Guntherlina: :O Oh, my Chat xD debo decir que es honor que tú me leas. No sé, como que me sentí famosa jajjajaja. Espera, ¿esperabas que yo escribiera algo así? :O :O :O Me siento cada vez más sorprendida y emocionada.

Bueno, es que... Miiko es Miiko, ya no hay nada que hacer con eso, solo hay que quererla xD Me encantaría ver su rostro así jajjaja, digamos que la curiosidad mató al gato o en este caso, te envía a la celda xD.

Uf, no, si Valkyon no fuera la ''voz de la razón'' de seguro el C.G. ya habría estado en llamas hace mucho tiempo. Imagínate el desmadre que sería si los tres lideres fueran igual de loquillos, yo creo que ni Miiko lo soportaría. Ellos son malvados, solo querían regocijarse con su sufrimiento jaja. Todos sabemos qué clase de acuerdos le gustan a él 7w7, pero lo que pasa tras bambalinas ya no lo puedo decir, solo se puede dejar a la imaginación.

No sé, en mi mente me imaginé a una Erika así, siento que pega bien con la guardia Sombra y en especial con Nevra.

¿Estafada? ¿qué? No, cómo se te ocurre (arranca la hoja del calendario) No sé de qué me hablas... Jajjajaja, ok, sí, me retrasé un poquitito, pero trataré de ponerme al corriente en cuanto pueda. Es que, como ya dije, estoy participando en el Inktober también (con Eldarya, por supuesto jeje) y por ejemplo ayer el dibujo lo terminé muy tarde y no me dio tiempo para escribir, pero aquí traigo el día cuatro, ¡ta da! (suena musiquita de victoria) Descuida, me tendrás aquí por todo este mes, el que, por cierto, es mes de Sombra también, octubre es un mes muy interesante. Gracias por leerme y espero verte por aquí otra vez jeje. Ojalá que te guste este cap. ¡Besos!


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Beso

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Por favor, estaba realmente molesta con todo y con todos, lo único que deseaba era que ese día terminara rápido, mañana siempre podría ser mejor.

Me encerré en mi cuarto y cerré con llave, al instante, Verlunee, mi precioso sabali se acercó a mí para saludarme y como si se hubiera dado cuenta de qué sucedía, me regaló una pequeña caricia. En momentos como estos agradecía al menos tener a alguien que me escuchara, aunque no pudiese decirme nada, hablar con mi familiar siempre ayudaba.

—Son unos idiotas…

Sí, lo eran, eso nadie lo podía negar, pero yo también lo había sido. Por mi culpa todo salió mal, fue mi error el que ocasionó que falláramos esa misión y me tenía bien ganada la reprimenda que Miiko nos dio luego, pero que después usaran aquello para gastarme bromas no era divertido, ni siquiera un poco. Aún así, pese a que se habían comportado como unos verdaderos tontos, tampoco quería pagar mi frustración con ellos; sin importar qué, sabía que eso no era correcto.

—A veces preferiría que fueran como tú; tratar contigo es más fácil, Verlunee.

Mencioné mientras deslizaba mi mano por su suave pelaje. De pronto escuché un ligero golpeteo sobre la puerta, al principio pensé que habían sido imaginaciones mías, pero me quedó perfectamente claro que no era así.

— ¿Erika?

Era Nevra…

—Erika sé que estás ahí, por favor, sal. Quiero hablar contigo.

Me tensé con solo escuchar aquello y mi familiar lo notó, pues se enderezó para mirarme con extrañeza.

—Vamos, bonita, por favor…

Mierda, no, porqué tenía que venir él. Pudo haber sido cualquiera, pero no él.

—Erika…

Me mordí el labio inferior mientras notaba como mis latidos parecían acelerarse a cada segundo. Estaba molesta, sí y también con él, pero una pequeña parte de mí simplemente no podía mantenerse en ese estado demasiado tiempo, bastaba solo con que él me dedicara una sonrisa para que olvidara todo lo que había pasado. Maldecía el momento en el que Nevra se había vuelto mi debilidad sin siquiera darme cuenta.

—… De acuerdo, sé que no quieres verme y lo entiendo… Fui un estúpido y realmente lo siento, no debí seguirle el juego a Ezarel. En verdad lo lamento… Yo…

Se detuvo un momento y me quedé expectante. Por un segundo pensé que podría usar la copia de mi llave pero descarté esa idea tras recordar que él mismo me la había regresado; todo lo que escuché fueron sus pasos retroceder y vacilar por unos segundos en el corredor.

—Descansa, Erika.

Cuando noté que sus pasos comenzaban a alejarse me paré de un salto y sin siquiera pensarlo dos veces abrí la puerta y grité su nombre… que bien me había sabido decirlo.

Nevra se volteó a verme sorprendido, pero más allá de eso podía ver la culpa también reflejada en su ojo visible. Mierda, eso me dolió más que todo lo demás.

—Yo… no es por ti, al menos no todo. Yo solo…

Desvié la mirada de la suya, en más de una ocasión sentía que su ojo podía mirar más allá de mí, como si todos mis secretos quedaran al descubierto ante él y esta vez no fue la excepción.

—… Lamento ser tan inútil y haber arruinado todo...

Finalmente lo solté mientras apretaba los puños con fuerza. Más allá de las bromas pesadas de los chicos lo que más me molestaba era haber fallado, haberme fallado a mí misma y haberle fallado a él. Cerré los ojos dispuesta a aceptar las reprimendas que pudiese darme, pero en lugar de eso él caminó hasta mí y sin decir nada y casi haciendo gala de su sigilo, me besó… Mis sentidos y cualquier razonamiento lógico se vieron opacados por la sorpresa y con el paso de los segundo lo más que pude hacer fue dejarme llevar. Cuando el beso terminó, Nevra apoyó su frente contra la mía y mientras aún mantenía mis ojos cerrados le escuché finalmente responderme.

—No digas eso. Soy yo quien debería pedirte perdón. Por ser un idiota y por haber dejado que fallaras; yo estaba al mando, yo fui quien debió tener más cuidado, lo que sucedió fue solo mi error.

—Pero…

Antes de dejarme pronunciar otra palabra más volvió a besarme.

—Te seguiré callando hasta que aprendas a escuchar a tus superiores, Erika.

Mis mejillas comenzaron a arder con fuerza tras aquello, hecho que al parecer le causó gracia al vampiro. Yo realmente no supe qué contestarle, sentía como si sus labios me hubieran arrebatado la capacidad de habla así sin más y que, además, él era consciente de haberlo hecho.

—Ya hablé con Miiko y le expliqué todo, volveremos en tres días para arreglar lo que pasó hoy. Sin embargo… me temo que no pude evitarte un castigo.

¿Qué? Si bien Miiko me había regañado esa tarde jamás mencionó nada sobre un castigo, tampoco había sido un error tan grave… ¿o sí?

— ¿Q-qué castigo?

Mencioné imaginando los peores escenarios, incluso pensando en la idea de que me devolvieran a la celda en la que había estado hace ya tanto tiempo. Nevra sonrió y se acercó un poco más para poder susurrarme al oído.

—Uno que como tu jefe me encargaré de darte personalmente…