Anteriormente...
-no te cases -
-¿Por qué tienes que hacerlo? si tu padre te está amenazando con que correrte de esta casa, que lo haga. Conmigo tendrás techo y comida. Además...estarás siempre a mi lado- calló unos segundos, sintiéndose inquieto con sus palabras-eso es lo que siempre has querido ¿no? Pues déjate de tonterías y vente conmigo-
-¿Debería decírtelo?- ese tono le desconcertó un poco y se levantó de su regazo, al tiempo que ella se levantaba de la cama- ni siquiera confías en mí- se cruzó de brazos, mirando a un lado- yo también puedo estar con cualquier hombre, tengo todo el derecho a casarme con quien quiera, a formar una familia, a vivir feliz-
-No podrás- cuando Hinata alzó la cabeza se lo topó de frente, muy cerca, pero antes de retirarse, Naruto agarró el dije del collar- tú me amas a mí, y sólo yo puedo ser tu dueño-
-Hinata-
-Papá...-murmuró ella, sorprendida
-¿Embarazada...?-
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-Pero sabes porque sé que es un chico- Naruto volvió a mirarla-por tres simples cosas. Una- alzó su dedo índice- porque ese niño desprende una energía muy parecida a la tuya. Dos- alzó el corazón- porque come como dios sabe que sólo tu comes. Y tres...- se cruzó de brazos.- ¿sabes cual es la tercera? Esta es una de las que realmente me hacen especial gracia y sobre todo, remembranz. Recuerdo que había algo que tu madre siempre comía cuando estaba embarazada de ti, algo que le encantaba. Exacto Naruto. Hinata se come tres boles enteros de ramen al día, como tú madre-
Padre. Esa palabra le hizo sonreír y algo en su pecho se hinchó, haciéndole sonreír más.
-Un hijo...¿crees que se parecerá a mí?-
CAPITULO 4
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Quédate conmigo
Al día siguiente...
Hinata se levantó de la cama bien temprano y avisó a Ayane que saldría a dar un paseo, sin embargo, ese paseo se convirtió en visitar tiendas de comida e ir cargando bolsas llenas de ella. Se avergonzaba de ello. No hacía nada más que comer pero por más que lo hacía nada llenaba su vientre. Su hijo se llevaba todo cuando tragaba.
Miró su vientre, poniendo una mano sobre él, sonriendo al verlo un poco abultado, y eso que ni llegaba el mes aún. Tsunade le había recomendando que bajara un poco de peso, pero como hacerlo ante tanto olor delicioso y alimentos que llamaban para que ella los comprara.
-Cuando lleguemos a casa prepararemos un delicioso bol de ramen- murmuró, mirando el contenido de esa bolsa llena de comida- y de postre, un helado de chocolate y galletas o tal vez...-y de repente la bolsa le fue arrebatada, sorprendiéndose al ver de quien se trataba-
Dos pasos parado más adelante, Naruto tosió, disimulando un poco su sonrojo y nerviosismo.
-No deberías cargar nada en tu estado- al no obtener respuesta, continuó su camino- vamos-
-¡E-espera!-Hinata se paró delante de él, frunciendo el ceño- dame la bolsa- y estiró su mano- puedo llevarla perfectamente no necesito tu ayuda- e intentó quitársela, pero Naruto la apartó- Naruto...-
-Te dije que en tu estado no deberías llevar peso-
-Y yo que puedo llevarlo perfectamente, devuélveme mi comida- y cuando intentó quitárselo de nuevo, Hinata infló su mofletes, molesta- ¡llevas tres días sin aparecer, no me vengas con que ahora estás preocupado!- le quitó la bolsa y girando sobre sus pies, continuó su camino
Naruto se sorprendió ante ese cambió, pero ya lo tenía previsto. Tsunade le había advertido que las embarazadas sufrían de varios cambios de actitud en esa etapa. Se cruzó de brazos, frunciendo sus labios. Aceleró sus pasos hasta quedar tras ella y seguirla.
-Es normal que me preocupe, es mi hijo después de todo- Hinata se detuvo y él también; luego se volteó, mirándole incrédula
-¿Ahora es tu hijo? Desde cuando ha pasado esto de ser mío a ser tuyo-
-Siempre fue mio- le quitó la bolsa de nuevo- y deja de ser tan agresiva, que no te queda-
-¡N-no soy agresiva!-exclamó ella, sonrojada, colocándose a un lado, cruzada de brazos- y puede que no sea tuyo- murmuró eso último, haciendo parar al rubio. Hinata paró, mirando a un lado.
-¿Qué has dicho?-
Hinata volvió a enrojecer
-He estado...con muchos hombres...desde entonces- susurro que llegó a oídos de Naruto y que evitó ponerse a reír.
-No sabes mentir- y reanudó su camino, revolviendo su cabello al pasar. Hinata le siguió con la mirada, molesta, muy molesta.
-¡He besado a Ryota!- gritó reanudando su paso, deteniendo el de Naruto que volteó a verla mientras ella se adelantaba ahora a él- ¡y que sepas que me gustó!-gritó sin detener su paso.
Naruto quedó perplejo. ¿Qué había hecho qué...?
Vale. Ahí había dado en el clavo. Eso le molestó. Mucho, bastante de hecho. Besar esos labios que solamente eran de su propiedad...
-Eso será lo último que vuelva a hacer...-masculló, siguiéndola- porque voy a matarlo-
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Hinata miró a su alrededor, confundida, extrañada. Un piso pequeño, limpio pero poco ordenado, con una habitación, una cocina salón unida, un baño y una pequeña sala con lavadora y trastos de limpieza.
-¿Por qué...?-
-Siéntate- le ordenó Naruto sentándola sobre el sofá- voy a prepararte algo de comer-
Cuando se alejó, Hinata volteó a mirarle sorprendida. ¿Por qué estaba en el piso de Naruto? No podía quedarse ahí. Si su padre se enteraba de que había estado en su casa...
-T-tengo que...-pero calló al ver a Naruto sacar las cosas de la bolsa y preparar ollas y demás instrumentos para cocinar- Naruto...-
-Nunca he hecho ramen, pero intentaré que me salga de lo mejor que hayas podido probar en años- se remangó, sonriendo- y de paso, también haré para mí-
Hinata sintió que el corazón, incluso el alma se le derretía. ¿Por qué tenía que tan extremadamente dulce? ¿Por qué su corazón latía tan acelerado?
Nunca dejarás de amarlo, por mucho que intentes olvidarlo...Naruto siempre ocupará un lugar en tu corazón.
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Aquel no fue el mejor ramen de todos, pero fue uno de los que nunca olvidaría su sabor.
Único como Naruto.
Tras comer, y evitando que Hinata se marchara, decidió poner una película. Una de esas empalagosas que normalmente veía Sakura, pero que gracias a ello, Hinata se quedó. Y sentándose tras ella, en aquel pequeño sofá, rodeó con sus brazos su cintura, poniendo las manos sobre el vientre un poco abultado de Hinata, que se sonrojó al sentir sus manos.
-Es increíble- murmuró con una sonrisa mientras acariciaba su vientre bajo esa camisa-no pensé que algo que todavía se está formando podría llenarme de tanta felicidad- y apoyando su frente contra su cabeza, cerró sus ojos, pegándola a su cuerpo- quédate conmigo-
Abrió sus ojos cuando sintió que unía sus manos sobre las suyas, entrelazando los dedos. Sonrió, rodeándole el vientre con sus brazos y depositando un beso en su cabeza.
Ya no había duda. Se había enamorado. Enamorado como un tonto hasta los huesos.
-Naruto...-Hinata viró su cabeza, apoyada contra su hombro-no vuelvas a dejarme...-el rubio rozó su nariz con la suya- por favor...-y cerró sus ojos, una vez se unieron los labios.
Naruto correspondió a su beso, introduciendo su mano bajo su camisa mientras Hinata rodeaba con su brazo su cuello, medio girando su cuerpo. Sus lenguas se encontraron y esa mano ahora agarraba el pecho de Hinata,sacando el brasier hacia arriba. De un momento se vio cargada en sus brazos y siendo llevaba hacia la habitación, para sentarla sobre la cama y quitarle tanto camisa como brasier. Hinata volvió a rodear su cuello cuando este se agachó para volver a besarla y los dos cayeron tumbados en la cama. Naruto se separó, observándola por segundos.
-Eres preciosa- murmuró, proporcionando un beso en la punta de su nariz-mi pequeña- y volvió a devorar sus labios.
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Y sentada sobre el cuerpo desnudo de Naruto, con tan sólo una manta pasando por sobre sus piernas, besaba sus labios, después de horas entregándose una y otra vez, enredando su lengua y mordiendo su labio, sonriendo entre medias mientras jugaban.
-¿Tienes hambre?- preguntó él, acariciando su rostro mientras Hinata asentía, sonrojada y haciendo un puchero- ¿quieres que te traiga algo?- pero rápidamente ella negó, abrazándole y de paso, volviendo a besarle. Sonriendo, Naruto agarró su rostro y estampó un beso cargado de amor.
Con sus brazos rodeando su cuello y él también sentado, acariciando sus piernas al descubierto, hablaron sobre el nombre que le pondrían al niño, sobre que tipo de ropa le podrían comprar, pensando en quien podría ser su padrino y madrina, sobre el futuro que les esperaba...
-Minato- murmuró Hinata, dejando extrañado a Naruto- podríamos llamarle Minato, como tu padre-
él la observó, sonriendo y Hinata se sonrojó y bajó su mirada.
-¿N-no te gusta? Prefieres que...-pero este interrumpió cualquier palabra, besándola, rodeando su cintura y pegándola a su cuerpo.
Pero picaron a la puerta y los dos se separaron, asombrándose, pero manteniéndose quietos.
-Hinata- la peliazul abrió sus ojos como platos ante esa voz.
-Ryota...-murmuró alarmada-e-es Ryota...-e intentó levantarse, pero Naruto la calmó un poco.
-Yo iré a ver que quiere. Tú quedate tranquila- y acariciando sus mejillas, Hinata asintió a la par que este besaba sus labios. Se quitó y dejó que él se pusiera unos pantalones y saliera de la habitación, cerrando tras ello.
Hinata buscó su ropa y empezó a vestirse.
Naruto abrió la puerta, encontrándose con Ryota.
-¿Qué quieres?-
Ryota sonrió
-Veo que...-le observó de pies a cabeza, con el cabello revuelto, sin camisa y esos pantalones mal colocados- he interrumpido algo-
Naruto apoyó un brazo contra la puerta, mirando de mala manera al chico, que sonreía ladino, cuando otra puerta se escuchó y corriendo, se acercó Hinata.
-Ryota...-sonrojada como estaba, miró a los dos hombres.
-Hinata- Ryota estiró su mano, y ella la miró- volvamos a casa, tu padre está bastante molesto-
Hinata se retiró hacía atrás, asustada. Su padre sabía donde es...
-Se lo imagina, y si no vienes conmigo...-respondió él a su pregunta mental. Hinata bajó su mirada al suelo, empuñando sus manos- Hinata...-
-No irá a ningún lado- tanto Ryota como Hinata miraron a Naruto, que se había colocado delante de ella- si tanto se lo imagina, que venga, pero ella no se va de aquí-
-Naruto..-
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-Así que por fin te has decidido- comentó al rato Ryota, mirando fijamente a Naruto- ahora deseas convertirte en el padre del niño que espera-miró a un lado, sonriendo con sorna- patético-
-¡NARUTO!-exclamó Hinata al verle agarrar a Ryota del cuello y estamparlo contra la barandilla del primer piso- Naruto, suéltale-
Sin embargo Naruto siguió apretando su cuello, con ganas de rompérselo.
-Soy el padre de ese niño y nadie me va a quitar lo que me pertenece- Ryota mantuvo su mirada, que de nuevo se volvió dorada, sintiendo rabia y miedo a la vez. No entendía porque ese tipo desprendía tanta fuerza- lárgate de aquí- lo soltó con desgana, respirando fuerte mientras este se recomponía, tocando su cuello. Miró a Hinata.
-¿Esto es lo que decides?-le preguntó él, provocando que Hinata mirar al suelo-¿vas a quedarte con él?- .
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Asintió al rato, estrujando su camisa.
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-Sabes que no podré hacer nada contra tu padre- Naruto rodó sus ojos, empezando a cansarse.
-Y-yo...-cerró sus ojos, fuertemente sonrojada- qui-quiero quedarme con Naruto-
Sonriendo, Naruto miró a Ryota.
-No estaría mal que ahora desparecieras-
EL peliazul miró a Naruto y luego volvió a Hinata, suspirando.
-No soy quien para decirte que debes hacer.-se cruzó de brazos, sonriendo- lo único que puedo decirte es...que seas feliz-
Hinata abrió sus ojos, más no alzó su cabeza. Se sentía mal, le estaba haciendo daño a Ryota y con lo bien que se había comportado con ella...sus ojos se llenaron de lágrimas y mordió su labio.
-Lo siento...-
Ryota sonrió melancólico.
-Hasta pronto, Hinata-chan- y miró a Naruto- espero no tener que volver a verte-
Naruto entrecerró su mirada mientras el otro sonreía.
-Y más te vale cuidarla bien porque...-
-Naruto- una cuarta voz se agregó, dejando al nombrado sorprendido.
-Sakura-
La pelirosa miró a los tres, en especial, fijando la mirada en esa chica que también la miraba a ella, asombrada.
¿Qué ocurría ahí?
Dentro del piso...
Sakura miró de reojo a Naruto y la otra chica, parados en la entrada de la puerta, hablando muy bajito, con el primero acariciando con sus pulgares las mejillas sonrojadas de la peliazul.
-Naruto, yo...-miró a la chica que esperaba sentada en el sofá- s-será mejor que me vaya- volvió a mirarle, sujetando sus muñecas- ella...- parece querer hablar de algo importante
Debe ser una de las chicas con las que...
Pero cualquier pensamiento fue interrumpido al sentir sus labios presionando los suyos. Se asombró y sonrojó furiosamente.
Había alguien mirándoles.
-Más te vale estar aquí antes de la noche- susurró él, contra sus labios y apoyando su frente en la suya- porque sino iré a buscarte y te traeré aquí cueste lo que me cueste- Hinata sonrió y tímidamente juntó sus labios, proporcionándole un dulce beso que terminó convirtiéndose en uno más lento y apasionado.
Sakura desvió su mirada, sintiéndose incómoda y sobre todo extraña. Tenía ganas de llorar y su mano temblaba estrujando su camisa. Siempre lo supo, siempre supo que Naruto no era de una sola mujer. Que aunque se acostaba con ella, también lo hacía con otras. Y eso no le molestaba, porque a todas las abandonaba cuando se cansaba. Pero con ella, no, con ella siempre quería. Naruto se acostaba con ella cuando más lo deseaba al igual que lo hacía Sakura cuando lo deseaba a él. Y con eso se conformaba, aunque fuera poco.
Ahora, sin embargo, había algo que le molestaba. De hecho, siempre estuvo molestándole, sólo que pretendía no prestarle demasiado caso. Pero aquello debía terminarse. No podía mantenerse más callada.
Miró de nuevo a la pareja, que todavía seguían besándose y empuñó sus manos. ¿Cuando habría comenzado todo eso? ¿Por qué no se había dado cuenta antes?
Cerró sus ojos, frustrada con sus puños temblando. Estaba celosa. Celosa de que fuera ella quien lo retuviera en su cama hasta el amanecer, celosa de ver esa mirada en Naruto, celosa de que compartiera sus besos...
- Cortad de una vez, queréis- habló Sakura, levantándose del sofá y mirando a los dos. Hinata bajó su mirada, sonrojándose mientras Naruto volteaba a mirarla- ¿No te has preguntado el por qué estoy aquí?-
-Y-yo...me voy- murmuró Hinata
-No hace falta- interrumpió Sakura- sólo vamos a hablar de lo que ya sabrás- dijo acercándose- ¿no te lo imaginas?-
Hinata bajó su mirada.
-Sakura- advirtió Naruto, pero la pelirosa se detuvo delante de ellos.
-Naruto- le miró- ¿sabes lo que estás haciendo? Te has parado por un momento a pensar en que...que es una menor. Qué apenas y se entere su padre...-
-Está embarazada- cortó Naruto dejando a Sakura helada. Hinata volvió a sonrojarse.
-Tengo que volver...-murmuró ella, alzando su mirada al rubio- Naruto...-
El rubio revolvió su flequillo, sonriendo.
-Iré a buscarte- Hinata le sonrió y mirando a Sakura, hizo una pequeña reverencia y se alejó corriendo de ahí. Naruto la siguió con la mirada hasta perderla al final de la calle. Dejando de sonreír, miró a Sakura, que seguía impactada por esa noticia.
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-E-emb...-
-No pienses que por estar embarazada me quedo con ella, porque no es así- entró a su piso y cerró la puerta- me gusta, siempre me gustó, y desde la primera que la vez que la vi no he dejado de sentir lo mismo. Es cierto que es menor, y que puede ser la hija del tipo ese, pero poco menos me puede importar.- agarró una camisa que tenía sobre el sofá y se la puso, volviendo a mirarla a terminar- la amo y voy a casarme con ella-
Sakura abrió sus ojos de par en par al escucharle.
-¿La amas?- se volteó ella, incrédula- tú...-
-Pretendía no querer hacerlo, pero...-sonrió y Sakura pudo ver de nuevo esa mirada...mirada enamorada- no sé como lo ha conseguido- se rascó su cabeza, sonrojado- y me siento como un idiota a su lado-
Sakura no podía creer lo que escuchaba. ¿Realmente se había enamorado? Realmente estaba hablando como uno...
-Lo siento, pero lo que teníamos terminó- y sonrió sincero- Hinata es ahora quien me llena, me basta con ella para- pero giró su rostro al ser abofeteado.
-Esto nu-nunca te lo perdonaré Naruto, nunca- Naruto la miró, con su mejilla colorada.
-Nunca llegamos a tener algo Sakura, lo nuestro únicamente era sexo- Sakura empuñó sus manos, sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas- siento si con esto te hago daño pero...-miró a un lado- yo...-
-Está bien- le cortó ella-no continúes-se giró y respirando profundo, se limpió las lágrimas de sus ojos y volteó a mirarle- es cierto, lo nuestro sólo era sexo, tienes razón. No hay motivos para que me enfade. Tú y yo nunca fuimos nada, así que...está bien, ves, ves y casate con ella. No me importa. Haz lo que quieras con tu vida, que yo haré con la mía lo mismo- y cogiendo la puerta, salió del piso. Naruto suspiró, sintiendo la culpa en su pecho. Era cierto que lo que tenían era únicamente sexo, pero...sentía como si se hubiera aprovechado de ella.
-Y así es idiota- la voz interior del kurama hizo que rodara los ojos- te acostabas con ella por puro placer-
-Que te importa a ti lo que yo haga en la cama- Naruto salió también de su piso, metiendo la llave en su bolsillo.
-Te recuerdo que prácticamente lo que tu sientes yo también lo hago- gruñó-y créeme que no me gustaría compartir esa obsesión que tienes por la mocosa esa. Tienes una mente realmente cerda-
Naruto sonrió con malicia.
-Si no te gusta, entonces no mires- y metiendo las manos en sus bolsillos, comenzó el camino que lo llevaría a casa de Hinata.
-¿Piensas que ella accederá a hacer eso?-preguntó el Kyuubi, sonriendo ladino
-Puedo llegar a ser muy persuasivo cuando quiero-
¡Plaff!
Hinata puso una mano en su mejilla, adolorida por esa bofetada. Ayane se mantuvo quieta, aguantando las ganas de ir a ayudarla y Hanabi sentada a un lado, evitando mirar.
Hiashi bajó su mano, más no apartó la mirada de su hija. Estaba molesto. Y bien que ella lo sabía.
Pero Hinata únicamente le había dicho lo que deseaba, solamente le había dicho que no deseaba casarse, que quería estar con Naruto, que él la cuidaría, que realmente la amaba, pero su padre seguía negándose a eso. Y cuando descubrió que había pasado más de día entero con él, la abofeteó. Porque decía que eso no era correcto. Porque ella debía estar con quien ahora era su prometido.
-No...-con la voz rota, miró a su padre- no-no voy a hacer...amo a Naruto y solamente me casaré con él- Hiashi frunció el entrecejo aun más- me da igual la herencia, el clan...yo...me quedaré con él-
Empuñando mano, Hiashi volvió al alzar su mano dispuesto a abofetearla otra vez y Hinata se mantuvo firme, con lágrimas en sus ojos pero mirándole con firmeza. Un golpe y un par de gritos se escucharon fuera y en el pasillo unos pasos. Hiashi bajó su mano y cerró sus ojos, suspirando. La puerta se abrió y todos voltearon a ver.
-Naruto...-murmuró Hinata asombrada
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=CONTINUARÁ=
y me parece que esta historia esta teniendo bastante existo... y todo gracias a vuestros comments! Gracias y mil gracias a todos por, por lo menos escribirme una vez. Me hace tan feliz verlos que enseguida me pongo con el otro cap. :P
Pero...tengo una nueva...ESTOY HACIENDO UN NUEVO FIC ! SI, uno de esos que son más largos. Pues esos, y a mi parecer...esta bastante bien.
Pero para los que esten cansado de ver a un Naruto adulto y una Hinata menor, no lo recomiendo. En mi nuevo fic, Naruto es padre y HInata solo una menor de 16 años. Pero eh, ( un padre de 26 añitos ) Joven eh XD( esk Naruto tuvo una relación muy joven conm otra mujer y.. pasó lo que pasó)
Es u/a, puesto que HInata no tiene nada que ver con la aldea, pero si tendrá mucho que ver en la vida de Naruto.
Se desarrolla en la aldea.
Son ninjas (excepto Hinata)
Y todos son más mayores que ella. (ohh... es que se me cae la baba sólo de imagnarlo)
Además...habrá lemon de ese que os gusta a tantos jjejejej
NOS VEMOSS!
