LOS HEREDEROS
En un día de otoño como aquel era normal que la oscuridad tiñera el cielo de manera inmediata. Apenas eran las cinco de la tarde, pero bien podría decirse que parecían las siete de la noche. Un viento helado envolvía el ambiente. Una fuerte ráfaga casi vuela el gorro del anciano botones que trabajaba en el lujoso edificio de AMAMIYA INC. Pero a sus sesenta y tres años ese no sería el primer otoño que viviera así que lo atrapo en el acto.
Llevaba cuarenta y cinco años trabajando en el noble oficio del servicio personal; y treinta y uno de ellos siendo un empleado de aquella exitosa corporación. Bien podría decirse que era uno de los- sino que el más- antiguo de los empleados. Había visto a tanta gente ir y venir. Personas torpes y tímidas en sus primeros días de trabajo que luego se convertían en grandes personalidades de negocios; había visto formarse a empresarios de éxito. No sabía que tenía aquel lugar, pero todo pez de estanque se llegaba a convertir en tiburón de océano.
Tal vez tenía algo que ver con los magnates que habían dirigido aquel emporio, desde tiempos remotos.
Lastimosamente había tenido la desgracia de toparse un par de veces con el dueño de aquella gran corporación, por supuesto en aquellos primeros encuentros ambos eran más jóvenes, y probablemente se podría decir que más soberbios. Masaki Amamiya, le había parecido no solo un joven de lo más presentable-era atractivo, solo se tenía que ver como las mujeres lo observaban-, sino que también de lo más despreciable. La dinastía Amamiya en Japón llevaba años de tradición y riqueza en vigencia, Masaki era el heredero de todo aquel imperio; por lo cual se podría definir la actitud de aquel muchacho arrogante, como poco más que desagradable y altiva. Por aquel entonces no era más que un joven recién salido de la universidad, pero en su modo de caminar se podía observar su orgullo y seguridad inherente en alguien de gran riqueza.
Habiendo nacido como hijo único en el seno de una familia poderosa, Masaki Amamiya actuaba como probablemente cualquier joven de su edad en su situación, como si fuera el dueño del mundo. Era muy grosero con las personas que trabajaban para él. Con el tiempo la madurez lo volvió más huraño y difícil de tratar; cambiaba de secretaria cada mes, ya que sus exigencias eran tan poco realistas que las pobres jóvenes no lograban aguantar la presión. Años después se casó con una socialite europea, una mujer de lo más exquisita pero sobre todo educada. Probablemente Masaki no se había casado por amor, pero durante lo que duro su matrimonio –interrumpido por la lamentable muerte de su esposa- no se podía negar que el hombre de piedra había cambiado. Ya no era tan intratable y se mostraba ligeramente amable.
Pero tal vez lo que realmente hiso que el cabeza dura de Masaki cambiara por completo, había sido el hecho de perder a sus dos únicos hijos y sus respectivas esposas en un accidente aéreo, durante un evento en el que ambas parejas asistieron a Francia. Luego de este trágico incidente el señor y la Señora Amamiya se quedaron con la custodia de sus dos nietas, Sonomi Amamiya y Nadeshiko Amamiya, ambas de la misma edad, pero tan diferentes una de la otra.
Si no mal recordaba la señorita Nadeshiko había sacado el carácter de su abuela, siempre amable y cautivadora, una mujercita que enamoraba a donde sea que fuera. Y la señorita Sonomi lamentablemente se asemejaba más a su abuelo, a pesar de su belleza elegante y clásica, su actitud ante la vida era un poco más sínica que el de Nadeshiko. Ambas primas crecieron como hermanas, y se querían como tal. Tal vez la actitud de Sonomi no podría ser más contraria a la de su prima, pero cuando estaba con Nadeshiko se notaba su amor fraternal hacia ella.
Grandes chicas. Las recordaba con gran aprecio.
Ya hacía años que no se topaba con ningún Amamiya más que el jefe de las operaciones en aquella ciudad. Hijo de Nadeshiko Amamiya, Touya Kinomoto había heredado a todas luces el carácter de su bisabuelo, pero con la diferencia de que Kinomoto era de lo más educado con todos los empleados y se había ganado el respeto y admiración de todos los trabajadores bajo su mando. Y bueno también se le conocía como un rompecorazones de primera, cada mujer que se cruzaba en su camino no podía evitar enamorarse perdidamente por el serio y misterioso nieto de Masaki.
-"Feliz tarde señor Munushi".
El anciano abrió la puerta de cristal para dejar salir a uno de los herederos de uno de los imperios familiares más grandes de Oriente... Que decía de Oriente, más bien del MUNDO.
-"Que tenga una buena velada señor Kinomoto"- dijo el anciano mientras le hacía una reverencia al joven hombre.
-"Ya le he dicho que me llame Touya, usted bien podría ser mi abuelo"-una leve y casi imperceptible sonrisa cruzo el rostro anguloso del hombre.
Desde hacía un año que aquel joven no sonreía. Hacia un año que algo en él había cambiado. Su carácter de por si severo, se había acentuado hasta ser casi intransigente.
-"Va a llover, te sugiero apresurarte antes de que las carreteras sean peligrosas. Y tal vez si te vas rápido tengas tiempo de llegar a casa y hacerle el amor a tu esposa para ver si así se te va esa mueca que siempre tienes en el rostro"- le sonrió el viejo botones-"En serio muchacho, eres demasiado joven para ser tan serio"
Tal vez si fuera cualquier otro día, Touya hubiera encontrado espacio para reírse. Pero este día en particular no había sido el mejor, en realidad todos los días de ese maldito año habían sido días de mierda. Y estaba cansado, molesto y se atrevería a decir que incluso estaba asustado.
-"Tranquilo muchacho, veras como aparece"- siendo uno de los trabajadores no solo más viejo sino más anciano de la empresa, era lógico que él supiera las cosas que pasaban en aquel lugar aunque nadie se las dijera.
Touya Kinomoto, trato con todas sus fuerzas el devolverle el gesto de solidaridad que el anciano le mostraba, pero no pudo encontrar en su corazón ningún modo de hacerlo. Aunque eso estaba bien dado que el anciano lo comprendía a pesar de todo. Con tantos años en su haber, Munushi podía reconocer la distintiva marca que la pena impregnaba en el alma.
-"Mándale mis saludos a tu hermosa esposa, que por alguna razón sigue aguantándote ese humor de perros que tienes todo el tiempo"- el anciano le sonrió nuevamente, tratando de aligerar el ambiente. Conforme el tiempo fue pasando, él había terminado tomándole cariño a aquel joven que ya veía como a su propio nieto. Después de todo Masaki había hecho un buen trabajo con su nieta Nadeshiko, y esta había criado a sus hijos para ser aún mejores, más amables, más nobles, más honesto y sobre todo más humildes, a todas luces eran más Kinomoto que Amamiya.
-"Váyase a casa Señor Munushi, no querrá que la lluvia lo atrape a usted también"- Touya era lo suficientemente honesto consigo mismo como para admitir que él también veía en aquel anciano al abuelo que jamás tuvo o más bien que le habría gustado tener. Ciertamente el jamás había sido muy fan de su abuelo Masaki, nunca considero que se había comportado como se supone que un abuelo debe de actuar.
El anciano suspiro con resignación y le dio unas cuantas palmadas a Touya en el hombro.
-"Muchacho, en mis tiempos no salíamos corriendo por un poco de agua, ahora vete"- lo empujo levemente para que se alejara-"y hablaba en serio con lo de ir directo a hacerle el amor a tu esposa ¡te hace falta!"
El moreno siguió caminando como si no fuera con él la cosa. Ciertamente ese anciano sabía cómo apenarlo. Gritar esas cosas en una acera llena de personas de negocios que muy probablemente lo conocían, vaya a saberse porque a aquel viejo le gustaba avergonzarlo tanto.
Mientras el joven hombre se alejaba, el anciano rio para sus adentros pensando en que algo de diversión no le haría mal a aquel muchacho.
Hacía ya cinco años desde que Touya Kinomoto había tomado posesión de las operaciones de la empresa de su abuelo en la ciudad de Osaka. Y desde el comienzo de su administración las cosas habían ido de bien a excelente. No había duda alguna de que el hombre había nacido con la habilidad de hacer prosperar los negocios.
Lo que muchos ignoraban de este erudito empresarial, era que su verdadera pasión se encontraba en cuidar de los demás. Hacía ya siete años que se había graduado como médico cirujano, pero luego de la muerte de su padre, las responsabilidades familiares fueron haciéndose una carga demasiado pesada como para ejercer la carrera.
Las mujeres de su vida lo necesitaban.
Y pronto aprendió lo solitario que podía llegar a ser ese hermetismo tan propio de su personalidad. Jamás se había sentido como parte de un grupo ni nada por el estilo. Tenía sus amistades regulares, personas que conforme el tiempo le habían demostrado que estarían ahí para él, sus compañeros de juerga y por supuesto sus amigos del póker. Pero luego de la muerte de su padre, había perdido ese sentimiento de pertenencia hacia su familia. Todos estaban tan rotos que lamentablemente en días presentes casi no se hablaban entre ellos.
Bueno a excepción de Sakura.
A pesar de constantemente fastidiarla, Sakura era su hermanita. Y como tal, siempre iba a ser su protegida. La amaba de una manera amplia y plena. Nunca se lo diría por supuesto, dado que de saberlo la pequeña mocosa se haría insufrible. Pero él estaba seguro que ella comprendía su extraña manera de demostrarle su amor.
Y luego venia su tormento. Su dulce tormento.
Su hermana, la gemela de Sakura, siempre había sido muy distinta a esta última. Ambos siempre se habían llevado bien, y tal vez podría catalogarla como su única amiga (a parte de su esposa) en este mundo. Cuando las cosas solían estar bien, y su padre estaba vivo, Sakary a menudo era su persona de confianza. No compartían ninguna mierda sentimental, pero en el fondo él sabía que ella lo comprendía sin palabras.
Ella era su hermana. Pero más que todo era su amiga, si alguien entendía muchas veces sus acciones mejor que él mismo, era ella. Sakura probablemente era la luz en sus días, pero Sakary era su compañía en la oscuridad.
Y ahora se había ido.
Hacía ya un año que había desaparecido, exactamente un día como aquel. Y no podía evitar recordar una y otra vez la última conversación que habían tenido.
Fue el año pasado, en esa mimas ciudad, en su oficina. Su secretaria le acababa de avisar que su hermana había entrado al edificio en la sede de Osaka. Había sido un día relativamente aburrido, se encontraba en ese momento haciendo balances de cuentas y revisando algunos documentos sin importancia, cuando la presencia de su hermana invadió toda la habitación. Porque es así como ella era, como una tempestad, difícil de ignorar.
Durante los últimos años de su vida, la personalidad de Sakary había florecido, así lo llamarían algunas personas, él por otra parte diría que se había ensombrecido. Su de por si enigmática y misteriosa hermana, se había convertido en una joven mujer implacable.
Cuando entraba a una sala era difícil pasarla por alto. Y era ese tipo de personas que o lo quería todo o nada. Ella había entregado los últimos siete años de su vida al éxito del imperio Amamiya. Cuando se hiso claro que ni Sakura, ni él querían participar en tales menesteres, ella fue la elegida por su abuelo para sacrificarse.
Y no se confundan. Tal vez para muchos el llevar un estilo de vida lujoso y ostentoso sería una bendición. Pero no para los hermanos Kinomoto. No cuando su padre les había enseñado la felicidad de llevar una vida sencilla. Pero sobre todo lo llamaba sacrificio dado que, a pesar de todas las comodidades en las que vivía, la vida de su hermana por los pasados siete años habían sido comer, beber y respirar trabajo. Un trabajo para el que ella no estaba destinada.
Para el que ninguno de ellos estaba destinado, en realidad.
Durante los últimos años había visto la transformación de Sakary como la construcción de un escudo emeritico que la protegería de aquel mundo en el que se movía con gracilidad. Ella siempre había sido buena con la gente (no era una personas de muchas amistades, pero si era sociable y constaba de una carta infinita de relaciones influentes) y eso con los años se fue acentuando, sabia como manipular bien a las personas para llevarlas a hacer lo que ella deseaba. Su educación se intensifico, a su abuelo no le basto con que supiera japonés e inglés, sino que la hizo aprender francés, italiano, alemán, ruso y chino. Y aunque era mucho alarde, en realidad se le dio bastante bien. Por supuesto Masaki pago por rigurosos y extensos horarios donde lo único que hacía era aprender un idioma tras otro. No era suerte, era una combinación entre habilidad y entrega al estudio.
También se volvió en una fuerza imparable para los negocios. No había trato que no hubiera logrado hasta ahora. Y más que todo se debía a la constante subestimación que sufría por ser una mujer tan joven en aquel mundo dominado por los hombres de negocios.
Cualquiera diría que ella había nacido para aquella vida.
Pero durante muchos años Touya había podido encontrar rastro de cansancio y hastió en la mirada azulada de su hermana. A ella ese mundo no le gustaba. Y él lo sabía.
Pero dado los recientes cambios en su actitud. Y debido a los nuevos acontecimientos que se habían dado. Estaba comenzando a dudar en su habilidad para leerla.
-"Hola hermano"- Sakary se encontraba parada frente al escritorio de mármol, viendo de cerca todos los documentos esparcidos a lo largo y ancho cubriendo la madera-"creo que tenemos computadoras para ahorrarnos el gasto en papel".
En circunstancias normales le habría sonreído ligeramente y le habría quitado importancia a su comentario- ya que ambos sabían que a él le era mucho más fácil ver los documentos por escrito y archivarlos de manera manual, lo hacía sentir más seguro- pero hoy no solo no estaba de humor, sino que tampoco se sentía tan benévolo.
-"¿Tienes algo que hacer aquí o solo has venido a fastidiarme?"- su brusca respuesta provoco que se formara una pequeña arruga en la frente de su hermana.
Desconcertada Sakary se sentó frente al escritorio.
-"De hecho vengo por la actualización de los datos de esta región"- su voz sonó distantes, ella ahora era toda negocios, lo cual hiso que el enojo en Touya se intensificara-"Llevo dos meses sin recibir notificaciones, y me pregunto qué está pasando en esta zona que ha estado retrasando los informes"
-"Ahora vas a decirme que no confías en mí. Lo que yo haga con mi puta región es mi puto problema. Hace años pactamos que lo que yo hiciera no sería de tu incumbencia"-tal aseveración hizo que se le fuera el aliento a Sakary-"Menuda hipocresía de mierda. Vaya agallas las que tienes para venir a meterte conmigo, cuando ambos sabemos lo que hiciste".
Por un segundo Touya pudo observar como la fachada de hielo de su hermana se iba desquebrajando. Sus ojos se volvieron acuosos y sabía que lagrimas venían, eso hiso que se sintiera como un verdadero gilipollas, pero necesitaba ver a la Sakary que él conocía, necesitaba saber que ella no sería capaz de hacerle daño a su propia familia. Necesitaba saber que ella seguía siendo su hermana. Quería ver detrás de esa fachada de muñeca perfecta con la que se protegía. Porque ambos sabían que ella era todo, menos perfecta.
Pero aquel lapso de debilidad solo duro apenas un respiro. Y tan pronto como vino se fue escondida dentro de un caparazón de hierro y fuego. Pudo ver en el momento en que las lágrimas se esfumaron convirtiéndose en determinación y frialdad.
-"No sé de qué estás hablando"- sus labios perfectamente pintados se estiraron en una sonrisa sínica-"Pero has de tener pelotas para hablarme de esa manera. Quiero el informe a más tardar mañana por la mañana en mi escritorio. Si no lo tengo te atendrás a las consecuencias"
Y entonces comprendió que ya no estaba tratando con su hermana, sino con una creación de su propio abuelo, un reflejo perfecto de una maquina sin corazón.
-"Y qué pasa si no se me da la gana"
-"No me tientes quieres"- le dijo ella mientras se levantaba de la silla y se dirigía a la salida-"Recuerda que sigo siendo la dueña de toda la corporación y este pedazo de empresa sigue siendo mío aun, por un porcentaje mayoritario"
En su rabia Touya termino golpeando con su puño el monto de papeles en su escritorio, logrando un gran estruendo en la estancia.
-"Se me olvidaba lo perra que eres para los negocios"- Sakary sintió ese insulto como un dardo directo al corazón-"Que se siente ser la verdadera heredera de los Amamiya. Debo admitir que el abuelo hiso un trabajo excelente adiestrándote para representarlo a la perfección"- salió de detrás del escritorio y se cruzó de brazos con una expresión de furia en su mirada, él iba por sangre-"Debe de estar orgulloso de que su querida nieta esté dispuesta a traicionar a su propia hermana para el beneficio de la empresa".
Sakary no sabía cómo aquellos rumores habían llegado a oídos de Touya, pero ciertamente no esperaba una reacción así. En realidad ella no había ido a verlo para pedirle los dichosos informes que le importaban bien poco. Le había ido a contar la verdad de lo que había sucedido en Tokio, pero luego de tan hostil recibimiento no creía que fuera lo correcto.
Usualmente ella esperaría que Touya estuviera de su parte, y pensó que él no saltaría a conclusiones tan viles antes de escuchar su versión. Pero se había equivocado antes, y ahora parecía que se había equivocado de nuevo.
Más que enojarle, le dolió que él… precisamente él creyera tales cosas de ella. Pero ahora que las cartas estaban sobre la mesa podía ser que lo mejor fuera que Touya siguiera creyendo tales cosas de ella, así él no estaría tan atento a ella y cuando sus planes se vieran realizados, no tendría que trabajar bajo el radar.
-"De qué exactamente me estas culpando"- le pregunto ella con una mirada gatuna en sus ojos. Ella no se iba a amilanar frente a él…. Nunca frente a nadie más.
-"De ser una perra sin conciencia, y una zorra en busca de llenar aún más sus codiciosas cuentas bancarias"- su mandíbula se tensó. Decirle aquello a su hermana no tenía precedente, jamás se habría imaginado que eso pasaría alguna vez-"¿Qué se siente saber que le arruinaste la vida a tu hermana, por un puto millonario?"
-"Pensé que no te gustaba la relación de Sakura y"-hizo comillas aéreas-"El puto millonario"
-"Y aun no lo hace. Si algo he sacado de todo esto es que el mocoso ese, lo único que buscaba era hacerse con una de las gemelas herederas de los Amamiya. Por supuesto se quedó con el premio mayor, espero que los dos sean felices juntos, de verdad se merecen el uno al otro"
No se iba a quedar luego de tal declaración, así que Sakary hiso nuevamente, de manera silenciosa su camino a la puerta, que había sido interrumpida por el despilfarro de palabras que su hermano había arremetido contra ella.
-"Y solo para que lo sepas, retiro totalmente mi apoyo en cualquier embarcación empresarial que estés intentando hacer. Tal vez eso sea lo único que llegue a tu frio corazón después de todo".
-"No necesito de tu apoyo. Eres muy osado al creer que puedes parar cualquier cosa que yo quiera hacer. Te olvidas que fui entrenada por el mismísimo diablo para ser su heredera. Y que aparte se me da mucho mejor la cosa de los negocios que a ti"- como efecto dramático, se paró justo cuando giraba el pomo de la puerta y lo mira de lado-"Y solo para que conste. Si te metes con mis negocios hago que te quedes en la calle… que tengas una feliz tarde, y no te olvides de los informes".
En aquel entonces Touya podía recordar la manera en que su enojo lo cegó de tal modo que no había podido ver detrás de las acciones de su hermana. Ahora que entendía, ya era muy tarde.
Luego de aquel día, ni él ni Sakary habían cruzado palabra alguna. Y cuando se dio cuenta de los verdaderos planes de su hermana, su orgullo había sido demasiado grande como para volar de emergencia a la ciudad de Tokio y pedirle una disculpa por sus duras palabras. Había pensado que tenía tiempo para poder pedir perdón. Pero se había equivocado, como todo lo que concernía a su hermana últimamente.
Y ahora ese recuerdo lo atormentaba. Porque se dio cuenta que a través de aquella conversación, había traicionado a la única persona que había cuidado de él, su madre y Sakura, sin esperar recibir nada a cambio. La única persona que se había sacrificado para que él y Sakura no tuvieran que someterse a las duras exigencias de su abuelo.
Y él la había juzgado como si ella hubiera sido una criminal.
Mientras manejaba de regreso a su casa, Touya se preguntaba si tendría la oportunidad de algún día darle esa disculpa que tanto lo atormentaba. Pero sobre todo se preguntaba si algún día la volvería a ver.
Sakary había desaparecido de la nada un día cualquiera. Y nadie la había vuelto a ver desde entonces. La habían catalogado como persona desaparecida y los primeros meses había sido buscada por cualquier autoridad internacional que pudiera existir.
No sabían si había sido secuestrada o ella se estaba ocultando por gusto propio. Su dinero y pertenencias seguían congeladas, esperando el regreso de su dueña.
A veces temía pensar que jamás la encontrarían.
El sonido de una bocina, corto su repentino hilo de pensamiento. Las carreteras estaban llenas y pronto se vio atrapado en el tráfico de la ciudad. Exhalo un suspiro, de repente sintiéndose demasiado cansado, demasiado viejo. Y por primera vez en años, se permitió pensar en su padre.
Se preguntó si él estaría orgulloso del hombre en el que se había convertido. Probablemente no. Si Touya hubiera podido llevar su rol, como hombre de la casa, de manera correcta probablemente Sakura estaría feliz y Sakary no estaría desaparecida.
Trato de pensar que tal vez su padre estaría feliz por cómo su vida había terminado, pero tampoco se lo pudo imaginar. Últimamente lo único bueno en su vida, era la familia propia que había logrado formar; pero incluso eso estaba ensombrecido por el daño que le había causado a su esposa al principio de su matrimonio.
Su esposa desde hacía dos años se había convertido en su vida. Y ella le había regalado a su tesoro más grande, su hija Sahara. Ambas formaban su hermoso pedacito personal de cielo.
Su teléfono comenzó a sonar estruendosamente, y aunque se planteó no contestar, al ver el identificador cambio de idea.
-"¿Qué sucede?"- a Touya le gustaba ir directo al grano, eso hacía que se ahorrara palabrería innecesaria.
-"Hermano"- la voz de Sakura sonó temblorosa, y momentos después comenzó a llorar, haciendo que el pelinegro se preocupara,
-"¿qué paso Sakura?"- usualmente no la llamaba por su nombre, pero estaba demasiado desconcertado para siquiera pensar en ello-"¿Están todos bien?"
Luego de unos minutos que a Touya le parecieron horas, su hermana por fin logro controlarse, y dejar de sollozar.
-"Hemos regresado de una reunión con el Clan Li"- solo con escuchar el nombre de una de las familias más influentes de China, la tensión de Touya se fue acumulando, pensando en lo que ya sabía que vendría a continuación-"Dicen que no pueden seguir esperando, Shaoran y yo tenemos que casarnos en Diciembre, sino no avalaran el cambio, y buscaran otras opciones"
Al escuchar aquello el mayor de los Kinomoto apretó su agarre del timón. Podía sentir como su sangre comenzaba a correr más rápido dentro de sus venas.
-"También nos están obligando a quitar el estatus de desaparecida de Sakary"- su voz se volvió trémula nuevamente-"dicen que hace mala prensa… aparentemente hay rumores que dicen que…."-dio un respiro lento para poder seguir hablando-"dicen que ella se embarazo de un profesor de universidad…. La están comparando a mamá, hay rumores muy crueles acerca de ella Touya… están diciendo que…. Que se enamoró de un hombre parecido papá y que le da vergüenza aparecer en público con alguien así".
-"Mierda"- Touya se tuvo que orillar en la carretera y salir del auto, de repente se sintió claustrofóbico-"¡MALDITA MIERDA! ¿CÓMO SE ATREVEN?"
Sintió una rabia corrosiva lamer sus entrañas. Como putas se atrevían los malditos estirados de los Li, a hablar así de su hermana.
-"Y ¿Qué es lo que dijo el mocoso a todo esto?"- le pregunto a Sakura, cuando se sintió un poco más calmado.
Sakura que había regresado a llorar, se tuvo que tranquilizar nuevamente antes de hablar.
-"Se enojó mucho… tuvo una gran pelea con el concejo, y está viendo cómo sacarnos de esta, pero no creo que lo pueda hacer… no esta vez"- su desoladora respuesta hiso que sintiera ganas de vomitar-"No quiero hacerlo Touya, es mi hermana y si lo hago… si me caso con ella desaparecida y decido dejar de buscarla, la estaría traicionando"
Touya se quedó sin palabras, no sabiendo que decir. Por una parte quería decirle a Sakura que- aunque odiaba al mocoso de su prometido- mandara todo a la mierda y se casara, y tratara de por fin ser feliz. Pero él entendía que si le daban la espalda a su familia, no habría retorno. Elegir su felicidad a base del sufrimiento, no era manera de vivir, y la pena los envolvería para siempre.
Estaban contra la espada y la pared.
-"Escucha, voy camino a casa"- le dijo Touya, tomando control sobre la situación, aunque él tampoco pensaba que hubiera escapatoria de esta-"déjame ver qué puedo hacer y te llamare cuando tenga una solución ¿de acuerdo? Te prometo que lo resolveremos"-trato de darle a su voz la convicción que le faltaba, y esperaba en Dios que lo estuviera logrando.
Luego de terminar la conversación, se concentró en regresar a casa con su familia. Pero su mente no dejaba de dar vueltas al asunto que los aquejaba. Maldita sea el día en que se habían involucrado con esa puta familia. Los Li no había traído más que tragedia a sus vidas.
Hola Personas.
Pues espero que este capitulo les guste. Honestamente no se de donde salio, porque al principio iba a ser una capitulo dedicado a Sakura y bajo la perspectiva de Sakary. Pero una noche me llego esta fuente de inspiración en forma de un Touya muy enojado con su hermana, y pues TARA!
Este capitulo me dio de todo. Siento que en el fondo es un capitulo dedicado a mi abuela que murió cuando tenia 8 años, porque cuando Touya se pregunto acerca de que pensaría su padre si lo pudiera ver, fue mi propio reflejo preguntándome lo mismo. Yo ya he estado ahí; y también siento como si su responsabilidad hacia su familia, es mi propio pensamiento reflejado en él, dado que de hecho soy la única mujer y la hija mayor (soy el femenino de Touya!).
Acerca de Sakary hablando tantos idiomas, me parece relevante mencionarlo dado que los estará utilizando constantemente durante la historia. Pero quería darle un toque humano y no pretencioso, porque no quiero que piensen que porque tiene dinero y sabe tanto es una persona perfecta y simplemente no se le da nada mal. Porque es todo lo contrario. La chica aparenta ser perfecta (como muchas personas en esta vida) pero es bastante humana, y como cualquier humano tiene sus errores y sus miedos. Y su vida no ha sido nada fácil, viviendo bajo el estricto y rígido control de su abuelo.
Masaki tampoco es malo, pero ciertamente lo sabe aparentar bien. Pero bueno ustedes sacaran sus conclusiones según vayamos juntos desenvolviendo esta historia.
Por favor dejen un Review si les gusto y si no les gusto igual, no podemos ser mejores si no se nos dice que hemos hecho mal.
Feliz Fin de semana ;)
