capitulo 4

De camino por los pasillos del Eggcarrier, con rumbo a la sala principal, los tres caminaban a un paso tranquilo. Tails les seguía a dos metros de separación mientras observaba como aquel joven le explicaba a Sonic lo que le sorprendió su aventura en Ark (este se alegraba por ello pero sin dejarse de sorprender del conocimiento de su nuevo amigo). Muchas dudas le entraban al joven zorro contra más se acercaban a la sala central.

De llegada a la misma, Eggman se encontraba en lo más lejano de la cámara, donde una pantalla de enormes dimensiones mostraba datos moviéndose por ella.

Sonic se encaminó hacia él junto a Tails mientras que el joven, atónito ante la gran maravilla tecnológica que tenia enfrente, se quedó en su lugar.

Había robots sueltos y autómatas limpiando el recinto del mismo modo que una chacha lo haría, en una sala donde la planta superior estaba conectada entre sus lados por tres puentes: un rail verde brillante daba a entender que era el famoso transportador que llevaba al exterior. Detrás suyo, observó que la corredera surgía de una de las tres puertas que habían en el fondo de la gran sala.

Sin más demora, se encaminó hacia Sonic y Tails, acelerando un poco el paso para alcanzarlos.

Eggman contemplaba la gran pantalla, mientras caminaba de lado a lado de la parte más alta de la sala, abstraído en sus pensamientos, sin advertir tan siquiera que Sonic y Tails se le acercaba por la espalda; se detenía, se tocaba la barbilla y volvía a caminar hacia otro lado.

-¡¡¡Eggman!!! –vociferó el erizo para alertarle de su presencia. El doctor se dió la vuelta sorprendido .

-¡Valla!, no esperaba que vinieras aho... -Eggman dejó la frase inacabada al percatarse de que alguien a quien no conocía estaba con ellos.

Lo observó desde lo alto del panel y bajó las escaleras hasta llegar a la altura de ellos.

-¿Qué tal Eggman? –saludó el joven efusivamente con total confianza.

El asombró de Eggman fue en aumento.

-¿Acaso vas diciendo mi nombre por ahí? –y dirigió su mirada al erizo que se encontraba a su lado.

Sonic negó simpáticamente con la cabeza.

-Creo que eres el que menos necesitas presentación, Eggman .

Eggman volvió de nuevo la vista a aquel chico, que le miraba tranquilo, algo extraño teniendo en cuenta que quien estaba frente a él era al gran genio doctor Eggman, y el parecía saberlo muy bien.

Eggman se aclaró la garganta y le dio la bienvenida. Luego se sentaron improvisadamente en los escalones del Eggcarrier decididos a resolver dudas y cuestiones. Muchas eran las preguntas que le formularon al joven; si recordaba algo, quien era, y lo más importante: de que los conocía.

El joven no pudo responder con exactitud las anteriores puesto que no recordaba nada de él mismo, sin embargo accedió con gusto a aclararles esta última cuestión y relató con gran énfasis situaciones que ellos habían vivido: Ark, la invasión de los Black Arms, Chaos… Aunque obvió todo aquello que tratara sobre lo personal de cada uno. Pensó que seria lo mejor para no producir problemas. Igualmente, ellos no daban abasto con tanta sorpresa. Amy se incorporó pronto a la reunión durante la explicación: ella tampoco daba crédito a lo que oía.

-¿Cómo puede ser que sepas tanto de nosotros –le interrumpió repentinamente Eggman-, si jamás te hemos visto…?

El chico dudó, desconocía de donde le nacían esos recuerdos. Sólo sabía que existían en algún lugar de su mente y que ellos estaban ahí, en aquel mismo lugar, para corroborarlo.

-Si te soy sincero, no lo sé… -Puso una expresión de tristeza como si de verdad le apesadumbrara no poder aclarar aquella extraña situación-. Sólo sé que de manera instintiva a Sonic lo considero como a un amigo y que vosotros sois muy importantes para mí. Si no, no entiendo como únicamente soy capaz de acordarme de vosotros y no acordarme de mí mismo, siquiera…

Sonic le miró, alegrándose de su sinceridad y descartó inmediatamente la posibilidad de que podría tratarse de un enemigo, pero la incoherencia de la situación dejó una gran duda suspendida en el ambiente.

Eggman también estaba mas tranquilo, aunque no tanto como Sonic.

-Tengo unos pocos conocimientos de medicina, y de la poca que sé puedo asegurar que no tienes nada de especial que te separe de un humano normal y corriente.

-Sus niveles sanguíneos son de lo mas normales y no tiene ninguna modificación genética –le apuntó Tails.

El chico se extrañó al escuchar esas palabras.

-¿Cómo?

Eggman se extrañó y después de un momento le preguntó:

-¿No sabías que Sonic y Knuckles te encontraron dentro de una base militar encerrado en un tanque de investigación?

-¿Cómo dices? –exclamó el joven. Su rostro alarmado expresaba todo su desconcierto, incapaz de ocultarlo. En aquellos momentos era como un libro abierto.

El doctor no iba mal encaminado: el haber estado encerrado en un laboratorio era un recuerdo que el joven no tenía en su memoria, de momento. Él suspiró y se miró las manos. Sonic, que lo tenia cerca, le calmó poniéndole la mano encima de su hombro.

-Tranquilo, estuvieras donde estuvieras eso es cosa del pasado, y dicen que estas bien…

Pero no logró tranquilizarle mucho. Las palabras no sacaban del asombro al chico que no paraba de mirarse.

-¿Cuanto tiempo…, llevo encerrado? –dijo al fin.

Eggman le dio la espalda.

-Desconozco la fecha, tan siquiera esperábamos encontrar a nadie dentro, exceptuando, claro está, a los guardias de turno -se giró de nuevo de frente y entonces el joven apreció un leve dejo de gravedad en el rostro semioculto por el gran bigote-, pero desde que estás con nosotros has tardado cinco días en recuperar el conocimiento.

Aquello tan sólo consiguió ponerlo más nervioso y desorientado.

-Cinco días…

-Alegra esa cara –intentó animarlo Sonic y le propinó una ligera palmada en la espalda mientras le sonreía.

-Cinco días… más lo que desconocéis… -susurró. Luego se echó las manos a la cabeza al mismo tiempo que miraba hacia arriba.

Al poco rato, una de las compuertas del fondo se abrió permitiendo el paso al equidna, y Sonic miró como este se dirigía hacia ellos con cara de preocupado. Knuckles se detuvo delante del grupo y todos se quedaron calados al ver una expresión molesta en su rostro. Con seguridad traía malas noticias.

-Sonic, desde que llegamos no he dejado de vigilar a la Master Esmerald y cada vez está peor: está perdiendo más poder a cada momento que pasa. Pero, en cambio, noto como si el Eggcarrier estuviera desbordado de esa misma energía.

-¿Energía? –preguntó extrañado Eggman?-, precisamente el Eggcarrier no necesita tan siquiera la energía de las chaos esmerald, por no decir que no hay sistema de catalizador de dicha energía como el que tenia en el Death Egg.

Knuckles no se sorprendió .

-Lo sé, y aún así, en el Eggcarrier noto como la energía de la Master Esmerald está por todas partes. No afecta para nada, pero ahí está. Es como si hubiera una fuga en la misma Master Esmelald…

El silencio volvió mientras todos reflexionaban. El joven volvió a mantener de nuevo la compostura aunque seguía algo entristecido por su situación.

-Entonces sólo tenemos que…

La frase de Eggman se cortó por un inesperado aviso de megafonía:

-ALERTA, ALERTA, MISÍLES DIRIGIENDOSE AL EGGCARRIER. REPITO: MISILES DIRIGIENDOSE AL EGGCARRIER --- la alarma saltó a tal aviso y todos miraron hacia arriba.

-¡¿Pero qué demonios…?! –exclamó Eggman-. ¿Cómo han…?

Un gran estruendo y una tremenda sacudida, que estremecieron todo el Eggcarrier, hicieron callar a Eggman e incluso Tails y Knuckles se cayeron de culo al piso. Eggman pudo aguantar su posición abriéndose de piernas y usando los brazos para no perder el equilibrio, mientras Amy se acercó a Sonic, que aún seguía sentado, y se agarró a un brazo, y el joven se agarró con las manos al escalón.

-¡¿Nos atacan?! –preguntó Tails intentando incorporarse.

Sonic se puso de pie mientras la sacudida iba cediendo.

-Eso parece.

Eggman echó a correr escaleras arriba para llegar al panel y se puso a tocar teclas como loco.

-¡¡¡Mierda!!!, ¡¿cómo es posible que se acercaran sin ser vistos?!

La metálica voz resonaba por todo el Eggcarrier mientras una luz roja giratoria envolvía las estancias de la nave.

¡¡Eggman!! –llamó Sonic-, ¡¡abreme la esclusa al exterior, voy a salir !!!

Eggman no se detenía en lo que hacía, pero cogió el recado mientras introducía al mismo tiempo la orden de apertura. Pero pronto se dio cuenta de que algo fallaba: los mecanismos no respondían.

-¡¡Han destrozado el acceso de salida principal, estamos encerrados!!

-¡¿Qué?! –gritó Sonic alarmado, su cara enrabietada lo decía todo.

-¿Y qué vamos a hacer? –este era Knuckles que había conseguido levantarse.

Al volverse hacia él, el equidna puedo apreciar un gesto de resolución en la mirada de Sonic.

-Pues saldremos por donde entramos la primera vez.

El joven le miró impresionado, comprendiendo en el acto.

-¡Por el Sky Deck!

Todas las miradas se dirigieron hacia el joven. Era cierto que aquel extraño chico sabía cosas inusuales sobre ellos y del mundo que les rodeaba pero no acababan de acostumbrarse a ello y les costaba no sorprenderse al ver que tenia conocimiento de las zonas de la nave.

-Es imposible… -dijo Eggman, al fin.

-¿Por qué, Eggman? –cuestionó Tails.

-Al Eggcarrier lo retoqué para que el Sky Deck quedara inutilizado en caso de emergencias –explicó este, sin parar de teclear frenéticamente-, ya que he equipado arsenal por esa zona.

-¡Mierda! –gruñó Sonic. Se frustraba contra más veía que no podía hacer nada.

Eggman acabo el tecleteo. Pulsando un último botón la pantalla mostró una imagen del cielo del exterior al atardecer. Algo se atisbaba en el horizonte y todos miraron para ver si podían ver de donde provenían esos misiles.

Tails saltó de un grito:

-¡¡¡Ahí –señaló en la pantalla; todos centrando la vista en ese punto.

Eggman volvió a pulsar unas cuantas teclas más que le permitieron enfocar para hacer zoom.

En efecto el zorro iba por buen camino: tres aviones negros se situaban detrás de la nave. Parecían diferentes a los cazas convencionales.

-¿Qué es eso? –preguntó Eggman acercando tanto la cara a la pantalla que casi la tocaba con la nariz.

Tails no dudó ni un instante e incorporándose delante de Eggman comenzó a teclear él también.

-Lo sabremos enseguida.

Todos en la sala estaban atentos a lo que Eggman y Tails hacían ya que tendrían que planear algo ante un posible ataque.

-Ya está –confirmó Tails, parte de la pantalla que enfocaba el cielo se dividió para dar una imagen informativa en 3D sobre los cazas. Tails se sorprendió mientras leía la información que se mostraba de ellos-. Son unidades GHOST: unidades preparadas para que los radares no detecten su presencia. Incluso…, ¡pueden transportar armamento nuclear!

La frase final de Tails provocó que a todos se les helara momentáneamente la sangre ante la amenaza que se les avecinaba.

-No se andan con chiquitas –bromeó Eggman en un vano intento por mantener la calma. Y apartó al zorro que tenía delante-. Si no podéis salir, lo único que queda es usar toda la artillería que tiene esta belleza para demostrarles que pie calzo.

Y justo cuando iba a emitir la orden por teclado, una voz sonó por megafonía.

--NO LO HAGA DOCTOR.

Eggman se detuvo sorprendido y todos volvieron a mirar hacia arriba.

--YA ME ENCARGO YO DE ELLOS --la megafonía se apagó sin más.

-Esa es… -murmuró Amy con sorpresa.

-¡¡La voz de Shadow!! -la cara del erizo mostraba una tremenda alegría al oír a su camarada.