Invierno 1978
La lluvia aterrizaba en el asfalto llenando cada centimetro de humedad en las frias calles de Brunsword, Pensilvania. El aire frio alejaba toda clase de calidez que pudiesen si quiera albergar en sus cuerpos y el silencioso ambiente no era nada mas que una causa mas por la cual sentirse mal. Cada silbido del viento contra los ventanales de los aparadores en la tienda de Crawspon dejaban entrever que aquella vieja tienda de antigüedades en la ciudad daba sus ultimos alientos a pesar de las grandes temporadas. Pero no era asi. Aquel lugar nunca habia sido derrumbado, y si no mal se recordaba, llevaba ahi mas de cincuenta y cuatro años abriendo cada temporada de otoño.
El sonido de la lluvia era simplemente acompañado por el silbido del viento y algunos cuantos sonidos de los automoviles que transitaban por las calles, grises por el clima de la ciudad.
A unas cuantas calles. En Vilallage Street, estaba una pequeña pero bien decorada casa, con las paredes beige y el techo tan marron como el tronco mas duro y viejo de un bosque. La familia Wintwolf vivia en aquella casa. Congeniada por dos hermanos, el padre y la madre. Jadelyne era la hija mayor, de quince años y Benjamin el menor, contaba tan solo con seis. Eran lo suficientemente unidos como para cubrir las travesuras del otro, a pesar de lo evidente que podian ser. Su madre, Catherine era una mujer agradable de cuarenta y dos años con un gusto clasico por la decoración casi exuberante, buena ama de casa y una mujer muy apreciada por la comunidad. Por otro lado, Henry. El padre, era un hombre de treinta y dos años con un semblante y reputación intachables. Al ser bombero le hacia ser mas que apreciado en la comunidad. Y aunque nadie lo creyese, a pesar de todo aquello. Eran una familia medianamente normal.
Era Septiembre cuando comenzó de nuevo. Nadie había pensado que aquello volviese a suceder. Mucho menos en una ciudad tan alejada como aquella. La primera desaparición habia sucedido, y Henry quien ya habia pasado por aquello años atras, se dio cuenta del patron que estaba sucediendo en el pequeño lugar en donde ahora, alejado de su pasado, comenzaba de nuevo.
Henry se detuvo un momento mientras leia el periodico matutino, justo cuando su mirada recorrio el articulo principal -Dos niños desaparecidos- Bajo las mismas condiciones que algunos otros en su lugar de origen - Derry.- dejo que el periódico reposara sobre sus piernas, observando el televisor frente a el con un deje abatido, casi asustado. Por algunos años, incluso pensó que habia logrado librarse de la terrible criatura que les habia atormentado en su infancia, al club de los perdedores. Y a el.
Eso. Estaba de nuevo con vida, habia regresado de su sueño despues de haber huido en aquella ocasión, y ahora. Estaba de vuelta, cazandolos, de eso estaba seguro por completo.
Jade bajo corriendo las escaleras, estaba preparada para el ataque inminente de su hermano cubierto de chocolate dispuesto a ensuciar su vestido nuevo. Catherine seco sus manos mojadas por lavar trastes en su mandil y se puso de pie frente a sus dos hijos. Estaba claramente estresada.
— Solo pido cinco minutos de tranquilidad, Jade. — Le dijo. Su hija bajo la mirada apenada. — Ben, hijo. Deja a tu hermana en paz o ya no habra mas chocolate.
Ben solo pudo soltar un ligero berrinche. pero acepto, a regañadientes. El amaba jugar con su hermana, verla enojada era muy divertido para el.
Jadelyne recordo el porque habia decidido ponerse su nuevo vestido, se lleno de valor y levanto la mirada. Su madre la observo casi acusadoramente. Seguro ya sabia lo que avecinaba. — Mama, ¿Podemos ir a la torre de Maine? —
Catherine le dirigio una mirada confundida. — ¿La torre de Maine? Hija, ese lugar es peligroso para los niños. — Se recordo, dandole una ligera mirada a su esposo, en el cuarto continuo. La sala.
Henry se puso de pie y dejo el periodico en la mesa que estaba a su costado y se acerco a sus hijos.
— Jade. La torre oscura es un lugar muy peligroso para los niños, A pesar de haber sido remodelada es peligrosa. — Le recordo. Jade nego con la cabeza. — Eso lo se papa. Pero habra una casa del horror instalada ahi para este halloween y quiero ir. De verdad. —
Catherine, atenta, vacilo. — No creo que debas. En las noticias, hay muchos niños desaparecidos. Y el viaje a Derry nos llevaria al menos 9 horas con esta lluvia.—
Henry acaricio el cabello rojizo de su hija y nego hacia su esposa. Estaba seguro que si regresaban a Derry, sus vidas quedarian completamente destruidas.
Rememorando algunos años atras, cuando habia sido exonerado de la culpabilidad por la desaparicion de los niños hace mas de quince años en Derry, su vida habia cambiado para bien tras huir de su pueblo natal. Y aunque la culpa por matar a su padre habia sido de igual manera dejada de lado de manera extraña, no queria ser manipulado por aquel horripilante payaso de nuevo. No ahora que habia dejado de ser aquel brabucon de secundaria, no ahora que habia conseguido alejarse de aquellos recuerdos que parecian mas ser una lejana pesadilla, que una realidad absoluta.
Jade realizo un mohin con sus mejillas y cruzo sus brazos sobre su pecho. — Pero tambien quiero visitar al abuelo. —
A veces podia ser realmente terca.
Catherine observo a su esposo, limpio sus manos humedas con su mandil amarillo y puso su mano derecha sobre el hombro de su esposo.
— Solo iremos el fin de semana. Hace mucho tiempo que los niños no ven a mi padre. —
Y fue ahi. Gracias a aquella decisión que la vida de la terca Jadelyne Wintwolf cambio por completo.
Derry 1985.
Se levanto con el rostro y cuello empapados en sudor. Uno helado.
El viejo recuerdo de aquella temporada se habia filtrado en sus memorias de manera acertada y aterradora. Se levanto y camino hacia el baño de su habitación. Aquel vago recuerdo perdido en su memoria habia regresado como una pesadilla terrible.
Su hermano habia muerto en el transcurso de ese viaje debido a un accidente de coche. Y sus padres la habian culpado a ella por haber propuesto la idea de viajar durante aquella temporada de tormentas.
