Afrodisiaco

Capitulo 3


Sakura lo miraba absorta, sus gestos, sus movimientos, su anatomía… todo resultaba interesante e increíblemente atractivo.

La forma en que colocaba su mano derecha sobre la palanca de velocidades, como el cinturón de seguridad abrazaba su plano abdomen y su férreo pecho, la manera en la que se ocultaban sus largas piernas o como acariciaba el volante con sus manos.

Con una sonrisa estúpida admitió que incluso la manera en la que se llevaba el vaso de café a los labios.

Suspiró. Shaoran desvió sus ojos del frente a ella, solo fueron unos segundos y regresó su mirada. Una de las comisuras se du boca se elevó.

Sakura se alertó ante ello, sintió como por tercera vez en la mañana el borde de sus orejas arder. Shaoran se había dado cuenta de que lo observaba con demasiada calma.

- ¿Qué? ¿Qué sucede? – preguntó. Quizá haciéndose la ingenua pero también quería saber por que sonreía él. ¿Qué de gracioso le encontraba a que ella lo mirara?

- nada – contestó con simpleza, pero la sonrisa se hizo más grande.

- ¿entonces por que sonríes?

- ¿Por qué soy feliz?

- ¡Shaoran! – se quejó – dime

- me

- ¡¡Lee!!

Shaoran comenzó a reír, sin intensión alguna de decirle y Sakura lo supo de inmediato. Así que rápidamente para que él no alcanzara a hacer nada dirigió su mano izquierda a una de las caras internas de su muslo, preparada para darle un pellizco aún sobre la áspera mezclilla. Y ésta vez el castaño se dio cuenta muy tarde.

- ¡Hey! ¡No! ¡Quieta! – exclamaba mientras se movía- ¡Déjalo! – hasta que atrapó la traviesa mano, la entrelazó con sus dedos y las puso sobre la palanca de velocidades – allí eres inofensiva



- mmm… - se quejó. Entonces una loca idea se le vino a la cabeza, el semáforo se acababa de poner en rojo y faltaban pocas cuadras para la universidad, tenía que moverse rápido – pero… me gusta más la otra… palanca – dijo con toda intención de provocarlo.

No le molestaba que la tomara de la mano, pero ya no podía jugar con él, tenía que pagar por haberla puesto en esa situación.

Claro, escusas pone la muerte.

- no, te la pasas maltratándolo – dijo sagaz. Una sonrisa adornaba sus labios, era un oponente difícil. – a ver ¿el que te hace?

Sakura rodó los ojos, la sonrisa no podía abandonar sus labios esa mañana. Miró al frente, el semáforo había cambiado pero el transito estaba parado. Casi siempre a esa hora había tráfico.

- ¿ya no me va a querer? – preguntó en un susurro con fingida inocencia. Digna de una lolita.

No - contestó

Sakura se acercó más a él, casi separándolos la palanca de cambios y el freno de mano , zafó la mano de la de él y la puso sobre su rodilla.

- ¿y podré hacer algo para que me quiera? – seguía hablando en ese tono pero sus ojos miraban atentos la manzana de Shaoran que en ese momento se movió.

Una sonrisa brilló en los ojos verdes, estaba logrando ponerlo nervioso.

- por que yo lo quiero bien mucho - a cada palabra su mano iba subiendo por su muslo.

Ya lo había hecho veces anteriores pero nunca lo decía, era claro que Shaoran debía estar sorprendido, nunca era tan lanzada.

- Sakura – susurró Shaoran por respuesta.

La sorpresa que inundaba sus ojos se notaba a kilómetros de distancia, sin embargo las chispas doradas dentro de sus ojos eran las mismas que Sakura había visto en su sueño.



Shaoran se estaba excitando, lo sabía. Había comenzado jugando pero ahora…el claxon del vehículo que estaba detrás de ellos los sacó de la nube de vapor en la que se encontraban.

La esmeralda regresó a su asiento sentándose correctamente mientras Shaoran pisaba el acelerador.

Se sentía muy infantil, no sabía que decir en ese momento pero minutos antes valla que había sido elocuente y muy imaginativa… cerró los ojos por un instante.

- ¿estas bien? – escuchó la voz de Shaoran sacándose de sus fúnebres reflexiones.

- sí ¿Por qué?

- te quedaste muy callada – contestó dando vuelta en una glorieta.

- bueno es que… - no sabía como explicar ese lapsus. Shaoran sonrió.

Habían llegado a la universidad y estaban en la entrada del estacionamiento y ella ni cuenta se había dado.

- ¿traes tu credencial? – le preguntó. Sakura asintió.

Buscó su cartera dentro de la bolsa donde traía sus útiles y sacó el pequeño platico.

- gracias, yo en algún lado dejé mi gaffet – explicó – tengo que buscarlo y no quiero que llegues tarde a tu clase si no lo encuentro pronto.

Sakura asintió, el policía les dio permiso para entrar y se adentraron en el estacionamiento de la universidad.

Una vez que él apagó el motor Sakura preguntó.

- ¿a que hora entras a tu congreso?

- a las 8 – contestó con simpleza terminando de beber su café.

Sakura opinaba siempre que tomaba demasiado café pero por lo menos había logrado que dejara el cigarro. De los males el menos se recordaba siempre.

- ¿a las 8? – preguntó confundida - ¿y que vas a hacer por 45 minutos?

- pues… ¿me invitas a tu clase de química? – preguntó con una sonrisa de niño bueno.



- ¿quieres que me valla a re cursar nuevamente?- él la miró extrañado – no podría concentrarme en nada más que en ti por dos horas – explicó

- bueno – alejó su mirada castaña de ella – entonces ya veré que hacer mientras.

Por su tono de voz parecía, o más bien, quería hacerle creer que estaba sentido con ella o bien, que buscaría con quien entretenerse.

Sin embargo, Sakura lo conocía. Y sabía bien que era broma.

- Shaoran – pero aún así de daba el lujo de reñirlo. Se había sentado de lado para poder verlo de frente pero ahora solo veía el perfecto perfil de Lee.

Shaoran giró la cabeza, sus labios y sus ojos mostraban una tierna sonrisa. Pasó su mano izquierda por detrás de la cabeza de Sakura para acariciar su cabello. Sakura lo miró con sus ojos verdes inundados de amor. Y recostando su cabeza en el antebrazo de él le sonrió.

- tienes ojeras – le dijo cuando su mano llegó a la mejilla de ella - ¿no dormiste bien?

- no, bueno, es que… me quedé hablando con Tomoyo hasta muy tarde – confesó con una sonrisa culpable

- ¿te dijo algo?

- no, ¿de que? – preguntó extrañada al ver el rostro de Shaoran preocupado de repente

- de por que llegaste tarde – explicó.

- ah, no – negó con la cabeza – no – rió un poco – nos quedamos hablando de cosas – ni por ningún motivo le diría lo que habían hablado. Se moriría de vergüenza de tan solo pensar en o que Shaoran pudiera decirle.

-¿cosas?

- si, cosas – no daría su brazo a torcer. No le diría ni media palabra de esa charla.

- ¿de chicas? – preguntó maloso, sabía de sobra por tener cuatro hermanas que siempre que una chica no quiere hablar de algún tema en particular con un espécimen del sexo contrario decían eso. Pero él no era común.

- exacto – una sonrisa burlona se pintó en los labios de Shaoran y nuevamente aquel brillo pícaro hecho chispas en los ojos ámbar.

- ¿y no me vas a decir? Quizá termine gustándome – bromeó, sobre cierta circunstancia en la vida de ambos.

- ¡Shaoran! – le reprendió ahora sí Sakura apenada.



Él hablaba sobre la época en la que la conoció y sobre todos los extraños rumores que corrían sobre ellas en aquellos tiempos en la universidad.

Y que aún uno que otro volvía a sospechar de la sexualidad de las cinco amigas.

No podía creer como era que él los había escuchado pero aquella noche que lo conoció, Shaoran tenía una muy buena idea formada sobre las "lesbis de Nutrición"

- nunca podré olvidar como fue que te conocí – confesó Shaoran con una sonrisa burlona.

Sakura se tapó las orejas con las manos cerrando fuertemente los ojos.

- ni me lo recuerdes

- ¿Por qué? – preguntó riendo – parecía gustarte tanto. Ahora se que es lo que le contaré a mis nietos

Era una noche de viernes, el semestre había terminado y que mejor que salir a celebrar que habían sobrevivido.

- ya quita esa cara Saku, no que se fuera a acabar el mundo – bromeó Naoko – para el próximo semestre le hechas más ganas – casi gritaba, el ruido de la música y los murmullos de las personas no dejaba espacio para más.

- si Saku, Naoko tiene razón. Es más, nosotras nos apuntamos para ayudarte – le apoyó Rika – ya sabes, para eso estamos – dijo pasándole un brazo por los hombros y acercándolo a ella.

- yo sé, tienen razón, pero es que yo nunca había reprobado. – estaba con los codos apoyados en la mesa.

- ay Saku – lamentó Chiharu sintiéndose mal por la esmeralda – quizá no fue buena idea venir – les dijo a las demás.

- claro que fue buena idea – defendió Tomoyo llegando a la mesa con una charola llena de vasos y copas de distinto tamaño y color – lo que le hace falta a Sakura es un poco de diversión – tomó una copa de color verte y se la pasó – toma, pruébalo – Sakura lo miró desconfiada.

- ¿Qué es? – Tomoyo miró la copa, luego los vasos que aún tenía en la charola, cada uno los examinó con la mirada. Hasta que al fin contestó:

- no sé, ¿a que huele?

Sakura se lo llevo a la nariz.

- huele a menta y a alcohol

- pues allí tienes – tomando ella uno toda de la charola.

Las cuatro chicas comprobaron que la amatista no tenía idea de lo que había llevado a la mesa.

- Tomoyo – la llamó Rika - ¿dónde conseguiste la charola?

La ojiazul la miró con atención.

- ¿acaso crees que estoy ebria?

- ¡esto está bien fuerte! – se quejó Sakura haciendo un gesto un tanto raro con la cara… pero siguió tomándolo.

- Tomoyo – la llamó Rika nuevamente al ver que la atención de la pelinegra se había desviado.

- hay Rika, no estoy ebria, nos las compraron aquellos chicos de allá – señaló con la cabeza a su lado izquierdo.

Las cuatro chicas de lo más indiscretas voltearon rápidamente a ver a los susodichos.

Tomoyo rodó los ojos, se dio la vuelta también y saludó con la mano.

- parece que somos famosas hasta en otras universidades – comentó riendo - ¿saben que somos "Las lesbis de nutrición" – se burló de tan mal título – somos la fantasía de muchos. Y eso hace que nos den alcohol gratis. No cualquiera puede tener la vida llena de lujos que tenemos nostras.

Seguían mirándolos, entonces una sonrisa llena de maldad inundó los labios de las cuatro chicas. Un brillo pícaro en los ojos le reveló a Sakura que sus amigas no pensaban nada bueno. Era casi como sinónimo de terremoto cuando se ponían así.

- así que… quieren jugar – dijo Chiharu tomando una copa – pues jugaremos.

- no pudiste haberlo dicho mejor – la apoyó Naoko.

Tomoyo se dio la vuelta, miró a Sakura y dijo:



- a esto le llamo diversión – situaciones como esas las divertían de sobre manera - ¿estas lista para jugar Saku?

Sakura la miró sorprendida. Ella siempre había observado pero ahora parecía que Tomoyo deseaba que ella se "iniciara" en ese juego.

El pequeño trago se le había subido a la cabeza pero ni así podía evitar sentir vergüenza de las situaciones un tanto… exóticas que les gustaba vivir a sus amigas.

- Tomoyo, sabes que a mi no…

- el guapo castaño de la mesa está muy interesado en ti, de hechi él te mandó el dragón verde

- ¿dragón verde?

- si, el cocktail que tomaste

- oh – exclamó sorprendida.

- entonces… ¿jugamos?

- Tomoyo – se trató de rehusar pero Tomoyo la había llevado de la mano de la misma forma que Rika, Chiharu y Naoko momentos antes – yo nunca lo he hecho

- oh, vamos, es divertido – trató de convencerla aunque ya la llevaba a la pisa – no lo merecemos ¿o no?

Ya estaban en la pista para cuando Tomoyo terminó de hablar. Había demasiadas parejas bailando… Tomoyo comenzó a bailar muy cerca de ella, la música comenzaba a contagiarla, quizá si sería divertido jugar un poco con esos chicos.

Definitivamente ese trago se le había subido a la cabeza completamente.

No supo si era la sensación de euforia al saber lo que estaba haciendo pero estaba bailando, no de la manera en la que se bailaría con una amiga.

La ojiazul la miró con una sonrisa, feliz de que la esmeralda se hubiera dejado llevar, giró su cabeza a su lado derecho buscando a la tercia. No tardó en encontrarlas a pesar de las luces centellantes, estaban rodeadas por cuatro chicos, no de la mesa de las bebidas.

- hola señoritas –escuchó una voz a sus espaldas y Sakura contestar sobre su hombro.



- hola – giró rápidamente. Allí estaban los de la mesa. Los saludó nuevamente con la mano.

- pero que descortés, soy Shaoran – las dos chicas dejaron de bailar y se pararon frente a él adoptando una postura sexy pero muy juntas, demasiado, como si no dejaran que nadie se interpusiera entre ellas.

Sakura había visto muchas veces hacer lo mismo a las otras tres chicas y a Tomoyo, solo debía darles gusto hasta que el momento de despegar llegara.

- ella es Tomoyo – la volteó a ver con una sonrisa, la ojiazul hacía lo mismo, ya sabía a lo que jugaban sabía los actos de memoria – y yo soy Sakura – y regresó su mirada a los ojos dorados del chico.

Desde que se había hecho amiga de ellas, lo despistado había disminuido y podía ver claramente que había atención hacia ella por parte del chico tan guapo quizá por su "fama" pero también se podía ver un poco de desilusión. Pronto eso se borró y dio lugar a una sonrisa un poco pervertida.

- pues Tomoyo, Sakura, se habla mucho sobre ustedes dos en nuestra universidad – la sonrisa pintada en los ojos de Tomoyo se hizo más grande –y pues… sería para nosotros un honor – Sakura levantó la barbilla coqueta

- ¿sí? – preguntaron sugerentes. Sabían exactamente lo que les pedirían ya o habían hecho muchas veces antes.

No podían creer lo predecibles que podrían ser los hombres y lo fácil que lograban engañarlos.

La sonrisa creció aún más al saber que los tenían en la palma de sus manos.

Entonces uno de los chicos que le cuidaban la espalda al castaño continuó.

- por favor, no sean malos – y tomó a Shaoran de los hombros – es cumpleaños de nuestro amigo y ustedes saben, somos estudiambres, no pudimos pagarle nada bueno y… a ustedes les gusta y… sol es un favorcito, pequeño – hizo el gesto con los dedos.

Tomoyo se hizo la ingenua, que aunque no lo era en lo absoluto como caían los hombres con solo un batir coqueto de pestañas.

- ¿acaso ustedes… quieren que nosotras… - se señaló ella y Sakura.



Ellos asintieron.

No era necesario decir más. Sakura casi suelta la carcajada al ver la enorme sonrisa, casi parecían cachorritos. Se veían tan… ilusos, que daban ternura.

- serían tan amables – esas eran las palabras mágicas.

Tomoyo miró a Sakura con la misma sonrisa malvada. Sakura levantó las cejas en muda pregunta que no era contestada nunca, la ojiazul se levantó de hombros. Sakura nuevamente sintió las manos frías… pero… ya había comenzado la broma… ahora tenía que terminarla. Después de todo tenían una reputación que cuidar.

Así que; se mordió el labio inferior y lentamente se comenzaron a acercar, Tomoyo cerró los ojos y Sakura tragó en seco…

Podían casi jurar que los cuatro chicos ni siquiera parpadeaban para no perderse el espectáculo frente a sus ojos. Una de sus fantasías hecha realidad, no era algo que se viera todos los días.

- con que aquí están – se escuchó una voz cerca de ellas también femenina – no puedo dejarlas solas por que causan estragos.

Era Chiharu, había llegado rompiendo la magia. Siempre era así los habían creer que lo iban a hacer pero al final…

- Chiharu –a la nombró Tomoyo separándose rápidamente de la esmeralda. La castaña de cabellos largos negó con la cabeza - ¡Rika! Sakura está acá – y aquí apareció Rika tomando la mano de la esmeralda.

- creo que es mejor que nos vallamos

- si tienes razón – dijo la recién llegada.

Sakura y Tomoyo miraron a los chicos, tres de ellos no podían creer lo que sucedía y su boca estaba entre abierta los hacía ver tan graciosos.

- lo sentimos chicos – dijeron "apenadas", si claro, casi saltaban de gusto. Sumaban 18 mas a su colección, esperen… el tal Shaoran las miraba con una sonrisa y las observaba con atención, parecía satisfecho. ¿Acaso él…

Adiós – se despidieron agitando las manos y perdiéndose entre la multitud. Naoko las esperaba en la puerta con las pertenencias de cada una.

- bueno, como sea, fue hace mucho tiempo – declaró tomando su bolsa del haciendo de atrás – tengo que irme o llegaré tarde- Shaoran la tomó de la mano impidiendo que ella se marchara. – llegaré tarde.

Él la soltó, salió del auto y lo recorrió para abrirle la puerta, le dio la mano para ayudarla a bajar.

- oh, valla que buen servicio – comentó burlona Sakura cuando Shaoran cerró la puerta del carro sin soltarla de la mano, le puso la alarma y la abrazó.

- ¿ya tienes que irte?

- faltan quince minutos para que entre mi maestra y es muy puntual

Shaoran hizo un gesto de molestia, la colocó de espaldas al carro recargándola en el tomando las dos manos de ella entre las suyas, un abrazo con más… agarre.

Sakura desvió la mirada hasta que chocó con la de su novio.

- se me va a hacer tarde – le advirtió para que la soltara.

- ¿no me vas a dar mi beso de "nos vemos para comer"?

- ¿a que hora sales?

- eso depende – contestó simplemente mirando más allá de la cabeza de su novia.

- ¿y de que depende? – preguntó cautelosa. Shaoran sonrió, jugaría con ellos por un rato.

- depende de si vas a ir a comer conmigo o de que yo tengas ganas de comer contigo

- ah míralo, ¿y si tienes ganas?

- a las dos y si no a las 8

- ¿sales a las ocho?

- sí

- ¡que flojera!

- pero solo hasta las dos es obligatorio – contestó ahora dándole la cara – solo las horas de clase.

Sakura sonrió y mirándolo a los ojos negó.

- tu no cambias

- pero así me amas ¿no?



- loca y perdidamente – confesó – eres mi mundo.

Shaoran la besó en la frente, soltó una de sus manos y acaricio el suave cabello castaño de su novia.

- te adoro mi pequeña lesbiana – y le dio un beso en los labios.

La esmeralda suspiró, el aire la había abandonado, sentía todo un cúmulo de sensaciones y sentimientos en su pecho y estómago que crecían y crecían impidiéndole respirar.

Siempre que Shaoran la besaba de esa manera tan tierna y le decía lo importante que era para él, le sucedía lo mismo, se volvía una muñeca en sus brazos, incapaz de pensar, lo único que deseaba era permanecer con él siempre, así… juntos y amándose con la misma intensidad, con aquella pasión que quemaba su piel, que la hacía perder la cordura y toda sensación de tiempo y espacio, para ella solo existía Shaoran Lee y nada más.

El ambarino dejó de besarla y apoyó su mentón en la cabeza de ella que era casi 20 o 30 centímetros menor que él. Sakura apoyó su cabeza en el pecho de él y con sus manos comenzó a acariciar su espalda.

- no me digas así – se quejó la esmeralda.

Shaoran rió levemente.

- pero así te amo, mi amor – le dijo al oído – no me importa que en ese aspecto tengamos los mismos gustos. Es más, podríamos hacer un trío en algún momento ¿no te gustaría?

- ¡Shaoran!

Ahora sí, la sonrisa de Shaoran y su risa se incrementaron, a veces era tan fácil jugar con la pequeña esmeralda que tenía entre sus brazos… hablando de eso.

- bueno, ¿me vas a dar mi beso o no? – le preguntó mirando sus labios – pare desearme suerte en mi aburrido congreso.

- ¿y a mi quien me va a dar suerte de llegar a tiempo a mi salón? – renegó la esmeralda

- pero mi amor, a ti te gusta tu clase, en cambio si estuvieras en mi congreso de arquitectura, te morías de aburrimiento y nadie lo notaría – exageró. Como todo congreso era aburrido pero tampoco era para tanto.



- ¿tan horrible es?

- nefasto – dijo contundente.

Sakura se paró de puntillas y pasó los brazos alrededor del cuello de él.

- pobrecito de ti, mi amor – se acercó a sus labios y rozó lentamente. Una sonrisa se dejó ver en los ojos ámbar.

La apretó a él aún con sus manos en la cintura y antes de que ella pudiera darse cuenta él la había alzado y la besaba con desespero.

Sakura jadeó al sentir la fuerza del beso. Pero aún así no se rehusó.

Shaoran saltó casi de alegría. Se vengaría de ella por haberlo puesto en tremendo aprieto cuando se le ocurrió jugar. Sintió que cada vez se iba haciendo menos resistencia de la esmeralda.

Estaba parada de puntas y se movía como exigían los labios del castaño. Aún estaba consiente de que se le haría tarde… pero debería estar loca para separarse de él en ese momento. Se pegó más cuando sintió las manos de Shaoran acariciar su espalda lentamente al contrario del beso tan fiero del que eran presos sus labios.

Siempre que él comenzaba a acariciarla el aliento le jugaba mal y comenzaba a escapar de sus pulmones rápidamente.

Pronto sintió su espalda chocar contra el frio metal del automóvil, bajó una de sus manos al pecho de él. Se le estaba haciendo tarde y además se estaba quedando sin aliento. Pero él aumentó la intensidad justo cuando bajó las manos al trasero de ella pegando sus caderas y con esto ocasionó un sobre salto por parte de la castaña que nuevamente se había rendido al exigente beso.

- te recojo a la una – y comenzó a caminar al lado contrario de donde estaba el salón de Sakura.

La esmeralda se quedó pasmada. La sonrisa que Shaoran le mostró antes de decirle eso, demostraba que se había vengado de ella por lo del auto momentos antes… tendría que tenerlo en mente más seguido, le gustaban ese tipo de venganzas. Pensó con una sonrisa pícara.

Respiró hondo tratando de olvidar ese maldito sueño que le había arruinado la mañana y más por que la manera en la que la había acariciado momentos antes revivía aún más lo vivido o ¿soñado?

Miró su reloj de pulsera…

¡¡Faltaban 5 minutos!!... y comenzó a correr.


Continuará…

Hola!! Aquí ta' el nuevo capi!! ¿que tal? ¿les gustó ver a Saku de lesbi? yo me he estado riendo como hiena con estos capítulos espero que ustedes también, que emoción!! tengo 37 reviwews en solo tres capítulos!! Estoy taaaaan feliz!! y todo esto se los debo a ustedes.

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo de leerlo y dejar sus comentarios que hacen que a uno se le suba la autoestima. Bueno nos leemos la proxima semana!!

se cuidan! XAO!!