Capítulo IV
Mira le suplico perdón con la mirada y fue a recibir a sus invitados, mientras ella negaba con la cabeza sin poder creer donde se había metido.
-no puede ser verdad –murmuró-. No puede ser verdad –repitió al mismo tiempo que intentaba arreglar su cabello, observando su reflejo en el cristal de uno de los muebles del lugar.
Soltó el aire que retenía conto hasta diez o… hasta veinte…
-mejor hasta cien –se dijo a sí misma y cuando terminó, salió de su escondite.
Había avanzado un par de pasos cuando sus pies se anclaron al suelo. Delante de ella estaba una pareja muy acaramelada, que en cuanto la vieron se separaron y le ofrecieron una linda sonrisa, y allí, sentado en el sofá, junto a su ahijado, se encontraba él.
-Lucy –reclamó su atención Mira-. Este es Laxus –le presento al hombre que estaba junto a ella. Habían pasado algunos años pero si se lo hubiera topado por la calle lo hubiera reconocido enseguida. Esa seriedad que lo caracterizaba era inigualable. Era alto, bastante, de un cuerpo bien tonificado, que hacia suspirar a cualquier mujer y provocar la envidia de los hombres, lo era una prueba fehaciente de que los años le habían hecho muy bien estaba igual que el vino, entre más edad mejor.
-hola, lu. –le dio dos besos una en cada mejilla.
-Laxus… -no sabía que decirle-. Esto… me he enterado que te casa.
Mira y Laxus compartieron miradas y estallaron en una carcajada. Laxus agarro a Mira de la cintura y la miró.
-eso me han dicho. He intentado escaparme pero Mirajane me ha atrapado con sus encantos.
Su futura esposa lo observo con ojos de adoración, le dio un beso y en los labios y una suave palmadita en el hombro.
-ya vallan a la mesa que la comida se enfría.
Lucy, anonadada, siguió a su mejor amiga hasta la cocina y no pudo evitar recriminarla.
-¡por qué no me dijiste que el vendría!
-bueno, sabía que no vendrías
-pero… pero… ¡bueno ya no importa!
No pudo decir nada más, habían vuelto al comedor y sus palabras se acallaron cuando el compañero de juegos de Shiro se levanto del sofá y la miró.
-hola Lucy –saludo.
La temperatura bajo unos cuantos grados en la habitación.
Los allí presentes les observaron. No sabían que podían esperar de ellos después de cómo se separaron y los años que llevaban sin verse… sin hablarse.
-hola, Natsu –dejo vagar sus ojos por el cuerpo masculino. Observo como la camiseta negra se adhería a su tórax, lo bien que le quedaban los jeans, y lo que vio le gusto, mejor dicho le encanto-. Los años no te han tratado tan mal.
Él la observó con lentitud, elevo su vista y le regalo una sonrisa pícara.
-no puedo decir lo mismo –escupió
-será mejor que vayamos…
-cenando –Mira termino la frase de Laxus, intentando refrenar una posible confrontación.
-sí. Vamos, madrina –Shiro se había levantado deprisa del sofá y tiro de su mano-. Vamos a comer que tengo hambre.
Lucy observo a su ahijado, miro de nuevo al hombre que acababa de insultarla, pensando si merecía la pena contestarle pero su buen juicio determino que no debía gastar saliva por algo así.
-sí, cariño, tienes razón –le hablo a su sobrino-. Mejor a comer que los idiotas solo merecen nuestros desprecios. –vale, quizás no tenia buen juicio.
-¿vino? –Mira que ya se había sentado en la mesa, disparo su brazo para ofrecerle la bebida a su amiga, quien negó sin siquiera mirarla.
-¿a quién…?
-Natsu. ¿Tortilla? –Mira interrumpió lo que fuera que iba a decir el antiguo novio de Lucy.
-Yo…
-¿Lu, qué tal en sweet? –en esta ocasión fue Laxus quien se adelantó-. Mira me ha contado que te va muy bien.
La repostera miro al futuro esposo de su mejor amiga-hermana y en sus ojos pudo vislumbrar una muda súplica para que no siguiera con la batalla de palabras. Devolvió su atención a Natsu, quien se había sentado al lado de Mira y tomaba un trozo de tortilla en ese momento, decidió que lo mejor era olvidarse de todo y compartir una cena civilizada.
-gracia –le espeto su amiga-hermana mientras dejaba todos los platos en el fregadero.
Lucy expulso el aire que retenía y se sentó en una silla de la cocina
-yo no empecé. Yo…
-¡NO! –Se volvió hacia ella y le levanto el dedo índice-. Ni se te ocurra negar lo ocurrido.
-pero…
-no, Lu. –se deshizo de sus zapatos y los coloco a un lado debido al dolor que sentía en la planta de sus pies.
-Mira…
Su amiga-hermana levanto las manos para evitar un posible acercamiento y negó con la cabeza.
-me voy a la cama –sentenció mientras desaparecía por la puerta con los zapatos entre sus manos.
Lucy apoyo su rostro sobre su mano y bufó.
-muy bien, Lu. Muy bien. Esta vez la has hecho buena –se reprendió-. Ya puedes ir pensando como lo vas a solucionar.
La cena había sido inolvidable –de civilizada y buen juicio por parte de Lucy tuvo muy poco por no decir casi nada-. Las indirectas, las ironías y los insultos volaron a través de la mesa, de lado a lado, transformando lo que iba a ser una feliz cena de compromiso en una batalla campal. Ni Natsu ni ella se habían detenido y aunque un momento en que se prometió que iba a ser buena e ignorar al que un día fue su novio, no pudo evitar que su lengua saliera a pasear, provocando una lucha de palabras. Mira y Laxus intentaron mediar entre ellos dos, cambiar de tema cuando parecía que alguno podría ir más allá de simples palabras, pero la velada ya había fracasado y con ella el intento de Lucy por recuperar la relación cordial que le había pedido su amiga-hermana desde hacía unos minutos atrás.
-si quieres que Mira te vuelva a hablar, tienes que arreglarlo –se repitió de nuevo mientras decidía que quizás lo mejor era tomar aire.
Salió por la puerta de la cocina y se encamino por las desiertas calles del pueblo.
La oscuridad reinaba por cada esquina y el silencio, solo roto por las chicharras y algún que otro grillo, acompañaba su caminar.
Lucy observó las viviendas, intentando recordar los nombres de los vecinos que las habitaban al mismo tiempo que se preguntaba si alguno de esos antiguos amigos o conocidos que tenía, de esos que llamaba amigos de verano, seguían residiendo allí.
De pronto, un escalofrío la recorrió, se Abrazó a sí misma y refunfuño.
-en este maldito pueblo sigue haciendo un frio de mierda por las noches.
-por esos los habitantes de este maldito pueblo salimos con chaqueta –una voz masculina la increpó entre las sombras.
Lucy se volvió asustada.
-¿quién anda ahí? –interrogo al hombre que, escondido, no mostraba su identidad y que de no ser por el cigarrillo que fumaba, no sabría donde se encontraba.
El extraño rió, avanzo unos pocos pasos y la luz del farol le enfoco.
-¡TU! –señalo ella con desgana, para continuar con su paseo.
-vamos, Lu… -Natsu le rogó mientras la seguía.
-tengo prisa –contesto Lucy.
-¿prisa? ¿A la una de la mañana? –ella asintió-. ¿Pierdes el tren o qué? – se burlo.
Lucy detuvo su caminar y le miró.
-no es de tu incumbencia –gruño-. Si me permites quiero estar sola.
-yo también –indicó él.
-pues vale.
-vale.
Pero siguieron andando juntos.
Lucy en su paseo iba murmurando lo idiota que eran los hombres de ese pueblo y Natsu, que escuchaba cada una de sus palabras, mostraba una sonrisa taimada mientras acompasaba sus pasos para prestar más atención al discurso y así no perderse nada, hasta que llegaron a la casa de ella o mejor dicho a la casa de Mira.
Lucy abrió la puerta con intención de desaparecer sin despedirse pero la mano de él la detuvo.
-me alegro que hayas vuelto –susurró.
-ja. –intentó deshacerse de su agarre pero no pudo-. ¿Me sueltas?
Natsu miró su mano y luego directo a los ojos de Lucy.
-No.
-¡esto es el colmo! –dijo indignada.
Lucy lucho para liberarse del agarre pero lo que consiguió fue lo contrario. Natsu tiró de ella y la acercó más a su cuerpo.
-si te suelto, saldrás huyendo –siseó.
-no es verdad –mintió.
Él fijó nuevamente su mirada en los ojos de ella mientras sus respiraciones se enredaban.
-suéltame Natsu –ordenó.
-No –susurró con voz grave que hiso temblar el cuerpo de, Lucy.
-Mira estará preocupada.
-después de cómo te has comportado esta noche, lo que menos estará asiendo tu amiga es preocuparse por ti –se rió.
Lucy lo miró mostrando todo el odio que sentía hacia él en sus ojos.
-yo no he sido la única –le respondió.
Natsu poso la mirada en cada rasgo de su rostro, deteniéndose por unos breves segundos en los finos labios de ella que en ese momento se mordisqueaba el inferior.
-sigues mordiéndote los labios cuando estas nerviosa. –señalo.
Lucy, viéndose pillada in fraganti, dejo lo que hacía y se enfrento a su captor.
-no estoy nerviosa, yo…
Pero no pudo terminar lo que iba a decir, debido a que la boca masculina se cernió sobre ella. Atrapando el labio inferior, dejó que su lengua se deslizara por su boca con una dulce caricia, arrancándole un gemido de bienvenida a Lucy. El beso fue lento y suave, todo lo contrario de lo que podría esperar después de la discusión que habían mantenido. Las Manos de ella se enredaron en el cabello de Natsu.
Un nuevo beso, una nueva caricia, un nuevo suspiro…
Un acto que terminó tan rápido como empezó cuando Natsu decidió que ya la había saboreado lo suficiente.
Se apartó de ella, no sin antes regalarle un nuevo roce con sus labios, la miró a los ojos.
-buenas noches –se despidió y desapareció en la oscuridad de la noche.
Lucy no supo cómo reaccionar. Su cara reflejaba la confusión que vivía en esos momentos. Parpadeo varía veces y fijo su mirada por donde había partido Natsu.
-este idiota aun no sabe cómo besar. –suspiro y entro a la casa.
Hola sé que no he publicado en mucho tiempo pero es que he comenzado a estudiar en la enseñanza superior acá en mi país y se me ha puesto muy complicado desde el primer día así que puede que me demore mucho más en escribir pero tratare de subir lo más rápido posible los demás capítulos.
También agradecerles a los pocos pero igual constructivos comentarios y también los que lo han leídos y colocados como favoritos eso me da un impulso mas para escribir la historia eso no mas espero que todos estén muy bien y yo tratare enserio de subir lo más pronto posible un nuevo capítulo Sayonara
