Pareja única: Itachi x Sai
Petición/Promesa: Son una promesa que le hice a una amiga muy, recalco, -muy- querida. Y la pareja, es su petición. Gracias por ayudarme ahora que más te necesito niña, ya sabes que espero pasar pronto por esta crisis emocional y ser como antes. Besos. Para ti.

▪◊▪ тэяміиоlogíα έsзиcіαl ▪

† † † —◊— † † †

Noviazgo
¿Término necesario para definir una relación?

En toda tu vida, y la experiencia que llevabas en ella, que no era precisamente corta, jamás habías tenido que aclarar algo que para tu punto de vista era obvio.

Sai había llegado ese día a tu casa, era fin de semana por lo que no lo esperabas. Abriste la puerta y le invitaste a pasar con una señal de tu mano y apenas cerraste, sentiste el jalón que el otro te dio para tomar tus labios prisioneros de su boca. Y tampoco era que la situación te disgustase, tan sólo, digamos que te sorprendió.

Le invitaste un té, sentados en la mesita platicaron un rato, hasta que Sai pidió que jugaran tu videojuego favorito, el cual siempre ponías mientras él estudiaba.

La idea no era mala y lo hiciste, ambos jugando, le mostrabas técnicas que la práctica te había hecho conocer de memoria, pero claro, antes de eso, te diste el lujo de ganarle muchas ocasiones sin que él pudiera ni decir una sola palabra para reclamarte.

Pensaste por un momento en lo curioso de la situación, él tenía apenas dieciocho años y tú estabas a poco de entrar a los treintas y aún así, él no sabía tanto de videojuegos como tú porque prefería pasar su tiempo libre, leyendo cualquier tipo de libro, ya fuese cultural, de alguna de sus clases, novelas, e incluso hasta las enciclopedias. Irónico.

¿Quién era el profesor ahí?

Aunque tú eras mejor en lo referente a números, y él se acercó a pedir tu ayuda en el área, no es malo reconocer cuando fallamos en algo, o cuando somos menos receptivos en ciertas áreas. Y él lo sabía y mejor aún, lo reconocía.

Pasaste rato jugando, él a veces giraba a verte y sonreía de esa forma que en un principio clasificaste como hipócrita cuando no le conocías y lo detestabas. Pero que ahora veías sincera y hasta… hermosa.

¿Cuántas veces había perdido Sai contra ti hasta ahora? Y sólo contando ese día.

No sabías y poco importaba, tan sólo disfrutabas de su compañía. Él una vez más iba perdiendo y se atravesó como aquella primera vez que te besó, y de nuevo lo hizo.

Pero esta vez fue más que eso, ahora tenías la libertad de navegar y conocer lo que tus manos ansiaban explorar, pero tampoco abusabas de esa facultad.

Llevaste tu mano por debajo de su playera, tocaste su ombligo y acariciaste con la yema de tus dedos todo su plano estómago, era un chico delgado, pero no restaba puntos a su atlética apariencia, al contrario.

Sabías que tocar con cuidado sus pezones le excitaba de una forma que no quería reconocer, llevaste los besos más allá de la boca y te apropiaste de su cuello, tu lengua lamió todo el contorno de su oreja y finalizaste dicha acción con un mordisco, el cual arrancó un gemido de su garganta.

Varias veces habían estado en esa situación, y nunca pasaban de ahí, él aún ni siquiera se aventuraba a tocarte, tan solo pasaba sus manos por tu espalda y cuello, pero todo sobre la ropa, no querías obligarle, y esas acciones te indicaban que no estaba aún preparado.

Permanecía sentado sobre tu regazo, ambos en el suelo, él te rodeaba con sus piernas para de ese modo estar frente a frente, sus brazos descansaban sobre tus hombros, sus manos juntos tras de ti y te regalaba diminutos besos que se intercalaban en su conversación.

Increíble avance que había dado su relación alumno-maestro-tutor.

— Itachi. – te llamó, al iniciar otra conversación.

— Dime. –

— ¿Que somos? – arrugaste el ceño con curiosidad ante su pregunta y él corrigió. – Me refiero… ¿Qué papel jugamos en la vida del otro?

— Sai… me extraña que preguntes lo obvio. – contestaste.

— Eso no es una respuesta… es una evasiva. – respondió y sonreíste.

— Dime algún concepto que se acerque a nuestra relación. – pediste con seriedad, tus manos vagando de su cintura a su espalda, con una lentitud que se podría considerar, perezosa.

— Noviazgo, amorío, compromiso, enamoramiento… técnicamente podrían ser varios los títulos si consideramos el punto de vista con que se analicen… - inició y tan solo le besaste para callarle.

— Yo prefiero la primera definición. – Y su sonrisa le iluminó el rostro, como jamás pensaste verle. Y fue tan contagiosa, que hiciste lo mismo.

¿No era obvia aquella respuesta desde un inicio?

Talvez Sai tenía razón respecto al punto de vista…

O talvez no.

To be continued…

¤ Žhёиα HîK ¤—

"…El sexo es el consuelo que le queda a uno cuando ya no le alcanza el amor..."
Gabriel García Márquez

———

Bien, en verdad que ya había olvidado este fic... y para ya no molestar, creo que hoy subiré ambos capis para acabarlo yap. Saludos a todas y gracias por leer. Creo que me dedicaré a escribir de SexRoom xD jejej

«Gracias por leer y de antemano por dejar tu comentario»