Capítulo 4

Me levanto de la cama por culpa del calor, pero no es por la temperatura. Mi cuerpo no deja de pensar en Rick. Ese joven me tortura de una forma que jamás experimentaría.

A la mañana siguiente...

Observo a los trabajadores, esta noche quiero relajarme con los amigos. Lanie, junto con otras mujeres, se encarga de la cocina. Otras personas se dedican a decorar el jardín trasero, donde quiero celebrar la fiesta. Aprovecho algún momento para buscar a Rick.

- Señora, ¿cuantas mesas necesita?- Un hombre de mediana edad, moreno y bajito se dirige a mí .- pues unas cinco o seis más o menos. De las redondas.- el hombre lo apunta todo y se marcha para continuar con los preparativos.

¿Por qué no puedo quitarme a Rick de la cabeza? Tan sólo es sexo, camino por la casa sin rumbo fijo. Saludo a las personas que se van cruzando por mi camino. Mi interior da un vuelco al escuchar su voz, me detengo.

- Vamos Ricky, será divertido.- no reconozco la voz de la chica pero deduzco que es de su edad; asomo ligeramente la cabeza para ver la escena.- Maddie, ya sabes que tengo que trabajar. Y tú deberías de hacer lo mismo.

- ¿Lo dices por esa zorra que vive aquí? No le tengo miedo.- mis impulsos me obligan a salir pero me controlo al ver que Rick se detiene.

- No te atrevas a insultarle, es tu jefa. ¿Recuerdas?- La joven rubia de ojos azules y un cuerpo de escándalo acorta la poca distancia que hay entre Rick y ella.

- Venga, uno rápido. Nadie nos verá.- Esa tal Maddie baja su mano hasta el paquete de Rick, el cual se estremece. ¿Qué hago? Decido salir a interrumpir.

- A menos que haya algo de utilidad para usted ahí dentro, le sugiero que quite la mano enseguida.- Rick se sonroja al verme.- Esto es un lugar de glamour. Si quiere un buen polvo búsquelo en otra parte, Señorita.

Maddie se aleja maldiciendo para sí misma. Rick y yo nos miramos sin saber qué decir.

-¿Es tu novia?

- ¿Cómo? - Pregunta él algo avergonzado por la situación. - Responde.- mi semblante serio le asusta.

- ¡Claro que no! Ya te dije que no tengo novia. Tan sólo buscaba a alguien que le diese placer.- con majestuosidad, camino hasta él. Rick traga saliva al verme tan cerca.

- Sólo puedes darme placer a mí, ¿entendido?

-Esto no está bien Señora Beckett.- vuelve a llamarme de esa forma, sólo porque dos trabajadores pasaban por nuestro lado. Le agarro el cuello de la camisa.

- Mira Rick, lo que sentí contigo...jamás lo había experimentado con otro hombre. Me gustó y no voy a renunciar a eso.

- No puedo hacerlo otra vez. Estás casada, ¿y si nos pillan?- Realmente está aterrado, me da hasta pena.- De acuerdo, si es lo que deseas...pero yo te esperaré. Ven a la fiesta de esta noche, lo necesitas después de tanto trabajo.

Esa misma noche...

Busco mi lencería que Lanie define como sexy. Un precioso vestido rojo ajustado a mis caderas cubre mi cuerpo hasta las rodillas. Me pongo unos tacones negros.

Al verme en el espejo, decido dejarme el pelo suelto. Los tirabuzones llegan hasta mis hombros descubiertos.

Lanie y otro joven van recibiendo a los invitados. Bajo por las escaleras agarrada a la barandilla.

- ¡Javier, Kevin!- Mis amigos de la comisaría han decidido presentarse. Uno con acompañante y el otro soltero que ahora no aparta la vista de Lanie.

-¡Katherine!-Exclaman ellos sabiendo que odio que me llamen así.

- ¿En serio? ¿Ya queréis fastidiarme la noche?-dos besos para los dos y para la mujer rubia que acompaña a Kevin.

- ¿A qué se debe esta fiesta, Beckett? - Me pregunta Espo, un hombre de unos treinta y pocos años y de origen hispano.

- Me apetecía, la noche es perfecta. Veréis vuestros nombres en una tarjeta.- los tres asienten, se marchan al jardín trasero.

Minutos más tarde...

Me rindo, parece que Rick ha optado por darme plantón. Será mejor que regrese con los invitados que ahora disfrutan de una cena exquisita.

Me siento con mis amigos, hablo con ellos, escucho sus historias. Unos camareros aparecen para empezar a preparar los cócteles y demás.

Un Dj enciende su portátil y conecta los enormes altavoces. Tras terminar de cenar, las mesas y sillas desaparecen para dar paso a una pista de baile.

-¡Vamos a disfrutar de la noche!-Exclama el Dj antes de poner la primera canción.

Me dejo llevar por la música, un hombre al que ahora no recuerdo haber visto lleva sus manos hasta mis caderas para bailar. De repente alguien lo aparta de forma brusca.

- ¡Rick, has venido!- Éste aprovecha que nadie nos ve para llevarme a un sitio alejado de los demás. Terminamos en una habitación que solemos prestar a los invitados.

- ¿Por qué nos hemos ido de la fiesta? - Pregunto sin entender nada.

- Porque no quiero que nos vean juntos. Todos saben que soy tu jardinero.- mis ojos se dirigen a su cuerpo, lleva unos tejanos y una camiseta ajustada.

- Vale, entonces. ¿Qué hacemos mientras tanto? ¿Jugar al veo veo?

- Yo había pensado en algo... Diferente. Por cierto, estás preciosa con ese vestido.

- Gracias.- no sé si es por la cantidad de alcohol que he ingerido pero percibo el deseo en su mirada. Tan sólo la luz de la luna nos ilumina.

- Tu noche acaba de empezar. - me susurra al oído, sus fuertes manos acarician mi espalda, bajan la cremallera. El vestido cae dejando ver mi lencería que me he puesto para él.

- Eres perfecta y ahora mismo... Te quiero dar el placer que tanto anhelas. - es como si me leyese la mente.

Nuestros pasos se coordinan, él hacia delante y yo hacia detrás hasta llegar a la orilla de la cama.
Lentamente me va bajando el tanga a la vez que besa mis muslos. No puedo evitar estremecerme al sentir sus dedos en mi sexo, moviéndolos en círculos.

De nuevo vuelve a subir mis labios por mi vientre, succionando cada centímetroo mientras sus dedos acarician mi clítoris ahora hinchado y caliente.

- Mmm... Me gusta lo que veo. - susurra a la vez que se baja los pantalones. Me empuja con suavidad hasta la cama, ambos estamos de frente.

- Te quiero dentro de mí, ahora.- le suplico jadeando, éste me dedica una sonrisa pícara antes de volver a juntar sus labios con los míos.

Saborea uno de mis pezones mientras acaricia el otro para colmarlo de placer.

- ¡Kate!- nuestros cuerpos se paralizan al escuchar la voz de Lanie tras la puerta.

- ¡Mierda!- Rick, todavía con la erección se levanta y se esconde en el baño. Me visto rápidamente.

- Lanie, ¿qué ocurre?- La chica me echa una mirada de arriba abajo.- ¿Qué haces aquí?

- Lo mismo puedo preguntarte yo.- me responde guiándome un ojo. - no sé si sabes que estás casada.

- No estaba haciendo nada. Quería un poco de intimidad.

- Lo que tú digas, los invitados ya se marchan. Tendrás que despedirte de ellos.

- Bajo enseguida.- Lanie se marcha con una sonrisa en la cara. Rick sale del baño.

- ¡Madre mía! Por los pelos.

- A mí esto...me ha excitado todavia más.

- Kate, eres increíble.

- Ambos sabemos que lo soy. -me acerco a él y le acaricio su todavía bulto bajo los calzoncillos.- esto no ha terminado.

- Eso pensaba. Deberia irme. Buenas noches Kate.

- Hasta pronto, Rick.