La mansión se encontraba solitaria. A pesar de haber permanecido en los pasillos principales durante algún tiempo, Lana no advirtió a ningún sirviente o guardia realizando su rutinaria patrulla. Una gran muestra de profesionalidad… o tal vez de prudencia al no escuchar a hurtadillas las reuniones de su jefe.
El verano había provocado una baja significativa en las ventas de café, si a eso añadimos el alza en el precio de la energía eléctrica durante la ola de calor… Bueno, digamos que la delicada letra azul cielo en las cuentas del Talón requirió un cambio inmediato a rojo quemado. No era nada grave considerando que las ganancias del mes anterior cubrían las pérdidas, pero Lex todavía demandaba tener una charla con ella.
Su respiración se contuvo por instinto en cuanto distinguió el eco de pasos al final del pasillo. Esos mismos pasos que aprendió por la fuerza a identificar y que le producían tanta confusión.
- ¿Clark?
- Lana, que sorpresa verte aquí
Podía contar con una mano la totalidad de ocasiones en las que se topó con él durante el último mes. Ni siquiera en la escuela, donde coincidían sus clases y compartían los mismos amigos, alcanzaban a intercambiar más de un par de palabras. No porque se evitaran, sino porque ninguno de los dos se animó en ningún momento a buscar al otro.
Desconocía las razones de él, pero por su parte era todo muy claro: desconfianza.
Clark Kent había cambiado. Los cuadros bicolores cedieron paso a camisas negras y abrigos costosos. De la actitud gentil y generosa a una actitud beligerante e indiferente. Parecía no preocuparse por las consecuencias de sus actos. En una sola palabra: peligroso.
Y por sí eso no fuera suficientemente extraño tan solo una semana después sobrevino otro cambio aún más insólito.
Si uno no lo conociera a profundidad o si su no lo observara con atención podría creer que regresó a ser el viejo Clark. Más pacífico y consciente: se disculpó con aquel jugador que intentó defenderla y según sus propias "pesquisas" con los señores Kent pudo lograr un acuerdo con sus padres acerca de su nueva conducta. Pero de forma ocasional, en medio de sus gestos, todavía lograba vislumbrar atisbos del cinismo y orgullo con los que la había lastimado.
- Vine a entregar algunas cosas del Talón, ¿tú que haces aquí?
- Lex es mi amigo, vine a jugar billar
Otro ejemplo de la enorme rareza que lo rodeaba: su relación con Chloe. Pareció asentarse y volverse más estable, como si de verdad sostuvieran un amorío. Ni un solo intento por aprovecharse de su enamoramiento o de pavonearse delante de ella para escarbar en sus celos.
Y eso la agobiaba, aunque era reacia a analizar por qué.
- ¡NO NECESITO DE TU DINERO LEX, NI TAMPOCO TU CONMISERACIÓN!- resonó un rugido que asustó a todas las aves del patio- ¡Tú eres el que me necesita, solo que eres demasiado miope para verlo!
El doctor Steven Hamilton surgió del despacho de Lex refunfuñando insultos mucho menos cultos que los que acababa de gritar. Su mano derecha reteniendo por la fuerza los temblores de su brazo izquierdo. Demasiado enojado como para hacer caso del estúpido muchacho que bloqueaba su camino.
Clark tampoco hizo ningún ademán por esquivarlo. ¿Porque iría a hacerlo? Se paró firme, pretendiendo obligar al otro a cambiar su camino.
Y esa actitud no paso desaparecida para Lana. Tampoco ese fugaz movimiento de levantar el mentón. Como si mirara a alguien sumamente inferior a él.
El Dr. Hamilton levantó su mano temblorosa y quiso empujar a Clark fuera de su camino. Pero cuando el choque se produjo, ambos hombres se doblaron de dolor. Para el doctor fue como colisionar contra un muro. Su mano se torció y, por inercia, el resto de su cuerpo rebotó como una pelota.
Con sus últimas fuerzas se agarró de la chaqueta de Clark, un último intento por recuperar el equilibrio. Pero eso solo arrastró a Clark a la caída. El horrible dolor del meteoro verde debilitando demasiado sus músculos como para apenas quitarse de encima con la ayuda de Lana.
- Dios santo, ¿están bien?
La temporal interrupción de sus temblores permitió a Clark recomponerse y, luego de un breve examen al rostro de Lana, lanzarse a ayudar al Dr. Hamilton.
- ¡Ya estoy bien, no necesito de vuestra ayuda!
Pero la expresión llena de dolor no podía ser negada. Su autenticidad pudo ser vista a través de su furiosa retirada.
- Está enfermo… muy enfermo- susurró Clark. Lana asintió, ella también recordaba el incidente del nivel tres
- ¿Seguro que te encuentras bien Clark?- Lex lo examinó lo más minuciosamente que pudo desde una la distancia en que se encontraba
Lana describió, quizá con demasiado detalle, lo que acababa de suceder justo fuera de la oficina. Y después de una breve (y falsa) explicación por parte de Lex acerca de qué hacia el doctor en la mansión; pudo disimular por fin un poco de su ansiedad encubriéndola con el cuidado de Lex.
- Fue solo un choque, estoy bien- respondió Clark. Fue una lástima que no notara el exceso de preocupación que mostraba la chica por él
- Parecía sufrir los mismos temblores que el hombre que nos tomó como rehenes en la planta LuthorCorp. Clark, creo que tú lo conocías
Clark lo recordaba. Earl Jenkins, buen tipo. Trabajó en la granja durante seis temporadas en los primeros años de escuela, cuando sus poderes no estaban tan desarrollados como ahora y requerían de ayuda con la cosecha. Más tarde renunció por un mejor empleo en la planta de fertilizantes, casi al mismo tiempo en que entró de lleno en la adolescencia y sus poderes volvieron a crecer. Ya no contrataron trabajadores.
- Sí. Murió medio año más tarde. Mis padres y yo asistimos al funeral
En ese momento uno de los agentes de seguridad entró y avisó de la llegada de Lionel. Apenas dio el mensaje se despidió y volvió a sus ocupaciones normales, ordenes de su jefe para que no se notara que vigilaba la entrada y salida de su padre.
Lana estuvo a punto de preguntar algo cuando Lex la interrumpió ofreciendo sus disculpas por no poder atenderlos. A Lana en especial, a quien llamó con urgencia para brindarle algunos consejos acerca de la situación financiera del Talón. Añoraba más de lo normal esas charlas tranquilas con sus amigos.
Desde que su padre tuvo la brillante idea de quedarse en la mansión su vida se transformó en una pesadilla diez veces más infeliz y cien veces más estresante. El viejo se inmiscuía cada que podía en cada aspecto de su vida.
Clark escoltó a Lana y a sí mismo fuera de la habitación. En el pasillo, Lionel y un hombre joven avanzaban con lentitud. El joven completamente nervioso, siempre atento a cualquier tropiezo o pérdida de equilibrio de su patrón. Pero eso solo ocasionaba que Lionel se pusiera todavía más irritado, y lo demostraba abiertamente con cada golpeteo de su bastón. Aunque eso no se debía en su totalidad al incompetente a su lado, no, todavía podía recordar la insistencia con que los terapeutas exhibieron la silla de ruedas frente a él y, peor aún, la confianza con la que intentaron subirlo ¡Qué humillación!
Lana lo saludó con educación. Tal vez por la inmadurez en su voz, o quizá por el no tan disimulado tono de lastima, Lionel no respondió. No es que le importara mucho a Lana.
Con Clark fue diferente, intercambió un par de palabras y lo despidió con una palmada en el hombro. Si Lana pudiera comunicarse mentalmente con Lex, ambos estarían de acuerdo en lo extremadamente perturbador que era verlos platicando. En particular la forma en que Clark se refería a Lionel por su nombre, nada de "Sr. Luthor".
Durante el corto trayecto para salir de la mansión, Lana se enteraría de boca de Clark que durante sus últimas visitas había mantenido múltiples conversaciones con Lionel. Después de todo, por culpa de su rehabilitación no existían muchas personas disponibles para conversar a parte del terapeuta y de su hijo. Sobra decir que ninguno de los dos se esforzaba por entablar una charla con la encarnación del diablo en la Tierra.
Pero eso sería más adelante. Por ahora Lionel se encontraba a solo dos metros detrás de ellos y sería descortés hablar a sus espaldas. En cambio, Lana preguntó si deberían avisar al Dr. Hamilton sobre el caso de Earl Jenkins, más que nada para no caer en un silencio incómodo.
Lionel giró un poco la cabeza al escuchar el nombre de su ex empleado, y con un humor un poco mejor terminó de entrar a la oficina.
Lex suspiró, muchas veces encontraría encantadora la inocencia de Lana. Esta no fue una de esas veces.
- ¿Clark hizo sus deberes?
Jonathan besó a su esposa en la frente y preguntó en un tono cotidiano. Como ya era costumbre, Clark no los acompañaría a almorzar. Aunque no era porque siguiera enfrentado con su hijo, no, eso se solucionó a su debido tiempo. Era porque Clark ahora acostumbraba pasar la tarde con sus amigos y muy a su pesar ese grupo de amigos incluía a Lex.
- Sí. En la mañana antes de irse a la escuela
Martha tomó un sorbo de su té de hierbas. Y, con la misma sonrisa calmada con que se levantó para servirle la comida a su esposo, intentó iniciar una conversación sobre la nueva tienda de jardinería.
- Tenemos que hablar de su comportamiento Martha. No podemos seguir ignorándolo
- Pensé que concordábamos en que era rebeldía adolecente
- Rebeldía adolecente es llegar pasada la media noche, ir a una fiesta sin permiso o faltar a la escuela para estar con una chica. No robarle a un criminal de la mafia
Jonathan podía acusarla de ignorar el comportamiento de Clark, pero en realidad no era eso lo que los inquietaba. Era solo que no querían admitir lo obvio, que no conocían a su hijo.
- Lo sé Jonathan, pero es Clark del que estamos hablando. Hay muchas cosas que no sabemos de su desarrollo
- ¿Crees que es algo normal en su especie?
Martha realmente esperaba que no. Si fuera así… significaba que en la infinita inmensidad del universo existía un aterrador planeta desmoronándose en la anarquía. ¡Qué horror! Sinceramente anhelaba que no consideraran la rebeldía razón suficiente para desperdigar a sus hijos por toda la galaxia.
- Creo que el individualismo es algo que se debe dar en todos lados en el universo, algunas veces con mayor intensidad que otras. Tienes que admitir que fue un cambio repentino, no hubo aviso de ningún tipo. Y coincidió con el surgimiento de uno de sus poderes- Martha tomó las manos de su esposo entre las suyas y sonrió con sorna- Jonathan, no estarás molesto por que se adueñó de tu motocicleta, ¿verdad?
- No. Es solo que a pesar que se ha tranquilizado un poco… ya va durando un buen tiempo sin acostumbrarse. Desaparece por horas y se viste con ropas…- Jonathan gesticuló con sus manos sin encontrar el adjetivo adecuado
Martha lo conocía como la palma de su mano y sabía cuándo Jonathan ocultaba su vergüenza, pero aun así asintió. No estaba del todo equivocado: ella era para quien los cambios en el guardarropa fueron más notorios. Jonathan podía ser un maravilloso esposo que la amaba y siempre ayudaba en los quehaceres de la casa, pero al final del día era ella quien hacía la colada de toda la familia.
Y tal vez Jonathan veía en su nueva forma de vestir la influencia negativa de los Luthor, esa familia que les había traído tanto dicha como daño. Pero lo que ella veía en Clark eran solo los intentos de su hijo por construir su propio estilo, o más bien de descubrir un estilo con el cual pudiera lucirse frente a las chicas.
Gracias a su antigua vida como chica de ciudad conocía demasiado bien lo encantadores que podían ser los rebeldes sin causa, aunque eso era algo que no iba a contarle a Jonathan.
- No lo sé, puede que eso se deba a otra razón- Martha sonrió con malicia. Siempre era divertido jugarle una broma a su marido- Ayer Chloe llamó preguntando si encontramos el sujetador que se le perdió en el granero
- ¡¿Qué?!
- Perdón, me equivoqué. Preguntó si se había dejado su laptop
Martha recogió su bebida y huyó a la sala.
Tres días después, plaza LuthorCorp, oficina de Lionel Luthor
- Doctor Hamilton, es un placer conocerlo
- Señor Luthor- se aproximó y le tendió su mano sana, sólo para recordar tardíamente que era ciego y apartarla con vergüenza- Debo decir que cuando recibí la llamada pensé que sería su hijo quien reconsideró nuestra sociedad
Sus nervios empeoraban cada día. Le era casi imposible mantenerse sereno o conciliar el sueño. Ignoró el asiento frente a él y optó por caminar de un lado a otro. "Así puedo pensar mejor" se repitió mentalmente.
- Lex ha decidido mantener su distancia de la empresa familiar. No tiene conocimiento de esta reunión y espero que así se mantenga
El Dr. Hamilton se incomodó, esto no era parte del plan. Las razones por las que fue despedido de su trabajo no eran solo por la carencia de resultados; había perdido el control y el estúpido de Andrew, quien consideraba uno de los asistentes más capaces, lo acusó con el jefe de planta. Recién después de que le enviaran sus cosas pudo advertir que el bastardo también lo denunció legalmente.
- Supongo que no me llamó aquí para hablar de Lex
- En parte. Le voy a ser sincero profesor, me interesa estar al corriente de los proyectos en los que trabajó para mi hijo
La Nicodemus había provocado la muerte de un inocente. Lex lo solucionó en su momento con un cuantioso arreglo económico, nada extraño considerando que su nombre también estaba implicado. Sin embargo, Lionel no tenía nada que ver con eso. Era muy fácil que empleara esa información contra Lex si la situación lo ameritaba. Y ninguno de los dos se preocuparía ni un segundo por el bienestar de un minerólogo sin familiares ni amigos.
- Fueron cosas sin importancia. Revisaba muestras geológicas de la tierra de cultivo para…
- Por favor profesor, ambos sabemos la fama que uno puede adquirir en un pueblo tan pequeño. Su persistente curiosidad para con las rocas meteóricas no ha pasado desapercibida. Además dudo que Lex mantuviera su nombre fuera de los registros oficiales por una simple investigación agrícola
El Dr. Hamilton arrugó sus cejas ante tan desnuda amenaza a medida que dejó de deambular. Cuando por fin se animó a sentarse su frente brillaba por las gruesas gotas de sudor. Ojalá pudiera convencerse a sí mismo que era por su enfermedad.
- ¿Qué desea?
- Por fin nos estamos entendiendo- Lionel se enderezó en su propia asiento- Escuché algo sobre su estado de salud, es lamentable que en los hospitales de metrópolis no han sido capaces de ayudarlo. Verá, LuthorCorp tuvo hace varios meses un empleado con un problema similar al suyo…
Su momentánea conmoción fue aprovechada por su mano que escogió ese instante para sufrir un espasmo nervioso. Con mayor rudeza de la necesaria la sujetó y la presionó contra su muslo.
- ¿Qué pasó con él?
- Recibió ayuda, por supuesto, luego de lo cual fue capaz de disfrutar de un retiro prematuro- Lionel se inclinó hacia adelante- Estoy dispuesto a brindarle toda la ayuda que necesita. Pero solo si está dispuesto a revelar las investigaciones de los Laboratorios Cadmus… así como la posibilidad de reanudarlos bajo su supervisión en un laboratorio más amplio y mejor equipado
- …
- También recibirá el crédito de las investigaciones que se lleguen a publicar. Comprendo que su reputación en la comunidad científica está muy… desvirtuada
Lionel sabía muy bien cómo aplicar tanto el castigo como la carnada. Siempre situando los sueños y esperanzas nobles junto a la codicia personal. De esa forma si en el futuro culpaban a alguien sería solo a sí mismo, casi nunca reuniendo suficiente valor como para ir contra él. El castigo, por otra parte, no debía ser demasiado grande; al menos al principio.
- Lamentablemente solo he podido conservar fragmentos aislados de la…
- Ese, doctor, será su primer cometido
Lionel presionó un botón debajo de su escritorio y un hombre alto entró para acompañar al Dr. Hamilton a la salida.
Al mismo tiempo, 9:43 pm, Allentown Road.
- Clark, sabes que me apasiona invadir propiedad privada en cualquier momento. ¿Pero no podía esperar a que dejara de llover?
Chloe se frotó los hombros para subrayar su punto. Vestía un impermeable amarillo mientras debajo usaba tres camisetas de manga larga. Una vestimenta mucho menos reveladora de lo que preferiría lucir en sus citas.
- Te llamé apenas lo vi salir del pueblo, esta es nuestra mejor oportunidad para averiguar de qué trata su investigación
Por otro lado Clark traía solo una camiseta delgada, su abrigo olvidado en el auto de su novia al igual que su intención de simular tener frio. Estaba más concentrado en cuidar de los golpes a la pesada mochila que cargaba con una sola mano.
- Repíteme porqué estas tan seguro que está realizando una investigación secreta de las rocas de meteoritos- Protestó Chloe mientras abría la mochila a prueba de agua y sustraía un estuche de ganzúas de veinticuatro piezas, una gran mejora en comparación a su horquilla para cabello y un clip
- Una corazonada. No encontraste información de donde estuvo el último mes, ¿recuerdas?
La cerradura tiró un "CLICK" y la puerta se abrió con un chirrido oxidado.
Chloe empezó a pasear sus manos por las paredes en busca de un interruptor. Clark no prestó atención a esas acciones, escaneó el lugar y caminó directamente hasta detrás de una estantería repleta de papeles y basura. Tal vez por exceso de confianza, o subestimando a su acompañante, sacó una laptop de la caja en el repisa más alta incluso antes de encender la luz.
- ¿Cómo sabias donde la escondía?
Chloe arrebató la computadora de las manos de Clark y la tendió sobre una mesa con brusquedad. Por más gusto por lo extraño que tuviera, eso no era excusa para que su novio no la llevara a un lugar más romántico un sábado por la noche.
- Entré por la ventana hace unas noches, pero necesitaba de alguien que supiera de estas cosas
La mochila se pudo a un costado y de ella Chloe sacó un equipo con varias entradas USB con un peso algo más de medio kilo; contando con la batería, la pequeña anexión para copiar información codificada, la multitud de diminutos artilugios y sofisticadas herramientas ocupaban solo el 50% del espacio. Lo mejor de lo mejor de la tecnología enfocada en el robo de información disponible para los no militares en 2002.
Mientras Chloe hacía lo que sabía hacer mejor, Clark curioseo por el laboratorio cuidando de mantenerse alejado de las rocas meteóricas. La suicidad y el deterioro confirmaban que el lugar estuvo abandonado hasta hace poco.
- No ha borrado sus mensajes
Presionó el botón de su contestadora y sonó la voz plana y automática de una secretaria de más de treinta que probablemente vivía con varios gatos.
- "Me comunico de parte de LuthorCorp para el Dr. Steven Hamilton, nos gustaría arreglar una cita esta misma noche. Por favor comuníquese con nosotros a este mismo número para solucionar los detalles del lugar y la hora. Que tenga buen día"
- Bueno. Ahora sabemos quién lo está financiando- Chloe bromeó
Clark asintió, para variar Lex volvió a mentirle a la cara, esta vez acerca de la interrupción de sus relaciones con el doctor. Pero no le tomó importancia, a fin de cuentas no tenía ningún derecho a molestarse; considerando los antecedente era evidente quien había traicionado más al otro, y eso sin contar sus orígenes extraterrestres.
- ¿Cuánto demora clonar el disco?
- Solo seis minutos más, normalmente es el triple. ¿Dónde demonios conseguiste este equipo?
Oh, las maravillosas ventajas de tener una pila de billetes de la altura de una vaca en el refugio de tormentas. Verdaderamente el dinero traía la felicidad.
- Internet. Iré a vigilar afuera, me siento incómodo aquí adentro. Ten cuidado si ves algo extraño
Se acercó y la besó profundamente en los labios. En tan solo unos días se había vuelto algo tan normal como respirar. Se besaban para saludarse, para despedirse o simplemente porque sí.
A veces tan solo por la necesidad de marcar territorio frente a los demás hombres.
Y eso era lo correcto, Chloe era suya.
El Talón, dos días después, 9:16 pm
Indecisa, Lana todavía mordía sus labios al momento de colocar en agua el ramo de lirios enviado por Clark.
Por supuesto, no iba a fingir que nada ocurrió solo por un bonito arreglo. Pero sencillamente no podía dejar de admirar el ramo, cada uno de los seis pétalos de cada una de las seis flores arqueándose en vida… a pesar de haber sido arrancada su vitalidad.
Y, como un detalle extra, una fina y delicada tarjeta escrita con su letra:
"Lamento mucho lo que hice, a veces soy un idiota"
A su reverso una nota donde expresaba sus deseos de dar una disculpa personal esa misma noche. Una disculpa del cínico e indiferente Clark Kent, el que usó a su mejor amiga para darle celos. Pero también del único muchacho que la apoyó cuando abandonó el camino que nunca fue ni remotamente el que deseaba: el de la líder de las porristas, el de la reina del baile, el de la mujer insignificante oculta bajo los reflectores. El mismo chico que arriesgó tantas veces su vida por la de ella.
Las yemas de sus dedos acariciaron distraídamente los pétalos. Su atención volviendo a las bellísimas flores.
Cada verano ayudaba a tía Nell con su florería y por eso dominaba muy bien el significado de cada tonalidad y cada composición. Los tintes claros y alegres como el blanco eran perfectos para expresar la sinceridad de sus palabras. Las amarillas simbolizaban amistad, y en este ramo las intenciones de Clark debían ser pedir perdón. ¿Acaso lo estaba pensando demasiado? Clark no brillaba precisamente por ser el chico más detallista y perspicaz con el sexo opuesto.
Aun así…
- ¿Por qué…? ¿Por qué sus lirios tenían que ser rojos?
Clark condujo por la carretera rumbó al laboratorio bajo los últimos rayos del Sol. Giró suavemente el acelerador mientras re examinaba mentalmente la información recuperada por Chloe durante las últimas cuarenta horas.
El disco duro clonado esclareció un poco el panorama. No fue una sorpresa encontrar datos de la flor Nicodemus. En comparación, los análisis espectrográficos del disco octagonal fueron más de su interés.
La aleación necesitaba una temperatura altísima para fundirse, y cada plano cristalográfico estaba cuidadosamente ordenado en las tres dimensiones como si fuera un disco de computadora. Bajo una frecuencia ultrasónica adecuada incluso llegaba a resonar. No era algo que pudiera ser creado con la tecnología actual. Era adorable la frustración de Chloe por no tener pruebas palpables de su existencia.
Pero en cuanto a las rocas meteóricas no encontraron ni un miserable documento. Fue un callejón sin salida.
Y entonces anoche, como si un ser superior estuviera tentándolos con una zanahoria, el nombre del doctor reverberó en los reportes policiales de Metrópolis. Sospechoso de allanamiento y hurto en el apartamento de un tal Andrew Goodman. Al parecer ignoró por completo los objetos de valor y solo se llevó el CPU de una computadora. Quien diría que dos estudiantes de preparatoria serían más sutiles que un científico de mediana edad.
De inmediato tomó la decisión de revisar una vez más el laboratorio, aceleró directamente abandonando a Chloe y su monólogo en la Antorcha. A lo mejor podría encontrar alguna pista que no notó cuando fue con ella.
Pero lo único rescatable fue la estela de un Ferrari rojo pasando por su derecha mientras aceleraba.
Fue otro callejón sin salida.
En la actualidad estacionó su motocicleta en la cima de una pequeña colina desde donde pudo ver todo en kilómetros a la redonda. La misma colina desde donde observó el laboratorio la noche anterior, se veía mucho menos brillante ahora.
Clark suspiró, dio vuelta y condujo la motocicleta de regreso al pueblo, su camisa a cuadros hondeando con el viento.
Tenía asuntos más importantes de los que ocuparse. No encontraría nada en ese montón de cenizas.
Lana barría los restos de comida pegada bajo los asientos, intentando perderse en la música de la pequeña radio en su bolsillo.
Mantener en funcionamiento una cafetería demostró no ser tarea sencilla para una adolecente. Cada tipo de cliente requería una forma diferente de atenderlos, a algunos ni siquiera se podía atender.
Estaban por ejemplo las parejas de las tres de la tarde, más ocupados por reafirmar continuamente cuanto se amaban que por terminar su maldito pastel y dejar espacio para otros clientes. Estaban las viejas chismosas de las seis, más ocupadas por el nuevo novio de sus nietas o si Cristina engordó desde la última vez que la vieron. Y por último, y no por ello menos molestos, los borrachos de las nueve que buscaban un poco de café para pasar desapercibido su aliento (y fallando) con sus esposas.
Giró asustada. Cualquiera lo estaría considerando que una mano se posó en su hombro sin la más mínima señal de alguien aproximándose.
- Lo lamento, no quise asustarte. Vi la puerta abierta y no pensé que ya estabas cerrando
- No te preocupes. Últimamente me estoy quedando hasta tarde en el Talón
La última conversación que recordaba fue en la mansión. Apenas un escaso intercambio de palabras que no se enfocó en ningún tema verdaderamente importante. Lana recogió la escoba que dejó caer y procedió a apagar su radio, solo por si el terrorífico caso en que sonara una canción romántica llegara a ocurrir.
- ¿Puedo preguntar por qué?- dijo Clark, su camisa a cuadros entreviéndose debajo de su chaqueta
- Mi tía y su novio tienen una cita bajo techo. Me siento incómoda con ellos tan acaramelados
Los lirios fueron colocados con delicadeza en un florero azul, separando cada flor para que no taparan la belleza de su compañera. Su memoria sobrehumana era excelente y Clark recordaba muy bien el gran valor sentimental que poseía el jarrón para Lana, uno de las pocos objetos que dejó su madre.
- Veo que te gustaron las flores
- ¿A qué viniste Clark?
Parece que adherir hielo a las preguntas era una facultad que no necesitaba ser entrenada en las mujeres.
- Quiero disculparme por todo lo que hice
- ¿De qué específicamente?
Clark, quien no sospechó en ningún momento que Lana exigiera la enumeración de todos sus pecados, sopesó por un buen rato lo que debía decir a continuación. Podía enumerarlos, por supuesto, pero sabía muy bien que aquello sería un error desastroso; aunque por otro lado no decir nada podría ser una misión suicida.
Así que esquivó esa pregunta y fue a por la otra, aquella que estaba agazapada debajo. Agitó la cabeza y continuó:
- Lana- La miró a los ojos- Hay lados de mí que no puedo revelar a nadie, ni siquiera a las personas que me importan
Frente a la sinceridad y la tristeza de sus palabras, ella no pudo evitar ablandarse un poco. Desconocía por completo las razones por las que retenía su secreto. No sabía si lo hacía para protegerla, tal vez lo escondiera a causa de vergüenza, o quizá por haber descubierto que sus padres biológicos no fueron como los imaginó. Por experiencia sabía que eso podía ser muy chocante y explicaría su reticencia a que preguntaran por su pasado.
Pero, en base a su comportamiento, su secreto debía justificar sus cambios de personalidad y toda la rareza a su alrededor. Y quizá, solo quizá, despejaría las sombras de su propia vida. Si tan solo pudiera averiguarlo.
- ¿Y el Clark Kent rebelde es un lado que ya no volveremos a ver?
- Fue una etapa que me enseñó aquello que no quiero ser
Clark sacó sus manos de los bolsillos, lentamente, haciendo muy evidente como parecía confundirse y buscar algo que ya no estaba ahí.
- Has dejado de usar el anillo de graduación
- Sí- sonrió con vergüenza- Representaba algunos errores que cometí, errores que no pienso volver a repetir
Lana entendía a la perfección. A veces un objeto podía adquirir un significado, una asociación con algo negativo. Tomemos por ejemplo su cámara de video, enterrado ahora en el sótano bajo su uniforme de porrista y zapatos de ballet de la primaria. Después de romper con Whitney a distancia se sintió tan asqueada consigo misma que se prometió jamás hacer algo similar.
- Y supongo que tampoco puedes confiarme cuales fueron esos errores
- Ojalá pudiera
Otra vez ese dolor en sus palabras. Esa aflicción que imposibilitaba seguir enojada con él. No se puede odiar a alguien que quieres ayudar. A alguien que a pesar de todo sabias que le importabas.
- ¿Por qué Clark? Créeme, no hay nada más liberador que compartir los secretos que nos atormentan
- ¿Pero qué pasa cuando el peso de esos secretos sobrepasa lo que la otra persona puede soportar?
Lana se sorprendió, pero no duro mucho antes que sus sentimientos cambiaran por la tristeza.
¿No la creía fuerte? Es cierto que no era precisamente una luchadora, pero Lana Lang no era para nada una debilucha. Además ella era más que nadie la que podía entenderlo mejor. ¿Acaso existía otra persona cuya vida fuera más similar? Todo, desde crecer con la ausencia de los padres hasta el aparente camino predestinado contra el que ambos lucharan. Ella como un reflejo de la infeliz vida temprana de su madre; y él, cuya vida como granjero ahogaba su potencial de ser algo más, algo que evidenciara toda la valentía con la que protegía a sus seres amados.
- Tenemos diferentes creencias. Para mí esa decisión no te pertenece, cada uno tiene el derecho de decidir el peso que está dispuesto soportar por aquellos que le importan
Lana no dijo más. Solo esquivó su mirada mientras agradecía las flores y aceptaba fríamente sus disculpas. Clark captó el mensaje, revisó su reloj y, "sorprendiéndose" de lo tarde que era, salió por la puerta del Talón.
Lana se giró al último segundo y alcanzó a ver su silueta difuminarse a través de las ventanas. Sus hombros anchos pero caídos marcaron cada paso con un aura de calmada melancolía. Sin embargo todavía sentía la maravillosa certeza que por muy triste que estuviera, Clark nunca detendría su camino.
Entonces supo que el viejo Clark Kent había vuelto, aunque una experiencia que el insistía en ocultarle lo había cambiado para siempre.
Generalmente personas ajenas al paciente no podían entrar a una sala médica sin autorización. Claro, esos protocolos no eran válidos si se tiene suficiente dinero o si el hospital es de tu propiedad, en este caso ambas opciones venían a ser lo mismo. También servía si eras una de las siete enfermeras que cuidaban al paciente.
- Profesor, siéntase tranquilo. Su salud está en buenas manos
La cama donde estaba acostado el doctor Hamilton se inclinó un poco para permitirle ver a su interlocutor. Las intravenosas llenaban sus dos brazos y la cantidad de equipos monitoreando su organismo eran evidencia clara de lo experimental que era el tratamiento del que era sujeto.
De lo poco que entendía del procedimiento: forzaban a la toxina mineral a desplazarse hacia el musculo, y de ahí a la sangre. Luego purificaban la sangre mediante dilución. Pero, al igual que con cualquier dilución, generar el mismo decrecimiento molar necesitaba cada vez más y más sangre sana para la diálisis.
- Señor Luthor, espero que le fuera satisfactoria la información que le brindé
- Jojojo, por supuesto, y estará feliz de averiguar que planeo reabrir los proyecto en los que trabajaba- Lionel estaba sentado a su lado, exhibiendo una media sonrisa intimidante- Pero la razón por la que vine es por algo mucho más importante… el disco octogonal
El Dr. Hamilton tragó saliva. Los genes realmente sabían hacer su trabajo, ¿De qué otra manera se podía explicar que tanto padre como hijo formularan la misma pregunta con la misma expresión en sus rostros?
- El disco, sí- presionó el botón a un lado de su cama y logró que su cabecera se levantara un poco más- Verá, mi campo de investigación es la mineralogía. Mi equipo no pudo investigar a detalle ese objeto antes que Lex se lo llevara
- Oh- dijo decepcionado- Esta bien. Entiendo los límites entre las diferentes ramas de la ciencia, no se preocupe. Lo que me interesa es el proceso mediante el cual lo encontraron
Que Lex conservara el octógono personalmente era un dato registrado en las notas del profesor, realmente no guardaba demasiada esperanza que supiera su paradero. Pero nunca se es demasiado precavido.
Lionel había investigado por sí mismo al equipo de limpieza después del tornado y estos no pudieron complacer a su hijo encontrando su preciada posesión. Sinceramente dudaba que Lex fuera tan perspicaz como para simular la desaparición de algo así.
- Usamos detectores sonoros de corto alcance para encontrar material con una densidad similar o superior a la de las rocas de meteorito
- ¿Por qué en el campo Miller?
- Un testigo ocular aseguraba que una nave espacial se estrelló ahí
Lionel giró la cabeza como si no hubiera escuchado correctamente, sus lentes para ciego resbalándose por el puente de su nariz. El Dr. Hamilton se apresuró a continuar, malinterpretando su conmoción con incredulidad.
- Yo tampoco creía, pero las pruebas nunca mienten. Lex también lo cree así
- Comprendo- Lionel miró el vacío… perdón, a veces olvido que es ciego… "escuchó el silencio" durante unos segundos- Por ahora solo preocúpese por descansar. Como acordamos, me deshice de toda evidencia en su laboratorio de Smallville
Steven Hamilton tragó una vez más y reclinó hacia atrás su cama, en la pantalla a su izquierda su ritmo cardiaco volvió a normalizarse. Lo último que vio antes de cerrar sus ojos fue a una de las enfermeras ayudar a Lionel a levantarse y salir juntos al pasillo.
- ¿Cómo se encuentra en verdad?- preguntó Lionel a la mujer a su lado, el uniforme de enfermera pareciendo incomodarla
- El tejido muscular está continuamente siendo destruido por los cristales minerales. En situaciones normales provocaría dolores terribles prácticamente imposibles de calmar, pero con la nueva droga es incapaz de notarlo
- ¿Y el resto del procedimiento?
- Trabaja con normalidad. El tejido muscular se regenera satisfactoriamente y se suprime con éxito la multiplicación celular desmedida
- Eso es bueno doctora Teng, muestra que nuestros esfuerzos no han sido en vano
- Señor Luthor, le recuerdo que la Codeína Curesilina puede llegar a ser altamente adictiva. El proyecto Capernaúm no tiene por objetivo este tipo de lesiones
Cuando ascendieron a la doctora Teng y al fin tuvo a su cargo su propio departamento de investigación médica se había sentido tanto honrada como aliviada. Conocía la personalidad de Lionel, pero creyó inocentemente que incluso él no podría ser capaz de usar para el mal una investigación enfocada en la regeneración de órganos dañados, la panacea de las lesiones físicas.
- No se preocupe doctora, nuestro amigo está más que dispuesto a soportar esto y más en nombre de la ciencia
Las palabras de Clark alcanzaron cada rincón del apartamento exponiendo con detalle, pero de forma indiferente, los sucesos de los últimos días.
- …al final no pude descubrir nada. Y sinceramente, estoy perdiendo interés en todo eso
Clark salió de la ducha en una nube de vapor y recuperó sus ropas de manera casual de una silla de ébano. El lujo que se merecía alguien como él se respiraba en cada centímetro cúbico de este ático.
- Me gusta este departamento más que el anterior- comentó, admirando una vez más la elegancia del lugar
- Sí. A mí también. Me mudé el lunes, todos han sido muy amables
- Puedo imaginarme por qué
Desirée desperezó su cuerpo desnudo sobre el suave y resistente algodón egipcio del que estaban hechas sus sábanas. No hizo ningún otro ademan por levantarse y siguió disfrutando de la vida fácil y cómoda que siempre ambicionó; sin ninguna otra preocupación que ejercitarse un poco en las mañanas, gastar dinero por la tarde y divertirse cada cuatro o cinco noches con Clark.
- El otro piso era muy pequeño para lo que estaba acostumbrada. Es bueno que por fin esté recibiendo ganancias de mis negocios y haya podido encontrar un joyero dispuesto a comprar mercancía robada. Por cierto, bonito detalle no advertirme que las joyas le pertenecían a Morgan Edge. No sabes todos los problemas que sufrí por tu culpa
- Quería que fuera una sorpresa- rio descaradamente - Lo siento. Te debo una
- Me debes varias
- Sí…- dijo recordando sus eficientes consejos. Desirée, a su propia manera retorcida, resultaba ser una buena profesora- por cierto, funcionó a la perfección lo de los lirios rojos
Desirée no apartó la vista de la figura fuerte y masculina de Clark mientras se vestía con las mismas prendas con las que arribó hace unas cuantas horas. Recordó a los muchos hombres que perdieron su identidad en sus manos, volviéndose títeres sin significado ni encanto incluso antes de degustarlos.
Quién diría que a su corta edad Clark sería un hombre tan… sólido. A pesar de la ligereza con la que vivía, cuando realmente se enfocaba en un objetivo irradiaba esa aura de poder tan abrumadora y atractiva. Era fascinante tener la seguridad de que él jamás se sometería a ella ni ella nunca se sometería a él.
Además, y por sobre todo, el chico aprendía realmente rápido.
- Una pregunta- adoptó una postura ligeramente erguida y observó con curiosidad el colgante de rubí pendiendo del cuello de su amante, un toque demasiado femenino para su gusto- ¿Hay alguna razón por la que siempre estés usando un anillo, reloj o una joya de algún tipo? Incluso cuando te bañas o cuando tenemos sexo siempre traes algo
- ¿No te han dicho que la curiosidad mató al gato?
Clark uso su velocidad y atrapó sus labios en un beso posesivo. Le gustaba quedarse con ese sabor durante el largo camino a Kansas. Aunque veinte minutos no podía considerarse demasiado, era mucho más de lo que acostumbraba correr el resto de la semana.
Y solo él entendía lo mucho que merecía la pena.
Clark se separó de ella de mala gana y terminó de ponerse el saco. Eran dos horas de diferencia horaria con Smallville y mientras aquí atardecía allá debía ser ya de noche. Tenía una fachada de granjero que mantener, no podía desaparecer por tanto tiempo.
Jajaja… quien diría que Lana fuera la más difícil de convencer.
Chloe, demasiado cegada por el amor como para notar que algo iba mal. Pete, aceptándolo con diversión. Sus padres, arrojando toda la responsabilidad a sus orígenes extraterrestres. Los Luthor, con asuntos más importantes de los que ocuparse.
- Te veo en tres días, ¿verdad?
- Sí. El domingo a eso de las cuatro, como siempre- dijo antes de convertirse en un borrón y saltar del balcón al edificio de enfrente. No tenían interés por que los vecinos supieran de las visitas recurrentes de un jovencito al piso de una mujer soltera
Desirée se quedó tendida en la cama, mirando techo por varios minutos hasta que finalmente su rostro sonriente volvió a una expresión más neutral. Se levantó y caminó con lentitud hacia la ducha mientras masajeaba su espalda baja.
- Todavía tiene que aprender a ser más delicado- sollozó, aunque su andar perezoso delataba su buen humor
Notas del autor: ¿Un poco aburrido? Sí, es lo que tiene escribir un capítulo sin Desirée y sin enemigo ni batalla final. Pero era necesario, necesito que el Dr. Hamilton sobreviva unos capítulos más. Además seamos sinceros… el capítulo Duplicity no era precisamente una obra maestra. Ahora viene la sección de preguntas frecuentes.
+ ¿Por qué carajos Clark se preocupa de la investigación de Hamilton?
Tú también estarías interesado si la familia del mal mete sus narices en tu única debilidad
+ ¿Qué es Capernaum?
Se puede deducir fácilmente revisando la serie y de google
+ ¿Por qué Clark renuncia a seguir investigando?
Por la kriptonita roja, un largo de la serie que se perdía en interés en muchas cosas ... incluyendo a Lana
+ ¿Por qué decidir mantener la farsa y fingir ser el antiguo Clark?
No lo finge, solo piensa que lo hace. Ahora mismo está en un estado intermedio. Como vimos en la serie, con suficiente tiempo para acostumbrarse y es capaz de actuar como una persona normal. Como cuando se fugó a Metrópolis y vivió solo. Tuvo que a la fuerza pagar el alquiler, hacer la compra de víveres, lavar la ropa, barrer, etc.
+ ¿Por qué Clark sigue reuniendose con Desirée si esta ya aplacó los efectos de la kriptonita roja?
En el siguiente capítulo
