¡Hola lindos!

Pues, primero que todo, FELIZ CUMPLEAÑOS SOCIA! -.- Sí, quizá es un poco tarde D': Pero, mi próxima entrada a la Uni me tiene LOCA (más de lo normal) Espero que te guste este humilde obsequio, un poquito atrasado.

Me dijiste 3 chicos y traté de incorporarlos a los tres, aunque obviamente el capítulo principal se centra solo en 1. En este caso, Sanosuke!

Bueno socia! Espero que hayas pasado un muy bonito día y que Dios te bendiga y sigamos siendo amigas. Algún día nos conoceremos personalmente y acolitaremos más locuras mutuamente :'D

En fin, espero que lo disfrutes y me dejes tu comentario.

Segundo, muchas gracias por los RR que recibí! Me encantaron! Los quiero mucho :D

Gracias a las personitas que me pusieron sus ideas sobre Yamazaki! Me gustaron mucho y de hecho, las pondré en práctica ;)

Y tú, lector anónimo, anímate y comenta, deja tus ideas. Podría agregarlas, Sessha Jazmín puede dar fe de ello.

Bueno, no los interrumpo más y les dejo con la lectura.

¡DEJEN RR!


Capítulo IV: Sanosuke.

El Shisengumi era tan callado en ocasiones.

Especialmente si Shimpachi y Heisuke no estaban armando jaleo a su alrededor. Esos eran un par de críos, ambos. A veces pensaba que Izayoi llegaría a madurar antes que ellos y se los decía; y ellos le pagaban, él les respondía y la beba se burlaba.

De más cría lloraba. No soportaba verlos discutir y debido a ello habían dejado de hacerlo. Hasta que Souji se burló de ellos y le enseñó a Iza-chan lo divertido que era verlos pelear.

Todo era algarabía hasta que el padre de la criatura llegaba y los ponía en su sitio.

Esos días los tres capitanes del Shisengumi tenían que limpiar el recinto.

El sonido de unos presurosos pasos acercándose a él, llamaron su atención. No tardó mucho en acercársele una pequeña Chizuru cargando a su fiel compañera en la espalda.

-Oh, Harada-san.-La joven madre se detuvo y lo saludó con respeto. La niña en su espalda sonrió al guerrero con alegría.

-Chizuru-chan.-Sano saludó a la mujer de su teniente con el mismo respeto y acarició la regordeta mejilla de la niña.-Hola Iza-chan.-Se volvió a la madre-¿Por qué tanta prisa?

-He olvidado recoger una tela que encargamos para hacerle un kimono a Iza-chan.-Explicó la castaña consternada.-Podrían venderla. Ya he parado las ollas así que no puedo demorarme.

-Pero, si vas al pueblo es inevitable que te demores.-Razonó el capitán Harada-¿Por qué no voy yo en tu lugar?

-¿En serio?-Preguntó Chizuru esperanzada.-No será mucha molestia.

-En lo absoluto.-Aseguró el habilidoso espadachín.-Anda, dame a Iza-chan que la llevo conmigo.

-Pero, Iza-chan podría molestarte.-Intentó detenerlo la joven madre. Más, ya era demasiado tarde porque Sanosuke había tomado a Izayoi de entre sus brazos.

-Tonterías, Iza-chan es un querubín.-Besó la sonrosada mejilla de la niña y ella parecía encantada por la atención-¿Verdad que quieres acompañar a Sano-oji-san, eh Izayoi?

-¡Sí!-Exclamó la niña con júbilo-¡Papá!

-No.-Corrigió Chizuru maternalmente.-Oji-san. Papá no está aquí.

Izayoi empezaba a hablar, decía varias palabras. Pero, tenía la manía de llamarlos "Papá" a todos ellos.

-Oji-san.-Repitió la niña. Que solo

-Dile adiós a mamá.-Instó el castaño moviendo él mismo la mano de la niña.

-Dios… mamá.-Se despidió la niña.

-Qué remedio.-Se lamentó Chizuru.-La harán la niña más malcriada de Kioto.

-Es lo más cercano a un hijo que todos conoceremos.-Se justificó Sanosuke.-Nos vemos Chizuru.

-¡Sé buena Iza-chan!-Gritó a la niña antes de verlos marcharse juntos.

Sanosuke sonreía con malicia. Por fin podría comprobar aquello que Shimpachi le había contado hace unos meses. Según él, Iza-chan había sido un imán infalible para conquistar chicas. Claro, que por ese entonces la nena era una beba de escasos cinco meses.

Ahora ya tenía diez, pero no por eso era menos adorable. La miró y sintió cómo se derretía. ¡Ahora era incluso más mona!

Sí, se parecía muchísimo a su teniente. La beba tenía la piel pálida, delineada con sus cabellos tan oscuros como la noche y sus ojos, esos ojos por los que cualquiera de ellos matarían a quien se atreviese a poner lágrimas en ellos. Esos grandes y bellos ojos amatistas que hipnotizaban a quien los conocía.

No podía negar que muchas veces le preocupaba lo hermosa que era. Es decir, si así era de cría; de grande no iba a salir del recinto. Aunque eventualmente saldría, conocería a un hombre lo suficientemente valiente… o estúpido para pretenderla; a sabiendas de que ellos eran su familia. Se casaría, se iría y formaría su vida lejos de ellos.

Sintió un escalofrío ante aquella perspectiva. A pesar de ser consciente que lamentablemente esa era la ley de la vida.

-Pero, no debes olvidar que primero fuiste mi novia, Iza-chan.-Le habló con ternura a la niña que no comprendía sus palabras.

Pasaron frente al distrito rojo. Como era de esperarse por la hora, varias de las geishas se asomaban debido a que el trabajo empezaría más tarde. Así mismo, no era de sorprenderse que más de una lo reconocieran.

-¡Harada-sama!

Un grito alertó a las demás y no tardó ni un minuto en estar rodeado de las más hermosas geishas del distritito. Tenía una reputación legendaria en ese lugar y aquello lo llenaba de orgullo.

-Hola bellezas.-Las saludó galantes.-No sé qué le ponen al agua de este lugar que cada día están más hermosas.

-Qué cosas dice, Harada-sama.-Contestó una de las más jóvenes, azorada.

-Nada más que la verdad mi bella flor.-Añadió con galantería.-No creo encontrar a mujeres más hermosas en Japón. Salvo quizá, la pequeña que llevo en los brazos.

-Tan labioso como siempre.-Se burló una de las más antiguas geishas mirándolo. Cuando de repente la niña en brazos del pelirrojo se volvió a las mujeres que rodeaban al guerrero.-En efecto es una niña hermosa. ¿Hija del teniente Hijikata?

-¿Papá?

-Sí.-Contestó Sanosuke.

-Papá.-Insistió Izayoi.

-¡Que mona!

-¡Es una princesita!

-¡Quiero comerme esos cachetes!

Entre otras cosas, eso le decían a Izayoi. La pequeña no tardó en sentirse abrumada y rompió en llanto. Llamando a su papá en cada gemido.

-Quiere a su papá.-Comentó enternecida una de las cortesanas-¿Dónde está papá?

-Aquí.-Contestó Izayoi fuerte y claro. Colocando la palma de su manito en el pecho descubierto de Sanosuke.-Papá.-Repitió con firmeza.

Sanosuke sintió la mirada inquisidora de todas las mujeres a su alrededor.

-Creí que esa era la hija del teniente Hijikata…-Murmuró una de ellas llamando la atención de las demás.

-¡Lo es!-Exclamó Sanosuke desesperado.

-¡Papá!-Chilló Izayoi a continuación.

La beba siguió repitiendo la palabra: Papá. Mientras las geishas miraban con suspicacia al capitán.

-Después de todo, Harada-sama es uno de los hombres más coquetos del lugar.-Murmuró una.

-No sería nada extraño que tuviese una hija.-Continuó otra.

-¡Que hombre más horrible!-Chilló una tercera.-Traer a su propia hija a estos lugares.

-La próxima vez que venga, le valdrá el doble mi compañía.

Más rápido de lo que llegaron, las geishas se alejaron de él como si tuviera lepra y lo miraron de muy mala manera.

Jamás se había arrepentido de su reputación, ¡pero, esta vez lo había traicionado!

El ser un mujeriego declarado había hecho que las geishas pensaran que ella era su hija.

Y no había ayudado en nada que Iza-chan tuviese la tendencia de llamarlo a todos ellos: "Papá". Aunque a veces si los llamaba tíos, pero, se le hacía más fácil, papá.

Su plan se había vuelto en su contra.

-Ni modo, Iza-chan.-Dijo viendo a la beba.-Vamos a por esa tela.

Caminaron por las tranquilas calles de Kioto hasta que dieron con uno de los puntos de venta de telas más exclusivos de la ciudad. El teniente Hijikata no escatimaba gastos cuando se trataba de su familia.

-¿Puedo ayudarle en algo, joven?-Una amable anciana apareciendo tras el mostrador.

-Un encargo a nombre de Hijikata.-Contestó Sanosuke con el respeto pertinente.

-Oh.-La mujer pareció emocionarse ante la mención y desapareció dentro del establecimiento para traer consigo la tela más bonita que había visto. Era de color negro pero estaba decorado con el brillante rosa de un árbol de Sakura en plena noche primaveral.-Le quedará precioso.

Izayoi había descansado sobre el mostrador y la señora puso la tela sobre ella; mostrando como el bello contraste le daba un aire etéreo a la niña.

-Voy por lo demás.-Anunció antes de desaparecer nuevamente.

Izayoi parecía contenta de estar en medio de tanta ropa y los colores. En verdad, era una vista encantadora.

-¡Que ternurita!

-¡Es tan hermosa!

Un par de voces femeninas captaron su atención y se giró para ver a dos bellas jovencitas que entraban al establecimiento y como era de esperarse, quedaron encandiladas con la niña.

-Si llega a ser la mitad de bella que ustedes, la pequeña Izayoi será una diosa.-Aplicó su galantería y surtió efecto puesto que ambas chicas se rieron.

Hasta que una cayó en cuenta de algo.

-¿Es tu hija?-Lo miró con recelo y reproche.

-No, soy su tío.-Se apresuró a contestar.-Y permítanme decirles que son las mujeres más hermosas de Kioto.

Nuevamente las risillas coquetas se escucharon y Sanosuke rió para sus adentros. Efectivamente Izayoi era un imán para las chicas.

-Papá.-Se escuchó un llamado que pilló la atención de los presentes.

-¿Iza-chan?-Regresó a ver Sanosuke a la beba que estiraba sus brazos para que la cargase.

-Papá.-Insistió la niña, acercándose más a Sanosuke para que la tomara en brazos.-Papá.

-Es su padre.-Se escuchó que la una le murmuró a la otra.

-N-no.-Se apresuró a decir el pelirrojo.-Soy tu tío Iza-chan, no tu papá.

Aquello fue la gota que derramó el vaso para la niña. Izayoi empezó a llorar y a repetir: "Papá"; desesperando a Sanosuke que no tardó nada en tomarla en brazos y consolarla.

-Ya, ya, lo lamento pequeña Iza-chan

El llanto comenzó a disminuir al ser tomada en brazos por Sanosuke. El mismo que suspiró aliviado. Se sentía tan bien que la niña no llorase por su culpa.

-Que hombre más desagradable.-Se quejó una de las chicas.

-Coquetear delante de su hija.-Bufó otra.-Que repugnante.

Y sin volverlo a ver salieron del lugar.

Sanosuke se sintió derrotado. Tenía a Izayoi tranquila, pero, dos chicas bonitas se habían marchado. Menuda su suerte.

-Tenga, ya está cancelado.-Indicó la mujer entregándole un gran paquete de tela.

-¿Es todo esto?-Preguntó sorprendido porque sea tanto material y aún abrumado por la escena que pasó.

-Me parece que la mamá de esta princesita dijo que quería hacerle varios kimonos, para que le fueran quedando conforme crece. Le va a hacer muchos kimonos. Es que esta beba es una monada. No es difícil imaginarse lo bella que se pondrá de grande.

Exactamente eso era lo que estaba pensando Sanosuke. Izayoi era una monada de cría, llamaba la atención de hombres y mujeres. Cuando creciera y sus curvas se formasen…

Harían filas enteras, de pretendientes dispuestos a pedir la mano de Izayoi. Pobres jóvenes que no alcanzarían a poner un pie en el recinto ya que no saben que la pequeña Iza-chan tendrá su guardia personal.

Aunque, conociendo al padre…

Seguramente Izayoi no saldría de casa.

-Pero, si necesitas un novio sabes que siempre estaré disponible para ti, Iza-chan.-Dijo tras meditarlo un momento.-Me lo debes por lo de hoy y porque eres más bonita que todas las chicas de Japón juntas.

La niña se giró a encararlo sin comprender sus palabras y volvió a ver al frente.

Empezó a batir las manos y los piecitos al reconocer a la figura masculina que custodiaba la puerta del Shisengumi.

-¡Papá! ¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!-Chilló emocionada y apenas alcanzó cercanía estiró los brazos para que su padre la tomara.

-Cómo te has portado, princesa.-Saludó Toshizou Hijikata abrazando a su hija.-Papi te ha extrañado.

Era increíble de ver y no se cansaría de repetirlo. Izayoi tenía a su temido teniente en la palma de sus regordetas manos. Si Chizuru produjo un cambio en él, Izayoi lo convirtió en otra persona. Ahora era tierno, amable, al menos en lo que la niña se trataba.

Es que, bueno, la niña tenía ese algo que los obligaba a ser mejores en su delante.

-Teniente, Harada.

Una taciturna voz llamó la atención de todos. Hajime Saitou acababa de llegar y saludaba tan respetuosamente como siempre.

-Hajime.-Saludó Hijikata-¿Alguna novedad que reportar?

-Ninguna teniente.-Saitou dirigió la mirada a la niña que tampoco despegaba sus ojos amatistas del joven espadachín.

Hajime apenas extendió sus brazos e Izayoi no tardó nada en ocuparlos y acurrucarse en él.

Así era siempre con ella. Ni siquiera decía nada y ya sus deseos eran cumplidos.

Domando a dos fieras antisociales como Saitou y Hijikata.

Claro que con Saitou era diferente. A su padre lo adoraba, más a Hajime…

-¿Será que a Iza-chan le gusta más Saitou?

Dejó la pregunta en el aire molestando a su teniente que empezó a balbucear cosas sin sentido propias de un padre celoso ante la perspectiva de los intereses de su hija.

-Es una broma.-Se excuso Harada.-Pero Izayoi sí es mi novia.

La única novia a la que jamás le sería infiel.


Fin.


Notas de la Autora:

¿Y bien? ¿Cómo os pareció? Espero que les haya gustado. Espero que te haya gustado Vale! Hideko Hyuuga!

El próximo no sé de qué irá ni a quién le tocará~~~~ ¿ideas?

Muchísimas gracias a los que leen y de manera especial a los que comentan:

patty sparda; Hideko Hyuuga; Rencoud; Ainhoa11; Sessha Jazmín.

Se despide con un beso y recordándoles que dejen RR:

Sakura Tachikawa.