Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Advertencias: Slash, shota, dark y lemon, conforme se vaya desarrollando la trama. Fuera homofóbicos.
Tres: Incoherente
Una preciosa niña corrió por los pasillos con toda la velocidad que sus piernas pequeñas le permitía.
Su espeso cabello negro lucía descuidado y algo despeinado, pero parecía suficientemente lustroso para reflejar la luz de las únicas velas encendidas.
Ella continuaba corriendo.
El eco de sus pasitos era silencioso y discreto. Y a medida que avanzaba, se apreciaba el admirable conocimiento que tenía del sitio, hasta salir del lugar y comenzar a caminar por el suelo cubierto de nieve.
Sus pies crujieron un poco, pero ella no se detenía.
Continuó avanzando hasta recargar la regordeta manecilla en un congelado árbol y volteó para... ¿verlo?
Él se sobresaltó, siendo consciente de su propia existencia.
¿Estaba... soñando?
La pequeña hizo un ademán negativo y se retiró las enormes gafas que cubrían ese angelical rostro. Fue cuando él pudo apreciar esos ojos dorados que parecieron centellear por un momento, antes de que ella le diera nuevamente la espalda y avanzara hacia el lago.
"Espera"
Él no pudo escuchar su voz.
Ella continuaba avanzando, adentrándose en el agua.
Ella avanzaba más... y más...
"¡Espera!"
No... Su voz se negaba a salir.
Él tuvo el vago pensamiento de que la conocía.
¡La conocía!
La frágil figura se detuvo y volteó a verlo de nuevo.
El agua helada le cubría hasta el pecho, pero no parecía congelarla. Al menos ella no lo expresó.
.- Mátalo... – susurró ella con una preciosa voz que lo cautivó.
Él se miró las manos.
Notó la sangre en ellas, escurriendo de manera espesa.
Sintió la sangre caliente en sus manos.
.- Mátalo – repitió ella y señaló a espaldas de él.
Cuando volteó pudo verlo.
Una figura elegante con esa mirada desdeñosa. La misma que le había dedicado una burlona sonrisa cuando...
... Un gemido lastimero escapó de su pecho y nuevamente miró esas enormes manos llenas de sangre...
.- Mátalo... – insistió ella y dejó que él se acercara.
Cuando entró al lago, sintió el terrible frío del agua y bajó la mirada reconociéndola finalmente.
Una criatura...
Una... sirena...
.- Mátalo... – insistió la preciosa niña y una extremidad escamosa se dejó ver emerger del agua congelada.
"Yo... no..."
La niña enarcó una ceja y levantó una manita, en donde sujetaba un frasco bastante familiar.
Él extendió una enorme mano y lo recibió.
Comprendió entonces lo que había en el frasco.
.- Mátalo... – susurró la niña dejando ver un brillo rojizo en sus ojos (ahora) azules,
Él sonrió.
Ella lo comprendía y le daba el medio para acercarse al asesino.
Ella había vuelto de la desaparición por él.
No por su desconsolado "macho" ni por sus preciosos "cachorros". Había vuelto por él. ¡A ayudarlo a él!
Ella quería vengarse, tanto como él...
o.o.o.o.o.o
Leonard Weasley levantó la mirada del caldero humeante para posarla en su primo y ambos hicieron un pequeño gesto a modo de señal.
Teodoro se puso de pie, caminando con seguridad entre los lugares de sus compañeros y se paró frente al escritorio. Donde se veía una concentrada Madame Roklendf con una revista de modas.
Teo enarcó una ceja y volteó a ver a su primo, quien hizo una señal con la mano para que continuara, así que el pelirrojo carraspeó ruidosamente, logrando que la mujer bajara la revista y lo viera con una elegante ceja levantada.
.- ¿Qué? – preguntó ella fastidiada.
.- Ha faltado un ingrediente – dijo Teodoro con voz baja, para que solo ella pudiera escucharle.
.- ¿Qué cosa? – ella se levantó de golpe, llamando la atención de los alumnos y se colocó frente a la pizarra para leer las instrucciones con cuidado.
Teodoro miró de nuevo a su primo, quien le hizo una nueva señal con bastante énfasis.
.- Puedo buscarlo si desea, Madame Roklendf – ofreció el pelirrojo viendo que la mujer fruncía el ceño sin encontrar absolutamente nada en la pizarra. Ella hizo un ademán afirmativo y Teodoro se escurrió hacia el despacho, encaminándose directamente hacia los ingredientes.
Una sonrisa apareció en su pecoso rostro y estiró ambas manos para tomar dos botellitas, perfectamente cerradas. Una la guardó en la bolsa de su pantalón y la otra la entregó a la profesora en cuanto llegó a la mazmorra.
Tras eso pudo sentarse en su lugar y escuchar la corrección que hacía Madame Roklendf, mientras levantaba el pulgar hacia su primo Leonard, quien sonrió y fingió poner interés.
Terminada la clase, ambos jóvenes corrieron por los pasillos hasta estar fuera del aula de transfiguraciones, en donde recibía clases un grupo de mayor grado al de ellos.
Cuando vieron que todos los alumnos salían posaron sus ojos en Apollo, quien se acercó en cuanto notó su presencia.
.- Vamos... – dijo Apollo escapando del lugar, antes que su hermana se diera cuenta y se encerró con ambos chicos en un aula - ¿Lo consiguieron?
.- Robar ingredientes a Madame Roklendf, es más fácil que quitarle una rana de chocolate a un niño – dijo Leonard con una gran sonrisa.
.- ¿Por qué no lo robas tu mismo? – gruñó Teodoro con mal humor – Nosotros no somos tus sirvientes.
.- Por que les ofrecí dinero a cambio – dijo Apollo con el ceño fruncido, logrando que ambos pelirrojos se sonrojaran – En vez de prestarles una cantidad, que sé, que no me pagarán, prefiero contratar sus servicios... Además – agregó con preocupación – No me he podido acercar a las mazmorras desde que inició el curso – se incomodó enormemente.
.- ¿Aun no te curas de tus desmayos? – pregunto Teodoro con interés – Deberías dejarnos indagar...
.- No me ilusiona ser su conejillo de indias – dijo Apollo de forma distante y sacó unas monedas de oro, que depositó en manos de Leonard - Aun no puedo adivinar qué es lo que quieren comprarle Anthony para necesitar tanto dinero – murmuró y recibió el frasco con el ingrediente para mirarlo con cuidado.
.- Una escoba – dijeron ambos Weasley como si fuera lo más lógico.
.- ¿Qué harás con ese ingrediente? – preguntó Leonard.
.- Tonto – Teodoro regañó a su primo – Hemos robado ingredientes para una poción sin sueño.
.- Oh – Leonard se rascó la cabeza, la verdad es que no había puesto atención a todo lo que habían robado para Apollo.
.- Eso es – confirmó Apollo y se guardó el frasco.
.- ¿Por qué no le pides a la enfermera? –insistió Leonard.
.- Por que acudir a ella es garantía de que todo Hogwarts se entere que quiero dormir sin soñar – dijo el moreno de buena gana y suspiró – Y eso es garantía de que sepan que no duermo bien... por lo que se correría un rumor espantoso que llegaría a oídos de mi, nada despreocupada, hermana mayor.
.- Oh – ambos pelirrojos hicieron un ademán, aunque no parecían comprender enteramente.
.- Bueno – Apollo se cargó la mochila al hombro y se encaminó a la salida – , me voy a la siguiente clase. No le digan nada a nadie.
.- No somos soplones – dijeron los pelirrojos con tranquilidad.
.- Lo sé – Apollo se exasperó - , pero no esta de más recordarles que les cortaré el cuello si sueltan algo de esto.
Los chicos vieron a Apollo partir y se miraron por un momento.
.- Es absurdo que alguien se desmaye solo por entrar a las mazmorras – dijo Leonard con el ceño fruncido.
.- Es un sitio horrible, aun con Madame Roklendf, de maestra – Teodoro se encogió de hombros – Últimamente siento una frialdad sobrenatural en el lugar.
.- ¡Eso es! – Leonard sonrió como si hubiese encontrado una moneda tirada - ¿Cómo no se me ocurrió antes? ¡Apollo es médium!
.- ¿Y? – Teodoro se había comenzado a rascar el oído con el dedo meñique.
.- ¡Idiota! – regañó Leonard – Si hubiera algo sobrenatural y, absolutamente extraño a Hogwarts, Apollo sería el primero en sentirlo.
.- Estás paranoico con Black – dijo Teodoro con darle importancia – Mejor vámonos, no podemos darnos el lujo de llegar tarde a nuestra clase de Herbología otra vez... La vez pasada amenazaron con hacernos cuidar los retoños del sauce boxeador si llegábamos tarde de nuevo; a Thelma le quedó un ojo morado tras eso.
Leonard hizo un ademán afirmativo y se apresuró a seguir a su primo por los pasillos.
o.o.o.o.o.o
Susan corrió para atrapar la pierna de su tío Fred y soltó una risita al ser levantada por el pelirrojo, quien le alborotó el cabello antes de acercarse a su hermano y chocar la palma de su mano con la de él.
.- Un Weasley más – dijo Fred con orgullo a su hermano, quien sonrió con picardía.
.- Aun faltan los tuyos – replicó George con igual picardía antes de tomar a su hija en brazos y caminar hacia la cocina, en donde se escuchaba el desconsolado llanto de un bebe – Dile a tío Fred lo adorable que es tener un hermanito, Susan.
.- Delmar llora a todas horas – dijo la preciosa niña con un puchero – No juega y solo sabe comer y hacer popo.
.- Muy encantador – se burló Fred hasta ver al bebe en cuestión, siendo cambiado por su enérgica madre – Hola, Daliah, veo que es un bebe sano.
.- Como todos – ella sonrió y abrazó al niño para arrullarlo y lograr que dejara de llorar – Necesitará con quien jugar, así que vete buscando una esposa, Fred – ella le guiñó un ojo.
Fred se encogió de hombros.
.- No creo que exista otra mujer que logre atrapar a un Weasley – se aventuró con tono dramático – Mucho menos a Fred Weasley. Aunque comprendo que George halla caído en la trampa.
.- Idiota – murmuró George y bajó a su niña – De todas maneras Iris esta al asecho, ¿cierto, hermanito?
.- Iris... – Fred arrugó la nariz – Se necesita más que una cara bonita y muy mal sentido del humor para atraparme.
.- No me simpatiza esa mujer – declaró Daliah con el ceño fruncido y miró a su marido – Jamás los distingue.
George se encogió de hombros y miró a su gemelo con una sonrisa.
.- Es la desventaja de tener un hermano igual de guapo a mí.
.- Idéntico – corroboró Fred.
.- La pobre no puede diferenciar.
.- Pues más te vale, George Weasley, que empiece a diferenciar – amenazó la mujer y tomó a su divertida hija de la mano para subir al cuarto del bebe y alimentarlo.
Los gemelos se quedaron solos en la cocina y se sentaron.
.- Ahora puedes comprender perfectamente a papa – dijo Fred – Un Weasley dominado.
.- Cállate – gruñó George y perdió su sonrisa - ¿Qué me has traído?
Fred perdió también la sonrisa y sacó unos papeles que colocó en la ordenada mesa.
.- Una orden de juicio – murmuró – Nuestro testigo se ha vuelto sospechoso.
.- Hagrid no le haría daño a Dumbledore – George arrugó la nariz.
.- Los viejos no piensan lo mismo – señaló su hermano – Hagrid atacó a Malfoy en pleno interrogatorio... Dijo cosas muy comprometedoras – señaló.
.- ¿De Malfoy? – se sorprendió el hombre.
.- Lo hizo responsable del asesinato.
.- Imposible... Draco Malfoy estaba en una juguetería en ese momento... Muchos empleados estaban con él.
.- Lo sé – aceptó Fred – Lo cierto es que Hagrid ha estado muy alterado. No deja de temblar y de tartamudear... Pareciera... realmente perturbado.
.- ¿Qué opina Black? – George revisó los documentos hasta leer un dato que le hizo fruncir el ceño - ¿En la nuca?
.- La marca esta mal hecha – completó Fred – Realmente parece que se la hizo él mismo. – se paró una mano por el cabello – Sirius esta molesto, por supuesto. No ha podido tener una conversación real con Hagrid.
.- ¿Lo has visto?
.- Un poco – Fred frunció el ceño – En cuanto me asomé, intentó atacarme... Me culpó por la muerte de Dumbledore... – levantó la mirada hacia su gemelo – Ha culpado a todo aquel que intenta verlo... Ha intentado atacarlo con todas sus fuerzas...
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"Bellatrix... "
Un eco se dejó escuchar en las blancas paredes.
Un eco suave y tenue... que viajó con lenta calma a través de los pasillos, resonando en los oídos de pocos.
... los oídos de ellos...
Ellos que se inquietaron y movieron nerviosamente la mirada, buscando a aquel que pudiera atravesar los hechizos de protección de esa nueva prisión y depositarse en sus alertas oídos.
Quince años...
Quince años habían esperado escuchar esa voz o enloquecer en la espera.
Quince años mirando de manera furtiva su brazo, en donde debería estar la marca oscura, que había desaparecido junto con su señor.
Una carcajada se dejó oír.
Una carcajada que contagió a los prisioneros y comenzaron a reír y gritar. Rompiendo la débil calma del lugar y llamando la atención de los magos guardianes, quienes pensaron que esos miserables habían terminado por perder la razón.
Una celda mugrosa se mantuvo silenciosa de repente.
En su interior, una mujer adulta escuchaba las carcajadas y las injurias de los demás prisioneros.
Entonces sonrió.
Sus manos sucias levantaron la raída túnica, dejando ver en el brazo.
Estaba ahí...
... tenue...
... imperceptible...
Eso provocó que ella riera de manera turbada y se abalanzara contra los fríos barrotes de su celda.
.- ¡¡¡Dígame lo que desea, mi señor! – gritó con todas sus fuerzas y soltó una risotada -¡¡¡Yo extraeré la sangre de todo aquel que se atreva a contradecirle!... ¡¡SERÉ SU MENSAJERA!
"... Bellatrix..."
La mujer se relamió los labios partidos y resecos. Su mirada lucía brillante y enloquecida.
"... Derrama tu sangre en mi mensajero... Ayúdalo a matar la cordura del héroe..."
La mujer jadeó en una reacción casi extasiada y se dejó caer en el sucio piso que ella misma se había encargado de llenar de mugre.
Sabía perfectamente lo que tenía que hacer.
o.o.o.o.o.o
.- No creo que pueda resistir un juicio en su estado – dijo Charlie Weasley revisando las notas con detenimiento y suspiró – Probablemente sus delirios solo agraven su precaria situación y termine por ser culpado por los jueces.
.- Hagrid no mató a Albus – gruñó Sirius.
.- No será fácil convencer a los ancianos – lamentó el pelirrojo y se levantó para mirar por la pequeña ventana de su desgastada oficina – Solo podemos esperar a que Hagrid recupere un poco de cordura.
Sirius no pareció contento con eso.
.- Hay muchas maneras de torcer los ideales de una persona – musitó Charlie llamando la atención de Sirius, quien comprendió de quién estaba hablando – Las emociones humanas son una de nuestras más asombrosas debilidades... Es una de las ventajas que las criaturas poseen...
.- No creería en alguien que convenciera a Hagrid de matar a su protector – insistió Sirius – No.
Charlie suspiró nuevamente y posó su mirada en la única fotografía que había entre todos sus papeles, desde donde saludaba su esposa y sus dos hijos.
.- No pudo regresar... – musitó preocupado.
Sirius entendió perfectamente ese gesto y pensó en su propia situación.
La guerra mágica había sido lo bastante cruel como para no desear otra. Mucho menos cuando los aurores capacitados habían formado un hogar y tenían más razones para temer.
.- Harry se aseguró de eliminarlo – dijo Sirius con seguridad – Debe tratarse de alguien a quien no capturamos.
Charlie no pareció muy convencido, pero no agregó nada más y solo tomó esa fotografía para mirar la sonrisa casi tímida que le dedicaba su hijo mayor.
Pronto cumpliría 15.
o.o.o.o.o.o
.- Shaila se avergüenza… Shaila es mala y merece un castigo ¡Castigue a Shaila, amo Draco Malfoy, señor!
Draco comenzaba a experimentar dolor de cabeza. La sensación aumentaba cuando vio que la criatura comenzaba a golpearse con el pisa papel que tuvo que arrebatarle para suspirar con exasperación.
.- Basta- murmuró con impaciencia.
Shaila pareció tranquilizarse con eso, sin embargo no paraba de temblar.
.- ¿Harry salió por la noche?
La criatura se sobresaltó.
.- No, amo- murmuró temblorosa- El amo Harry Malfoy no salió. El amo Harry Malfoy no estuvo fuera.
.- ¿Por qué no quieres cuidar de él?
.-Shaila debe cuidar del amo Harry Malfoy - declaró ella y comenzó a llorar, para total impaciencia de Draco -, pero "ellas" asustaron a Shaila. "Ellas" son peligrosas para Shaila.
.- ¿"Ellas"?- Draco frunció el ceño.- ¿Quiénes?
.- Las amigas del amo Harry Malfoy, señor. El amo Harry Malfoy las reunió y les habló. - se disculpó la criatura.
El rubio tuvo la sensación de que su dolor de cabeza aumentaba y decidió dejar el molesto interrogatorio para otro día.
Se puso de pie y se encaminó al jardín; donde encontró a Harry llenándose de tierra y pasto, sin parar de reír.
La escena evaporó un poco la preocupación que había estado sintiendo y lo vio levantarse para correr hacia él y abrazarlo.
.- He hecho algo nuevo, papá- dijo el niño levantando su carita sucia.
.- ¿En serio?- Draco sonrió- ¿Qué has hecho?
.- ¡Hice amigos!
¿Ah?
Draco sintió que el niño le tomaba de la mano para tirar de él.
Ignorando la tierra con la que le mancho la manga, accedió a ser arrastrado hasta un lugar descuidado del jardín.
Ordenaría a los elfos que arreglaran ese sitio.
Harry soltó la mano de Draco y se arrodilló llenando de más tierra esos caros pantalones y metió la cabeza entre los arbustos.
Afortunadamente Draco estaba seguro que el jardín estaba lo suficientemente limpio para no alojar criaturas indeseables que pudieran lastimar al niño.
Aunque...
Draco arrugó la nariz.
.- ¿Qué es eso? – gruñó viendo el montículo de tierra que sostenía el moreno, de donde se veía mover una... ¿lombriz?
¿No era demasiado grande para ser una lombriz?
.- ¿Harry? – insistió Draco sin agacharse. Estaba seguro que no le gustaría nada saber la naturaleza de "eso" que se movía entre la tierra que el pequeño sostenía entre las manos.
.- Ellas dicen "hola" – dijo Harry con esa preciosa sonrisa.
.- ¿Qué? – Draco pareció más desconcertado.
.- Dicen "hola" – insistió Harry y acercó el montículo a Draco, quien dio un paso hacia atrás – Salúdalas, papa.
.- ¿Quieres que salude un montón de...?
Un momento...
¿Las lombrices tenían escamas y sacaban la lengua de esa... manera?
¡Serpientes!
Draco se alejó más y gruñó exasperado ante el descubrimiento.
¡¡¿No pudo recuperar esa asquerosa afición por las serpientes más tarde!
¡Demonios!
.- ¿Papá? – Harry parecía muy desconcertado y había ignorado a una de las pequeñas serpientes que comenzaba a trepar por uno de sus brazos, siseando calmadamente – "Chocolate" dice que no te gustó.
.- ¿"Chocolate"? – Draco miró al horrendo animal - ¿Le has puesto "chocolate" a una serpiente? ¿Es que ustedes no pueden nombrar a un animal de manera adecuada? – se exasperó – "Candy" a un nundú asesino y "chocolate" a una serpiente venenosa... ¿qué sigue?... ¿"Peluche" a un hipogrifo? – tembló.
Harry bajó a las serpientes y se rascó la carita, manchándola de más tierra.
Gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas mientras Draco seguía murmurando malhumorado hasta que no pudo contener un hipo y sorbió su nariz.
Draco giró los ojos exasperado y se pasó una mano por la cara antes de voltear hacia el pequeño y arrodillarse.
.- No te atrevas a llorar – pidió, logrando solamente que el niño comenzara a sollozar desconsoladamente – No me hagas esto, Harry, no es justo – suspiró.
¿Por qué no podría ser como su hijo Andrew?
.- Yo... y-o...
Demonios...
Draco abrazó al niño y avanzó hacia la enorme mansión.
.- Basta, Harry... No es para que llores...
.-... yo solo quiero agradarte... – hipó el pequeño y apoyó la carita en el pecho de Draco; arruinando el elegante traje claro.
.- Ya me agradas – aseguró Draco con exasperación – Quienes no me agradan son las serpientes – puntualizó - ... mucho menos las venenosas...
.- Pero ellas me dijeron que... estaba bien si me quedaba a su lado...
.- Ya – Draco bufó – Seguramente estaban emocionadas porque alguien de esta casa les pone atención – exageró - , pero no es para que te pongas a platicar...
Draco se interrumpió.
Puso a Harry encima de la mesa y le limpió la carita.
.- Harry... ¿has llevado a un nido de esas cosas a tu habitación?
El niño se ruborizó y desvió la vista.
Ahí estaba la causa del terror de Shaila, la más fiel y maternal de sus elfos domésticos. Quizá la única que tendría paciencia con un niño como Harry.
.- ¿Has... – arrugó el ceño – recordado cómo hablar con ellas?
.- "Chocolate" estaba en problemas - murmuró Harry compungido – "Chocolate" pidió ayuda toda la noche y nadie le hacía caso. Yo fui a salvarla.
Draco tuvo respuesta a todas sus inquietudes y suspiró aliviado.
.- Dile a "Chocolate" que no asuste a Shaila – dijo, consintiendo que Harry tuviera contacto con esas... cosas.
La carita del niño se iluminó con una sonrisa y se abrazó a Draco, tomándolo por sorpresa.
.- ¡Gracias, papá! "Chocolate" se pondrá feliz.
Draco suspiró interiormente.
Que niño tan horrible, lo había convencido (de nuevo).
