Capítulo 3: Cercanía.

-¿Oliver dijo eso?-preguntó Diggle, incrédulo.

-Yep-respondió Felicity, concentrada en los monitores.

-¿Hablamos del mismo Oliver?

-Creo que sí-dijo ella, dándose vuelta.

Justo en ese momento resonaron unos pasos rápidos bajando las escaleras. Era Oliver, que bajaba al trote.

Dejó el arco y el carcaj en la vitrina, se quitó la máscara y se bajó la capucha. Avanzó hacia Felicity.

-¿Tienes algo para mí, Felicity?

A ella no se le pasó por alto que Oliver estaba evitando mirarla fijando su vista en las pantallas.

Ella evadió su pregunta.

-¿Nadie se dio cuenta de que Arrow entraba en el Verdant a plena luz del día? Digo, si entraste por la entrada principal más de una persona se debió haber dado cuenta y pudieron o haberte pedido autógrafos o haber llamado a la policía, siendo más probable la segunda y este lugar estaría completamente rodeado en sólo unos instantes.

Él la miró.

-Salí y entré por la puerta trasera, Felicity. Ahora, ¿qué tienes?

Felicity, que no podía creer que él estuviera haciendo como si nada hubiera pasado, lo miró un momento.

En ese instante Dig salió del lugar, sonriendo. Felicity le lanzó una mirada antes de que se fuera. Luego volvió a concentrarse en las computadoras.

-Tengo malas noticias. Hackeé las cámaras de seguridad del embarcadero. Hace una semana llegó a la ciudad un gran cargamento de armas de categoría militar, como lanzagranadas, rifles y esas cosas...

-¿Por qué recién me estás diciendo esto?-la interrumpió Oliver, frunciendo el ceño.

-No había revisado las grabaciones, en verdad hasta ahora ni siquiera se me había ocurrido. Estaba demasiado ocupada en rastrear...

-Ok, ok-dijo Oliver interrumpiéndola nuevamente, pero esta vez con un tono más suave.- ¿tienes algo con lo que pueda empezar? ¿Un nombre, una ubicación, número de cuenta bancaria? ¿Algo?

Felicity suspiró y lo miró:

-Vértigo-dijo.

-¿Qué?-Oliver estaba sorprendido, pero no era una sorpresa para nada grata.

-Vértigo-repitió ella.- No sólo trafican armas, sino que también Vértigo.

Ollie suspiró exasperadamente y se sentó junto a ella.

-¿Desde hace cuánto tiempo está en circulación?

-No sabría decirte con exactitud, eso no lo vi llegar de ninguna manera... Pero he estado recibiendo informes de muertes bajo causas sospechosas... desde hace más o menos una semana.

Oliver enterró la cabeza entre las manos.

-El Conde está muerto, Felicity... yo lo maté.

-Y yo estuve ahí, Ollie, pero obviamente tiene seguidores o algo así. De no ser por eso no habría Vértigo en las calles.

Oliver alzó la vista y la observó. Era la primera vez que ella lo llamaba Ollie.

Felicity le mantuvo la mirada y preguntó lo que había estado temiendo preguntar.

-Oliver... ¿lo decías en serio? Lo de... tú ya sabes a lo que me refiero.-preguntó, algo nerviosa.

La electricidad entre ambos era casi palpable.

Ollie acarició su rostro con la mirada.

-Claro que lo decía en serio, Felicity, ¿crees que te estaba mintiendo?

-No, no... claro que no... sólo que es extraño viniendo de ti, después de lo de Slade... lo que no quiere decir que no fuera agradable entonces y ahora...-cerró los ojos, apretando los párpados-... lo siento, en realidad no quería decirlo así.-abrió los ojos nuevamente.

Oliver la quedó mirando, enternecido.

-Fue completamente cierto, Felicity, y voy a intentar enamorart...

-Ya lo hiciste, Oliver...-dijo ella, interrumpiéndolo-... por eso lo único que quería era que Daniel se alejara de mí y me dejara en paz...

En ese momento se dio cuenta de que habían estado acercando sus rostros, casi imperceptiblemente, pero ya estaban lo bastante cerca como para que ella oliera el particular olor a bosque que tenía Oliver. Lo miró a los ojos.

Oliver la observaba, estudiando sus palabras, incrédulo.

-... por eso es una suerte que Daniel no haya aparecido por aquí-continuó ella.

-En realidad, es una suerte que haya aparecido por aquí.-dijo Daniel desde el centro del lugar, donde estaba de pie, con una sonrisa ladeada cruzándole el rostro.