4. Distancia postmortem
Ella seguía rodando en la cama, como las noches anteriores. La pérdida siempre era la causa de su insomnio, sin embargo ahora también lo era por él. ¿Qué hacía ahí?
Miró el reloj. Ya era hora de levantarse. Se preparó y después abrió la puerta y caminó con cansancio hasta la sala. Ahí estaba él.
Seguramente había llegado con el propósito de hablar con su padre. Él vivía en la casa de huéspedes de al lado, esa que ellos le rentaban desde algunos años. Aún recordaba la primera vez que lo había visto: Un hombre herido que apareció frente a la casa de una pequeñísima familia, y una niña que atendió la puerta con una sonrisa.
Desde ese día ella no se le había separado y disfrutaba de su compañía. Porque podía ver la amabilidad de las personas y sabía que él lo era.
Pero por primera vez desde que lo conocía, no tenía ánimos para hablar con él.
—Sesshoumaru-sama. Buenos días —lo saludó con la cabeza y se retiró.
Perdón la tardanza, pero en fin, aquí está el cuatro y el cinco, disfruténlos.
Att.: Loops Magpe
