N/A: Hola a todos mis queridos lectores! Quiero disculparme por no haber actualizado en un buen de tiempo, pero es que me fui a LONDRES, sí, la hermosa ciudad de LYZERG XD.. y pues no tiene mucho que regresé…. Si quieren saber más de esta bella experiencia y ver las fotos, búsquenme en fb, aparezco como Ary Garcioyama, soy la única en todo fb yey! Hehe, bueno pues aquí les dejo otro capítulo, espero les guste :D
DEVUÉLVEME MI TELÉFONO
Ya era tarde y después de una gran celebración, Yoh y Anna estaban muy cansados, además el cambio de horario influía mucho. Así que Kino y Keiko decidieron llevarlos a donde sería su habitación.
-¡Vaya, qué bonito cuarto!- dijo Anna al momento que entraba a éste, ya que la decoración estaba muy bonita, al igual que estaba muy amplia.- Y qué increíble cama, muy grande y se nota que está muy cómoda. Y bien, ¿dónde dormirá Yoh?- preguntaba Anna de forma seria.
-Ay, Anna, no nos hacemos ilusiones de que no duerman en la misma cama, así es que… dormirán juntos- decía sonriendo Keiko.
-Ahhh, je, qué bien, sí- decía con emoción fingida Anna, ya que por ningún momento se imaginó eso.- Mejor así nos acorrucamos, ¿verdad tesoro?- decía Anna.
-Sí, nos encanta hacer eso- decía sin expresión Yoh. En eso, entra maullando un gatito amarillo con rayitas negras que se dirige a Anna y se le empieza a restregar entre sus piernas mientras ronroneaba.
-¡Ay, qué es eso! ¡Ay quítamelo, quítamelo!- gritaba Anna al sentir algo que se movía entre sus piernas.
-Ay, tranquila, ven aca- decía Yoh mientras cargaba al gatito.
-Ay, Matamune, compórtate. Discúlpalo, es que se emociona cuando hay gente nueva, es muy cariñoso- decía Keiko.
-Por favor no lo dejen afuera, o las águilas lo atraparían- decía Kino.
-No nunca lo haríamos, verdad chiquito- decía de forma juguetona Yoh con el gatito.
-Pues aquí tienen toallas, sábanas, en fin, todo está aquí- decía Keiko mientras señalaba un armario.
-Oh, y si tienen mucho frío, pueden usar esta cobija, tiene poderes especiales- decía Kino mientras le pasaba la cobija a Anna.
-¿Ah, sí? ¿Y qué poderes tiene?- le preguntaba Anna.
-Es la fábrica de hacer bebés- le dijo sonriendo Kino.
-Ah, bien, entonces esta la pondremos por aquí- decía mientras la colocaba lejos de la cama.
-Bueno, los dejaremos dormir, deben de estar muy cansados. ¡Buenas noches!- decía Keiko mientras salía del cuarto.
-¡Buenas noches!- respondían Yoh y Anna.
-Bien, es hora de irme, ven Matamune- decía Kino mientras cargaba al gatito.- Que descansen- decía Kino con cara pícara a su nieto y ''prometida''.
-Sí, gracias abuela- decía Yoh.
-¡Qué descansen!- decía con mayor énfasis y una sonrisa más pícara Kino.
-¡Adiós abuela!- dijeron con apuración ellos, y así Kino salió del cuarto.
Rato después se veía a Yoh acostado en un futón, ya que Anna había decidido quedarse en la gran y cómoda cama.
-Así que, no habías venido en mucho tiempo- le preguntaba Anna a Yoh desde el baño, ya que había entrado ahí para ponerse su pijama.
-No, hace tres años que no venía, no me han dado muchas vacaciones que digamos- decía de forma sarcástica él.
-Ya deja de quejarte- y diciendo esto empezaba a abrir poco a poco la puerta del baño- ¡No mires!- le ordenaba ella, ya que tendría que atravesar la habitación para poder llegar a la cama e Yoh estaba en medio.
-No miraré- le dijo él mientras veía el techo.
-¿Tienes los ojos cerrados?
-No veré nada.
-¿Seguro?
-Sí, además ni que me fuera a enamorar de ti.
-Ya, está bien, no tenías que ser tan sarcástico- decía ella, y al momento empezó a salir poco a poco, hasta que cerró la puerta del baño y se dirigió corriendo a la cama, claro que los pasos graciosos que hacía hicieron que Yoh volteara a verla y lo que pudo notar es que Anna había traído una pijama de dos piezas, de seda color beige y muy cortita, haciendo que se viera la perfecta figura de la rubia, cosa que no pasó por desapercibido por la mente de Yoh, pero no quiso darle el lujo de decirle que esa pijama le quedaba estupenda.
-Con que esa pijama decidiste traerte- le dijo él.
-Pues sí porque se suponía que yo estaría en un hotel en mi propia habitación- le decía ella.- Además, se suponía que no voltearías, mentiroso mirón.
-Ya pues, que tal si mejor te duermes-le decía él.
-Sí, mejor- y diciendo esto, ella se acostó en la cama.
Ya había amanecido, ambos estaban plácidamente dormidos cuando en eso empieza a sonar un celular, haciendo que Anna despertara rápidamente.
-¡Yoh, teléfono! ¡Yoh, el teléfono!- le decía exaltada Anna, ya que no encontraba dónde estaba.
-Sí- decía entre sueños Yoh.
-¿Yoh, dónde está?- preguntaba ella desesperada.
-En el bolso del lado derecho de tu bolsa- decía murmurando él.
-¿Hola?- al fin respondió Anna- Frank, Frank, tesoro, es que casi no te oigo, está mal la recepción aquí, a ver deja me muevo- decía ella gritando.
-¡Anna, deja dormir!- gritaba Yoh molesto, ya que lo había despertado.
-Aguarda un segundo, sólo un segundo… No, no , no, espera- decía ahora Anna murmurando para no seguir molestando a Yoh, así que decidió tomar un abrigo y unas pantuflas en forma de botas para salir al patio a seguir hablando por celular- Lamento que te haya tenido que presionar para que fueras con Oprah pero… claro que quiero que seas feliz, sí, sí, Frank- decía mientras salía al enorme jardín que pertenecía a los Asakura-Frank, tesoro, todo estará bien, puedo llamarlos y cancelar- mientras Anna seguía hablando con Frank, no se dio cuenta que dejó la puerta abierta, así que Matamune al ver ésta así, decidió salirse.- Sí, claro que te escucho, sí, sí, me encanta escucharte yo… -pero antes de que pudiera seguir hablando, notó que un gato empezaba a maullarle, y ese gato era Matamune- Shh, quieto, quieto- le decía ella al gatito- No tú no Frank, mira si puedo ser franca creo que sería un enorme error cancelar- y mientras Anna trataba de razonar con Frank, no se daba cuenta que Matamune la seguía y le empezaba a maullar, cada maullido lo hacía más fuerte para poder llamar su atención, pero en vez de la atención de Anna, llamó la de un águila que se acercó hacia él y lo recogió con sus garras, aún no volaba muy alto, así que Anna empezó a correr hacia el águila.
-Dame a ese gato, dámelo- le gritaba ella al animal volador, peor al ver que no reaccionaba, lanzó lo primero que tenía en su mano, o sea, su celular, y por suerte del destino le atinó e hizo que el águila soltara al pequeño de Matamune, haciendo que cayera en las manos de Anna.
-¡Te tengo!- decía Anna mientras sostenía al gatito, y el celular no había quedado muy lejos así que decidió agarrarlo, que igual por suerte no se había roto- ¿Frank? Ah, qué bueno que ahí sigues, sí mira, creo que este libro es tu legado, no hagas nada de lo que te arrepentirás, y, y dame mañana tu decisión y…-Anna apenas podía hablar, ya que se hallaba corriendo pues el águila se iba acercando cada vez más a ella- siento que me oigas así pero no hay mucha señal en el teléfono y ¡ahhhh!- gritó Anna al ver tan cerca al águila, que por instinto cubrió su cara con su mano que era la que sostenía al teléfono y el águila tomó el aparato y se lo llevó lejos.- Oye pajarraco, eso es mío, dámelo, ¿no lo quieres? Tómalo, te lo cambio, ven, cómetelo, cómetelo- decía Anna mientras cargaba a Matamune y perseguía al águila, ya que ésta le había robado su celular caro.
A lo lejos, Kino y Keiko observaban la escena divertida, ya que pensaban que Anna jugaba con el gatito, pues no había observado que la única razón por la que Anna estaba con él era porque el águila quiso atacarlo y ahora ella quería devolvérselo.
-¿No crees que es linda?- preguntaba Kino.
-Hola, han visto a…!ah!- decía Yoh a su madre y abuela quien también empezaba a ver la divertida escena.
-Sí, está jugando con Matamune, creí que no le agradaba- respondía Keiko de forma alegre.
-Puedes traerla, es que tenemos el día planeado para ella y tiene que estar lista- le decía Kino a su nieto.
-Sí, es una gran sorpresa para ella- decía Keiko.
-Aham- decía Yoh y se dirigía hacia Anna.
-¡Oye, dame mi teléfono, por favor! ¡Por favor, por favor!- rogaba Anna.
-¿Y ahora qué haces?
-Ay, no puede ser. Tu abuela hablaba en serio, el águila vino y se llevó al gato, pero yo lo salvé, y luego volvió y se llevó mi teléfono- decía ella aún incrédula de lo que había pasado.
-¿Estás borracha?- le preguntó Yoh.
-¿Qué? No, es en serio, tiene mi teléfono y Frank va a llamarme a ese número- decía preocupada Anna.
-Relájate sí, conseguiré otro teléfono, mismo número, modelo, color, total iremos a la ciudad mañana.
-¿Sí?
-Sí.
-Ah, está bien, está bien, y tú regresa a tu casa- decía Anna mientras soltaba a Matamune y éste se dirigía adentro de la casa.
-Bien, tienes que estar lista- le decía Yoh.
-¿Para qué?
-Bueno, saldrás con mamá y las chicas de compras.
-No quiero salir. Odio las compras.
-Tranquila, te gustará.
-Odio salir.
-Irás.
-No, no puedo hacerlo.
-Irás.
-No voy hacerlo.
-Ahora ven a darme un abrazo, no queremos que nos vean discutir.
-No quiero darte un abrazo.
-Ven, es sólo un abrazo.
-No, no quiero, no quiero, no quiero- renegaba Anna mientras Yoh la jalaba para abrazarla.
-Ven, ya, tranquila. Eso es, un cálido abrazo, un bello abrazo- y al momento de decir eso, Yoh empezó a masajear el trasero de Anna y a darle una palmadita en éste.- Ya ves, todo tranquilo.
-Aham… si vuelves a tocar mi trasero, te voy a castrar en la noche- diciendo esto, Yoh inmediatamente quito sus manos de ahí.
-Sí- dijo él.
-Sí, así está mejor, ¿te quedó claro?
-Sí.
-Qué lindo prometido- y diciendo esto, Anna le dio una cachetadita de ''cariño'' a Yoh, haciendo que se quejara un poquito y esto provocó que Keiko y Kino se rieran al ver tal escena, ya que creían que era un gesto muy tierno de ambos. Anna se dirigía a cambiarse, ya que al parecer este sería un largo día.
