Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen, todos son propiedad de J.K. Rowling y afiliados, solo los uso para diversión, sin fines de lucro.
(¯·..·´¯·.·•» El Ángel y El Demonio «•·.·´¯·..·´¯)
"La puertas del Infierno siempre están abiertas, hasta para el más santo"
CAPÍTULO 3
+ Tu destino en mis manos +
La quietud de la noche se posaba por todo el territorio inglés. Era falsa y era traicionera… no había calma, ni mucho menos alegría, lo que se supone brinda la noche cuando de posa por todo el cielo antes azul y cubre con su oscuridad el cansancio de las personas, no, no había nada de eso.
Varios caminos infestados de hiedra venenosa y animales salvajes debían ser recorridos para llegar hasta el claro de aquel bosque y en él, susurran un conjuro extraño en otra lengua y lograr divisar, entre tanta niebla propia de aquel habitad, un castillo ominoso y presuntuoso, un castillo llamando "IMPERAVI"
Las grandes escalinatas que llevaban al segundo piso del siniestro castillo eran una simple ilusión, un gran reto para probar a los que de verdad quisieran seguir sus creencias y sus mandatos. Solo los puros de corazón malvado lograban subirlas y presentarse frente a él, mostrando con ello que eran dignos de ser sus seguidores.
Al ser la primera vez que entraba a aquella especie de santuario al sadismo, una habitación alejada de las demás y oculta por varios pasadizos, su primera sensación fue la impresión, incluso podía decir que hasta miedo, pero era demasiado orgulloso como para aceptarlo.
Todo se encontraba alumbrado por las simples llamas que chispeaban en las chimeneas y el olor a formol o antigüedad no ayudaban demasiado. Sus ojos se posaron en primera instancia en aquellas catacumbas que, como un sendero que guiaba hasta una gran chimenea, se disponían de forma paralela a él. Sabía que encerraba su interior… los cuerpos congelados, rígidos y sin vida de todos los Malfoy.
El piso de aquellos zapatos pulcramente limpios hicieron eco en toda aquella estancia. El lugar inspiraba temor, sin embargo el seguía y seguía avanzando hasta aquella fuente de calor. Draco sonrió al observar la gran pintura que descansaba encima de aquella chimenea. No le tomó importancia, pero era divertido contemplarla.
En el cuadro, podían observarse miles de ángeles con sus vestidos inmaculados revoloteando sobre una especie de fosa llena de lava y en ella, varios demonios con ojos morados y dilatados mostrando odio, querían salir para atacar con una especie de espada a los ángeles y darles muerte. Los sonidos que se oían cuando se acercaba eran espeluznantes y para un alma malvada como la de Draco Malfoy, sonidos hermosos y llenos de pureza.
Dio media vuelta y caminó por entre las catacumbas. Pudo observar varias sillas de madera y piedra cerca de ellas, con grabados parecidos a runas antiguas.
Ese castillo había sido un obsequio de sus antepasados, era como un mandamiento que cada Malfoy heredara aquella propiedad y la utilizara para fines maléficos, inmiscuyendo a la magia negra y antigua en un primer plano. También era una ley que el heredero, cumplidos sus 23 años ingresara a "La Morada de los Lamentos", como se llamaba la sala, y que esta le sirviera como lugar de meditación e interpretación de esos cuadros extraños.
Sabía que sus antecesores eran unos malditos obsesivos con el arte oscura y con la creación de pociones de sometimiento llegando a superar la maldición Imperius; o pociones con el mismo o más fuerte efecto que el Veritaserum.
Eran inteligentes, debía reconocerlos.
Nunca nadie podía haber empleado horas valiosas de su vida en conseguir tal resultado, pero ellos se lo habían propuesto, sus antecesores lo habían hecho y lo habían conseguido. Ahora era su turno de retribuir todo aquello, en él estaba encontrar un objeto más poderoso que un Horcruxes y con eso conseguir la inmortalidad. Sabía que había un objeto y estaba muy cercano a él.
Llegó hasta donde la luz de las llamas crepitantes era cubierta por un gran pilar. Pudo distinguir un cuadro casi culto entre la penumbra. Con su varita conjuro un hechizo Lumos logrando que aquel espacio adquiriera una especie de aura especialLa visión que le otorgó el cuadro hizo que diera, involuntariamente, un paso hacia atrás.
Oyó el crujir de la puerta al abrirse y lentamente guardó su varita, acercándose nuevamente a las sillas, fingiendo estabilidad a pesar de la turbación que sentía.
"Una actuación excelente." – Dijo Draco sonriendo y extendiendo su mano.
Pansy sonrió y asentó su mano sobre la del rubio.
"No más que la tuya." – Susurró con alegría – "Por eso estoy aquí. Granger muy pronto despertará y creo conveniente que tú estés cuando eso suceda… los disfrutarías mucho¿no?"
"Tienes razón." – Dijo fijando sus ojos grises en los de la chica – "Pero preferiría que seas tú quien tenga el honor de humillarla."
"De acuerdo, si eso prefieres." – Susurró alzando delicadamente sus hombros – "¿Algo más?"
"Si." – Con algo de rudeza la acercó a él – "No quiero volver a verte en este lugar."
La vampiresa se separó riendo.
"¿Advertencias?" – Preguntó con mofa.
"No, precauciones." – Dijo con seriedad – "Este sitio ha sido un lugar sagrado para los Malfoy y por tal, solo los Malfoy pueden entrar aquí, a menos que sea yo quien te permita el ingreso. Como sabrás, mi familia ha sido muy estricta con el tema de la sangre y por tal, puede que haya un conjuro que proteja a esta habitación de los no puros."
"¿Crees que tengo miedo, Yo soy una sangre pura" – Exclamó con prepotencia.
"No." – Dijo él con burla – "Ahora no eres una sangre pura, simplemente eres una vampiresa con sangre de bruja."
"No hallo diferencia." – Masculló amenazadoramente, logrando que sus ojos adquirieran nuevamente aquel color violáceo – "Al ser vampiresa¿no te sorprende que pueda utilizar magia?. ¿No has pensado que eso tal vez me haga mucho más fuerte y superior que tú?"
"No, querida." – Susurró moviendo un dedo frente a la chica – "Mi credo y mi sangre siempre serán limpias y puras, jamás serán corrompidas. Tú, al ser un ser de la noche, jamás… jamás podrás compararte conmigo. Has deshonrado a tu familia y a tu linaje… eso dice mucho."
"¿Acaso olvidaste quien me indujo a trasformarme en esto?" – Preguntó con evidente rencor en su voz suave.
"No, jamás podría hacerlo." – Dijo él acercando su rostro.
Ella cerró los ojos y sintió una corriente fría recorrer su cara. Al abrirlos, supo que habían salido de aquella habitación, los pasillo oscuros se lo decían.
"Tu intuición ha crecido demasiado, pero debes ser precavida, no querrás encontrarte con una estaca de plata en algún momento ¿no?" – Preguntó con cautela.
"Yo sé que eso no pasará. Te soy necesaria para seguir con esta farsa." – Dijo ella con astucia.
"No te quiero cerca de este lugar, Pansy." – Exclamó con voz fuerte, sin llegar a grosera.
La ex–Slytherin sonrió. Ella no era mujer que cumpliera órdenes que le impusiera un hombre.
"Por supuesto"
"Vamos, aún tienes algo que hacer." – Indicó Draco ofreciendo su brazo. Parkinson lo tomó con delicadeza y siguió caminando a su lado, pensando en las circunstancias.
– EA y ED –
Estrujó suavemente el pañuelo en su mano y lo olió por décima vez.
"No, no dice nada." – Susurró Harry ofreciendo el pergamino a Ron.
Tomó el pergamino, leyó rápidamente y después lo arrojó con violencia y de la misma manera se levantó del sillón. Pasó su mano por sus despeinados cabellos de color fuego y cerró los ojos. La desesperación podía ser una palabra poco descriptiva para su estado… todo lo que sentía sobrepasaba a la desesperación.
"Maldito, Malfoy." – Masculló pateando una silla y arrojándola al suelo.
"No estamos seguros de que sea él quien la secuestró, Ron." – Dijo Harry tratando de calmar al pelirrojo que al escuchar esas palabras su rostro se comprimió en una mueca de verdadero enfado.
"¿Quién sino él, Harry¿Quién!" – Gritó dándole la espalda. – "El maldito es el único que arrastra la palabras, es el único que regresaría y se vengaría por la humillaciones de antaño, conoces muy bien a los Malfoy… ellos siempre serán servidores de Voldemort ¡siempre!"
Apoyó sus manos en la superficie de una mesa de madera y respiró hondamente, tratando de relajarse. Era injusto de su parte¿por qué tratar mal a los demás para calmar su frustración? No conseguía nada con esa actitud.
"Soy un idiota." – Dijo volteando – "Lo siento Harry, no debo tratare así, tú no tienes la culpa de lo que sucede."
"En parte la tengo, Ron… recuerda quien fue el que asesinó a Lord Voldemort"
Ron sonrió un poco y tomó el hombro de su amigo.
"Gracias a ti la paz ha vuelto"
"Una paz momentánea que será remplazada por un infierno, tal cual lo dijo Nott" – recordó con una sonrisa extraña.
"No debe importarnos eso, Harry." – Dijo el chico con ánimo – "Debemos luchar."
"Y recuperar a Hermione." – Finalizó con una media sonrisa.
Ron volvió a cerrar los ojos y a aspirar con profundidad. Si, eso era lo que tenían que hacer.
"Todos en el Ministerio están buscándola y el Señor Brillaber me ha dicho que podemos disponer de la cantidad de aurores que necesitemos para comenzar una búsqueda y encontrarla. Ellos saben lo valiosa que es y mucho más para ti."
"Si hubiera sabido esto antes, te juro que la habría llevado a vivir conmigo en la Madriguera antes y disfrutar cada momento con ella."
"Hay una razón para cada cosa, querido amigo." – Susurró Harry caminando hacia él - "Esto puede traernos algo bueno… o malo."
"No sé si Hermione se encontrará en perfectas condiciones o si está herida, si está pensando o no en mí, pero algo dentro, muy dentro me dice que ella esta bien y regresará." – Susurró con un hilo de voz, sosteniendo con fuerza el pañuelo de la chica que aun estaba en su mano – "Pero tengo miedo que no sea así, que no todo concluya bien, Harry." – Terminó mientras observaba como la oscuridad seguía plasmada en el ambiente y unas gotas de lluvia caer sobre la ventana.
– EA y ED –
Sus párpados cansados se negaban abrirse, tal vez por sentir una fuerza extraña que no se lo permitía o descubrir algo que no quería observar, pero sabía que tarde o temprano debería enfrentar. Su cabeza le dolía demasiado, eran dolores acompañados con punzantes sensaciones. Lentamente apretó los párpados y abrió los ojos.
Se encontraba en penumbra, todo aquel lugar se encontraba en la más espesa penumbra. Quiso levantarse, erguirse en aquella superficie blanda pero no lo consiguió, se encontraba en un estado débil, tan débil que hasta el cabello le pesaba.
Reuniendo todas sus fuerzas logró mover su mano, guiándolo hasta un objeto extraño sobre la articulación de su codo, un objeto que dolía. Palpó con delicadeza aquella superficie y quiso llorar. Al momento en que sus dedos hicieron contacto en el lugar, supo lo que había ahí… una cánula que le suministraba suero intravenoso.
Sus sentidos se alertaron sabiendo todo lo que aquello podía conllevar, apoyó su mano izquierda en las sábanas y logró sentarse en la cama. Acercó su mano nuevamente y retiró de un solo jalón la cánula. Sintió un líquido recorrer su brazo, un líquido que correspondía al nombre de sangre.
No le importó, quitó las mantas de su cuerpo y se impulsó, parándose finalmente. Se sostuvo en una silla cercana a la cama y dio un primer paso. Pudo sentir un dolor recorrer todo su cuerpo, un dolor insoportable que hizo que sus piernas flaquearan y se doblaran, cayendo al suelo, arrastrando con ella aquel soporte.
La silla cayó en su vientre e hizo que un poco de sangre comenzara a salir de su boca. Débil, logró quitarla y volver a respirar. Se removió en el suelo y miró el techo. Su mirada estaba nublada, pudo distinguir claramente una sombra oscureciendo su campo visual y por lo que escuchó, reía con total cinismo.
Sus ojos se cerraron. Sintió como su cuerpo era levitado para después ser puesto delicadamente sobre la cama. Una mano fría, tan frío con el hielo rozó su mejilla e hizo que por simple reflejo abriera los ojos.
"Parkinson." – Susurró sintiendo que la fuerza poco a poco abandonaba su cuerpo.
"Bingo… Granger." – Dijo la chica.
Pansy extrajo la varita de su capa y la blandeó, al momento, toda la sangre esparcida en el suelo, en las sábanas y en el brazo de Hermione desaparecieron y la cánula volvió a su lugar. Ella había olido la sangre con tan solo acercarse a la puerta y prefirió desaparecerla, no quería cometer un error.
"Que distinta te ves ahora." – Susurró Parkinson cruzándose de brazos – "Jamás hubiera imaginado a Hermione Granger en el campo del enemigo y mucho menos postrada, sin fuerzas y a merced de la muerte."
"Si quieres matarme… hazlo, no se que esperas." – Dijo con tranquilidad y cerrando los ojos.
"Órdenes, eso espero." – Contestó con seriedad.
"¿De quién?. ¿De Malfoy?" – Preguntó con insolencia.
Pansy levantó una ceja, sin dejar de mirarla se trasladó hasta una mesa cercana donde el suero estaba colgado por magia.
"¿Aún conservas ese amor obsesivo por aquel hombre que ni siquiera te tomaba en cuenta y siempre te ignoraba? Si es así, déjame decirte que eres una masoquista." – Susurró Hermione con pena.
La risa de la vampiresa retumbó en sus oídos.
"Las personas cambian, Granger." – Dijo simplemente mientras colocaba en una aguja un poco de líquido azul – "Lamento informarte que mi corazón no palpita ya y por tal, los sentimientos y cosas que se relacionen no caben en mi, son vanas y no me interesan."
"¿Puedes ser tan estúpida convertida en una vampiro?" – Preguntó queriendo levantarse.
"Ni lo intentes." – Dijo ella fuertemente, empujando con su mano el cuerpo de Hermione hacia el colchón – "Tu estado es muy deplorable y yo no tengo mucha paciencia como para soportar tus intentos vanos por mostrar fortaleza que no sientes." – Levantó la jeringa y eliminó el oxígeno existente en ella – "Respondiendo a tu pregunta, un vampiro tiene una inteligencia superior, es más astuto que un muggle y más malvado que un demonio, es su naturaleza. Ahora, mezcla eso con los dotes de un mago y dime… ¿Puedo ser estúpida convertida en una vampiro?"
La castaña resopló riéndose.
"Tratándose de ti, todo puede ser posible." – Musitó abriendo los ojos.
"Ciertamente." – Dijo Pansy inyectando el líquido en el suero. Con una mueca de prepotencia, la joven quitó la aguja y la arrojó – "Por ejemplo, puede ser posible que yo haya dado muerte a Ronald Weasley en ese ataque."
Hermione abrió los ojos mucho más, olvidándose de su dolor logró sentarse. La sonrisa de Parkinson hizo que temiera.
"Mientes." – Retó la ambarina, plasmando odio en las palabras.
"Solo el tiempo me dará la razón." – Terminó caminando hacia atrás, reflejando en su cara una sonrisa de satisfacción al ver la reacción de la aurora – "Solo el tiempo."
Observó el gesto de despedida de Pansy y se quedo sola en la habitación. Una angustia comenzó a crecer en su interior al igual que la desesperación que, paulatinamente, la obligaba a respirar más rápido para evitar quedarse sin aire. Negó con la cabeza, convenciéndose de que todo aquello era mentira, que todo era un sueño, un sueño atroz del que quería despertar…
Un sollozo salió de su garganta mientras una lágrima descendía por su cara hasta caer en sus manos. Cerró los ojos y sus manos fueron el refugio perfecto para aplacar el llanto naciente, que, junto con el dolor destrozaban su alma. Todo era mentira, solo era un juego de palabras que Pansy Parkinson utilizaba para confundirla, solo era eso… nada más.
Ron no estaba muerto, aquella mujer no lo había asesinado, ella no estaba ahí… nada era real.
Quiso convencerse, pero el llanto junto con las lágrimas fueron más fuertes y le dieron la razón, haciéndola sucumbir frente a la mentira.
– EA y ED –
Las luces del alba comenzaban a vencer las tinieblas de la noche. Eran las cinco de la mañana y el sol saldría en no menos de una hora.
Hermione se paseaba por aquella habitación como un león enjaulado. Sonrió al pensar tal comparación. Gryffindor, su casa en Hogwarts era representada por aquel animal y los integrantes de aquella casa debían tener las características de un león; fuerte, valiente, inigualable, inteligente, feroz.
Podría decirse que se sentía así en esos momentos, pero aquel ambiente frío no ayudaba a fortalecerla. Se abrazó a si misma para darse calor.
Era extraña la actitud de Pansy, pensó que aquella jeringa con ese líquido extraño sería un veneno o simplemente una poción que la debilitaría, pero no, pareciera que todo aquel teatro hubiera conseguido el efecto contrario.
Se sentó en el filo de la cama y observó las paredes, todas se encontraban pintadas con un color claro o al menos eso parecía. Pensó muchas veces que era lo que querían de ella, tal vez información o quizá tenerla como una carnada perfecta para atraer a Harry.
Había probado con toda clase de hechizos para poder salir de aquella jaula, siendo los no verbales los principales al no tener varita, pero ninguno funcionó. Los hechizos de magia oscura que comenzaba a practicar aún no podía dominarlos con ese método y prefería no arriesgarse, no estaba segura de que efectos podían causar si los realizaba mal.
Al momento de levantarse, la chimenea cercana a la cama se encendió y las cortinas se cerraron. Los bellos de Hermione se erizaron. Oyó el chirrido de la puerta al abrirse y rápidamente dirigió su mirada hacia el lugar.
Por la puerta ingresaba, alto y engreído, el mismo Draco Malfoy, el mismo que la había secuestrado. Ella trago saliva y él tuvo que sentir su titubeo porque se dibujó en su cara una mueca de satisfacción.
"Hermione Granger." – Dijo de forma suavemente peligrosa – "Qué gusto volver a verte."
Decidió no mostrase débil ni vulnerable, tenía que plantarle cara al problema, tal cual le había dicho su madre alguna vez.
"El sentimiento no es correspondido." – Dijo ella mirándolo con ira.
Él sonrió negando con la cabeza y con su mano levantó el cuerpo de Hermione.
"Indefensa…" – susurró él acercándose al rostro de Hermione – "es así como te veo."
Hermione no quiso moverse, Draco Malfoy podía hacer cualquier cosa, era traicionero, era ruin. Con violencia acercó el cuerpo de Hermione al suyo y la besó, obligándola a abrir su boca y explorar en ella sin permiso alguno. La castaña sintió náuseas, ganas de llorar y aniquilar en ese momento al rubio.
Sus manos recorrieron sin vergüenza todo lo que estaba a su alcance… esa era la mejor forma de humillarla, de dejarla inmune.
Logró separarlo de ella y su mano fue a parar en su mejilla, haciendo que el rostro del chico se virara y una risa siniestra saliera de su boca.
"No me vuelvas a tocar, Malfoy." – Dijo casi llorando, alejándose de él.
Al levantar su mano, sus pies dejaron de tocar la superficie del suelo por segunda vez. Él la mecía como si los dos bailaran un vals. Sentía que su cuerpo se acercaba cada vez más al de Malfoy y después, como sus brazos la rodeaban y la hacían bailar pisando esta vez el suelo. Cerró los ojos, todo aquello era sobrenatural, tenía miedo, mucho.
"Un baile es arte, Hermione Granger." – Susurró en su oído, tan suavemente que su cuerpo se estremeció involuntariamente.
Draco siguió guiándola, meciéndola y moviéndola a un ritmo lento. Aquella cachetada que había recibido sería cobrada de una manera distinta, una manera hiriente, pero dulce y suave. Nuevamente aquel cuerpo delgado volvió a estremecerse cuando el exhaló fuertemente. Sonrió y acercó sus labios al cuello blanco, soplando despacio.
Hermione experimentó algo extraño y un suspiro fue aplacado cuando cerró su boca. No podía seguir en aquella situación. No sabía por qué, pero la presencia de Draco comenzaba a ponerla nerviosa y a empequeñecerla.
Las manos del sucesor subieron por su espalda con suavidad y Hermione pensó que era preferible alejarse, que ya era suficiente. De un solo impulso lo separó y caminó hacia tras, pero al chocar con la pared se sintió indefensa otra vez.
"¿Qué debo pensar ahora?" – Preguntó el rubio caminando hacia ella, con las manos en los bolsillos de su pantalón negro – "¿Qué te gusta sentirme cerca de ti?"
"¿Qué es lo que quieres?" – Preguntó la joven levantando su mentón – "¿Por qué me trajiste a este lugar?"
"Diversión… ¿quizá?" – Susurró colocando sus brazos en cada extremo de la cabeza de Hermione – "¿O carnada perfecta?. ¿Qué piensas tú?"
Ella no respondió, bajó su mirada. Cualquiera de las dos preguntas tenía una respuesta peligrosa, cualquiera era infrecuente y cualquiera era comprometida.
El silencio volvió a posarse en el ambiente, solo se oían las llamas y los cantos de cuervos en el exterior. ¿Qué podía hacer ahora?. ¿Qué métodos podía utilizar para liberarse? Se encontraba en la más penosa situación y en el más riesgoso medio… ¿Qué?. ¿Qué hacer cuando no tienes una salida clara y precisa?
Draco simplemente observaba cada movimiento de Hermione, cómo arrugaba su nariz por la confusión o como movía los ojos de un lado hacia otro, mostrando con eso lo nerviosa que estaba. Él aprovecharía cada debilidad de la aurora, todo le serviría… todo. Primero llevó sus manos hasta el rostro de la chica, sintió su temblor y le encantó, lentamente lo levantó logrando enfocar a la perfección aquellos ojos ámbares. Se acercó pero Hermione hizo su cabeza hacia atrás.
"Tú tienes algo que me pertenece." – Murmuró el rubio con una sonrisa.
"¿Qué?" – preguntó confundida.
"Si, Hermione Granger. Tú, una sangre–sucia, tienes algo que me pertenece."
Hermione, al oír aquel insulto que no escuchaba hace varios años, quitó las manos de Draco con violencia y lo miró con odio.
"Jamás tendría algo tuyo, Malfoy."
"¿Cómo explicártelo para que tu pequeña cabeza entienda?" – Se preguntó así mismo cogiendo su mentón y retrocediendo, sin apartar su mirada gélida – "Ya sé… no te creo."
"Me importa muy poco lo que creas, Malfoy." – Masculló la castaña separándose de la pared – "No sé de que hablas."
Su mano se levantó y consigo Hermione y la acercó lentamente a él, hasta que sus rostros nuevamente quedaron a pocos centímetros.
"No juegues conmigo, Granger." – Susurró peligrosamente – "No te convendría."
"No te tengo miedo." – Retó con soberbia, Hermione.
El chico rió negando con la cabeza y suavemente rodeó el cuerpo de Hermione y posó su mano izquierda detrás del cuello de la chica, quien sintió aquel nerviosismo y aquella sensación extraña.
"Aquí, Granger, tu magia no sirve, no funciona. En un lugar donde la perversidad puede sentirse en cada partícula, tienes la guerra perdida." – Avisó cruelmente – "En este lugar solo hay maldad, corrupción y pecado… tu sentirás todo eso en carne propia, Granger, de eso no te quepa la menor duda."
Seguido, volvió a besarla con furia, ella sintió fuego en los labios, fuego doloroso y apasionado. No, no podía suceder, Draco Malfoy no podía besarla y ella no hacer nada, no… no era real.
Una corriente de aire denso reposó en el ambiente y Draco una vez explorada con total descaro aquella cavidad, fue testigo de algo inédito e hizo que soltara rápidamente a Hermione, dejándola en el suelo… En ella pudo sentir hielo, un hielo terriblemente helado, su aliento parecía glacial vivo, tan frío que pensó morir en aquel instante…
Hermione levantó la mirada y se alejó de él, como si fuera un extraño ser, un alma maldita. Pensó que aquel fuego que expendió la boca de Malfoy la mataría hasta tal punto de dejarla calcinada en aquel lugar de espanto.
"Desde este momento, tu destino es incierto y está en mis manos… Hermione Granger." – Dijo sin emoción alguna. Dio media vuelta y caminó hasta la puerta, olvidando todo lo que había sentido y todo lo que aquella mujer provocaba en él… su voz, su voz de mujer hizo que se detuviera.
"No perderé sin antes luchar… Draco Malfoy." – Musitó desde el suelo, aún confundida.
Draco siguió su camino y abrió la puerta… Nada estaba escrito, aún las hojas en blanco de la vida de Hermione Granger estaban vacías, puras y él se encargaría de llenarlas, de mancharlas. Lo prometió… lo prometió cuando cerró la puerta y conjuró el hechizo protector para la habitación.
► ░ W – MME ░ ◄
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Con fecha, DOMINGO, 1 DE ENERO DE 2006, doy por hecho que mi historia se ha publicado a las dos semanas, seis días y por tal, el castigo o sentencia mayor no podrá ser aplicada.
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Hola, queridas y queridos lectores.
¡FELIZ AÑO NUEVO 2006!
Les deseo que todo corazón que este año sea de lo mejor y que cada uno de su deseos se cumpla y que la dicha reine en cada uno de su hogares… Bueno, bueno dejándonos de sentimentalismos y demás cosas pasemos a lo que nos interesa: La historia.
Como dije en el capítulo anterior, "El Ángel comenzará a decaer y perder alas, mientras que El Demonio acrecentará su poder" Está dado el primer acercamiento¿qué tal? El próximo si que habrá una buena parte para ellos por no decir toda (he ahí lo que querías Noelia) como ven, Hermione no es tan indiferente aunque conserva su fuerza y su voluntad y Draco, bueno, él será Malfoy mientras tenga todo lo que le ayude a acrecentar su ego.
Las cosas se pondrán difíciles entre los dos y todo comenzará.
Ya me he enterado de la forma de contestación a su RR, por medio de envío de mensajes a su e–mail, de esa forma los contestaré, ahora a las no registradas… ya veremos la forma de contestar, pero muchas gracias de todas maneras.
Agradezco sus RR a:
+ lauramalfoy +
+ Sheila +
+ ishi +
+ momiji +
+ Shirru-Malfoy +
+ Verde-melon +
+ Seyruu +
+ noelia +
Me despido y espero todos sus RR. Cuídense mucho y nuevamente Feliz Año.
-;- ŴĬƬĆĦ MľĄ MĀĹƒƠ¥ ƎƦƦEĿǬŢ-;-
