¡Konichiwa! ¡Gracias a todos por sus reviews! Hace que mi imaginación se vaya a los cielos para poder continuar.

Capítulo tres.

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del grande y todopoderoso Masashi Kishimoto.


Capítulo 3: ¡Nuevo objetivo! ¡Hay que hacerla hablar!

El gran sol amarillo salía por el horizonte iluminando cualquier rincón oculto en Sunagakure y despertando a los habitantes y a los animales que se encontraran por el lugar. La ola de calor ya había pasado y el clima ahora era normal, bueno, el comúnmente conocido en la aldea.

Era muy temprano en la mañana, Haruka no había dormido en toda la noche, simplemente no le había dado nada de sueño y no pudo pegar el ojo sabiendo que estaba rodeada de tres desconocidos, sólo porque el consejo de Suna los haya asignado como "su familia" no quería decir que se iba a entregar a todo lo que dijeran o hicieran, según ella, no se podía confiar en nadie después de ese suceso que tuvo hace un tiempo…

Bueno, el no tenerles confianza no significaría que se iba a quedar como tonta sin hacer nada, tampoco quería sentirse como un estorbo hacia ellos. Se levantó rápidamente y se vistió con lo primero que encontró; una blusa de color azul zafiro que llegaba al extremo de ambos hombros, una manga derecha que estaba hasta su mano y la otra parte sin manga, con la malla típica de ninjas que le llegaba hasta el cuello. Una falda negra arriba de las rodillas y un pequeño short, con una venda en el muslo derecho y otra malla en la pierna izquierda, con las conocidas sandalias negras.

Bajó a la cocina y rápidamente preparó el desayuno, provocando un delicioso aroma en toda la casa.

-o-o-o-

-Mmm….sí, esto está delicioso –decía Kankuro entre sueños al percibir el aroma que se deslizaba por debajo de la puerta de su habitación.

Temari también despertó por el olor.

-¿Kankuro? –preguntó sin obtener respuesta.

Se oyeron unos grandes ronquidos.

-No…Kankuro sigue dormido...¿entonces?

Entró a la habitación despertando a su hermano.

-Hay Temari –dijo el castaño cubriéndose con una almohada-. Todavía es temprano, déjame dormir.

-Kankuro, ¿hiciste de desayunar?

-¿Qué? –indagó confundido-. Ni siquiera me había despertado hasta que llegaste tú de enfadosa.

Pasaron unos segundos para hacer recapacitar al marionetista.

-Uno momento…¿tú no cocinaste?

-No –respondió la mayor.

-¿Entonces puede ser que Gaara haya…?

-¡Imposible!

Kankuro se apresuró en arreglar la cama y pintarse las marcas moradas que lo identifican, Temari también ordenó su habitación y se recogió el cabello en esas cuatro coletas.

Mientras tanto, Gaara había llegado por una ventana, también había percibido el olor y supuso que Kankuro había cocinado.

Los dos hermanos venían corriendo a toda prisa hasta que el menor apareció de repente enfrente de ellos en el último escalón que daba al segundo piso, también dispuesto a bajar.

-¡Gaara! –gritaron los mayores al no poder detenerse.

El pelirrojo tampoco los esperaba. Los tres chocaron y se fueron rodando por todos las escaleras.

El menor se levantó instantáneamente. Temari se frotaba la espalda y Kankuro la cabeza.

-Que bien –dijo el mediano-. Otro chichón en el chichón que ya tenía.

-Un momento…Gaara…¿tú cocinaste? –preguntó algo frustrada la mayor.

-Claro que no –contestó.

-¿Entonces?

Entraron a la cocina y se encontraron "con la chica nueva" sentada comiendo unos panqués que ella misma había preparado.

-Haruka…¿tú cocinaste? –inquirió Temari.

La única respuesta que recibió fue un asentimiento con la cabeza por parte de la ninja.

Ahora la podían ver perfectamente con la claridad de las aguas transparentes de un lago; vestida con ese traje tan poco común, tenía el cabello recogido hacia arriba (parecido al peinado de Mitarashi Anko, sólo que ella tenía un prendedor negro para sostenerlo), era de un color violeta azulado, que se vería completamente oscuro en las sombras, con un mechón de lado que le cubría media frente y con la bandana protectora de la Arena sobre la cabeza, sujeta por debajo del prendedor de su cabello. Ella les dirigió una mirada tan fría como una misma noche a la intemperie en el vasto desierto, un rasgo nuevo; tenía el ojo derecho de color azul turquesa y el izquierdo violeta con un destello gris. Tenía la piel casi del tono de la de Gaara y estaba un poco por debajo de la altura de éste, era delgada y con buenas proporciones.

-Chicos…tenemos que hablar un momento –les murmuró Temari-. Vamos a la sala –dijo con una sonrisa forzada mientras empujaba a sus hermanos.

-¿Ahora qué Temari? –soltó fastidiado Kankuro.

-Baki dijo que era completamente callada y nosotros queremos respuestas, ¿no?

-Exacto –respondió el castaño.

-Hay que idear un plan para que hable algo…aunque sea la más mínima frase –ideó la rubia.

-A mí no me metan –dijo Gaara mientras se iba de regreso a la cocina.

Pasó a lado de Haruka, la cual lo seguía con la mirada. Se sentó al otro extremo de la mesa con los brazos cruzados y los ojos cerrados. Ella seguía comiendo como si nada.

-Bien Kankuro, cuento contigo.

-Ya sabes que siempre.

Los mayores entraron también a la cocina y se sentaron a lado del pelirrojo y la "oji rara", extremadamente seria.

-Entonces… -empezó Temari-. ¿Tú cocinaste todo esto?

Haruka le dirigió una mirada dura como expresando, "ya te dije que sí, no me hagas volver a repetirlo" (bueno, "no me hagas volver a menear la cabeza").

-¿Eres de aquí? –preguntó Kankuro.

Ella volvió a asentir con la cabeza.

-¿Cuántos años tienes? –indagó Temari.

No recibió respuesta, la chica se veía muy fastidiada por tantas preguntas. Kankuro le indicó a Temari con la mirada que se acercara.

-¿Qué quieres? –susurró la rubia.

-¿Crees que sea muda?

-Claro que no.

-Pero… –continuó el marionetista-. No dice absolutamente nada.

-Eso mismo nos dijo Baki ayer –dijo subiendo el tono de voz.

-Shh –la calló Kankuro-. Sólo digo que puede haber una posibilidad.

-En ese caso sería también sorda, recuerda, "sordomudos", y ella comprende lo que le estamos diciendo.

Haruka apretó los puños y dejó caer un tenedor en el plato con fuerza.

-No soy muda y mucho menos sorda –dijo con una voz un poco arisca.

-Oh…perdón…nosotros –Temari no sabía que decir.

- Ya se que no se sienten cómodos con esto y mucho menos yo, pero no me culpen, denle las gracias a los inútiles del consejo de esta aldea –continuó la chica-. Yo no estoy tratando que me acepten, no puedo hacer nada en contra de esos viejos, pero tampoco me confiaré de ustedes tan fácilmente.

-Ahora es momento de que nos escuches –le replicó Kankuro-. No somos como todos los ninjas que te llegan a traicionar, nosotros somos fiables y tal como tú estamos tratando de cumplir con la misión que nos han asignado y también nos tendremos que acostumbrar.

-Mhm…

-Tal vez, las presentaciones no hayan sido muy claras –intervino Temari-. Somos…

-Los hermanos Sabaku No –interrumpió Haruka-. Temari, la que controla el viento, Kankuro, el experto de las marionetas y Gaara, el que domina la arena.

-¿B-Baki te dijo eso? –preguntó Kankuro un poco asustado.

-Claro que no… -respondió ella-. Nadie me ha dicho nada de nada acerca de nadie, eso lo sé por mí misma.

Se levantó de la mesa, lavó sus platos y parece ser que se dirigía a su habitación.

-E-Espera… -formuló Temari -. ¿A dónde vas?

La respuesta no fue esperada. Los dos hermanos mayores se veían abrumados por la situación que acababan de pasar. Tal vez tendrían que prestar más atención a lo que Gaara les había dicho la noche pasada, "hay que tener cuidado".

-Mhm…¿asustados? –preguntó Gaara con una tipo mueca de sonrisa de lado.

-¿Qué? Claro que no –respondieron los mayores al mismo tiempo.

El pelirrojo los miró, sabía que mentían.

-Es sólo que… -dijo la rubia-. Esa chica…infunde algo de miedo.

-¿En verdad creen que sea más que una simple gennin? –indagó Kankuro.

-¿Quién sabe? –continuó su hermana-. Pero…¿notaron los "inusuales", por así decirlo, ojos que tenía?

-¿Crees que se deba a una falla en la genética? –Kankuro la miraba queriendo obtener respuestas de una buena vez.

-Pero…los seres humanos normales, pueden tener un ojo de un color y otro de otro, o incluso una mezcla en uno pero…¿violeta y gris? ¿O acaso fui la única que le notó esos tonos?

-Claro que no –respondió el marionetista.

-Bueno…por lo menos ya dijo algo, ¿no? Eso es un progreso –dijo la mayor.

-Tal vez…pero eso único que habló fue para dar temor, aún así necesitamos saber más y tal como ella nos lo dijo, no se confiará de nosotros por arte de magia y esa chica me sigue dando una mala espina.

-¿Por qué lo dices? –preguntó Gaara.

-No lo sé…-contestó-. Simplemente tengo un pésimo presentimiento sobre esto…

Tal como se había observado antes, Haruka se encontraba en su habitación mirando perdidamente la ciudad por la ventana…recordando su pasado…algo que quería borrar de su mente a toda costa.


Bueno…aquí termino. Gracias a todos por leer mi fic. Se los agradezco de verdad n_n. ¡Sayonara!