Do you think you've been there?
I don't think I was
Do you think you'll die?
I don't know!


Día 4: Misterio:

Ocho de la mañana, y el Hospital comenzaba a emitir ruidos propios del inicio de actividades de un Nuevo día. Médicos y enfermeras comenzaban a entregar sus reportes del turno de la noche, siendo relevados prontamente por otros. El personal doméstico comenzando con sus labores, aseando pasillos y algunas de las habitaciones vacías, dejando aquellas que se encontraban ocupadas para después de que los pacientes hayan sido revisados por el especialista correspondiente.

Algunos otros médicos y enfermeros se dirigían al área de consulta, dispuestos a recibir el listado de pacientes del día. Como tal, era un día normal en el Hospital San Marcos.

De igual forma dentro de la normalidad se encontraba el horario de visitas a los pacientes que se encontraban internados.

Entre esos pacientes, se encontraba uno en especial, que en algún tiempo había sido un Actor aclamado y querido por su público, y que hoy se encontraba postrado en una cama de hospital, inconsciente y con únicamente dos personas que le visitaban a diario.

O quizá debiéramos decir una, ya que la otra, a pesar de ser pariente directo, también era parte de la planilla profesional de la institución, lo que le facilitaba las cosas cada vez que quería visitar a su esposo fuera de horarios de visita. En ocasiones, tal como la de esa mañana, ambos visitantes coincidían en sus visitas, mismas que eran mayormente llevadas en silencio.

Este día era diferente.

La mente de Albert estaba envuelta en caos, algo no cuadraba en este escenario. Hace cuatro días que había recibido la llamada de una llorosa Candy, informándole que hacía unos cuantos minutos habían internado a Terry en el Hospital. Un accidente automovilístico según habían dicho, y su condición era seria. Sin dudarlo un poco, corrió hacia el hospital y desde entonces cada minuto que puede, lo ha pasado al lado del castaño.

Sin embargo, por mas que le daba vueltas al asunto, no entendía cómo fue que sucedió, el accidente simplemente no tenía explicación coherente… al menos no una que quisiera aceptar.

No podía culpar al clima, pues el pasado domingo había sido un día soleado. Tampoco al tráfico, dado que el accidente sucedió en una ruta poco transitada. En un momento llego a pensar que había sido un problema con el alcohol, más el examen toxicológico realizado al poco tiempo de haber sido internado, revelo que no existía ninguna sustancia que alterara la conciencia del paciente.

Solo había una opción, mas se negaba a aceptarla.

Los pensamientos de Candy no eran tan alejados de los del rubio. Algo en el accidente no estaba bien, quizá era la hora, o quizá el lugar donde sucedió. Pero más aun, que fue lo que lo provocó. Quizá se distrajo con algún animal que iba pasando, o escucho algo en el radio. No lo sabia… y vagamente se pegunto si algún día se resolvería el misterio… o si las respuestas se irían al mas allá con su esposo.

Tan sumida en sus pensamientos estaba, que no escucho cuando Albert finalmente le dirigió la palabra.

- "¿crees que se haya enterado? Que posibilidad hay de que el accidente haya sido porque descubrió…"

- "no lo creo" – fue la pronta y seca respuesta de Candy. Simplemente se negaba a creerlo. No podía ser así. Pero y si…

No, simplemente, no. debía haber otra explicación. Sin embargo la semilla de la duda ya estaba plantada, y ahora su mente era la que divagaba en esos oscuros caminos. Los diversos escenarios que se planteaban en su mente era cada uno menos alentador que en anterior, sin embargo, todos tenían sentido resultando con el accidente del castaño, llenando a la rubia de un inmenso arrepentimiento.

Arrepentimiento que pronto seria alimentado con desesperación, tristeza, agonía y un montón de sentimientos más que pronto la dejaron en un estado de cercana histeria, donde comenzó a llorar y a reír al mismo tiempo.

Albert al verla de esta forma se preocupo inmediatamente, corriendo a su encuentro y abrazándola en un intento vano de tranquilizarla, sin embargo los sonoros sollozos acompañaron pronto a preguntas entrecortadas, mismas que no ayudaban en lo mas mínimo a su estado anímico.

"¿y si vio? ¿Si de alguna manera se entero? Albert ¿¡que tal si estuvo ahí y no lo noté!? ¿¡Y si muere por mi culpa!?

"tranquila pequeña, todo va estar bien, no creo que sepa, no pudo haber estado ahí… y Terry es fuerte, veras que sale de esta… ya lo veras…"

Sin embargo, por la mente del rubio, las mismas preguntas giraban una y otra vez… sin que en ninguna ocasión le agradara la respuesta.

De forma desconocida para ellos, el subconsciente de Terry fue capaz de captar las preguntas desesperadas de Candy, siendo este nuevamente rodeado por diversas luces parlantes que las repetían una y otra vez.

"¿acaso lo viste?"

"¿crees saber que pasa?"

"¿estuviste ahí?"

"¿Morirás?

A lo que el castaño, de forma desesperada y rehusándose a soportar mas de esa tortura auditiva, respondió

"¡NO LO SE!"


Y vamos con el día cuatro. Que por cierto nos devuelve al misterio del día 1.

¡Uhu! ¡Casi en tiempo! (una de la mañana es casi viernes)

Saluditos para Iris Adriana (y lo que falta!), LizCarter (prometo que en un par de capítulos mas, la cebolla va a tener mucho mas sentido), AdiaSkyFire (te extrañaba soulsister! Y no es muy Dickens, en realidad, la historia demanda que suceda algo así en varios de los días)

Espero que hayan disfrutado la lectura… y que les hayan quedado aun mas dudas jajaja

Besos y que tengan un excelente fin de semana