Una hermosa noche, para recordar.

Bueno basta decir de que después de la "revelación" que tubo Elsa con el día de "esclavitud" tuvo un conjunto de emociones bastante variadas: 1. Estaba molesta con el chico por haberla engañado. 2. Estaba enojada consigo misma por no haberse dado cuenta que el chico la había engañado, lo cual tomando en cuenta un par de cosas, se podía justificar. 3. Estaba intrigada de que era lo que se suponía que sabía y no sabía el chico desconocido. 4. Se sentía bastante preocupada, además de escéptica, de lo que estaba a punto de hacer, y no era para menos, ya que lo que estaba planeando hacer iba en contra de los mismos mandatos de la naturaleza, bueno desde su perspectiva claro está. 5. Se sentía nerviosa de no saber exactamente que usar, ya que no estaba segura de que si seguía creyendo que no era mucho más que una persona común, o que ya sabía que no solo era parte de la realeza, si no que era la reina en funciones. Y 6. Se sentía extrañamente feliz y ansiosa, cosa que Elsa decidió poner en segundo plano, ya que según ella, tenía asuntos más urgentes que atender.

Pero claro que Elsa no era la única con asuntos urgentes en sus manos, Anna estaba en su cuarto pensando mucho en un determinado tema, cosa muy poco común en ella, ya que siempre prefería actuar y luego pensar, bueno de hecho lo suyo era actuar, luego volver a actuar, y seguir haciendo eso hasta que lo considerara inútil y se pusiera a pensar en otra forma de hacer las cosas, basta decir que eso no pasaba muy a menudo, pero aparentemente este era el caso, ya que, a pesar de haber logrado que Les se interesara por la economía del reino, y de paso tener un día de chicas, cosa que ella apunto como "matar 2 pájaros de un tiro", pero aun así, no había conseguido lo que buscaba, que parecía ser un regalo para Elsa.

Kristoff por otro lado parecía ser el más relajado en todo el castillo, y quien podía culparlo, se estaba relajando luego de la "maravillosa idea de Anna", si había que admitir que había sido ingeniosa para que la embajadora conociera mejor la economía de Arendelle, y que mejor forma que comprando en Arendelle, además de eso Anna de seguro pensó que sería un bonito gesto darle a Les, lo más parecido a un día libre que jamás había tenido, lo cual le parecía muy bien de parte de Anna, aunque claro ella siempre era buena con las personas, ¿pero hacerle cargar todas sus compras solo a el? Eso ya se podía considerar tortura en varios reinos, de hecho aun no se explicaba cómo no había sido catalogado como tal, pero el mundo de la política no era su fuerte, de hecho nada que incluyera un convenio social era su fuerte, aunque tampoco estaba seguro de que era un "convenio social", parte de la terminología política que había tenido que memorizar gracias a consejo, aunque memorizarlo y saber que es son cosas muy distintas. Lo único que le había, en cierto modo, alegrado el día, y hasta hacerle olvidar que lo que estaba soportando, era ese misterioso chico de capucha gris, honestamente Kristoff jamás lo había visto, suponía que o se había mudado al reino recientemente, o no le compraba hielo, lo segundo era más sensato, ya que antes de conocer a Anna, sus "relaciones humano-humano" estaban, en el mejor de los casos, echas un completo desastre, pero de nuevo, nadie lo podía culpar, además teniendo un amigo hombre, podía hablar de todos esos temas de hombres que no se podían discutir con mujeres, Kristoff no tenía idea de cuales eran esos temas, pero eso lo resolvería después, además también tenía a Sven para ayudarlo, y Olaf también contaba pero había que diversificar un poco su "circulo social", aunque ya conocía a la princesa, a la reina, a un reno, y un muñeco de nieve parlante, mucho más de lo que mayoría de las personas podía decir.

Aunque nos volvemos a desviar del tema, Elsa a pesar de estar en una situación así, debía de hacer lo que tenía que hacer, ella podía saber sobre muchas cosas, era una experta en más de un tema, pero esto era algo en que solo una persona podía ayudarle y no hacer el mayor alboroto del año, pero también se estaba arriesgando a que se produjera el mayor de la década, si no es que del siglo.

P.O.V Elsa.

Muy bien ya estoy lista, lo pensé no una, ni dos, si no varias veces, esta es mi mejor opción, de hecho es mi única opción… no, no, no, debía de haber de haber una mejor opción, no es que no me guste esta opción pero… ¿cómo decirlo suavemente? A si, era una mala idea, así que lo mejor sería que lo pensara, otra vez. En ese tiempo ya había empezado a anochecer.

Desgraciadamente, no tenia mejores opciones, Kai, a pesar de tener mi confianza por ser uno de mis más leales sirvientes, era un hombre, por lo cual el tema no estaba dentro de sus conocimientos, el resto de los sirvientes también tenían mis confianza, pero en menor medida, excepto claro por Gerda, la cual parecía haber sido la opción perfecta, leal, discreta, y tenía la ventaja de la sabiduría de la edad, no era mucha, pero era algo, además era totalmente sincera, pero jamás saliéndose de los entandares "establecidos", además de que tenia la sospecha, que ella sabía algo, pero prefería no confirmarlo, al menos hasta estar segura, y también estaba el hecho de que, si se lo pedía, el asunto quedaría solo entre ellas dos, y eso dejaba fuera incluso a Anna, lo cual era una ventaja para ella, y al mismo tiempo una desventaja ¿Por qué? Porque tarde o temprano eso se le traería una que otra dilemática, pero cuando se presentara, ella se presentaría para ayudarla, sin embargo se había estrellado con una pared que le había quitado todos los atributos anteriores… era soltera, por lo cual no podía ayudarla.

Así que, después de mucho pensarlo, me encontré en frente de una puerta, cuestionándome una vez mas lo que estaba a punto de hacer, soy una persona segura de sí misma, eso es un hecho, pero de no estar tan corta de tiempo, como de personas a las que les tengo la confianza suficiente para contarle de ciertas inquietudes, probablemente no me encontraría en esta situación, levante mi manos, hecha un puño y estuve a punto de golpear la puerta suavemente, me detuve, lo pensé, respire hondo y toque la puerta.

-¿Quién es?- dijo una voz demasiado conocida para mí.

-Soy yo, Elsa- dije. De alguna forma, detrás de la puerta se empezó a escuchar una especie de bullicio, oí que cosas se movían, que otras caían, algunas se deslizaban, y hasta una que otra que parecía cerrarse, incluso pude jurar que había más de una persona en la habitación, lo cual me pareció muy extraño, ya que hasta donde sabia, mi hermana dormía sola, y me había asegurado que cierta persona, tuviera su habitación al menos, al otro lado del castillo, confiaba en Kristoff si, confiaba en Anna si, confiaba en las hormonas, ni que mi vida dependiera de ello, pero volviendo al tema en cuestión, los sonidos solo hicieron que pusiera una expresión de extrañeza.

-un momento Elsa- volvió a decir la voz. Yo solo decidí esperar a que me dijera que pasara, o que me abriera la puerta, lo que pasara primero, parte de las clases de etiqueta. Y al final, después de que el ruido ya se hubiese ido, estaba por tocar la puerta nuevamente, cuando de repente salió la persona que estaba esperando encontrarme, mi hermana Anna, ella solo me sonrió, con su típica alegría y energía inagotables, pero solo abrió una parte de la puerta, lo suficiente para que saliera su cabeza.

-Hola Elsa- dijo Anna.

-Hola Anna- dije.

-y dime, ¿Qué te trae por aquí?-pregunto Anna.

-Yo… quería preguntarte algo- Tal vez debí elegir mejor mis palabras, ya que Anna abrió los ojos hasta el límite, y aun así parecía que quería abrirlos más, pero después me pregunto con voz calmada.

-oh… y eso sería…?- dijo Anna, parecía un tanto insegura, creo que pensaba que la iba a sermonear o me había enterado de algo, pero luego discutiríamos eso.

-bueno… ¿puedo pasar?- dije yo, no pensaba tener ese tipo de conversación en el pasillo del castillo.

-…claro- dijo Anna después de pensarlo un momento.

Cuando entre en la habitación de Anna, admito que me sorprendí un poco, ya que era la primera vez que entraba en la habitación de Anna en mucho tiempo, y por qué no era exactamente lo que esperaba, la verdad esperaba un poco mas de desorden y probablemente más cosas con las que divertirse o entretenerse, tampoco pude evitar un pequeño sentimiento de nostalgia, ya que la habitación de Anna, era la habitación que alguna vez habíamos compartido, al menos hasta que nuestros padres me cambiaron de habitación. Anna se había sentado en su cama y parecía estar esperando que dijera algo, supuse que se estaba preparando para alguna reprimenda, ya que estaba callada y tranquila, algo que solo pasaba en 2 tipos de situaciones: 1. Cuando estaba enferma. 2. Cuando sabia que se había metido en problemas.

-Anna, quisiera hablar contigo sobre algo- dije con la voz más serena que pude, aunque por dentro me decía esto quizás no era la mejor idea, pero era lo que tenia.

-Elsa te juro que no era mi intención el…-empezó a decir Anna, preferí interrumpirla, si no lo más probable era que me dijera algo que me sorprendería, principalmente porque si había algo de Anna que cabía destacar, era su capacidad para impresionar a las personas, yo incluida.

-citas.

-¿uh?-Anna dejo de hablar y me miro fijamente

-… ¿Elsa podrías repetirlo? Creí que habías dicho…-dijo Anna nuevamente, aparentemente no entendía algo.

-citas, si.-dije con voz firme.

-… Elsa, si hay algo que Kristoff o yo estamos haciendo mal, créeme que no son las citas, incluso hace unos días…-y hay iba de nuevo, creo que tendría que aclararlo totalmente.

-no Anna, no es por lo de tus citas con Kristoff, es sobre…-empecé a decir, pero necesitaba escoger mejor mis palabras si no quería que se formara un huracán de un vaso de agua, sea lo que sea que signifique esa expresión.

-… ¿entonces sobre qué es?- me pregunto Anna con una clara expresión de confusión.

-sobre… como son- trate de decir con esas simples palabras, aunque desafortunadamente no pareció funcionar, ya que la expresión de Anna solo parecía ser más confusa.

-¿Qué?- dijo Anna. Creo que tendría que ser más explicativa. Así que tome aire.

-quiero que me digas como se actúa en ellas… que se hace en ellas…como debo comportarme, Anna… quiero que me expliques las citas- dije escogiendo cuidadosamente mis palabras, pero creo que a final de cuentas no funciono.

La expresión que Anna me dio fue, en pocas palabras, única y probablemente irrepetible, había abierto los ojos completamente, su boca había quedado ligeramente abierta, y no movía casi ningún musculo, nunca espere ver a Anna así de quieta, aunque no era para menos, ya que ni yo misma podía procesar completamente lo que había hecho. Le estaba pidiendo a mi hermana menor, consejos sobre citas, ¿Por qué? Porque desde el momento en que el chico me había dejado para prepararme, tuve una pequeña revelación sobre un pequeño hecho, que había, cuando mínimo, un abismo de diferencia entre conocimiento teórico, que se componía de libros, conceptos, consejos, y prácticamente todo lo que incluyera algún tipo de información, que era el que yo poseía y dominaba a la perfección, y conocimiento práctico, que era todo aquel que, como su nombre lo decía, se aprendía con la práctica, ósea ensayo y error, el cual tenía Anna, yo también lo poseía, pero no se necesitaba pensar mucho para saber que la experiencia de varias citas de Anna, sobrepasaba mi experiencia sobre citas de… 1, cuando mucho 2, pero no creo que una cita sorpresa, preparada por Anna, con un completo desconocido, se podía contar como una.

Obviamente Anna no había sido mi primera opción, pero era la única que había quedado luego de un riguroso proceso de selección… que me había tomado 10 minutos, la primera fue Gerda, pero ella era soltera, así que suponía que no había tenido citas, la segunda había sido Olaf, ya que Anna me había contado que él sabía mucho sobre amor, pero estaba buscando sobre citas, no sobre amor, se relacionaban, pero no eran lo mismo, las siguientes las había descartado más rápido ya que no les tenía suficiente confianza para preguntarles eso, tomando también en cuenta que probablemente no sería muy bien visto que la reina anduviera preguntando sobre citas, al final solo me había quedado 2 opciones: Kristoff o Anna, y obviamente el hecho que Anna fuera mi hermana le ganaba al carácter calmado de Kristoff, además no podía imaginarme a mí misma, preguntándole esas cosa a Kristoff, honestamente me había dado cuenta que Anna era la "experta" de esa pareja, mi otra opción eran los Trolls, pero las razones de porque no lo hice sobran, por lo tanto mi mejor, de hecho mi única opción, era Anna, y por eso estaba en esta misma situación, me había preocupado que el cerebro de Anna se hubiera detenido o algo, pero el hecho de que parpadeara de vez en cuando era buena señal, al menos hasta que la boca de Anna empezó a curvarse formando una sonrisa, una que amenazaba con salirse de su cara. Había llegado el momento de usar mi suspicacia, elocuencia, y todos mis dotes políticos, para que la situación no se saliera de control… otra vez.

-¿Cómo se llama? ¿lo conozco? ¿es de la realeza? ¿Es del pueblo? ¿Es un extranjero? ¿Cómo es? ¿Es lindo? Bueno obvio que es lindo lo escogiste tú, ¿Por qué tardaste tanto en decírmelo? ¿Puedo conocerlo? Bueno claro que tengo que conocerlo es decir tu eres mi hermana y el de seguro…-Bueno sobra decir que Anna ya había iniciado su protocolo de "conclusión rápida, charla aun más rápida", aunque la verdad tenía razón, pero sabía lo que iba a pasar si Anna lo sabía, así que tenía que hacer una da las cosas más difíciles posibles, convencer a Anna que era nada especial, lo cual era una tarea de enormes proporciones, tomando en cuenta que Anna es un tanto… cabeza dura, por decirlo de manera delicada. Es mi hermana, pero es un hecho casi irrefutable.

-Anna, no es un chico- dije yo supuse que así lo entendería, gran error, Anna guardo silencio, me miro un momento y parpadeo varias veces, claramente estaba llegando a la idea.

-Elsa… tu sabes que puedes contar conmigo para todo, así que apoyare tu relación pase lo que pase, pero dime ¿Cómo fue que ella lo logro?- empezó a decir Anna. Un momento ¿ella? Acaso…... mi hermana está llegando al límite conocido de las conclusiones apresuradas.

-Anna, tampoco es una chica-dije con voz firme. Pero cuando Anna volvió a abrir la boca, levante el dedo índice en señal que hiciera silencio y se lo pensara bastante antes de responder, lo cual hizo.

-entonces ¿Por qué preguntas?-pregunto Anna. Honestamente no había pensado en una excusa lo suficientemente creíble para eso, Anna me conocía lo suficiente para saber cuando mentía, así que debía ser cuidadosa.

-curiosidad- dije yo con simpleza. Pero cuando voltee a ver a Anna a la cara, vi que no solo me miraba con una ceja levantada, sino también con una expresión de "no te creo", decidí esperar y ver si desistía.

-aja, ahora dime la verdad- fue lo único que dijo Anna. Bueno tenía que admitir que mi excusa no sonaba para nada creíble, ya que hasta para el mas despistado sabia que "Elsa" y "curiosa" no iba exactamente de la mano en cada oración, a menos que hubiera un "no es" en medio de ellas, así que opte por decirle la verdad, bueno parte de la verdad, de hecho parte de lo que se podía interpretar como verdad.

-quiero estar preparada para afrontar este tipo de ambientes sociales de manera eficiente en congruencia con otro individuo, sin la intervención innecesaria de un o una tercera- bueno esa tal vez había sido una explicación muy formal para Anna, pero no le estaba mintiendo, solo no le estaba diciendo toda la verdad.

-pero… yo quiero ayudarte, soy tu hermana, dime una sola buena razón para que no te ayude- dijo Anna, para después cruzarse de brazos.

-¿recuerdas lo que paso la ultima vez?- esa era mi carta triunfadora, si no esta discusión se prolongaría horas, y tampoco me diría nada, ahora solo debía esperar. Anna empezó a mover los brazos y a abrir y cerrar la boca varias veces, obviamente tratando de encontrar una excusa.

-… no?- dijo Anna, para luego poner su carita de "soy inocente" sumada a una gran sonrisa inocente, si claro.

-Anna…-fue lo único que dije.

-bien, si lo admito cometí un error, pero ¿Cómo iba a saber que estaba casado?-empezó a decir Anna, bueno era momento de dejarla sin argumentos.

-creo que el anillo en su dedo era una clara señal- respondí.

-bueno… pero ¿cómo iba a saber que estaba esperando a un hijo?-volvió a decir Anna.

-¿la mujer embarazada que vivía en su casa no era suficiente?- devolví la pregunta yo.

-¡pensé que era su hermana!- Anna estaba comenzando a ver que estaba perdiendo la discusión.

-¿y que dormían en la misma cama?- esa era la pregunta matadora.

-algunos lo hacen- dijo Anna como si fuera lo más normal del mundo. Yo solo la mire de manera seria.

-bien, bien ya entiendo, ¿Qué quieres que te diga?- dijo Anna otra vez, pero esta vez estaba dispuesta a decirme todo.

-todo- dije.

-muy bien, lo primero y lo más importante que debes saber es…

P.O.V Chico Desconocido.

Estaba dentro mi casa, en la parte de abajo, era un ambiente oscuro, la verdad las únicas fuentes de luz que habían eran las velas, ni siquiera se podían ver las paredes, yo tenía una en frente, encima del mostrador, ya tenía casi todo listo para lo siguiente, pero debía de encargarme de que ciertas personas no interrumpieran, como otras trataron de hacerlo.

-muy bien sé que están ahí, y así que solo quiero que me escuchen por un momento, antes de que hagan algo estúpido, pero primero, quiero que me escuchéis mejor- dije yo con algo de fuerza. Moví mi mano izquierda lentamente de izquierda a derecha, como espera todas la velas se apagaron, menos la que tenía en frente, pero note que el ambiente había cambiado, ahora lo único que se podía ver era la luz de la vela, apenas y el mostrado se veía, espere un momento en silencio.

-miren… la verdad no se que les paso, pero estoy seguro que es casi lo mismo que les paso a las otras 2, descuiden ellas están bien, pero ellas lo intentaron de día, y ustedes están aquí de noche, así que ya me puedo suponer que de momento no están juntas, o hicieron algo tonto, pero quiero pedirles que al menos no interrumpan, al menos mientras dure, no será toda la noche, después de que termine tendrán su oportunidad, bueno solo si deciden aprovecharla, sé que no me responderán ni nada, pero…- me detuve, tal vez no estaban ahí, ellas no eran así, pero tenía que confirmar mis sospechas. De debajo del mostrador, saque 2 pequeñas tazas de té tibio, tal como le gusta, y lo puse a un lado de la vela, y del mismo lugar saque una simple flecha.

-si aceptan el trato, solo tomen el té, si no… pueden intentarlo- dije con voz solemne. Y sin moverme, la vela se apago, por un momento solo reino el silencio y la oscuridad, hasta que la vela se encendió, sola, vi hacia abajo, no estaban ni las tazas de té, ni la flecha, habían aceptado, pero también habían aprovechado la oportunidad, eran astutas. Lo único que hice por unos momentos fue sonreír con algo de tristeza, no sé si era posible, pero yo lo hacía. Espere hay un rato para ver si las sentía otra vez, no sucedió, di media vuelta y empecé a subir para darme un baño y cambiarme, después iría a esperar cerca del castillo, me pregunto cuánto tiempo me hará esperar Elsa, además aun tenía que regalarle el collar.

P.O.V Elsa.

¿Cómo dentro de mis cualidades mentales se me había ocurrido pedirle ayuda a Anna con este tema? Si me había dado algo de información, curiosamente muy parecida a la que se podía encontrar en casi cualquier libro de cuentos, tal vez debí pensarme mejor las cosas, ya que no solo no había obtenido nada útil de mi charla con Anna, si no que había perdido un montón de tiempo, ya se había hecho de noche, y cargaba una vela para ayudarme a ver por donde caminaba, creo que debí considerar que Anna tampoco conocía mucho sobre el romance, y también tendría que explicarle un poco mejor eso del "verdadero amor", ¿existía? Si, ¿era fácil de encontrar? No, creo que eso era lo que Anna no comprendía totalmente, pero teniendo a Kristoff a su lado, y por la forma en que no solo parecían, si no que estaba segura eran el uno para el otro, no iba a ser una conversación muy fructífera para mí, aunque era su forma de ser, tal vez no debería tratar de cambiarla, solo darle unos consejos, y ocasionalmente pedirle uno que otro, ya que me había dado uno que tenía que seguir al pie de la letra, según Anna: "no importa en donde estén, quien sea el, o que vayan a hacer, siempre se tu misma, sin importar nada, se tu misma, pero recuerda ceder de vez en cuando, y probar cosas nuevas, para que el también lo haga contigo, o y no olvides…", de hecho ahora que lo pensaba, ese era un mejor consejo de relación que para una cita con un chico cualquiera, del cual aun no sabes su nombre. Empiezo a pensar que estoy obviando mucho ese detalle, ¡y el ya sabe el mío!

Para cuando llegue a mi habitación, me había encontrado con un nuevo problema, ¿Qué usar? Ya no era una adolescente indecisa y insegura, pero tampoco podía usar lo primero que viera, el chico se merecía al menos algo de respeto de mi parte, no todos pueden engañar a la reina de una forma tan fácil, así que al final me había decidido por un vestido de mi armario, algo holgado para darme movilidad, pero lo suficientemente "común" como para pasar por uno elegante, de color azul oscuro, no me puse nada de maquillaje, me puse de nuevo los zapatos que me había dado Gerda, y cuando estuve lista, cerré la puerta de mi cuarto. No podía dejar que nadie supiera de esta pequeña escapada, no seria para nada bien visto que la reina, salga por la noche, sin decir ni para donde ni porque.

Me acerque a la ventana y la abrí, mire a todos los lados, como había pensado, aun no se cambiaba el sistema de guardias del castillo, el cual consistía en que casi todos se quedaran en los pasillos del castillo, principalmente para evitar que cualquiera se acercara a mi por curiosidad, y también para defender el castillos desde adentro, por lo cual el exterior se dejaba casi sin vigilancia, excepto por uno que otro guardia, el cual, tuve la suerte de encontrarme de camino, y le pedí el favor de que fuera a revisar los establos un momento, solo para confirmar que Kristoff no estuviera ahí todavía, aun se me hacia extraño el porqué lo hacía, pero supongo que aun no se acostumbra a todo lo que incluye vivir en el castillo, lo cual implica dejar a Sven en el establo. Y aun no regresaba el guardia. Me acerque a mi cama, y de debajo de ella, saque mi capucha y mi pañuelo, no sabía si los necesitaría, pero mejor era prevenir que lamentar. Y me los puse.

Inicialmente había planeado usar mis poderes y formar una escalera de hielo hasta el piso, y de ahí encontrarme con el chico, pero luego de analizar un poco más, me di cuenta que por las ventanas del castillo, algún guardia podría avistarme y hasta ahí llegaría, así que me prepare para mi segundo plan. Lentamente empecé a salir de mi habitación por la ventana, creando a cada tanto unos pocos trozos de hielo para crear un piso de hielo en el techo, por el cual pasaba muy lentamente, para después derretirlo en cuanto pasaba, y varios desniveles también, para ir bajando poco a poco, agradecí de nuevo a Gerda por los zapatos, los que uso generalmente no hubieran aguantado tanto, al llegar justo arriba de los muros del castillo, corrí hasta llegar a las puertas que lo conectaban con el reino, y ahí cree la escalera de hielo, para bajar finalmente al puente, y cuando me voltee y deshice la escalera, me di cuenta de algo, tenía una sonrisa en el rostro, no de felicidad, si no de emoción, me sentía emocionada, nunca había hecho algo parecido, y tengo que admitir que la misión de huir del castillo por la noche, era algo muy atrevido y poco usual, luego tendría que pensar como volver a entrar.

-lenta, para nada sincronizada, no mucha sutileza, y obviamente improvisada de principio a fin- me sobresalte al oír esa voz, aunque ya era conocida para mi, me voltee y vi que era el chico, sentado en el puente, mientras miraba al castillo, casi como evaluando mi desempeño.

-¿Cuánto tiempo estuviste ahí?- pregunte, con algo de fastidio, en mi opinión lo había hecho muy bien.

-desde que el guardia que vigila el exterior se fue a quien sabe dónde, lo hiciste terrible, pero tienes mucha suerte- dijo como si fuera algo normal.

-¿Por qué lo dices?- volví a preguntar

-se nota que los guardias están más concentrados en sacar lo que entre al castillo, que en evitar que algo entre en el, trataste de evitar pasar por el frente de las ventanas, pero olvidas que varios pueden ver mas allá de sus narices, ósea los lados, fuiste casi en una sola línea, sin hacer desniveles de manera controlada o sincronizada, tus zapatos no están hechos para ese tipo de terreno, por lo cual te hicieron lenta, y es un terreno empinado, así que entre más te quedas en el, más seguro es que se deslice y caigas, lo cual es malo- termino de explicar, yo solo me que sorprendida, ¿era un experto?

Me había quedado sin palabras, y trate de mirar a un lado, había sido un gran esfuerzo de mi parte.

-pero…- empezó a decir, captando mi atención.

-pero…- le seguí la corriente.

-supiste explotar las debilidades y fallas en su plan de vigilancia, y lo resolviste de manera creativa y, en cierto modo, eficaz, muy bueno para haber tardado un día en planearlo- yo lo mire, supongo que tenía que decirlo.

-la verdad… lo hice en 2 horas, bueno ese era mi segundo plan, el primero era menos sutil- dije con confianza. El solo abrió moderadamente los ojos, los cuales había mantenido cerrados hasta el momento.

-entonces tengo que admitirlo, es el mejor que he visto… para una primera vez- dijo él con algo de… ¿sorpresa?

-gracias.

Hubo un pequeño momento de silencio.

-¿vamos?- dijo él, mientras se levantaba, y señalaba con su pulgar hacia el reino.

-vamos- dije.

Ya habíamos llegado al final de puente, cuando él se detuvo, yo estaba detrás de él.

-¿Qué pasa?- pregunte, acaso había olvidado algo.

-bueno se me ocurre algo- dijo él, con un deje de brillantes.

-¿Y eso es...?- pregunte.

-dejamos la capuchas, y los pañuelos, para cuando tengamos que volver- dijo él, mientras se volteaba y me miraba.

-dame una buena razón para eso- exigí.

-se nota que no estás acostumbrada a usar capucha y pañuelo- ¿y ahora como había sabido eso?

-¿Cómo lo sabes?

-3 razones: 1. Los hilos para sostenerla van de adentro hacia afuera, no al revés. 2. El nudo que tiene el pañuelo es muy flojo. Y 3. Me lo acabas de confirmar- dijo él, empiezo a sentirme la menos lista en comparación.

-muy bien- dije mientras me quitaba la capucha y el pañuelo, el hacía lo mismo, y los pusimos cerca del puente. El seguía usando la camisa manga larga, los guantes, pero los pantalones y los zapatos eran más elegantes, bueno desde mi punto de vista.

Empezamos a caminar, uno al lado del otro, bueno mejor dicho el caminaba, y yo me cercioraba de estar muy cerca de él, ya que no quería admitir que, con la luz de la luna, y sin ningún farol, ni ningún tipo de luz a parte de la luna, las casas y las demás cosas que en el día parecían ser normales, cobraban un pequeño aire tenebroso, eso y me tropezaba de vez en cuando al estar pendiente de todo lo que me rodeaba, menos el suelo, pero el parecía que no le afectaba, y que podía ver tal y como fuera de día, al llegar al centro del reino, el se volvió a detener, y se quedo mirando la fuente, la cual a pesar de todo, parecía esplendida a la luz de la luna, era hermosa, y los faroles apagados que había cerca parecían darle un aire de abandono, pero al mismo tiempo de tranquilidad, di un suspiro.

-¿pasa algo?- me voltee para mirarlo, el también me estaba mirando a mí, supuse que no habría ningún problema con decirle.

-bueno… esto es hermoso y bastante tranquilo, pero la verdad… siempre quise saber cómo se vería, si era iluminado en una noche oscura, como si fuera...- termine mi frase ahí.

-¿mágica?- lo mire sorprendió.

-sí- hubo un momento en que parecía pensar en algo, luego chasqueo los dedos.

-cierra los ojos- me dijo, yo solo lo mire de manera común.

-¿Por qué?- pregunte.

-es una sorpresa, ya llegaste hasta aquí, ¿Qué daño te hará tenerme algo de confianza?- lo mire, fijamente, era difícil para mí confiar tan fácilmente, pero supongo que tenía razón, con mis manos tape mis ojos. Pasaron unos momentos en que todo lo que paso fue silencio, me intrigaba que era lo que estaba haciendo, pero aun así decidí no mirar.

-listo, puedes abrirlos- dijo él, lo que vi me hizo sorprenderme mucho. De alguna forma, en el pequeño tiempo que había pasado, había encendido todos los faroles, pero por alguna extraña razón, la luz de los faroles era más brillante de lo que esperaba, ya que los que yo había visto no generaban tanta luz, y no solo eso, si no que la luz era totalmente blanca dentro de los faroles, no se podía ver el fuego de donde nacía esa luz, parecía que la luz había sido atrapada dentro del farol, pero me extraño que la fuente siguiera siendo estando igual. Lo mire.

-decidí que pudieras darle tu propio toque, te sugiero que uses una de tus nubes para tapar la luna- dijo él, mientras señalaba la fuente, y luego al cielo, ya lo sabía, así que no debía preocuparme de mostrar mis poderes, además parecía aceptarlos de muy buen grado. Me acerque a la fuente, y al tocarla deje que fluyera, el hielo se extendió hasta arriba, y creo la mitad de un domo en la parte superior de la fuente, mientras en la parte inferior se formaron varias mini-lanzas de hielo, que estaban justo en medio da cada pétalo de hielo, que también se formaron, era una flor, o al menos parecía una, mientras eso pasaba, una de mis nubes de invierno cubrió la luna, y algunos copos de nieve caían encima la fuente, que con la luz extraña de los faroles, parecían brillar en su caída.

-vaya…- dijo el muchacho, voltee a verlo, y no pude evitar reírme de su gran expresión de sorpresa que tenía en la cara, creo que no esperaba todo eso, camine hasta ponerme a su lado.

-si…- fue lo único que dije, mientras lo único que hicimos por los siguientes momentos fue observar la ahora obra de arte que de alguna forma habíamos creado. Voltee a mirarlo, y note que aun estaba contemplando la fuente, luego mire su mano derecha, en todo el tiempo que habíamos pasado, el solo había usado la izquierda, y pensé que el ambiente era el ideal, así que acerque mi mano a la suya, una mala idea.

-HAU!- dijo en un mini-grito de dolor muy bien silenciada, mientras se alejaba y tomaba su mano derecha con la izquierda, mientras la apretaba en una clara expresión de dolor, yo solo me asuste, ¿acaso lo había lastimado sin saberlo? Al mirar al suelo note una cosa, había una pequeña mancha de sangre, que no habría notado de no resaltar en contraste con la nieve que había.

-quítate el guante- dije con mi voz autoritaria, el solo me miro con sorpresa.

-Elsa…- trato de convencerme el, pero mi mirada seria decía otra cosa. El se fue acercando a mí, y cuando estaba en frente, se fue quitando su guante derecho, y me mostró su mano, yo solo abrí los ojos hasta más no poder. Tenía un corte bastante considerable que dividía su mano en 2 mitades con una línea, la parte de su pulgar, y la parte del resto de sus dedos.

-¿Cómo te hiciste eso? Lo que sea que te hubiera dado casi te corta la mano, ¿Cómo es que…?- detuve mis palabras al escuchar un casi susurro de su parte.

-Elsa… por favor- dijo casi en un susurro, ni siquiera me miraba a la cara, si no al suelo, deduje que no era algo que le gustara hablar, pero aun así no podía dejarlo así, recordé una de mis clases sobre primeros auxilios, que me daban solo de vez en cuando, para tener algunos conocimientos generales, saque uno de los pequeños pañuelos que llevaba conmigo solo por precaución, y hice un cálculo rápido, eso serviría, tome su mano y la levante, le dije que la mantuviera ahí, mientras yo usaba ese pañuelo para envolver la herida, y después prensarla hasta donde pude, el solo hizo una mueca de dolor por un momento, luego quito la mano y empezó a mover todos los dedos, sonrió y me miro a los ojos.

-gracias- dijo él con calma.

-de nada- dije, sin dejar de mirarlo a los ojos. Y así estuvimos por un tiempo, hasta que desvié la mirada con un pequeño calor en las mejillas.

-¿y ahora a donde vamos?- pregunte. El se ponía el guante mientras parecía considerar algo. Me dio una media sonrisa.

-ven, conozco un lugar- dijo él, mientras se ponía a caminar, yo por mi parte me tome un momento para descongelar todo, y quitar la nube, pero cuando ya habíamos caminado un rato note algo, los faroles que veía estaban encendidos y daban la misma luz extraña, pero los que veía muy adelante no la tenían, y al voltear hacia atrás los que pasábamos ya no estaban encendidos, solo parpadee varias veces, ¿Qué me ocultaba ese chico? Más tarde, llegamos a una de las tantas partes del reino que no conocía, era un lugar, cerca del bosque, en el cual se podía ver el reino, después del lago, cuando llegamos contemplamos el paisaje, el se recostó en el árbol que parecía estar un tanto alejado de los demás, yo hice lo mismo y me recosté a su lado viendo al cielo. Luego de un momento voltee a ver el reino, y con la luz de la luna, y el reflejo del lago, todo lo aterrador que pudo haber sido, desapareció casi de inmediato, ahora era algo mágico, hermoso, y hasta cierto punto… romántico. Voltee a verlo, y el hizo lo mismo, y de ahí en adelante no se que se apodero de mi, pero me empecé a acercar y el hizo lo mismo, cerré los ojos y me fui acercando más, hasta que… choque contra el suelo, eso me hizo despertar de lo que sea que se halla apoderado de mi, y pensé en lo que estuve a punto de hacer, lo voltee a mirar para ver su reacción, pero solo lo vi leyendo… ¿un pergamino?

-no, no hasta la tercera- dijo él, pero creo que estaba diciéndoselo mas a si mismo que a otra persona. Había sentido que no era yo misma por unos momentos, pero luego me dio por saber que era lo que tenía el pergamino, y a que se refería el con eso de "hasta la tercera".

-¿Qué es eso?- pregunte acercándome un poco el.

-una guía de cómo conseguir amigas- dijo él, eso me hizo mirarlo con extrañeza.

-¿Por qué?- volví preguntar.

-yo… nunca eh sido bueno con esas cosas de la "charla" y el "mutuo entendimiento", así que ella me la dio, dijo que me ayudaría- eso no me ayudaba en mucho, necesitaba saber un poco más.

-¿puedo verla?- pregunte, mientras extendía la mano. El pareció dudar por un momento.

-… si- dijo, mientras me entregaba el pergamino. Y lo leí, pero a cada tanto subía la mirada y lo veía a él, solo para asegurarme de que lo que estaba leyendo era correcto, lo leí una y otra vez, y otra vez, de hecho lo leí varias veces, hasta que llegue a un conclusión, y hice lo que toda chica haría en ese momento. Lentamente fui enrollando el pergamino, hasta que quedo lo suficientemente macizo, luego me acerque, y lo golpee con todas mi fuerzas en la cabeza con el pergamino, que gracias a que era de papel no le dolió mucho, pero si lo suficiente.

-¿ahora porque fue eso?- pregunto mientras se sobaba la cabeza.

-esto no es una guía de cómo conseguir amigas, es una guía de cómo conseguir novia- dije, con un claro enojo, no que eso fuera en realidad, si no porque había caído completamente.

El bajo la cabeza. Me detuve y lo mire.

-¿no lo sabías verdad?-pregunte con más calma, el solo negó con la cabeza. Nos quedamos un momento en silencio, cada uno en nuestros pensamientos, pero algo llamo mi atención de pergamino, había una letras que parecían brillar en uno de sus lados, así que las leí "Espero que ella te ame tanto como te lo mereces, solo te puedo desear la mayor de las felicidades, gracias por todo lo que hiciste", lo mire, el no parecía comprender mucho sobre socializar, y la verdad era que yo tampoco tenía mucha experiencia, pero eso no evitaría que lo ayudara, parecía que se lo merecía.

-oye no tienes que…- parecía que estaba por decir algo, así que lo interrumpí.

-te ayudare-dije con decisión. Me miro con sorpresa.

-¿Por qué?- pregunto.

-es lo que hacen las amigas- dije con una sonrisa, que por cierto se la contagie a él, pareció recordar algo.

-ah por cierto… toma- dijo mientras sacaba el collar que había tomado del artesano, pero se veía… diferente.

-¿puedes… ya sabes… ponérmelo?- dije con algo de nerviosismo en mi voz, algo muy raro, pero supongo que la confianza es lo primordial en una amistad, bueno hasta donde sabia.

-… claro- dijo él, yo me di la vuelta y aparte mi cabello mientras él me ponía el collar, cuando termino vi el collar. No sabía como lo había logrado, pero el copo de nieve tenía varias marcas y demás , que resaltaban totalmente, ya que estaban pintadas de negro, mientras el copo era de color blanco, las marcas eran alusivas al invierno, pero no se notaban si no era a una corta distancia, lo mire.

-¿Cómo…?- quería saber él como lo había hecho.

-tengo mis trucos- fue lo único que dijo, note nuestra cercanía, y el también lo noto, así que nos separamos un poco.

-tenemos que volver al castillo, tarde o temprano notaran que no estás- dijo, mientras volteaba a ver al castillo.

-si- el tenia razón, pero había sido una esplendida noche.

Nuestro camino de regreso había sido en silencio, las luces que parecían estar en los faroles se habían ido, pero la luna parecía brillar mas, lo cual alejaba todo rastro de lo que en un momento me había dado algo de terror, decidí romper el silencio con algo que necesitaba saber.

-¿Qué es lo que sabes?- pregunte, tal vez debí ser mas especifica.

-te llamas Elsa, tienes por naturalidad la magia del hielo, la cual sabes muy bien cómo controlar, tienes confianza en ti misma, pero no en los demás, eres algo cerrada, pero sabia y benevolente, vives en el castillo desde hace mucho tiempo, y eres bastante educada- dijo de nuevo como si fuera lo más normal de mundo, aun me seguía sorprendiendo.

-¿Cómo sabes todo eso?- pregunte mientras lo miraba.

-No sabes comprar, no sabes las expresiones comunes de los habitantes del reino, no supiste como comer con solo 2 cubiertos, lo cual me dice que sueles comer con algo más de… "lujo", y no se me ocurre mejor lugar que el castillo- me explico.

-¿nada más?- volví a preguntar.

-no, pero solo tengo una pregunta, ¿cómo es que la reina no te expulso de reino luego de que lo congelaste?- pregunto, mientras seguíamos caminando, eso solo volvió a sorprenderme, era el momento de decirle, o de seguir mintiéndole.

-… la reina… la reina Anna es bastante comprensiva y benevolente- dije, luego de pensar un momento.

-¿no es un poco joven?- pregunto él.

-creo que el consejo le ayuda a dirigir- dije luego de volver a pensar.

-entiendo.

El resto del camino fue en silencio, al menos hasta que llegamos al puente, tomamos nuestras capuchas, pero no nos las pusimos, no era necesario, empecé a caminar al castillo, pero él me detuvo.

-¿Qué crees que haces?- pregunto mientras sostenía mi hombro con su mano.

-regresar al castillo- dije como si fuera lo más obvio del mundo.

-míralo- dijo mientras señalaba el castillo, voltee a verlo y me sorprendí. No solo había uno, si muchos guardias vigilando las afueras del castillo, "Muy buena noche para cambiar el esquema de patrullaje", pensé, esto no era bueno, ya sin tener vigilancia me había sido difícil, no podría hacer un plan lo suficientemente bueno para pasar todos esos guardias sin que me vieran. O al menos eso pensé.

-te dije que te entregaría, y eso es lo que va a pasar- dijo con una sonrisa.

-¿tienes un plan de cómo entrar en el castillo?- dije con algo de sorpresa, eso no me lo esperaba.

-tengo una idea, ¿puedes congelar el lago de manera que sea solido?- pregunto.

-si- ese había sido uno de mis trucos más básicos.

-perfecto, salta- dijo él, yo lo mire extrañada.

-solo hazlo, y procura hacerme caso- volvió a decir, así que lo hice, luego de congelar parte del lago. Luego el salto y se puso a un lado de mi.

-¿y ahora?- pregunte, esto era lo más emocionante que había hecho, incluso más que escapar del castillo por la noche.

-caminamos debajo del puente, mientras tu congelas el agua debajo del puente, y lo cruzamos hasta llegar a la orilla del castillo- lo mire con sorpresa, eso en realidad era algo bastante ingenioso, ningún guardia podría ver lo que pasaba debajo del puente. Y eso hicimos. Al llegar a la orilla volvieron mis dudas, no podíamos escalar ni entrar por enfrente, las cuales eran nuestras opciones más factibles.

-¿ahora?- no era para nada experta en esto, así que esta vez el era el líder.

-hay muchos guardias que vigilan el frente, así que la parte posterior del castillo debe estar casi sin vigilancia, vamos- dijo con un claro tono de líder. Para cuando llegamos al otro lado del catillo, note que tenía razón, ya que las ventanas estaban casi totalmente oscuras, lo cual señalaba que no había nadie cerca.

-puedo crear una escalera de hielo- dije dando una idea. El negó con la cabeza.

-mala idea, el guardia que está aquí pasa cada cierto rato, sería muy obvia- dijo, eso me hizo mirarlo ¿Cuál guardia? Pero cuando vi una luz que pasaba cerca por detrás de las ventanas, solo le di la razón.

-¿escalamos?- pregunte, escalar no era mi fuerte.

-no, pero crear varios escalones, detenernos cuando el guardia este cerca, y seguir hasta la ventana más alta, no es mal plan- definitivo, el chico era un experto en este tipo de cosas. Lo cual fue exactamente lo que hicimos, deteniéndonos cada vez que él lo decía, y creando yo los escalones en las fisuras que había en la construcción del castillo, hasta que llegamos a la ventana más alta, me ayudo a entrar, y él se quedo en el escalón.

-no deberías tener problemas en llegar a tu habitación, casi todos los guardias están afuera, así que los pasillos deben desiertos- dijo, a veces me preguntaba cómo era tan bueno en esto, pero en otra ocasión le preguntaría.

-gracias… ya sabes… por, bueno esto- quise agradecerle, pero no era mi fuerte, además una traviesa idea se formo en mi mente, supongo que juntarme tanto con Anna surtía sus efectos.

-ah no hay…- pero se detuvo, ya que al momento de responder, puso su cara de un lado, y ese momento lo aproveche para darle un rápido beso en la mejilla, y no pude hacer más que reírme un poco, al ver su cara de sorpresa, y el hecho de que sus mejillas parecían adquirir un ligero tono rosa, mientas yo sentía las mías un poco calientes. Mientras él seguía así, yo hice mi camino a mi habitación, al menos hasta que escuche el sonido de algo lanzándose al agua, corrí hasta la ventana, y ahí note que había perdido la concentración, lo cual hizo que los escalones se derritieran casi al instante, me preocupe, hasta que salió del agua y me miro con una clara expresión de "¡eso no fue divertido!", lo único que hice fue darle un pequeño lo siento, y me despedí de él con la mano, mientras él hacía lo mismo y empezaba a nadar.

-¿¡Oye que fue eso!?- logre escuchar uno de los gritos de uno de los guardias. Volví a preocuparme.

-¡Creo que fue una de las rocas que se despendio de nuevo, ahora vuelve a tu puesto!- decía el que parecía ser de mayor rango. Eso me tranquilizo, y como el dijo, el camino hasta mi cuarto había sido tranquilo y sin problemas, entre a mi cuarto por la puerta, y me cambie, para luego meterme a dormir en mi cama, había sido una muy buena noche, pero estaba cansada, pero eso no evitaba que recordara una que otra cosa.

P.O.V Muchacho Desconocido.

Bueno había sido una muy buena noche, menos la parte en que tuve que lanzarme desde tan alto porque se estaba desasiendo el hielo en que estaba parado, eso no me lo había esperado, aunque estoy casi seguro que no había sido a propósito, pero aun así estaba mojado, pero con la capucha encima casi no se notaba, ahora solo tenía que esperar a que…

Cuando esta cerca de mi casa, una flecha, de hecho la misma flecha que había ofrecido para darles un oportunidad, pero no había estado ni cerca de acertarme a mí, por lo cual pude saber que estaban rechazando la oportunidad, algo honorable, considerando que interfirieron, me di la vuelta, y mira a el techo de una de las casas más cercanas, ahí se podía ver 2 figuras, una cargaba una capucha de color negro, la otra cargaba una de color blanco y negro, no se podían ni ver sus rostros ni nada, pero ambas estaban ahí, nos quedamos mirando unos momentos, hasta que la de capucha negra salto hacia atrás, y se perdió en la noche, la de blanco y negro solo se quedo mirándome al mismo tiempo que yo la miraba, antes de hacer lo mismo que la de negro.

Eso me hizo ver mi mano derecha, que aun debajo del pañuelo de Elsa, me hizo recordar la herida, y el cómo me la había hecho…

Flashback.

Me había alejado de Elsa por unos momentos, había sentido algo, y ese algo no había sido nada bueno, al sentir un peligro detrás de mí, con mi mano izquierda, detuve una katana con dos dedos, y observe como una figura, que tenía una capucha de color negro y blanco, sostenía la catana, volvía a sentir peligro y de un rápido movimiento, me quite el guante de la mano derecha, y detuve un shuriken gigante que iba directamente hasta mi, para luego ver que de donde había salido, que no era más que otra figura, pero esta traía una capucha de color blanco, y con la misma rapidez, use uno de mis pies para golpear a los de la figura que cargaba la katana, lo cual logro que esta perdiera su conexión con el suelo, y gracias a que estaba sosteniendo con fuerza la katana, la use para lanzarla hacia la otra figura, para luego dar una vuelta y lanzar la shuriken, pero la figura de color negro y blanco, hizo una voltereta en el aire, y cayo en el suelo con algo de gracia, mientras guardaba la katana en su funda, la de la capucha, solo agarro su shuriken con relativa facilidad.

-Si creen que tienen una oportunidad, les sugiero que lo intenten ahora- dije con una voz dura. Las figuras solo se quedaron quietas, antes de darse la vuelta y desaparecer de forma rápida, eso me hizo sentir extraño, si eran quienes creía, no hubieran huido, pero luego note que una persona había pasado por ahí, de hecho a parte de nosotros, esa era la única persona que había pasado por ahí, mire a mi mano derecha, casi me la había cortado, pero en un dia o dos estaría bien, solo me puse mi guante y me fui a encontrar con Elsa.

Fin del Flashback.

Agarre la flecha y entre a mi casa, subí a mi cuarto, me cambie, y me dispuse a dormir, pero eso no había hecho nada para evitar que ciertos recuerdos vinieran a mi mente.

Sin P.O.V.

Ambos estaban recordando cosas de su pasado, pero la única diferencia que había era… que solo Elsa podía recordar y ver su ahora con una sonrisa, pero lo que esta no sabia, era un pequeño, no, minúsculo hecho que había pasado por alto.

Ella había dejado su puerta cerrada, no abierta.


Lamento la espera, pero es que me inspire de nuevo, y no pude evitarlo, pero les aviso que el siguiente capitulo, traera respuestas, y misterios, que haran que... hay ya me canse de eso, solo esperan el siguiente cap,

chiao