Serie de cuatro viñetas escritas para el reto: Para cada sensación, una estación. Este reto pertenece al foro "El escorpión que coleccionaba rosas"
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, yo solo me entretengo jugando con ellos.
Último capítulo ¿Están tan emocionados cómo yo? Espero que sí.
Capítulo 4: Invierno - Decepción
Tal y como Rose había pensado, su "relación" no pasó más allá de ese otoño. Ella no negaba que había disfrutado, pero eso ya no era suficiente. No quería perder la oportunidad de estar con alguien que realmente la quisiera mientras estaba con Scorpius. No valía la pena.
Un mes había pasado desde que habían terminado, pero ella no podía evitar que su corazón se acelerara cada vez que lo veía y él trataba de hablar con ella. Cosa que nunca ocurría. ¿Para qué hablar otra vez con él? ¿Para volver a lo mismo de antes?
Definitivamente no, no de nuevo.
Él podría tener a muchas "amigas" que ocuparan su lugar. De hecho, estaba segura que mientras estaba con ella también veía a otras chicas, o eso fue lo que saco como conclusión al ir a su casa un día y ver una bufanda rosada colgando en el armario. Por supuesto que no dijo nada, no era su novia, ni siquiera era su amiga.
Volvió su atención a la clase cuando notó como la profesora McGonagall la miraba de manera reprobatoria.
-Gracias por darnos un poco su atención, señorita Weasley. La próxima traté de hacerlo antes de que le haga una pregunta.
-Lo siento, profesora. –Dijo bajando la cabeza.
-¿Y bien…? –Preguntó alzando las cejas -¿Qué obtenemos al mezclar óxido de azufre y agua?
-Mmm… ¿se produce una reacción que libera calor?
-¿Está segura? ¿Se atrevería a salir con una probeta con óxido de azufre en sus manos y dejar que se llené con agua de lluvia? –Al ver como Rose negaba con la cabeza, la profesora McGonagall la miró decepcionada y suspiro –Quiero un ensayo de cinco páginas acerca de las responsabilidades de no saber que compuestos provocan ácidos corrosivos.
Toda la clase comenzó a mirar sus apuntes por temor a ser interrogados, excepto Scorpius que la miraba fijamente como si quisiera atravesarla con la mirada.
-Señor Malfoy –Resonó alta y clara la voz de la profesora en la sala – ¿Va a dejar de mirar a su compañera o tengo que ponerle un ensayo también?
Sin decir nada, Scorpius giró su cuerpo hacia el frente y comenzó a escribir las reacciones que estaban en la pizarra.
Apenas sonó el timbre, Rose salió corriendo de la sala de clases sin darle ninguna oportunidad a McGonagall para que expresará cuán decepcionada estaba de ella y como se sentirían sus padres si supieran.
Caminaba a través de la lluvia por el estacionamiento de su colegio sosteniendo un periódico en lo alto para evitar mojarse. Cuando comenzó a sentir que éste ya no era un buen paraguas lo tiró en el basurero y corrió hasta su auto. Estaba a punto de llegar a él cuando otro auto pasó a gran velocidad, mojándola de pies a cabeza. Genial, simplemente genial. Ahora el frio la calaba hasta los huesos.
Este era el peor invierno de su vida. Por no decir el más lluvioso.
Sacó sus llaves y al tratar de introducirlas en la cerradura se le resbalaron al estar mojadas. Se agachó a recogerlas cuando de pronto apareció en su visión una mano blanca que las alcanzó antes que ella.
-Supongo que ahora que dependes de mí para irte podemos hablar
-Dame las llaves –Dijo estirando las manos.
Scorpius introdujo las llaves y abrió los seguros.
-Entra al auto, estás mojándote.
-¡Dame las llaves, Scorpius!
-¡Entra de una puta vez al auto!
Rose lo miró sorprendida, jamás lo había visto perder el control antes. Sin pelear, entró en la parte trasera del auto seguida de Scorpius.
-Ahora vamos a hablar, quieras o no. –Dijo cerrando los seguros
-Muy maduro de tu parte –Dijo cruzándose de brazos, dejando en claro que no iba a ser ella quien empezara la conversación.
-Me lo dices tú, que apenas me ves cambias de dirección.
-Es porque no soporto tu apestosa presencia, Malfoy. Ni tu personalidad y tampoco tu cara.
-¿De verdad crees todas esas estupideces? ¿Es como un mantra que si lo repites se hará realidad? Porque déjame decirte que no está funcionando, sigues buscándome en clases al igual que lo hacías cuando nos conocimos.
-Vete a la mierda. –Dijo mirando hacia afuera.
-Ahí es donde he estado todos estos días. –Dijo tranquilamente, por poco le cree. –No quería hablar contigo para pelear, quería hacerlo para que aclaremos ciertas cosas.
-No tengo nada que aclarar contigo, no voy a volver a ser tu "amiga" –Dijo recalcando las palabras con sus dedos.
-No quiero eso, Rose. Pensé que el pasado otoño te lo había dejado claro. Te quiero
-¿El pasado otoño? ¿Me quieres? –Dijo riendo sarcásticamente -¿Te diste cuenta antes o después de que otra de tus amigas dejara ropa en tu casa? –Preguntó amargamente.
La cara de enojo de Scorpius se convirtió en una mueca mientras trataba de no reír.
-¿De qué ropa estás hablando? Estoy seguro de que como estás de empapada debes tener fiebre y estás alucinando.
-No te hagas el estúpido, Malfoy. Sabes de lo que estoy hablando, la bufanda rosada en tu armario.
El intento de no reír se fue por la ventana y la carcajada resonó en el interior del auto, mezclándose con el sonido de la lluvia cayendo en el techo del auto.
-¿Estás celosa, pelirroja? –Dijo sonriendo de lado.
Rose bufo sonoramente.
-Sigue soñando, Malfoy. Siempre supe que entre nosotros no había ningún tipo de compromiso.
La cara de Scorpius se transformó.
-¿De qué estás hablando? ¿Estuviste con alguien al mismo tiempo que conmigo?
Rose pensó en decir la verdad, pero decidió que ese juego podían jugarlo entre dos.
-Por supuesto que sí, al igual que tú.
Si la mandíbula de Scorpius pudiera caer más abajo, lo haría.
-¿Al igual que yo? ¿De qué mierda estás hablando, Weasley?
-Hablo de que tú estabas con otras cuando estabas conmigo. Y también de la bufanda ro…
-¡Es la puta bufanda de mi madre! –Gritó fueran de sí –¡No he estado con nadie más desde la primera noche que apareciste en mi casa!
-Yo…
-¿Tú qué? ¿Acaso me has visto con alguien más? –Atacó –No puedo creer que estuviera aquí tratando de recuperarte. –Se río decepcionado. –Todo tuyo, pelirroja –Dijo entregándole las llaves y bajándose del auto.
Rose no puedo hacer nada más que observar su espalda mientras caminaba bajo la lluvia. ¿De verdad no había estado con nadie más? ¿Sería posible?
Espero que les haya gustado y muchas gracias por llegar hasta aquí y leer toda la historia, si les gustó siéntanse libres de dejar un review que siempre hace feliz, ya sea para felicitar o como crítica constructiva.
Estoy pensando en escribir un epílogo ¿Qué opinan?
También pueden pasarse por el foro, es increíble.
Saludos
Aileen
