Para Lucius Malfoy la última semana había sido una pesadilla. Todo lo que había construido en los últimos once años se fue al caño con la muerte de Arcturus Black. Su imperio político, su lugar en la cadena de poder y la vida que esperaba tener al lado de su bella esposa y su único hijo. Todo perdido.
¡Y ahora estaba siendo usado como un simple sirviente por su esposa quien le había mandado una lechuza exigiendo que buscara la dirección del maldito Niño-Que-Vivió!, pero eso no era lo único que había en la carta.
No. También traía consigo las palabras que tanto había temido cuando se dio cuenta de la que la magia en la sangre de su esposa había revivido. El nacimiento de un nuevo Lord Black. Él había esperado que con Sirius en prisión el tema había quedado en el olvido.
Había creído que Jason Stark no iba a regresar a Inglaterra porque dicho hombre no había mostrado interés alguno en lo que había dejado atrás y parecía contento en Bulgaria. Esperaba que una vez que el patriarca de los Black pasara a la siguiente vida y con los posibles sucesores fuera del camino, su hijo, Draco heredara el titulo una vez que cumpliera la mayoría de edad.
Obviamente había subestimado a la familia de su esposa.
Pues no solo ese hombre había regresado. Si no que había tomado el control de la familia Black y conseguido un frente unido. Algo impensable. Aunque eso no era lo único malo, puesto que también pensaba liberar a Sirius Black y adoptar a Harry Potter, el cual pasaría a ser el siguiente heredero.
Si su oponente fuera otro hombre en vez del maldito Antares Jason Stark hubiera luchado con uñas y dientes hasta recuperar lo suyo, pero el oponerse a Jason solo lo llevaría a la muerte. Y no una piadosa, no, él estaba seguro de que el bastardo se aseguraría de hacerlo sufrir antes de matarlo.
Jason era un año más joven que él. Habían ido a la escuela juntos y sabía perfectamente que no era alguien con quien se debiese meter. Recordaba perfectamente esa aura animal que parecía rodearlo, recordaba que tenía todo lo necesario para reinar la casa de las serpientes, pero se contentó con ser el caballero de Regulus Black…
Pero sobre todo, aun recordaba lo que le hizo a Orión Black antes de huir junto a Sirius a la casa de los Potter y como Bellatrix había elogiado las habilidades de Antares, pues estas igualaban o superaban las suyas.
Su Maestro había querido que el muchacho se uniera a ellos y a su causa, y seguramente si no hubiese por su fijación con Sirius era muy probable que lo hubiese hecho, pues Jason era un hechicero con un gran talento para las Artes Obscuras y no tenía miedo de emplearlas. Como había quedado demostrado las pocas veces que se involucró en la guerra para proteger a James y a Sirius, a quien había tomado como suyos.
Pero, después de la muerte de Regulus algo había pasado y se alejó de Inglaterra. Dejo todo atrás y se desvaneció. Y no fue hasta después de la caída de su amo que volvieron a tener noticias por un evento internacional, resulto que el joven lobo había tomado su derecho de nacimiento y se había vuelto Lord Stark.
Lucius sabía que enfrentarlo sería un error y probablemente fallar en la misión que le había sido encomendada mediante su esposa significaría lo mismo que fallarle a su Maestro, por ello se dispuso a buscar la dirección de los Muggles de inmediato.
Después de todo, estaba en su mejor interés el quedarse en el lado amable de Antares.
Y conseguirle esa dirección para que fuera a rescatar a Potter sería una buena forma de empezar.
Lucius, era un Slytherin, sabía que muchas veces era mejor bajar la cabeza si se quiere sobrevivir y que ningún precio es demasiado alto para asegurar su supervivencia. Él deseaba sobrevivir a los cambios que sin duda el nuevo Lord Black traería consigo, así que se haría útil y no se metería en el camino de aquel hombre.
Ted no sabía que esperar de Jason. Es decir, ya se habían visto y convivido en algunas reuniones en el pasado, pero no sabía si el nuevo Lord era remotamente parecido al joven que solía tontear con los Merodeadores y parecía adorar a Sirius, pues después de que se mudara a Bulgaría, Andrómeda comento que tenían suerte de que Jason no se involucrara más de lo que ya lo había hecho en la guerra y cuando el pregunto porque la respuesta de su amada lo dejo helado.
Andrómeda y Bellatrix eran bastante similares en cuanto a apariencia. Era fácil confundirlas de lejos, pues solo de cerca podían apreciarse los pequeños detalles que las hacían diferentes. Sin embargo, en ese momento, Ted tuvo problemas para contralar el escalofrío que lo recorrió al ver aquella tétrica expresión en el rostro de su amada.
"Es mejor así. Porque si Jason decidiera luchar enserio, ambos lados tendrían una enorme cantidad de bajas. Mi primo está sufriendo por la muerte de Regulus, si se hubiera quedado no hubiera pasado mucho tiempo antes de que los Mortifagos empezaran a caer como moscas, pero también ser rían las personas que intentaran detenerlo. Ya fueran Aurores o miembros de esa Orden."
Así que si, estaba nervioso.
Traía consigo las formas de adopción que su esposa había pedido en pos del nuevo Lord y había empezado a analizar el caso de Sirius Black para ver qué medidas legales podían tomar. Sin embargo, este tema le traía dolores de cabeza, porque en los tres días que tuvo desde que llego la lechuza y el día del funeral (hoy) no encontró ningún record del juicio de Sirius a pesar de que había hecho todo para poder encontrarlo.
Trago saliva con fuerza y no pudo evitar mirar a su amada, quien estaba a su lado con un aire relajado. El funeral había finalizado hace unos minutos, pero la gente rodeando al Nuevo Lord no parecía disminuir con el paso del tiempo.
Todos los que habían sido invitados, habían asistido a presentar sus respetos al anterior patriarca y para ver al que sería su sucesor. La mayoría de las personas en la mansión eran de alto perfil, familias purasangre, altos mandos en el ministerio, la prensa, ¡Vamos!, incluso el Ministro de Magia estaba aquí.
Todos queriendo tener un pequeño vistazo a la persona que había unido a los miembros de su casa bajo un mismo estandarte y que había anunciado el día anterior ante todo el Wizengamot la reclamación de su título.
Había sido todo un escándalo. El mundo mágico de Inglaterra deseaba saber quién era y si era cierto que había un heredero del que no supieran a esa Noble y Antigua Familia.
Ted dejo de respirar por un segundo cuando noto que dicho hombre se encaminaba hacia donde estaban él y su familia. Era sin duda diferente al chico que él recordaba, pues mientras que el joven de sus memorias se comportaba como un cachorrito que seguía contento el liderazgo natural en James y Sirius, este imponía respeto y cargaba el aura de un verdadero líder.
"Buenas noches, Ted, Dromeda, Nymphadora" saludo con una encantadora sonrisa y un tono aterciopelado que invitaban a sentirte gustoso de tener su atención a pesar del aura intimidante que parecía rodearlo.
"Lord Black" murmuro sin poder contener su sorpresa ante la reacción calmada de su hija al escuchar su nombre, su pedacito de cielo detestaba su nombre completo y siempre amenazaba/ordenaba que se dirigieran a ella por su apellido. Pero allí estaba, mirando a su anfitrión con una sonrisa, sin gritarle o quejarse. Era sorpréndete.
Jason rio. Y una parte de la tensión que Ted tenía se desvaneció.
"Oh, por favor, Ted. Creí que ya habíamos pasado la etapa donde nos llamábamos por nuestros apellidos" comento con una ceja arqueada el morocho.
A lo cual solo pudo sonreír algo avergonzado, pues era cierto. Cuando se había casado con Andrómeda, tanto Sirius, como Jason, le habían pedido que los llamara por su nombre y no por su apellido, porque eran familia.
Para Jason había sido una noche larga. No solo por la carga emocional que traía el funeral, puesto que si bien no fue muy cercano a Arcturus de adolecente, cuando era un niño adoro al hombre, de la misma manera en la que había amado a Walburga y a Orión.
Él había perdido a sus padres cuando era muy chico y los Black habían sido su familia. La única que recordaba y a quienes siempre deseo impresionar y complacer. Y durante un tiempo lo hizo, contrario a su pareja, él era todo lo que los padres de su amado podrían desear: Era un Slytherin de corazón, tenía un gran talento nato para las Artes Obscuras y carecía de aquel compas moral que a la mayoría de las personas les provocaba dudar en usar dichos conocimientos.
Sin embargo, cuando cumplió los dieciséis cortó lazos con su familia. Con todos menos con Andrómeda y Regulus, con su prima porque tenía los mismos ideales que su pareja y eso la hacía "segura" y con Regulus porque lo consideraba su hermano y sabía que comprendía porque había hecho lo que le hizo a Orión.
Después de eso no volvió a interactuar con los Black y esa lejanía solo se amplifico cuando regreso a Bulgaria. Pero no lloraba solamente a los Black que portaban el apellido, sino también a su primo James y a su esposa, a quienes había perdido hace años, pero por las quienes nunca había llevado un luto de forma adecuada.
Así que el haber perdido a su abuelo dejaba un sabor amargo en su boca ya que traía consigo la realidad de todo lo que había perdido.
Lo cual solo empeoraba ante la insistencia de las personas que solo habían asistido al funeral para hablar con él y ver si podían conseguir algo que les fuera útil. ¡Había habido un par de descarados que se dieron la tarea de tratar de conseguir su favor! Entre ellos, estaba el ministro de Magia quien parecía estar entre aterrado y deseoso por hablarle, de conocer en que estancia se mantenía y si su presencia en el país era favorable para él o s en cambio era una amenaza.
Jason fue su encantador ser y en menos de cinco minutos tenía al bobo hombre comiendo de la palma de su mano. Era sencillo tratar con burócratas sin cerebro y para fortuna suya llevaba haciéndolo desde hace once años, aunque en Bulgaria los tontos e incompetentes no llegaban a lugares tan altos.
Lo único rescatable es que gracias a mis órdenes a los elfos domesticos no hemos tenido el infortunio de que Dumbledore se uniera al sepelio. Y gracias a Merlín por ello, porque hubiera resultado contraproducente para sus planes el que terminara asesinando al maldito idiota que puso a su cachorro con esos jodidos Muggles.
Tanto Dromeda y Cissy habían concordado que era mejor evitar al director hasta que Harry estuviera con ellos y las ansias asesinas que sentía cuando pensaba en él se redujeran a algo más manejable…algo que no terminara en homicidio frente a muchos testigos.
Jason soltó un suspiro y corto su conversación con Lord Nott cuando sus ojos gris tormenta divisaron a Teodore Tonks, quien estaba con su esposa e hija, esperando pacientemente a unos metros de la puerta del gran salón donde se estaba llevando a cabo el funeral siguiendo las tradiciones de la Casa.
Ya era hora de hablar con sus familiares por unión y ver si tenían buenas noticias.
Así que le hizo una seña a Narcissa y empezó a caminar hacia donde estaban lo Tonks, notando el nerviosismo de Ted. Lo cual le hizo sonreír, pues no era la primera vez que alguien se comportaba así en su presencia. Era bastante divertido de ver, pero no le serviría, así que hizo su mejor esfuerzo para calmarlo y hacerlo sentir cómodo.
Necesitaba que la confianza fuera mutua si quería que fncionara su idea de usar a Ted como enlace para hacer todos los movimientos legales de la familia.
Hizo que los niños fueran escoltados a sus habitaciones cuando la hora fue adecuada. Ordenándoles a los elfos cuidar que se quedaran en la habitación y que nada interrumpiera su sueño.
Después guio a sus cuatro familiares a su nuevo despacho, donde les ofreció Whisky de fuego y todos aceptaron. Una vez que estuvieron cómodamente sentados, procedió a preguntar que noticias le traían.
A Ted con un tono amigable y rebosante de curiosidad. Y a Lucius con un tono frio y demandante que contenía una nota de amenaza sobre lo que podría pasarle sí había fallado en la tarea que se le había otorgado.
Ellos no eran Black.
No compartían su sangre, por lo que la Armonia que había borrado el resentimiento y el rencor en Narcissa, Androme y é mismo, no los cubría a ellos. Por ello las opiniones de Jason estaban basadas en la experiencia que tenía con ellos.
Ted era agradable y le había gustado desde el momento en que Andromeda se los presento. Era familia.
En cambio, Lucius, era sirviente del hombre que le arrebato a una gran parte de su manada. Jason lo odiaba de la misma manera en que odiaba a todos los demás moritfagos y no dudaría en eliminarlo si resultaba no útil.
Para fortuna del blondo, tenía la información que tanto quería.
La dirección donde vivía su cachorro.
4 privet drive, en Little Whinging.
Harry iba a estar en casa para la tarde del día siguiente.
Espero que este capitulo les haya gustado. En el siguiente capitulo veremos como Harry descubre que tiene una familia en los Black y como Jason rescata a nuesto pequeño de ojos verdes.
Dejen rewies 3
