¿Recuerdas cuando me amabas?

Las cosas que sentía Eren cuando "Él" estaba cerca. Estaban mal ¡no debía desvirase de su verdadera misión! Además era solo su sargento ¿qué le hacía creer que se fijaría en un mocoso como él? Tal vez era solo admiración y lo confundía con esa otro cosa que aún se negaba a aceptar y el tanto pensar en la palabra lo molestaba a sobremanera por que no podía ser eso (no quería) y cuando podía lo evitaba. ¿Qué le gustaba de ese hombre con cara de gato estreñido? Era un obsesivo, violento y méndigamente sensual (mierda) pero no, no era solo que fuera tan atractivo, musculoso y pequeño que causaba una extraña ternura. Si no, su personalidad tan fuerte y desafiante que de alguna manera parecía ser justo lo que Eren deseaba.

Pero estaba mal y no por el hecho de que a un hombre le gustará otro. No, Eren no tenía ese tipo de prejuicios que resultaban bastante infantiles y estúpidos "Amor es amor" y punto. El problema era que lo distraía de su promesa de matar a los titanes y mantenía su cabeza llena de imágenes consecutivas de su rostro acompañadas por su voz como un acontecimiento que no te podías sacar del impacto que había causado en ti.

—Eren— Mikasa lo saco de su ensañamiento —estas muy distraído ¿Te encuentras bien? — ladeo la cabeza observando de una manera muy detallada al joven Eren, como si buscara algo.

—Sí, claro— trato de sonar seguro. Mostrarse débil ante Mikasa era peligroso más si te llamabas "Eren Jaeger" y ella estuviera dispuesta a encontrar de cualquier forma una manera de mejorar su estado.

—Déjalo— Armin interrumpió sabiendo que esto no llevaría a nada bueno.

Eren agradeció que su amigo llegará al rescate y mejor se despidió de sus amigos para...Bueno realmente no tenía idea de que iba a hacer (últimamente no estaba muy seguro de nada) pero no podía estar más tiempo cerca de Mikasa. Soltaría algo y no estaba seguro de que lo tomara a bien.

Término caminado sin rumbo por el castillo, que en esos momentos estaba vacío ya que los demás disfrutaban su pequeño descanso afuera. Se sentó en el suelo pensando en todo aquello que Levi le hacía sentir y maldiciéndose así mismo por solo pensar en él las veinticuatro horas del día ¿Cómo era posible que se convirtiera en el eje de su vida? Estaba molesto consigo mismo, esas no eran sus prioridades, pero su mente le jugaba una treta cruel. Recargo su cabeza en la pared atrás de él y cerró los ojos solo para obtener una escena de Levi siendo él mismo; ósea, grosero, frío y todo un precioso misterio que Eren moría por descubrir.

— ¿Qué haces ahí? — abrió los ojos de golpe al encontrarse justo con ÉL. De todas las estúpidas personas que estaban en ese maldito lugar.

—Dijiste que podíamos descansar un rato— no podía mirarlo, por lo cual mantenía su cabeza gacha. ¿En qué momento había llegado a este punto de total ridiculez?

—Se lo que dije. ¿Pero porque no eres un puberto normal y sales con tus amigos?

—Estoy cansado.

—Entonces la pregunta se repite un poco— se agachó para quedar a la altura de Eren — ¿Por qué no eres un mocoso normal y vas a tu recámara?

Sentía un terrible dolor en el pecho por esa manera tan peculiar de hablar "fría" que solo le dejaba un horrible escalofrió recorriendo su piel, pero le encantaba porque así era Levi. Algo debía estar mal con él si se había enamorado de tal ser que sólo lo trataba sin delicadeza ¿Acaso era un masoquista?

— ¡Qué te importa! ¡¿Qué si me gusta dormir en el suelo?!— contesto Eren de una manera bastante grosera "¿Qué he hecho?" Cerró los ojos esperando un golpe.

— ¿Sigues tendiéndome miedo? — al escuchar esto, por un momento Eren tuvo la esperanza — ¡Pues deberías! — Entonces lo tomo por los hombros para levantarlo violentamente del suelo y golpearlo contra la pared— ¿Cómo te atreves a hablarle así a tu superior? — Iba a morir, era su fin.

Eren bajo la mirada encontrándose con que la rodilla doblada de Levi iba directo hacia su estómago. Cerró los ojos listos para el impacto ¿Cómo podía enamorarse de un hombre así? No lo trataba de una forma amable o lo hacía sentir bien ¡De eso se trataba el amor! (o al menos eso fue lo que le dijeron)

Nunca sintió el golpe y se sorprendió abriendo los ojos. Vislumbrando que él había bajado la pierna, pero lo seguía sosteniendo.

—Solo, ve a tu recámara— lo soltó delicadamente —aquí alguien puede hacerte una broma o algo así—dijo de la manera más desinteresada que pudo.

Y si Eren ya se sentía atraído por tal hombre. Ahora estaba totalmente perdido.

Lo que sucedió a continuación fue que Levi dejo de tratarlo con tanta violencia y parecía que se preocupaba por cómo se encontraba. Le ayudaba si es que algo no estaba bien limpio –claro está en la loca teoría de "limpieza" de Levi- mientras le daba un sermón de como las cosas podían quedar más impecables. Eren era feliz de verlo acudir a él, por lo cual solía dejar las cosas medio limpias así logrando la atención del Sargento y este nunca se le negaba al joven.

Poco a poco sucedió que Eren y Levi estaban siempre juntos.

Primero porque le ayudaba a que limpiara las cosas mejor, luego porque Levi decidió ayudarle en las maniobras e incluso decirle algunos de sus secretos, a lo que continuo enseñarle combate cuerpo a cuerpo. Para finalmente tener que hablar y sentarse junto a él en las comidas e intercambiar pláticas que al inicio eran superficiales.

Y Eren se sentía tan afortunado, a pesar de que no cambiara esa cara de gato amargado... Al menos se la pasaba la mayor parte del día a su lado.

No le importaba como Mikasa trataba de separarlos. Bueno eso fue solo al inicio, porque después lo acepto y Eren no entendía bien su relación porque sólo se veían con esa mirada fría que los dos sabían manejar a la perfección y parecía que así se enviaban secretos. Algo así como código secreto que Militares de elite.

No importaba al menos se respetaban y eso bastaba para el joven Jaeger.

—Levi—Eren estaba sentado en el pasto exhausto pero feliz de haber aprendido tanto y si de haberlo de aprendido de él.

— ¿Qué sucede Eren? — el mayor estaba parado mirando las estrellas.

— ¿Puedo preguntarte, algo? —comento temeroso.

—Depende— volteo su cabeza hacia donde se encontraba Eren tirado en el suelo —Hay cosas que no puedo decirte... Otras que sí.

—Es algo personal— Pedirle a Levi preguntarle algo así, era demasiado. Jaeger sentía que seguramente se negaría y cambiaría el tema con alguna trivialidad.

—Puedes— esa respuesta sorprendió bastante a Eren que se quedó en silencio. — ¿No me ibas a preguntar algo? —se acercó al joven para dejar caer su cuerpo a un lado de él.

—Es sobre tu pasado, la gente solo hace suposiciones— miro de reojo al Sargento.

—Bueno al menos me preguntaste y no te comportaste como un desquiciado acosador—giro la cabeza hacia Eren — ¿O caso será que esto es plan de la loca de Hanji? — su mirada mostro esa irritación tan peculiar que solo Zoe le causaba.

— ¡No, no! —subió sus manos para negar repetidas veces —ni siquiera sabía que Hanji hacia eso.

—No te sorprendas, ella está totalmente zafada.

Eren soltó una risita —Si ella está totalmente mal de la cabeza.

Entonces sucedió algo que Eren realmente no se esperaba.

Levi comenzó a reírse y de forma estruendosa. Como sí lo hubiera estado reteniéndolo dentro de sí por mucho tiempo y ahora explotara.

Porque bueno Eren lo había visto sonreír al ver sus productos de limpieza y eso había bastado para dejarlo en las nubes durante toda la noche. Ahora esto era demasiado hermoso.

— ¿Por qué la risa? — dijo de forma divertida. Como sí los dos fueran un par de borrachos.

— ¡Por ti! — levanto la mano derecha y con el dedo índice lo pico en el pecho. —Eres bastante gracioso.

— ¿Gracioso? Yo digo que está loca por las cosas que me ha hecho pasar.

— ¡Eso! Por eso es divertido— Levi comenzaba a parecer realmente un desquiciado que solo se dedicaba a sonreír a la vida. Que ironía.

— ¿Qué me hagan sufrir? — ahora Eren se sentía completamente confundido.

—Olvídalo— tomo aire recuperándose y se recargó en el hombro del menor.

Eren trago saliva. Este era un nuevo paso. Levi no se mostraba cariñoso con nadie y ahora estaban ahí en la noche apreciando el cielo estrellado, juntos, muy cerca considerando que Levi siempre le ponía límites a las demás personas. Su barrera que impedía que los demás se atrevieran siquiera a tocarlo, solo podían admirar su grandeza desde lejos, si así como Eren lo había estado haciendo durante los últimos días. Solo observarlo y soñar con poder tener esa preciosa joya entre sus manos.

—Bueno si te hace reír está bien.

— ¿Te gustan las estrellas? — al decir esto se dejó caer totalmente al pasto. Para así poder divisar las luces en el cielo oscuro.

—Si— al verlas un dolor amenazaba en su cuello y decidió acostarse a un lado del Sargento.

— ¿Puedo abrazarte? — la pregunta más extraña que Eren nunca espero por parte de Levi.

—Claro— se acercó dejándose rodear por esos brazos bien formados.

Era una situación rara, pero le gustaba. En sus sueños e ilusiones no se imaginaba terminar entre los brazos del Sargento y mucho menos que lo tomara con tanta delicadeza. No, nunca creía que ese tipo de cosas sucederían. Quiso preguntarle el porqué del abrazo, pero seguro solo arruinaría ese momento y al darse cuenta lo aventaría, para luego patearlo constantemente sin un fundamento claro.

Mejor se quedó en silencio disfrutando el momento y guardándolo en su mente para nunca olvidarse de aquello. Para reproducirlo en un futuro y sonreír como estúpido, de un amor imposible. Seguro ese momento se quedaría en su mente para calmarlo cuando las pesadillas amenacen, volvería cuando en batalla perdiera la esperanza, eso lo impulsaría a continuar porque desearía tener la oportunidad de volver a esos brazos, mataría a todos los titanes pensando en que tal vez eso conlleve a estar de nuevo con él, a volver a esos días donde solo estaban ellos dos. Ya no era una distracción y no comprendía en que momento las cosas cambiaron de esas forma.

—Tenía dos amigos, eran mis mejores amigos— Levi comenzó a hablar —Los perdí en una misión. Al inicio me sentí molesto ya que realmente yo no deseaba formar parte de la Legión, se podría decir que fui obligado— con sus dedos acomodó unos cabellos de Eren —Tal vez siga molesto... Nunca he podido pasar ese enojo.

—Levi— comento realmente sorprendido de que le hubiera contado parte de su pasado. Se separó para quedar frente a él sargento. —Yo lo lamento— fue sincero, y realmente quiso hacer algo. Eso le recordó a sus dos amigos y no podía imaginarse como podría continuar sin ellos dos.

—No lo lamentes— una sonrisa, sonreía y no había cerca un producto de limpieza. —Creo que el enojo se me está pasando—tomo entre sus manos el rostro del menor.

— ¡LEVI! — una mujer con lentes y sonrisa psicótica estaba inclinada muy cerca de ellos — ¡Aquí, estas! Te estuve buscando—Hanji llegando en el peor momento.

Eren tenía ganas de golpearla. Levi, del cual estaba perdidamente enamorado ¡estaba abriéndose más! Y ahora solo se quedaría con la frustración de saber que era lo que continuaba en esa platica tan íntima ¡Era un gran paso! Y ahora todo se derrumbaba, no sabía si podría regresar a este punto.

— ¿Qué quieres? — la expresión sería de Levi volvió a su rostro.

—Yo... — se rasco la cabeza —es algo privado— miro con un intento fallido de ser discreta a Eren.

— ¡Oh! — comento de forma desinteresada.

Hanji se alejó lentamente, pero con una extraña expresión enferma en su rostro.

Eren dirigió su mirada a Levi bastante confundido. El sargento no dijo nada.

¿Recuerdas lo único que era para ti?