Disclaimer: Naruto y todos sus personajes no me pertenecen. Solo los utilizo con fines recreativos y sin fines de lucro. El único personaje en esta historia que es mio es Harumi Yamada.


Iba caminando tranquilamente por las calles de su amada aldea, observaba ocasionalmente las vitrinas de las tiendas y se detenía en ellas si algo le interesaba, siguió así unos minutos más cuando se dio cuenta de que había llegado a su objetivo, se dirigió a la puerta de la tienda, le sonrió a la persona que acababa de salir y entro en esta, provocando que el sonido de unas campanillas anunciara su llegada. En el mostrador se encontraba una muchacha con su larga cabellera rubia y esta al percatarse de su presencia le sonrió.

—Hola cerdita — dijo como saludo a su amiga.

—Hola frente — respondió ensanchando más su sonrisa — ¿Qué te trae por aquí?

—Solo paseaba, es mi dia libre — sonrió Sakura — Oye ¿qué hacia Shizune aquí?

—Vino a encargarme los arreglos florales para el festival de primavera.

—Tendrás mucho trabajo entonces.

—Ni me digas, el solo pensar en todo lo que debo hacer me marea. Sobretodo ahora que papá no está —al decir esto último un toque de tristeza se posó en los ojos de la rubia, el cual desapareció de inmediato, aun así la pelirosa lo notó.

—Si quieres puedo ayudarte, claro si no tengo nada que hacer ese día. — dijo su amiga con una sonrisa reconfortante.

—Gracias Sakura.

—Recuerda llevar algunas peliculas el viernes. —mencionó la ojos jade.

—Claro, ¿le preguntaste a las demás?

—Sí, Tenten y Hinata ya me confirmaron, también invite a Harumi y esta mañana me aseguro que iría.

— ¿Enserio? Genial, así conocerá a las chicas — dijo Ino emocionada— será una noche increíble.

En una tienda de confites se encontraba una joven de cabello azulado y ojos perlados, estaba observando los diversos dulces y tratando de elegir cuales llevaría para llevar a la casa de su amiga el día viernes. Frente a ella se encontraba una cantidad enorme de confites. "Bueno a Ino le gustaban los dulces de fresa y el chocolate…pero a quién no le gusta el chocolate" con ese pensamiento en mente saco unos cuantos dulces de cacao y siguió analizando "A sakura le encantan los malvaviscos, a Tenten le gusta todo" saco una bolsa que contenia dulces de variados sabores y los dulces preferidos de Sakura. Aun así la chica seguía viendo el estante como queriendo asegurarse de que no necesitaba nada más, estaba tan concentrada en su tarea que no notó a alguien que se acercaba detrás de ella.

—Hola Hinata-chan — esas simples palabras susurradas en su oído provocaron que la chica diera un salto y volteara para descubrir quien había sido el emisor de estas, lo que se encontró provocó que retrocediera torpemente hasta chocar con el estante de dulces a su espalda, y es que no era para menos, delante de ella se encontraba un chico rubio y de ojos azules, el mismo chico que le provocaba sonrojos desde que tenía memoria. Naruto al notar que el mueble se movía un poco debido al golpe tomó el brazo de la chica y la atrajo un poco hacia él, aun cuando estaba seguro de que el estante no iba a caerse. Con esta acción el sonrojo de Hinata que hasta ese momento era "leve" se multiplicó por mil. — Lamento haberte asustado — dijo el rubio poniendo su mano disponible tras su nuca y con una gran sonrisa en su rostro.

—Ho…hola Naruto-kun —era increíble como una simple sonrisa puede causarle tantos efectos a una persona, aún más si esta ya la ha visto durante tantos años. — Y descuida, s-soy yo la que estaba distraída. — Por la mente de Hinata el pensamiento de que el piso de aquella tienda estaba increíblemente limpio se hacía presente, aunque aún no podía olvidar al rubio frente a ella.

— ¿En qué pensabas?

— Am… bueno pues… algunos du-dulces para llevar a la casa de Sakura este viernes.

— ¿HARAN UNA FIESTA? ¡GENIAL! ¿Puedo ir? — al subir la voz Hinata se sobresaltó y fijo su mirada en el rubio, aunque no pudo sostenerla por mucho tiempo, pero aun así de reojo visualizó una gran sonrisa en el rostro del chico.

— Bu-bueno, pues es qu- que es amm… una reunión so-solo para chicas. — aún mirándolo de reojo pudo apreciar que de la cara de Naruto se borraba esa sonrisa, pero solo unos segundos después volvió a aparecer.

— Bueno pues pásenla bien. — Hinata levantó su cara para sonreírle.

— Descuida Naruto ya habrán más fiestas en las que podremos estar todos ¡Como el festival de primavera! — dijo una recién llegada Sakura, sobresaltando a su rubio amigo y a Hinata.

— Pe… pero Sakura-chan faltan como dos meses para el festival.

— Las chicas siempre apresurando las cosas.

— Naruto tu no entiendes, debemos ser precavidos y ver todo con antelación, no tenemos ratones, pajaros ni hadas madrinas que nos puedan ayudar con el vestuario.

— Se preocupan demasiado, si de todas maneras terminan igual.

— ¡¿QUÉ DIJISTE?! — el aura de Sakura se volvió negro de repente, Naruto se encogió en su lugar, Hinata estaba más pálida de lo normal y el dueño del local en donde estaba tenía miedo de interrumpir la escena por lo que la peli rosa pudiera hacer.

— N-Nada Sakura-chan… yo so-solo — no alcanzó a decir nada más porque había recibido un buen golpe en su cabeza — AUCH.

— Na…Naruto-kun ¿estás bien? — el rubio solo frotaba el lugar en donde había recibido el golpe, levantó la mirada para contestar cuando Sakura tomo de la muñeca a Hinata, provocando que esta soltara los dulces que había elegido y era arrastrada hacia la salida por su muy enojada amiga.

— Vámonos Hinata, antes de que Naruto diga algo más y tengamos que llevarlo al Hospital después.

La Hyuga se dejó llevar por su amiga pero giro su cabeza para ver al rubio, el aun frotando su cabeza, le dirigió una sonrisa solo para ella que logró tranquilizara y también como era de esperar Hinata se volvió roja como un tomate o incluso más.

En un lugar del bosque de Konoha, sentado en la rama más baja de un gran árbol y en sus manos sosteniendo un libro en una página específica se encontraba él disfrutando de su dia libre. El sol comenzaba a ocultarse para dar paso a la luna y las resplandecientes estrellas. Terminó la página y volteó la hoja. El viento comenzaba a hacerse presente y al terminar el último párrafo de la página cerró y guardo el libro. Descendió de la rama y se reunió con su fiel amigo.

— ¿Qué tal la lectura?

— Relajante, como siempre. Qué tal tu paseo.

— Fui a la laguna que está adentrándose un poco más al bosque.

Comenzaron a caminar hasta adentrarse a la aldea, había poca gente en las calles y quizá se debía al helado frio que corría a esa hora. Ya se estaban acercando a su casa y de repente la conversación que tuvo con la hokage esa mañana vino a su mente.

Se encontraba preparando las últimas cosas. Era viernes y estaba casi lista para ir a la casa de Sakura. Como solo tendría que subir un piso para ir al apartamento de la peli rosa, no llevó ropa de cambio, asique fue con un pijama (como le había ordenado la chica) bajo un abrigo y con unas mantas, las cuales llevaba por si hacían falta, se dispuso a salir de su apartamento y subió las escaleras con calma, cuando se encontraba frente a la puerta número ocho extendió su mano empuñada para llamar al apartamento, tres golpes que fueron suficientes para que las risas que había oído al acercarse a la puerta se silenciaran, se escuchó un ya voy desde el otro lado y el sonido de otras voces volvió a hacerse audible. La puerta se abrió y dio la visión de una Sakura con un delantal de cocina puesto, la cual al identificar a la recién llegada no pudo evitar que una sonrisa asomara su rostro.

— Harumi, que bueno que llegaste. — se hizo a un lado para dejarla pasar, le arrebató las mantas que traía y las dejó en una silla que estaba cercana. La recién llegada se aproximó a su anfitriona, la cual la tomó de la mano para adentrarla a su sala, en donde se veían a otras tres chicas, una de la cuales ella ya conocía, era Ino, pero la otras, una de cabello castaño con dos chonguitos a cada lado de su cabeza y una de cabello largo y azulado eran completas extrañas.

— Harumi, que alegría verte — Ino se acercó a ella y le dio un abrazo, al cual respondio.

— Ya dejala Ino-puerca, la asfixias.

— Eso no es cierto — aun así la soltó. Ino tomó su brazo y la acercó al las otras chicas.

— Ellas son Tenten Ama y Hinata Hyuga — dijo la rubia señalando a las chicas frente a ella respectivamente — chicas ella es Harumi Yamada.

— Hola, mucho gusto — dijeron las dos kunoichis.

— El gusto es mío — respondió con una sonrisa Harumi.

— Bueno ahora que estamos todas, ¡que comience la fiesta!

— Ino solo es una pijamada. — diciendo esto Sakura volvió a la cocina para seguir preparando té.

Luego de preparar todo para la velada las chicas transcurrieron a ver una película. La velada se paso entre conversaciones de todo tipo, ya sea hablando de anécdotas del pasado y obviamente conociendo más a Harumi. Horas más tarde ordenaron lo posible y se dispusieron a dormir.

A la mañana siguiente prepararon té y lo acompañaron con unos sándwiches para comerlos de desayuno, ordenaron un poco la casa de Sakura y cada una se dispuso a irse a sus respectivos hogares agradeciendo a la anfitriona por una gran velada.

Al llegar a su apartamento Harumi fue a su habitación y se tiro como bolsa de patatas a la cama, con las chicas se durmieron muy tarde y se levantaron relativamente temprano por lo que no pudo dormir mucho, en cosa de minutos ya estaba de vuelta en los brazos de morfeo, con una sonrisa en su rostro.

Sería un nuevo día sin nada importante que hacer, por lo que luego de ir a comprar algo de comida que le hacía falta y dejarla en su casa, se fue a leer al bosque en la compañía de Pakkun, como siempre él se subió al árbol habitual y retomó la lectura por donde la había dejado y el can fue a dar un paseo.

En la floristería Yamanaka se encontraba una rubia que no paraba de bostezar, ya que al llegar a su hogar luego de la pijamada en la casa de Sakura solo durmió una

hora.

Eran aproximadamente las cuatro de la tarde y el negocio estaba un poco agitado, al parecer todos habían planeado tener una cita o algo por el estilo ese sábado en la ciudad. Intentando dar su mejor sonrisa a un cliente que parecía muy nervioso y no paraba de balbucea que era su primera cita escuchó el sonido de la campanilla que anunciaba la entrada de un nuevo cliente.

— Bienvenido, enseguida lo atiendo — dijo al recién llegado levantando su vista en su dirección y reconociendo una cara conocida — Shika qué haces aquí, acaso también tienes una cita hoy — pregunto con una sonrisa en sus labios a su amigo.

— Claro que no, eso sería problemático — dijo el castaño observando a los clientes que había en la tienda en ese momento. Ino rodo sus ojos, le dio el cambio al chico que estaba atendiendo hace un momento, le deseo suerte y volvió hacia su amigo repitiéndole la pregunta anterior. — Mamá quiere un ramo para ponerlo en casa, dijo que cualquiera que hicieras estará bien.

— Preparare el mejor ramo para ella, quizá pueda ponerle unas …

— ¿Quieres que te ayude? — la interrumpió el chico.

— ¿Con el arreglo de tu mamá?

— No, con la tienda, parece algo llena — Ino abrió sus ojos con sorpresa y luego miro a su alrededor, era cierto la tienda se había llenado un poco más en corto tiempo, sonrió para sus adentros al pensar en propuesta de Shikamaru, luego volvió su vista el actuando una expresión de sorpresa exagerada.

— Tú, Shikamaru Nara quieres ayudarme a mí con la tienda, sabes que para eso tienes que moverte y todo eso no.

— Mujer problemática, si no quieres volveré luego por el arreglo, suerte con los clientes — se dio media vuelta y sonrió cuando la chica no podía verlo.

— NOO — grito la chica, todos los clientes presentes voltearon a verla y ella les sonrió apenada, se acercó a su amigo aun cuando no se había alejado prácticamente nada — Me vendría bien un poco de ayuda.

— Esta bien, dime que hago.

— Gracias Shika, muchas gracias — abrazo al chico con todas sus fuerza y dando pequeños saltitos, esta vez sin importarle que los clientes la vieran. El chico logró librarse del abrazo estrangulador de su amiga, esta se volteo a atender a otro cliente y el antes de dirigirse a atender a otro le sonrió a su amiga sin que esta lo viera.

Saliendo de la torre de la Hokage se encontraba Harumi la cual acababa de salir de una pequeña reunión con Tsunade, esta última le había dicho que había coordinado todo y que empezaría con los entrenamientos el lunes bien temprano en la mañana.

Se fue corriendo al bosque de la aldea y encontró un sitio despejado donde había una especie de laguna, algo cansada puso sus manos sobre sus rodillas e inspiro profundamente para normalizar su respiración, hizo algunos ejercicios de elongación y se agradeció el vestir ropa cómoda, si bien su entrenamiento oficial empezaba el lunes ella quería recordar lo básico, quería asegurarse que aun podía controlar ciertas cosas. Se subió a los arboles cercanos con ayuda de su chakra, caminó por el agua y uso jutsus básicos como el de sustitución o de clones de sombra, se detuvo de pie en el lago y extendió la palma de su mano mirándola fijamente, de a poco unos hilos azules se hicieron visibles y empezaron a formar una especie de cuchillo ninja, estaba tan concentrada en su acción que no se dio cuenta de que tenia compañía.

— Buena técnica — la voz la sacó rápidamente de su trance, el cuchillo de chakra desapareció rápidamente de su palma y el pie derecho se le hundió un poco en el agua. Miro a su alrededor para buscar la voz que le había hablado pero no encontró nada. — Aquí abajo — bajó un poco su vista y en una rocas vio a un pequeño perro que la meraba fijamente, se acerco a él y se agacho para verlo mejor.

— Hola, lamento no haberte visto.

— Yo tampoco nunca te había visto.

— Llegue hace poco a la aldea. Mi nombre es Yamada Harumi.

— Soy Pakkun. No estabas atenta — la chica miró al perro ninja con cara de confusión. — Cuando te hable casi te hundes, debes estar siempre alerta.

— Supongo que estoy algo oxidada — sonrió con pesar la chica. Pakkun le pidió que volviera a hacer el cuchillo de antes y con más concentración de la que esperaba lo logró, luego volvió a hacer unos ejercicios básicos y el can le daba pequeños consejos.

Pasaron los minutos y el atardecer comenzaba a teñir el cielo de diversos colores, la luz desaparecería en pocos minutos. Pakkun levanto la cabeza, olfateo el aire y volvió su cabeza hacia los arboles a su derecha, volteo a la ver a la chica que estaba de espaldas a él practicando unos sellos sin percatarse de nada.

— Agáchate — advirtió el can y la chica rápidamente lo hizo. Escucho un sonido, una especie de impacto y volteo hacia un árbol, el cual tenía una kunai incrustada en su tronco, su mirada se dirigió hacia el lado opuesto, de donde había venido la cuchilla y se encontró con el sensei de Sakura.

— Hola — saludó el peli plateado con su ojo cerrado y una de sus manos levantadas a modo de saludo.

— Tú lanzaste eso — afirmó la chica frunciendo el ceño — ¿por qué? ¿querías herirme?

— Claro que no, y si lo hacía solo habría sido un rasguño — el ninja copia sacó su amado libro del bolsillo y leyéndolo cruzo el lago hasta el árbol en donde estaba su kunai, lo sacó del tronco y se lo guardo. — No estabas atenta, deberías agradecerle a Pakkun por la advertencia.

Harumi bajo el rostro y cerro sus puños, respiro hondo, relajo sus manos y con la mirada agradeció al perro ninja. El ninja copia vio el cielo casi completamente oscuro y se dispuso a marcharse, Pakkun lo siguió de inmediato, Harumi al notar que ya habían algunas estrellas en el cielo también los siguió, manteniéndose de las últimas. Cerca de la plaza en donde se habían encontrado hace unos días en la madrugada levantó la vista al notar que Kakashi se había detenido unos pasos frente a ella con las manos en los bolsillos, miro a su alrededor y Pakkun no estaba, su vista volvió al peli plata.

— Aún no me respondes por qué tiraste la kunai.

— Considéralo parte de tu entrenamiento. Una de las reglas básicas de un shinobi es nunca debes bajar la guardia.

— Lo sé, es solo que… Espera cómo que parte de mi entrenamiento. — la duda estaba a la vista en los ojos de Harumi, Kakashi dio un paso hacia ella.

— ¿La hokage no te lo dijo?

— Me dijo que mi entrenamiento partía el lunes, pero cómo es que sabes… — una idea vino a su cabeza en ese momento — Espera, ¿tú vas a entrenarme?

— Si y ya descubrí uno de tus puntos débiles, el factor sorpresa. — algo molesta consigo misma apartó la mirada, pero rápidamente volvió a mirar al hombre frente a ella y antes de que pudiera agregar algo el habló. — Nos encontraremos a las siete AM en el campo de entrenamiento, pregúntale a Sakura cual, ella sabrá que responderte y no llegues tarde.

Harumi asintió, se despidieron y cada uno siguió su camino a sus respectivos hogares.


No merezco el perdón de nadie ( inserte carita triste) en resumen la inspiración decidio dejarme por un largo rato y cuando volvió fue con ideas nuevas que tenia que acomodar en mi cabeza para desarrolar bien la historia. Lo siento mucho enserio por no actualizar en años y muuuuchas gracias por las personas que dejaron comentarios anteriormente.

Si tienen algo que decir, alguna critica, consejo o lo que sea es libre de dejar un comentario y yo feliz lo leere. Estoy trabajando en el siguiente capitulo asi que espero subirlo a la brevedad.

Gracias por llegar hasta aquí.

Hanna.