Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima y este fic a mí.

¡Espero que les guste! xD


CAPÍTULO 4

·

·

El día había pasado volando y los invitados estaban empezando a llegar. La enorme mansión en la que los Dragneel vivían se fue llenando de voces a mesura que pasaban los minutos y la típica música que se pone en este tipo de cenas no tardó en sonar.

Me miré en el espejo por tercera vez en menos de dos minutos. Jamás pensé que llegaría a vestir un vestido tan hermoso como el que llevaba puesto. Era tan perfecto… amaba la forma en que contrastaba con mí blanca piel. Era hermoso. Me encantaba como su delgada tela se pegaba a mí cuerpo. Simplemente… me encantaba. Era un vestido largo, me llegaba hasta los pies, y era de un color rojo intenso que contrastaba perfectamente con mí blanca piel. Tenía toda la espalda descubierta y un pronunciado escote en forma de V que dejaba poca cosa a la imaginación. La delgada tela se pegaba a mí cuerpo como si de una segunda piel se trataba y marcaba mis curvas por completo. Era hermoso…

Era simplemente perfecto…

Miré mis rubios mechones. Llevaba el pelo recogido en un peinado digno de la hija de un gran empresario… lástima que este no era exactamente mi caso… No sabía cómo habían logrado hacer tal peinado con mis rebeldes cabellos pero me encantaba. Creo que nunca antes me había visto vestida ni peinada de esta manera… Era increíble. ¡Me encantaba!

La puerta sonó sacándome de mi ensoñación.

- Lucy querida –oí la voz de Grandine al otro lado de la puerta- Deberías bajar. Te estaremos esperando abajo.

Perfecto…"¡Bienvenida a la realidad de nuevo querida" –Oí una voz en mi interior-. Me miré otra vez en el espejo negando con la cabeza. Amaba como me quedaba este vestido pero cada vez que recordaba el por qué lo vestía me daban unas tremendas ganas de arrancármelo. No quería bajar, no quería estar rodeada por todos esos desconocidos. No quería estar rodeada por toda esa gente rica y arrogante. Simplemente no quería relacionarme con esa gente.

- Lucy cariño –volví a oír la voz de Grandine- ¿me oyes? Deberías bajar.

Odiaba a la gente como esa. Eran fríos y arrogantes y trataban como inferiores a cualquier persona que no fuese como ellos. Eran asquerosos.

- Ya voy –respondí- Ahora bajo.

Nadie dijo que hacer lo correcto significa hacer lo que quería. No quería bajar, no quería hacerlo pero debía hacerlo, era lo correcto.

Alejé mi mirada del espejo. ¿Qué me estaba pasando? Nunca antes me había costado tanto tomar una decisión, siempre supe que decisiones tomar pero ahora… ahora mismo no sabía qué hacer. Sabía que lo correcto sería aceptar pero el hecho de vivir rodeada de toda esa gente adinerada no me gustaba en lo absoluto. Esa gente era avariciosa y arrogante, odiaba a la gente como ellos.

¿Pero realmente importaba lo que odiase o dejase de odiar? El hecho de decir "acepto" cambiaría mi vida para bien. ¿Acaso importaba si eso significaba compartir parte de mi tiempo con esa gente? Podía vivir con esto, podía vivir rodeada por esa gente, ya lo había hecho una vez y lo podía volver a hacer. Pero entonces… ¿Por qué me costaba tanto decir "acepto"? ¿Por qué me costaba tanto pronunciar una simple palabra?

Suspiré derrotada. Abrí la puerta y caminé por un largo pasillo hasta llegar a unas escaleras. No importaba cuán difícil fuese todo esto para mí, debía hacerlo. Debía bajar y fingir que estaba feliz de estar entre toda esa gente…

Antes de bajar las escaleras di una mirada a la enorme sala que tenía delante. Sentía todas las miradas clavadas en mí. No me gustaba ser el centro de atención y ahora mismo sentía que lo era... La sala estaba llena de personas vestidas con trajes o vestidos caros, todos sonriendo y hablando como si estuvieran acostumbrados a este tipo de cenas. Vi a Igneel y a Grandine hablando con un hombre de mediana edad, parecían llevarse bien… Todos eran hombres o mujeres de mediana edad… ¿No había nadie de mi edad?

Miré más detenidamente la estancia, no podía ser que no hubiese jóvenes. Todas esas parejas ricas debían tener algún que otro hijo arrogante. Era imposible que no hubiese ningún chico o chica de mi edad, ¿Verdad?

- ¡Hey! –oí una voz detrás de mí- ¡No te había visto nunca! ¿De qué familia eres?

- ¿E-eh?

- Me llamo Levy McGarden –se presentó extendiéndome la mano- ¿Cómo te llamas? Nunca te había visto.

- Esto… -miré la mano que tenía extendida- Lucy… Me llamo Lucy. –contesté indecisa tomándole la mano-

- ¿Qué haces aquí parada? –me preguntó sonriendo- ¿No piensas bajar?

- Bueno… -no quería bajar.- La verdad es que no tengo muchas ganas de bajar… no conozco a nadie.

- ¡Me conoces a mí! –me tomó de la mano de nuevo y me arrastró por las escaleras- Ven, te presentaré a mis amigos. –sonreía-

¿Sus amigos? ¿Quien era esta chica? Parecía ser simpática pero… ¿no me estaba tratando con demasiada confianza? ¡No me conocía de nada! Y además... ¿Cómo serán sus amigos? Sonreí ante la idea. Al final parece ser que no era la única joven en esta horrible cena. Sonreía como boba. Nonono, me reproché. No podía estar contenta por eso. Lo que Levy llamaba amigos seguramente no eran más que unos niños de papa… no eran como yo.

- ¿Cómo son tus amigos? –le pregunté aun siendo arrastrada por ella-

- Depende… todos son muy distintos -respondió sin mirarme- Son seis en total: Erza, Juvia, Jellal, Grey, Gajeel y Natsu. Erza es una maniática del control y tiene un carácter un tanto fuerte… demasiado fuerte diría yo –se reía sola mientras me lo explicaba- suerte tenemos de Jellal, su novio. Él es el único que sabe cómo tratarla. –sonreía- Luego está Juvia… ella es muy muy muy tímida aunque a veces da miedo… ya sabes… cuando alguien se acerca demasiado a su novio puede ser aterradora…

- ¿Novio? –pregunté-

- Grey. –contestó simplemente pero al ver mi cara de confusión siguió hablando.- Supongo que me tomarás por loca si te digo que Grey tiene un extraño hábito de desnudarse todo el rato pero es la pura y dura verdad. Si le conocieras te caería bien. Es simpático y divertido. Antes se la pasa discutiendo con Gajeel y Natsu, principalmente con Natsu…. Sus peleas eran algo divertido de ver… -disminuyó un poco el paso al decir eso último.-

- ¿"Era" divertido? –pregunté sin entender- ¿Quiénes son Gajeel y Natsu?

- Gajeel es el estúpido de mi novio. –se giró a mirarme sin detener el paso riendo cuando vio mi expresión de asombro- Es un idiota y la verdad es –y no te rías de lo que te voy a decir- pero la verdad es que la primera vez que lo vi me dio algo miedo… -se rio de su propio comentario- Supongo que cuando le veas también te asustará… No tiene el mejor aspecto pero es…. Es Gajeel –rio- Es simplemente Gajeel.

- ¿Y Natsu?

- Natsu –sonrió nostálgicamente- Natsu solía ser el chico más inocente y feliz de la ciudad. Se la pasaba haciendo estupideces y tenía miles de amigos… - Dejó de andar- Era de esas personas que te alegran el día con solo su presencia, una de esas personas con las que te es imposible aburrirte…

- ¿Solía ser? –pregunté- ¿Por qué estás hablando en pasado?

- Las cosas cambiaron supongo. – empezó a andar de nuevo- Ahora ya no es el mismo. Las cosas han cambiado… -Me llevó de la mano hasta llegar delante de un gran ventanal que daba a un balcón-

Miré a fuera del balcón. Me preguntaba qué clase de personas serían sus amigos. ¿Serían como ella? Lo dudaba. Eran los hijos de grandes empresarios, no podían ser de otra forma que arrogantes. Levy era solo la excepción.

- ¡Chicos! –oí que chillaba- Cinco chicos de más o menos mi edad se giraron al oír su voz.-

- ¿Dónde te habías metido? –oí a la peli roja preguntando-

- Hablando con Lucy –contestó como si fuese obvio-

- ¿Lucy? –preguntó un pelinegro con la cara llena de piercings mientras se acercaba a la peli azul i le plantaba un casto beso en los labios. Ese debía ser Gajeel –pensé. Levy tenía razón cuando dijo que seguramente me asustaría al verle...-.

- ¿Qué haces allí parada? –me dijo- Venga ven, te presentaré.

Me acerque hasta donde estaban. Esto era lo último que imagine cuando pensé en como serían sus amigos. Parecían de lo más normales. Seguramente si me los hubiese encontrado por la calle ni siquiera me habrían llamado la atención. Lucían tan… normales… No parecían los hijos de esos grandes empresarios.

- Chicos esta es Lucy –me presentó- Y Lucy, estos son Erza, Juvia, Grey, Gajeel y Jellal- dijo señalándoles mientras decía sus nombres-

- A proposito... ¿Dónde está el estúpido de Natsu? –preguntó Grey- ¿Alguien le ha visto?

- Juvia no le ha visto desde ayer por la noche –contestó tímidamente la peli azul-

- ¿Quién es Natsu? –pregunté recordando las palabras de Levy.-

Todos me miraron como si fuese un extraterrestre. ¿Tan raro era no conocer a este tal Natsu? Por lo menos no para mí. Nunca antes había oído su nombre aunque eso tampoco era de extrañar…

- Es el hijo de los Dragneel –respondió finalmente Jellal- ¿Estás en su casa, en su cena y ni siquiera sabes quién es Natsu?

Aparté la vista nerviosa. Por supuesto que no sabía quién era. Nunca me interesó conocer a las familias adineradas. Si supieran que no estoy aquí por ser parte de una de esas familias…

- Lo sorprendente no es que no sepa que está en su casa –habló Gajeel- Lo sorprendente aquí es el hecho de no conocer a Natsu. ¡Es la primera chica que conozco que no sabe quién es Natsu! –exclamó- Sabes… ya me caes bien gehehe–sonrió dandome suaves golpes amistosos-

Les miré sorprendida. ¿Era malo no conocerlo? ¿Debería saber quién es ese tal Natsu? Seguramente pero era imposible para mí saber quién era. Había pasado los últimos cinco años encerrada en ese estúpido club de mala muerte y apenas me habían dejado salir a la calle alguna que otra vez. Por supuesto que no sabía quién era ese tal Natsu…

- Pronto le conoceras, es la cena de su familia –empezó a hablar Erza- supongo que no tardará mucho en llegar…

- ¿Quién no tardará mucho en llegar?

Todos nos giramos al oír la voz y mi corazón dio un vuelco cuando vi la cara del propietario de esa voz.

- ¿Dónde mierda te habías metido? –preguntó Gajeel saludando al peli rosa-

El solo sonrió. Todos sabían la respuesta y yo después de haberle visto ayer por la noche también me la podía imaginar. No me había equivocado ayer por la noche… era igual a todos esos hombres que van a clubes a pasar una buena noche…

Nuestras miradas chocaron y en seguida aparté la vista. Sabía que él me había reconocido y que ahora me estaba mirando divertido. Mi mala suerte no parecía tener fin…

- ¿Cuál es tu nombre preciosa? –me pregunto en un susurró con un tono juguetón. Estaba claro que sabía quién era.- Tu cara me suena de algo –se burlaba-

- Lucy –respondí secamente sin mirarle. No podía creerme que este fuera el hijo de los Dragneel.-

- Bonito nombre –sonrió- Sabes… eres bonita y ese vestido –dijo mirándome de arriba abajo- te sienta de maravilla pero, ¿sabes lo que te queda aún mejor? –dijo acercándose lo suficiente para poder susurrarme al oído- Ese diminuto traje que llevabas ayer por la noche aun te quedaba mejor…

Cerré mis manos en dos puños notando como mis uñas se clavaban en mí fina piel. No debía perder la calma porqué de lo contrario montaría un gran espectáculo allí mismo. No podía creerme que "eso" fuese el hijo de Igneel y Grandine ni tampoco me podía creer que fuese amigo de Levy. Era tan repulsivo, no me gustaba la forma en al que me miraba ni la forma con la que me hablaba. No me gustaba nada de él.

Respiré honde relajándome. Le cogí de la muñeca y le arrastré conmigo lejos de sus amigos y de toda esa gente. Sabía que se lo estaba pasando en grande por la situación pero pronto acabaría su diversión. Este peli rosa iba a escucharme.

·

·

·


¿Qué les pareció?

Ahora que Natsu y Lucy se conocen va a empezar la historia de verdad. ¡Espero que les haya gustado!

Dejen algún comentario *3* Enserio, me gustaría saber sus opiniones o lo que creen que va a pasar en los siguientes capítulos. Y muchísimas gracias por leer y mil gracias a los que dejan comentarios, me alegran el día xD

Nos vemos pronto,

Saludos!