CAPITULO 4
(Pov Xinia)
Llamaron a la puerta de mi habitación en ese lugar y al abrir una monja vestida como tal me dedicó una sonrisa, su pelo era pelirrojo, intenso, de unos treinta años.
-Hola... ¿Evangeline verdad?-.
Asentí despacio.
-Bien, te mostraré este lugar ya que vas a trabajar aquí, espero que tengas estómago-.
-Lo tengo- dije poniéndome la bata blanca y abrochando los botones-. Seguí a la monja hasta el final del pasillo, abrió una puerta de cristales donde dos celadores grandes vestidos de blanco me miraron.
-Ellos son Jasper y Edward, dos de los celadores que aquí trabajan-.
-Encantada- dije-.
-Se le ve muy seria-.
-Lo soy-.
-¿Es creyente?-.
-Por supuesto-.
-Eso es un alivio, con tanta ciencia se pierden los credenciales que nos hacen a todos estar donde estamos-.
Asentí porque no quería joder esto y decirle que se podía ir a masturbar como la puta zorra que era, y jefa de un sitio como este.
Abrió dos puertas más y fuimos a una gran sala, los internos estaban dispersos por ella, había una mesa con varios juegos de mesa, una canción monótona y repetitiva se escuchaba... "Dominique", la distinguí porque a Judit se la poníamos cuando era una niña y esta jugaba con los animales en casa. Respiré hondo e intenté buscar a Hakon con la mirada.
-Aquí están los pacientes que no son conflictivos, como podrá apreciar, hay cinco celadores que se ocupan por si hay algún altercado. El santa Úrsula fue construido en 1905, era un hospital en los tiempos de la guerra y posteriormente fue un centro psiquiátrico, llevamos muchos años aquí y nuestros pacientes están atendidos de la manera que merecen-.
Miré a una mujer con ese camisón que todos llevaban de color azul claro que intentaba alargar su mano para coger una muñeca tirada lejos de ella, me agaché y se la di.
-Ella es Bella... fue internada aquí de niña por... un desorden psicótico-.
-¿Con que se trata a los pacientes?-.
-Yo me ocupo de la disciplina señorita Evangeline, pero de eso podrá hablar con el doctor-.
Seguí a la monja viendo a los internos, muchos hablaban solos, otros murmuraban cosas, tres de ellas estaban jugando a las cartas y fumando tabaco barato.
Cuando fuimos a la siguiente sala atravesando esa, dos celadores nos siguieron.
-perdone la seguridad pero ahora mismo esta es la zona de los pacientes conflictivos, solo se les da recreo una vez a la semana y todo el personal de seguridad los está vigilando están en habitaciones de aislamiento-.
El hedor era espantoso.
-Es la basura de la sociedad, de todos los sitios del mundo, asesinos... violadores... psicópatas, aquí dentro se encierra a las personas que se quieren olvidar-.
Asentí despacio y miré las puertas.
Seguía escuchando la canción de Dominique, me estaba poniendo nerviosa, muy nerviosa. Metí mis manos en los bolsillos de la bata.
Cuando atravesamos el pasillo en completo silencio fuimos hacia otro aún más largo, las puertas no eran de metal como las anteriores, estas eran blancas.
-Aquí están las salas, de hidroterapia, y la de electroshock, tendrá suerte, creo que tenemos a un paciente al que están tratando-.
Escuché un grito desgarrador y me contuve, la hermana abrió la puerta y vi al doctor Feigenbaum aplicando la terapia de electroshock.
-Viene justo a tiempo... - dijo parando la terapia y mirándome- ayúdeme a sostener al paciente-.
Asentí y miré al paciente... se trataba de Hakon. Contuve las ganas de matar a ese hijo de puta, sostuve a Hakon bajo la mirada de la hermana y del médico, tuve que aguantar las ganas de llorar y ver como el doctor le aplicaba el electroshock dejándolo inconsciente.
-Veo que será de ayuda- dijo la hermana marchándose y dejándome a solas con él-.
-¿Podrá llevarlo a su habitación?- me miró fijamente y asentí-.
-Aquí tiene su ficha, pone el número de su habitación-.
Asentí de nuevo y esperé a que se fuese...
