Capítulo 4 – My soul's princess

Que mi inseguridad se disipe pues con ella no tengo espacio para ti y lo único que quiero eres tú.

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Ya habían llegado al edificio, entraron directamente al estacionamiento en el subterráneo y tomaron un ascensor que Anna nunca había visto, Elsa sacó una pequeña llave para introducirla en el tablero donde se veían los pisos del edificio, 140 en total, pero la rubia marcó un botón sin número que estaba debajo de todos, Anna estaba segura que ese botón no estaba ahí antes de que su amiga ocupara la llave, luego presionó el 25.

Fuera todo pronóstico esperado por la pelirroja, el ascensor comenzó a bajar, marcando finalmente en el display el piso – 25.

- Así que estamos… ¿bajo tierra? ¿muy bajo tierra?

- (risa) si, ¿te pone nerviosa?

- No, es solo que… no me creía mucho lo del departamento ultra secreto pero ahora que aparecieron 25 pisos secretos bajo tierra en un botón también secreto en un ascensor secreto, me pone algo nerviosa tanto… secretismo - logro terminar la pelirroja con una risa cortada.

- Relájate Anna, no pasa nada, andas conmigo – dijo Elsa mientras la tomaba de la mano para avanzar por un largo pasillo blanco.

Mientras caminaban, Elsa le iba explicando a Anna cada ventana que veía con gente vestida con trajes extraños, lo que estaban haciendo. Le hablaba de genoma, de mutaciones, de correcciones de ADN y un sinfín de cosas que la pelirroja escuchaba atentamente.

Finalmente llegaron a la oficina de Elsa, ésta acerco su rostro a una pantalla que escaneo su iris, posteriormente una voz robótica dijo: "Bienvenida Doctora Arendelle" para luego abrir la puerta.

Elsa hizo pasar a Anna para luego dirigirse a un gran escritorio cerca de un holograma que mostraba una pacífica vista a un campo cubierto de flores a través de una ventana inexistente, aunque se veía muy real, hasta se podía escuchar el zumbido de un suave viento.

Al ver que Anna estaba sorprendida por esto tratando de entender lo que veía, escondió una risa tras sus dedos.

- Ayuda a trabajar mejor si no sientes el encierro bajo tierra – le aclaró la rubia

- Oh, interesante… y dime, ¿por qué vinimos?

- Bueno, por dos motivos, uno es para mostrarte y explicarte ciertas cosas sobre un paciente que estamos estudiando desde hace… muchos años, en los archivos aparece como paciente X, es un tema muy delicado en el cual trabajamos solamente un colega amigo y yo, quien llamo en la mañana para dejar el recado fue él, es el Doctor Snow, Olaf Snow, con él estamos intentando conectar una mutación en el ADN de X con la funcionalidad de su red sináptica, tratamos de comprender que es lo que controla a esta mutación, Olaf me pidió venir porque quería que revise unos resultados inesperados en ciertas pruebas que destruyeron las muestras y de paso conseguir emm muestras nuevas, ese es el motivo por el que yo vine – dijo Elsa esperando que Anna no preguntara nada de lo que acababa de decir.

- Ok, eso quiere decir que ¿yo también vine por algún motivo más que por acompañarte? ¿no es solo que no puedes estar sin mí? – pregunto juguetona consiguiendo que Elsa se sonrojara.

- Emm también, pero no, no era por eso – dijo poniéndose seria de nuevo.

- Oh bueno, entonces dime.

- Bueno… me tome la libertad de investigar a cada trabajador de TecnoMed y curiosamente, encontré que tú eres la Ingeniera en Biomedicina más destacada de todo el equipo, con ideas muy innovadoras y excelentes resultados, por lo que decidí solicitarte para mi equipo, si tú lo aceptas por supuesto – esperó nerviosa la respuesta, estaba poniendo mucho en juego y dejando que Anna se acercara peligrosamente a su más oscuro secreto, pero era necesario, sabía que Anna podía conseguir lo que les faltaba para poder avanzar en los estudios.

- ¿Crees que yo puedo estar al nivel de trabajar contigo? Es decir, me halagas pero Elsa, ¿ya me viste?... soy solo… yo – termino la pelirroja algo apenada esperando que Elsa viera el error que podía cometer.

- ¿Solo tú? ¿es enserio, princesa? ¿solo tú? - dijo Elsa sin creer lo poco que se valoraba su amiga, "¿acaso ella no puede ver lo que yo veo?... como se sorprendería si se viera con mis ojos" pensó aun esperando que la pelirroja pudiera decir algo.

- E-es solo que nunca nadie me ha tomado enserio y cada vez que pedí dirigir un proyecto, me lo negaban por falta de experiencia – dijo avergonzada.

- Ey, princesa, estudié cada uno de los proyectos en los que estuviste, hice averiguaciones y en más de una ocasión me entere de que tu habías sido la de las ideas pero alguien siempre terminaba apartándote y quedándose con todo el crédito.

- S-si pero nunca he encontrado necesario pelear… siempre he pensado que cuando tenga que pasar algo, pasará.

- Y ahora está pasando, te necesito para desarrollar una maquina capas de separar algo más pequeño que un electrón, imagina como objetivo, la materia oscura, ¿crees poder hacerlo? Porque yo creo en ti, Anna – dijo Elsa expectante esperando la respuesta.

- Si Elsa, puedo hacerlo, te prometo que no te defraudare – dijo la pelirroja consiguiendo decir toda esa oración sin tartamudear.

- Así me gusta, princesa – mientras le depositaba un fugaz beso en la comisura de los labios – estos planos son para que el lunes puedas comenzar a trabajar, revísalos por mientras yo me reúno con Olaf, te prometo que no me tardo ¿te parece si después vamos por un helado?

- Está bien, te espero - terminó Anna viendo como Elsa desaparecía tras una puerta que no había notado.

Mientras Anna esperaba en la oficina, se cruzó la imagen de la rubia por sus recuerdos, sintió nuevamente el beso que compartieron durante el desayuno, inconscientemente llevo su mano para tocar sus labios, no podía creer que todo haya pasado tan rápido, en menos de dos días eran casi amigas de toda la vida y se sentía cómoda con ello, simplemente no imaginaba pasar un día sin hablar con Elsa, aun así, sabía que Elsa guardaba una gran pena, quería tanto ayudarla, entenderla, pero por ningún motivo la iba a presionar, sabía que ese beso fue una especie de descontrol que tuvieron, y aunque para Anna era claro lo que sentía por la rubia, no sabía que pensaba Elsa de eso, solo sabía lo que le había dicho después de eso, que no podía ser, que no era el momento… "¿quién te habrá hecho tanto daño Elsa Arendelle?" pensaba sin notar que la rubia ya estaba de vuelta mirándola apoyada en el marco de la puerta, hasta que una risa la separó de su mente.

- ¡Elsa! ¿Cuánto rato llevas ahí?

- El suficiente para contemplarte de arriba abajo unas 3 veces, y muy detenidamente en ciertas partes - dijo mientras le guiñaba un ojo sonriendo.

- ¡Elsa!

- (risa) lo siento, es broma, ¿vamos? – dijo la rubia avanzando hacia su amiga, pero se detuvo bruscamente apoyándose en el escritorio.

- ¡Ey! ¿estás bien? – dijo la pelirroja acercándose para tomar a Elsa por los hombros mientras la miraba con preocupación.

- S-sí, descuida, fue solo un mareo, vamos, creo que necesito la energía de un helado – dijo intentando mostrar una sonrisa para que la pelirroja se relajara, por suerte lo logró.

Estaban ya caminando por un parque disfrutando sus helados de chocolate manteniendo una conversación muy fluida de cosas sin mayor importancia, haciéndose burlas y riendo como si solo estuvieran ellas dos.

- Me gusta mucho pasar el tiempo contigo – soltó de repente la rubia, pero al notar que la pelirroja se quedó atrás, claramente sorprendida por el comentario, se giró mientras la miraba con una ceja levantada - ¿y bien? ¿No puedo pensar en voz alta acaso?

- N-no – dijo Anna reaccionando finalmente – técnicamente eso me corresponde a mí, así que sin quitar mi papel, la que habla sin pensar soy yo – terminó mientras le sacaba la lengua – aunque… es bueno saberlo.

- Oh Anna, te ves tan linda sonrojada y más aún cuando parecen una niña pequeña toda manchada de chocolate – ocultó una risa en sus dedos

- ¡¿Qué?! ¿y recién me lo dices? Cuanta gente me habrá visto así y tu sin inmutarte, que vergüenza, pensé que éramos amigas ¿sabes? Debo parecer un mono – divagaba avergonzada la pelirroja mientras pasaba una servilletita por su boca para sacar el helado que estaba ahí – y no es justo, tú ya terminaste tu helado y no tienes ninguna man…

No pudo terminar lo que iba a decir porque de pronto solo vio a una rubia muy cerca de ella que le tomaba la cintura para apoyarla en un árbol que tenía a sus espaldas, Elsa la miraba con unos ojos azul profundo mientras se acercaba lenta y peligrosamente a ella, Anna no entendía que estaba pasando, hasta había olvidado que estaba diciendo, solo podía mirar esos labios finos y deliciosos acercarse entreabiertos a ella, inconscientemente cerro los ojos cuando el contacto estaba a punto de ser, sintió como las manos sobre su cintura la acercaban a la rubia con un fuerte agarre, percatándose de que su cuerpo estaba ahora aprisionado intensamente entre el árbol y el cuerpo de la platinada, una corriente recorrió todo su cuerpo, haciendo temblar sus piernas, nada reaccionaba en ella, sus brazos colgando a sus lados, mientras sentía los fríos pero a la vez cálidos labios posarse en su labio inferior cerca de la comisura para dar paso a una lengua que saboreo cuidadosamente, sin entrar a su boca, solo acarició su labio por un momento en el que sintió que el tiempo se detuvo, solo estando ella, Elsa y ese extraño beso, si no hubiese sido porque Elsa la sostenía tirándola hacia sí, Anna estaba segura que hubiese terminado en el piso más derretida que el helado... sus piernas no respondían.

La rubia comenzó a separarse de la pelirroja sin antes mirarla nuevamente, encontrándose con unos ojos verdes que la miraban en una especie de trance, entonces rió y se separó más de Anna.

- ¿a-acabas de limpiarme el chocolate de mis labios? ¿con… con tu lengua? – preguntó la pelirroja al límite del sonrojo total mientras Elsa reía divertida.

- Lo siento, me puso nerviosa que no consiguieras sacar una manchita de chocolate que tenías en ese labio y pensé que necesitabas ayuda – dijo inocentemente mientras se encogía de hombros.

- Hay otras maneras de sacar el chocolate ¿sabes? Unas menos…

- ¿sensuales? ¿provocativas? – dijo Elsa disfrutando la situación.

- ¡No!, me refería a que podrías haberme ayudado sin violar mi espacio privadooo – dijo totalmente roja.

- Oh… ¿entonces no sentiste nada, princesa? – dijo la rubia mientras acorralaba de nuevo a la pobre pelirroja contra el mismo árbol poniendo una mano a cada lado de la cabeza de la otra y dejando sus rostros con centímetros de separación.

- Yo… si… mucho… - termino confesando la pelirroja mientras se apretaba más contra el árbol.

- Mmm ¿no encuentras que es muy fácil sacarte respuestas, Anna? – dijo Elsa mientras se reía y se sentaba al lado de una temblorosa pelirroja aun de pie apoyada en el árbol.

- ¡Elsa! ¿Por qué me intimidas así? – dijo mirándola desde arriba

Porque es divertido – dijo la platinada mientras tomaba una mano de su amiga para jalarla y dirigirla a ella para que se siente entre sus piernas – tranquila, solo estaba bromeando, ven, veamos el atardecer ¿sí?

- Ok… - dijo Anna ya más tranquila sin poder negar que le encantaba como estaba ahora, decidiendo mentalmente que esa era la mejor posición del mundo.

Así estuvieron las dos jóvenes, Elsa abrazando a la pelirroja por la espalda con su mentón descansando en su hombro mientras esta descansaba entre sus piernas apoyada en el pecho de la platinada.

- ¿Anna?

- Dime

- ¿Este mechón blanco que tienes es de nacimiento? o ¿es alguna moda extraña que no conozco?

- No sé realmente… es decir, no me teñí, tonta... solo desperté un día cuando era pequeña y estaba ahí… tal vez sea de nacimiento, pero es raro de explicar, simplemente no lo siento parte de mí.

- Mmm ¿y no sabes cómo apareció?

- No, de hecho no recuerdo muchas cosas anteriores a ese día

- Que interesante… - dijo la rubia pensativa, formándose de pronto una sonrisa maliciosa en su rostro – por cierto… ¿sabes que más es interesante?

- ¿Qué cosa?

- Que tus labios son deliciosos – soltó la rubia mientras reía al sentir como se tensaba el cuerpo de la pelirroja bajo su abrazo

- ¡ELSA!

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La rubia acababa de llegar a su casa después de haber ido a dejar a Anna a su departamento, la pelirroja la había invitado a pasar pero ella se negó, sabía que no había podido controlar muchos de sus impulsos hacia la ojiverde esa tarde, por lo que no estaba segura de lo que podría haber pasado si llegaban a besarse en serio, "y solo Dios sabe cómo deseo hacerlo" pensaba la rubia mientras cerraba la puerta para ser recibida por Gerda.

Luego de terminar de cenar, la rubia fue hacia su despacho que estaba en el primer piso y se sentó en una cómoda silla frente a un rústico pero elegante escritorio. Se tomó la cabeza con ambas manos, cerrando los ojos fuertemente "creo que esta vez Olaf me extrajo demasiada sangre" pensó aun un poco mareada.

Luego de revisar los informes que su amigo le había entregado, se dirigió a un bello balcón que daba al jardín trasero de su casa, este balcón estaba conectado a su despacho. Mientras la sonrisa de una pelirroja inundaba sus pensamientos, su celular comenzó a sonar, al sacarlo vio en la pantalla que salía la palabra Engendro, una sonrisa en sus labios se formó antes de contestar.

- ¡Hola hermanito! ¿No me digas que recién despertaste?

- (risa) de hecho sí, pero no porque quisiera, mama fue a ver si seguía respirando y ahí me desperté y más encima me mandó a la ciudad a comprar… ¡y a esta hora! De seguro tendré que pagarle a alguien para que me cruce el fiordo.

- Oh, (risa) no seas llorón, ¿estuvo muy duro el viaje?

- Sabes que para mí, cualquier viaje 3 metros sobre el cielo, es duro – dijo suspirando

- Bueno, ¿cambiamos de tema?

- Si, por favor

- Dime entonces ¿a qué debo el placer de la llamada?

- Anna

- ¿Qué? Elsa, tonto... ¿aun sigues dormido?

- No hermanita, no te hagas... Anna, quiero que me hables de ella, te lo tenías muy escondido ¿no crees?

- Y-yo, no tengo mucho que decir Kristoff, a penas la conozco

- Pero te gusta

- ¿NO?... ¿Qué te hace pensar eso?

- Soy experto en el amor ¿recuerdas?

- Acabas de decir que me gusta y ¿ahora dices que es amor? ¿no estarás viendo muchas películas de Disney hermanito?

- Ja ja que graciosa, estoy hablando en serio, de todos los años que llevamos de hermanos nunca había visto esa mirada en tus ojos, ni menos esa facilidad para sonreír, algo te pasa con esa chica, no me lo niegues porque te conozco.

- B-bueno, puede que tengas razón, algo me pasa con ella, pero, aun no descubro que es Kriss.

- Tonta… ¡te gusta! Eso te pasa con ella – dijo decidido – En todo caso no me extrañó para nada, nunca te imagine con un hombre, eres demasiado emm frágil y delicada para que estés entre los toscos brazos que caracteriza nuestra brutalidad de macho dominante – termino el rubio consiguiendo que su hermana se ahogue en una risa.

- Supongo que nunca había pensado en eso, pero por más razón que tengas, Kriss, sabes que no puede ser, y si realmente crees que ella me gusta, sabrás que no voy a permitir que sea más que una amiga… no sería capaz de ponerla en peligro… y sabes que eso es lo único que soy… un peligro…- terminó con un tono de repulsión hacia ella misma.

- Ey, no digas eso, eres una persona maravillosa, tienes mucho que entregar hermanita, tienes mucho amor en tu interior, deja de castigarte así, deja de amurallar tus sentimientos, no eres un peligro, no eres el monstruo que crees ser Elsa, tienes que darte una oportunidad.

- Demasiado tarde Kriss, esa muralla que dices, es muy gruesa y está encerrando con mil cadenas mi corazón, no hay manera de sacarla, yo lo decidí así, es lo mejor… para todos – terminó la rubia con tono firme y frío.

- Para todos menos para ti Elsa… menos para Anna.

- ¿por qué dices eso Kristoff?

- Porque vi cómo se miraban, vi el brillo en la mirada de ambas, vi que Anna siente lo mismo que tú, Elsa y es injusto que ella sienta que no es correspondida cuando lo que realmente ocurre es que tú te ocultas como una cobarde.

- Kristoff… si el ser cobarde impedirá que le haga daño, entonces lo seré, si ella siente algo, ya se le pasara, solo tengo que aprender a esconderle mis sentimientos y si tengo que agrandar la muralla, ¡entonces lo haré! Ni toda una vida en Alaska harían que me perdone si le hago daño… - terminó la platinada con un enorme nudo en la garganta.

- Ey, no fue tu culpa Elsa, lo sabes, ese sujeto sí que era un peligro, sabes que fue necesario, sabes que impediste un mal mayor, deja de culparte por eso, además…

- Además ¿Qué?

- No conseguirás agrandar ninguna muralla

- ¿Qué? ¿Por qué…?

- Porque Anna, es la primera persona que es inmune a tus barreras, es la primera persona que las atraviesa como si fuesen de algodón, deja de engañarte Elsa, no puedes controlar lo que sientes por ella y no deberías hacerlo tampoco.

- Pero Kristoff… puedo lastimarla… puedo… perderla – dijo la rubia con lágrimas en los ojos.

- Hermanita… ¿sabes por qué estoy insistiendo tanto en que ella es la indicada para ti?

- ¿porque eres un testarudo? –dijo la rubia sin mucha gracias.

- No, la testaruda eres tú, insisto tanto Elsa, porque vi en Anna algo que jamás vi antes, superándonos incluso a nosotros que somos tu familia.

- ¿de que estas hablando Kristoff?

- Elsa, ella consiguió calmarte, pudo acercarse a ti en pleno episodio de descontrol y hacer que salgas de la tormenta de tu cabeza, Elsa, ella es la única que ha podido entrar en tus pensamientos y hacer que la escuches, no dejes que el miedo te ciegue.

- Pero… - dijo la rubia sopesando las palabras de su hermano

- Pero nada Elsa, eres tan inteligente para algunas cosas y tan retardada para otras... dale una oportunidad, sin apresurarte, solo no cierres esa brecha que ella abrió en ti – dijo su hermano casi suplicando.

- Kristoff, exceptuando lo de retardada... suena hermoso todo lo que dices… pero olvidas algo – dijo con desanimo

- ¿Qué? ¿lo tonta que eres? Confío en que Anna sepa remediar eso también – terminó, sacando un poco la tensión de la conversación.

- No Kriss, hablo de que ella no sabe todo de mí, en realidad no sabe mucho… menos sabe de lo peligrosa que puedo ser… - dijo cada vez con un tono más bajo – estoy segura que si se entera… me temerá…

- Deja que eso lo decida ella… al menos inténtalo… deja que te conozca, deja que sepa lo que has vivido, deja que sepa quién es la Princesa Elsa de Arendelle, deja que entre y cuando sea el momento, deja que ella decida como verte, de seguro seguirá ese intenso brillo en sus ojos, no te dejará Elsa, sabes que lo que les está pasando es fuerte, extraño pero fuerte – terminó el rubio totalmente convencido de sus palabras.

- Te quiero, Kristoff – dijo la platinada emocionada por las palabras de su hermano.

- Y yo a ti pequeña.

Luego de su intensa conversación con su hermano, la rubia platinada quedo muy tranquila, decidió que iba a dejar que las cosas sigan su curso, no presionaría nada, ni se alejaría, solo sería ella misma y teniendo esto en mente, ya acostada en su cuarto, se dispuso a dormir.

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Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, una pelirroja se ponía al día con su mejor amiga.

- Estoy tan emocionada por ti – decía una rubia dorada desde el otro lado del teléfono

- Yo también Punzy, nunca había sentido nada parecido, si hasta mi nivel de torpeza sube a límites que ni yo conocía cuando estoy frente a ella – decía Anna algo avergonzada.

- Ulalaaa el amog el amog mon cheriiii – se burló Rapunzel, dando paso a una risa compartida

- Lo se Punzy, tenías razón, Elsa me tiene de cabeza – confesó cuando dejo de reír – es solo que… temo que ella no sienta lo mismo.

- Bah, sería una tonta si no sintiera lo mismo, tonta y ciega – sentencio firmemente su rubia amiga

- (risa) gracias Punzy

- Y cuéntame, ¿pudiste saber algo más de ella a parte de su nombre?

- Bueno… supongo que tiene un doctorado en genética o algo así debido a lo que se dedica, debe ser muy importante su trabajo, ya que tiene una casa gigante y un auto hermoso, sin contar con lo delicada y elegante que es para desenvolverse… a veces siento que soy un burro con zancos al lado de ella… - dijo en tono triste

- ¿ella te ha hecho sentir eso en algún momento?

- No, por supuesto que no, Elsa me hace sentir cómoda, se preocupa por mi… ¿te conté que no dejó que me venga en taxi anoche? – dijo Anna sonriendo.

- Si, como tres veces, o sea que sabemos otra cosa de ella.

- ¿Qué?

- Que a pesar de todo el dinero o la importancia que parece tener, es una persona sencilla y humilde, de buen corazón y lo que es más, eres importante para ella.

- Si, puede que tengas razón – sonrió esperanzada pensando en la conversación del taxi "cuida lo que le importa" recordó.

- Bien amiga, de a poco la irás conociendo, más ahora que trabajaran juntas.

- Si, ah por cierto, no tenía que contarte eso… era secreto – dijo riendo nerviosa

- Oh Anna… tú no cambias, no le diré a nadie así que tranquila.

- Gracias amiga, por todo… todo este asunto de Elsa Arendelle me descoloca tanto.

- ¿¡Arendelle!? ¡¿Arendelle?! ¿Elsa de Arendelle? – pregunto espasmódica la rubia.

- ¿Sí?... – respondió la pelirroja sin entender la reacción de su amiga – sin el DE pero si – finalizó.

- Agg ¡tonta y re tonta!, dame un segundo – dijo Rapunzel mientras abría su notebook.

- Punzy ¿estás bien? – dijo Anna algo preocupada

- Si, si, solo espera un momento.

- Ok…

- Abre tu PC, te voy a enviar un link por face – dijo apurada

- Ya, aun no entiendo que te pasa…

- ¡Solo abre ese link! – casi gritó la pelidorada

- ¡Ok ok! ¡En eso estoy histérica! Listo, ¿Qué se supone que tengo que ver? – preguntó la pelirroja viendo una imagen donde salía un Rey y una Reina sentados en un trono, a Anna le parecieron familiares las facciones de la mujer de pelo castaño que llevaba una delicada corona sobre su cabeza.

- Solo lee la noticia – dijo su amiga casi sin voz

La pelirroja bajó con el cursor hasta llegar al encabezado de la noticia:

Familia Real al fin recibe una luz de esperanza.

Siguió leyendo ya que el título no le dijo absolutamente nada:

Han habido muchas especulaciones sobre la extraña enfermedad que aqueja al cabecilla de la Familia Real de Noruega, y aunque se han mantenido reservados con esta información, después de meses luchando por la salud del Monarca, la Reina Idun de Arendelle ha comunicado que han dado con el tratamiento correcto para su esposo, el Rey Adgar de Arendelle, aunque no sabemos a ciencia cierta quien es el médico tratante, se especula que estén recurriendo a medicina alternativa.

Anna, quedo un poco sorprendida por la coincidencia del apellido, pero nada concreto lograba conectar los pensamientos que se intentaban formar en su cabeza, aun así, su corazón latía a mil por hora sintiendo que algo había ahí que aún no leía, siguió bajando en la noticia donde apareció otra imagen, era una fotografía antigua, se apreciaba al Rey y a la Reina con varios años menos, sentados en una banca de un hermoso jardín frente a un gran castillo, ambos tenían la mirada puesta en un niño rubio que jugaba con una niña aún más pequeña de blanca cabellera, esta imagen hizo que el corazón se le detuviera, pero necesitaba confirmar lo que veía, así que siguió leyendo.

Hace unas semanas atrás, el Príncipe Kristoff de Arendell, hijo mayor del matrimonio, partió junto con su prometida, la Princesa Mérida del Clan Dunbroch, en busca de respuestas a la afección que tenía su padre, solo se sabe que su rumbo era el mítico Valle de las Rocas de Noruega y se presume que ellos fueron quienes consiguieron dar con la medicina correcta, ya que la mejoría del Rey comenzó cuando ellos volvieron de su travesía.

Anna estaba pálida, no podía creer que todo fuera solo una coincidencia y alcance de nombres, pero aun no despejaba sus dudas 100%, por lo tanto prosiguió.

Se espera con ansias que para mediados de Agosto se reúna la familia completa como acostumbraba a hacer todos los veranos tiempo atrás, aunque no hay muchas esperanzas puestas en ello ya que la hija menor, la Princesa Elsa de Arendelle, quien es, entre otras cosas, la embajadora de la Familia Real en varios países, hace cuatro años que no ha pisado Noruega. A principios de este año, su hermano comento en un comunicado de prensa que la Princesa estaba atravesando un periodo importante de meditación en Alaska y que por supuesto la extrañaban mucho pero que la apoyaban totalmente en su retiro.

Anna sentía que su cabeza iba a explotar, todos los detalles de esa noticia cuadraban con la pequeña información que tenia de la vida de Elsa, su hermano, el viaje a Alaska, Noruega, los tiempos coincidían, no podía engañarse, la rubia que conoció hace una semana era la Princesa Elsa de Arendelle, "Elsa es realmente una Princesa" pensaba Anna sin poderlo creer, "pero, ¿Por qué no me lo dijo?".

Seguía enfrascada en sus pensamientos, cuando una tenue voz la sacó de ellos, empezó a buscar el origen creyendo ya que se había vuelto loca por la repentina noticia, pero al final descubrió que no, que no estaba loca aun, la voz salía de su celular que con el asombro había ido a parar al piso, lo tomó y vio que Rapunzel seguía en la línea "esta era la vocecita" pensó.

- Punzy ¿estás ahí?

- ¡Anna! ¿me quieres matar del susto? Solo escuche un golpe y nada más, ¡pensé que te habías desmayado! Estaba poniéndome el abrigo para ir a recogerte del piso – terminó su amiga muy agitada.

- P-perdón Punzy… es solo que… no podía… no puedo creer lo que acabo de leer.

- Entonces es lo que me imaginaba ¿no? – pregunto preocupada por como lo tomara su amiga

- Todo apunta a que sí, pero no entiendo por qué no me lo contó, pasamos todo el día juntas Punzy… - dijo la pelirroja con sentimientos encontrados

- Mmm… tal vez no encontró el momento – especuló su amiga.

- O tal vez la avergüenzo, tal vez no soy suficiente para su rango – sentenció la pelirroja.

- No seas tonta Anna, tal vez quiere que la conozcas como persona – aventuró.

- Pero… después que nos besamos en el desayuno me dijo que eso no podía ser… de seguro no soy lo que su Real vida amerita – dijo con algo de frustración.

- Anna, no eches a perder todo por tu inseguridad, dale tiempo, concédele al menos la duda – suplicó su amiga.

- Lo pensare Punzy, me duele la cabeza, creo que iré a dormir, de seguro mañana será un día largo.

- Ok, descansa amiga y por favor al menos convérsalo con la almohada.

- Si, seguro lo haré Punzy – dijo riendo mentalmente mientras recordaba el despertar de la mañana.

Luego de darle mil vueltas al asunto, consiguió dormir decidiendo finalmente que esperaría un tiempo, esperaría que Elsa le contara, o eso intentaría, al fin y al cabo, la rubia le había contado más cosas personales que ella misma.

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N/A

Hola! espero les esté agradando la historia, más adelante va a dar unos giros extraños, pero que puedo decir jajaja mi mente es extraña =S

Gracias a los que han leído, sus reviews de ánimo y los PM =) es muy grato encontrarlos cuando llego en la noche =)

Nos vemos hasta el próximo sábado

Saludos y hermoso fin de semana

=]