Autora: Nyanko1827.
Disclaimer: KHR pertenece a Akira Amano-sensei.
¿El problema? Es mayor que yo.
Capítulo III
Graduación.
Desde ese día, en el que hablamos por primera vez con él en la cafetería, ya han pasado dos meses, dos meses en los que he podido acercarme más a él, incluso a veces nos invitaba a su casa a pasar la tarde, según él, para que jugásemos con su hermano, alias la vaca estúpida. No se porque, pero se piensa que soy amigo de ese mocoso, aunque visto de otra manera eso me permite ir a su casa y vigilar que cualquier estorbo sea erradicado. También hay un inconveniente, no voy solo a su casa, siempre están esas dos mujeres y ese hombre en la casa, por no hablar que cuando me invita a mí, también invita a los considerados mis amigos. Que los muy dichosos, se divierten cuando la vaca estúpida me empieza a lanzar granadas a diestro y siniestro sin deje de culpabilidad, aunque no dura mucho, de un buen revés le mando a volar fuera de la casa y no vuelve hasta la hora de la cena. Cosa que no extraña a Tsunayoshi, como si ya estuviera acostumbrado a que la vaca saliera volando de la casa y no volviera hasta tarde.
Pero, apartando estos pequeños obstáculos, al menos he descubierto el porqué me sentí de esa forma la primera vez que le ví, y el porqué me mantuve en vela toda la noche pensando en él. Yo, el próximo mejor asesino a sueldo del mundo, estoy enamorado de ese pequeño moreno, el cual si no fuera porque se que edad tiene, gracias a una de las sesiones de preguntas de Luce, podría pasar perfectamente por un chico en plena adolescencia. Pero eso poco me importa, ahora mi prioridad principal, es que él se enamore de mí y que sea mío. Cosa que no creo que me cueste mucho, nadie se resiste a mi sex appeal, soy el más codiciado de la escuela y él va a suplicar por querer estar conmigo.
Si supiera cuan equivocado estaba…
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En la escuela todo estaba revolucionado, los de noveno grado preparaban, con los nervios a flor de piel, los adornos de su graduación, y los de séptimo y octavo grado debían ayudar. Los de noveno grado no estaban nerviosos por que se graduasen, estaban nerviosos, porque al fin podrían ver al director, aunque esta vez, por cuestiones que no alcanza a entender nadie, los de séptimo y octavo grado también le veríamos, y eso causaba que el nerviosismo se extendiera por toda la escuela y que los rumores acerca del director aumentaran.
Nuestra clase ayudaba a poner el escenario, todo el sistema de altavoces y los focos para cuando el director diera su gran entrada. Junto a nosotros había otra clase de octavo y dos de noveno grado, y para mi gran molestia la otra clase de octavo era la de la vaca. Que gracias a la vaca y al lacayo, no avanzábamos nada en la decoración, lo único que hacían era entorpecer y correr de arriba abajo gritando estupideces sobre "El director va a venir" o "¡Yay! Al fin viene". En definitiva, mientras la escuela ya estaba casi toda lista, esto aún estaba por empezar, y eso que somos cuatro clases.
—¡Bovino! ¡Skull! ¡Basta! —dijo uno de los profesores que se encontraban con ellos detrás de los dos mencionados.
—¡Gyahahah! ¡No puedes alcanzar al gran Lambo-san! —gritaba Bovino mientras corría alrededor del gran gimnasio seguido de Skull y el profesor.
—¡Nadie puede con el gran Skull-sama! —gritaba el adolescente de cabellos purpuras siguiendo a Lambo y escapando del profesor.
—¡Basta los dos! ¡Tenemos trabajo! —gritaba un sulfurado y cansado profesor.
Ipin apareció desde arriba, aterrizando en la cabeza de su hermanastro, haciendo que Lambo cayera de morros al suelo con la china encima de su cabeza. La adolescente bajó de la cabeza, anduvo hasta quedar donde estaban los pies de Lambo, se dirigió al profesor, que se había detenido por la impresión, y le dio una reverencia seguida de una disculpa para luego agarrar a Lambo de uno de sus pies y llevárselo a rastras hacia donde estaba su clase ayudando.
Sorprendido y a la vez aliviado, el profesor dirigió su vista al que quedaba, Skull seguía corriendo y gritando. Con un largo suspiro, volvió a seguirle para que se detuviera.
—¡Skull! ¡Basta! ¡Detente ahora mismo!
—¡Jajajaja! ¡Habéis cogido a la vaca, pero yo, el gran Skull-sama es invencible! —gritó mirando hacia donde el profesor y sin fijarse por donde iba.
Todo sucedió muy rápido.
Reborn y Colonnello, artos por el espectáculo, se pusieron delante de la trayectoria de Skull, Reborn sacando su preciado revolver y Colonnello su fusil, los dos apuntando al próximo miembro de la familia Calcassa. Sin avisar, dispararon hacia la cabeza y a una de las piernas, haciendo que Skull cayera al suelo y gimiera de dolor. Si no fuera por el casco, ahora mismo hubiera muerto.
—¡Sempai's! ¡Sois malos! —se quejaba agarrándose de la pierna herida.
Con un suspiro, Luce y Fon, se acercaron al miembro caído de su grupo y lo llevaron a la enfermería. Ahora el gimnasio ya estaba tranquilo y pacífico, ahora sí que podían trabajar tranquilos, sin nadie que les estorbase. A la vez que Luce y Fon salían con Skull, la puerta de la sala se abrió, rebelándoles a todos una niña de su edad, media melena anaranjada y ojos color marrón, vestía el uniforme de la escuela. El profesor que anteriormente había estado siguiendo a los dos estorbos, ahora se acercaba a la nueva integrante.
—Sasagawa-san, ¿ha sucedido algo para que llegue tarde? —el profesor preguntó con educación.
Si es cierto que Reborn es el chico más codiciado de la escuela, ella es la chica más codiciada de la escuela. Aunque la verdad, lo único que tiene es el buen carácter, amable y afable, una chica que acepta cualquier cosa que se le diga. Muchos no saben como alguien como ella ha podido ingresar en esta escuela, no tiene ningún fuerte, por no saber, no sabe ni como agarrar un arma correctamente y disparar ya ni hablamos.
—Mi hermano ha venido hace poco y he tenido que ayudar para convencerle a que se fuera —se explicó, pasando la mirada por todo el gimnasio y deteniéndola donde estaba Reborn junto a sus compañeros—. Parece que ha avanzado mucho la decoración, ¿puedo ayudar en algo? —comentó volviendo su vista hacia el profesor.
El profesor miró a su alrededor, preguntándose el qué había avanzado, él lo veía todo igual. Sólo había una pancarta colgada del techo que ponía "¡Felicidades a los graduados!" Pero para no hacerle un feo a la niña le indicó que le siguiera y la puso a ayudar a su grupo.
Al final, pudieron acabarlo cinco minutos antes de que todos se reuniesen en el gimnasio. ¿Por qué tardaron tanto? Lambo y Skull se recuperaron y volvieron a las andadas, molestando a todos y destrozando algunas cosas, al final, I-pin tuvo que atarlo a un poste para que no se moviera y Reborn junto a Colonnello lesionaron a Skull en las dos piernas para que no se pudiera mover. Y así, es como pudieron acabarlo todo cinco minutos antes de que la fiesta empezara.
En las sillas de delante estaban sentados los alumnos de noveno grado, en las de en medio los de octavo grado y en las del final los de séptimo grado. Alrededor había puestas distintas mesas con aperitivos de distintos países, denotando la variedad cultural que estudiaba en esa escuela, y sillas individuales para que se sentaran los jefes mafiosos que iban a asistir.
Para disconformidad de Reborn, le tocó sentarse al lado de Lambo que a su vez tenía a Ipin vigilándole para que no hiciera una de las suyas que a su lado estaba Sasagawa charlando con ella, en el otro lado tenía a Luce que estaba seguida de Skull, Lal, Colonnello, Fon, Verde y Mammon. Delante del todo pudo ver que estaba Fūta, el mayor de los tres, que si no se equivocaba hoy se graduaba.
La sala estaba en completo silencio, nadie hablaba, todos esperaban a que el director apareciese y poder verle. Por la puerta fueron entrando jefes de distintas familias y se fueron sentando en las sillas preparadas para ellos, seguro para ir relacionándose con los graduados y poder ver a los otros alumnos a ver si alguno les interesaba. Una vez todos estuvieron en sus puestos, las luces se apagaron, mostrando a un foco iluminando el micrófono donde iba a estar el director.
La ansiedad y el nerviosismo corría por toda la sala y los jefes mafiosos se dieron cuenta, negando con la cabeza decepcionados porque muchos aún mostraban sus emociones. Todos miraron hacía donde estaba el micrófono cuando escucharon unos pasos entrar y dirigirse hacia la luz, los alumnos esperaban ver a un hombre mayor, en sus cincuenta, barrigudo, calvo y bajito, con gafas de pasta gruesa y un traje gris, seguido de un hombre en sus cuarenta, bastante alto, con cara de amargado, también en traje gris, y con las manos a sus espaldas.
Lo que nunca imaginaron era que se presentase un chico en sus veinticinco años, con expresión amable y sonriente, vestido con unos simples jeans negros, una camiseta blanca con el estampado de 'I love NY' y una chaqueta deportiva de color marrón y beige, seguido de un chico peli plateado, seguramente de la misma edad, vestido con traje negro y una camisa roja. En definitiva, uno demasiado formal y el otro demasiado informal.
Los que se quedaron con la boca abierta, fueron el grupo de Reborn, el aprendiz a asesino sabía disimular su sorpresa. Ninguno se esperaba que el director o sub director fuese él, los ocho dirigieron su vista al Bovino y a Ipin que sólo sonreían a su hermano saludándole, el cual les correspondió el saludo y la sonrisa.
Tsuna carraspeo para que todos le prestaran atención.
—Veo que no esperabais a un director joven, ¿verdad? Bueno, es lógico, el típico director es bajito, barrigudo y calvo, aunque no todos son así…—Tsuna empezó a divagar sobre el estereotipo de director, hasta que Hayato le dio un codazo llamándole la atención.
—Juudaime, no divague —murmuró para que sólo le escuchase Tsuna.
Ante lo dicho por su mano derecha, Tsuna miró a su alrededor y vio las caras de alucinación de los alumnos, se rió entre dientes y se rascó la nuca.
—Lo siento —se disculpó—. Volviendo al tema principal, que es…
Tsuna miró hacia la pancarta leyendo lo escrito.
—¡Eso! La graduación de los alumnos de noveno grado.
A todos les cayó una gota de sudor ante el despiste del director, en cambio, Hayato, Chrome y Haru suspiraron, quienes entraron detrás de él.
—Lo siento, lo siento, pero hace poco que vengo de otra reunión y como podéis ver no he podido ni cambiarme y menos aún leer el porque venía hacia aquí —volvió a disculparse.
Lambo e Ipin comenzaron a reír y Fūta a reírse entre dientes, haciendo que todos acabaran riéndose de su director y que el nerviosismo se fuera. Tsuna les miró con una sonrisa en sus labios, y volvió a carraspear para que le prestaran atención y dejaran de reírse.
—Ya veo que el nerviosismo se ha ido. Bueno, empecemos —Tsuna cogió una hoja abriéndola y leyéndola, luego volvió a doblarla—. Antes que nada. Felicitar a todos los que hayan conseguido graduarse este año y los que no, hacedlo mejor para el próximo año, que no se aceptan vagos en esta escuela, sino el monstruo de "voy a mordete a hasta la muerte" vendrá y os mandará al hospital por inútiles. Así que andad con ojo. También querréis saber el porque esta vez habéis sido convocados todos y no sólo los graduados.
Los alumnos asintieron a la pregunta no formulada.
—Éste año va a graduarse uno de octavo. He estado viendo sus calificaciones y su rendimiento escolar y he decidido graduarle, por eso os he mandado a llamar a todos, para que veáis que no hace falta que lleguéis al noveno, con tan sólo aprobar y tener un buen rendimiento académico, podéis salir antes.
Ante esto los cuchicheos se hicieron presentes, todos dando a entender que ya sabían quien iba a graduarse antes de pasar de curso, en la boca de todos sólo había un nombre, Reborn.
Pobres ilusos que no sabían nada de nada.
—Entonces, comencemos repartiendo los diplomas y lo último será el afortunado o afortunada que se graduará antes.
Tsuna comenzó a llamar alumno por alumno para que pasasen y cogieran su diploma que era entregado por Hayato. Luego de recibirlo Tsuna les daba las felicidades y dejaba que el alumno se fuera junto a los demás, y así estuvieron hasta que todas las clases de noveno grado pasaron a recoger los diplomas. Una vez echo, Tsuna volvió a coger el micrófono y llamó la atención de todos, tocaba que subiera el último graduado.
—Mammon —llamó simplemente Tsuna, sorprendiendo a todos al no decir el nombre de Reborn.
La nombrada se levantó y fue hacia donde estaba Tsuna e hizo lo mismo que los demás alumnos, cogió el diploma escuchó la felicitación de Tsuna y bajó del escenario.
—Bien, ahora. Ya podéis comenzar a comer, seguro y tendréis mucha hambre.
A Tsuna no le hizo falta repetirlo dos veces, todos los alumnos estaban delante de las mesas, charlando entre ellos y comiendo los aperitivos preparados por ellos mismos. Por otra parte, los jefes mafiosos, se levantaron y fueron hacia donde estaba Tsuna queriendo hablar con él, el cual se encontraba junto a sus tres hermanos y el grupo de amigos que había echo en esta escuela.
—¡Felicidades Mammon! —gritaba emocionada Luce abrazando a su amiga.
—Ya de paso podrías haberme sacado a mí —se quejó Verde.
—Sí, es cierto… pero como estaré por aquí una temporada…
—Juudaime —le reprochó Hayato.
—¿Qué? ¿No puedo quedarme un tiempo? —Tsuna le puso ojitos de perro abandonado a su mano derecha, el cual sólo atino a suspirar, Haru y Chrome se rieron entre dientes.
—Buenas tardes, Tsuna-kun —dijo una suave voz a sus espaldas.
Tsuna y todos se voltearon hacia la voz, encontrándose Sasagawa. Tsuna le sonrió amigablemente y le tendió la mano para que se acercara a ellos.
—Buenas tardes, Kyoko-chan.
Tsuna estuvo haciendo las presentaciones y se fijo en la manera que Kyoko miraba al amigo de su hermano, extrañado por esa mirada, ya que ella no suele darle una mirada como esa a nadie, fue a preguntarle, pero uno de los jefes se acercó presentándose y captando toda la atención del moreno y sus acompañantes. Con una disculpa, Tsuna, Hayato, Chrome y Haru se alejaron de los niños y fueron a hablar con los invitados.
Un gran silencio les invadió, siendo Luce la que lo rompiera por su curiosidad.
—¿De qué conoces a Sawada-san? —le preguntó a Kyoko.
—Tsuna-kun es amigo de mi hermano —contestó sonriente mandándole miradas furtivas a Reborn.
—¿Amigo de tú hermano? Eso quiere decir que sabes en que trabaja Sawada-san, ¿verdad?
Kyoko iba a responder a la pregunta de Luce pero fue cortada por Ipin.
—Kyoko-san no sabe nada del trabajo de mi hermano —comentó rápidamente agarrándose del brazo de la mencionada dándole un fuerte apretón para que no dijese nada.
Kyoko captando la indirecta, asintió con la cabeza confirmando lo dicho por la niña china.
—Ya veo, que pena. Es que Sawada-san no quiere decirnos nada —dijo desilusionada.
—¡Luce-sempai! ¡Aquí hay mucha comida y está muy buena! ¡Venga antes de que se acabe! —exclamó Skull desde una de las mesas de comida.
—¡Ipin, Fūta! ¡Venid, venid! ¡No es tan buena como la de Mama o Tsuna-nii, pero es comestible! —gritó Lambo a sus hermanos, haciendo que todos los presentes voltearan a verle por el comentario echo.
En un vano intento de salvar a Lambo, que era perseguido por todos los alumnos, Fūta e Ipin tuvieron que desistir, no había manera que se salvara esta vez, no debería haber dicho tal cosa delante de tanta gente la cual se había esforzado a preparar la comida.
Luce junto a Fon y Verde decidieron seguir la recomendación de Skull y fueron a comer algo. Mammon desapareció, yéndose a algún lugar, seguramente a comer algo alejada de todos. Fūta e Ipin que habían desistido en salvar a su hermano, fueron a las mesas y miraron haber si algo les entraba por los ojos, la verdad sea dicha, no hay nada mejor que la comida echa por su madre o hermano, aunque este último a veces incendiara la cocina. Kyoko y Reborn quedaron solos en el lugar donde anteriormente habían estado todos juntos, el último vigilando la conversación que Tsuna tenía con esos hombre y la primera, mirando de reojo al aprendiz a asesino a sueldo.
Armándose de valor, Kyoko decidió entablar conversación con Reborn.
—Hum… ¿Reborn-san? —el nombrado al escucharla llamarle, volteo a verla—. ¿De qué conoce a Tsuna-kun? —preguntó bajando la mirada al suelo.
—No te importa.
Kyoko se mordió el labio inferior, nerviosa y apenada por tan seca respuesta.
—Ha de saber que… Tsuna-kun no estará por aquí mucho. Esta es una ocasión especial, no volverá a pasar y no le verás.
Reborn decidió darle toda su atención a la chica que al parecer iba a proporcionarle la información que deseaba si sabía como hacer las preguntas.
—Claro, como si alguien que no le conoce supiera su horario.
Kyoko cerró las manos en forma de puños, y mordió más fuerte su labio inferior.
—Por supuesto que lo sé. Tsuna-kun está de visita volverá a Italia en dos días, por mucho que él diga, Tsuna-kun hará lo posible para sacar a Verde-san e irse dentro de dos días.
Eso no se lo esperaba, en dos días él se iría, sólo tenía dos días para acercársele todo lo que quiera, sólo dos días para… imposible, en dos días no podría hacer nada. Sólo había una solución, y en esta se lo jugaba todo.
—Sólo dos días, ¿y he de creerte?
Kyoko levantó la vista del suelo ofendida y la clavó en la de Reborn.
—Por supuesto, Reborn-san. Yo no miento, nunca lo he hecho y nunca lo haré —dijo firme, ante esa respuesta Reborn sonrió.
—Nunca, digas nunca —dicho esto, Reborn se dirigió hacia donde estaba Tsuna ante la atenta mirada de la chica, que sólo frunció el ceño y se volteó dirigiéndose hacia donde su amiga Ipin estaba.
Reborn fue acercándose a Tsuna, una vez estuvo a su lado hizo ademán de llamarle la atención y que se fijase en él, pero una siniestra risa hizo que cualquier palabra que fuese a salir de su boca se quedara atorada en ella y no saliera.
—Uishishishi, princesa~ Veo que te diviertes.
Tsuna, junto a los que estaba, volteo a ver al dueño de esa voz, aunque ya sabía quien era, sólo quería confirmar que no tenía alucinaciones. Ahí, frente a él, esta Belphergor, el guardián de la tormenta de Xanxus. Tsuna intentó sonreírle y darle la bienvenida, pero simplemente las palabras no salían, no es que no apreciara al príncipe, simplemente que no le hacía mucha gracia la sonrisa que lleva siempre en el rostro, es de esas que juran divertirse con tu cuerpo incluso después de muerto.
—B-Bel, no sabía que ibas a venir… ¿me has llamado princesa?
—Tú, que haces aquí —demando amenazante Hayato.
—Uishishishi, parece que quieres pelea chucho faldero.
Tsuna se disculpó con los presentes, que negaron entendiendo su posición y les dejaron a solas con el guardián de la tormenta de Varia.
—¿Qu…? —Hayato fue cortado por Tsuna, el cual ya se imaginaba que una pelea iba a surgir.
—Bel, responde a la pregunta, por favor.
—Por supuesto, princesa. Estaba aburrido y he venido a conocer al próximo miembro de Varia —respondió observando a su alrededor por si encontraba al susodicho.
—No vas a encontrarle si no sabes quien es.
Bel miró a Tsuna, que ya estaba señalando a una dirección en específico. El miembro de Varia siguió la dirección, encontrándose con un mocoso, vestido con una túnica purpura y capucha que tapaba la mitad de su rostro, sonriente fue a acercarse al muchacho.
—Bel, espera. Es una niña.
Demasiado tarde, Bel ya estaba molestando al nuevo miembro de Varia.
Con un suspiro, Tsuna les indicó a Hayato, Chrome y Haru que se fuesen a divertirse que él estaría dando vueltas por ahí. Cuando iba a irse, se dio cuenta de que Reborn había estado presenciándolo todo sin que él se diera cuenta.
—¿Has estado aquí todo el rato? —preguntó incrédulo.
Reborn asintió.
—Perdón, debo estar muy cansado, nunca se me pasa nadie —murmuró para sí mismo pero siendo escuchado por Reborn que sonrió prepotentemente.
—Quiero hacerte una propuesta, Tsunayoshi.
Eso llamó la atención del moreno y miró atentamente a Reborn.
—Voy a ser un asesino a sueldo y el mejor que haya habido.
Tsuna flipaba ante la arrogancia en el tono de voz, dios santo, nunca había conocido a alguien como este chico.
—Así que puedes contratarme.
A Tsuna casi se le escapa la risa, ¿le estaba pidiendo que le contratara? Aguantándose las ganas de reír le contestó––: Reborn-kun, analicemos lo dicho tranquilamente, ¿vale?
El nombrado asintió.
—Bien, ¿acabas de pedirme que te contrate?
Reborn hizo una mueca ante las palabras tergiversadas, pero asintió.
—¿Por qué? Es decir, apenas y nos conocemos, es más, no sabes ni quién soy y no pienso decírtelo y menos aún contratarte. Ya tengo bajo mis órdenes suficientes asesinos a sueldo, y todos muy buenos, no veo en que eres mejor a ellos.
Ante esas palabras Reborn se enfureció, le estaba infravalorando, a él, el mejor de la escuela, alguien que todos querían y al que él quería le decía que no. Estaba furioso, mucho, su plan no ha ido precisamente bien, ha ido fatal. Tsuna al ver las muecas echas por el aprendiz a asesino suspiró.
—Está bien, te contrataré si en estos dos días que voy a estar por aquí, me demuestras en que eres mejor que todos los que están bajo mis órdenes. Y dependiendo del resultado te llevaré conmigo a Italia.
Le informó, haciendo que Reborn sonriera y asintiera conforme.
—Pues tienes dos días, para enseñarme lo bueno que eres —dijo mientras comenzaba a irse, dirigiéndose hacia donde estaba Bel para detener la pelea que estaba teniendo con Mammon.
Reborn contento por al menos tener una oportunidad para ser contratado por él, se fue con sus amigos para comer algo, que ya empezaban a sonarle las tripas del hambre.
N/A: ¡Moi, Moi! Hoy tenía pensado subir este capi y otros tres de otros de mis fics, pero no ha podido ser, porque apenas y acabo de hacer este, y que me han confiscado el ordena y no he podido hacer casi nada. Bien, para mañana (si me dejan el ordena y no me lo quitan como hoy) subiré el capi 8 de KHR: VoS y el capi 8 de ¿¡Ese soy yo?! Estos dos fijos, luego si me da tiempo a más subiré algún otro capi de otro de mis fics~
¡Muchas gracias a los que leen pero muchísimas más a los que leen y comentan~!
Nos leemos
