Hooola ^^/
La verdad tarde más de lo que imagine pero dejare la explicación abajo.
Supongo que debería decir Feliz Navidad, la verdad es que yo no la festejo (que te críen sin hacerlo, una vez que creces le pierdes el interés xD). Pero bueno, esto sería un regalo por navidad de mi parte aunque no se si la temática del fic sirva como uno .
Espero que disfruten del capi. Debo decir que mi vena dramática me domino demasiado esta vez xD Se suponía que serían dos partes (la segunda y la tercera) la que estarían en este capitulo pero luego de que viera una imagen en face nació la primera parte y de ahí lo dramático y un poco porque me sentí algo incrédula que Naruto y Sasuke luego de tanto pelear hayan terminado casi ilesos (sin contar lo de los brazos) y es ahí donde entra mi musa dramática. Perdón por eso xDD
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es obra de Masashi Kishimoto.
Advertencias: Ooc en Naruto, sólo en la segunda parte y un poco en la tercera, digamos que ya comenzó a disminuir xD
Madurar
Capitulo III: Dattebayo
Dolor.
Había descubierto un nuevo significado en esa palabra, uno realmente sufrible. Cada célula de su cuerpo parecía haber adquirido voluntad propia para gritarle con descaro lo despreocupado e imprudente que podía llegar a ser. Se permitía decir que le dolía hasta las raíces de su cabello, todos sus músculos parecían palpitar desgarradamente, enviándole relámpagos de dolor a su cerebro consciente y sobre su pecho sentía un malestar como si sobre él se hallará incontables pesas, impidiéndole respirar, ahogándolo y reduciéndolo a un ser casi patético postrado en un cama de hospital. Había estado demasiadas veces antes como para saber con punzante exactitud donde se encontraba aunque claro nunca en tal deplorable estado, no de manera cabal al menos.
En ese momento lo que más deseaba sobre la faz de la tierra era poder entregarse a los magníficos efectos que le entregaba la venerada inconsciencia, era una tentación demasiada grande como para ignorarla lástima que no pudiera alcanzarle. Se encontraba en un limbo, un lugar indefinido en el camino entre una brumosa y anhelante duermevela y el doloroso sentido de estar en sus sentidos. Lo que impedía su preciado descanso –y nunca antes bien merecido— eran algunas voces que lo rodeaban. No era capaz de identificar a sus dueños y tampoco podía captar las frases completas, sus oídos solo recogían palabras sueltas de una conversación incongruente en la que creía estar involucrado pero él no le hallaba una razón de ser, no del todo. Y eso hacía que se frustrará, pensó molesto que de tener la fuerza suficiente se levantaría de la cama como el moribundo que era y los echaría a base de patadas de su habitación a esos desconsiderados que osaban interrumpir su convaleciente reposo.
Y por más que intentará, tras infructuosos minutos, seguía logrando sólo cazar algunas palabras sueltas aunque el hilo de la conversación en que eran incluidas seguía escapando de él. Suponía que estaba directamente relacionado con él pero lo que más le importaba ahora era dormir. Aunque si al menos lo despertaran para traerle un delicioso tazón de ramen no se quejaría tanto, en cambio debía estar escuchando esas odiosas voces. La gente era una malagradecida con los héroes como él.
A decir verdad, ahora que su mente estaba un poco más despejada, se preguntaba cómo demonios es que había terminado a parar al hospital de nuevo, ya debería tener una habitación apartada de uso exclusivo sólo para él ¿Finalmente había conseguido sacar de las casillas a Sakura-chan y está le había dado la mayor paliza de su corta vida, una peor que la que le había dado Tsunade a Jiraiya en su tiempo?
No. No creía que fuera eso, Sakura podía ser agresiva pero no llegaría tan lejos, esperaba que no. Trató de abocar los recuerdos de los hechos sucedidos pero estos no hacían más que evadirlo vilmente. Se maldijo por ser un completo imbécil y por no entender ese sentimiento de ansiedad mal contenida que si fuera a darle una forma definida, sería una cruel mano vengativa que le apretujaba el corazón con fuerza. ¿Qué se le estaba escapando? ¿De qué se olvidaba?
"Guerra..." Le pareció escuchar, brumosos pensamientos se manifestaron en él, en consecuencia. Comenzaba a recordar. La Cuarta Guerra Ninja. Aquella batalla que en un momento creyó que no alcanzaría a llegar hasta su final. Había estado al borde de la muerte varias veces y cuando todo parecía terminar, aparecía un enemigo nuevo de turno. Estuvo tentado a bajar los brazos pero aun así continuo luchando sin descanso, más por sus compañeros que por él mismo, si él caía todo estaría perdido. Asique su estado se debía a eso, podría decirse que no estaba sorprendido entonces aunque no sabía cómo debía sentirse al respecto en un situación de ese estilo, tenía una sensación extraña que no comprendía ni sabía cómo definirla y su por demás agotada mente no tenía los recursos suficientes para ponerse a entenderla; la descarta de inmediato cuando comprendió que no podría hacer demasiado y la mando al fondo de su cabeza, por así decirlo, ya luego se detendría a analizarla.
La duda que ahora lo asaltaba era más importante, ¿habían triunfado? Luego de tanto esfuerzo, sangre, lágrimas y pérdidas, ¿lo habían conseguido? Él que siguiera vivo debería ser una fiel garantía de ello, ¿verdad? ¿O alguien nuevamente debió sacrificarse para protegerlo? La incertidumbre lo tenía con el alma en un hilo y la desesperación que le causaba corría por sus venas como la sangre misma. No quería más muertes por su causa, realmente no las querías; sus ojos cerrados amenazaron con soltar lágrimas de la más pura impotencia y rabia.
Esperaba, no, anhelaba fervientemente que Kaguya, esa maldita se encontrara bien sellada de una buena vez por todas y para siempre. Las voces de las personas junto a él, catálogo como calmado sus tonos empleados, no se escuchaban ansiosas y el aire no parecía viciado por la angustia como debería ser si se encontraran todavía en guerra. Creyó esperanzado en que todo había resultado en paz y que si debía pasar una larga temporada postrado en esa cama de hospital, la salvación del mundo bien lo merecía. Sin embargo, y aunque con renovado espíritu, existía algo que no lo dejaba respirar tranquilo pero por más que los indagaba no podía darle un nombre especifico, frustrándolo en el proceso. Algo se olvidaba, algo que le comprimía el pecho dolorosamente y era un dolor más lacerante que el paso de la batalla había dejado en su maltrecho cuerpo.
—"¿Qué crees que pasará con Uchiha-bastardo?
Su débil corazón latió con fuerza al escuchar aquella frase y el pulso se le disparo desbocado. La definición que estaba buscando. Desconocía el contexto en que era dicha pero era suficiente con que se le hiciera una leve alusión a su mejor amigo para que se alterara de esa forma y su relativa tranquilidad se fuera al demonio. Los recuerdos que habían estados rehuidos de él, era los acontecimientos relacionados con Sasuke. Se removió inquieto, lo que sus adoloridos músculos le permitieron, buscando tomar control de su cuerpo. Necesitaba con urgencia saber dónde estaba Sasuke, tenía que averiguarlo a como diera lugar; no importaban para nada sus heridas ni su cansancio, sacaría fuerzas de donde fuera para obtener las ansiadas respuestas.
La luz artificial de la habitación lo cegó momentáneamente cuando abrió sus ojos, los parpados le pesaron como rocas pero se forzó a si mismo abrirlos y mantenerse despierto. Ahora que el Uchiha había vuelto a hacer acto de aparición en sus pensamientos, nada ni nadie lo iba detener mucho menos su cuerpo ni aunque estuviera moribundo. Las voces repentinamente se silenciaron, Naruto las aborreció como a nada en el mundo, ahora que más deseaba oírlas se callaban, quiso maldecir pero sólo llego soltar un pobre intento de un jadeo lastimero. Su azulina mirada capto a Sai y a Shikamaru, aquel par estrambótico que no podían cerrar la bocaza finalmente habían decidido callarse y justo cuando él menos quería.
Se enderezo lo mejor que pudo, tratando de sentarse en la cama y eso le llevo sus buenos minutos más un fatídico esfuerzo que logro cansarlo y agitarlo, cosa que en su estado no era muy bueno que digamos. Tenía que descansar para recuperarse pero estaba completamente seguro que sería incapaz de hacerlo, no mientras la incertidumbre lo aguijoneará.
— ¿Dónde... —la voz le salió demasiada ronca, incluso no llego a reconocerla —. ¿Dónde... esta... Sasuke?
Le costaba hasta mantenerse lúcido, los parpados les pesaba horrores, el cuerpo lo sentía entumido además de sentirlo como si no fuera suyo y el aire parecía querer tomar vacaciones antes que entrar a sus pulmones. Sin embargo, Naruto podía hacerle frente a todo esto por su gran voluntad que lo caracterizaba más si estaba enfocado hacia algo relacionado con Sasuke.
Observó esperanzado la cama continua, deseando fervientemente que Sasuke se encontrará allí, junto a él y de ser posible, observándolo; pero sólo se topó con unas sábanas desocupadas que lo decepcionaron. Hizo el amague de levantarse aunque fallando miserablemente, se recriminó mentalmente e hizo el intento nuevamente. Rompió a sudar por el sobreesfuerzo a la vez de que los músculos parecían haber adquirido la forma de una gelatina deforme por la manera en que le temblaban. Extrañamente su brazo derecho lo sentía algo ligero y no recibía señales de dolor provenientes de su extremidad. Observó mitad impresionado, mitad incrédulo cuando sus ojos enfocaron lo faltante de su miembro.
—¿Qué dem...
—Ustedes sí que son problemáticos.
Su incompleta pregunta quedo olvidada cuando los recuerdos de su pelea con su bastardo amigo cobraron vida en su mente. No sabía que pensar ni que sentimientos debía estar teniendo pero ahora que tenía un brazo menos lo tomo tan natural que hasta él mismo se sorprendió. Contrario a lo que creyó cuando era un crío de que se pondría histérico si alguna vez le pasará algo como aquello pero eso se lo había hecho a Sasuke y por más que lo intentará nunca podría odiar a su mejor amigo aunque este lo intentará matar más de una vez. Tal vez si era un poco masoquista.
—¿Esto sería un claro ejemplo de no querer dar el brazo a torcer por defender una creencia? —pregunto Sai inocentemente.
O eso quería creer Naruto. Sai no era capaz de ser mordaz y era incapaz de detectar cuando alguien hacía uso del sarcasmo asique mucho menos usarlo, ¿verdad? El rubio lo miro por un largo rato con un rostro indescifrable y luego soltó carcajada llena de humor, extrañamente feliz.
—Pues de una manera muy literal —respondió bromista.
Intento rascarse la nuca, como siempre hacia cuando estaba inquieto pero fallo, había levantado el incompleto brazo. Se sintió estúpido y se rio de sí mismo. Se sentía ligero y una tranquila paz lo invadía, finalmente Sasuke había dejado su camino de odio y eso hacía que se encontrará ridículamente dichoso a pesar de su deplorable estado pero la necesidad de saber dónde se encontraba en ese momento aún persistía.
— ¿Dónde está Sasuke? —pregunto nuevamente retomando su seriedad anterior pero una sonrisa aún persistía en sus rostro.
Las expresiones que pusieron sus dos compañeros no le gusto en lo absoluto, frunció el ceño contrariado, los rastros de alegría comenzaban a desaparecer en él dejando una estela de incertidumbre y preocupación a pasos iguales. La ansiedad volvió a él casi de inmediato.
—Llévame con Sasuke.
Quería verlo. Ahora. Quería tenerlo antes sus ojos y comprobar por sí mismo que se encontraba bien, que nada le había sucedido a Sasuke en su ausencia de paciente convaleciente. Sus dos acompañantes permanecían en silencio, Naruto se desesperaba a cada segundo que pasaba.
—Él está también internado en otra habitación —respondió Shikamaru.
—Llévame –pidió inmediato.
—No se está permitido.
— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!
Naruto exigía respuestas visiblemente alterado. ¿Qué no tenía permitido verle? ¿Quién había sido el maldito que osó ordenar aquella desfachatez? Le importaba un demonio eso, él tenía y necesitaba ver a Sasuke. Nadie se lo prohibiría, absolutamente nadie, no después de todo lo que luchará para traerlo de vuelta. Estaba en su jodido derecho de hacerlo, nadie podía estar antes que él. Fulmino a Nara con la fiereza de sus ojos azules y, de no estar postrado a la cama, lo golpearía hasta obtener las respuestas que este se negaba a darle.
— ¡Con un demonio! ¡Llévame con Sasuke! ¡O me arrastrare hasta donde este!
Aparto de un manotazo la sábana blanca que lo cubría más que dispuesto a levantarse de una buena vez por todas. Nada ni nadie los iba a detener; ni sus músculos adoloridos y agotados; ni esos dos que se hacían llamar sus compañeros. Su fuerza de voluntad y el deseo de ver a Sasuke era lo que siempre necesito y esa vez no sería diferente aunque tuviera que recorrer el hospital de principio y a fin. El cuerpo le tirito cuando sus pies fueron recibidos por el frio suelo y a pesar de tratar de erguirse varias veces siempre terminaba en intentos infructuosos que daban como resultado regresarlo a la cama completamente frustrado pero si de algo se caracterizaba era la de no darse por vencido.
Cuando luego tras varios intentos pudo mantenerse en pie se felicitó mentalmente a sí mismo, dichoso de poder acercarse aunque sea un poco más a su cometido, hasta que la cruel realidad y el estado de su cuerpo se burlaran de él haciendo que sus piernas incapaces de sostener su peso lo precipitaran al piso. Cerró los ojos casi por inercia y espero con agonía recibir el impacto, le iba a doler, de eso no había duda. Sin embargo, eso nunca sucedió gracias a la perfecta y oportuna intervención de Sai que había sido lo suficientemente rápido para llegar hasta él para agarrarle antes de que cayera de bruces.
—Yo te llevare Naruto-kun —dijo Sai dócil mientras lo sujetaba y le sonreía con aquella típica sonrisa que aún tenía rastro de cierta falsedad.
—Gracias, Sai –y realmente Naruto nunca antes estuvo tan contento de contar con la ayuda Sai como en ese momento.
—Para eso están los amigos –el rubio noto esta vez que la sonrisa de Sai era ligeramente más verdadera y no pudo evitar devolverla en respuesta.
—Esto sí que será problemático –el rubio decidió ignorar aquello y concentrarse en no caer derrumbado.
Se comparaba como una maldita tortuga, una muy vieja y por sobretodo lenta. Cada dos minutos tenían que pararse casi por obligación descansar para que pudiera recuperar el aliento, ¿cómo era posible que una simple acción como caminar se le dificultara tanto? Shikamaru y Sai no hacían comentario alguno cada vez que se tenían que detener, no sabía si agradecerlo o no, más bien lo hacía sentir como si fuera una carga muy pesada y Naruto siempre odio creerse una pero no tenía más opción, si debía ser sincero en su estado no iba a llegar muy lejos.
Luego de extensos y agotadores minutos por fin llegaron, minutos que a él le parecieron torturantes horas. ¿Por qué la habitación de Sasuke estaba tan alejada de la suya? ¿O sólo era su percepción jugándole en contra? Su rostro además del cansancio demostró su contrariedad, no se lo podía explicar y la angustia comenzaba a hacer mella en lo más profundo de su pecho. Shikamaru abrió la puerta con firmeza y Sai lo ayudo a entrar, el rubio se concentró en buscar casi con desesperación a su mejor amigo.
No fue hasta que lo hayo en la única cama que ocupaba la habitación que noto las demás presencias que allí se encontraba. Su compañero que lo sostenía se quedó a mitad de camino, entre la cama y la puerta y el agarre se había fortalecido impidiendo que pudiera a avanzar. Tsunade y Kakashi se encontraban allí además del ocupante de la habitación. Naruto los ignoro momentáneamente, más concentrado en observar a Sasuke.
El pelinegro se hallaba acostado sobre la cama y parecía estar descansando, la ligera respiración se lo confirmaba. Tenía un aspecto bastante maltratado y con lo pálido que era, los moretones parecían más graves de lo que realmente eran. Una gama de color violáceo se extendía, dibujando patrones amorfos en el blanco lienzo que representaba la piel de Sasuke. La sabana lo cubría hasta el pecho pero Naruto desde su posición podía ver claramente parte de las vendas que cubrían el pecho y el brazo herido, resultante de su última pelea juntos también noto el espacio vacío en donde se suponía debiera estar la extremidad faltante.
—Mocoso deberías estar en cama —recrimino Tsunade entrando en su campo de visión, se le veía bastante enojada y si Naruto no estuviera en ese estado estaba seguro de que lo golpearía por su imprudencia.
—Lo estaría si me hubieran puesto en la misma habitación con Sasuke.
Naruto quiere reclamarle más cosas. Cómo el porqué de que Sasuke se hallará tan lejos de él o porque Shikamaru no lo quería traer en un principio. Sin embargo, esas son respuestas que sinceramente podían quedar en espera, tenía otras prioridades de real importancia, cómo el saber del estado de su amigo y si este ya había dado indicios de querer despertar. No le gustaba el ambiente que rondaba en la habitación, lo sentía incómodo y hasta cierto punto algo tenso aunque sin llegar a terminar de serlo como en un punto intermedio que lo hacía sentir algo inquieto, era la clase de expectativa cuando no sabía si iba a recibir una buena o mala noticia.
Su mirada se centró nuevamente en la única razón de que él se encontrara allí, cansado y con frustración quiso acercarse pero Sai se lo impedía, algo en Sasuke le llamo poderosamente la atención. La angustia de no poder acercársele comenzó a aguijonear en su corazón, nadie mencionaba palabra alguna y para cuando Naruto descubrió las vendas que cubrían los ojos del Uchiha, aquella ansiedad aplastante del principio regreso a él, tembló de miedo y furia a partes iguales, un mal presentimiento injustificado nacía en él.
No habían sido capaces, ¿verdad? Naruto desea creer aquello con tantas fuerzas que casi hasta dolía pero tiene demasiados motivos para desconfiar, tantos que ignorarlos se le hacían prácticamente imposible. La habitación al otro extremo del hospital; el extraño ambiente; Shikamaru no queriendo traerlo; Sai preguntando que iban hacer con Sasuke; Kakashi dándole la espalda desde que él llegará. Eran un conjunto de señales que le hacían temer lo peor.
Y como siempre con todo aquello que involucrará a Sasuke, saco las fuerzas suficientes de la misma nada para apartar imprevistamente a Sai de un manotazo y dirigirse con pasos temblorosos hacia Kakashi, el cual no le había dirigido ni una sola mirada en todo ese tiempo. Iba a reclamarle porque si Naruto no estaba era el peliblanco el encargado de preservar el bienestar de Sasuke hasta que él mismo pudiera hacerlo. Era un acuerdo tácito entre ellos y en el que, según el rubio, Kakashi había fallado.
— ¡¿Qué mierda le hicieron?!
— ¡Naruto cálmate! ¡Te abrirás las heridas!
Sai intento agarrarlo una vez más y Tsunade seguía buscando regañarlo aunque el ignoraba toda y cada una de esas palabras, sus ojos furiosos clamaban por obtener una respuesta, una justificación de lo que sea que pensaba era un completo error maquinado por su agotada mente pero sólo obtenía negativas por aquellos en quien confiaba.
— ¡¿Se atrevieron a quitarle los... los...
Era tal su enojo que temblaba del puro coraje y las palabras se le atropellaban en la boca quedando estancadas, se revolvía inquieto entre los brazos de Sai, su angustia era casi palpable y la herida de su brazo se volvió a abrir por sus movimientos erráticos pero su cerebro pareció ignorar las señales de dolor al igual que el reclamo de sus músculos adoloridos.
—Tan escandaloso como siempre, usuratonkachi.
El rubio detiene prácticamente de inmediato todo movimiento, la voz somnolienta y ronca de Sasuke se ha filtrado a través del aire y llegando al oído haciendo como un clic en su cabeza que lo obliga casi por inercia voltear con rapidez en la dirección en que el pelinegro se encuentra.
—Y no me han quitado nada, pedazo de idiota –y luego pareció meditar sus palabas unos breves segundos—.Bueno tal vez sí pero eso fue tu culpa.
El rubio lo miró con reproche aunque el aludido no se diera por enterado, él también se había quedado sin brazo y no se quejaba. Y si quería darle la culpa a alguien, diría que ambos lo eran por ser un par testarudo y que no entendían a razones, Naruto por querer encaminarlo y Sasuke por rehusarse a ello.
—Sasuke lleva esa venda porque ha hecho demasiado uso de su Mangekyo —dijo Kakashi, dirigiéndose por primera vez a Naruto desde que llegará.
—Además de que su rinnegan es relativamente nuevo, necesita acostumbrarse –secundo la única mujer en la habitación.
Naruto escucha todo esto sin separar su vista del rostro de su amigo que estaba ligeramente ladeado hacia su dirección, busca algún rastro en el lenguaje corporal de Sasuke que le de algún indicio de que lo que le están diciendo no es la verdad pero no los haya y se permite respirar tranquilo, admite que fue un poco dramático pero sus emociones inestables por los últimos acontecimientos podían estar haciendo de las suyas en él. Se separa de Sai, esta vez con delicadeza, y camina en dirección a la cama sin recibir ninguna objeción ajena, quiere estar cerca del Uchiha, necesita sentirlo a su lado, confirmar que finalmente ha conseguido traerlo de nuevo.
Todo a su alrededor parece desaparecer mientras da pasos lentos, sólo se encuentran ellos y eso es todo lo que le importaba. Sonríe, se siente feliz en como Sasuke ha descubierto sus intenciones y, en consecuencia se ha movido ligeramente, dejándole un poco despacio en la cama en que se encuentra. Cualquiera podría interpretar aquello como que Sasuke sólo se ha movido sin motivos aparentes, buscando una posición más cómoda pero Naruto no, entiende perfectamente el significado. No evita pensar que ese es un reconocimiento hacia él.
—Mocoso del demonio, te has abierto la herida.
Sabe que Tsunade ha comenzado a curarle pero extrañamente no siente ni dolor ni la curación, su cuerpo se siente ligero y sólo tiene pensamientos dirigidos al pelinegro. Sasuke aunque tiene las vendas lo encara como si lo pudiera observar, no tiene palabras por decir, tiene la idea de que sobran entre ellos y aunque sabe que hay muchas cosas que aclarar y muchas otras que arreglar piensa emocionado que ya después habrá tiempo para eso por ahora sólo quiere disfrutar de aquella compañía a la que ha sido privado durante años.
—Teme te ves del asco, dattebayo.
Una parte de él que no sabe darle nombre admite muy en el fondoque la piel de Sasuke siempre había sido tan perfecta y libre de impurezas que verla ahora toda llena de moretones le parece un pecado grave aunque él haya sido el causante de la mayoría de ellos. Y se hallaba ansioso de que se recuperará rápido.
—Tú no debes esta mejor que yo, dobe.
Una nueva sonrisa digna de un estúpido emocionado se le vuelve a pintar en los labios pero cuando está dispuesto a replicar para inmiscuirse en aquellas conversaciones carentes de sentido como las antañas, la Quinta Hokage lo interrumpe dejando caer la mano en su hombro lastimado, se queja con sufrimiento, aquella acción sólo le ha hecho recordar el dolor que yace en su cuerpo y del que se había convenientemente olvidado.
— ¡Vieja! ¡Eso dolió!
Tsunade tomo represalias y volvió a apretarle el hombro aplicando un poco más de fuerza, se encuentra enojada, su voz y la vena del cuello que ve se lo dejan bien en claro pero sobretodo el dolor que le causaba terminaba de convérselo por si aún fuera lo suficientemente obtuso para no notar la evidente ira de Tsunade.
—Naruto, regresa a tu habitación que necesitas descansar.
—Puedo hacerlo aquí —objeta con un puchero—. No pienso irme, dattebayo
Y aunque sabe que le puede llegar a doler en el proceso no va a marcharse, Tsunade es una fiel testigo que puede a llegar ser muy obstinado cuando quiere. No se ira, no cuando Sasuke ha rozado sus dedos con los suyos de manera fugaz y que a él le gusta interpretar como una muda petición de que se quede. Cuando se prepara para recibir un golpe, Kakashi interviene salvándolo.
—Tsunade-sama es inútil, no habrá poder divino que lo haga cambiar de opinión.
Naruto quiere rascarse la nuca como siempre hace pero no desea apartar la mano, no con sus dígitos se rozan con los de Sasuke y nadie parece notarlo. Su sonrisa es grande y no le entra en el rostro porque sabe que se ha salido con la suya cuando ve a la mujer delante de él suspirar en claro signo de derrota.
—De acuerdo pero ve a la cama y no molestes a Sasuke que él también necesita descansar.
Es Tsunade la primera en salir con fuertes pisadas, muestras contundentes de su enojo, seguida de cerca por Shikamaru que sin disimulo alguno bosteza aburrido y un susurrante "problemático". A Naruto no se le ha borrado la sonrisa de su rostro, siente una dicha interior tan grande que se le escapa por los poros, Sasuke ha mantenido la cabeza hacia su dirección y él no puede evitar desear que aquella venda dejara de existir, anhelaba con fervor ver aquellos ojos negro metalizado.
—Sasuke ya luego hablaremos —escucha decir a Kakashi, frunce el ceño intrigado y cuando esta por preguntarle este ya estaba saliendo por la puerta.
—De acuerdo —alcanza a mencionar el Uchiha antes de que su ex sensei desapareciera.
Tiene la sensación de que algo se le está ocultando, no le agrada, se siente como el piquete de una abeja aguijoneando su lado curioso y a la vez de preocupación. Las decisiones que involucraran al pelinegro le concernían, todas y cada una de ellas. Y odiaba que le ocultaran algo que estuviera aunque sea mínimamente relacionado con su mejor amigo. Todo lo referente con Sasuke le interesaba. Absolutamente todo.
—Naruto-kun, te ayudare a ir a la cama.
— ¿Ah? —Había olvidado por completo la presencia de Sai—. No es necesario, puedo solo ttebayo.
El ex miembro de la Raíz lo mira por unos escasos segundos con un rostro impasible y su característica sonrisa falsa, Naruto sólo espera que no saliera con alguno de sus inoportunos comentarios, aquellos que sólo vendrían de alguien tan inadaptado socialmente como lo era Sai aunque de esto no tuviera la culpa ya que lo criaron para no sentir sentimiento alguno.
—Entonces es hora de irme. Descansa Naruto-kun, igual tú, Sasuke-kun.
Se muestra un poco incrédulo aunque el rubio no evita ahora si en creer que Sai haya progresado de tal manera, a tal punto que pudiera comprender una indirecta. De alguna forma Sai comprendió que lo único que deseaba en ese momento Naruto era quedarse a solas con Sasuke, no necesita descansar, él sólo quiere disfrutar de la compañía de aquel por el que ha luchado tanto.
Tiene tantas cosas que decir pero las palabras no salen de su boca, no sabe por dónde empezar. Sasuke se ha movido una vez, sorprendiéndolo de nuevo, le ha dejado más lugar en la cama y tomo aquella como una invitación de recostarse junto a él.
Una invitación que no puede rechazar. Comprende que no necesita de palabras, las acciones hablan por sí solas. Y adora los pequeños gestos que ha demostrado Sasuke tener para con él tanto que siente que todo ha valido la pena. El fruto del esfuerzo de todos esos años se ven reducidos a ese momento que Naruto lo cataloga como uno de lo más felices que ha tenido. Sasuke finalmente ha regresado. Ha valido la pena nunca rendirse.
Finalmente está a su lado. Siente que el corazón va a salírsele del pecho y que el sentimiento de euforia corre por sus venas. Es tal su felicidad que no puede describirla, le faltan los significados para hacerlo pero le basta con sentirla, es una emoción tan sobrecogedora que ama.
Ambos están tan concentrados en disfrutar la presencia del otro que no notan que hay una tercera persona observándolos desde antes que Naruto se acomodará al lado de su compañero. Sakura tiene una expresión indescifrable en el rostro, ninguno de los dos la ha notado y eso que ella no se esfuerza demasiado en ocultarse porque quiere que la vean. Ella también es el del equipo siete y se siente con el derecho a participar de aquella pequeña reunión.
Sin embargo, muy en el fondo sabe la razón por la que no se han percatado de ella, es la misma razón por la que Sakura tampoco se termina de hacer notar.
Muy en el fondo sabe que estaría de más. Porque siempre han sido ellos dos, los demás sobraban.
Deshizo el modo Sannin de inmediato una vez que hallará su objetivo. Estaba agitado, el aire no alcanzaba a llegarle a los pulmones y su corazón latía más que desbocado. Le había sobre exigido a su cuerpo, le demando a sus piernas recorrer una gran distancia en poco tiempo pero estaba desesperado y temía que fuera demasiado tarde. Además de que no podría ausentarse demasiado de la aldea, si era sincero ni debería estar intentado aquello, y si lo que perseguía traspasará la frontera, todo su esfuerzo habrá sido en vano.
Respira ligeramente más tranquilo cuando la figura de Sasuke se hace visible antes sus ojos. Lo ha podido alcanzar a tiempo y los nervios se hacen presenten en él en una forma de cosquilleo debajo de la piel porque lo que pasará a continuación dependerían de muchas cosas que no había podido predecir, Sasuke siempre ha sido un impredecible a la hora de reaccionar y no puede adelantarse a sus pasos pero va arriesgarse, sin importarle las consecuencias.
El rostro de su interlocutor no parece sorprendido, se mantiene impasible y estoico; imagina que se debe a que ya sabía de su presencia desde hace mucho y de que lo ha estado siguiendo pero no ha sido condescendiente para detenerse a esperarlo. Siempre debía perseguirlo para alcanzarlo, así era su relación con Sasuke. La historia de su vida, Naruto era el que debía dejar todo para buscarlo, ha sido durante años y ahora ha vuelto a sus viejos hábitos.
— ¿Un deja-vu? —dice ladino Sasuke, rompiendo con el silencio que se formó entre ellos.
Naruto lo observa en mutismo unos minutos más, su mente repasa lo que ha estado pensando, los sentimientos de culpa y en las decisiones que está dispuesto a tomar, las cuales sabe que en un futuro le traerá resultados fatales pero la idea de retractarse la desecha, dejándola olvidada en lo más hondo de su mente. Era una apuesta riesgosa y no estaba dispuesto a perder.
Salvo con grandes zancadas la molesta distancia que los separaba y con su mano vendada, símbolo de su lazo inquebrantable con Sasuke, tira de la contraria para acercarlo a él. Inmediatamente lo envuelve entre sus grandes brazos, su compañero es de constitución delgada en comparación a él. Lo estrecha contra su cuerpo, Sasuke se deja hacer aparentemente sumiso y él hunde la nariz en aquellas hebras negras, aspirando el aroma que desprenden.
El peso de sus hombros asemeja desaparecer haciéndolo sentir más ligero cuando abraza a Sasuke. Todo está bien, en el mundo y en su corazón, piensa que siempre debió ser así con el pelinegro entre sus brazos y el calor del cuerpo ajeno rodeándolo. Las dudas que ha tenido hasta ahora se despejan, hará lo que sea para que continuaran así como están ahora.
No se resiste, lo besa porque es demasiada la tentación en estado puro y no evita sucumbir ante su encanto. Es un beso lento, es el primero entre ellos de esa manera. Se toma su tiempo, quiere disfrutar al máximo del contacto, los labios ajenos son adictivos y quiere saborearlos. Suspira fascinado cuando es Sasuke quien profundiza, su lengua acaricia a la contraria, su cuerpo cosquillea por las miles de sensaciones que sólo le puede proporcionar un beso del Uchiha, siente un extasíenle placer que le pone la piel de gallina.
Su compañero lo seduce, lo complace y lo emboba con sus deliciosos e hipnotizantes besos. Estrecha la fina cintura entre sus brazos, acercándolo lo más que puede a su cuerpo, a su vez, Sasuke cruza los cruzas detrás de su cuello. Siente su sangre correr espesa en sus venas y su cuerpo se calienta, le falta el aire pero no desea separarse. Sin embargo, la vida lo odia —y más sus pulmones— por lo que debe hacerlo.
Se esconde en el cuello ajeno, esta embelesado, sus sentidos están cautivados, se siente completo y ama esa sensación. Sus férreas ideas cobran más sentido en él. No existía lugar para retroceder.
—¿Acá es donde digo, pensé que no vendrías y será un accidente?
El muy bastardo está disfrutando de su momento de leve debilidad y no titubea en burlarse de él. Sasuke cree que es una recreación de lo que sucedió hace diez años e ignora lo que le tienen planeado. Y Naruto prefiere aprovecharse de aquella ignorancia.
Toma coraje, va hacerlo y no debe pesarle las posibles consecuencias que ya ha maquinado. Traga la saliva que se ha acumulado en su boca, la garganta se le ha cerrado. ¿Era una señal de su cuerpo que no debía hacerlo? Pero la ignora, no está dispuesto a seguir viviendo sin Sasuke, no después de lo sucedido anoche. No luego que probará el placer y la sensación de estar completo que le brinda la compañía ajena. Es un hombre maduro ya y tiene recursos para conseguir lo que quiere. Y lo que ahora quiere es Sasuke aunque sus métodos puedan ser seriamente cuestionables.
Porque vivir sin Sasuke es como vivir sin la mitad de su cuerpo.
—¿A dónde te dirigías?
—Supongo que al noroeste, aún no me decido a donde ir.
Habla sobre los labios contrarios como si estuviera contando un peligroso secreto que sólo debe quedar entre los dos y así es en realidad. La voz de Sasuke es profunda y le golpea directamente en los labios, siente cosquillas cuando se rozan al pronunciar las palabras. No se separan, cada parte de ambos cuerpos se tocan, una muestra de su deseo de querer sentir en cada centímetro de su piel el calor que desprende la contraria. Es la representación mundana de su ambición profana de querer recuperar el tiempo que ha perdido junto al Uchiha.
Ha tenido por tanto tiempo retenido un "Te extraño" en la garganta que la única forma que tiene de exteriorizarla es besando y acariciando a Sasuke, satisfaciendo su deseo insano sintiéndolo junto a él.
— ¿Qué te hace pensar que te irás?
— ¿Me lo prohibirá Hokage-sama?
El tono de aquella pregunta suena burlón antes sus oídos. Sasuke lo observa taciturno y él sólo desea borrarle esa expresión. Quiere ver alguna emoción en ese rostro, algo que le indique que Naruto no es el único que anhela todo aquello pero sólo recibe en respuesta una mueca inexpresiva que lo desalienta y a la vez lo convence que no tiene otra salida si quiere lograr lo que se propone.
—No dejaré que te vayas esta vez, ya es tiempo de regresar —dijo, su voz salió tranquila y decidida a tal punto que demuestra que no iba aceptar replica alguna pero Sasuke es tan testarudo como él.
—¿Me obligaras si me niego? ¿O me romperás las piernas y los brazos?
Si alguna enseñanza le ha dejado ser Hokage todos esos años es que siendo imprudente no ganaría nada, esa parte de su personalidad ha tenido que reducirla al máximo y ahora puede sacar partido de aquello. Sabe muy bien que enfrascarse en una batalla con Sasuke sería un esfuerzo inútil que podría llevarle horas además de que llamaría mucho la atención, sus enfrentamientos nunca se caracterizaron por pasar desapercibidos. Sin embargo, ese sería su último recurso porque ha tenido tiempo para pensar, ha calculado todo los posibles escenarios que pueden presentarse y de haber imprevisto los solucionará está seguro de ello, la convivencia con Shikamaru le ha dejado también buenas cosas, lo ha vuelto más analítico y de pago a tenido que dejar cosas atrás de su ser.
—No quisiera llegar a tales extremos ni tampoco hacer destrozos a las afuera de la aldea. Y no deseo que nos interrumpan. Esto es entre tú y yo, los demás sobran.
No se ha separado en ningún momento del pelinegro, están en el medio del camino pero ha comenzado a avanzar para apartarse de este, como ya ha dicho no tiene el afán de que se presente un tercero. Sasuke ha seguido el movimiento de sus pasos, dejándose guiar por estos y terminar a parar contra un árbol. El cuerpo del rubio cubre el contrario por completo perfectamente, Naruto siempre fue del tipo robusto a diferencia de su compañero que es de complexión delgada.
—¿Entonces?
—Imagino que ya sabes cuales son mis intenciones —a cada palabra que va mencionando deja besos por la piel que tiene a su entera disposición porque es un fiel devoto y no se contiene a en venerarla con sus labios.
—Nada de lo que me digas, me hará cambiar de opinión.
Sasuke es cruel con sus palabras pero su lenguaje corporal lo incita, demuestra una clara invitación a que su boca haga lo que se le antoje, se deja hacer altivo y sumiso a la vez. Besa el blanco cuello y en respuesta el pelinegro echa la cabeza a un lado, dándole más espacio a su caprichosa lengua de hacer de las suyas.
—Soy un Hokage deberías comprenderlo.
—No sería la primera vez que desobedeciera a un Kage.
Naruto sonríe sobre la piel ajena ante esa replica. Sabe que eso es verdad, el Uchiha era a la única persona que conocía que tuviera una larga lista de claras insubordinaciones en alguien que se hiciera llamar ninja. Solía ser incrédulo con el Tercero, se convirtió en un renegado de la aldea durante el mandato de la Quinta. Interrumpió en la cumbre de los Kages, peleando con cada uno de ellos incluso llegando a ser responsable de que el Raikage perdiera uno de sus brazos —una gran ironía de la vida—. También fue el causante de la muerte de Danzou cuando este había sido recientemente nombrado Hokage. Había revivido a los anteriores Hokage para exigirles explicaciones durante la guerra. Seguía considerando a Kakashi como siempre lo hizo, un sensei que si quería podía desobedecerlo tan campante como quisiera. Y a él lo podía continuar ignorando como lo venía haciendo desde hace años. Sasuke debía tener un serio problema con respecto la autoridad. De seguro poseía un récord en desobedecer a Kages. Sin embargo, él ya ha contemplado todo eso y sabe los pasos a seguir para lograr lo que tanto desea.
—Desde que asumí no he tomado los beneficios que conlleva ser un Hokage, no me han interesado mucho que digamos. Y una gran disponibilidad de ninjas puede ser algo ventajoso.
Su interlocutor sigue impasible como siempre, su rostro no ha cambiado ni un ápice y a él la intranquilidad comienza a apoderarse de su cuerpo, trata de no exteriorizarlas pero no puedo evitar pequeñas señales de su real estado, el sudor en su frente y en lo crispados de sus dedos que se mantienen en la cintura de Sasuke, son muestras de ello.
—Por favor, el único que puede rivalizar contra mi eres tu —admite Sasuke con una obviedad pasmosa que casi lo fascina—, mandar a otros sería prácticamente enviarlos al matadero.
Ese detalle lo tiene bien en claro pero Naruto apostará a la redención a la que Sasuke se ha sometido todo ese tiempo. Si de algo se dio cuenta luego de su reencuentro es que su compañero se ha vuelto relativamente más relajado, eso es lo que dice su instinto al ver el semblante que lo rodea. Una evidente confirmación de que no está mal encaminado es el hecho de que el Uchiha le permita tan condescendientemente la invasión del sagrado espacio personal y las libertades que se toma con la piel ajena.
—Pero piensa si doy la orden de que deben atraparte —al decir esto fue claramente consiente que ya no habría marcha atrás, lo supo cuando recibió en respuesta la tensión perceptible en el cuerpo de Sasuke—. Además como bien sabes soy amigo personal del Kazekage y puedo pedir como favor especial a los demás Kages, la noticia se extendería demasiado rápido, ¿no crees? Serían los ninjas de las cinco grandes naciones, buscándote. También puedo ofrecer una gran cantidad para que te traigan ante mí, los cazas-recompensa irán tras tus huellas.
—Sabes que todo resultará siendo un esfuerzo inútil. ¿Y desde cuando arriesgas de esa manera la vida de tus camaradas?
Sasuke está diciendo la verdad. Él nunca ha sido tan indulgente y liviano al hablar de sus compañeros pero eso corresponde más al viejo Naruto, el que se ha visto sepultado por los años, dando el nacimiento a ese que ahora claramente no duda en echar mano a tácticas algo viles.
—¿Por qué te sorprendes? —Dijo rompiendo el silencio anidado entre ellos y retomando las caricias que había dejado de lado—. Creo que ya he demostrado en detalle hasta donde puedo llegar cuando se trata de ti. No es necesario que te recuerde todo lo que me has hecho hacer.
—¿Vas echármelo en cara? Yo recuerdo haberte dicho muchas veces que no intervinieras.
Realmente detestaba cuando Sasuke se ponía en plan "no-te-metas-en-mi-vida"; ¿le era tan difícil entender que para Naruto eso era imposible? Ni él mismo sabía como demonios hizo para sobrevivir todos años sin su compañía y ahora que ha vuelto a probar las caricias del pelinegro se niega rotundamente a existir sin ellas. Sasuke regreso a él un día cualquiera, sin previo aviso y por voluntad propia; y ahora es Naruto quien se niega rotundamente a dejarlo ir.
—No pero sería justo que me lo retribuyas. Ya va siendo hora y me parece que no pido mucho, sólo debes quedarte.
—Olvídalo, no lo haré.
La aquiescencia subyugable que lo ha llevado a aceptar las decisiones del Uchiha en el transcurso de esos diez años, había llego a su fin. Chasqueo la lengua, estaba molesto pero era natural imponerse alguien tan terco era una tarea difícil de llevar a cabo. Pero ambos poseían el mismo nivel de tozudez, hasta casi rayar lo irrisorio.
—Sasuke no voy a aceptar una negativa. Esto es un sí o sí. Vas a quedarte, al final lo harás.
—¿Y por qué estás tan seguro?
—Sé que andar de prófugo no te molesta, ya lo has sido en el pasado pero hay algo que cambia las cosas —los besos que reparte sobre el rostro de su compañero no se han parado y le extraña que Sasuke no lo haya apartado pero él no desperdicia la oportunidad, sus manos siguen ancladas en la cintura ajena pero sólo se mantienen, en un leve toque que le da entender al otro que aún continúan ahí y no quiere alejarlas—. ¿Cómo crees que lo pasaría la pequeña Sarada con un padre siendo buscado? Cuando la notica se esparza muchos creerán que volviste a tus antiguas andadas de vengador —nota la tensión que ha invadido al otro, lo siente en los labios y él su corazón palpita acelerado, esta jugándose la maldita cabeza con aquello—. ¿Y los aldeanos? Ambos fuimos testigos de cómo esas personas son capaces de actuar. No creo que se lo tomen muy bien que la hija de un prófugo viva tan tranquila.
Naruto aún tiene fresco en su memoria como aquellas personas lo habían despreciado de niño, aún a pesar de no tener la culpa de que se decidiera que Kurama fuera encerrado en su interior y Sasuke había tenido que soportar la lastima de los aldeanos, algo que en una persona tan sumamente orgullosa como lo era este era detestable. Y luego, cuando decidiera abandonar la aldea, todos los que fueron sus compañeros poco a poco comenzaron a darle la espalda, catalogándolo como un caso perdido, siendo Naruto el único que no perdió las esperanzas. Traer toda la oscuridad de la historia de ambos a colación e insinuar que la pequeña hija de Sasuke podría sufrir todo aquello, es parte de las maquinaciones que ha ideado el actual Hokage. Todo era parte de sus pecaminosos métodos pero el fin debía justificar los medios por más cuestionables y faltos de moral fueran estos.
Sasuke lo somete a un desgastante escrutinio con la mirada, el rubio ha olvidado lo penetrante que podía llegar a ser estos, hace tiempo que no los veía de esa manera. Las memorias de sus años tras el Uchiha se levantan de la tumba de sus recónditos recuerdos. Sin embargo, a situaciones desesperadas existían las medidas aún más desesperadas. Está nervioso y el sudor se hace presente, se siente expectante y no sabe a qué atenerse realmente. A veces el pelinegro podía ser impredecible. Para su completa sorpresa y con la incredulidad bailando en sus pensamientos, su compañero no se ha movido ni un centímetro, lo que lo desconcierta, no sabe si esperarse un golpe, el Susano o el Amaterasu.
—A eso se le llama jugar sucio —pero sólo recibió un simple comentario desapasionado.
La primera reacción que se le cruza por la mente, es la perplejidad. Sasuke está lejos de tomarlo en serio y eso lo molesta, él no está para que se lo tomen tan a la ligera de esa manera, no con aquella situación. Pero no se altera demasiado aunque aún hay resquicios de nervios existiendo en él. Y meditas las palabras antes dichas.
Naruto lo sabe, lo ha estado pensando desde ayer a la noche, no ha dormido y la falta de merecido sueño y su vil egoísmo puede que le estén nublándole el juicio que debería hacerlo pensar bien las cosas. Aunque le da igual, ya le ha pedido perdón a Itachi porque en vez de cuidarlo como le prometió alguna vez va amarrarlo, lo encerrara junto a él, sus deseos egoístas le cortaran las alas a Sasuke.
—Jugar limpio nunca me han dado buenos resultados contigo Sasuke.
Dejarse en evidencia, a él y sus deseos, están lejos de importarle a Naruto. Siempre fue directo con las cosas que quería y la única vez que no se atrevió a serlo, le trajo nefastas consecuencias que derivaron a convertirse en lo que es hoy. La mirada de su compañero lo está interrogando y aunque se siente expuesto no está dispuesto a retroceder, no esta vez. La terquedad e impulsividad de su juventud ha vuelto a renacer en él.
—Jugar limpio sólo me ha dado diez años de ansiarte.
Y aún a pesar de ser directo, ellos tenían algo mucho mejor que eso. La capacidad de entenderse sin palabras y leerse entrelineas. Hay más secretos escondidos entre sus oraciones pero se complementan tan bien que no tiene la necesidad de decirlos, lo saben, lo entiende pero que decidan ignorarlo entraba en cuestión.
—No serías capaz, Naruto —menciono el pelinegro tras un largo y sofocante silencio.
—Por ti puedo ser capaz de muchas cosas, varios pueden dar fe de ello.
Y esa frase está tan cargada de la pura verdad que casi puede sentir el peso de ellas en sus hombros. Él no conocería nunca el límite con Sasuke y podía redefinir las veces que quisiera la palabra imposible, volviendo cualquier cosa posible. Esta dispuesto a llegar hasta lo más lejos y un poco más allá si con eso puede volver a tener la cercanía que tanto ha deseado a pesar de sus errores estúpidos.
—Decide, Sasuke. Lo hacemos por las buenas o las malas –y ya ha considerado que ha perdido demasiado tiempo y dependiendo la respuesta que obtendría sería la acción a tomar—. El resultado será el mismo, tú eliges el método.
Puede que estuviera jugando sucio pero ya está cansado de sentirse un cascaron sin vida, la venda de falsa felicidad que se había autoimpuesto desapareció la pasada la noche cuando Sasuke se hallará entre sus brazos y aquello sólo le ha confirmado su creencia de que está siendo un miserable y un muerto en vida.
—¿Por qué haces esto?
—Porque ya es hora que regreses. Porque tienes que estar a mi lado, como debe ser. Como siempre debió ser.
Son muchos los porque pero enumerarlos uno por uno le llevaría su tiempo y eso es lo que menos tienen. Si Sasuke aceptaba estaban perdiendo tiempo que podía aprovechar mejor perdiéndose en las delirantes oleadas de placer, al que ambos podían sucumbir. Pero si pasaba lo contrario, le esperaban arduos días de negociaciones y de largas explicaciones, algo que realmente deseaba que no pasara.
Y puede tener muchas razones pero su compañero las conoce a todas y cada una de ellas, puede leerlas en él. Aquella amenaza que acaba de lanzar es sólo un vil disfraz de la representación de años de persecución y otros años de extrañar visceralmente. Naruto está aceptando su férrea necesidad que tiene por Sasuke y aunque este pareciera dejarse dominar sólo es una clara muestra del poder que ejerce en él.
Naruto ha cambiado pero es Sasuke el único que siempre conseguirá que el rubio sobrepase los límites imaginados. La situación en la que ambos se encontraban era uno más de los obvios ejemplos, aquellas insinuaciones de un Hokage corrupto son el resultado de la transformación que ha sufrido; maduro y ha tenido una máscara de falsa felicidad que ya no puede sostener, muchos de los que lo han rodeado durante todos esos años lo terminaron por notar. Y Sasuke con su regreso sólo ha conseguido convertirlo en un simbiótico ser amorfo entre el anterior y actual Naruto.
Un Naruto que quiere tener a Sasuke a su lado y un Naruto que no duda en usar bajas artimañas. Es en eso en lo que se ha convertido ahora, una combinación de sus personalidades unidas por un fin en común. Un hombre que no le importa jugar sucio por sus objetivos.
Sasuke lo atraviesa con la penetrante mirada de esos ojos metalizados que posee. Es consciente de que está buscando señales de algo pero ignora que es aquello que desea encontrar. Y es un segundo, un mísero segundo en que nota un cambio en esos pozos negros pero tan rápido como llega, se desvanece y que lo hace dudar si no es su propia imaginación haciendo estragos con su mente. No sabe darle un significado y un miedo desconocido le impide preguntar, no entiende porque. Sin embargo, hay algo que esas perlas quieren gritarle pero él sólo las comprende con los labios.
Es rudamente agarrado de la nuca para caer en un beso voraz y él responde con desborda pasión, trasmitiendo con su lengua su necesidad torturante por él. Es un roce que roba el aliento, embriagador de sus sentidos y que lleva al significado de que es un sí.
Ha logrado encerrar a Sasuke en su jaula de oro.
Sus dedos recienten y echan en falta la calidez que le proporciona la palma de Sasuke. El camino de regreso a la aldea lo han hecho agarrados de la mano, no lo ha querido soltar en ningún momento porque aún no puede creerlo y se siente en un sueño del que teme despertar porque de ser así cuando la realidad lo golpeará, no sería capaz de superar aquello. La crisis emocional que sufriría lo derrumbaría, sería el golpe de gracia para hundirlo en la miseria absoluta.
Pero no es así, todo era real. Sasuke volvía para quedarse y no era producto de su trastornada imaginación. El Sasuke junto a él era real, su aroma, su cálido tacto, su silenciosa presencia, el sonido de sus pasos y la hipnotizante mirada de ojos negros puesta en él. Finalmente, tiene todo lo que necesita, todo es como siempre debió ser.
Y aunque no quiere separarse debe hacerlo, ir por la aldea tomados de la mano se vería raro en ellos. Es el Hokage ni siquiera debería haberse ido, tendría que estar en su oficina firmando papeles y aunque deberá escuchar reclamos cuando llegue no le importa, nada de eso le interesa.
Nada puede opacar la felicidad desbordante que posee. Los sentimientos lo sobrepasan, su corazón va estallar en cualquier momento, golpea fuertemente contra su pecho y no dudaría en creer que hasta el Uchiha podía escuchar sus fuertes latidos. Por primera vez en muchos se siente tan completo por dentro que siente que no pueden caberle tantas sensaciones en su cuerpo sin que se vuelva loco.
No le alcanzan las palabras para describir su estado, nada es suficiente y las que conoce no llegan a retratarlo ni mínimamente. Sin embargo, sólo basta verlo para notarlo. La sonrisa pintada de sus labios es tan grande, tan llenos de sentimientos de gozo que piensa que no le debe entrar en el rostro, sus dientes blancos resplandecen y sus ojos azules brillan como las luces de un gran cielo despejado, libre de nubes melancólicas.
Son los resquicios del viejo Naruto presentándose con su antaña gran sonrisa que contagiaba a su paso. Su dicha opaca todo lo demás porque es lo suficientemente inmensa para cubrir los errores que ha cometido y los que cometerá. Su sonrisa es una buena distracción para no cuestionar sus métodos. Es una retorcida felicidad con bases sentadas en su egoísmo y con raíces de deseos pecaminosos.
Su anhelo por Sasuke ha superado todo y aunque la parte de su conciencia, aquella voz molesta, no paraba de gritarle que sólo es un hombre corrupto por sus deseos, convenientemente decide olvidarla. Ha conseguido que regresara y no le importa haber incurrido a sucias artimañas porque sabe que echaría manos de ellas las veces que fueran necesarios. Porque él no conoce límites con Sasuke, se repite como una mantra de estilo rezo y una justificación de sus actos.
El pasillo que da a su oficina se encuentra inesperadamente vacío y ellos se han mantenido en completo silencio en todo el camino pero las palabras no eran necesarias en ese momento, estaban de más. El caminar uno al lado del otro y con sus manos rozándose de vez en cuando, pareciendo pequeños accidentes cuando están lejos de serlos, es lo único que necesita, lo demás quedaba como una muda promesa para después.
Nunca ha estado tan contento de entrar a su despacho, ese día iba ser diferente y finalmente disfrutaría de una tarde firmando tediosos papeles pero el Uchiha estaría para él. Se detiene unos segundo delante de puerta y observa a su compañero, este se mantiene con un semblante tranquilo mientras le devuelve la mirada. Una nueva sonrisa vuelve a nacer en él y no evita sucumbir a una pequeña caricia, su mano vendada acaricia el atractivo rostro de Sasuke, está por demás tentado a besarlo pero se contiene aunque no le gusta.
—¡Vaya! ¿Una reunión en mi oficina? —dijo con cierto tono burlón cuando ingresa.
Se esperaba los quejumbrosos comentarios de un fatigado Shikamaru, las preguntas de Shizune y si tiene mala suerte, los regaños de Tsunade. Sin embargo, no se espera toda aquella comitiva acaramelada en el espacio de su trabajo pero aquello sólo le recuerda que es el maldito Hokage y lo que conlleva, él no necesita que lo protejan y no cree que le hayan dado el puesto por ser popular.
—Si no desapareciera sin aviso no tendríamos estas discusiones de porque es tan irresponsable, es muy problemático.
—Si avisará no me dejarías irme —respondió bromista.
—¡Naruto eres el Hokage, deberías comportarte como uno!
Debería sentirse intimidado por la amenazante furia que destila Tsunade pero se siente tan alegre que su radar de peligro parece haberse atrofiado circunstancialmente. Y quiere decirle que ella no ha sido precisamente alguien para decirle aquello, no después todas las veces en que ha llegado tarde a trabajar durante su mandato por las monumentales resacas que sufría casi a diario por emborracharse.
—Son unos exagerados, actúen un poco más como Kakashi que me dejo estar cuando me encontró.
—Se supone que sería un secreto —dijo el aludido encogiéndose sobre sí mismo cuando recibió la mirada fuerte y llena de reproche de todos, sobre todo la de Iruka.
—¿Qué lo entretuvo?
Shizune le pregunto mientras él terminaba de entrar en su oficina y Sasuke lo siguió de cerca. Las expresiones de puro asombro no se hicieron de esperar, Naruto vuelve a sonreír enormemente asombrando a todos los presentes.
—Tenía que traer a un descarriado.
Shikamaru y Kakashi son los únicos que mantienen una expresión neutral, Naruto sabe que luego de toda aquella conmoción deberá responder muchas preguntas y deberá buscar la forma de salir bien librado de la mirada calculadora que le está dirigiendo el Nara. Pero eso es una preocupación que dejará para después. Nada iba a opacar el regocijó de su ser.
—¡Sasuke-kun! —bueno tal vez existía algo que sí.
Se congelo un segundo, casi pudo asegurar que le había caído un balde de agua fría, bajándolo de la nube en la que se había montado. No habría reparado en que Sakura estaba ahí, escondida entre Kakashi y Tsunade; metros más allá se encontraba Hinata mirándolo con sus inocentes ojos perlas. Se hayo en un limbo de angustiante incertidumbre. Su realidad se había vuelto tan densa y asfixiante que cuando las cadenas que lo aprisionaron desaparecieron con el regreso de Sasuke ha olvidado por completo que con sus deseos egoístas está arrastrando a demasiadas personas con él y el pelinegro era el último en agregarse a su lista. Sus anhelos son los traicioneros pero ya no hay vuelta atrás y no está dispuesto a quedarse a medio camino.
No está dispuesto a quedarse sin Sasuke.
—Luego Sakura, necesito la atención de todos.
Naruto ha parado cualquier intento de su excompañera de acercarse con sus frías palabras. La relación con ella se ha visto deteriorada con los años, sabe que es por su entera culpa y no ha buscado acercarse como antes porque simplemente no quiere, cada vez que la ve no puede evitar rememorar aquel fatídico día en que se enteró que Sakura estaba casada con el Uchiha, el simple recuerdo le revuelve el estómago. Por eso sus ojos azules se transformaban en una mirada de hielo que la paralizaba, él sentía cierto placer retorcido por ello. Y no sabe de lo que será capaz si ve alguna muestra de afecto entre Sasuke y Sakura, no quiere averiguarlo tampoco.
—Sasuke a partir de incorpora al servicio activo —dijo completamente serio.
Su tono no tiene rastro de estar consultando y aunque está sonriendo sus ojos con claridad gritan que no va aceptar objeciones ni quejas de ningún tipo, va a hacer un lado toda esa mierda de la burocracia por primera vez desde que asumiera, a final de cuenta siempre le fastidio tener que seguirla. Siempre debía estar cuidando su lenguaje o su actitud y lo ha hecho al pie de la letra en todo eso tiempo, descarriarse ahora es lo que menos le interesa ahora.
Se voltea hacia Sasuke y sus manos van a parar a los hombros ajenos. No puede tocarlo como se le antoja y debe conformarse con eso pero su ansiedad de sentirlo en sus dedos se ve levemente satisfecha. Quiere ver una sonrisa en el pelinegro pero solo es recibió por un rostro mortalmente serio y el ambiente a su alrededor se siente incómodo.
—Aunqueeee deberá hacer el examen chunnin y luego el de jounin, como corresponde.
El Uchiha levanta una de sus perfectas cejas con escepticismo y lo fulmina con la mirada. No era lo que esperaba pero al menos obtenía una reacción en el rostro ajeno.
—Hmp, sólo quieres hacerme perder el tiempo —menciona con voz pasmosa.
Y finalmente Naruto consigue lo que quiere. Aquella sonrisa de medio lado que es característica de su compañero y la que ha extrañado tanto. Es una mueca que lo hace más feliz de lo que por sí ya está, cosa que ya había creído imposible. No puede contener la alegre carcajada que le sale desde la garganta y que le nace del regocijo de su pecho, todo ante todos los presentes y que la sorpresa en notoria en sus rostros. Porque hace mucho que no han visto a Naruto reírse de tal manera, sin excepción, algunos más temprano otros más tarde, notaron como los años rodearon de triste melancolía al actual Hokage.
Esta feliz, su grande sonrisa y el brillo de sus ojos, lo demuestran. Todos se sentían que estaban viendo al antiguo Naruto.
—Hubieras visto tu cara teme, digna de fotografía —suelta unas risitas más, no ha notado el estado de todos los demás, él sólo tiene ojos para Sasuke —. La verdad es que quiero tener participantes en el examen y creo que si tu estas inscripto, nadie la hará. Nos saltaremos toda esa parte.
—Eso no sería correcto, debe hacerse según el protocolo.
—Esos son solo detalles, Shikamaru —menciona lacónico pero no rompe el contacto visual que mantiene con el pelinegro—. Además tener una reunión que esos viejos molestos cada vez que tengo que tomar una decisión, es un fastidio. No sé por qué mierda insisten tanto en darle vueltas al asunto con enormes frases en vez de decir todo directamente.
— ¿Por qué crees que tuviste ese entrenamientos antes de asumir, Naruto? –mencionó Iruka, cabe destacar que el castaño era el único que aún continuaba llamándolo por su nombre además de Gaara pero a este no lo veía muy a menudo que digamos.
—Eso pasa cuando ponen a un inepto como Hokage –y ahí va Sasuke queriendo picarlo, Naruto sólo puede sonreírle.
—Buscando una o varias palabras apropiadas para expresar y explicar lo más similar posible lo que siento al escuchar todas sus ideas que debo tomar en cuenta y luego de un riguroso escrutinio e indagación llegue a la decisión inherente que por efecto debo declamar y afirmar que luego de lo antes mencionado es claro que llego a la conclusión de que no sé qué mierda estoy diciendo –y luego rompió a reír de nuevo, estaba de humor para hacer bromas y de demostrar que podía hablar de aquella odiosa forma aunque terminaba de enredarse el mismo pero sobretodo queriendo alardear un poco frente a Sasuke—. Yo nunca fui bueno siguiendo las formalidades, soy el Hokage y como tal puedo elegir a mis guardias personales. Tengo la autoridad suficiente para elegir a un gennin si se me da la regalada gana.
Naruto está tan absorto en el Uchiha que no nota al escrutinio que es sometido por todos los presentes y en cómo estos no dicen nada. Debería haber más quejas, más comentarios y más reproches pero no existen y el rubio no ha reparado en ese detalle. El actual Hokage se muestra sonriente y hasta bromista, es como antes solía ser y eso hace que se hallen sorprendidos. Han vivido junto a un Naruto melancólico y hasta cierto punto triste, muchos dicen que ha madurado como corresponde, que se ha convertido en un hombre con un trabajo que requiere de seriedad y un padre de familia que como tal debe dar un buen ejemplo. Sin embargo, los más allegados sólo piensan que la amargura ha inundado el corazón del rubio, la madurez no debía quitar aquella sonrisa contagiosa que este poseía. Y ahora que la están volviendo a presenciar aquella creencia en ellos se vuelve más arraigada en sus pensamientos
—Aunque el gennin sea algo especial. Así que Sasuke deberás llamarme Hokage-sama –continua Naruto ajeno a todo lo que pasará a su alrededor.
—Un dobe siempre será un dobe aunque sea Hokage –lo confirmaba, el Uchiha tenía un serio problema con la autoridad.
—¡Oye! Más respeto con tus superiores.
—Oblígame, quiero ver como lo intentas.
No puede estar más feliz pero a cada minuto que pasa se supera a sí mismo. No puede evitar creer que todo ha vuelto como antes. Él con Sasuke inmiscuyéndose en sus típicas discusiones verbales y en las que siempre se terminaban retándose.
— ¿Es eso un reto? No hagas que te mande a hacer los exámenes.
—Búscate otra amenaza, usuratonkachi.
—Eres todo un teme, dattebayo –y no es realmente consciente de lo que ha dicho.
Y todos los presentes creen que están en una especie de sueño. La muletilla que siempre había acompañado al rubio y la cual desapareció al igual que sus típicas sonrisas contagiosas junto con su impulsividad innata había regresado. A algunos les nacen los pensamientos de que el Naruto que se había ganado el respeto y compañerismo de todos, estaba regresando.
Sasuke ha logrado en pocas horas lo que todos ellos intentaron por años hacer infructuosamente. Sin embargo no se extrañan de ese hecho, Sasuke siempre ha sido sin quererlo un gran motor para Naruto y que este estuviera sonriéndose tal manera, se debía única y exclusivamente a la presencia del Uchiha.
Los días donde un aura de melancolía parecía rodearlo habían llegado a su fin y como siempre sucedía en el pasado la sonrisa de Naruto contagia a algunos además de llenarlos con alguna especie de bienestar tranquilo. Habían extrañado aquello y la creencia de que poco a poco las cosas retomaban su curso natural, entiéndase como un Naruto risueño y bromista, los llenaban de paz.
Sakura acierta a reprimir un jadeo a tiempo. No se siente como todos los allí presente, a ella no le invade una sensación de paz. Es otro sentir la que se apodera de su cuerpo y aunque no quiera reconocerlo, conoce muy bien esa emoción. Se experimenta como un deja vu de un recuerdo de demonios pasados que ha deseado enterrar por años pero siempre fallo.
Se siente igual que aquel día en el hospital cuando vio a Naruto y a Sasuke reunidos. Siente que no debería estar ahí, que está de más entre ellos dos nuevamente.
Porque cuando Naruto y Sasuke se reunían todo alrededor de ellos desaparecía. Sólo eran ellos dos, los demás sobraban.
Quedo algo largo, ¿verdad? Espero que no se les haya hecho muy pesado.
Sobre la imagen de la primera parte, imagino que la habrán visto, la he visto en varias páginas. Es la que se ve a Naruto y Sasuke en el hospital, este último en cama, y con vendajes, parecen que estuvieran hablando. Sakura está detrás de una cortina llorando pero no la notan, esa es la versión que vi y en la que me base, modificando algunas cosas claro xD
Bueno vamos al porque de mi demora. Este fic nace de todas las criticas que leí del final tanto buenas y malas, aunque había más de las segundas. La palabra madurar se repitió en casi todas y por distintas razones, de ahí la idea general del Naruto que escribo y del que vi en el manga. El problema radica en Sasuke, en el final solo me mostraron una viñeta que no me dice mucho que digamos y en la peli a lo sumo sólo sale 30 segundos. Asique comenzaba desesperarme porque algunas opiniones me decían que Sasuke nunca sería un amante porque tendría dignidad y otras con que era algo que podía pasarle cualquiera y al final de cuenta Sasuke era un humano que podía cometer errores. No podía escribir la segunda ni tercera parte si no me decidía, dependiendo los sentimiento de Sasuke sería el sucio método de Naruto el que cambiaba.
¿La solución? Bazofia The Last (así le digo yo -.-) Un trailer que me tope, es donde salen las imágenes de la boda-funeral, resulta que si ves todos los créditos hay una parte donde aparecen una huellas en un desierto y se ve una figura que por el poncho uno deduce que es Sasuke, luego aparece su rostro en primer plano. Y tal vez sea yo la sensible pero no se a mi me pareció que su rostro demostraba soledad, llore un poco, tal vez exagero pero bueno . Luego de eso aparece la foto grupal, lo que da entender que Sasuke esta muy lejos ese día.
Y finalmente los sentimientos de Sasuke vinieron solos asique si piensan que Sasuke actuó algo pasivo, tiene su razón de ser, les pido paciencia uwu Cuando escriba el capitulo de Sasuke sabrán el porque.
Gracias a los que me dejaron comentarios y a los lectores anónimos, no me canso de decir que me pone feliz que les guste :3
¡Gracias por leer! ^w^
P.D. El titulo del capitulo también pudo haber sido "Sólo ellos dos, los demás sobraban" Pero el Dattebayo también era importante *^*
