Capítulo Tres: 'Cause you need a man
who can keep you satisfied
(Quark: It's good to want things.
Odo: Even things you can't have?
Quark: Especially things you can't have.
– Star Trek: Deep Space Nine, "The Passenger")
A Cas le gusta el invierno, de hecho, es su estación favorita; le encanta la nieve, las capas infinitas de ropa y colocar las manos delante de la chimenea. Esto último es poco probable, ahora que no tiene chimenea, claro. Sin embargo, y la única razón por la que sería capaz de empezar un plan de suicidio en masa en la época más fría del año es que desde que tiene memoria su sistema inmunológico es una auténtica basura. Si hay un virus seguro que él lo va a sufrir, eso si no ha sido incubado en su propio organismo. Es aficionado a recibir con los brazos abiertos todo tipo de gripes, resfriados, fiebre alta por las noches y escalofríos durante el día. Debido a todo eso, siempre justificó su gusto a quedarse encerrado en la habitación como una buenísima excusa para no tener que salir a la calle a hacer cosas que requiriesen relacionarse con la gente.
Afortunadamente, el invierno todavía no ha llegado, pero a pesar de todo ya le es imposible salir a cualquier lugar sin un paquete de clínex en el bolsillo del abrigo o en uno de los pliegues de la bolsa de cuero que suele llevar colgando al hombro. De hecho, ahora mismo se encuentra nervioso, tan nervioso que querría gritar y con un pañuelo en la nariz rezando a todos los dioses griegos para que no haya nadie cerca que le escuche sonarse. Mira el reloj y comprueba que son las diez y un minuto de la mañana; exactamente un minuto más tarde de la hora a la que tenía que acudir a ese sitio.
Ese sitio.
Esas dos chicas, la del pelo rojo: Emma, y la otra, le hicieron llegar una nota indicándole dónde tenía que acudir y cuándo. Cas pasó más de una hora debatiéndose en qué primera impresión dar. Había numerosas variantes:
Llegar tarde. Muy tarde. Fingir que no le importaba una mierda y quedar de tío guay. Ventajas: parecer un viva la vida al que le importa la puntualidad un comino y que a todo el mundo le parezca una característica digna de hacerle un trono de oro. Desventajas: parecer un increíble subnormal.
Llegar pronto. Muy pronto. Estar un cuarto de hora antes porque es lo que suele hacer. Ventajas: dar una buena impresión; de alguien responsable. Desventajas: parecer un increíble subnormal con demasiado entusiasmo.
Llegar puntual. Muy puntual. Ventajas: probablemente nadie haría ningún comentario sobre el horario de llegada. Desventajas: parecer la típica persona normal que calcula el tiempo exacto. Es decir, un increíble subnormal.
Y por último quedaba una cuarta opción que es a la que se ha acogido: llegar un par de minutos más tarde de lo acordado. Despreocupación. No demasiado ansioso por empezar pero sí lo suficientemente preocupado como para haberse puesto el despertador esa misma mañana a las nueve.
Empuja la puerta con el hombro; es una de esas salidas de incendios que nunca están cerradas y con cuidado se adentra en una habitación poco iluminada. Al principio entrecierra los ojos, tratando de ver en la oscuridad. Sin embargo, es el sentido del oído el que se agudiza cuando escucha una música pegadiza y una voz femenina acompañándola. Cuando por fin consigue habituarse a la luz no puede evitar sonreír y contener una carcajada. Emma, de pie, sobre un escenario no demasiado grande lleva una peluca rubia lisa mal colocada y gira sobre sí misma cantando con voz grave:
Nos bañamos: ¡SE MAREÓ!
Y al segundo siguiente su propia voz femenina.
Se hizo el chulo: ¡CASI SE AHOGÓ!
Estuve bien: YO LA SALVÉ
A nadar yo le enseñé
Bajo el sol, algo nació
Y hubo - oh - tantas noches de amor
Desde una silla, Allison se levanta y coloca las manos delante de la boca antes de gritar: "DIME MÁS, DIME MÁS. ¿ES UN ROLLO FUGAZ?", después ríe y se atraganta cuando vuelve a cantar "DIME MÁS, DIME MÁS, ¿TE HAS DEJADO ATRAPAR?"
Oh, oh, oh, oh...
Nos reímos en la bolera
¡Nos tomamos otra cerveza!
Se quedó hasta las tres...
¡LO MEJOR VINO DESPUÉS!
Cas aprovecha la pausa para aplaudir lentamente desde su posición. Emma se vuelve como si le pinchasen con una aguja hacia él y cuando realmente le ve, cuando asimila de verdad la situación, da un pequeño grito y se quita la peluca de un movimiento brusco.
- ¡Pensaba que llegarías un poco más tarde! - Baja la pequeña escalerilla que se usa para subir al escenario y ocupa una silla al lado de Allison - Ven, ven, que no te de vergüenza...
- ¿Cómo le va a dar vergüenza después de haberte visto hacer el ridículo de esa forma? - Allison ríe por lo bajo al tiempo que saca un paquete de cigarrillos del bolso que cuelga de la silla.
Cas se acerca, con cuidado ocupa un lugar al lado de Emma y observa la mesa, vieja en la que hay gran cantidad de papeles y varias boas de plumas rosas y azules. Juega nerviosamente con la correa de la bolsa de cuero y mira indistintamente a las dos chicas. Esperando.
- Bueno - Emma tose aclarándose la garganta -, cómo verás este es el auditorio en el que básicamente nos reunimos los días a la semana que sean necesarios. Afortunadamente nadie lo usa aparte de nosotros.
- Tal vez por eso está tan destrozado - explica Allison señalando una de las ventanas cubiertas en ese momento por una gigantesca cortina -. En verano no necesitamos aire acondicionado; frescor natural. El placer de vivir sin cristales.
- Sí... - Emma asiente - En realidad es un problema para la acústica, pero solemos colocar cartones cuando hay audiciones y en general funciona bastante bien... Tampoco es que venga mucha gente para quejarse. Desde las primeras filas se escucha perfectamente.
- ¡Desde el fondo se te escuchaba bien! - Sonríe Cas. Y trata de ser amigable, simpático. Y parece que lo consigue.
- Pero eso es porque grito un montón - contesta la pelirroja -. Muchos de nuestros miembros se quejan de que acaban con la garganta destrozada... Pero, ¡qué se le va a hacer! El presupuesto a cuestiones culturales se lo lleva la banda de música del campus; que para eso ellos tocan sus chorrigilipolladas en los partidos de fútbol.
- Tienen gracia con sus trajecitos perfectos todos iguales - Allison da una calada y suspira -. Y con sus trombones, y trompetas y tubas y...
- ¡Lo que sea! - Emma alcanza una carpeta - Aquí tienes toda la información que necesitas saber. Solo quiero agradecerte una vez más que hayas decidido estar con nosotras en esto... A veces no sabes lo difícil que se hace.
- El placer es mío - concede él -, ¿habéis pensado qué obra queréis hacer? ¿Vas a representar Grease tú sola?
- ¡No por Dios! - Emma ríe - Me encantaría poder hacer un musical de la talla de Grease, pero para eso necesitaría gente que cante bien y gente dispuesta a trabajar duramente. Y vestuario. Sobre todo vestuario. Pelucas de buena calidad... Decorados... ¡Es una locura!
- Pero nunca sabrás si puedes hacerlo si no lo intentas - Cas se pone serio -. Hace falta dinero para los decorados y el vestuario, ¿verdad? Y no podemos depender del presupuesto de la Universidad porque somos el último mono del campus.
- Tú lo has dicho - dicen las dos al mismo tiempo.
- Entonces es cuestión de sacar dinero de otro lugar... - El chico entrecierra los ojos pensativo - ¿Cuántas personas hay apuntadas a este club?
- Nosotros tres - enumera Emma -, luego tenemos a Claire, que ha conseguido arrastrar a su novio Joe: participó una vez en una versión de West Side Story en la que María era asiática. También contamos con Ruth y Estefanía.
- ¿Las lesbianas? - Pregunta Allison.
- Las lesbianas - asiente su amiga -. Además este año hay cuatro chicas nuevas con las que he quedado en un rato... Eso haría un total de un elenco de once actores. Dos chicos y nueve chicas.
- Eso es más que suficiente - Cas cuenta con los dedos -. En teatro se pueden arreglar las cosas para que varios actores interpreten a diferentes personajes mientras no compartan escena...
- ¡Pero no quiero arruinar una obra saliendo nosotros en vaqueros! ¡Y no es como si todos supiéramos cantar!
- Con tal de que no cantemos demasiado mal... - Añade Allison despreocupada.
- ¡NO ME PONGÁIS LA MIEL EN LA BOCA! POR FAVOR.
- Pero Allie (¿puedo llamarte Allie verdad?) tiene razón - dice el chico -. No es como si tuviéramos que cantar como Elvis Presley para poder subirnos a un escenario. El problema principal es el presupuesto, así que lo que tenemos que hacer es buscar alternativas, ¿alguna idea?
- Prostitución.
- ALLISON.
- ¿Qué? ¡No se me ocurre otra cosa!
Pasan más de diez minutos de brazos cruzados, allí, sentados los tres, pensando; y solo cuando Emma deja caer la cabeza sobre la mesa, deciden que es suficiente y que tratarán de encontrar alguna solución al problema. "Tal vez las chicas con las que vas a hablar tengan algún plan brillante", anima Cas a la pelirroja cuando esta se envuelve en un abrigo oscuro y se encamina hacia el campus, junto a su amiga.
Después de despedirse de Emma y Allison, Cas se recoloca la bufanda de color azul alrededor del cuello y frota las manos a través de las mangas. Le apetece un café, esconder la nariz entre el humo y relajarse. Siente los papeles bajo el brazo, guardados en la carpeta, vibrar, llamar su atención. Sabe que hay un bar café un par de calles más lejos, y lo considera una opción mejor que la de sumirse otra vez en el bullicio y los gritos del campus, acudiendo a la cafetería de la facultad. Así que, con paso decidido, cruza la calle, mira a izquierda y derecha y se encamina hacia el lugar.
En la entrada a la cafetería hay un par de macetas llenas de tierra de la que en primavera, probablemente, nacerán flores. La puerta no cruje al empujarla, pero una campanilla le da la bienvenida durante un par de segundos. Coge la carpeta entre las manos y con la mirada busca un lugar en el que poder sentarse: el local no es muy grande; cuenta con cinco o seis mesas de madera clara con dos sillas en cada extremo y algunos sofás tapizados de color granate con mesitas de café a la altura de las rodillas. Cas decide sentarse en una de las mesas, porque necesita revisar todo lo que Emma y Allison le han dejado y la otra opción le provocaría un dolor de espalda insoportable. Lo primero que hace es alcanzar la carta, plastificada, con varias secciones en ella: bebidas frías, café con alcohol, café sin alcohol, batidos, helados... Se centra en los cafés sin alcohol y se decide. Pacientemente espera a que venga alguien a atenderle, y mientras lo hace comienza a sacar los papeles de la carpeta.
El primer folio es una descripción detallada de las normas del club: nada de abandonar a mitad a no ser que haya una causa mayor (muerte por lo menos), por supuesto "lo que queda entre las paredes de ensayo queda entre las paredes de ensayo" y "todos los fondos que se obtengan de las obras irán destinados al propio club". ¿De qué fondos habla...? Algunos horarios tachados y corregidos y una lista de los nombres de los miembros durante los últimos años. Tal y cómo han estado hablando, no es una cantidad como para echar cohetes, y es que Cas se pregunta cuántas personas en esa universidad son conscientes de que hay un Club de Teatro, lo más importante, cuántas de ellas no lo consideran una soberana tontería.
La siguiente hoja es un perfil de Emma West, con su fotografía en blanco y negro: no se puede apreciar el color rojo intenso del pelo, pero a Cas le hace gracia que a pesar de la mala calidad de la impresión, las pequeñas pecas de la nariz siguen haciendo acto de presencia en ese rostro de nariz pequeña. Le gusta la energía de Emma, le gusta la forma en la que le brillan los ojos cuando habla de las cosas que le gustan y bueno, se podría decir, que le gusta Emma West. Lo cual es un avance en su lucha por la integración en la sociedad humana. Emma es la "jefa" de club, y todas las decisiones que se plantean no se llegan a tomar hasta que ella les echa un vistazo, pero la verdad es que todo el mundo parece contento con eso.
En la siguiente página hay varias fotografías de obras de años anteriores; Cas se ríe en alto al ver a Allison y Emma besándose delante de unas cuatro filas de personas (todo un éxito), vestidas de época medieval pero con zapatillas de lona. En otra Emma y una chica bajita interpretan una canción y visten vaqueros y camisetas anchas; no sabe si por falta de presupuesto o por alguna otra razón. Más fotos de ensayos, meriendas en la parte de atrás de los vestuarios, una instantánea de Allison en ropa interior cubriéndose la cara y roja como un tomate y otra de Emma con las piernas cruzadas y un megáfono en la mano: ceño fruncido hasta el puente de la nariz. Sí, es una chica exigente.
- Disculpa, ¿sabes ya qué vas a pedir?
- ¡Sí! - Cas mira otra vez la carta para asegurarse y asiente - Un carajillo, por favor.
Sonríe y la chica le devuelve la sonrisa volviendo hacia la barra. Seguirla con la mirada hace que el chico se fije en una pareja que está sentada a un par de mesas de la suya. Y la sangre se le congela. El tal Benny y Dean Winchester están en silencio, con las cabezas muy pegadas y apuntando algunas cosas sobre un papel. Cas no puede evitar fijarse en los dos: Benny es guapo, con el pelo muy corto pero ojos azules claros y barba clara cubriendo el prominente mentón que le da un aire increíblemente masculino. Viste una chaqueta azul ajustada a la ancha espalda y sus brazos fuertes acaban en dos manos grandes; en uno de los dedos lleva un anillo. Dean por su parte parece haber decidido no echarse gomina en el pelo y algunos mechones le han caído por la frente, rubios, despreocupados. Barbilampiño. Ojos verdes grandes entrecerrados y unos labios entreabiertos mostrando preocupación.
Cas no quiere saber qué están haciendo, pero ante todo, no quiere que ellos se den cuenta de que está allí. Buscaba tranquilidad y me encuentro con esto.
Baja la cabeza hacia los papeles de nuevo, pero por alguna razón el contenido se ha vuelto trescientas veces menos interesante. Se muerde el labio mientras busca entre los múltiples datos innecesarios, los títulos de las obras que Emma, junto con más personas, han sugerido para representar ese año que comienza. Trata, con fuerza, incluso se coloca los dedos en las sienes, de leer lo que pone allí, pero todas las letras se unen contra él para escribir un único nombre: Dean Winchester. Dean Winchester. Dean Winchester. Una y otra vez.
No lo entiende. No comprende por qué diablos ese sujeto del que no sabe nada más que su nombre le persigue de esa forma a todas las horas del día en cada uno de sus pensamientos. Nunca antes se había sentido de esa forma. Al menos no con nadie real. Se pregunta si esa sensación de vacío en el estómago que siente cuando no puede evitarlo y mira de nuevo al rubio que ríe a carcajadas, es la misma que sintió Spock cuando vio por primera vez a Kirk. Dios Santo, deja de pensar en eso. No estamos en el Enterprise. No llevamos mallas. No. Definitivamente no. ¡Ni siquiera sé si Kirk y Spock se gustaban!
Bueno.
Claro que se gustaban.
Castiel podría enumerar una larga lista de razones por las que James Tiberius Kirk y el Señor Spock estaban canónicamente enamorados, pero desde luego ese no es el mayor de sus problemas en ese momento. Dean no es Kirk. Bueno, sí, es igual de guapo que William Shatner. Tan rubio. Tan modelo. Pero él no es Spock. Le gustaría serlo. Pagaría por serlo. Pero no lo es.
Bueno, concéntrate.
Las propuestas son las siguientes:
- Don Juan Tenorio
- El sí de las niñas
- El Fantasma de la Ópera
- Edipo Rey
- Otelo
- Hamlet
- La divina comedia (y llevamos mucho café para que la gente no se duerma)
- Sueño de una noche de verano
Después de eso, hay un apartado en el que con la caligrafía de la propia Emma se ha añadido una anotación que dice: "y estas son obras que definitivamente TENEMOS que hacer".
- Blancanieves y los siete enanos
- La Cenicienta
- La Bella y la Bestia
- Aladino y la lámpara maravillosa
- El Rey León (no es posible pero yo qué sé, igual conseguimos traer al mismísimo Elton John, ¿eh?)
Se ríe con voz suave cuando lee la última anotación y no puede evitar pensar que el mundo sería un lugar mejor si existiesen personas como Emma, entregadas de una forma tan... tal vez obsesiva, a lo que de verdad les apasiona. Hace una pausa cuando la chica deja la taza de café con cuidado sobre un posavasos y después desaparece.
El siguiente papel es una ficha normal de inscripción al club. Algo más serio que el nombre y apellidos en aquel folio blanco días atrás. Saca un bolígrafo de la bolsa, y se sorprende cuando el elegido es el que Emma le dio el primer día que se conocieron. Mira a la chica en vaqueros y camisa, y cuando esta empieza a desparecer al inclinarlo para escribir, da un golpe en la mesa y lo deja a un lado, avergonzado. No entiende ni por qué existen ese tipo de productos. ¿Quién en su sano juicio encontraría algo como eso útil, o lo que es peor: DIVERTIDO.
- Dime que eso no es lo que creo que es.
Cas levanta la vista del papel en el que, con un bolígrafo un poco más moral, ha empezado a escribir su nombre. Al principio cree que su cabeza le está jugando una mala pasada, así que se encoje de hombros y continúa escribiendo "...ovak...". Es solo entonces cuando abre mucho los ojos y vuelve a mirar a la persona que le observa con una sonrisa enorme pegada en la cara. Dean Winchester tiene arrugas en las comisuras de los ojos cuando sonríe, lo apunta en su diario personal llamado "Cosas que hacen a Dean Winchester un ser humano increíble" y que acaba de empezar a escribir ahora.
- Tú. - Consigue articular. Porque tiene un nudo en la garganta. Un nudo tan grande que ni un puñetero scout podría desenredar.
- ¡Ey! - Dean no le presta atención y coge el bolígrafo de la chica. Le da la vuelta y ríe a carcajadas - ¡Nunca pasarán de moda!
- No es mío...
- Oh, no, claro que no - se lo guarda en el bolsillo -. Acaba de pasar a ser propiedad de papá.
Cas tuerce la boca; las personas que hablan de ellos mismos en tercera persona están en el cajón de los cretinos y además, los tíos que se autonombran como "papá" están en el cajón de los cretinos, en un departamento mucho más profundo en el que hay un cartel gigantesco que dice: GILIPOLLAS. Pero por alguna razón en esta ocasión no le molesta demasiado. No mucho, al menos.
- ¿Haces esto con todo el mundo? - Pregunta. Verdaderamente interesado. No es la primera vez que Dean Winchester interrumpe uno de sus desayunos/comidas.
- ¿El qué?
- Aparecer de repente, sentarte en mi mesa, hablar de cualquier cosa y sonreír como si fuéramos los protagonistas de una comedia romántica de los años 80.
- Eh, eh, eh - levanta las manos -. Soy un tío simpático, joder. ¿Comedia? Tal vez. ¿Romántica? Nah. Yo no creo en el amor. Bueno, si te soy sincero creo en el amor que siento por mi coche. Esas válvulas me la pon...
- Eso no es amor.
- ¿Y qué es el amor para ti, Verlaine?
Cas se sorprende de la referencia literaria pero calla un segundo antes de continuar. Podría decirle a Dean muchas cosas del amor. Que amor es lo que siente Peter Parker por Mary Jane. Que amor es lo que sentía Jack para dejar a Rose encima de aquel trozo de madera en mitad del mar a temperaturas mortales. Amor. Era cuestión de amor, y no de espacio. Que amor es lo que tuvo que sentir Edward Lewis por Vivian Ward cuando hizo que todo el mundo viera en ella a mujer preciosa que era, en Pretty Woman. Que el puñetero amor es lo que hizo que el periodista Joe no vendiera su exclusiva sobre la princesa Ana en Vacaciones en Roma. Pero, ¿quién es Dean Winchester y qué idea puede tener él del amor?
- Si sabes quién es Verlaine entonces sabrás lo que es el amor - contesta al fin.
- Yo es que lo único que comparto con Verlaine es su gusto por la absenta.
- ¿A dónde ha ido tu amigo?
- ¿Te habías fijado en nosotros?
Cas es incapaz de saber si se está riendo de él o por el contrario es una sorpresa sincera. Como prefiere no arriesgarse simplemente se mantiene callado y espera a que el otro continúe.
- Benny es muy mujer a veces y le encanta empolvarse la nariz en el baño - ríe -, claro que también puedo haberle entendido mal y lo que ha dicho es que se iba a echar un polvo con la mujer de la barra que tiene la nariz bonita.
- Ah. - Cas estira el cuello y comprueba que la chica no está. Prefiere pensar que ha ido al almacén a buscar algo relacionado con su trabajo.
- No le juzgues... Benny es un buen tipo, lo que pasa es que como todos nosotros prefiere pensar con lo que tiene en los pantalones que con la cabeza.
- ¿Como todos nosotros? Preferiría que no me metieses en el mismo saco que al resto de hombres del universo, gracias.
- ¡Vamos! ¿Quién no ha hecho locuras por escuchar gemir a una jovencita?
- No me digas que eres uno de esos tíos que se creen que las chicas disfrutan de sobremanera con los tíos - Cas da vueltas al café con parsimonia -, siempre.
- Puf, puf - Dean se ríe con duda y luego traga saliva para recomponerse -, ¡no disfrutarán contigo! Yo soy Dean Winchester. Gimen mi nombre. Muchas veces.
- Las chicas saben fingir muy bien...
- Creía que habíamos dejado atrás lo de las comedias románticas. Esto no es el Katz's Delicatessen. No vivimos en Manhattan y yo no me llamo Harry - la mano de Dean se desliza por el mantel bordado y detiene la de Cas con cuidado; deteniendo los golpes de cuchara, dejando paso al silencio -, ¿y tú no eres Sally, verdad?
- No me llamo Sally, pero desde luego sé que las chicas fingen orgasmos, Dean.
- Si sigues por ahí te voy a hacer que me representes la escena entera...
- No, gracias.
- ¡Veo que te has apuntado al Club de Teatro! - Es justo en ese momento que retira la mano de encima de la de Cas y alcanza uno de los folios - Don Juan Tenorio, El sí de las niñas, El Fantasma de la Ópera... ¿Por qué no hacéis algo divertido?
- Es divertido.
- No - niega con rotundidad -, algo divertido incluye disparos y BUM y ZAS - mueve los brazos en el aire - y un poco de amor pero mucha sangre... Y así es como te ganas al público, Cas.
Le recorre un escalofrío por toda la espina dorsal cuando escucha su nombre en esos labios. No es "Cas" pronunciado de la forma que lo hace el resto de la humanidad. Es un "Cas" mucho más genial. Un "Cas" muy guay. Ese tal Cas tiene que ser un tío genial.
- En realidad... - Cas suspira - En realidad el problema es que por gente como tú que considera que el teatro es aburrido, no tenemos presupuesto para hacer cosas mejores. Y como no hacemos cosas mejores, nadie viene a vernos. Y como nadie viene a vernos no tenemos dinero. Y como no tenemos dine...
- ¡Calma, calma! - Dean levanta las manos. Sonriente. Siempre con esa sonrisa bobalicona puñeteramente adorable en la cara - En primer lugar: yo no creo que el teatro sea algo aburrido. He dicho que vosotros sois unos aburridos - Cas abre la boca para protestar pero el otro le chista para que no lo haga -.Y en segundo lugar... ¿Qué basura de excusa es esa de que no tenéis dinero?
- El dinero se usa para comprar cosas.
- ¿Y qué cosas necesitas comprar para hacer teatro? ¿Compras actores?
- No, pero no podemos hacer un musical o una obra decente si no tenemos dinero para comprar vestuario, decorados...
- Mmmm... - Dean apoya la mejilla en la mano y se humedece los labios. Cas siente que si no para se le va a humedecer a él otra cosa - Puedes pedirle a alguien que cosa los trajes.
- ¿Por gracia divina? Seguro que nadie hace eso gratis.
- No, pero puedes decirle que a cambio esos trajes los llevaréis en la obra y la gente los verá y si les gustan al público le comprarán más.
- ¡Pero si no tenemos público!
- Pues haz que haya más público.
- ¿Cómo?
- Sé popular.
- No soy popular ni puedo serlo, ¿me has visto? - Cas se señala con un gesto rápido de mano y después da un trago al café como quien bebé de una botella de whiskey.
- Claro que te he visto - Dean pone los ojos en blanco y antes de que Cas pueda evitarlo, da la vuelta a la mesa y se sienta a su lado -. Tu problema es que no quieres que la gente te vea y - le pone las manos en el pelo y se lo revuelve - eso es un gran error si quieres conseguir pasta - le estira del cuello de la camiseta para que no sea tan ajustado y luego le mira satisfecho -, ¡ves qué bien!
- Pero si no has hecho nada.
- Es que poco se puede hacer con esa ropa que llevas puesta, colega - gruñe. Y gruñe tan cerca de Cas que el chico tiene que sujetarse al asiento para no caerse hacia atrás.
Dean Winchester está ahí, real, vivo, existente en su mismo plano y dimensión y solamente de pensarlo le da síntomas de embolia.
- A la gente de por aquí les gustan las fiestas - retoma la conversación. Y si no fuera porque Cas sabe que a Dean le importa bien poco el club de teatro, llegaría a pensar que está de verdad mostrando interés por sus problemas -. Si organizáis una fiesta en ese auditorio vuestro podéis sacar dinero.
- ¿Cómo?
- Bueno, el sitio está que da asco pero cuando la gente va borracha el suelo podría estar lleno de hígados de rata que a nadie le importaría - explica -. Podéis hacer... Un sorteo de cosas. De aparatos guays. La gente seguro que compraría los boletos.
- ¿Pero y de dónde sacamos los aparatos "guays"?
- Tengo un colega que tiene una chatarrería - señala con la cabeza la ventana -. Bueno, quien dice colega, dice amigo de mi padre. Él tiene un montón de radios, tocadiscos, piezas de cosas que pueden servirnos.
Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos. Nos.
- ¿Y eso de qué me serviría?
- Joder, ¡Cas! - Dean le da un golpe en el hombro - ¿Hay que dártelo todo hecho o qué? Se me da bastante bien lo de arreglar cosas. Así que supongo que puedo sacar tiempo y hacer algunos apaños.
- ¿Ha... Harías eso por.. por m... por el club?
- ¡Sí, claro! - Juega con la cucharilla del café y cuando lo hace, Cas ya no sabe en qué mundo vive. Porque para él solamente existen esos dedos, que son bonitos. Todo es bonito en realidad - ¿Quedamos? Podemos quedar mañana si quieres, ¿tienes algo que hacer? Entrada al auditorio ¿A las once? Tengo coche.
- ¿Q... Quedar?
- ¡Sí, claro! - Asiente el chico - No voy a ir yo allí a coger cosas sin talento. Te vienes conmigo y ya que estamos... Pasamos un buen rato, eh.
- Pasar...
No le da tiempo a contestar porque la puerta de los baños se abre de un golpe fuerte y el amigo de Dean; Benny sale estirando los brazos que podría tocar el techo. Se queda en el pasillo un instante mirándoles y luego frunce el ceño.
- ¿A QUÉ ESPERAS, WINCHESTER? TENGO PRISA.
- ¡Ah! - Dean se levanta entre divertido y mosqueado - ¿Ahora tienes prisa? ¡Llevas cien horas por lo menos metido en ese lavabo!
- Cosas importantes, hermano.
- Que te den, Benny... - El rubio se vuelve una vez más y de espaldas a su amigo levanta un pulgar en dirección a Cas; y en bajo susurra "no llegues tarde".
Cas se queda sentado, en silencio, con la cucharilla que Dean manosease segundos atrás atrapada entre los dedos. Observa cómo los dos chicos suben la calle, entre risas y bromas. Se apoya en la ventana y suspira.
- ¿Vas a pagar ya? - La chica del café se acerca a él. Lleva el pelo revuelto, el pintalabios ha desaparecido.
Sí, claro que va a pagar ya, pero por alguna razón, cree que aunque no lo hiciera, a la chica le daría igual, porque sus ojos están perdidos en el mismo punto que los de Cas; donde dos cabezas, una morena y la otra clara desaparecen por la esquina.
