Capítulo 4: "Confundida"
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― ¡No lo vuelvo a hacer! ―fue lo primero que le vino a la cabeza.
El sonido de su propia voz hacia que su cabeza diera punzadas. Se arrepintió de haber hablado. La cabeza debía habérsele caído. No. Todavía estaba allí, porque le dolía como el infierno. Su lengua sabía cómo a trapo viejo o mejor aún, como a las arenas del Sahara. Le dolía hasta el pelo. Levantó la mano para comprobar si estaba en llamas. Nop, no había llamas ahí. Un quejido escapó de sus labios. ¡Ay! Incluso eso hacía que le doliera. ¿Qué había sido? ¿Qué demonios había pasado? ¿Dónde estaba?
Gimió sobre el colchón y decidió no molestarse en abrir los ojos. Se preguntaba si incluso ese pequeño movimiento la haría sentirse más enferma de lo que ya estaba. Probablemente. Lo mejor era permanecer quietecita, muy, muy quietecita. Dio varias respiraciones profundas y lentas. Frotó el dorso de la mano sobre su nariz para detener una picazón, y casi se la parte.
No volveré a tomar. No más alcohol, no más cerveza, no más vino. De hoy en adelante solo agüita, agüita pura. Pura agüita.
Gimió nuevamente de dolor. Maldita cabeza. Hizo el intento de abrir un ojo y la luz la cegó y maldijo más fuerte, apretó los ojos para evitar que la luz se filtrara por algún lado. Se puso la almohada sobre la cabeza y suspiro feliz, adiós luz del día.
Sus ojos bajaron cerrándose de nuevo, y entonces los abrió de par en par. Ese olor no era suyo, esa almohada no era suya, giro la cabeza y miro las sabanas negras. Esas sabanas no eran suyas. Conclusión. No estaba en su casa. Se removió inquieta y se paralizo. ¿Su. Cuerpo. Desnudo?
Brinco de la cama del susto pero inmediatamente se dejo caer por el vértigo que el movimiento le provoco. Se llevo las manos a la cara y se froto los ojos, esta era la borrachera más rara que jamás había tenido, ya había despertado y seguía teniendo alucinaciones.
―Al parecer la bella durmiente ha despertado.
Se paralizo ante la voz proveniente de una esquina de la habitación. Seguía alucinando. Decidido, pura agua, litros y litros de ella.
―Comenzaba a preocuparme. ―la voz dijo juguetona―. Parecías oso invernando.
Apretó los ojos pero aun sentía la presencia acercarse. Esto ya era demasiado para ser una simple alucinación.
―No se tu, pero yo muero de hambre. ¿Prefieres cocinar o pedimos algo?
Había creído falsamente que si ignoraba a su alucinación esta desaparecería, pero nop, su alucinación era persistente.
― ¿Te comieron anoche la lengua los ratones gatita? ―la voz estaba detrás de ella―. ¿No quieres hablar? ―ella cerró los ojos ¡Vete alucinación! ―. Mejor aún, no hablemos. ―oyó que decía la voz divertida.
Sintió un peso caer sobre la cama detrás de ella y ella se acomodo en posición fetal dándole la espalda, su alucinación era demasiado insistente y molesta.
¿Eso era… un brazo rodeándola? Inspiró hondo, y comprobó que el peso de un brazo humano estaba sujeto posesivamente alrededor de su cuerpo. ¿Un cuerpo Desnudo? ¿Tan desnudo como yo?
Esto era un mal sueño. Tenía que serlo. Una alucinación inducida por el alcohol. Sí. Esto era una teoría comprobada. Pero entonces el brazo de esa alucinación la apretó lentamente, tirando de ella contra otro cuerpo desnudo. Muy desnudo. Uno que tenía duros y sólidos músculos. Y un músculo en particular estaba aguijoneando la parte baja de su espalda. Sus ojos se volvieron a cerrar con fuerza. Esto no está sucediendo, se dijo.
¿Qué demonios?
¿Qué demonios estaba haciendo en la cama con un hombre desnudo? ¿Y qué hombre desnudo estaba con ella en la cama?
Los recuerdos llegaron como flashes de una cámara en funcionamiento. Gimió nuevamente y en voz alta.
¡Maldito Alcohol!
Darien acorralándola, Darien besándola, Darien seduciéndola, ella huyendo y el cazándola, sus susurros, sus besos, como hizo que ella le pidiera hacerla suya, sus besos, ¡que besos!, sus caricias, sus gemidos, su entrega.
¡OMG!
Recordó que se había quedado dormida en sus brazos después de haber hecho el amor, había despertado brevemente cuando él la llevaba en brazos hacia la recamara, dormitaba cuando la acostó y unos segundos después lo sintió dejarla en la cama e ir al baño, el hombre había regresado con una toallita húmeda y la había limpiado sus pasiones, recordó ruborizarse hasta la raíz del cabello, él la había tranquilizado mientras la limpiaba, la había acomodado en la cama y después se había acostado con ella, lo último que recordó fue perderse en el sueño con él rodeándola con sus brazos.
¡Esto estaba mal, muy pero muy mal!
Sintió a Darien tras ella, la tenía rodeada con un brazo y sintió en cada poro su piel desnuda, ahora fresca producto de una ducha supuso, rodeándola, jugaba con un mechón de cabello y hacia círculos perezosos con su pulgar sobre la sabana que cubría su abdomen.
Después de que Darien se acostara tras ella no había hablado ni se había movido, seguramente se había cansado de que ella lo ignora o mejor aún, se había vuelto a dormir. Sonrió feliz por su buena suerte, seria muchísimo más fácil escapar.
Se movió con cuidado y trató de deslizarse silenciosamente por debajo del brazo, sólo para conseguir tenerlo enrollado incluso más fuerte alrededor de su cuerpo, arrastrándole la espalda contra su musculoso pecho, caliente y sólido. Oh, infiernos. Estaba completamente despierto, muy, muy despierto. Trato de alejar su cuerpo del de él pero Darien la pego más a su cuerpo y con eso a su ingle ahora completamente despierta. Abrió los ojos sorprendida. Él hombre era grande, estaba duro y listo para una nueva ronda.
―Mira, simplemente déjame levantarme y salir de aquí, ¿vale? No se lo contaré a nadie si tú no lo haces. Te lo prometo. ―intento de hacer un trato justo con él, Darien solía ser un hombre muy sensato.
Unos labios rozaron la parte posterior de su hombro desnudo, enviando escalofríos a lo largo de todos los nervios que poseía, y dio un grito asustado.
― ¡Detente! Todo esto fue un enorme error. Un grave, grave error. ―Darien arqueo la ceja―. Sólo suéltame y no empezaré a gritar… ¿de acuerdo? ―le pregunto esperanzada.
Una mano se deslizó por debajo de ella para cubrir su seno, mientras que la que estaba arriba se deslizó lentamente hacia abajo sobre la curva de su cadera para descansar entre sus muslos. Ella alejo sus manos lo más rápido que puedo.
―No, no hay trato. ―lo sintió sonreír contra su hombro desnudo que ahora besaba.
Serena dio un grito de indignado y luchó contra él pero se arrepintió al momento ya que en el forcejeo pudo sentir más la fricción de su cuerpo desnudo contra el de ella, Darien sólo le permitió darse la vuelta en la cama para enfrentarlo, con lo que se colocó en una posición aún más comprometedora que la que mantenía cuando le daba la espalda, la erección ahora estaba empujando cómodamente contra su monte de Venus.
― ¡Eres un maldito aprovechado! ―gimió del dolor de cabeza. Darien se giro un tomo un vaso y dos pastillas.
―No te las mereces. ―Le dijo dándole las pastillas y el vaso con agua―. Me deberías de dar un besito de buenos días en vez de gritarme. ―hizo pucheros.
―Idiota. ―Se quejo Serena entregándole el vaso con agua―. Gracias. ―él le sonrió y dejo el vaso donde estaba.
―Te sentirás mejor pronto. ―le dio un besito sobre su nariz.
Serena iba a agradecerle el gesto de las pastillas pero vio su mirada perdida en su cuerpo y ella también miro, la sabana negra que cubría su cuerpo ahora estaba deslizada y podía apreciarse un pecho completo y parte del otro, gruño enojada y la jalo para taparse hasta la barbilla, lo fulmino con la mirada y Darien beso el tope de su cabeza y le deslizo su brazo por la espalda.
―Eres un maldito confianzudo. ―se quejo la rubia ente su mirada sugerente.
―No he hecho nada. ―Serena lo miro con los ojos burlones―. Bueno, no aun. ―le recalco y la miro burlonamente.
Darien estrecho más su cuerpo hacia el de él y Serena se sonrojo en el acto, sus sexos entraron en mayor contacto y Darien gimió y la rubia contuvo el gemido. Comenzaba a excitarse, sentía como su sexo estaba humedeciéndose poco a poco con la cercanía del miembro de Darien. Él al darse cuenta comenzó a acariciar su espalda desnuda, de arriba abajo de su columna vertebral, Serena sentía descargas eléctricas ahí donde su dedo tocaba.
― ¡Basta Darien! ―Exigió la rubia y agradeció que su cabeza no le estallara ante su arranque―. ¡Eres un maldito mañoso mano larga! ―se quejo cuando Darien seguía con sus caricias.
El pelinegro omitió su arranque y descendió su boca para darle un ligero beso en los labios que Serena rápidamente profundizo, gimió ante el contacto de su lengua y volvió a gemir en el beso.
―Anoche te dije que no puedes hacerme esto. ―aguanto un gemido cuando Darien delineo con su lengua su mandíbula. Darien seguía con su meneíto que la estaba volviendo loca.
―Anoche si bien lo recuerdo, dejaste de quejarte. ―le dijo mordiendo su hombro desnudo.
―Esto no debió de haber pasado. ―le dijo afligida la rubia.
―Tranquila amor ―lamio la mordida en su hombro―. Yo solo cumplí tu deseo ―la miro con picardía―. Ya no morirás virgen.
―Idiota. ―la rubia lo golpeo en el brazo.
―Auch. ―se sobo el área afectada―. No me maltrates gatita arisca. ―le beso la nariz.
Serena trato de alejarlo ya que lo tenía demasiado pegado y su hombría hacia cosquillas en la parte suya de su anatomía que comenzaba a ponerse inquieta o más bien, más inquiera aun. Ahogo un gemido.
Sus manos se estremecieron cuando las coloco sobre su duro, musculoso y caliente torso, y se preguntó si debía moverlas. No. Moverlas era una muy, muy mala idea. Si lo hacía, sus senos se aplastarían contra el pecho de él, y no creía poder manejar la sobrecarga sensorial. Le dolían los pezones por sentir su cuerpo liso y duro. Se moría por sentir su caliente y hambrienta boca.
El solo recordar esa boca sobre su cuerpo, sobre su piel la hacía querer apretar los muslos para evitar saltar sobre él. Revivir lo antes vivido seria un muy grave y grande error y una pésima idea.
Débiles y vividos recuerdos de la noche anterior se revelaron en su conciencia. La sensación de su erección dura como el acero entre sus muslos le trajo recuerdos de sentirlo enterrado profundamente en el interior de su cuerpo mientras se movía lenta y deliciosamente para complacerla. No. ¡Imposible! los recuerdos, recuerdos eran y era mejor dejarlos muertos y enterrados.
―Gatita, deja de retorcerte ―le pidió Darien con un gemido ahogado―. No comiences algo que no sabes cómo terminar. ―le advirtió.
― ¡Degenerado! ―le reclamo y después gimió.
Serena iba a continuar insultándolo pero él la freno con un beso avasallante, la lección que había aprendido la noche anterior no la desaprovecharía. Callar a la rubia a besos era placentero y la practicaría cada que tuviera oportunidad.
Darien descendió sus labios a su garganta, siguió el movimiento hacia abajo para probar su clavícula, Serena se entregaba a las sensaciones que provocaba en su cuerpo que ni cuenta se dio cuando descendió la sabana que tenía aferrada en el pecho, la quito de su camino y siguió explorando su níveo cuerpo.
Llevo su boca más abajo y dirigió sus atenciones a su arrugado pezón rosado, su lengua giró con avidez alrededor del pico hinchado mientras poco a poco movía su cadera contra la de ella, frotando su miembro por encima de sus doloridos pliegues húmedos.
―Me vuelves loco gatita. ―le dijo apenas despegando su boca de la enfebrecida piel blanca―. Amo sentirte entregada a mis caricias ―le acaricio el costado lentamente, Serena gimoteo―. Entregada a mis besos ―busco su boca y la devasto―. A mi boca. ―paso su lengua por su clavícula y la dirigió rápidamente a su pezón ahora firmemente erecto, Serena gimió más sonoramente.
―Aprovechado ―gimió ante sus besos―. Sátiro. ―suspiro cuando Darien lamio su pezón―. Cabeza dura. ―el rio y le demostró que tan duro estaba, Serena ahogo una ofensa―. Libidinoso. Lujurioso. ―él se rio pero siguió con sus movimientos―. Aprovechado. ―Se quejo en medio de un gemido―. ¡Depravado!
―Mmm ―ronroneo sobre su piel―. No sabes cuánto. ―mordió ligeramente su pezón y Serena gimió extasiada por sus caricias.
Darien la hizo rodar lentamente para quedar boca arriba y posicionarse sobre ella, cuando estuvo entre sus piernas hizo más intensa la fricción y ambos gimieron extasiados por el contacto de sus sexos, se sintió húmedo producto del roce contra su centro mojado y la beso profundamente, Serena respondió al beso y acompaso sus movimientos con los de su cadera.
―Dios gatita, me matas. ―le dijo al separar sus bocas.
―Degenerado. ―Se quejo y lo jalo de la espalda para pegarlo más a su cuerpo―. Deja de jugar. ―se quejo.
― ¿Me deseas? ―pregunto y se detuvo para verla.
―No… ―gimoteo―. No te detengas. ―llevo sus manos a su espalda baja para intentar hacer que se moviera.
―Contéstame. ―pidió gruñendo―. Dime qué quieres esto. ―pidió mordiendo su labio inferior.
―Darien. ―Lo miro a los ojos―. Te necesito. ―movió sus caderas para indicar a que se refería.
―Yo más amor. ―la beso rápidamente.
Darien acuñó las caderas entre sus muslos y se deslizo profundamente en su interior con un duro y uniforme movimiento, que llevó sus cuerpos a encontrarse, provocándole un quejumbroso gemido de necesidad.
― ¡Oh my god! ―soltó el suspiro retenido―. Eso se siente tan condenadamente bien.
―Eres deliciosa gatita. ―le dijo Darien moviéndose rápidamente―. Te sientes maravillosa. ―gruño en medio del placer.
Su voz era un gruñido gutural en la garganta de la rubia, mientras ella le envolvía las piernas sobre las caderas para tomarlo aún más profundo, surcándole la espalda con las uñas presa del placer. Darien intercalaba penetraciones profundas con superficiales, sus manos recorrían a placer el cuerpo de la rubia mientras ella se aferraba a su espalda.
Serena enredo sus brazos en su cuello y enredo sus dedos en su espeso cabello, ofreció su cuello a su boca y gimió sonoramente sin importarle quien oyera sus gritos de deleite, Darien era un amante consumado y no se guardaba nada a la hora de buscar su mutuo disfrute.
El pelinegro dejo sus labios y se dedico a su cuello y pecho, succiono el punto donde corría frenético el pulso y Serena gimoteo de deleite, este hombre la mataría de placer, dirigió sus manos a sus senos con los cuales jugueteo, dirigió su boca a ellos y devoro sus pezones erectos, jugo y torturo sus cimas y ella moría de placer, enterró sus uñas en su espalda y antebrazos y a él no pareció importarle, beso su fibroso cuello y lamio a donde su lengua tenía alcance.
Sintió a Darien acelerar sus movimientos y ella lo abrazo más estrechamente, iguales sus movimientos y grito ante lo profundo que llegaba, sentía su vientre arder, lo sentía contraerse, lo sintió convulsionar, arqueo el cuello hacia el techo y grito su orgasmo. Darien acelero sus movimientos y gruño el suyo.
Se desplomo sobre ella y Serena lo abrazo estrechamente con brazos y piernas, su peso era agradable sobre su cuerpo enfebrecido. Él cuando recupero su aliento libero su peso enderezándose en sus brazos, beso lentamente sus facciones, beso su frente, sus ojos, su mejilla, sus pómulos, su nariz, su mentón y dejo al último su boca.
Serena cerró los ojos y se dejo mimar, Darien era tan tierno, tan romántico, tan suave, cariñoso, tan delicado con ella, es como si fuera una muñequita de porcelana que se rompiera con el simple roce del viento.
Cuando sintió merodear su boca la abrió gustosa para recibirlo, él era un amante tan comedido que se sentía dichosa en sus brazos, permitió que saqueara su boca, que la degustara y la devorara a placer. Mientras la besaba, la acariciaba lentamente, suave, sus dedos eran como mariposas sobre su piel, sus manos eran delicadas, amaba su toque sobre su enfebrecida piel. Sus besos fueron disminuyendo de intensidad y se pusieron acorde a sus caricias, también estos pasaron a ser delicados, suaves, dulces.
Serena jugueteo con su cabello, acariciaba su maltratada espalda, intentaba compensar sus heridas con ternura, lo mimo mientras él la consentía con su suave toque. Se besaron tiernamente mientras recuperaban la respiración.
Darien la beso una última vez y se separo de ella, ella gimió ante la perdida, se sentía tan bien estar así con Darien, mimándose después de haber hecho el amor.
¿Hecho el amor?
¡O por dios!
Los sucesos pasados cayeron sobre ellas como un balde helado de agua, lo miro espantada y brinco de la cama llevándose la sabana con ella.
― ¿Qué te sucede gatita? ―pregunto Darien extrañado, estaban tan bien y ahora ella estaba hiperventilando a los pies de la cama.
Serena no le contesto y salió despavorida de la habitación, Darien salió de la cama y se puso el pantalón de la pijama que encontró tirado en el piso y la siguió lentamente, la encontró en la sala poniéndose la ropa, se puso el pantalón y la camiseta sin ropa interior y encima la chamarra en donde metió su ropa interior en las bolsas.
Darien la observo recargado en la pared, se veía apresurada, sabía que ahora no ganaría nada al intentar razonar con ella, era mejor dejarla sola, que acomodara sus ideas, si lo intentaba ahora, terminarían peleando y eso no era bueno para él, perdería lo poco que había ganado con ella.
―Serena… ―intento serenarla de perdida.
Serena se sentó en el sofá para ponerse las botas, si por ella fuera saldría corriendo despavorida como estaba pero la creerían loca, tomo su tiempo para enderezar la ropa y asegurarse el calzado, evito a toda costa mirar a Darien, lo conocía tan bien y sabía que no la detendría y no sabía si eso la desilusionaba o la esperanzada.
―Gatita… ―hizo su último intento sabiéndolo vano.
―No digas nada. ―le pidió con la voz ronca por contener las lágrimas―. Necesito irme. ―tomos su bolso que estaba tirado en el piso. Lo vio dejando la pared para acercarse a ella―. No te acerques. ―le pidió levantando la palma de la mano para detenerlo―. No puedo quedarme. Necesito aire. Siento que me ahogo.
―No te forzaría a quedarte princesa. ―Se detuvo a mitad de camino―. Solo recuerda que te amo. ―Ella lo vio con los ojos abiertos de par a par―. Eres todo para mí.
Serena no dijo nada, camino hacia la puerta pero antes de salir lo volteo a ver y su cara llena de tristeza le destrozo el alma, se limpio una traicionera lágrima que no pudo contener y salió del departamento.
.:.:.:.
Serena llego a su departamento y dejo sus cosas aventadas tan solo entrar, Luna llego corriendo a sus pies y la cargo, se abrazo a ella y Luna ronroneo como si supiera su pesar, la llevo con ella a su habitación y se acostó en la cama.
Las cortinas continuaban echadas, la habitación estaba en penumbras, unos escasos rayos de sol entraban por las hendiduras dándole a la habitación un aire lúgubre.
Llego a la cama y se acostó en ella hecha un ovillo, quería cerrar los ojos y que por arte de magia se borraran las últimas 12 horas de su vida.
En 12 horas se había desmoronado su castillo de cristal donde todo era perfecto, tenía un trabajo el cual adoraba, tenía una familia feliz, unos padres que la amaban y unos hermanos que la cuidaban y mimaban, tenía un hermano adoptivo con el cual platicaba, jugaba, la cuidaba y mimaba y todo era perfecto.
Lloro cuando llego a la parte de sus recuerdos donde Darien la seducía, la hacía suya y le declaraba su amor.
Lloro incontrolablemente, le dio rienda suelta a su dolor, a su desesperación, a su angustia, su aflicción, se sentía tan desolada, tan perdida, tan desnortada, tan infeliz y desdichada.
La gatita sentía su pesar y se acorruco junto a su pecho y dejo que llorara sobre ella, la gatita gimoteaba como si sintiera la desesperanza de su dueña.
La rubia lloro tanto que se quedo dormida en la posición que estaba, su pesar era tanto que no descanso ni por un segundo, cuando despertó sentía aun los estragos de la borrachera de la noche anterior, los músculos de su cuerpo le pasaban factura por lo resiente de su uso y para colmo tenía encima el olor muy característico de Darien sobre ella.
Se levanto de la cama rápidamente y de camino al baño se fue quitando la ropa, abrió el chorro de agua caliente y entro sin que estuviera templada, titirito de frio pero permaneció bajo el chorro de la ducha, se lavo a conciencia la piel como si con eso pudiera lavar sus recuerdos que la atormentaban.
Estuvo tanto tiempo bajo la ducha que no se dio cuenta que el agua disminuyo drásticamente su temperatura hasta que tuvo escalofríos producto del agua helada, no le dio importancia y siguió bajo el agua, salió hasta que ya no soporto lo frio, tomo una toalla y se seco precariamente y regreso a llorar sus penas en su cama.
Ahora que se recostó y noto su piel limpia y con olor fresco producto de su inmersión en la ducha lloro nuevamente ya que no encontró rastro alguno del aroma característico de Darien sobre ella.
Quiso regresar a la ducha y recuperar su aroma pero su idea fue tan tonta y tan ilógica que lloro de frustración.
¿Qué iba a hacer sin Darien?
¿Por qué Darien?
¿Por qué él, precisamente él, tuvo que amarla?
¿Por qué no se cayó, por que decirle que la amaba?
¿Por qué él tenía que hacerla llorar?
¿Por qué tenía este dolor tan grande?
Lloro hasta quedarse dormida nuevamente.
.:.:.:.:.
La semana fue pasando tortuosamente lenta, el lunes no contesto llamadas de nadie, Andrew insistía en pedirle perdón y con él se unieron los demás hermanos, las chicas llamaron por su ausencia en el trabajo, el único que no llamo fue él.
El martes fueron demasiado insistentes y los ignoro nuevamente.
El miércoles no se salvo y tuvo que dar explicaciones, a todos les dijo que había contraído una fuerte gripa y le creyeron, las chicas la visitaron al salir de la oficina y comprobaron en vivos ojos que su enfermedad la había tomado con fuerza, se veía ojeroso, sus ojos llorosos, su nariz tapada y roja daban fe a su gripa monumental.
El jueves y viernes la visitaron sus hermanos y sus cuñadas y le llevaron comida y medicamentos, dio gracias a que sus papas hayan tenido que viajar por cuestiones del hostal que manejaban, no tenía ánimos para dar mayor explicación y sabía perfectamente que su madre no se quedaría contenta con la tangente de la gripa.
.:.:.:.
Conforme pasaban los días de la semana su pena no mejoraba, en cambio cambiaba de razón.
Primero fue el shock de saber que su hermanito querido no la veía como la hermana que debería de ser, sino que la amaba y se lo había demostrado.
Después fue el shock de sentirse mujer en sus brazos, el pavor de haberse sentido plena y satisfecha en sus brazos, el temor de haber caído en ellos no solo una vez sino un par de ocasiones. el miedo de saber que no se había detenido a pensar en lo que pasaría, en no haber tenido convicción de detenerlo.
A continuación paso a su desesperación de haber perdido su olor en ella, de quererse golpear contra la pared por haberse bañado y con ello perder su escancia, su aroma, su olor que lo caracterizaba y que le encantaba.
Después se desespero con su ausencia, el lunes no sabía que hubiera hecho sin él llamaba pero ahora que era viernes no aguantaba las ganas de oír su voz.
.:.:.:.
Si mente eran un tornado de pensamientos y su corazón estaba lleno de sentimientos encontrados.
A media semana no tenía nada claro salvo que echaba tanto de menos a él, extrañaba su olor, su risa, su voz, su sonrisa, sus miradas profundas, sus gestos, sus facciones, sus palabras tiernas, sus mimos, sus atenciones.
Extrañaba todo de él y lo añoraba tanto.
Se levanto del sofá en el que estaba desparramada y se dirigió al armario, de ahí saco una camiseta de Darien que había quedado ahí no sabía por qué motivo, se desprendió de la suya y se la puso, respiro profundamente y se embriago de su aroma, de su escancia y lo añoro más. Lloro nuevamente por no tenerlo.
.:.:.:.
Para el viernes seguía con los mismos pensamientos en la cabeza, aun eran un sin fin de ideas sin cabeza ni pies, apenas comía, apenas dormía y si lo hacía no descansaba, solo se la pasaba cerrando los ojos y recordando su risa, su voz, su tacto sobre su piel.
¿Por qué tenía que ser todo tan difícil, tan complicado?
Se asomo por la ventana y miro hacia la calle, caía una tupida llovizna, la noche era fría y estaba tan tranquila, apenas había gente en la calle y la poco que estaba corría a guardarse de la lluvia.
Se fijo en un par de personas que se acercaban, con forme se acercaban aprecio que eran un hombre y una mujer, y parecía que para ellos la lluvia ni el frio importaban. Venían de la mano y brincaban en los charcos, se reían a carcajadas y de vez en cuando se detenían a hacerse arrumacos.
Los miro hasta que desaparecieron de su vista y se murió de envidia, ¿Por qué algo que ella anhelaba le era negado?
Pero su conciencia brinco inmediatamente y le recordó que no, que lo tenía al alcance de su mano, que era necesario estirarla y agarrar lo que era suyo.
Siguió observando la calle y la lluvia, se decidió a no pensar, por un rato no pensaría en nada ni en nadie, solo seria ella y nada más.
.:.:.:.
Ya era casi media noche, la calle se había quedado vacía, la llovizna seguía y no daba señal de detenerse, por más que había intentado no pensar en nada, no lo había conseguido, a su mente venia una y otra vez cierto pelinegro, veía su sonrisa, esa sonrisa que era única y exclusivamente para ella.
Había pasado una semana tormentosa, la acosaban toda clase de recuerdos de él, sentimientos encontrados, opuestos pero a la vez tan iguales, tan intensos.
Él era el pilar de su vida, no recordaba ninguna ocasión en donde él no haya tenido participación en su vida, estuvo ahí cuando aprendió a andar en bicicleta, cuando se cayó del árbol y se luxo el brazo, cuando tuvo su primera cita, cuando lloro por su primer amor, cuando se graduó del colegio, cuando eligió carrera, él le enseño a conducir, el golpeo a su primer novio que le rompió el corazón, el estuvo en primera fila cuando se titulo, él ayudo a convencer a sus padres cuando se mudo sola, la ayudo a elegir departamento y la ayudo a cambiarse.
Siempre, siempre él estuvo ahí, en todo momento.
¿Amarlo?
No lo sabía. Le daba terror pensarlo.
¿Necesitarlo?
Con cada respiro y con cada latido de su corazón.
.:.:.:.
Corrió a su habitación, tomo su chamarra, su cartera, se puso tenis y salió corriendo a la calle, corrió por la calle hasta que localizo un taxi y le dio la dirección de la cual nunca debió de haber salido.
Llego al edificio y el portero le abrió inmediatamente, escurría agua pero le hombre no dijo nada, corrió al ascensor y entro, en lo que esperaba miro su reloj, eran 12:35… ¿Y si él no estaba?
Llego al piso y camino lentamente a su puerta, ¿Qué le diría? ¿Y si ya no la quería? ¿Y si la había olvidado?
Llego y toco débilmente, el miedo era un hiel que quemaba su garganta, con forme pasaban los segundos se desespero y toco más fuerte, al no obtener respuesta se aterro y la aporreo con ganas de tirarla.
Se detuvo para calmar su acelerada respiración y pensar que haría, ¿Dónde podría encontrarlo a esta hora? estaba por darse la vuelta cuando escucho movimientos dentro y aporreo nuevamente la puerta, oyó maldiciones dentro y golpeo la puerta con más ímpetu.
Esta se abrió de momento.
― ¿Qué demo…
Darien se cayó cuando Serena se arrojo a sus brazos y lo apretó en ellos, con solo verlo, olerlo, sentirlo se acabaron sus temores, se olvido de toda angustia, desapareció el nudo en su pecho.
Al fin estaba en casa.
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Hola chicas, un millón de besos y abrazos, que este año llegue lleno de cosas maravillosas, de bendiciones, de salud, de trabajo, de dinero, de mucho mucho amor.
Feliz año nuevo!
SalyLuna
31 de diciembre de 2011
Pd:
Espero que el capi les haya gustado, me esforcé mucho mucho en el, lo termine en 2 días y hoy son la 1 de la mañana, me apresure a tenerlo a tiempo para darles un regalito de año nuevo.
Nos leemos pronto, besos a todas.
¿Me merezco un rw? :D
