Disclaimer: El mundo de Owari no Seraph, su trama y personajes no me pertenecen; la idea original y las ilustraciones pertenecen a: Takaya Kagami, Daisuke Furuya y Yamato Yamamoto.
Rating: T
Personajes: Fragmento número cuatro. Mikaela y Yu Hyakuya.
Completo.
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"¿Qué era un humano..."
"¿Qué era un vampiro...?"
¡¿Cuál era la maldita diferencia?!
Todos unos monstruos, egoístas y avariciosos, peleando y destruyéndose entre si por unos cuantos inmundos pedazos de tierra y escombros; sucios y en ruinas. Por orgullo, por demostrar quién era el más fuerte, por venganzas huecas y sin sentido, por mera estupidez, sin ningún motivo concreto y real...
"Negro"
"Rojo"
La espada cayó al suelo con un sonido metálico. Temblando con violencia y con la respiración agitada se dejó caer de rodillas en medio del campo de batalla, hundiendo los dedos en las suaves ondas rubias, con las pupilas dilatas y la locura clavándose sin compasión en su cráneo, en su mente y alma.
—¡Mika!
Polvorientos fragmentos de concreto a su alrededor, vampiros y humanos desgarrando entrañas, el olor de la sangre flotando en el aire, el rojo embadurnando el suelo y las paredes.
"Sangre"
Con una feroz sacudida y un gruñido desesperado apretó los párpados y apoyó con fuerza la frente sobre el terreno. Dolor y necesidad, se desplazaban con rapidez por su cuerpo, se metían debajo de su piel y se aprisionaban entre sus entrañas con fuerza; quería vomitar, tenía sed, deseaba... sangre. Apenas pudo entreabrir uno de sus ojos celestinos y por un mínimo segundo vio a aquella persona, tan importante y diferente de la escoria del mundo, correr hacia él desesperado.
—No vengas Yu—cerró los ojos con dolor y con las lágrimas picando en las esquinas de estos—.Por favor no vengas.
Cuan grande fue su sentimiento de impotencia cuando su cuerpo se desvaneció por un instante y dentro, muy dentro de él; aquella bestia que tanto había intentado retener se desnudó y manifestó los agudos colmillos con una extensa sonrisa.
El tiempo se detuvo expectante, un fugaz movimiento y el de cabellos negros fue sofocado por el brutal golpe en sus costillas. Gritó cuando su espalda impactó con fuerza contra una pared, que se agrietó levemente por la potencia del choque; el aire abandonó sus pulmones y el polvo que desprendió la pared obstruyó sus fosas nasales, después... el dolor agudo en su cuello.
Tan embriagador y placentero había sido el cálido contacto contra su lengua, que Mikaela se perdió por completo. Un repentino escalofrío recorrió su espalda y hundió más los colmillos en la carne cremosa, y se aferraba a la ropa obscura, mientras sentía el espesor agrio bajar por su garganta. Los dedos extraños se engancharon en su cabello y sintió la respiración contraria hacerse más rápida, cómo la de un niño perdido a punto de llorar en medio de la obscuridad.
¿Qué era ese dolor en su pecho?, ¿Porqué lloraba?. De repente no podía recordarlo; sus ojos azules habían sido obscurecidos por el placer y la ensoñación.
—M-mika...—cuando las palabras quebradas llegaron a su oídos y las lágrimas de la víctima cayeron en sus mejillas, mezclándose con las suyas propias. Salió de golpe de aquel pozo interminable en el que se hundía y se separó asustado, derramando la sangre de Yu sobre el polvo.
Las pupilas se tiñeron de granate, los ojos se achicaron ante el pasmo y el tormento que comenzaba a arremolinarse en su alma.
—Y-yu—y observó conmocionado la palidez en las mejillas del chico, la sangre que vertía del cuello y manchaba su brazo, los ojos verdes agotados y el sudor perlando su frente. Llevó la mano temblorosa a sus labios y los tocó con la punta de sus dedos; estaban húmedos... con sangre. Juntó las cejas conmocionado, mientras sentía la garganta cerrarse y la repulsión y el asco hacía si mismo aumentar de manera desmedida. Yuichiro levantó la mirada e intentó caminar, con las rodillas temblorosas y una frágil sonrisa en los labios, pero se desplomó ya sin fuerzas, Mikaela se lanzó hacia él, lo sostuvo a tiempo y lo acunó en su pecho mientras el llanto brotaba desesperado desde su interior.
"Yu..."
El vampiro apoyó el oído en el torso del chico, para escuchar el lento y amortiguado golpeteo del débil corazón. Entrecerró los ojos, ahora carmesí, con amargura.
Tanto fue el deseo de protegerlo, tanta fue su ignorancia al creer que podría controlar al vampiro palpitando en sus células y al final... terminó haciéndole daño.
Y él...
Tanto huyó de su funesto destino y ahora... era uno de ellos, y no podría escapar de aquel asqueroso mundo.
Ahora era: Un vampiro completo.
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¿Notas?: Con este escrito me inspiré para hacer un Fic más largo, sin embargo no me atrevo a publicarlo. Jo.
También, disculpas por el largo retraso.
