Disclaimer: Que yo sepa desde la última vez que me miré al espejo ni soy Kirkman ni trabajo para la cadena AMC o la serie de The Walking Dead así que los personajes no me pertenecen. Únicamente robé a los personajes temporalmente para este... experimento.

Advertencias: Creo que ahora le llaman Fluff, monería a mansalva, ganas de achuchar, niños a los que les comerías los mofletes sin contemplaciones, menciones de violencia, lenguaje, cosas inexplicables por la ciencia... Como dice el sumario esto es un AU o UA, no lo olvidéis, y por tanto habrá cosillas un poco "extrañas".

Es probable que quizá los personajes estén un tanto fuera de su tiesto habitual, disculpas de antemano. Gracias por vuestra paciencia.


Capítulo IV

Daryl se encogió inquieto sobre la hierba bajo el escrutinio de la mirada de su hermano situado de pie frente a él apoyado en el tronco de un árbol. Merle mantenía sus brazos cruzados frente a su pecho mirándole en silencio, mientras el más joven alternaba su mirada de un punto a otro cada pocos segundos, aventurándose de vez en cuando a fijar sus ojos en la silueta de su hermano mayor.

Estaban solos. Ni Will ni Mary Anne estaban en casa en ese momento y Daryl había aceptado la idea de Merle de adentrarse en los bosques para pasar la tarde. No tenían nada mejor que hacer, ¿verdad?

Daryl se levantó del suelo limpiándose la suciedad de los pantalones. Metió las manos en los bolsillos de la sudadera que llevaba medio abrochada.

- ¿No tienes calor, mochuelo?- Las cejas de Daryl se unieron sobre su ceño fruncido, queriendo asesinar con la mirada a Merle al escuchar el tono jocoso con el que había formulado la pregunta.

- No soy ningún mochuelo.- Le replicó el niño con voz firme, apuñando sus dedos en el interior de los bolsillos.

- ¿Y entonces qué eres, Darylina?- Preguntó Merle empujándose con la planta del pie contra el tronco para erguirse y dar varios pasos hacia él.

Daryl dio un imperceptible paso en sentido contrario pero el árbol contra el que se había mantenido le impedía alejarse más de su hermano. Se abrazó a sí mismo. Sintió la tela de la sudadera moverse a la par que sus alas escondidas bajo ella, inquietas.

A cada paso que daba Merle en su dirección la ansiedad trepaba por sus entrañas, un cosquilleo se apoderaba de sus extremidades, concentrándose en el nacimiento de las alas a su espalda. No sabía qué era lo que su cuerpo le gritaba que hiciera pero sentía un vacío en su estómago, como cuando se asomaba de la rama más alta de un árbol y miraba hacia el suelo. Daryl tragó grueso identificando esa nueva sensación: quería echar a volar.

Alzó la mirada hacia su hermano, sin amilanarse, sin dejar que la diferencia de estatura y peso le asustaran. No iba a dejarle pensar que podía hacer con él lo que quisiera, llamarle como le viniera en gana. Y mucho menos iba a dejarle reírse de sus alas.

Escuchó a Merle bufar y darle un punta-pie a la tierra, aterrizando ésta sobre una pluma que se le había caído. Daryl rotó sus hombros sin cambiar su postura, sin darle demasiada importancia a aquella pluma en un inicio plomiza que comenzaba a adquirir un tono más parduzco. Que perdiera alguna pequeña pluma no era para alarmarse, su madre se lo había asegurado.

- Te he preguntado que qué eres.- Siseó su hermano mayor parado frente a él a menos de un metro de distancia, con cierta mofa e ira enmascarada.

- No lo sé.- Confesó él en voz baja sin apartar sus ojos azules de los de Merle. Éste le pegó un empujón contra el tronco del árbol y le agarró del frente de la camiseta.

- A la gente no le salen alas porque sí, hermanito…- Le susurró contra su cara, sus narices casi se rozaban.

- No sé por qué han salido, lo prometo.- Contestó con voz temblorosa sin poder evitarlo.

No entendía por qué Merle se enfadaba. Podía llegar a comprender porque su padre querría arrancárselas de cuajo si las veía, o le dejaría marchar al bosque con cierta ventaja y luego saldría tras él con su escopeta cargada. Pero… ¿Merle?

Daryl agachó la cabeza y clavó su mirada en los pies de su hermano mayor, aquel que había cuidado de él decenas de veces cuando su madre trabajaba y su padre había bebido más de la cuenta. Apoyó las palmas de su mano sobre la corteza del árbol a su espalda, dejando que ésta rasgara la piel al aferrarse a ella, a la espera. De un golpe. Un insulto. Un bufido. Lo que fuera. Lo que fuera.

Cerró con fuerza los ojos al intuir cómo alzaba una de sus manos. Sin poder remediarlo el cuerpo de Daryl reaccionó por sí solo, temblando ligeramente a la espera del consabido golpe. Tal vez recayera en su coronilla o en su nuca. U optara por una bofetada en la mejilla izquierda que hiciera que la derecha acabara golpeada al estrellarse contra el suelo.

Apretó los labios, se los mordió hasta rasgar la piel. Sintió las plumas agitarse bajo la sudadera, intentando envolver su pequeño cuerpo en su calidez y protegerle.

Reprimió un sollozo. Los Dixon no lloran. Él lo sabía. Su padre lo sabía. Merle también. Todos lo sabían.

Cuando creyó que el nudo del estómago iba a cortarle el aliento al ascender hasta su garganta arañándola a su paso; la mano de Merle aterrizó en su nuca con fuerza pero no de forma violenta. De un fuerte tirón enterró el rostro de Daryl en su camiseta blanca y palmeó su espalda con un cuidado que creyó que no volvería a experimentar en su propia piel una vez comenzó a hablar.

De los labios de Daryl salió un suspiro de sorpresa que fue amortiguado contra la tela de la camiseta de su hermano.

Merle no abrió la boca, ni le ofreció palabras de consuelo como su madre. Él no malgastaba palabras en cursiladas y ñoñerías. Su hermano no le dijo que todo saldría bien o que, no tenía de qué preocuparse. Merle se mantuvo en silencio, una mano en su nuca y la otra sobre sus alas con varias capas de ropa separándoles. Lo sostuvo contra su pecho sin retenerlo. Su dedo pulgar acarició su nuca sin razón aparente. Un suspiro escapó de entre sus dientes acompañando las únicas palabras que le escucharía decirle en lo que quedaba de tarde.

- Al viejo no le va a hacer ni puta gracia cuando lo sepa… - Sus dedos rascaron el nacimiento de su pelo, cosquilleándole la piel.- Ni puta gracia, Darylina.


Sé que buena parte de mi cariño hacia los Dixon (sobre todo hacia el hermano mayor) se lo debo a Gato Jazz, así que gracias por ello

Puede que penséis que Merle es demasiado blando, para mí, en esta versión, en mi cabeza, Daryl consigue sacarle ese lado "más suave" que tanto le echa en cara en un futuro al enano. En el fondo los hermanos se quieren como la trucha al trucho vamos.

Gracias por los comentarios y por seguir leyendo esto a pesar de la rareza jejeje

¡Nos vemos!