CAP 4
"Nuevas perspectivas"
-Chrysler, ten cuidado!
-Estoy siendo tan cuidadoso como puedo, pero como te sigas moviendo, te voy a meter el tubo del regulador por un sitio del cuál no voy a poder sacarlo!
-No puedo evitar moverme, sabes? Qué sea un espía no significa que deje de ser un coche, aún tengo sensibilidad
-Hablas como si fueras mi madre
-Honestamente, dudo que tengas una
Ambos coches se quedaron en silencio en aquel momento mientras dejaban que las últimas palabras dejasen de hacer eco en las paredes; aunque el mustang no tenía vidrios frontales y su color distaba mucho de ser aquel que antes portase, el Ampere había clavado sus ojos rojos donde deberían de estar los del otro.
Y entonces, sin decir nada, ambos comenzaron a reír.
El proceso de ir reparando al ex espía americano era tedioso y difícil, en especial porque estaba destruido casi al 100% por lo que el coche de color negro tuvo que revisar que los tubos del armazón estuviesen lo suficientemente firmes para soportar el peso de todo el material nuevo que le tenía que agregar.
En lo que llegaban las piezas necesarias, se había dedicado a cambiar el resto de las partes del mustang, empezando por su radiador, su motor, las juntas, sus cilindros, su generador eléctrico regular…
Había pasado varias noches en vela, porque al tener que cambiar el motor y las piezas principales, tuvo que tener al otro conectado a unos aparatos de combustión externos para mantenerlo con vida; había sido extremadamente difícil, dada la condición ya precaria del otro coche pero tal cuál se recodaba a sí mismo en voz alta… la fuerza del otro para seguir con vida era impresionante.
No solamente había tolerado el estar de aquella manera sino que conversaba un poco más y dejaba ver su interés por el hecho de que estuviese aliado de lo que él consideraba "villanos sin corazón"
Por supuesto tendría que tomarse un tiempo en algún momento para demostrarle que se equivocaba.
Pero tendría que esperar, por el momento, lo principal era regresarlo al menos a un estado donde pudiese sentirse mejor. Y por supuesto, uno donde pudiese ver al menos lo que ocurría a su alrededor… no sería mala idea de que conociese al resto de los que normalmente habitaban el lugar, después de todo, tendría que convivir con ellos en algún momento.
Sobre todo, si no podía irse.
Ese asunto todavía no se lo comentaba, pero lo haría en su debido momento.
Movió una de sus llaves, enroscando mejor uno de los nuevos implementos que sustituían su antiguo interior y pudo sentirle tensarse; probablemente dolía menos que en un inicio, pero continuaba encontrándose herido y sabía que tardaría mucho tiempo en recomponerse totalmente.
-Todavía no sabes cuando llegará mi nuevo parabrisas?- preguntó el mustang azul cansinamente
Kadoa emitió un suspiro pesado, todos los días él mismo preguntaba si ya habían encontrado los vidrios adecuados y todos los días recibía la misma decepcionante respuesta; él podía tratar de hacer unos en la fundidora pero nunca serían igual de buenos que los originales. Quería hacer todo lo posible por conseguirlos antes que hacer algo por su parte.
-Ya no deben de tardar, tu modelo es un poco mas complicado de conseguir- sonrió el otro a pesar de que el mustang no podía percibirlo- por cierto Rod… nunca me has dicho porqué es que te capturaron Zundapp y sus compinches
El chico de ojos rojos realmente estaba interesado en saber que había hecho aquel espía (aparte de inmiscuirse en lo que no le importaba) para que el profesor se hubiese tomado la molestia de torturarlo como estaba seguro que lo había hecho
Aquel destrozo en el cuerpo del coche no correspondía a lo normal de los asesinados por aquellos sujetos… ni por los suyos, por lo que le despertaba curiosidad.
El americano hizo una mueca antes de remover con incomodidad aquellos rines que corresponderían a sus llantas; todavía no se las colocaban debido a que no era necesario y el chico prefería colocarle toda la armazón externa antes de hacer algo como aquello pero el mayor hubiera querido poder sentir al menos, algo de seguridad aferrándose al suelo.
Cosa también difícil contando con que se encontraba colgando sobre una plataforma que le sostenía por el interior de los ejes y no por el cuerpo como sería normalmente.
Un silencio incómodo se presentó entre los dos hasta que el de color negro se removió un poco incómodo por aquello. Realmente no quería hacer sentir de aquella forma al otro coche por lo que carraspeando un poco cerró con lentitud el cofre nuevo del otro y lo aseguró antes de hablar.
-Lo siento… fue…
-No les hizo mucha gracia que descubriera lo que estaban a punto de hacer en el Gran Prix- dijo el mustang de repente con un tono pensativo- realmente no conozco sus intenciones detrás de lo que me dijeron… pero logré pasar algo de información… y… aquí me tienes
El más joven parpadeó una sola vez sorprendido. No solamente por el hecho de que aquel coche tuviese la pericia necesaria como para haber conseguido saber tanto cuando habían sido extremadamente cuidadosos en ocultarlo, sino que hubiese tenido la confianza de contarle aquello tranquilamente, sin detenerse a pensarlo o dudarlo.
El silencio súbdito había sido, y ahora podía saberlo, por el recuerdo de aquellas dolorosas heridas y no por no querer hablar.
Pero aún así… los espías nunca revelaban información. Nunca. Entonces porqué él lo hacía?
A pesar de no poder verlo el otro parecía haber presentido la pregunta por aparecer ya que volvió a remover sus llantas antes de hablar.
-No lo sé… honestamente no lo sé pero… no siento… me estás reconstruyendo cuando somos enemigos…
-Yo no soy tu enemigo- dijo con suavidad el Ampera acercándose despacio antes de tocar con la punta de su frente el costado del otro para hacerle saber que se encontraba ahí- y no voy a serlo, sabes?
-Porqué me estás ayudando?
El de color negro no supo que contestar a eso. La verdad nunca se había quedado sin palabras ante una pregunta directa, pero esta vez no sabía que responderle al mustang que aguardaba; se alejó apenas para verle de frente, pasando su mirada por cada una de las heridas que presentaba el otro coche, las muescas en el metal, el color quemado que no había logrado retirar de su armazón…
No era precisamente el mejor aspecto de un coche pero aún así… lo que sentía por el otro… simplemente existía. Y no sabía ponerlo en palabras.
-Porqué eres rojo?
-Disculpa?
-Si… eres rojo, no es así?
Muy bien, aquello era extraño. El Ampere parpadeó confundido, sin sus cristales no debía de ser capaz de ver nada, ni siquiera un atisbo de él… y aunque era verdad que no era rojo, sus ojos sí lo eran; pero aquello aún así no tenía explicación, a menos que… a menos que…
-Exactamente, qué es lo que ves?- preguntó el coche con un tono alegre y divertido ante la posibilidad de aquello
El mustang frunció el ceño, no le gustaba el tono que estaba usando el otro pero de todas formas, respondió
-Te veo… solo a ti. Una mancha roja que se mueve como si fueran…
-Llamas- completó el de color negro antes de ver como el oro coche asentía una vez con lentitud
El ampera comenzó a reír con gracia. Aquel coche no solamente era increíblemente fuerte, era especial en todos los sentidos! Nunca hubiera esperado que hubiese adquirido aquella capacidad, aunque sabía que quienes estaban cercanos a la muerte la obtenían, normalmente esta se presentaba durante la infancia y en casos extremadamente raros, de los veinte a los treinta.
Kadoa no sabía si explicarle aquello o quedarse sin decirle nada, pero al final, decidió que enterarlo de su nueva capacidad no iba a empeorar las cosas.
-Sabes lo que estás haciendo Rod?
El aludido movió algunas veces su frente unos segundos antes de negar con la cabeza.
-Estás viendo mi aura- explicó el auto de color negro con tranquilidad antes de percibir como aquel espía se tensaba de pronto y parecía algo renuente
-Aura?... eso es imposible esas cosas no existen- replicó con seriedad, aparentemente negado a creer semejante tontería
Él era un espía por todos los cielos, creía en las cosas lógicas y factibles, no en brujerías! Pero el otro continuaba bastante divertido con aquel asunto porque sin pena ni mas, se movió de un lado al otro, percibiendo como el otro coche parecía seguirlo de alguna manera; no le había puesto atención antes a aquello, pensaba que simplemente, lo escuchaba.
AL fin el ampera suspiro y se acomodó de nuevo enfrente del otro coche.
-Sabes? Esto no es nada anormal…
-Claro que es anormal! Esto… no puede ser, eso de auras y magias…
-No es magia- interrumpió el coche de color negro un poco mas firme- el aura es energía. Una energía, similar a la eléctrica pero casi nadie puede percibirla, a menos que se haya activado ese mecanismo que te permite detectarla…
-Me estás diciendo que cuando me quemaron, me activaron algún raro mecanismo que ahora me hace ver manchas?- preguntó un poco mas alterado el mustang a lo que el ampera volvió a reír
-No es algo mecánico en tu cuerpo- explicó pacientemente el mas joven- es algo más… de tu alma. Cuando estás a punto de morir, a veces, algo en tu alma se abre a percibir cosas que antes no veías. Es como aprender a nadar: a menos que te metas al agua y lo hagas, nunca aprenderás en realidad. Esto es parecido, pero más extremo
Los ojos rojos se posaron en el otro coche que parecía estar meditando las palabras del de color negro hasta que emitió un suspiro resignado.
-Entonces lo que estoy viendo…
-Básicamente, es la electricidad que despide mi alma y con la cuál puedes saber si alguien está vivo o muerto- respondió Kadoa- así fue como supe que seguías con nosotros…
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Rod Redline. Si aquel muchacho no le hubiese visto en aquel día, si no tuviese esa percepción especial para detectar su aura… probablemente le hubieran terminado por matar, cortando su cuerpo en pedazos mientras él seguía consiente de lo que ocurría a su alrededor.
Era una perspectiva aterradora.
-Aún no me respondes- dijo de pronto el americano, cambiando el tema
El mas joven parpadeó un par de veces antes de reír con evidente nerviosismo. Esperaba que el otro hubiese olvidado aquel asunto pero era evidente que aún lo tenía en mente, tan solo, estaba dejando salir algunas otras dudas; Kadoa carraspeó un poco y decidió concentrarse en una pila de piezas derretidas y descartadas en una esquina.
-Realmente lo tuyo son reparaciones mayores… cuando mucho nos esperan varios meses mas de trabajo duro- afirmó entre risas el mas joven antes de percibir al coche que aún tenía su atención en él
Obviamente, era un espía, no se iba a conformar con un cambio de tema como lo harían los coches normales; suspiró cansinamente antes de levantar la mirada.
-Porqué me estás ayudando?
El de color negro emitió un quejido. Realmente no tenía una respuesta certera para ello o al menos, no tenía una para lo que en verdad pensaba; compuso una mueca antes de fruncir el ceño: no sabía que tan malo sería lo que estaba a punto de hacer, pero al menos, sería mejor que una respuesta verbal en el estricto sentido de la palabra.
Se acercó despacio al otro coche, que pareció darse cuenta de la cercanía del de ojos rojos. Bien, al menos eso le restaba culpa al hecho de sentirse como un aprovechado; titubeó un poco pero por algún motivo, el auto destrozado se inclinó un poco hacia abajo. Estaba aceptando aquello? Ya sabía lo que iba a hacer y estaba dispuesto a recibir aquello?
Estaba a apenas un centímetro de tener una respuesta a aquello.
-Es increíble que estos sujetos nunca sean capaces de mantenerse en una pieza más tiempo de lo que tardamos en reponerlos… Kadoa!- la grúa ingresó en aquella habitación sin aviso, frenándose de golpe al ver como los otros coches parecían haberse congelado en su sitio y el ampera rápidamente retrocedía un poco
La recién llegada trató de no sonreír y carraspeó con suavidad
-Sabes? Tal vez yo pueda atenderlos al final de cuentas, después de todo…
-No… está bien Mada, no pasa nada- respondió el de ojos rojos sonriendo divertido antes de ver como el americano recostaba su cuerpo lo mejor que podía en la plataforma, fingiendo que simplemente se encontraba acomodándose mejor- de hecho es bueno que vengas, estaba pensando en que sería bueno sacar a dar una vuelta por el cuartel a nuestro nuevo amigo…
El aludido se enderezó un poco frunciendo el ceño; a que se refería a sacar a dar la vuelta? Ni que se tratase de un perro! Pero la otra pareció entusiasmada por aquello, porque aplaudió una vez con sus llantas en el suelo, antes de acercarse
-Quieres que lo remolque?
-De hecho, pensaba usar las plataformas corredizas… llevarlo arrastrando con el gancho lo lastimaría- explicó el ampera a lo que la otra asintió antes de colocarse a un lado del mustang que comenzó a removerse cada vez mas nervioso
-Plataformas?... vuelta?...- de qué están hablando!?- preguntó un poco alterado el americano y antes de siquiera tener un momento para prepararse, pudo sentir como hacían descender la placa donde se encontraba colgando en el aire y la grúa se removía animada
-Listo o no, ahí voy!
Al siguiente momento pudo sentir como la mujer le tomaba con su gancho por debajo del cuerpo y lo ladeaba precariamente; el espía dejó salir un resuello de miedo, no esperaba sentirse de aquella forma pero fue aún mas extraño cuando percibió que alguien colocaba lo que parecían dos largas planchas por debajo suyo y por un lado y luego la otra, le bajaba de nuevo.
Su cuerpo comenzó a moverse y por las manchas que percibía, la mujer le estaba empujando en una plataforma móvil y más pequeña; Kadoa iba a su lado y de vez en cuando, le daba algunos vistazos para asegurarse de que se encontraba bien. Al fin, comenzaron a recorrer aquellos pasillos y el americano lamento no poder verlos para ubicarse.
Pero al menos podía utilizar su memoria para hacerse de un mapa mental y recordar cada giro que daban.
No tardaron demasiado en encontrarse con un par de láminas por lo que el mustang volvió a tensarse; estaba demasiado expuesto ante el enemigo y no sabía que pasaría a continuación.
-Hey Kadoa!- saludó uno de aquellos coches- es bueno verte fuera de los talleres para varias- asintió mientras su compañero se acercaba al coche en la plataforma y lo observaba
-Parece que alguien se ha tomado tiempo de mas bajo el sol!- bromeó y entonces, Redline emitió un gruñido de enojo
-Ni siquiera haciendo eso me parecería a alguno de ustedes- siseó
El de color negro suspiró pesado y negó con la cabeza. Realmente el racismo de aquel coche estaba muy arraigado o el temor que ahora sentía por aquellos coches opacaba su sentido de precaución; estaba a punto de disculparse por el con los otros, cuando uno de estos habló preocupado.
-Tranquilo, no queríamos ofenderte. Sabemos que lo has pasado mal viejo y solo queríamos animarte- dijo con lentitud
-Si… no es tu culpa lo que te hicieron esos británicos idiotas. Pronto estarás mejor, vas a ver, Kadoa es un gran mecánico, en cuanto no te des cuenta, estarás de nuevo normal- aseguró el otro coche
Rod Redline levantó una ceja y movió la cabeza hacia la manca de energía roja, que levantó los ojos con diversión. Que mentiras les habría contado al resto de las láminas que no sabían que él se trataba de uno de aquellos coches que siempre trataba de eliminarlos? Al fin se trató de acomodar un poco mejor y asintió a lo que de nuevo uno de aquellas láminas habló
-Si quieres, puedo prestarte mis partes en lo que conseguimos las tuyas, no tengo problema con eso- afirmó y su compañero comenzó a reir- que?
-No se que tanto nos guste verte pasear desnudo por el cuartel- aseguró la segunda lámina y hasta el de ojos rojos se unió a las risas del otro
-Voy de acuerdo con ello, no quiero tener que cambiarle parabrisas a todos porque se les hayan quebrado al verte- agregó el híbrido divertido
El americano suspiró un poco sin entender como era posible que las láminas fueran tan tontas como para ofrecerle a un desconocido sus cuerpos pero no podía arriesgarse a ser descubierto, por lo que tratando de ser un poco más amable, respondió
-No importa… estoy bien así, no es necesaria la molestia- murmuró por lo bajo
Mada negó con la cabeza divertida mientras Kadoa sonreía resignado. Realmente la adaptación de aquel coche iba a ser larga.
-Pero si no es ninguna molestia!- dijo la lámina y añadió- aquí todos somos hermanos. Si uno necesita algo, el otro ayuda, así de sencillo, somos una gran familia!
-Pero yo no soy de aquí- tartamudeó Redline algo contrariado ya que no se esperaba una respuesta así; pero aquella lámina parecía estar decidido a hacerle sentir extraño porque le dio un leve golpe con una de sus llantas con confianza
-La familia es familia no importa de donde venga. Y si el jefe y Kadoa te aceptaron aquí, entonces eres familia.
-Si… si necesitas algo, solo llama a Bunto y a Chemis y de inmediato te daremos la mano- afirmó el segundo antes de que ambos viesen al de ojos rojos- bueno, nos vamos, tenemos que hacer una revisión de inventario de nuestros proveedores en la calle del este… nos vemos al rato! Se despidieron antes de ver a la grúa- Mada
-Nos vemos chicos- respondió esta
-Nos vemos hermano!- se despidió del espía el primer lámina antes de retirarse seguido por su compañero y ambos desaparecieron de a vista de ellos
Pero no eran la primer sorpresa del día
Uno tras otro, varios láminas se fueron presentando, algunos de pasada y otros pidiendo revisiones de fallas o heridas de batalla; las pláticas se daban con total naturalidad enfrente del americano al grado de que durante unos momentos olvidó que se encontraba en la guarida del enemigo y simplemente, se dedicó a observar y a distinguir las energías de colores que danzaban a su alrededor.
Pero de todas, la más agradable y cálida para él, era la roja que no se apartaba de su lado en ningún momento y se aseguraba de que estuviese bien cuando parecía notarle el más mínimo signo de cansancio.
Al final del día, cuando el de color negro le volvía a colocar en la plataforma fija y le levantaba apenas unos cuantos centímetros para evitarle apoyarse en los rines, se decidió a hablar.
-Porqué… se portan así?
-Así como?- preguntó Kadoa alejándose al fin de la palanca con la que controlaba el movimiento del elevador de la plataforma y se acercaba a su lado para verle el rostro
-Amables- dijo simplemente Redline confundido- están siendo amables. Por todos los cielos, son láminas… pero…
-No se portaron como unos monstruos condenados sin corazón?- preguntó Kadoa sonriendo inquisitivo- mi estimado amigo, no se que clases les den en C.h.r.o.m.e. pero si les dicen que las láminas son unos infelices desgraciados que se dedican a asesinar y a torturar a otros coches están muy equivocados. Nosotros solamente queremos vivir y que nos acepten. Eso es todo. Somos igual que todos.
El coche en armazón bajó la cabeza, pensativo
-No lo sé. Mira el estado en el que me dejaron
-Tampoco es porque les hayas tratado despectivo, verdad?- respondió el de ojos rojos sonriendo antes de reir al percibir como un leve rubor se presentaba en las mejillas del otro coche- no justifico lo que te hicieron los secuaces de Zündapp. Eso fue de bárbaros. Pero las láminas como nos llaman ustedes no son malos… al menos, no la mayoría- explicó el de ojos rojos- esos son mitos que les cuentan a ustedes para que no se sientan culpables al matarnos
Rod Redline hizo una mueca. Por muy poco que le gustase admitirlo ese niño tenía razón.
Apenas estaba pensando en ello, cuando un coche se asomó por la puerta con expresión de alarma
-Tenemos un intruso- informó cortante
El ampera frunció el ceño girándose antes de ver al otro, que parecía haber prestado atención a lo que acontecía
-Voy de inmediato- dijo el de ojos rojos antes de ver a Redline- no me gusta dejarte aquí pero…
-No me iré a ningún lado- respondió el americano encogiéndose de hombros antes de mostrarle sus rines destrozados; el de color negro sonrió un poco antes de darle un último toque con la punta de su frente
-Volveré pronto, lo prometo- dijo este antes de retroceder y con un leve sonido de su motor, salió disparado para seguir al otro coche
Pasaron apenas un par de minutos en lo que Rod se quedó quieto, sabiendo que la puerta se encontraba cerrada. Entrecerró la zona del rostro donde debería estar su parabrisas y gruñó.
-Qué quieres?
Su voz resonó como un eco en aquellos muros cubiertos de instrumentos para la reparación de los coches, antes de que el silencio volviese a cubrirlo todo; el mustang continuó callado antes de escuchar el murmullo de un motor acercándose por detrás y que se detuvo cerca de su guardafangos.
-Realmente Redline, no sé como sobreviviste- el Tiida suspiró pesadamente y negó con la cabeza mientras el mustang componía una mueca de desagrado- el profesor realmente tenía todo bien pensado pero... sigues aquí, como una plaga
-La única plaga que permanece, son ustedes, que parece que se multiplican en cada esquina- respondió el americano antes de estirar un poco sus rines- de todas formas, ya me hicieron pedazos, me tienen fuera del camino… eso no los hace felices?
-No en realidad- respondió con ligereza el otro coche sonriendo- veras, el principal problema que teníamos era que fueras con la noticia con tus amiguitos espías, cosa que al final hiciste pero…- su voz se hizo mas lenta- a pesar de todo… no eras un coche feo… me atrevo a decir que te veo bonito…
-Comparado con ustedes, no te culpo- se burló el mustang riendo pero el otro le imitó, silenciando al americano
-Bueno, si pero… no tenemos muchas chicas entre nosotros, lo cuál nos hace difícil divertirnos como es debido, si me entiendes- explicó sugerente el otro coche
-No en realidad…- respondió cortante el otro coche- y si quieren chicas, mírate en un espejo, seguro te sirve- agregó
Un silencio breve se hizo presente mientras lo único que se escuchaba, era el motor de aquella lámina funcionando. Acaso quería matarlo? Si deseaba eso, el espía no podría evitarlo, nadie se encontraba cerca, demasiado distraídos con el presunto intruso que el espía comenzaba a percibir, que no existía.
-AHHHH!
Aquello había sido repentino y la exclamación había brotado de sus labios sin poder evitarlo; pudo percibir como el calor se hacía presente en su capó al tiempo que un escalofrío le recorría por completo.
Eso no podía pasarle a él.
Aquel sujeto sin aviso, aprovechando la elevación del espía, había pasado su lengua a lo largo de su eje trasero, lentamente y con suavidad.
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