Declaimer: Ninguno de los personajes de Hetalia me pertenece, son propiedad de Hidekaz Himaruya (salvo obvias excepciones) yo solo los utilizo aquí con fines de entretenimiento y sin afán de lucro.
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Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo.
Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor.
(Tomás Moro)
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Capítulo 4,
EL OTRO MUNDO
(POV Andres)
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De bajar yo mismo por el túnel a dejar que Flavio lo hiciera, prefería hacerlo yo mismo, porque Flavio es después de todo mi protegido, aun cuando allá pasado mucho tiempo desde que ocupo de mí.
Aquel túnel era funesto y desagradable, no parecía tener fin y justo cuando estaba por dar la vuelta en una de sus curvas, me encontré con Alemania, yacía tirado en el suelo como dormido, así que por eso es que el imbécil tardaba tanto, ¿a quién coño se le ocurre dormirse en una cueva como esa?
Tras despertarlo Lutz comenzó a hablar sobre una luz imaginaria y estupideces de ese tipo, quise gritarle que era un subnormal, pero lo cierto es que si había sentido una sensación rara justo antes de encontrarlo. Era todo tan extraño y no solo el hecho de haber terminado en una situación semejante. Me pregunte donde estaría la salida o si encontraríamos pronto al depravado de Luciano, porque si no, era evidente que no podría descansar de una vez por todas y al venir hasta Italia había albergado la esperanza de poder hacer turismo. No me creía que el loco ese estuviera en problemas, lo más seguro es que estaba de parranda o mortalmente borracho por allí. No era la primera vez que asustaba con su insensatez al pobre Flavio.
- Mi dios, la luz otra vez – escuche que decía Alemania, pero en esta ocasión estaba en lo cierto.
Pronto salimos a un claro rodeado de floresta, que parecía lo suficientemente escondido para no verse desde fuera. Al menos estábamos a salvo, quería besar el suelo, independientemente de lo que fuera a pensar Lutz.
- ¿Adónde ahora? – me pregunto el tío y yo simplemente me encogí de hombros, me daba igual de momento, estaba conforme con el momentáneo alivio, aunque…
- A Manarola obviamente, Flavio debe estar desesperado.
Lutz solo chasqueo la lengua, se bien que le desagrada Romano, pero a mí eso me importa un bledo.
- No, primero busquemos a Luciano.
- Ni hablar, iremos donde Flavio, yo solo vine aquí por él y no proseguiré sin él – y era cierto, a mí que cojones me importaba Luciano, por mí que le dieran un tiro.
- Has lo que te dé en gana – me respondió Alemania y yo solo le regale mueca, no estaba de humor ni para una chica pelea. Además me preocupaba lo que estuviera pasando Flavio, se bien que le aterra la obscuridad y la soledad un poco, además esa habitación desvencijada olía a orines, debía estar pasándola muy mal.
Me costó bastante encontrar una salida del claro y algo más volver a Manarola, no parecía que se usara mucho ese camino. Nada más ubicarme de nuevo, me dirigí a la casucha en que dejara a Romano, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando me tope de frente con una casa restaurada como por obra de magia, había incluso niños jugando en el patio. ¡¿Pero qué carajo estaba pasando?!
Pude sentir como me recorría un escalofrió, esa era la zona, estaba cien por ciento seguro y esa debía ser la casa. Busque como loco una explicación, quizás si estaba errado, quizás me confundía. Pero nada, esa DEBÍA ser la casa.
- Maldición – deje escapar asustado, tenía los bellos erizados, tuve que detenerme a respirar.
Los vecinos se asustaron un poco al verme en ese estado, uno de ellos se me acerco preocupado.
- ¿Se encuentra bien? – y yo quise decirle que para nada, pero no me salía el habla. Me desmaye fugazmente.
Cuando desperté estaba tendido sobre una banca de jardín, a mi lado había una anciana y su hijo, me informaron que me había desvanecido y ellos me habían llevado a su casa. Eran amables, debo admitirlo, me invitaron a comer y yo me hubiera negado si mi estómago no hubiese rugido en protesta, llevaba horas sin comer. Es sorpréndete cuan diferentes eran los habitantes de Manarola a Luciano, no me explicaba como podía ser este su representante, Luciano es un ogro y un depravado psicópata, esta gente en cambio era afable y educada.
Tras despedirme e invitarles a hacer turismo por España, me dirigí al hotel, tal vez allí podrían ayudarme, no se me ocurría nada más. El hotel estaba donde mismo, pero una vez más sentí el corazón darme un vuelco, cuando comprobé que estaba pintado y decorado de manera totalmente distinta a cuando nos registramos horas antes. El dependiente sin embargo, lucia exactamente igual, quizás más delgado.
- Hola, me hospedo aquí pero…sabe tengo un problema.
- Por supuesto, en que puedo ayudarle – me respondió.
Yo le explique lo que pasaba y el me miro muy extrañado.
- Bueno, no sabría decirle sobre esa casa que busca, pero puede usted preguntar a algún policía, ellos conocen mejor esas áreas.
Supuse que era una buena opción y me marche a buscar al mentado policía, lo encontré holgazaneando frente a una panadería, no es que sea raro ver a un policía holgazaneando.
- Oiga, tengo un problema – y le conté mi dilema, el tipo se me quedo viendo como si estuviera loco.
- Debe estar confundido señor, esa casa jamás ha estado deshabitada y menos como usted la cuenta, yo paso por allí a diario.
- Tal vez sea otra casa la que yo busco.
- Bueno, podría ser…
- ¿No me ayuda a buscarla?, temo que un amigo este en problemas.
El oficial acepto acompañarme de mala gana, era evidente que prefería quedarse almorzando, pero a mí me daba igual eso. No encontramos la jodida casa por ningún lado, era como si no existiera, como si no hubiese existido jamás.
- Ya intento llamarle a su amigo – me comento el policía y yo maldije no haberlo pensado antes.
Pero el celular no tenía señal, pero yo recordaba haberlo checado esa misma mañana; las cosas se ponían cada vez más desagradables. El oficial prometió que reportaría la desaparición, aun cuando parecía creer que yo debía estar drogado. Insisto, la gente allí era muy amable, nada que ver con Luciano.
Hubiera querido seguir buscando, pero era evidente que de momento no conseguiría nada, yo desconocía esa ciudad. Además según el policía era mejor que volviera al hotel y que lo esperara allí por si volvía y esas cosas. No necesite pedir ninguna llave, la llevaba conmigo, solo me fui derecho hasta mi habitación, la 29. Entre como si nada, la puerta estaba abierta y supuse que debían estar limpiandola. Pero en lugar de encontrarme una mucama, me topé con una mujer acabada de salir del baño, ella grito como loca pues solo llevaba una toalla encima.
Ni lo pensé, salí rapidísimo de la habitación y fui a quejarme con el recepcionista.
- Hay una mujer en mi habitación – le dije.
Y el muy cretino me miro con mal disimulada sorna.
- Disculpe, ¿no le gustan las mujeres?
- ¿Qué? – ¿qué clase de pregunta era esa, a él que le importaba mis preferencias?, que por cierto si me gustan las mujeres, pero ese no es el punto – Eso a usted que le interesa, esa habitación es solo mía.
- Me disculpo, tal vez se confundió de cuarto.
- No, para nada, era el 29.
El recepcionista busco en el libro de huéspedes y luego me miro con algo de molestia.
- Señor, aquí dice que la 29 esta arrendada por una dama, no es la suya.
Su tonito displicente me empezaba a sacar de quicio, saque mi llave y casi se la tiro en la cabeza.
- Mira la maldita llave, ¿qué numero dice ahí? – y en efecto la llave tenia escrito habitación 29.
Pero el dependiente parecía algo aturdido, tomo la llave entre sus manos y la examino largo y tendido, yo no entendía que coño le pasaba.
- Señor, de donde saco esta llave – no parecía enojado ni indiferente, más bien se mostraba desconcertado.
- ¿Como que de donde, cabronazo?, me la has dado tu esta mañana.
- Le aseguro que yo no lo vi esta mañana y que esta llave no la manejamos aquí.
- Oiga no me haga bromas, esa llave tiene su logo, el de su hotel.
- Lo sé, si es nuestro logo, pero no recuerdo haber visto este modelo de llavero, yo he trabajado aquí desde hace años.
Y no parecía estar bromeando, lucia asustado y yo también me asuste, era como entrar a una dimensión desconocida donde nada tenía sentido.
- Ayúdeme – le suplique, aunque no suelo hacerlo por mero orgullo, esa situación me superaba.
El hombre me miro con algo parecido a la compasión y luego me pidió que esperara a que su turno terminase y entonces me ayudaría. Yo me senté medio ido en la sala del lobby y espere, no sabía que otra cosa hacer. Paso una hora y media hasta que el turno del hombre acabo y luego me pido que le siguiese afuera, nos sentamos en una banca de un parquecito y solo entonces hablo…
- ¿Hace rato me dijo que había estado en el bosque?
- Caí por un agujero de una casa abandonada, luego me encontraba en una cueva.
Me miro intranquilo y como si le costara mucho esfuerzo me conto sobre casos similares al mío.
- A mí solo me costa uno de ellos, fue hace un año, unos niños aparecieron de la nada y contaron que habían estado en una cueva misteriosa. Pero por más que buscaron no encontraron a su supuesta familia, la gente creyó que mentían y los mandaron a un orfanato.
No podía procesar lo que me decía, era lo mismo que me había pasado; sentí el cuerpo frio, quería vomitar.
- Que fue de ellos – se me ocurrió preguntar, pues los niños son mi debilidad, yo mismo tengo varios hijos.
- No lo sé, entraron al sistema de adopción, supongo.
- ¿Crees que estoy loco? – tenía que preguntarlo, no fuera a ser que me intentaran meter a un manicomio.
- Yo…no, no lo creo.
Por un momento me sentí tan aliviado como cuando pise tierra americana en 1492, después de haber navegado por meses junto a Colon.
- Gracias – fue todo lo que pude decir y ambos guardamos silencio por un buen rato.
- Tal vez, no se – comenzó el hombre – podrías buscar ayuda de un experto en lo paranormal.
Normalmente me reiría y diría que esas son puras patrañas, pero como dije antes, la situación me superaba…Un momento, entonces Luciano SI estaba en problemas, no vuelvo a desconfiar de Flavio, el tío tenía razón…«Joder y recontra joder, entonces yo también estoy del otro lado y Romano se quedó en el lado correcto…o como sea que se diga»
Tenía que buscar a Lutz, tal vez el sabría qué hacer, después de todo se supone que por algo es "batuta" y potencia mundial, aunque en mi opinión suele ser un vago estrafalario que viaja como gitano en su casa rodante y que de no ser por sus hermanos mayores, faltaría seguido a las cumbres mundiales; pero bueno, esa es mi opinión.
- Debo buscar a un amigo que…bueno, viene de donde mismo – me disculpe, pero el hombre me detuvo y me pidió que anotara su dirección y teléfono, por si necesitaba ayuda. Ahora me quedaba claro por qué estas personas de Manarola eran tan amables, si estaba en otra…bueno, en otra dimensión, pues era evidente que Luciano no era el representante de estas personas, de ahí que no se parezcan a él y…
¡Por mi madre!, ¿entonces había otro Italia? Y más grave aún, ¿había otro yo?… ¡otro España!... ¡¿En qué maldito lio me había metido?!
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Continuara…
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Ahora ya sabe que esta en otro mundo, ¿que aran nuestros 2P ahora?
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Sulcar: No te preocupes, me alegro que comentaras. Si, yo también creo que el perro se parece a Lutz :3 Este Alemania por cierto es mas desinhibido, la otra cara de Ludwig, pero también mas inmaduro e irresponsable. Con todo y no es un mal chico.
