Hola! Siento dañar estados psicológicos (Allison, me hizo mucha gracia) pero solo acabo de empezar. Si el otro os pareció...Este es mucho peor. Disfrutad.


- ¡Noel! ¡Sal de mi ducha! –le gritó Emily.

- ¿Qué pasa si no quiero? –se acercó a ella.

Ella ya no tenía más espacio para alejarse. Estaba completamente pegada a la pared y él seguía avanzando hacia ella hasta que quedaron completamente pegados.

- Sal de aquí, no te lo digo más.

Noel le apartó el pelo mojado del hombro y lo besó con suavidad. Emily se estremeció y tragó saliva. El chico puso las manos en su cintura y le dio la vuelta. La besó con tanta pasión que su estomago dio un vuelco y sintió mariposas en su interior. Además, la temperatura corporal se elevó unos grados en ambos.

- Noel, para…

En realidad no quería que lo hiciese y él lo sabía, así que no lo hizo. La empujó suavemente contra la pared e inmovilizó sus manos por encima de su cabeza. Entonces ella le dio la vuelta a la situación y era él quien estaba contra la pared.

- Emily…

Sus manos quedaron en el aire y la morena las colocó en sus caderas mientras lo besaba. Sus lenguas se encontraron en la boca de ella y lucharon por permanecer una encima de la otra pero la de Noel dominó la situación. El agua caía sobre sus cuerpos desnudos sin parar hasta que Emily estornudó.

- Vale, se acabó la ducha –dijo Noel cortando el agua –Lo último que quiero es que te enfermes.

Ella salió y, con su albornoz puesto, abrió la puerta de un armario para sacar algo.

- ¿Una toalla? –le preguntó.

- Sí, no quiero mojarte la cama cuando nos metamos en ella –respondió él recibiéndola.

- ¿Quién ha dicho que nos vamos a meter en la cama?

- Pero yo pensé que…

Emily ya había entrado en su habitación. Noel la siguió y se la encontró tumbada de costado en el asiento que tenía junto a su ventana.

- Nada de cama –dijo con picardía.

El chico se acercó sonriente y se colocó encima de ella pero lo empujó y cayó al suelo. Después, puso el pie en su pecho.

- ¿Dónde crees que vas? –parecía muy mala en ese momento.

- Emily…

- Me vas a desgastar el nombre –se rió con malicia.

- Tengo una buena vista desde aquí pero…

Noel cogió su pie y tiró para besar su pierna. Fue besando cada centímetro de su cuerpo hasta que se quedó frente a ella. Emily iba a besarlo pero él la cogió por la cintura, dio un giro y se dejó caer en el asiento, sentándola a ella encima. La morena se aseguró de no caerse poniendo un tobillo sobre el otro y presionando la cintura del chico con las piernas.

- Cuidadito con lo que haces Kahn –Emily se mordió el labio inferior.

Él negó con la cabeza y separó sus labios para besarlos. Cuando se separó de ella, retuvo su labio inferior con un mordisco.

- Si lo haces tú no tiene gracia –dijo sonriente antes de volver a besarla.

- Pues hazlo tú –lo desafió ella.

- Tengo una idea mejor.

Noel se la quitó de encima y se levantó frente a ella. Después se quitó la toalla que tenía enrollada en la cintura y levantó una ceja. Emily lo miró de arriba abajo y comenzó a ponerse roja. Él sonrió y se acercó a ella despacio para quitar su toalla.

Cuando ella estaba desnuda y él contemplaba su perfecto cuerpo, oyeron la puerta abrirse y a la señora Fields anunciar su llegada.

- ¡Mierda! –exclamó Emily –¡Sal de aquí!

Noel recogió los pantalones del suelo y se los puso a toda prisa. Cogió el resto de la ropa y bajó las escaleras junto con Emily. Ella entró en el salón para distraer a su madre mientras el chico salía por la puerta.

- Hola, mamá –la morena miró hacia la puerta –¿Cómo te ha ido hoy?

- Muy bien, hija, ¿y a ti?

- Bien, bien –dijo algo nerviosa.

- ¿Has oído la puerta?

- ¿Qué? No, yo no.

Pam Fields se encogió de hombros y su hija suspiró aliviada. Volvió a subir a su habitación a ponerse el pijama sin dejar de pensar en Noel. Estaba realmente sorprendida de lo que había hecho. Ella no era así y mucho menos con…Noel Kahn. ¿Le gustaba? No, seguro que solo había sido un momento de debilidad porque él había dicho que pensaba en ella cuando estaba con Aria. Además, esa mirada llena de deseo en la ducha, esa sensación de tenerlo en sus manos, completamente a sus pies…

Se durmió imaginando qué pensarían sus amigas si se liase con Noel y hasta soñó con eso. Estaba rodeada de sus amigas, felices y sin –A, y con él cogiéndole la mano. Cuando se levantó, ya se le había olvidado pero tenía una sonrisa en la cara que desapareció en cuanto se dio cuenta de lo que había pasado la noche anterior.

Tras una ducha rápida, abrió el armario para elegir la ropa que iba a llevar. Básicamente, la escogió pensando en qué haría que Kahn se arrastrase hasta ella sacando la lengua como un perrito. Escogió unos shorts vaqueros muy, muy cortos, una camiseta blanca con tres botones en la zona del escote y una chaqueta de cuero negro que conjuntó con unas botas altas de tacón. Ese día estaba un poco nublado y sabía que iba a pasar algo de frío pero no le importaba.

- Emily…¡vaya! –Spencer la miró de arriba abajo –Estás…

- Muy buena –terminó Hanna.

Las demás la miraron y ella se quedó como si nada.

- Gracias, supongo –dijo ella sonriente –Es lo primero que he cogido del armario.

Cuando se fijó en Alison, ella la miraba como si quisiese comérsela allí mismo pero había algo más…sospecha. Tenía esa mirada de "sé que estás mintiendo" que la preocupaba.

Entraron en el instituto y Emily fue a su taquilla donde, justo enfrente, Noel Kahn hablaba con Mike. Al verla pasar, dejó de hablar y tragó saliva. Ella se dio la vuelta para abrir su taquilla y sacar sus libros.

- Ahora vuelvo –le dijo Noel a Mike.

Se acercó a ella y se apoyó en la taquilla de al lado. Emily elevó una ceja y lo miró de reojo.

- ¡Vaya! Emily, ¿qué te ha pasado esta mañana? –preguntó el muy nervioso –Estás…

- Es lo primero que he cogido del armario –lo interrumpió ella –¿Solo vienes a decirme eso, Kahn?

- Yo…no, no, venía a…siento lo de ayer –tartamudeó él –A veces soy un poco impulsivo.

- Tengo que irme a clase –ella caminó hacia el aula –Me gusta la impulsividad.

Noel se quedó pegado a la taquilla con la boca abierta, mirándola de arriba abajo. Emily respiró hondo al sentarse en su sitio. Había aguantado bien esa risita nerviosa que nacía en su interior. Había manejado perfectamente la situación, poniendo a Noel Kahn nervioso, haciendo que la mirara lleno de deseo…¡Noel Kahn le había pedido disculpas! Era todo un triunfo.

- Enhorabuena, Emily –Alison se sentó a su lado –Han tenido que llamar al conserje por ti.

- ¿Por mí? –se extrañó ella.

- Sí, por el río de babas que ha dejado Noel al verte –se río la rubia –¿Qué le has hecho?

- ¿Yo? Nada. Solo me ha pedido disculpas por lo de ayer aunque fuese culpa tuya.

Emily miró a Emily algo enojada pero ella se rió y miró hacia delante. En el fondo, debería haberle dado las gracias porque había descubierto un poder sobre Noel Kahn que le podía servir en el futuro.

El chico entró en la clase buscándola con la mirada y, al encontrarla, se chocó con el señor Fitz.

- Lo siento –dijo con todo el mundo riéndose.

- Siéntese, señor Kahn –Fitz lo miró realmente mal –Empecemos con la clase.

Noel se sentó detrás de Alison y durante toda la clase mantuvo la vista clavada en ella. La estaba poniendo nerviosa y sintió la necesidad de girarse un par de veces pero no lo hizo.

En el entrenamiento no se encontró con él pero, al pasar por delante de uno de los campos de lacrosse a la salida, lo vi correr hacia la portería a toda velocidad esquivando a los del equipo. Era demasiado bueno en los deportes pero también demasiado idiota.

Cuando se fue a dormir, pensó en la ropa que se pondría al día siguiente. El efecto que había causado en Noel, le había gustado pero esa parte de ella, ese lado oscuro recién descubierto, la asustaba un poco.

Al día siguiente, repitió la jugada pero el tiempo no estaba a favor de que le causase un infarto al pobre chico. Llovía a mares y hacía muchísimo frío. No le quedó más remedio que ponerse una sudadera que le quedaba un poco grande y le resbalaba por un hombro y unos vaqueros largos pero bastante ajustados. Cambió las botas por sus converse y se fue al instituto, tras ponerse un gorro. Llegó junto a sus amigas con su sonrisa más adorable.

- ¿Dónde está Ali? –preguntó.

- Dentro –respondió Aria –¿Vamos?

Las cuatro entraron en el edificio pero, a pesar de toda la gente que se acumulaba allí, Emily solo vio a Alison hablando con Noel. No hablaba, coqueteaba con él. ¿Qué estaba haciendo? Se fijo en la cara de él, la misma que había puesto con ella el día anterior. Entonces, miró el modelito de Alison. La había ganado, ella siempre gana. A pesar del frío, Alison llevaba un vestido negro corto, que más parecía una camiseta larga, y unos tacones con los que casi estaba a la altura del chico. La rubia tenía frío, mucho frío. Se abrazaba intentando mantener el calor de su cuerpo mientras que Emily tenía calor de sobra por la rabia. Pasó delante de ellos y entró en clase, ignorándolos. Poco después, Alison entró con una chaqueta del equipo de lacrosse que le quedaba enorme y Noel entró detrás sin la suya.

- Hola, Em –Alison se sentó a su lado –Hace un poco de frío hoy ¿verdad?

- Sí, mucho –Emily respiró profundamente para no gritarle.

- No hacia tanto viento cuando he salido de casa pero Noel es muy buen chico y me ha dejado su chaqueta. Todo un caballero.

"¡Alison, vivimos en la misma calle! Si hacía tanto frío en mi casa, también lo hacía en la tuya, pedazo de…", quiso gritarle pero se contuvo y la miró con su mejor sonrisa.

- Sí, sí, la caballerosidad no ha muerto –dijo Noel desde detrás de ella –Por cierto, buenos días, Emily.

Ella no respondió. Si lo hacía, le iba a gritar. Iba a gritar a todo el mundo. Durante el resto de las clases, no se le pasó el cabreo. Cada vez que veía a Alison con la chaqueta de Noel se moría de rabia.

Cuando se fue al entrenamiento, se sintió aliviada de no volverla a ver pero se encontró con Kahn de camino a los vestuarios.

- Bonito gorro –sonrió el chico.

- Gracias –dijo ella con frialdad.

- Me gustan las chicas con gorro. Llámame raro.

- ¿Por qué estás tan amable conmigo, Noel? –Emily se paró en seco.

- Emm…no sé, ¿siempre soy así? –él se extrañó mucho.

- No, no lo eres.

- Pues no sé, a lo mejor es que me quiero llevar bien contigo, Emily –Noel empezó a enfadarse un poco –Pero si no quieres, no te hablo y punto.

- Lo de la otra noche no se va a volver a repetir, Kahn. Me pillaste desprevenida y me sorprendiste. Eso es todo. ¿Entendido?

- Tranquila, está muy claro.

Se la dejó allí y entró cabreado al vestuario. Emily sintió más rabia aún. ¿Qué quería decir aquello? ¿Cómo se atrevía a irse cuando estaban discutiendo? Se enteró de lo que quería decir eso cuando salió del entrenamiento y vio a Noel pasando el brazo por los hombros de Alison y a ambos riéndose hasta llegar al coche del chico.


¿Os ha gustado? ¿Qué creéis que está pasando? Dejad review si queréis y disfrutad de la semana mientras me voy a planear formas malvadas de volveros locos.