¡Hola a todos! Realmente quiero disculparme por la tardanza, la imaginación no me llegaba aunque aun siento que no quedó como esperaba, pero pienso que llegué a lo que quería llegar, espero les guste este capítulo, muchas gracias a quienes me siguen y leen este fic! Y a sus lindos comentarios también :3 disfruten el capítulo


Capítulo 4

Chocolates

No era algo tan difícil lo que Mimi quería hacer, comprar chocolates para el chico que le gustaba sonaba como una misión realmente sencilla.

Pues estaba equivocada.

Comenzando con ir de compras con sus amigas por el día de San Valentín.

—¿Qué chocolate se ve mejor? — Preguntó Hikari al ver tantos chocolates para escoger.

—Eso depende como le guste a quien se lo darás — Responde Sora, mientras tomaba cierta cantidad de chocolate sin dudarlo.

Cuando logran fijarse ambas, Mimi colocaba cada chocolate que encontraba sobre su cesta de compras.

—¿Mimi no estás llevando muchos? — Pregunta Hikari sorprendida.

La portadora de la pureza, se tensa ¿qué se supone debía decirles? No podía admitir abiertamente que eran para el hermano de Hikari. Aunque ahora formaba una amistad más grande con el portador del valor, seguía sin saber que chocolate darle.

—B-bueno, es que no son sólo para Taichi y los demás, sino para mis amigos de América — Se excusa sintiéndose torpe, había dicho el nombre de Taichi tan obviamente como si fueran solamente para él—algo que no era mentira—.

—Oh, ya veo — Responde Hikari con una sonrisa, haciendo parecer que le había creído, eso era suficiente para Mimi quien se decía a si misma que estaba salvada.

—Bueno ¿nos vamos? Ya hemos comprado todo — Les dice Mimi dejando su nerviosismo.

—Sí, claro, vamos a la caja — Afirma Sora empezando a dirigirse para pagar.

Ya en la caja, cada quien sacó su parte de dinero para pagar y después salir de la tienda.

—Sora, ¿harás chocolates caseros? — Le pregunta Hikari mientras iban caminando por la ciudad.

—¡¿Eh?! ¿Q-qué te hace pensar eso? — Le pregunta Sora muy nerviosa y sonrojada.

—Es de esperarse. Después de todo sales con Yamato ¿verdad? — Le dice Hikari con inocencia — Resultó realmente inesperado, además compraste revistas para prepararlos.

Mientras Sora intentaba cambiar el tema de conversación, Mimi se encontraba sumamente pensativa ¿chocolates caseros? Sonaba una magnífica idea, dicen que, cuando son caseros el sentimiento que se transmite en un día como lo es el 14 de febrero era mucho más profundos y notables.

—¿Entonces quieren ir a comer algo antes de ir a casa? — Preguntó Sora siguiendo en su falso intento por cambiar el tema.

—¡Es una excelente idea, chocolates caseros! — Exclamó Mimi sorprendiendo a Sora y Hikari quienes la vieron extrañada, Mimi se dio cuenta y los nervios llegaron a ella — Claro, que Sora le haga chocolates a Yamato quiere decir que ella lo quiere mucho… ¿verdad? — Intentó salvarse de que no la descubrieran, aunque era obvio que ocultara algo.

—Pues claro, es lo que le digo a Sora — Respondió Hikari al parecer simulando que le creyó a Mimi.

—¡Chicas, paren con eso! — Imploró Sora perdiendo la paciencia.

Cuando por fin le hicieron caso a Sora, se dispusieron a ir a comer y a pasar un buen rato de amigas, mientras Mimi pensaba como ahora haría esos chocolates.

Después de todo ella no era muy buena en la cocina.

—Mimi, te ves muy distante ¿sucede algo? — Preguntó Hikari notando lo pensativa que estaba Mimi.

—Ah, no es nada, este pastel está muy rico — Responde con una sonrisa menos despreocupada, Sora se le quedó mirando sin creerle, sabía cuál era su problema.

O más bien: El protagonista de su problema.

Una larga conversación se hizo entre aquéllas tres chicas, para después dirigirse hacia sus hogares, aún era temprano como para hacer los chocolates y regalarlos a su ser querido.

—Aquí nos separamos, nos vemos chicas — Les avisó Hikari.

—¿Y Taichi no piensa bajar a saludar? — Preguntó Sora en tono de broma, pero más que nada era por Mimi quien sentía su corazón palpitar rápidamente al escuchar el solo nombre del chico.

—Me dijo que dormiría, creo que la falta de sueño por los exámenes finales lo tienen mal — Respondió Hikari algo apenada.

—Ah, ya veo, entonces será después, vamos Mimi — Le dice su mejor amiga mientras la toma del hombro.

—S-sí, adiós Hikari — Se despide con desilusión.

Y así Sora y Mimi siguieron caminando.

—Sabes, deberías hacer chocolates e ir donde Taichi.

—¡¿Q-qué?! — Exclamó Mimi con un alto sonrojo al escuchar a su amiga Sora decir tales palabras.

—Sabes que no puedes ocultarlo conmigo.

—L-lo sé, es sólo que… quiero hacerle chocolates caseros pero no sé hacerlos… — Le dijo algo tímida Mimi.

—Ten — En ese momento Sora sacó una de las revistas que compró para hacer chocolates — Sabía que necesitaría una extra — Dijo con una sonrisa.

—¡Kyaa, Sora eres la mejor! — Exclamó con mucha felicidad Mimi y abrazaba a su amiga — ¡Prepararé los mejores chocolates para Taichi!

—Así me gusta, no tengas vergüenza y ten el valor de dárselos — Le animo la portadora del amor.

—Mira quien habla — Dijo Mimi más animada — quien cambia el tema cada vez que hablamos de su relación con Yamato — Terminó de decir con picardía.

—¡Si-silencio! — Exclamó Sora logrando que Mimi riera por sus expresiones.

Sora sonrió. Le gustaba ver a su amiga de vuelta.

La sonrisa de Mimi no podía ser más entusiasta, en ese momento se encontraba haciendo los chocolates para Taichi, siguiendo cada uno de los pasos que la revista indicaba, agradeció mucho haber comprado muchos ingredientes que ni sabía para que servían pero eran los necesarios para la preparación de lo que planeaba hacer.

Hizo varias galletas de formas, muffin y varios chocolates más, ¿de verdad le daría todo eso a Taichi?

—¿Debería darle menos? — Cuando se dio cuenta tenía una gran cantidad de chocolates hechos — Creo que he exagerado un poco con mi emoción… — Mencionó apenada.

A la final tomó un poco de cada cosa, los colocó en una bolsita de regalo pequeña pero muy linda color transparente y con estrellas en su alrededor.

Cuando vio el reloj observó que eran las 3 de la tarde — Ya debe estar despierto…

O por lo menos eso esperaba ella, con emoción y algo de nervios dentro de ella salió del departamento y se dirigió hacia el de Taichi.

Cada minuto que pasaba era eterno para ella, quería verlo y poder ver su cara cuando reciba sus chocolates, quería saber si le gustarían ya que los había hecho con mucho esfuerzo y entusiasmo, nunca le había entusiasmado tanto la cocina como ahora.

Cuando llegó a la puerta del departamento de la familia Yagami, se tensó, había llegado el paso más difícil.

Tragó saliva — Tú puedes Mimi — Con mucho valor tocó el timbre.

No pasó ni un minuto—Aunque Mimi sintió horas pasar—cuando abrieron la puerta.

Y no era nadie más que Tai.

—¿Mimi? — Dice algo sorprendido dejando atrás lo dormido que estaba.

—¿Esa es la cálida bienvenida que me das? Después de que viene especialmente a verte a ti — Le dice Mimi en tono de broma.

—Jaja, lo siento princesa, si me dices que tienes preparo una alfombra roja para que pases — Le responde Taichi siguiendo la broma.

—¡Muy gracioso Taichi! — Exclama Mimi, sí, ese era el Tai que le gustaba tanto.

—Lo siento, pasa — Y así termina de abrir la puerta y le da espacio para que Mimi pasara y así se sentaron ambos en el sofá — Tenía tiempo sin verte, he echado mucho de menos hacerte enojar en persona — Le dijo con una sonrisa.

—Jaja, eres un tonto, pero también he extrañado tus bromas — Intentó ser lo más natural posible — N-no creas que no vine hasta aquí sin traerte algo — Se sonrojó un poco cuando mostró la bolsa llena de chocolates.

—¿Son para mí? — Preguntó dudoso Taichi, ellos habían estado hablando mucho más por correo y se habían hecho más amigos, pero aun así le extrañaba un presente especialmente para él.

—Así es, especialmente para ti — Le sonríe Mimi y le colocaba la bolsa en sus manos — Pruébalos — Pidió.

Taichi sin dudarlo abrió la bolsa y tomó una galleta para luego comerla, Mimi se sentía nerviosa ¿y si no le gustaban? Era lo que se preguntaba.

—¡Está delicioso! — Exclamó entusiasmado y tomando otra galleta.

—¿D-de verdad? Los hice yo… — Admitió Mimi muy feliz por cómo veía a Taichi comer de sus chocolates.

—¡Pues deberías ser cocinera! — Le dijo mientras masticaba otra galleta, Mimi no podía creer que Taichi dijeras tales palabras ¿Mimi como cocinera? Eso nunca lo había llegado a pensar.

Pero le gustaba la idea, que sus chocolates le parecieran deliciosos la hacían sentir muy feliz.

—¡Taichi no comas con la boca llena! — Le regañó Mimi.

—Lo siento, es que están muy sabrosas — Le dijo Taichi mientras seguía con la comida en la boca.

—¡Que no lo hagas o te quito los demás chocolates! — Cuando Mimi intentó quitarle la bolsa Taichi no la dejó porque la aparto subiendo el brazo.

—¡No, son mías! — Le dijo divertido.

—Yo te las di, puedo quitártelas cuando quiera — Le dijo Mimi intentando alcanzar los chocolates.

—¿Hermano hay visitas? — Cuando Mimi volteó observó a Hikari algo dormida saliendo de su habitación y cuando se dio cuenta estaba en una posición muy vergonzosa encima de Taichi en el sofá intentando quitarle los chocolates.

—¡Hi-Hikari! — Exclamó Mimi apartándose de Taichi, Hikari los observó extrañada.

—Oh, Mimi ¿viniste a visitar a mi hermano? — Pregunta sonriendo.

—¡Yo sólo pasaba a saludar, y ya debo irme! — Se excusó para levantarse del sofá enseguida — ¡Adiós, nos vemos luego, byebye!

Y así se fue muy rápido, habría querido pasar más tiempo con Taichi, pero le había dado pena que Hikari los hubiese visto en tal situación.

—¿Y esos chocolates? — Preguntó Hikari.

—Me los regaló Mimi — Le respondió con una sonrisa mientras se comía un muffin.

Y ahí las sospechas de Hikari habían sido respondidas. Sonrió para sí misma, lo más probable Taichi ni se había dado cuenta del significado de esos chocolates.


Fin del capítulo, espero les haya gustado, aquí quise ver que en el futuro Mimi se inspiró a estudiar gastronomía gracias a Taichi :D (por lo menos me pareció muy lindo esa parte) también me inspiré en el CD drama "Michi e no Armor Shinka" obvio, no lo coloqué todo igual, sólo tomé algunas partes jeje, espero les haya gustado nwn nos leemos después!