Bueno, he aquí el capítulo tan esperado. Sigo adentrándome en la vida de Harry y Severus. Me gusta mostrar cómo crecen los personajes y cómo se van creando las personalidades. Y para los que preguntan por Tom, los padres de Harry, o Sirius y Remus, siento decirles que ellos aún no harán aparición en escena. xD Entiéndanme.
Como siempre, explico que esto es Slash (chico x chico) y si no les agrada, hay un botoncito mágico que te regresa por donde llegaste. Sobre los derechos de autor no tengo que explicar de nuevo que la maravillosa creación de Harry Potter no me pertenece, de ser así un 80% de la población masculina seria gay xD
Bien, los dejo para que disfruten de la lectura. Nos leemos al final.
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Sanador de magia - Ermitaño
Severus sabía que Harry era especial, su extraña manera de quedarse viendo los árboles, como se despertaba de repente por las noches y decía que el viento le estaba cantando, las veces que se perdía en el bosque y luego lo encontraba tranquilamente entre pétalos de flores que se esparcían a penas él se mostraba. O las incontables ocasiones en las que se adentraba en un trance profundo mientras platicaban y del que salía sin tener conocimiento de lo sucedido, como un sonámbulo que despierta para luego actuar como el niño normal que aparentaba ser.
Pero Severus sabía que no lo era. Primero, era hijo de un mago, y aunque odiara admitirlo, Potter había sido uno de los más sobresalientes de su generación y no solo por haber pertenecido al grupito revoltoso que se hacía llamar "Los Merodeadores". No, su poder era también muy reconocido, además de su herencia mágica. Y ya ni hablar de Lily, ella portaba mucha inteligencia y poder, aun habiendo sido nacida de muggles. Comprende que tuviera buenos genes y heredara raíces muy fuertes y poderosas, pero lo especial del niño venia de alguien más, su esencia no era la misma, Harry oculta un poder que a simple vista no cambiaba nada, pero sí que lo hace. Y Severus no sabe cómo ayudarle a controlar ese poder a Harry. Y tiene miedo. Algo que pocas veces logra que se acentúe en su pecho, tan fuerte como en este momento.
Habían ido con las Dríadas para que Harry aprendiera un poco sobre ellas y aparte hacer la prueba de la comida. No estaba muy seguro sobre esa última, pero al final resulto todo completamente normal. Muchas dríadas quisieron probar un poco después de que Vagmeli se atreviera y luego de tres bocadillos no le ocurriera nada. Harry estaba completamente feliz y prometió traer más bocadillos que obviamente Severus tendría que preparar.
Hasta ahí todo bien, parecía que sería un estupendo día, pero las cosas no siempre son como uno las planea y el que Harry lograra adentrarse en el interior de un árbol definitivamente no estaba en su idea de día perfecto. En un momento Harry hablaba entretenidamente con las Dríadas y de pronto era absorbido por uno de los robles más grandes que había en el claro. Severus definitivamente entró en pánico. Y lo peor es que no solo Vagmeli junto con Harry habían desaparecido, sino que todas las dríadas en ese momento decidieron que era buen momento para regresar a su árbol-madre. Él sabía desde un principio que cuidar de un Potter no iba a ser cosa fácil y estaba al tanto de que esto no era lo peor que le esperaba siendo tutor de Harry. Nunca había escuchado de una bruja o mago sea capaz de unirse con los árboles, claro que sabía de magos que utilizaban magia elemental y trabajaban en armonía con su entorno, pero de eso a interactuar como lo hacía una criatura mágica…
Y de pronto lo entendió. Harry no era un simple mago, Harry tenía esencia elemental, una de las más puras que existía, Máni no solo había otorgado un nuevo núcleo mágico para que el bebé viviera, le dio parte de su poder como Ser Celeste, y lo había olvidado. Desde pequeño siempre rodeado de esa aura pura y divina, su enlace iba más allá de un simple apadrinamiento. Y aunque haya llegado a la verdad del por qué Harry seguía dentro del árbol, miles de dudas se aglomeraban en su mente sobre el hecho de la Diosa Luna adoptando a un simple mortal. ¿Qué pretendía otorgándole poderes de esa manera a Harry? Era algo que tendría que investigar después de sacar a Harry del árbol.
Los planes de Severus para una vida tranquila siempre fueron mejorar con sus pociones la vida del mundo mágico, viajar por lugares lejanos aprendiendo un poco sobre especias e ingrediente. Conocer a otros magos pasionistas, intercambiar opiniones. Luego volver, asentarse, tal vez escribir un libro. Abrir una Droguería. Muy por debajo de sus planes estaba formar una familia, tampoco es que quisiera quedar soltero y amargado de por vida como muchos creían. Definitivamente no. El caso era que… nunca en sus planes figuró ser parte de la vida de un crío que se metía en problemas desde antes de nacer. Y no es que se arrepintiera de ser parte de la vida de Harry, para nada, pero a veces se preguntaba como seria si en un mundo paralelo simplemente hubiera sido el padrino que llegaba de visita una vez cada seis meses y solo fuera un ídolo para su ahijado. Se valía soñar. Severus suspiró profundamente y dejo en blanco su mente, debía hallar la manera de traer de regreso a su pequeño desastre. Lo amaba, pero ese niño haría que le salieran canas de colores.
Realmente no tuvo que esperar mucho para que el alma volviera a su cuerpo, después de cinco minutos en que él se devanaba los sesos buscando una solución, Harry salió encantado de la vida trayendo consigo un extraño capullo rosa entre sus pequeñas manos. Lo primero que hizo fue cerciorarse si no tenía nada fuera de lo ordinario, más de la cuenta por lo menos.
-Tío, me haces cosquillas. –Las carcajadas del pequeño hicieron detener sus inspecciones al saber que estaba en perfectas condiciones. Un suspiro casi imperceptible salió de sus labios para luego entrecerrar los ojos y mirar a Harry. EL niño supo que estaba en serios problemas, la mirada que le estaba mandando su tío Severus solo aparecía cuando había hecho algo realmente peligroso… o realmente estúpido.
-¿Se puede saber en que estabas pensando al desaparecer dentro de ese árbol así por así?
-Yo solo quería… conocer el corazón de un árbol. ¿Eso está mal? –Su rostro denotaba que lo había hecho sin pensar, como la mayor parte del tiempo, lo cual exaspero y enterneció en partes iguales a Severus. Pero estaba seguro que esa curiosidad característica del niñato un día lo pondría en un peligro del que realmente saldría lastimado.
-Las personas normales no atraviesan los árboles, Harry. Me preocupaste mucho. ¿Qué piensas que hubiera pasado si te quedabas atrapado en ese árbol?
-Pero nada me paso, Vagmali dijo que era seguro. –Harry se sentía mal por haber preocupado a su adusto tío, pero cuando le dijeron que él podía conocer el interior del Gran Roble, aunque no entendiera el cómo, no lo pensó mucho. En serio quiso hacerlo, tanto que no pensó en lo que Severus diría sobre eso.
-¡Pero yo no sabía! ¿Qué crees que pensé cuando te vi desaparecer? –Severus tomo a Harry en sus brazos y se quedó así por unos largos minutos. Harry solo regreso el abrazo y se disculpó con Severus.
-No pensé que fuera malo.
-¡Ha! ¡Claro que sé que tú nunca piensas! Solo… la próxima vez pregúntame primero ¿sí? –Con un suspiro se separó del pequeño y sonrió un poco hacia Harry.
-Lo prometo. –Harry mostro su meñique izquierdo y Severus unió el propio con él. Para el niño, hacer una promesa con el meñique era mayor a un juramento mágico, eso le daba algo de gracia al mayor.
-Eso espero. Ahora ¿Qué tienes allí? – El semblante de Harry cambio completamente a uno de extremada felicidad, mostrando el capullo sonrió mostrando todos sus dientes.
-Aquí vive un hada bonita. Cuando estuve dentro del árbol grandote, una mujer que tenía muchas arrugas me dijo que yo era especial y muy bueno y por eso me iba a dar un regalo. Dijo que sería un amigo que me protegería. No entendí eso, ya que yo puedo cuidarme solito, además te tengo a ti y a mamá.
Cuando Harry termino de dar la explicación corta, Vagmeli se acercó y le dijo los detalles que se le escaparon al pequeño.
-La Gran Corteza, obsequio al Joven Ermitaño una dríada especial. Ella no será como nosotras, podrá vagar libremente sin estar atada a un árbol en especial. Y será compañero del Joven Ermitaño hasta que el muera.
-¡¿No es genial, tío Severus?! Tendré un amigo. –Harry estaba muy contento con su regalo, sin saber que tan grande y especial era lo que tenía en sus manos. Severus no cabía en su asombro. Mientras tanto, Vagmeli siguió hablando.
-La Gran Corteza dijo que la dríada nacería dentro de cinco lunas llenas, no necesitara cuidados especiales, solamente debe dejarla en un lugar donde de mucha luz del sol y otorgarle agua por las mañanas. Cuando nazca, deben darle un nombre. ¿Lo harás pequeño Ermitaño? –dijo esta vez mirando a Harry.
-¡Sí! La cuidare muy bien.
-Me alegra escuchar eso, pequeño Ermitaño.
-¿Por qué lo llamas "pequeño" o "joven Ermitaño"?
-Porque lo es. Él puede reconocer los atributos del bosque como propios. Fue por eso que La Gran Corteza lo aceptó como uno de los nuestros. Tiene lo necesario para pertenecer a las criaturas de los elementos.
Severus ya había llegado a esa conclusión, pero escuchar que una de las Entelequias Madres del bosque confirmara sus pensamientos era extraño.
-¿tú que dices sobre eso, Harry?
-Pues… no sé. –Su tierna mirada le decía a Severus que por mucho poder que llegara albergar, seguía siendo un niño, y uno muy imprudente y curioso. -¿Podemos quedárnoslo? –Sus ojitos de carrocho ablandaron aún más el indomable corazón de Severus.
-Harry, ya no podemos devolverlo. El capullo te pertenece y debes cuidarlo muy bien. ¿Entiendes?
-Sí, seré muy bueno con él.
-Está bien. Por el momento recoge tus cosas, ha sido un día muy largo. Debemos regresar, tu mamá querrá saber que hiciste hoy. –Sin notarlo ya casi oscurecía, entre la agitación, el tiempo pasó desapercibido.
-¿Crees que a mamá le guste mi nuevo amigo?
-Más que seguro.
Muy sonriente, el pequeño se despidió de sus amigas y prometió traerles más bocadillos. En el fondo Severus agradecía el regalo que le dieron a Harry, todos a su alrededor eran mayores en edad y pensamiento, tener a alguien con el cual pudiera aprender y jugar en iguales condiciones le sería bueno. Habían momentos en los que se sentía mal por el hecho de impedirle conocer a otros niños, pero corría el riesgo de mostrarle a todos aquellos de los que alguna vez huyeron un nuevo poder que estaba seguro intentarían todo por conquistar, y no estaba dispuesto a eso. Harry no era una herramienta, era un niño al cual el destino le dio un excepcional don. Nada más.
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Bueno, este capítulo me gustó mucho. Y como siempre perdón por tardar tanto en actualizar. Es que simplemente a veces no puedo conmigo misma xD
Y como lo mencioné anteriormente, me encantan las Dríadas, y por eso he creado un nuevo personaje que nacerá (literalmente) en el próximo capítulo. He de darles un spoiler, ésta pequeña dríada es especial, no será femenina sino masculina *-*
Necesito nombre para el nuevo personaje, si tienen alguna sugerencia de cómo les gustaría que se llamara me pueden comentar sus propuestas.
Espero que les esté gustando el fic. YO LO AMO!
Cuídense y hasta la próxima.
