Bueno, pobre Helena su suerte parece estar por cambiar, al menos al fin alguien amable se hace cargo de ella. Aunque no todo será rosas, recuerden que este fin es un Angst, pero intentare no decepcionarlos!
Gracias por leer! subo otro capítulo jejeje ya que me ausente tanto tiempo n.n y para los que quieren dejar comentarios, criticas, saludos XD, todo es bien recibido! dejen Reviews!
Ninguno de los personajes me pertenece, salvo la peque a Helena Price y su padre, el resto son todos de la genial J K Rowling. Derechos a quien corresponda ;)
Capítulo 3 Decode
No era fácil entrar a la mente de Remus Lupin, eso Snape lo sabía muy bien, pero fue Albus quien le contó la historia, por lo cual no hizo falta jamás tener que hacerlo.
Cuando habían sido ni os, Snape solía ser muy curioso, y más aún si eso implicaba ver en qué actividades se encontraban sus peores enemigos por aquellos tiempos: los merodeadores, nombre con el que se designaban el grupo de Gryffindor que siempre solía acosarlo: Jame Potter, Sirius Black, Peter Pettigrew y por supuesto, Remus Lupin.
Nunca olvidaría Snape aquella noche en la que casi moría asesinado por un licántropo furioso que no era otro que Remus Lupin, de no ser por James Potter que se arrepintió a último momento, no contaría la historia. Y de ser por l habría contado todo, pero Dumbledore lo había disuadido de aquello.
Aunque no lo admitiera, Remus Lupin le inspiraba un poco de lastima. Había sido mordido de ni o por un licántropo el cual había sido ofendido por el padre de Lupin, las circunstancias en la que había sido mordido, aun no le habían sido reveladas del todo, pero no le interesaban tampoco. Después de eso, sus padres le habían cuidado especialmente, pero lo habían apartado de su hermana mayor, dejando a esta ha cuidado de una tía squib, la muchacha llamada Artemisa entonces había decidido vivir alejada de la comunidad mágica a pesar de ser una bruja y casarse con un muggle.
Lupin había vivido una vida buena junto a sus amigos, pero sus padres murieron al tiempo que el cumplía la mayoría de edad, dejándolo solo, sin poder conseguir un trabajo decente por miedo a revelar su condición. Había logrado vivir entonces, del oro que en Gringotts habían dejado sus padres y también del oro que el solidario y caritativo James le había dado, ya que se encontraba desempleado. Al poco tiempo de la muerte de sus padres, Lupin fue golpeado nuevamente por la tragedia, James Potter y su mujer Lilly fueron asesinados por el innombrable ayudado por su mejor amigo Sirius Black, quien además había asesinado a Peter Pettigrew, en una noche Remus Lupin había perdido, sus amigos y su vida.
Pero ahora quizás las cosas mejoraban para él, ahora que tenía a Helena, podría resarcirse por la vida miserable que su hermana había tenido y de la cual él se culpaba. Y podía tener una vida medianamente normal, sin poner en peligro a su sobrina, gracias a la poción matalobos que Snape le preparaba mensualmente por pedido de Dumbledore.
Helena avanzo por el callejón Diagon animadamente, habían entrado por aquella rara taberna y luego, tras golpear unos ladrillos con una varita de madera, su tío había descubierto ante sus ojos un callejón repleto de magos, ni os y adultos comprando cosas por las diferentes tiendas que abarrotaban las calles.
La ni a parecía ser tan feliz como si hubiesen adelantado la navidad. Corría excitada entre los ni os y adultos que charlaban animadamente ante los escaparates. "...esa es la nueva escoba! , Guau mira ese caldero! , Mami quiero un hurón! , Es el libro de monstruos más horripilante que he visto! , ... el helado de marshmellow no me sabio tan bueno... , esa túnica era tan anticuada... , ...quiero ir a Gringotts a sacar un poco de oro, pero encuentro a los duendes tan... , ... me acompañas a comprar pergamino y unas plumas?" eran solo algunas de las frases que la peque a captaba e intentaba asimilar animadamente.
Lupin intentaba seguirle el paso, y a cada rato la llamaba para no perderla en el gentío. "Tío, que es una Barredora 7?, que es un Kneazle?, puedo tener uno?, me compras un helado?, donde esta Gringotts?, tienes mi lista de útiles para comprar?..." Helena parecía una máquina de hacer preguntas que su tío alcanzaba a responder a duras penas. "Es una escoba, un tipo de transporte Helena, un Kneazle es parecido a un gato para los muggles, y no podemos comprar uno, quizás luego pasemos por la heladería, Gringotts está por allá, pero hoy no iremos allí, y si tengo tu lista de útiles... Helena! Regresa!"
Lupin corría tras su sobrina hasta que le dio alcance. "O - lli van der s ..." leyó con dificultad la niña frente a un escaparate. Aquí compraremos tu varita... dijo Lupin con cierto orgullo y la animo a entrar. El hombre que atendía los miro con aspecto huraño y les vio fijamente detrás de sus lentes. "Mmmm, Remus Lupin verdad... si ya lo recuerdo, una excelente varita..." entonces pareció reparar en la niña de túnica remendada como su tío "... y este es? Su hijo?..." pregunto con curiosidad. "Su sobrina!" corrigió Helena con el ceño fruncido. "Helena!" la reprendió Lupin "es mi sobrina señor Ollivander, entrara a Hogwarts, asique veníamos a buscar su varita..." dijo con una sonrisa amable, pero Ollivander, quien ya se había echo una imagen de la niña, solo respondió "veremos, veremos..."
Helena estaba muy nerviosa, Ollivander murmuraba cosas inentendibles para ella, que la varita elegía al mago, centímetros, núcleos, y otras cosas, le pasaba varitas, pero por más que las agitaba nada pasaba. Al fin el hombre se fue al fondo de la tienda, se lo escuchaba refunfuñar y revolver cajas. Helena miro nerviosa a su tío. "Que se supone que debo hacer que pase? Y si ninguna varita me elige?" Lupin rio ante tal comentario "Lo que tiene que pasar, pasara ya lo veras... y estaremos aquí hasta que una varita te elija... le ánimo."
Al fin Ollivander reapareció cubierto de polvo trayendo consigo una caja cubierta de telarañas. "Mmm, veamos esta..." se la tendió a Helena que la agito con temor, entonces un viento huracanado soplo dentro del local, era tan fuerte que lanzo todas las cajas y varitas que tenía el hombre en el mostrador y las estanterías temblaron, mientras la varita lanzaba chispas rojas. Helena chillo emocionada, Lupin vio como las varitas comenzaban a caer de las estanterías, y saco su varita, al mismo tiempo que todo volvía a la normalidad.
Sr. Ollivander, lo siento mucho... se disculpó el joven licántropo al tiempo que volvía todo a su lugar con un movimiento de varita. El hombre se acomodó los lentes viendo a la niña fijamente "Mmmm, interesante... esa varita... fibra de corazón de dragón, 26 cm, roble, muy antigua... es una varita especial... hay una persona que tiene la misma varita, su gemela digamos..." Lupin miro sorprendido al hombre y pago la varita de la niña, mientras esta salía alegremente afuera para admirarla al sol y poder presumirla en la calle. "Ah, sí, quien es, lo recuerda señor Ollivander?" pregunto Lupin interesado mientras salía del local. El hombre lo miro con una extraña sonrisa "Claro que sí, nunca olvido una varita, la otra varita está en poder de Fenrir Greyback..." Lupin volteo con el rostro horrorizado para ver al hombre a la cara, pero se encontró con la puerta cerrada en su nariz y el cartel de cerrado en la ventana a pesar que aún no era hora de cierre. Acaso aquel hombre sabía que...?
Helena chillaba alegremente, aunque Lupin no le prestaba atención, comiéndose su helado berreaba cosas que al joven licántropo no parecían interesarle. Habían gastado mucho en la varita, por lo que sus libros y sus útiles eran de segunda mano, tendría que usar una túnica de su tío para ir al colegio, pero no se veía molesta por ello. Lupin había gastado el dinero en algunos víveres y con lo sobrante le había alcanzado para comprarle un helado a Helena. "Quieres tío?" murmuro la ni a extendiéndole el cono. "No, gracias..." respondió el hombre que se veía pensativo. Lupin estaba molesto consigo mismo, le hubiera gustado darle algún regalo a su sobrina pero su condición no lo permitía, aún más molesto estaba por como los vieron en Madame Malkins, al preguntar el valor de las túnicas y no poder costearlas. Helena no parecía haberse percatado de ello en ese momento y solo había salido alegremente de la tienda a ver el escaparate de una tienda de escobas, pero Lupin se había sentido avergonzado y miserable. Y lo peor era el recelo que le causaba ahora la varita de su sobrina, porque tal varita la había elegido?, acaso esa niña...?
Helena se había arrodillado en el asiento que ocupaban en el tren y término de comer su helado, entonces sorprendió a Lupin con un beso pegajoso de chocolate. Y sus delgados brazos rodearon el cuello del hombre. "Gracias por todo Tío Remus!" dijo la pequeña estrechándolo firmemente Este ha sido el mejor día de todos! Lupin la miro sorprendido, pero no articulo palabra alguna.
Al día siguiente llovía. Remus lo sintió, porque las gotas de lluvia golpeaban su ventana. Se había quedado dormido, era muy tarde, las 11 de la mañana. Se incorporó algo cansado y miro a su derecha, sobre su mesa de luz había una taza humeante de café y unas galletas con dulce. Miro sorprendido alrededor, el cuarto se veía muy limpio y las ventanas no estaban manchadas.
Camino por la casa, toda ella olía a limón, y estaba todo reluciente, encontró detrás de la puerta una escoba en el suelo y una pala plástica cargada de polvo. Algo olía delicioso. Camino hacia el cuarto de Helena, también estaba pulcro y ordenado, todos los muebles parecían lustrados y la cama estaba hecha. Finalmente un estruendo de ollas y cacerolas se escuchó en la cocina. Lupin corrió hacia allí con rapidez. Helena estaba en el suelo sujetándose la cabeza y quejándose de dolor, se puso en pie y levanto una silla que estaba tirada a su lado, junto con un montón de ollas y coladores.
"Helena estas bien!"... Lupin corrió junto a ella y la levanto en brazos para examinarla, la niña asintió, mientras el la dejaba en el suelo y juntaba las ollas para regresarlas a la alacena. La cocina también estaba impecable de limpia. "No tío, el colador no!" chillo la niña estirando las manos. "Eh?" Lupin reparo entonces en una olla humeante, cargada de agua y pasta, en la mesa de la cocina habían dos platos con un trozo de manteca en cada uno y un quesera cargada de queso rallado en medio. "Helena tu limpiaste y cocinaste?" pregunto sorprendido.
"Si... estuvo mal?..." pregunto con temor la niña. "No, no es eso, pero esa es mi responsabilidad, tu eres muy pequeña..." Helena lo miro sorprendida tras aquellas palabras "yo solía hacerlo en casa, luego que mamá murió..." le aclaro con sorpresa "además, quería agradecerte por todo lo que haces por mí..." dijo apenada.
Lupin rio alegremente y le abrazo con ganas y entonces comenzó a llorar. "He dicho algo malo? Tío, no llores..." le suplico la niña con ojos acuosos "tío! No llores!" repitió la niña con tristeza al verlo llorar. Lupin se limpió las lágrimas con la manga de su túnica. "Perdona Helena, tu tío no quiso asustarte... es solo que antes de que tu llegaras... me sentí muy solo..." termino con la voz quebrada.
Continuara...
En el próximo capitulo Helena empezara su curso en Hogwarts, descubrirá al profesor Dumbledore y Snape como su director y maestro de pociones respectivamente. Hay gente muy buena y muy cruel en este mundo, y Helena que ya ha conocido lo amargo y lo dulce, encontrará que aún hay mucho que descubrir en este mundo, solo que ahora tiene a alguien que se preocupa por ella, o no?
