Ah, ya quiero terminar con esto así que lo hago rápido, sí, sé que mi otro fic está un poco abandonado, pero no tengo ganas de escribir en él aún, aunque creo que copiaré una idea que todos ustedes copian, pero será luego, mucho después, para las vacacio

Ah, ya quiero terminar con esto así que lo hago rápido, sí, sé que mi otro fic está un poco abandonado, pero no tengo ganas de escribir en él aún, aunque creo que copiaré una idea que todos ustedes copian, pero será luego, mucho después, para las vacaciones tal vez, de 18, porque dudo que para las de verano, en el 18 son nuestras fiestas patrias por si acaso si no son de Chile, yo no entiendo, si nuestra independencia fue en Febrero xD.

-lulu: ¿malo?, no, malo, jamás, sólo es que casi entra en el estado avatar, debí decir eso al principio xD, no, malo jamás, ah, que lindo, alguien notó mi mensaje, y es uno de los peores mensajes de vida que alguien pueda entregarte, pero bueno, dar un consejo es fácil por eso jamás recibas uno, que rara la cita ¿no?, es decir, acaba de dar un concejo, y por último, ah, yo soy Rosse xD,

-skarlet: ay, muchas gracias por tu comentario, me dieron ganas de terminarlo ahora mismo cuando lo leí n.n, muchas gracias por tu review, vale oro para mí n.n

Declaración: Avatar: The Last Airbender no me pertenecen ni tampoco los personajes originales de la serie, son propiedad de Nick y fueron creados por Mike y Bryan.

Podría ser…

–Yo sé que no le dirás nada –entonces ella asintió con sus ojos cerrados y ambos se quedaron más tranquilos…

Al día siguiente Katara despertó de súbito, estaba en su recamara y aún no podía comprender cómo había pasado eso de anoche, de hecho, lo creía sólo un sueño, un dulce sueño, desayunó sola en un extenso comedor, nadie más se podía ver en todo palacio, de seguro estarían viendo esas cosas de la boda, sí, eso debían estar haciendo ahora, viendo esas cosas, pero ella estaba feliz ¡Justo lo que necesitaba!, un poco de paz, un poco de tiempo para pensar en su extraño sueño y es que no creía que eso pudiera ser verdad, no, no lo creía, ¡Ella y Zuko!, ¡En qué diablos estaría pensando!, ¡Mentiras y eso eran las cosas que ella se imaginaba!, ¡Nada real!, al menos eso pensaba ella, pero era tan real como ella, como el suelo que pisaba, pero se negaba a creerlo. Más tarde se convencería a sí misma cuando él intentara besarla de nuevo.

-¡Fue real! –dijo con preocupación mientras él le miraba confundido, al decir verdad él tampoco creía que era verdad, pero era mejor asegurarse –espera, Zuko, no, no está bien.

-¡Bien!; es perfecto, Katara, para mí es… -pero calló, ella no parecía tan convencida como él, el miedo a ser descubiertos era mayor para ella que cualquier otra cosa –para ti no es nada parecido a lo que yo pienso, lo que quiero decir… -calló de nuevo, ella le había besado.

-Es lo único que tendrás de mí –dijo ella viéndole desconcertado, se alejó y perdió entre los corredores dejándole con una duda que jamás podría saberse de no haber sido por el atrevimiento que tendría horas más tarde.

-¡Por favor, dime, dime que sientes lo mismo que yo cuando te veo! –le dijo, pero ella negó, aún no podía creer que algo pasaría entre ella y él, ella, la novia del Avatar, y él, el Señor del Fuego, ah, lo terrible no era eso, si no que ambos eran amigos, se casarían los cuatro, ahora había que olvidar, al menos eso pensaba Katara.

-¡Zuko! –exclamó, pero su voz era leve, como si susurrara –no, por favor, ya entiende…

-No, no entiendo, creo, creo que sientes lo mismo que yo, ¿no es cierto, Katara?, sé que te gusto, sé que yo te amo, ¿lo haces tú también?

-¡Contigo jamás… contigo ahora no se puede hablar nada serio! –recordó la vez en que Zuko la engañó, pero había sido hace tanto, casi ni recordaba, casi ni lo hacía, se dio cuenta que él era la persona joven más seria que conocía, así que él decía la verdad, nada más que la verdad, no era como su hermano, ni menos como Aang, sus palabras era concisas y las de ella punzo-cortantes aunque él no para de hablarle como un loco amante.

-¡Sabes que puedes hablar seriamente conmigo!, ¡Sabes eso y por eso te quedas callada!, ¡Te hablo enserio!, ¡No es un juego, Katara!, cuando –cambió ahora su voz terminando con sus exclamaciones y comenzando con algo de melancolía –supe que te casarías, sentí que mi mundo se iría abajo, ¡nunca lo pensé!, ¡Jamás imaginé que te casarías ni tampoco el impacto que causaría en mí!, ¡nunca creí que te amaba!, ¡sí, te extrañé todo estos meses que no te había visto! (N/A: no crean que son tan jóvenes, sólo que se veían antes muy seguidos, como amigos), ¡Nunca jamás pensé que estaba enamorado de ti!, ¿Por qué?, ¡Porque necesitaba que alguien te reclamara para darme cuenta y quitártele!

Katara no quiso seguir escuchándole, parecíale un loco y una locura lo que estaba pensando, se fue, corriendo, sin decir antes, sabía muy bien que si lo decía Zuko la detendría, buscó con la mirada su cuarto, estaba perdida en el palacio, no parecía tan grande desde afuera, bien, sí, sí le parecía enorme, pero jamás imaginó que se perdería allí, entró a un cuarto, se tendió en la cama que había allí, pensando pasó la hora, las dos, tres, cuatro horas que estuvo allí.

-¡Aquí está! –gritó una mujer, levantó la cabeza para ver quién era, pero ya se había ido, en su lugar estaba su hermano.

-¡Katara!, ¡Te hemos estado buscando toda la tarde!, ¡No me digas que estuviste aquí todo el tiempo!

-¿Cuánto tiempo? –preguntó, había perdido la noción de él, Zuko le había dado en qué pensar, sentíase especial, una sensación de ver a dónde llegaría todo esto, divertirse como una chiquilla irresponsable.

-¡Cinco horas, Katara! –le dijo su hermano sorprendido, pero ella parecía relajada, esta noche le vería en el mismo lugar que la anterior, porque sabía que la estaría esperando allí, con una sonrisa, ambos sonrientes, como los amantes en los que se convirtieron a elección de ella…

Lo sé, no quedó más claro con eso, pero ya, no importa, lo subiré, bueno, cuando lean esto ya lo habré subido xD, bye y gracias por leer…