-¿De qué se trata?- la chica lo miró interesada

- Bueno… - con mucha dificultad, le explicó lo que iban a hacer. Ella lo pensó unos minutos y al fin contestó.

- De acuerdo - dijo amablemente – espero que resulte y salga todo bien- dijo poco convencida.

- No te preocupes, déjalo en mis manos – dijo muy confiado y salió de la habitación en silencio.

Justo en ese momento, Ranma se levantó y había salido de su cuarto en dirección al baño, se escondió un momento a observar y vio cómo el otro chico salía de la habitación de Akane a esas altas horas de la noche. Quedó impactado, ni en sus peores pesadillas lo habría imaginado… como Pchan no le importaba, ella no lo sabía, pero como Ryoga… ahí las cosas cambiaban. No lo podía permitir. Se sintió mareado y algo parecido a una taquicardia en su pecho. Se puso la mano en el torso y tuvo que apoyarse en la pared para no perder el equilibrio, su estomago se revolvía completamente, cayó de rodillas, con una mano apoyada en el suelo y la otra en el pecho. -¿Qué… qué significa esto?, Maldito aprovechado- Cuando se recuperó un poco, se levantó con algo de dificultad y pudo finalmente dirigirse al baño. Volvió a su habitación, se recostó, pero la sensación de malestar y de celos no lo dejaban en paz, pero dado a su orgullo, se quedó ahí recostado sin hacer nada, imaginándose mil cosas que lo perturbaban. Se sentía totalmente desplazado y primera vez realmente amenazado. No pudo pegar un ojo en toda la noche.

A la mañana siguiente, Akane despertó con muy buena cara, estaban todos desayunando como de costumbre.

- Buenos días familia – dijo muy feliz

- Buenos días Akane – dijeron todos al mismo tiempo

- Pero que buena cara traes hermanita – dijo su hermana mayor

- Si, que bipolar eres – dijo su hermana del medio

- Ay, no me molesten, es solo que tuve una estupenda noche, dormí como nunca

- Grrrrrrr- Ranma cerró sus ojos con fuerza y quebró sus palillos al mismo tiempo, perdió completamente el apetito, miró hacia un lado, evitando mirar a su prometida – bueno, muchísimas gracias, estuvo delicioso, disculpen- se levantó y sin mirar a nadie, abandonó la sala.

Los demás lo miraron pero no le dieron importancia, ya no era la primera vez que sucedía, pero ella si que dio cuenta – mmmm, ¿será posible que…? no, no…mmm… ¿o si? creo que vamos bien – pensó y se sonrió.

Ya iba a ser medio día y la chica se dirigió al Dojo. Ahí estaba él, entrenando. Estaba tan concentrado que ni siquiera se dio cuenta de su presencia. Ella se quedó sentada un momento observándolo.

-¿Tienes un minuto? desearía hablar contigo- dijo tranquilamente. Él la miró - ¿Cómo no me di cuenta de que estaba aquí…?

- eh, s…si…claro – aún se sentía pésimo por lo de anoche. El joven dejó de hacer sus ejercicios, la miró fijamente y se sentó en frente de ella, sintió un cosquilleo en el estomago al mirarla a los ojos.

- Se que a ti te da lo mismo heredar este dojo – él la miró descolocado – ambos… ambos estamos obligados a mantener un vinculo para poder sacar adelante la escuela de combate libre y de esta forma respetar la voluntad de nuestros padres –

- ¿y eso a qué tiene que ver?- preguntó.

-Como te habrás dado cuenta, hace mucho tiempo que ya no somos unos niños… así que… si tú estas dispuesto… Ranma, si tu estás dispuesto… realmente aceptaré casarme contigo- ella algo nerviosa, le sonrió y miró hacia un lado.

-¿Quééé?- Se puso se todos colores, ¡no lo podía creer! ¿las cosas estarían mejorando entre ellos? Era una mezcla de nerviosismo y felicidad – ¿Pe.. pero… pero... estás segura?- preguntó con desconfianza, se le apretó el estómago-

- ¡Por su puesto!- le sonrió- amo a mi padre y estoy dispuesta a respetar su voluntad aunque… esto no sea nada agradable para mí – dijo descortésmente. Ella se acercó muchísimo a él, quedaron mirándose frente a frente a los ojos de muy, muy cerca – pero ten claro que esto es un compromiso arreglado, no hay nada entre nosotros a excepción de un acuerdo, por lo tanto, te propongo que sigamos siendo amigos y que podamos elegir nuestras propias parejas, eso si… sin que nuestros padres se enteren – hizo una pausa- para ellos seremos el matrimonio perfecto, pero entre nosotros seremos los mejores amigos, ¿qué te parece?- dijo

-…..- se quedó en shock, sin habla, completamente estático, la chica lo observó y para sus adentros sonrió.

- Asi que… – tomó una de sus manos- ahora seamos buenos amigos, no quiero pelear ni discutir más, llevemos este barco en paz si?.- Se puso de pie, avanzó y antes de retirarse del dojo miró hacia atrás – te lo mereces- pensó. El chico seguía sin moverse.

Después de un rato reaccionó – esto debe ser muy mal sueño- se levantó, se cambió de atuendo y salió a caminar para pensar bien las cosas. Mientras caminaba no podía evitar seguir pensando en ella… los momentos de cercanía y pseudos románticos que habían vivido solo al recordarlos sentía esas mariposas en el estomago pero toda esta situación le hacía sentir un odio contra el mundo hasta deseos de morir… volvió a sentir lo mismo que cuando vio a Ryoga salir de la alcoba de Akane la noche anterior. Se tocó el pecho con una mano, encontró una banca cerca de un parque y se sentó. Cerró los ojos y respiró profundamente, le dolía hasta la última célula de su cuerpo, le estaba costando trabajo respirar, tenía un doloroso nudo en la garganta, apenas podía tragar, se le llenaron los ojos de lagrimas… estaba sumido en sus pensamientos cuando oyó unos pasos y vio en el suelo unos zapatos conocidos, miró el rostro de aquella persona que estaba en frente de él.

-Ukyo…- apenas le salía la voz

- Hola Ranma, cómo estás- y se sentó al lado de él

- Muy bien gracias- dijo tristemente

- ¿Estás seguro? no eres el Ranma de siempre, qué sucede? A ya sé, ¿Peleaste con Akane?- pregunto preocupada. Nunca había visto a Ranma así

- No quisiera hablar de eso- dio una pausa – Ukyo… de verdad perdoname… no quiero ser descortés pero… por favor déjame solo-

- Esta bien… como quieras… pero si necesitas algo, lo que sea, cuenta conmigo- dijo amablemente

- Lo sé… - le sonrió tristemente, no podía evitarlo - gracias – y volvió su mirada al suelo.

- Adios, que estés bien - la chica se levantó y se alejó.

Después de largo rato sumido en sus pensamientos, se puso de pie y se dirigió a casa. Iba a ser hora de almuerzo. Llegó justo a tiempo, Kasumi estaba sirviendo los platos y la mayoría de la familia estaba sentada como de costumbre, el Sr. Soun y el Sr. Saotome estaban riendo de un mal chiste de Happosai. Cuando se presentó Ranma a la mesa quedaron en silencio.

- Te sucede algo hijo mio?- preguntó Genma

- No es nada, sólo que he dormido mal estos últimos días- dijo sin darle importancia

- debes descansar más, hijo – dijo Soun

- Sí, después de comer voy a tomar una siesta, asi podré recuperar energías-

En eso llegó Akane y Ryoga muy felices y sonrientes. Todos quedaron atónitos. Ella llevaba un hermoso ramo de flores en sus manos. Ambos se sentaron.

- Aww miren todos lo que me acaba de regalar Ryoga! Están muy bonitas, verdad? Kasumi, ¿serías tan amable de poner otro puesto por favor? Como verás, invité a Ryoga, luego saldremos juntos – dijo la chica con un tomo muy contento.

- Por su puesto, nos es de mucho agrado tenerte aquí Ryoga – dijo con mucha amabilidad

- Gra…gracias- dijo el chico sonrojándose y mirando el suelo.

- ¿Y cómo estás Pechan? – Preguntó burlescamente el chico de la trenza, Akane lo miró con desagrado.

- Deja de molestar Ranma, siempre con lo mismo – recordó algo… cambió su expresión y dijo - recuerda lo que hablamos esta mañana –

Este le hizo un desprecio – si, si como quieras - contestó.

Todos comian como siempre. Ranma se levantó de la mesa e iba en dirección a su alcoba. Cuando subió el primer escalón que lo dirigiría a la planta alta oyó la voz de Akane diciendo:

- Como ya dije, hoy Ryoga y yo saldremos a dar un paseo, así que no nos esperen, puede que lleguemos tarde- dijo con voz alta a propósito.

-Me alegra mucho que aproveches tu tiempo libre, hija- dijo el sr. Soun.

- Muchas gracias papá- le sonrió

-¿Quééé? Con que un paseo, eh? Ya veremos lo bien que lo pasan- dijo para si con enfado y una risa malvada y se dirigió rápidamente a su alcoba a cambiarse.

Los chicos se levantaron y al poco rato salieron de la vivienda. Ella se vistió con su mejor traje, se veía realmente hermosa. A pesar del clima fresco, había un agradable y tibio sol, la brisa era suave y despedía un aroma dulce y fresco, como si las flores se estuviesen despidiendo. Era un día perfecto. Ryoga no podía ser más feliz ya que al fin tendría una cita con Akane, aunque sea de mentiras, pero una cita fuera como fuera, el fin justifica los medios.

- Gracias por lo que estás haciendo Ryoga- le sonrió

- ¿Viste la cara de ese idiota?- dijo a punto de dar una carcajada.

- No… de hecho ni siquiera lo miré- dijo la chica con tono interesado - ¿Qué cara puso?

De pronto Ryoga sintió un ruido tras ellos, miró de reojo…-¿Qué?, vestido de negro? Seguramente así no lo íbamos a ver, qué torpe es- y sonrió con cierto toque de maldad. Era su enemigo quien los venia siguiendo sigilosamente.

- No mires Akane, pero atrás viene Ranma siguiéndonos- le dijo con aires de triunfo

-¿De verdad? – ¿Que hago?- pensó- Ryoga, dame la mano – dijo rápidamente

El chico le dio la mano pero no pudo articular palabra alguna, caminaba igual que un sonámbulo, estaba tan impactado, - Akane me dio la mano- pensó feliz, eufórico, tanto que no podía reaccionar. Al cabo de un rato, despertó de su fantasía. Estaban cerca de una heladería.

-Akane, ¿en… entremos? – preguntó con vergüenza.

- Por su puesto, pero yo invito, ¿esta bien?- le sonrió feliz, el plan estaba resultando.

Entraron en la heladería, eligieron sus mantecados y luego salieron de la mano caminando lentamente ya que sabían que había cierta persona espiándolos. Finalmente Ryoga se relajó, ya se estaba acostumbrando a la situación de estar tan cerca de Akane en forma humana. Pudieron mantener una grata conversación mientras consumían el producto, pero nuevamente Ryoga se percató de una mirada fija que lo estaba acosando desde lejos.

-Otra vez está ahí, nos está vigilando-

- Finge que estamos felices- a lo que ambos dieron carcajadas de felicidad.

-No nos deja de mirar- ya habían terminado el helado y éste tomó las manos de Akane y quedaron de frente – no sé que más hacer para que siga sufriendo- pensó. Hubo una pausa- Akane… ¿e… estarías dispuesta a…a fingir un pe…pequeño beso? – se puso de un rojo intenso y casi pierde el conocimiento.

Ranma se encontraba escondido en lo alto de las copas de un árbol, donde tenía la mejor vista de ellos. Las sombras de aquel árbol le ayudaban a camuflarse casi a la perfección, solo un ojo muy agudo sería capaz de visualizarlo. Le invadían unos celos que jamás había experimentado en la vida, ahora si que sentía la intriga de estar perdiendo al ser que más amaba, tenía ganas de destruir a aquel hombre que le estaba arrebatando a su prometida, no podía permitirlo, -¿cómo me puede cambiar por él?- solo quería saber cuán verdad fueron las palabras de Akane sobre lo de pensar en nuevas parejas ya que le resultaba difícil creerle – si no fuera tan terca, las cosas serían totalmente diferentes – Siguió observándolos hasta que no se aguantó y con un rápido golpe cortó un macizo trozo de tronco y lo sostuvo en sus manos. – si se atreve a tocarla, lo mato – dijo.

La chica observó a su amigo un momento. Lo abrazó y le dijo al oído.

-¿Harías eso por mí?- preguntó casi incrédula

-Por algo te estoy ayudando -la miró cínicamente- recuerda que en este mismo instante nos está observando- sonrió

La chica tocó su rostro con una mano, él se controló todo lo que pudo, no podía perder la oportunidad de besar a su amada Akane. Ella se acercó bastante, cerraron los ojos y cuando estaban punto de besarse, Ranma le tiró el tronco en la cabeza al chico con tanta fuerza que éste cayó al suelo y se desmayó. – ¡Ryoga!- Akane se puso de pie y lo iba a ayudar, pero en ese momento Ranma se bajó del árbol de un salto y lo pateó con fuerza tirándolo lejos hasta que desapareció. Luego miró a Akane con furia.

-Ja!, ya veo que estabas bastante contenta- le dijo con desprecio.

-¡Por qué hiciste eso!- le preguntó la chica furiosa.

-Esto es lo que querías, ¿verdad?- dijo enojado

-¿Hasta cuando te metes en mi vida?-

Ranma respiró profundamente para calmarse, cuando lo logró, dio unos pasos, la tomó de los hombros y se le acercó, la miró a los ojos y le dijo:

- Mírame… ¿de verdad quieres cambiarme?- Ella se sonrojó y se relajó algo, su corazón empezó a latir muy fuerte.

-No es asunto tuyo…- ella miró hacia un lado para evitar mirar esos hermosos ojos azules que le suplicaban

-Claro que es asunto mio, soy tu novio- le dijo con firmeza

-¿Qué? Mi… mi n…novio, ¿desde cuando si se puede saber? Si lo único que haces es recordarme lo poco atractiva y poco femenina que soy- le salió la voz quebrada

- Akane yo…- Ella no lo dejó hablar y le dijo

- Ranma… nosotros solo somos amigos – le dijo tristemente, éste la soltó pero no dejó de mirarla – tu tienes a muchas chicas que desearían estar contigo, pero yo… - miró hacia un lado, luego lo miró a los ojos- pero yo no…- y se sentó.

- Akane… - dijo decepcionadamente, miró hacia un lado – como quieras… me voy a casa - dio unos pasos para irse y se devolvió – ¿no irás conmigo? – ella sólo lo miró y luego desvió su vista al suelo – esta bien, entiendo… nos vemos en casa, adiós- y se retiró.

Ella se quedó ahí sentada y él se fue caminando hacia la casa, ella lo miró hasta que él se alejó completamente y lo perdió de vista. Él iba caminado lentamente hacía la casa, tenía sentimientos de frustración, le dolía el pecho de la angustia… estaba siendo rechazado por la única mujer que lo estremecía y le hacía sentir eso en su corazón que a él le parecía inexplicable.

- ¿Por quéééééééé?- golpeó una pared y la hizo añicos y de pasada se hizo unos cortes bastante graves en su mano derecha, empezó a sangrar pero no le dio importancia, ni siquiera lo sintió… en su cabeza tenía un revoltijo de pensamientos, llegó a casa, miró al suelo y vió unas gotas de sangre en el piso y se dio cuenta de las heridas, sólo atinó a ir al baño y lavar su mano, luego se puso una venda. Sentía como si ya nada le importara. Se fue a su habitación, se tiró al piso y se quedó dormido sin cenar… estaba tan estresado y deprimido que solo quería descansar y olvidarse de todo.

Akane ya había emprendido el camino a casa, cuando llegó su hermana Kasumi le preguntó qué es lo que pasaba con Ranma ya que lo había visto muy extraño, que se fue a la habitación, y todavía no salía, - No tengo idea hermana- le respondió. Ella cenó algo y luego también se fue a su habitación algo deprimida. Dio un suspiro largo – Lo siento Ranma… pero solo así puede que me llegues a valorar – miró por la ventana – espero que te des cuenta lo que soy ¿significaré algo para tí? – se puso su ropa de cama y se acostó. Pasaron algunas horas, ya era muy tarde.

Un ruido en su ventana la despertó, se sentó en la cama y se puso de pie rápidamente en posición defensiva, esperó un momento, el ruido continuaba. Se acercó con desconfianza a su ventana y vio una silueta humana. La chica empezó a sudar en frio, hasta que al fin la otra persona pudo abrir la ventana y sus cortinas revelaron finalmente de quien se trataba.

- ¡Shampoo!-


Listo, aquí va uno nuevo :D! me tardé un poco más porque me enfermé y no podía pensar jaja, además ayer estuve de cumpleaños y no alcancé a subirla, pero acá está xD espero que les guste :3 Muchas gracias por sus comentarios y mensajes inbox n_n de verdad lo aprecio muchísimo!

Gracias Allissha por tus sugerencias! :3! eternalminami y Yuuki Arikawa por hacerce followers de mi historia 3

cualquier comentario y sugerencia es bienvenido n_n

saludos!