apenas y podía controlar su mal humor y las ganas de gritarle lo tonta que había sido.

"¡Si no tienes nada más importante que decirme, me marcho!".

"¿Eh? ¡Espera por favor, Gokudera-kun!". -le retuvo al ver que hablaba en serio.- "Sé que no tengo derecho a pedirte esto, pero... por favor...-lo miró a los ojos.- ¡Cuida de Tsuna-kun! Sé que tú lo quieres mucho y siempre estás con él, por eso quiero que...".

El italiano dio un par de pasos sin decir nada ni girarse.

"¡No necesito que tú me lo pidas para hacerlo! -volteó a verla con su ceño fruncido, y algo más. Determinación y seguridad en su mirada.- ¡Yo siempre estaré con el Décimo! ¡Nunca lo dejaré ni tampoco lo lastimaré, que te quede claro!".

"... Gracias".

Fueron las últimas palabras que escuchó de Sasagawa, dándole igual si algunas lágrimas cayeron de sus ojos al estar realmente agradecida con él.

- ¿Gokudera?

Yamamoto le da palmaditas en las mejillas para hacer que reaccione.

- ¡Qué! –grita, provocando que una venita palpite en su sien al sentir más de sus golpecitos.- ¡Y deja de golpearme, idiota!

Aparta con brusquedad su mano, mirándolo enfadado. ¿Quién se cree, ah?

- Es que te quedaste como ido... además de que no me escuchabas. -se defiende tranquilamente, con un puchero infantil.

- ¡Eres tan molesto!

- Te decía... –retoma la conversación como si nada.- ¿En verdad, Tsuna y tú están bien?

- ¡Te digo que sí! -gruñe, molesto de escuchar lo mismo de nuevo.- ¡Son puras alucinaciones tuyas, causadas por tantos golpes que has recibido en la cabeza!

- Pero...

- ¿Qué, no me crees? ¡Entonces pregúntale al Décimo, idiota del béisbol para que veas que es...!

- ¿Preguntarme, qué?

Cuestiona Tsuna, al llegar con sus amigos.

- ¡Décimo! -el de ojos verdes sonríe al verle de nuevo.- No, no le haga caso... ¡Yamamoto y sus tonterías!

- No son tonterías... -protesta.- Simplemente estoy… preocupado por ustedes.

- ¿Preocupado?

El Guardián del Cielo no entiende por qué. Reborn lo sospecha, por eso es que sonríe levemente.

Eso se pondrá interesante.

- Sí. –les dice.- Es que ustedes han estado actuando extraño últimamente, por eso pensé que tal vez... algo había pasado.

- A-Ah... eso... -su expresión cambia un poco, y tanto Hitman como Hayato lo notan inmediatamente.

¿Y ahora qué le dice a Yamamoto? Además... Reborn también está ahí y no quiere hablar sobre eso. Aún le duele y se siente mal con sólo recordar el tema…

… aunque tampoco quiere preocupar a nadie más.

Gokudera interviene entonces, acercándose para hablarle a él; una de sus manos va a su espalda para reconfortarlo.

"Décimo... no se preocupe, todo está bien. Estoy con usted".

Trata de transmitirle eso con su toque, y espera que su mensaje sea interpretado de esa forma.

- Le he dicho que estamos bien... que no nos pasa nada, ¡pero el idiota no me cree, Décimo!

Tsuna lo entiende. Lo comprende con sus palabras, su expresión y su gesto. Aquello le da fuerzas.

- S-Sí. –asiente, más confiado al tener a su amigo a su lado.- Gokudera-kun tiene razón, Yamamoto. No hay nada por lo que tengas que preocuparte, nada malo nos pasa, estamos… bien.

Y sonríe, porque así es. Al menos en ese momento...

- ¿Ves? –se gira hacia el espadachín y lo encara, dándole golpecitos en el pecho con su dedo índice.- ¡Tantos golpes en la cabeza te han afectado, idiota!

El Hitman oculta su mirada bajo su sombrero y sonríe de forma extraña. Ya se esperaba algo así. Sin duda alguna, ese par han estado pasando mucho tiempo juntos.

Interesante.

- ¿Tú crees Yamamoto que… si algo le sucediera al torpe y despistado de Tsuna, no nos daríamos cuenta? Piénsalo, se la pasaría llorando en cada rincón y todo depresivo.

- ¡R-Reborn, eso no es...!

Con eso, Takeshi termina de convencerse.

"Es cierto".

Porque el castaño es como un libro abierto. Y no ha observado nada como eso.

- Sí, creo que tienen razón. -lleva una de sus manos tras su nuca y se ríe.- Supongo que simplemente he imaginado cosas y mi instinto se ha equivocado esta vez. Haha.

- Gracias por preocuparte de todos modos, Yamamoto... –susurra el castaño, atrayendo su atención.

- ¿Eh?

- ¡N-Nada! –niega con las manos, sin dejar de sonreír con nerviosismo.- ¡Q-Qué deberíamos de volver a casa! ¡Sí, eso!

- Ah... tienes razón, Tsuna.

Lo que la Lluvia no sabe, es que su instinto no estaba equivocado y en verdad "algo" pasó.

Un suceso que aún no olvida, y del cual trata de recuperarse poco a poco y quizá con el tiempo lo supere.

Mientras tanto, sabe que no está solo y que Gokudera-kun no es el único que está ahí para él; Yamamoto e inclusive Reborn, están ahí para lo que necesite aunque no sepan lo acontecido.

Aquello, lo hace sonríe de forma sincera.

"Muchas gracias, chicos".

- ¿Décimo?

Gokudera le habla unos metros más adelante, extrañado de que su capo siga en el mismo lugar.

- ¿Qué estás esperando, Tsuna inútil? ¡Vámonos! -Reborn le apura, desde el hombro del beisbolista.

- ¡Y-Ya voy!

Corre hacia ellos, antes de que su Tutor venga y le dé una de sus famosas patadas voladoras.

- L-Lo siento... –se disculpa apenado, con una sonrisita en sus labios.- Es que me quedé pensando en otras cosas, jaja. ¿Nos vamos?

Sin decir nada más, retoman su camino a casa entre una amena plática, risas y lo más importante de todo, con verdaderos amigos.

En momentos como esos, no cabe duda de que se siente un poco mejor y está bien.

.::.

Unas cuadras antes de llegar a su casa, se despiden de Yamamoto en una de las intersecciones. Dos minutos después, ya están afuera de la suya.

- ¡Muchas gracias por haberme acompañado, Gokudera-kun!

- ¿Qué dice, Décimo? ¡Es mi deber como su Mano Derecha! –dice orgulloso, haciéndolo reír más.

- Bueno... yo me iré adelantando, Tsuna... –informa el Arcobaleno, bajándose de su hombro.

- De acuerdo.

- ¡Nos vemos después, Reborn-san! –hace una pequeña reverencia, consiguiendo un asentimiento por su parte.

- Sí, nos vemos Gokudera.

El Hitman entra a la casa y ambos se quedan ahí, en silencio. No es hasta varios segundos después que Tsuna habla.

- ¿Sabes, Gokudera-kun? No pensé que Yamamoto se diera cuenta de que estaba actuando "extraño". –confiesa, pues es algo en lo que ha estado pensando desde que el Guardián se los dijo.- Según yo... estaba actuando como de costumbre para que nadie más se diera cuenta y se preocupara, pero ahora... veo que no.

Suspira, recargándose en la barda de su casa.

Si Yamamoto, que suele ser medio despistado se ha dado cuenta, ¿quién más lo notó? Las probabilidades de que Reborn sepa algo aumentan considerablemente desde esa perspectiva.

Quizá... debió de haberles dicho la verdad.

- ¡No se preocupe por eso, Décimo!

Gokudera acorta los pasos que los separan, inclinándose un poco para estar a su altura y poner sus manos sobre sus hombros. Sus rostros están muy cerca, motivo por el cual, un pequeño e imperceptible sonrojo aparece en el rostro del Décimo Vongola. Y no, su corazón no dio un vuelco en su pecho y tampoco late más rápido a causa de eso.

En serio.

La Tormenta le regala una pequeña sonrisa antes de hablar.

- Si bien es cierto que yo también me sorprendí un poco cuando el idiota del béisbol me preguntó si algo nos había pasado y el motivo por el que lo decía, usted vio que ahora se quedó más tranquilo con su respuesta.

- ¿E-Eh?

¿Cómo dice, Gokudera-kun? Podría volver a repetírselo y explicárselo con calma porque su cerebro se niega a funcionar correctamente.

Eso hace.

- Aunque no haya querido decirles lo que pasó a Reborn-san o Yamamoto, no debe de preocuparse por eso porque ahora usted está mejor. No fue una mentira decirles eso, ¿cierto?

Ahora lo entiende.

- ¡T-Tienes razón! –sonríe, dándose cuenta de un pequeño detalle.- Pero... ¡todo esto ha sido porque tú has estado conmigo, Gokudera-kun! Siempre estás tratando de animarme y distraerme, por eso es que ahora yo estoy mejor.

- Si hay algo que yo pueda hacer por el Décimo, así sea una cosa muy pequeña, con mucho gusto lo voy a hacer. Porque yo... -se apasiona, al tenerlo tan cerca y verse reflejado en sus ojos castaños.- ¡Yo quiero que el Décimo vuelva a ser el mismo de antes, sin tener que aparentar cuando no se encuentra bien! ¡Quiero que su corazón vuelva a latir con la misma intensidad de antes aunque no sea por... ella! ¡Yo quiero... yo quiero a ese, Décimo!

- Go-Gokudera-kun...

No puede creer lo que su amigo le ha dicho, pero al mismo tiempo lo emociona. Siente algo extraño en su estomago, y de nuevo, ese latido intenso que retumba hasta sus oídos.

- ¡Estoy seguro de que eso sucederá en un futuro próximo, Décimo! ¡Ya verá! ¡Por eso y hasta que eso suceda, yo estaré siempre a su lado, animándolo, cuidándolo y haciendo lo que sea necesario para que siga estando bien! ¡Se lo prometo!

Y le cree. Al ver esa expresión, esa confianza y seguridad es lo único que puede hacer: creerle y esperar a que ese día llegue.

- ¡Sí! ¡Muchas gracias, Gokudera-kun!

Tsuna lo abraza y Gokudera se deja, porque aquello es inevitable. Sintiéndose el castaño tan bien como aquella vez bajo la lluvia cuando todo el dolor, la confusión y el llanto se iban con cada gota de agua que se le resbalaba.

Ninguno sabe cuántos segundos o minutos permanecen así, ninguno de los dos los cuenta, hasta que su amigo le habla junto a su oído y un escalofrío recorre todo su cuerpo.

- Por cierto... ¿Décimo?

- ¿S-Sí?

Se separan, sintiéndose un tanto apenado el Guardián del Cielo.

"¿Pero qué me pasó? ¿Por qué? ¿Por qué abracé a Gokudera-kun de esa forma? Yo...".

Está a punto de tener un ataque de pánico, hasta que la Tormenta atrae su atención con una de sus encantadoras sonrisas.

- ¿Tiene algo que hacer mañana?

- ¿M-Mañana? –trata de recuperar su postura y calmarse. Vagamente piensa en ello.- N-No, creo que no... ¿Por qué?

- ¿Le gustaría entonces acompañarme a ver una película? -al ver su expresión de espanto le aclara.- ¡N-No es de terror, no se preocupe!

- A-Ah, bueno...

Menos mal, porque aunque sea una película y sepa que nada de eso es real, le dan miedo ese tipo de cosas.

Así que lo piensa de una forma más calmada.

- ¿Gokudera-kun y yo? -dice por lo bajo, mirando en ese momento con cierto interés sus propios zapatos.

- Si gusta, podemos invitar también a Reborn-san, Yamamoto, e inclusive a la Vaca Estúpi...

- ¡No! -le interrumpe repentinamente.- ¡Así está bien! Q-Quiero ir con Gokudera-kun, porque contigo… no tengo que aparentar si me siento bien o no.

Su expresión, sus palabras, conmueven al aludido.

"¡Décimo!"

Haciéndolo tan feliz de escucharlo decir eso.

- ¡De acuerdo! –sonríe un poco más.- Pasaré por usted mañana a las doce, ¿está bien?

- Sí. Nos vemos mañana, entonces.

Y se despiden.

- ¡Ánimo, Décimo! ¡Y si necesita algo, cualquier cosa, no dude en llamar a cualquier hora! ¡Siempre estaré para usted!

- G-Gracias.

Gokudera continúa con su camino, correspondiendo el gesto de su capo con su mano.

Mañana será un Domingo divertido. Muy diferente... al Domingo anterior.

O al menos eso espera Tsuna, de todo corazón.

Continuará...


Actualización, por fin :D

Disculpen la tardanza y la repentina desaparición. Algo curioso pasó con este capítulo. Escribí el principio de este capítulo en tiempo y forma, pero no me convencía el final, así que escribí otro situado un mes después, pero al final, tampoco me convenció ese. Al final retomé este, y he aquí el resultado.

Aparte de mi indecisión, la falta de inspiración (la musa se tomó una vacaciones o algo) me enteró que antes de regresar a la escuela tengo que hacer dos exámenes que determinarán algunas de mis materias, así que aquí me tienen estudiando como loca para el primer examen que es este lunes. Mentiría si dijera que no estoy nerviosa (ayer no pude dormir).

Por ello, no sé cuando pueda actualizar (sin mencionar que también debo la actualización de "El Castigo de Gokudera" con el cual medio estoy avanzando, pero no al ritmo que quiero T.T). Así que en cuanto pueda, el siguiente capítulo de este fic, espero su comprensión y no se me desesperen. Me niego a dejar esto sin terminar :P

Dejando a un lado mi drama y demás. Espero que el capitulo les haya gustado, tuvimos un pasito más en el 5927. ¡Qué cada día me gusta más! *¬* Pero no es suficiente con eso, yo quiero un fic Gokudera/Tsuna con final feliz. Esa es mi meta, jeje.

Como siempre les agradezco sus alertas, sus favoritos y por supuesto, sus lindos comentarios. El capítulo dedicado con mucho cariño a esa lindas personitas que se toman su tiempo y me dejan saber su opinión y me dan ánimos para continuar: Rukia Schiffer, Astro-Kai, MissDinosaur, sadness-uchiha, Lucy Eve, valelevale, CielHibird29 y Somnus Nemoris.

Espero que les haya gustado la actualización y que la espera haya valido la pena. Sin más por ahora, nos vemos después ;)