Capitulo 3
El viaje duró unas cuantas horas. En el aeropuerto me esperaban René, Phil y Jun. ¿Quién es jun? Es el hijo pequeño de Phil y mi madre. O sea mi hermanastro. Tenía dos años y era rubio con los ojos azules.
Los saludé y nos fuimos a la casa de mi madre en coche. Desde la ventana se veía las tiendas y los bares, todo hasta los topes. Después tendré que hacerle una visita a todas y cada una de las tiendas. No es que me gustara comprar, pero la ropa de verano que tenía estaba bastante anticuada y la tenía muy vista.
En la acera cada ciertos metros había un árbol, esqueléticos y poco verdes pero árboles a fin de cuentas. Era exactamente igual de cómo me lo describía René en sus e-mails. De repente me acordé de algo y supe que tal vez debería hacerles una visita a "ciertas" personas.
Llegamos a la casa y bajé del coche, pero me quedé paralizada.
-mama no digites que era una casa—le dije con la vista fija en la "casa"
-si ¿por?—me dijo con la voz tranquila.
-esto no es una casa…es una mini mansión—le dije. Ella me miró con expresión divertida mientras sacaba las maletas del coche.
La casa era de más o menos tres pisos más ático y sótano, amarilla por fuera. Tenía un porche con escaleras. Con la barandilla blanca. Me quedé con la boca abierta solo de imaginar como era por dentro.
-se la ofrecieron a Phil cuando lo ascendieron a la liga nacional.
-¿y no se ocurrió decírmelo?
- ¿quieres que te diga la verdad?
-no, mejor no.
Entré en la casa y me quedé contemplando el vestíbulo era más o menos grande con los muebles blancos, el suelo de madera clara y las paredes. E de reconocer que estaba bastante sorprendida de todo.
-¿Dónde se supone que está mi habitación?
-toda la tercera planta es tuya. —dijo Phil con total tranquilidad.
-con un cuarto pequeño habría bastado—dije refunfuñando.
-deja de refunfuñar y sube a ver tu habitación.
Le hice caso y subí las escaleras hasta el tercer piso. Antes de llegar había dos pasillos. Uno que iba directamente al ático y otro con una puerta al fondo, que suponía era mi habitación. Abrí la puerta y entré.
¡Oh, dios mío era maravillosa!
Tenía las paredes rosa pálido(N/A: sorry lo he tenido que poner, el rosa pálido es mi color favorito, cuanto más pálido mejor) y era enorme. La cama estaba pegada a la ventana y tenía la colcha azul cielo. Había un escritorio con un ordenador al lado del balcón (sí, también había balcón) y había muchas estanterías repletas de libros. Mis libros, los que había dejado en Phoenix. Me madre había tenido la gran bondad de traérmelos hasta aquí. Se lo tendría que agradecer después. Había también un armario y una cómoda ambos blancos.
Después de estar un rato mirando mi nueva habitación mi madre.
-¿te gusta tu nueva habitación?
-sí, mama es preciosa, gracias—dije abrazándola.
- Bella—dijo cuando la solté--¿te acuerdas de la tía Katrin?
-más o menos…--le respondí dubitativa.
René y yo habíamos pasado varios veranos de vacaciones Jacksonville. Cuando Charlie no podía venir a Phoenix o cuando no podía yo ir a Forks íbamos de vacaciones a Jacksonville. No a la parte donde estamos ahora si no a otra de clase media. Alquilábamos un apartamento y pasábamos allí el verano. Tenía primos allí. Eran tres chicos. Unos que si no me fallaban los cálculos tendría cerca de los 29 años. Otro que tenía 23 años y otro más pequeño que tenía 20. Cuando yo tenía 14 años fui a Jacksonville y me trataban como a una muñequita. Lo odiaba. Vale, sí, era la más pequeña, pero eso no justificaba que me tuvieran que tratar así como si me fuera a romper en cualquier momento. Esa mayoritariamente era la razón por la cual no había tenido novio antes de… bueno que no me dejaban prácticamente. Eran patéticos sobre todo mi primo Erik y sus amigos. Eran tres: Erik, Matt y Adler.
Erik era alto y casi siempre llevaba el pelo muuuuy largo. Era moreno, tenía el pelo negro y tenía unos ojos grandes y azules muy bonitos. Matt era más alto y más maduro, era el que ponía orden en el grupito de "los tres mosqueteros". Tenía tanto el pelo rubio y los ojo negros. Era más bien clarito de piel, pero no tanto como yo. Y Adler… Adler era medio albino. Tenía la piel igual de clara que la mía y los ojos dorados. No sé si sería un vampiro o no pero tanto el como su padre y su hermano mayor tenían los ojos dorados. Tenía una hermana pequeña que tenía los ojos negros. Era preciosa. Ahora tendría unos diecisiete o dieciocho años.
-se enteraron de que venías y tienen ganas de verte ¿Por qué no vas?
-tenía pensado ir a verlos…
-estupendo. —dijo y salió de la habitación.
Cuando se hubo cerrado la puerta detrás de mi madre suspiré, tenía pensado ir a verlos pero… no inmediatamente… me puse una ropa más destapada, venía de Forks y allí hacía frío pero aquí en Jacksonville te podías asar como los pollos.
Me puse una camiseta rosa muy pálido atada al cuello y unos vaqueros negros con campana. Cogí el bolso (que tenía el móvil, un cuaderno, el libro de cumbres borrascosas, un bolígrafo y un puñado de chicles) salí de casa.
En estos últimos años, me había sacado oficialmente en carnet de conducir de la moto. Y me había traído a Jacksonville la moto que arregló Jacob. Así que cogí la moto y me fui hacía la mansión (seh los primos tienen una caxo mansión muxisimo más grande que la de los cullen) de mis primos, hacía muchísimo tiempo que no veía mis primos, más o menos, desde que tenía 15 años y tenía ganas de verlos. Me sorprendí a mi misma al no perderme por las calles demasiado soleadas de Jacksonville y más aun de que me acordara del camino para llegar a la mansión de mis primos.
Cuando llegué aparque cerca de la mansión. Había una parte que solo se podía acceder o andando o en coche, no podías ir en moto. Recorrí el sendero andando, admirando el lugar que hacía tanto tiempo que no veía. El único sitio de la gran Jacksonville en el que había árboles verdes y algo parecido a u bosque, será por eso que decían que la mansión estaba encantada, por lo aislado de la situación y lo espeluznante que era recorrer el sendero a oscuras.
Llegué a la gran verja negra con rosales alrededor de las columnas de la gran mansión. Desde fuera era toda blanca de unos 5 pisos, grandes ventanales y unos jardines grandes y hermosos, al más puro estilo medieval. Cuando era pequeña me encantaba perderme entre las habitaciones del castillo. Cogí aire y llame por el porterillo automático.
-si¿ Quien es ?
-Moriomaru ¿eres tú?
-sí ¿quien es?
-soy Bella.
-¿bella? Isa Swan.
Cierto, cuando venía a Jacksonville de vacaciones me llamaban Isa.
-nooooo, su hermana gemela perversa. ¡Pues claro que soy yo!
-cierto tu madre llamó para decir que vendrías. Ahora te abro.
Casi automáticamente las puertas se abrieron.
Wow
Sieto aber tardado tnto en continuar… problemillas en casa
Muchas gracias por los rewiens W
Segid así me dais muchos animos para seguir!
