Capítulo 3 Reencuentros

Bueno como algunas pidieron este capítulo estará subidito de tono y habrá muchos celos en el también, en verdad lamento haberme olvidado de esta historia. Es solo que no encontraba el momento para escribir. Ya saben escuela, tareas… bla bla… jiji

Bueno les advertí que este capítulo estará subidito de tono y con un lenguaje no muy lindo que digamos jiji… así que a los que no les guste lo subido de noto no lean esa parte

Sin más que decir, aquí les dejo el siguiente capítulo…

_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_

Kagome POV

Había pasado una semana desde aquel incidente, aunque debo decir que no todo había sido tan malo. Inuyasha estaba rodeado de más gente, al parecer muchos de la escuela estaban maravillados con él. Él era el primero en darle una buena paliza a Kouga, y no me molestaba en lo absoluto porque ninguno de los que se le acercaba tenía malas intenciones. Lo que si me molesta es que ya varias lagartonas se le insinuaban por su repentina popularidad.

Me encontraba ahora limpiando el lindo cuarto de documentos T. Y era bastante estresante. "Quien había sido el imbécil de acomodar esto"

-Tengo que aprender a cerrar la boca, estos papeles son una mierda. Esto debería estar en la letra S, que demonios hace aquí-

-Tiene algún problema señorita- de repente apareció el estúpido policía que vigilaba que hiciera el trabajo y no escapara. Lo cual hacia que me estresara más. Había perdido un fin de semana maravilloso, y mis horas libres estaba aquí encerrada ordenando lo que un tarado sin cerebro no pudo.

-Claro que si, quien fue el idiota que ordeno esto. Esa pila es de otra letra y esas son fórmulas que debería temer el director… -

-Me temo señorita que eso no la salvara de seguir ordenando aquí. Si me disculpa acaba de terminar mi turno- miro a la chica que estaba murmurando algunas cosas y sonrió con malicia. Era una chica muy hermosa y era una verdadera lástima que esa hermosura estuviera interesada en el adefesio de Taisho.

-Recuerde que aún no puede salir de aquí. Hoy tendrá que salir hasta las 10 de la noche. Entendido-

-Si si, como sea- contesto aún más enojada la azabache. Miro como el guardia cerraba la puerta y luego escuchaba un "clic".

-Lo que me falta, el muy imbécil me encerró- desesperada por un poco de aire fresco fue hacia la única ventana del cuarto. Que estaba hasta el fondo del lugar.

-Detesto estar encerrada- al abrir la ventana y sentir el viento en su rostro no pudo más que echar la cabeza hacia atrás y sentir como su cabello se movía gracias a él.

-No deberías estar ordenando- el regaño una voz masculina. Kagome sonrió al reconocer la voz. Se enderezo y pudo ver a Inuyasha con los brazos cruzados y con el ceño fruncido.

-He estado encerrada aquí todo el día Inuyasha, es normal que quiera un poco de aire para despejarme- la joven aprovechando que el oji dorado se encontraba cerca de la ventana lo tomo de su chamarra roja y lo forzó a meterse por la ventana.

-Que haces tonta, si nos descubren estaremos en problemas-

-Vamos Inuyasha, solo quiero un poco de compañía. Tú solo tienes que quedarte por ahí-

Inuyasha no tuvo más remedio que obedecerla, el solo miraba como amontonaba papeles, los leía y acomodaba en diferentes gabinetes. Sin darse cuenta el joven hanyou comenzó a observar el cuerpo de Kagome, sus mejillas tomaron un lindo tono rosado al imaginarse haciéndole cosas no muy santas.

-¿Inuyasha podrías decirme la hora?, estoy harta de ver tantos papeles de personas que no conozco- volteo realmente preocupada al ver que Inuyasha no contestaba. Estaba como ido, no parpadeaba y parecía que no respiraba. Fue rápidamente a su lado y lo sacudió, al ver que aún así no reaccionaba no tuvo más remedio que darle una bofetada. Eso al parecer funciono porque inmediatamente se levantó y se alejó de ella.

-¡Que te pasa, eso dolió!- exclamo tocándose la mejilla golpeada. Kagome solo levanto una ceja y lo miro seriamente.

-¿¡Disculpa!? Debería darte otra más para ver si así eres más agradecido. Estabas como ido, no reaccionabas y tuve que recurrir a eso- señalo su mejilla roja.

-Es que tu tuviste la culpa- le confeso completamente nervioso. La oji café lo miro extrañada. No sabía porque había sido su culpa si ella solo estaba ordenando los papeles, sin saber porque razón comenzó a inspeccionarlo. Y cuando vio un bulto en los pantalones de Inuyasha sonrió pícaramente.

-Sí, ya veo que fui yo quien provoco eso- señalo la entrepierna del hanyou. Este al voltear a ver hacia donde señalaba la chica se sonrojo ferozmente y se hecho al suelo tratando de ocultar algo que era muy evidente.

-Es eso Inuyasha, yo soy la que provoco esto- sin darle tiempo de reaccionar la miko se encontraba a su lado acariciando su parte más íntima con frenesí. El pobre de Inuyasha no podía reaccionar, estaba tan concentrado en el placer que sentía que su visión se nublo. Sin darse cuenta comenzó a mover sus caderas al ritmo de la mano de Kagome. Este solo sonrió más al darse cuenta de que estaba a punto de correrse. Estaba indecisa, lo dejaba o no. Se enojaría por haberlo tocado o alegrado de ayudarlo con su "problemita".

Pero al final decidió dejarlo que aún no debía terminar. Lo soltó y se alejó un poco solo un poco. El hanyou al fin abrió los ojos y la miro extrañado por su repentina separación. Era la primera vez que experimentaba algo así y a pesar de eso sabía que no estaría tranquilo hasta terminar… o tomar una ducha muy larga de agua fría.

-Lo siento, creo que no debí hacer eso… ¿O aun quieres que continúe hasta el final? Sin importar lo que haga- Inuyasha aún se encontraba "cegado" por la pasión de hace un momento y el repentino olor de Kagome hacia que no pensara con claridad y sin su mente despejada su cuerpo actuaba solo. No necesito contestarle solo la tomo de la cara y la beso salvajemente, Kagome no perdió el tiempo y sin romper el beso se colocó encima de él. Podía sentir la erección de Inuyasha era bastante grande, de repente se sentía una pervertida por querer hacerle todo tipo de cosas. Sin poder evitarlo comenzó a moverse y rozar sus sexos, haciendo que ambos gimieran y respiraran agitadamente. Kagome tomo sus manos y las coloco en sus pechos, y el como si lo hubiera hecho muchas veces comenzó a moverlas en círculos, pellizcando los pezones por encima de la ropa. Aunque no lo parecía, estaban comenzando a acariciarse muy rudo. La necesidad de encontrar piel era cada vez más exigente.

-Deberíamos parar Kagome, si no lo hacemos estoy seguro de que no pobre parar-

-No quiero que lo hagas… quiero que llevemos esto hasta el final…- sus respiraciones eran cada vez más agitadas, dejaron de moverse y se miraron a los ojos… como pidiendo permiso cada uno de continuar. Kagome necesitaba sentirlo ya. Había pasado toda una semana como una esperando ese momento y ahora que al fin se cumplía… lo llevaría hasta el final.

La azabache tomo el cierre de la chamarra y la bajo lentamente, se la quitó y pudo ver una camisa blanca. Le sentaba muy bien, podía ver sus músculos… era demasiado perfecto. Pero ese momento no estaba para quedarse ahí y contemplarlo, tomo camino hacia la parte de abajo y se la quito de un tirón. Inuyasha también quería ver un poco de piel, así que sin darse cuenta tomo la blusa de Kagome y la rompió desde el inicio de sus senos hasta el ombligo. Comenzó a lamer su cuello y sus manos se aventuraron por las largas piernas piernas de la joven.

-Inuyasha… necesito que te levantes- este inmediatamente obedeció. Kagome aprovecho y le bajo los pantalones y los bóxer. Dejando ver su miembro en toda su magnitud.

-No es justo… quiero que estemos iguales- ahora fue el turno del desnudarla, con cierta torpeza le bajo la falda. Hasta ahora se daba cuenta de que estaba desnudo y desnudando a alguien. De repente se sintió incómodo y dejo de desnudarla, aunque lo único que le faltaba eran las bragas. Kagome se dio cuenta de su incomodidad y decidió saber que pasaba.

-¿Te ocurre algo Inuyasha?, ¿Te arrepientes de lo que estamos haciendo?- los ojos de la azabache comenzaron a humedecerse. El hanyou se sintió mal, no quería que llorara, pero para que eso no pasara tendría que decirle que él era… bueno que era… Virgen.

-No, no me arrepiento… lo que pasa es que… bueno pues yo no… Maldición… nunca he estado con una mujer… ¡Listo, ya lo dije!-

-¿Eres virgen Inuyasha?- miro como sus mejillas se tornaban aún más rojas – ¿Es eso Inuyasha?-

-Sí, nunca he estado con una mujer, incluso tu eres la primera a quien beso-

-Eso es muy halagador… y quiero que siempre sea así… quiero ser la única que te provoque esto- lentamente bajo su mano y tomo su miembro. Inuyasha solo cerró los ojos y comenzó a respirar por la boca, estaba agitado y de nuevo la cordura se alejaba de él. Solo podía sentir como una mano pequeña y suave se movía, de arriba abajo, lento y de repente rápido. Sentía que en cualquier momento iba a terminar, si Kagome no se detenía terminaría en ese momento. Pero no lo hizo, porque la mano lo dejo de sostener y darle placer. Abrió los ojos y vio que la oji café sonreía seductoramente, con ambas manos lo empujo he hizo que se dentara. Se colocó a horcadas sobre él. Tomo su miembro y lo metió entre sus bragas, para poder sentirlo, aunque aún no estuviera dentro. Inuyasha la miro extrañado… él hubiera jurado de que en ese momento estaría dentro de ella, pero no era si… solo se estaban rosando.

Podía sentir como ella se estremecía al dejarlo en su intimidad. Era verdaderamente delicioso. Y eso que aún no estaba dentro de ella. El solo pensarlo lo puso más duro.

-No puedes estar dentro aun… - los ojos del hanyou mostraron en ese momento un poco de preocupación. La peli negra se separó un poco de él y le dio un beso tierno.

-No podemos aun Inuyasha, porque no tengo conmigo ningún anticonceptivo… si deseas que lleguemos hasta el final. No digo que ahora pero tal vez más adelante, tendrás que conseguir "algo" para protegernos-

-Sí, quiero todo contigo- la miko sonrió complacida y comenzó a moverse. Ambos comenzaron a gemir, cada tanto Kagome aceleraba sus movimientos y otro tanto iba lento haciendo que para ambos fuera una tortura. Después de un rato Kagome sintió como el miembro de Inuyasha temblaba y luego soltaba un líquido medio pegostioso. Continúo un poco más y ella también termino. Cuando ambos terminaron cayeron al suelo, completamente agitados. Pero felices… aunque no hubieran tenido aun penetración eso había sido mágico.

-¿Cómo te sientes Inuyasha?- este solo sonrió y la beso tiernamente.

-Me siento de maravilla… perdón por romper este maravilloso momento pero casi son las 10-

-Si… en verdad arruinaste el momento…. Jaja…- soltó un suspiro y se levantó. Buscaron su ropa y comenzaron a vestirse. Inuyasha tuvo que prestarle su chamarra y que él había rompido su blusa. Cuando escucharon que alguien llega el oji dorado se fue por la ventana. Se acomodó el cabello y enseguida un guardia ahora humano para su suerte. Salió rápidamente y se dirigió a su cuarto, necesitaba con urgencia cambiarse las bragas, pues estas aún estaban llenas de la esencia de Inuyasha.

Inuyasha POV

Guau… esa noche no podía dormir, el solo ver a Kagome dormir a mi lado hacia que mi cuerpo despertara y sintiera un fuerte tirón entre mis pantalones.

Aun no me cabía en la cabeza lo que acababa de hacer con ella. Me sentía tan estúpidamente feliz que sentía la necesidad de gritar para poder sacar toda esta emoción que siento. El solo recordar su cuerpo, su piel, su aroma hace que todas mis locas hormonas despierten.

Solo había que tenía que hablar con Miroku urgentemente… había algo que no me cuadraba, pero ya habría tiempo… por ahora iría a buscar a Kagome.

….

Después de buscarla por más de dos horas estaba comenzando a desesperarme. Hasta que de pronto la vi besándose con un sujeto que no conocía. Por su aroma pude darme cuenta de que era un humano. Pero sin darme cuenta estaba golpeando salvajemente a ese sujeto, sus golpes me quemaban. Y ardían como el mismísimo infierno.

Pero eso no me importo, porque mi visión estaba comenzando a nublarse… lo que significaba una sola cosa… Peligro.

'.".".".".".".".".".".".".".".".".".""."."."

Cuando abrí los ojos estaba de nuevo en el hospital de la escuela. Aquí todos me conocían por la gran cantidad de veces que iba. Para ser más exacto por las palizas que me metían. Pero ese no era el problema, era que estaba atado completamente… y eso me puso nervioso.

Porque no sabía que había hecho para estar así. Sabía que había golpeado a un sujeto que estaba besando a "MI KAGOME". En cuanto pensé en ella pude sentir que su aroma por todo el lugar, y no me equivocaba estaba unos metros más allá acostada en un sillón.

-¿Kagome?... despierta por favor- estaba desesperado por saber que había pasado y de que me diera una muy buena explicación... ¡A quien engaño!

-¡MALDITA SEA… DESPIERTA DE UNA VEZ!-

En eso vi como ella pegaba un brinco y estuvo a punto de caerse de la cama, pero no fue así, ella había logrado sostenerse de una esquina. Pero en cuanto me miro no pude evitar el recuerdo de ella y el sujeto besándose. Así que sin pedirle ninguna explicación descargue mi ira.

-¡Se puede saber qué demonios hacías besando a otro!-

-¿Que?... como te enteraste de eso-

-¡Y a quién demonios le interesa eso!... Claro debí habérmelo imaginado, eres igual a todas. Una maldita puta-

-¡Óyeme a mí no me trates como una de las malditas golfas que hay aquí!, y para tu información… si yo fuera una puta ya me hubiera acostado con la mitad de la escuela. Porque he de recordarte que aquí, pretendientes me sobras y en esos… estas incluido tu-

Aunque sabía que tenía razón, no quería escucharla. Esta vez me había confirmado que no podía confiar en ella, con ese beso me demostró que nunca estuvo interesada en mí.

-Te odio

Mire como sus ojos se oscurecían y me miraban. Tengo que reconocer que me dio miedo su mirada.

-Te arrepentirás

Sin mirarme se dirigió a la salida, solté el aire que había estado reteniendo y mire hacia la cama en donde ella estaba antes. Me impresione al ver un hermoso ramo de rosas y en ella una tarjeta.

"No sé si es verdad lo que siento… pero creo que. Te amo. Kagome"

Volví a mirar hacia la puerta y pude oler el aroma de Kagome con un olor salado. Estaba llorando.

-Eres un idiota

A tropezones me levante y fui en busca de ella. Era un completo idiota, tendría que recuperar su confianza. Fuera como fuera.

Si ella se besó con alguien más, yo me encargaría de borrar sus besos con los míos.