La palabra clave de este drabble es: Compartiendo paraguas, y cuenta con 374 palabras.

Disclaimer: Los personajes de Free! Son propiedad de Kōji Oji, Hiroko Utsumi y KyoAni.
Aviso: Este fanfiction participa en el Reto libre: "Haz una tabla" perteneciente al Foro Iwatobi swim Club.


Las ventajas de vivir con Makoto eran, entre otras, que su edificio estaba cerca del centro comercial y de su trabajo. Por eso, Rin podía salir en cualquier momento y alternar entre un lugar y otro.

Claro que eso no funcionaba siempre, pues a la semana de estar juntos, un diluvio se desató cuando el horario el pelirrojo estaba terminando. El castaño era el que se llevaba el auto, precisamente porque su trabajo quedaba lejos viviese donde viviese.

Estando en la recepción del edificio y mirando la lluvia caer, Rin recordó aquella vez en que aceptó que estaba perdida y totalmente enamorado de Tachibana.

Que fue una tarde lluviosa, cuando él salía de una cafetería dispuesto a mojarse para llegar a casa, y se encontró con el castaño en la parada de autobuses que estaba a dos cuadras. El más alto se mostró sorprendido por ver a Rin todo empapado, y se había ofrecido a encaminarlo a casa; éste se había negado varias veces, pero Makoto había sido lo suficientemente insistente que tuvo que aceptar. Y entonces, se habían olvidado de la lluvia y todo el camino había pasado entre risas, ligeros coqueteos y toques discretos. La primera vez compartiendo paraguas bastó para que ambos se declararan en el umbral de la casa del pelirrojo.

Claro, que a dos años de eso, Rin seguía sonrojándose al recordarlo. Dios, qué vergonzoso.

El estar martirizándose por pensar en eso se vio interrumpido por el tono de su celular. Atendió, un tanto nervioso, era Makoto.

—¿Sí, amor?

«Hm, vaya, no me esperaba ese saludo», pudo escuchar su estúpida risa con claridad.

—Cállate…, ¿qué quieres?

«¿Paso por ti? Acabo de salir y está cayéndose el cielo sobre todo Japón». Ambos rieron.

—Si no es mucha molestia. –Respondió, burlón.

«Puedes llegar caminando a casa también».

—¡Makoto! –Le reprendió.

«Está bien, está bien, ya voy».

—Aquí te espero. –Sino dónde, le dijo cierta vocecita en su cabeza.

«Mh... a todo esto, ¿qué traes puesto?»

Rin se permitió pensar que su cara estaba tan roja como el cabello de su hermana.

—Qué.

«Necesito saberlo, para ver dónde estacionarme o...»

—Apúrate, tengo frío. –Le cortó, fingiendo un suspiro. Aunque bufó un poco ante la risa del contrario.

«Síp, ya voy, ya voy».


Muchas gracias por leer.

-MsH-